{"id":39844,"date":"2022-11-11T23:00:00","date_gmt":"2022-11-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-11T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-11T23:00:00","slug":"extremo-oriente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/extremo-oriente\/","title":{"rendered":"Extremo Oriente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39844\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Es europea o americana, con dinero, una joven heredera. Lesbiana pero eso a&uacute;n no lo tiene muy claro todav&iacute;a, solo se da cuenta de que no le gustan mucho los hombres. Therese.<\/p>\n<p>Seducida por el erotismo del oriente colonial, el exotismo de las bellas mujeres de ojos almendrados y suave piel tostada, ligeras de ropa en el c&aacute;lido clima de Bangkok.<\/p>\n<p>Al bajar del buque de vapor perdida entre el gent&iacute;o del puerto, las mercanc&iacute;as descargadas de los mercantes o esperando para embarcar se fijaba en la hermosura de las mujeres. Distra&iacute;da por el espect&aacute;culo no ten&iacute;a prisa, caminaba despacio.<\/p>\n<p>Encontr&oacute; un extra&ntilde;o vehiculo mezcla de bicicleta y calesa, un rickshaw, que la llevar&iacute;a a su lujoso hotel. Un fornido marinero la ayud&oacute; a cargar el equipaje.<\/p>\n<p>El joven que pedaleaba vestido s&oacute;lo con un trapo atado a la cintura, delgado, musculoso y guapo se llev&oacute; una generosa propina. Aunque reconoc&iacute;a la belleza y sensualidad de su cuerpo no le atra&iacute;a en absoluto.<\/p>\n<p>Therese lleg&oacute; al lujoso hotel con la blanca blusa empapada de sudor y su cara lencer&iacute;a de seda mojada con sus jugos. Se dio un largo ba&ntilde;o antes de bajar a cenar. El agua fresca solo le permiti&oacute; recordar los cuerpos semidesnudos en las abarrotadas calles.<\/p>\n<p>Lo que llev&oacute; a su delicada mano a recorrer su piel, y un leve roce en los pezones a&uacute;n la excit&oacute; mas. Baj&oacute; por su vientre rozando el ombligo hasta llegar al fino vello rubio sobre su vulva. Un suspiro escap&oacute; de los gruesos labios cuando las yemas de los dedos abrieron los otros labios descubriendo el cl&iacute;toris y acarici&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>El agua jabonosa daba lubricaci&oacute;n a la otra mano que recorr&iacute;a el cuerpo. Haciendo mas sensible cada trozo de piel que tocaba, su cuello, sus axilas, vientre, pechos y pezones.<\/p>\n<p>La excitaci&oacute;n sub&iacute;a de nivel poco a poco, conduci&eacute;ndola inexorablemente al orgasmo. Gemidos y suspiros que sub&iacute;an de volumen mientras recordaba la musculosa espalda desnuda del joven del veh&iacute;culo.<\/p>\n<p>Volv&iacute;a a ver en su imaginaci&oacute;n los pechos peque&ntilde;os duros y c&oacute;nicos de las mujeres que lavaban la ropa en el r&iacute;o desnudas de cintura para arriba. Sus caderas estrechas en las prendas casi trasparentes.<\/p>\n<p>Las bronceadas y doradas pieles de las nativas con las que se hab&iacute;a cruzado la hab&iacute;an excitado. A cada nuevo recuerdo un toque en el cl&iacute;toris hasta provocarse el orgasmo liberador de la tensi&oacute;n acumulada.<\/p>\n<p>Al secarse con las suaves y lujosas toallas, la sensualidad del ambiente volvi&oacute; a sus pensamientos. La seda de las bragas, las medias y la combinaci&oacute;n limpias sobre su cuerpo no hizo m&aacute;s que acelerar su coraz&oacute;n. El vestido ligero y sensual no hacia m&aacute;s que acentuar la voluptuosidad de su figura.<\/p>\n<p>Al entrar en el restaurante todos los ojos presentes siguieron el avance de su lascivo cuerpo entre las mesas. Los ojos tanto de hombres como de mujeres la desnudaban con lujuria.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a una cita con un exportador local, un digno anciano local, ataviado con una t&uacute;nica, que no era amenaza para su virtud. Como representante de su acaudalado padre estaba autorizada a establecer nuevos contactos comerciales en ese viaje.<\/p>\n<p>A qui&eacute;n no esperaba sentada a la misma mesa era a la preciosa joven de ojos rasgados y cabellos negr&iacute;simos. Nieta del exportador, al levantarse para saludarla la rubia recorri&oacute; la figura delicada con sus ojos azules.<\/p>\n<p>Apenas cubierta con un vestido de corte chino completamente pegado a su cuerpo. La bell&iacute;sima joven era la int&eacute;rprete del comerciante.<\/p>\n<p>Los dragones bordados parec&iacute;an reptar sobre su anatom&iacute;a a cada movimiento, cobraban vida sobre el ondulante cuerpo de la joven. Su pierna izquierda aparec&iacute;a desnuda hasta la cadera por el corte de la falda. El torneado muslo de la joven con la morena piel hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n de la rubia.<\/p>\n<p>Se la presentaron como Mei, que en chino significa hermosa. La occidental no pod&iacute;a estar m&aacute;s de acuerdo con ello. Se hab&iacute;a quedado obnubilada con el aspecto de la joven traductora.<\/p>\n<p>Los rasgados ojos de la oriental desnudaban el cuerpo voluptuoso de la rubia observando sus pezones duros marc&aacute;ndose en las fin&iacute;simas telas. La amplia cadera de la joven occidental y sus blancas piernas cubiertas de seda asomando de la quiz&aacute; un poco corta y ajustada falda para lo que se estila en esa &eacute;poca.<\/p>\n<p>La atracci&oacute;n entre las dos fue inmediata. Antes de terminar la cena la morenita ya se hab&iacute;a ofrecido como gu&iacute;a. Adem&aacute;s de una situaci&oacute;n para propiciar un conocimiento mas &iacute;ntimo entre ambas mujeres.<\/p>\n<p>El abuelo cansado por sus obligaciones diarias decidi&oacute; retirarse mientras su nieta ya acariciaba con confianza el brazo desnudado por la manga corta de su blusa de su nueva amiga.<\/p>\n<p>Con alg&uacute;n intencionado roce a sus muslos y a sus pechos cuando el acercamiento se hac&iacute;a m&aacute;s cercano mientras compart&iacute;an una copde champ&aacute;n en el bar del hotel. El ambiente sensual de los salones del lujoso hotel, la mezcla racial y cosmopolita, la orquesta inund&aacute;ndolo de m&uacute;sica enardec&iacute;a sus sentidos.<\/p>\n<p>Para entonces las dos se hab&iacute;an dado cuenta de que se gustaban. Buscando m&aacute;s intimidad las dos chicas se perdieron en la oscuridad del jard&iacute;n aspirando el perfumado aire de la noche tropical.<\/p>\n<p>Ocultas detr&aacute;s de las frondas de un magnolio se dieron el primer beso dulce, suave, apenas un leve roce de sus labios ardientes. Pero cogidas de la cintura juntaron sus pechos, sus caderas.<\/p>\n<p>La rubia ansiaba acariciar la suave piel tostada de una de las ind&iacute;genas desde que baj&oacute; del barco. Y all&iacute; ten&iacute;a a la m&aacute;s bonita de todas a punto de caer en sus brazos, aunque no fuera una chica local sus bellos ojos hac&iacute;an que eso no le importase. Fue derecha a por el muslo izquierdo de la oriental, el que su vestido descubr&iacute;a.<\/p>\n<p>Deslizando su mano despacio por la raja de la falda del vestido ascendiendo por su pierna buscando mas y mas piel hasta descubrir que su amante no llevaba ropa interior. Sus dedos tropezaron sin estorbos con el rizado vello negro y su ya muy h&uacute;medo co&ntilde;o haci&eacute;ndola gemir contra los labios apretados en su boca.<\/p>\n<p>La occidental no ten&iacute;a mucha pr&aacute;ctica con vulvas ajenas. Pero s&iacute; con la suya, as&iacute; que poniendo en ejecuci&oacute;n lo aprendido en sus muchas masturbaciones fue acariciando los labios finos, suaves y muy mojados.<\/p>\n<p>Con ternura, con suavidad, mojando sus dedos con los jugos de la oriental. Ahogando sus gemidos con sus besos. Apoyadas contra el tronco del magnolio y escondidas por sus ramas.<\/p>\n<p>Aunque no parec&iacute;an ser las &uacute;nicas que disfrutaban en esa noche tropical. Se o&iacute;an m&aacute;s suspiros de placer en la foresta. Otras parejas estaban haciendo lo mismo que ellas.<\/p>\n<p>En segundos Therese se hab&iacute;a corrido soltando un gemido m&aacute;s fuerte. Ahogado en la boca y con la lengua de la occidental, que en ese momento ten&iacute;a clavada hasta la garganta. Pero ella tambi&eacute;n quer&iacute;a hacer disfrutar a la rubia.<\/p>\n<p>Separ&oacute; sus rojos labios de la boca de su amante solo para ponerlos en la oreja, el cuello, los hombros y empezar a bajar por su escote. Los botones de la blusa saltaron solo con tocarlos, qued&oacute; abierta hasta la cintura. Solo con empujarlos un poco con sus manitas los generosos pechos salieron de la tela del sujetador que apenas los ocultaba.<\/p>\n<p>As&iacute; pudo poner los dientes en los claros pezones y mordisquearlos con ternura. No buscaba el rubio pubis con las manos, pretend&iacute;a saborearlo. Las usaba para levantar la corta falda de tubo y descubrirlo. Aunque ajustada a la generosa cadera no fue f&aacute;cil, tuvo que pelear con ella.<\/p>\n<p>Mei no se molest&oacute; en quitarle la breve prenda de seda que tapaba el objeto de su deseo. Se limit&oacute; a apartarla lo suficiente como para descubrirlo. En la oscuridad no pod&iacute;a distinguir los detalles pero no le hizo falta para encontrar el cl&iacute;toris con la lengua.<\/p>\n<p>Los jadeos de la occidental amenazaban con llamar m&aacute;s atenci&oacute;n de la debida y tuvo que morderse el labio para acallarlos. Parec&iacute;a que la mu&ntilde;equita oriental sab&iacute;a lo que se hac&iacute;a. No deb&iacute;a ser el primer co&ntilde;ito que lam&iacute;a.<\/p>\n<p>La tensi&oacute;n er&oacute;tica que la rubia llevaba acumulando desde que se hab&iacute;a bajado del vapor estall&oacute; en un fenomenal y maravilloso orgasmo. La lengua de su amante se apresur&oacute; a recoger cada gota del preciado jugo.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a colocar la braguita en su sitio antes de levantarse y buscar los labios de Therese. El sabor del xoxito a&uacute;n en su lengua compartido en un nuevo beso muy lascivo.<\/p>\n<p>&#8211; Necesito hac&eacute;rtelo yo. Quiero saborearte.<\/p>\n<p>Le dijo al o&iacute;do lamiendo su orejita.<\/p>\n<p>&#8211; Ll&eacute;vame a tu habitaci&oacute;n. Quiero hacerte el amor toda la noche.<\/p>\n<p>La ayud&oacute; a colocar los pechos de nuevo dentro del fino sujetador y a abrochar los botones de la blusa. Cogidas de la mano, mir&aacute;ndose a los ojos, con amplias sonrisas que casi les llegaban a las orejas, llegaron a la lujosa suite. No se atrev&iacute;an a separarse ni un segundo.<\/p>\n<p>Solo con soltar una f&iacute;bula que sujetaba el vestido de la dulce morena sobre uno de los torneados hombros este cay&oacute; al suelo. La bella oriental qued&oacute; ante la rubia &uacute;nicamente con los zapatos de tac&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;&Aacute;mame!<\/p>\n<p>Ahora le tocaba a Therese, que miraba su desnudez asombrada. Su amante esperaba sus caricias ansiosa. Pero no pod&iacute;a dejar de contemplarla. Despacio se acercaba casi sin atreverse a rozar tal perfecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero el deseo pod&iacute;a m&aacute;s que sus reparos. Despacio levant&oacute; una mano hasta llegar a rozar con un toque leve como el del ala de una mariposa el oscuro pez&oacute;n de la oriental.<\/p>\n<p>Recibi&oacute; como respuesta un gemido y unas pocas palabras en el incomprensible idioma de la joven china. Sigui&oacute; acariciando el hermoso y duro pecho. Extendiendo los roces despacio por todo el torso.<\/p>\n<p>Exploraba su piel, la epidermis de la primera mujer que ten&iacute;a entre sus brazos. Necesitaba descubrir cada uno de sus secretos. Empez&oacute; a bajar por el vientre. Pero se acerc&oacute; m&aacute;s a Mei buscando sus labios, sus besos, su lengua inquieta.<\/p>\n<p>Las h&uacute;medas de las dos se cruzaban juguetonas fuera de las bocas dejando caer saliva sobre las contenidas tetas de la traductora. Ella se fue recostando poco a poco sobre el suave colch&oacute;n de plumas.<\/p>\n<p>La rubia deseaba probar, lamer, besar cada pulgada de la piel de la bella oriental. A ello se puso con toda la dedicaci&oacute;n de la que era capaz. Levant&oacute; los finos brazos para lamer las axilas. Evidentemente cubiertas por una marta de fino vello. Pas&oacute; la lengua por la piel hasta llegar a las manos peque&ntilde;itas de finos dedos.<\/p>\n<p>Mei jadeaba, suspiraba y se le escapaban palabras de amor en su idioma de origen. Era incapaz de coordinar sus pensamientos sintiendo las caricias, los besos y la lengua de la extranjera.<\/p>\n<p>El cuello fino, el filo de la mand&iacute;bula, la orejita, los hombros, y de ah&iacute; empez&oacute; a bajar buscando darle a su amante el placer que esta le hab&iacute;a dado en la oscuridad del jard&iacute;n. Le dio tiempo a mordisquear con suavidad los pezones oscuros antes de pasar la sin hueso por el plano vientre.<\/p>\n<p>Desliz&oacute; la lengua por el ombligo antes de llegar al co&ntilde;ito. Tuvo que buscar entre la mata de pelo profundamente negro que adornaba su pubis los h&uacute;medos labios. Muy mojados, a esas alturas los jugos resbalaban muslos abajo.<\/p>\n<p>Therese lami&oacute; cada gota, jug&oacute; con el cl&iacute;toris y busc&oacute; en cada rinc&oacute;n de la vulva el placer de la mu&ntilde;eca oriental. Levant&oacute; sus muslos hasta que Mei se los sujeto con las manos rozando sus pechitos con las rodillas.<\/p>\n<p>Necesitaba descubrir cada rinc&oacute;n. As&iacute; que sigui&oacute; lamiendo el perineo hasta clavar la lengua en el ano. Ya nada pod&iacute;a contener los gemidos y jadeos que llenaron la habitaci&oacute;n de sonido. Por las abiertas puertas de los balcones de la suite escapaba y pod&iacute;an o&iacute;rlas en los dem&aacute;s pisos del hotel, Lo que no las importaba nada.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de nadie sabe cu&aacute;ntos orgasmos de la traductora Therese sigui&oacute; bajando por la cara interna de los muslos, la parte trasera de las rodillas, las pantorrillas y los tobillos, alternando lamidas y caricias de sus dedos hasta llegar a los peque&ntilde;os pies.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; los deditos en la boca. Lami&oacute; la planta provocando cosquillas que liberaron la cristalina risa de Mei. Ni aun as&iacute; la dej&oacute; tranquila, volvi&oacute; a subir por sus piernas pero gir&aacute;ndola boca abajo en la suntuosa cama.<\/p>\n<p>Volv&iacute;a a buscar las respingonas nalgas y entre ellas el ano y seguir por la espalda siguiendo la l&iacute;nea de la columna, desvi&aacute;ndose a los om&oacute;platos hasta llegar al fino cuello y la nuca.<\/p>\n<p>A Mei se le termin&oacute; la paciencia y se revolvi&oacute; para dar parte de lo que estaba recibiendo. Esta vez no se limit&oacute; a lamer el cl&iacute;toris y los labios de Therese adem&aacute;s clav&oacute; dos de sus deditos en el interior mientras recib&iacute;a id&eacute;nticas atenciones de la inexperta rubia. Estaba aprendiendo a pasos agigantados tomando buena nota de cada atenci&oacute;n que recib&iacute;a de la bella oriental.<\/p>\n<p>Perdi&oacute; la cuenta de los &oacute;rganos que hab&iacute;a disfrutado hasta quedar dormida en los brazos de su amante. Las despert&oacute; el sol entrando por las puertas abiertas de la balcones. Una suave brisa mov&iacute;a lisa finas cortinas. Pero aun as&iacute; las sonrisas de ambas iluminaban m&aacute;s la suite que la luz del amanecer.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an descubierto el amor juntas as&iacute; explorarian todas las posibilidades que se les ofrec&iacute;an. Aprovechando cada viaje de negocios, cada reuni&oacute;n. Ya que los ancianos familiares les estaban dando m&aacute;s poder el sus negocios ellas buscar&iacute;an ocasiones para estar juntas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Es europea o americana, con dinero, una joven heredera. Lesbiana pero eso a&uacute;n no lo tiene muy claro todav&iacute;a, solo se da cuenta de que no le gustan mucho los hombres. Therese. Seducida por el erotismo del oriente colonial, el exotismo de las bellas mujeres de ojos almendrados y suave piel tostada, ligeras de ropa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22945,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":{"0":"post-39844","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-lesbicos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22945"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39844"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39844\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39844"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}