{"id":39872,"date":"2022-11-13T23:00:00","date_gmt":"2022-11-13T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-13T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-13T23:00:00","slug":"el-jefe-de-su-marido-quinto-capitulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-jefe-de-su-marido-quinto-capitulo\/","title":{"rendered":"El jefe de su marido (quinto capitulo)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39872\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando Mateo lleg&oacute; a casa ven&iacute;a contento. Ella mir&oacute; el reloj de la pared de la cocina y comprob&oacute; que era un poco m&aacute;s temprano de la hora habitual de llegada de su marido.<\/p>\n<p>&#8211; Hola cari&ntilde;o, hoy saliste antes?<\/p>\n<p>&#8211; Si cielo. &ndash; el abraz&oacute; desde atr&aacute;s d&aacute;ndole un beso en el cuello &ndash; El se&ntilde;or G&oacute;mez hoy estaba de buen humor y no parec&iacute;a el mismo. Es sorprendente los cambios de humor que tiene de unos d&iacute;as para otros.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno mejor as&iacute; cari&ntilde;o &ndash; Silvia sab&iacute;a que seguramente ella era el motivo de ese buen humor de aquel viejo &ndash; Estaba preparando la cena.<\/p>\n<p>&#8211; Huele muy bien cari&ntilde;o.- Mateo separo las manos de la cintura de su mujer y fue hacia la puerta &ndash; Nuestra princesa ya duerme?<\/p>\n<p>&#8211; Si cari&ntilde;o, le di el biber&oacute;n y ya la met&iacute; en la cuna.<\/p>\n<p>&#8211; Voy a mirarla un rato, vengo ahora.<\/p>\n<p>Silvia se sinti&oacute; culpable de c&oacute;mo estaba actuando. Amaba a su marido y sab&iacute;a que era algo rec&iacute;proco. Mateo era un maravilloso padre, esposo y persona. Intent&oacute; rebajar su sentido de culpa pensando que todo lo que hab&iacute;a hecho era por &eacute;l, por su beb&eacute;, por mantener aquella familia a pesar de los problemas econ&oacute;micos. No era culpable de eso pero si lo era por estar sintiendo esas cosas. Que se dejara humillar por ese odioso hombre, era una circunstancia a la que se hab&iacute;a visto arrastrada por culpa de sus malditas deudas pero no ten&iacute;a porque sentir aquel placer inexplicable cada vez que sent&iacute;a aquella mano intrusa manosearle el co&ntilde;o. De eso s&iacute; que se sent&iacute;a culpable y le avergonzaba recordar como el jefe de su marido le hab&iacute;a hecho eyacular. Record&oacute; la sensaci&oacute;n de alivio cuando se fue de casa de Cristina al saber que aquella mujer tambi&eacute;n la hab&iacute;a hecho eyacular, se odiar&iacute;a a s&iacute; misma si eso solo fuera capaz de conseguirlo con ese hombre.<\/p>\n<p>Pensar en aquella mujer tambi&eacute;n le hizo sentir culpable pues con ella hab&iacute;a estado voluntariamente. Al ir a su casa en ning&uacute;n momento hab&iacute;a pensado en la posibilidad de que algo as&iacute; pudiera terminar pasando, pero aquella mujer ten&iacute;a el don de hacerla sentir c&oacute;moda y hacerla sentir mimada con solo su manera de hablarle y mirarla. A su mente acudi&oacute; la imagen de Cristina desnuda y aquel impulso irrefrenable que le llev&oacute; a quitarse la toalla para ofrecerle la vista de su cuerpo desnudo y ese mismo impulso cuando casi corriendo fue a su lado para abrazarla y sentir sus pechos pegados a los de esa mujer. Se excit&oacute; al recordar sus pezones unidos como si se besaran entre ellos.<\/p>\n<p>Su mente no estaba all&iacute;, en casa con su marido, cuando estaban viendo aquella pel&iacute;cula despu&eacute;s de cenar. Su mente estaba en el piso de aquel maldito hombre y por momentos viajaba al piso de Cristina. Cuando se abraz&oacute; a su marido y acarici&oacute; su pierna, su mente estaba en una cama que no era la suya. Acarici&oacute; la pierna de Mateo, deseaba hacer una cosa.<\/p>\n<p>-Vamos para cama cari&ntilde;o &ndash; su marido se excit&oacute; al sentir las caricias de su mujer y deseaba hacer el amor con ella.<\/p>\n<p>&#8211; No cielo, qued&eacute;monos aqu&iacute; en el sof&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Quieres hacer el amor aqu&iacute; en el sal&oacute;n?<\/p>\n<p>&#8211; Quiero hacer otra cosa &ndash; Silvia se arrodill&oacute; en el suelo entre las piernas de su esposo y le baj&oacute; el pijama<\/p>\n<p>Hacerle sexo oral a su marido siempre le hab&iacute;a gustado pero no era algo que la volviera loca y normalmente era algo que lo hac&iacute;a cuando &eacute;l se lo ped&iacute;a. Mateo se sorprendi&oacute; y le encant&oacute; la idea de que su mujer quisiera hacerle una mamada sin &eacute;l dec&iacute;rselo. Enseguida tuvo la polla totalmente erecta con las caricias de Silvia.<\/p>\n<p>Cuando agarr&oacute; el sexo de su esposo comprob&oacute; que sus dedos pod&iacute;an rodearla totalmente. Miraba el miembro de Mateo y no pudo evitar compararlo con la polla que esa misma mano hab&iacute;a masturbado por la ma&ntilde;ana. Siempre hab&iacute;a pensado que la polla de su marido era preciosa pero en esos momentos deseo tener en la mano no una polla preciosa sino una polla que sus dedos no pudieran rodearla por completo, una polla m&aacute;s oscura y con venas mucho m&aacute;s en relieve. Las de su marido eran como peque&ntilde;os montes y las de ese odioso se&ntilde;or eran como monta&ntilde;as.<\/p>\n<p>-Te quiero cari&ntilde;o &ndash; las palabras de Mateo romp&iacute;an el silencio.<\/p>\n<p>Ella se sinti&oacute; culpable y avergonzada de desear que esa voz que romp&iacute;a el silencio fuera la voz grave que tanto le impon&iacute;a y no deseaba escuchar un te quiero sino un, si quieres eyacular yo tambi&eacute;n eyacular&eacute; en tu boca.<\/p>\n<p>&#8211; Chsss&hellip;.. No digas nada por favor. &ndash; Silvia solo pudo decir eso antes de cerrar los ojos.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; los ojos y se meti&oacute; la polla de su marido en la boca directamente. Abri&oacute; mucho los labios y se dio cuenta que no era necesario. Inconscientemente su boca deseaba sentirse totalmente llena como lo hab&iacute;a estado esa ma&ntilde;ana. Y su cavidad bucal se sinti&oacute; defraudada, su lengua se negaba a repasar con deseo aquel glande que no era tan oscuro ni gordo y lo hac&iacute;a a desgana, su mente se sinti&oacute; vac&iacute;a de est&iacute;mulos. Silvia llev&oacute; su mano entre sus piernas y sinti&oacute; su co&ntilde;o apenas h&uacute;medo, deseaba haberlo sentido mojado, incluso goteando en el suelo como aquella ma&ntilde;ana goteaba sobre la colcha de ese viejo.<\/p>\n<p>Su marido no se merec&iacute;a aquella triste y frustrada mamada y Silvia dej&oacute; que su mente volara sin ponerle freno como hasta ese momento y su mente vol&oacute;. Y Silvia rememor&oacute; cada segundo de esa ma&ntilde;ana y sinti&oacute; que estaba entre las piernas del se&ntilde;or G&oacute;mez, con los ojos cerrados record&oacute; sus labios totalmente abiertos por la presi&oacute;n de aquel gordo glande que se adue&ntilde;aba de su boca, record&oacute; el sabor de aquella polla que tanto le hab&iacute;a gustado. Busc&oacute; con sus dedos entre las piernas y esta vez si que ten&iacute;a el co&ntilde;o empapado. Y chup&oacute; con ansia pensando que eran los dedos magistrales del ser que le repugnaba pero que sab&iacute;a hacerla eyacular. Se imagin&oacute; la boca del se&ntilde;or G&oacute;mez entre sus piernas, sus labios abiertos esperando que derramara a chorros su placer en su garganta. Y Mateo empez&oacute; a temblar, pero para Silvia en aquellos momentos no era su esposo el que estaba all&iacute; sino su jefe. Y Silvia sinti&oacute; que se corr&iacute;an juntos y dej&oacute; que Mateo eyaculara en su boca por primera vez. Pero no era el se&ntilde;or G&oacute;mez ni ella hab&iacute;a eyaculado en la boca de ese hombre. Se levanto deprisa y fue al ba&ntilde;o y escupi&oacute; el semen de su marido.<\/p>\n<p>Al salir del ba&ntilde;o fue a la habitaci&oacute;n y cogi&oacute; su m&oacute;vil. Busc&oacute; en los contactos al se&ntilde;or G&oacute;mez y le escribi&oacute; un mensaje<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo; Hola, est&aacute; despierto?<\/p>\n<p>Se&ntilde;or G&oacute;mez : &ldquo;Me estaba quedando dormido. Todo bien? &ldquo;<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo;Ma&ntilde;ana quiere que vaya a su casa? &ldquo;<\/p>\n<p>Se&ntilde;or G&oacute;mez : &ldquo; Ma&ntilde;ana es s&aacute;bado. Estar&aacute; tu marido en casa &ldquo;<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo;Lo se. Podr&iacute;a ir un rato &ldquo;<\/p>\n<p>Se&ntilde;or G&oacute;mez : &ldquo; Yo claro que quiero, pero la pregunta es&hellip; tu quieres? &ldquo;- ante la tardanza en responder volvi&oacute; a recibir otro mensaje.<\/p>\n<p>&ldquo; Veo que tardas mucho en contestar, mejor no vengas &ldquo;<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo; Si &ldquo;<\/p>\n<p>Se&ntilde;or G&oacute;mez : &ldquo; Si, que? &ldquo;<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo; SI que quiero ir &ldquo;<\/p>\n<p>Se&ntilde;or G&oacute;mez : &ldquo; As&iacute; me gusta m&aacute;s. Supongo que necesitas correrte de nuevo como una cerda. Verdad?<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo; No diga eso por favor &ldquo;<\/p>\n<p>Se&ntilde;or G&oacute;mez : &ldquo; D&eacute;jate de remilgos Silvia. A&uacute;n tengo el maravilloso sabor de tu corrida en mi garganta. Te correr&aacute;s en mi boca como hoy? &ldquo;<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo; Si quiere si &ldquo;<\/p>\n<p>Se&ntilde;or G&oacute;mez : &ldquo;Sabes que me correr&eacute; en tu boca a cambio. Verdad? &ldquo;<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo; Lo s&eacute; &ldquo;<\/p>\n<p>Se&ntilde;or G&oacute;mez : &ldquo; Entonces ven a mi casa a las once &ldquo;<\/p>\n<p>Silvia : &ldquo;Vale, ah&iacute; estar&eacute; &ldquo;<\/p>\n<p>Cuando Silvia sali&oacute; del ba&ntilde;o vio a su esposo dormido sobre la cama. Se acost&oacute; a su lado y se durmi&oacute; pensando que al d&iacute;a siguiente a&uacute;n siendo s&aacute;bado, podr&iacute;a ir a la casa de aquel hombre.<\/p>\n<p>Durmi&oacute; intranquila despert&aacute;ndose varias veces durante la noche. Se levant&oacute; m&aacute;s temprano de lo habitual para ser s&aacute;bado y estaba en la cocina cuando lleg&oacute; Mateo.<\/p>\n<p>-Te has levantado temprano cari&ntilde;o &ndash; se acerc&oacute; a su mujer y apoyando sus manos en las caderas de ella, le bes&oacute; en el cuello. &ndash; Que tal has descansado?<\/p>\n<p>&#8211; Bien cielo, dorm&iacute; muy bien &ndash; Tuvo que mentirle para evitar preguntas cuya respuesta sincera no le iba a gustar. &ndash; Me levant&eacute; temprano porque tengo que ir a hacer unos recados. Te quedas t&uacute; con la ni&ntilde;a? As&iacute; terminar&eacute; antes.<\/p>\n<p>&#8211; Claro cari&ntilde;o, tengo ganas de estar con la ni&ntilde;a, siempre que llego de trabajar ya est&aacute; dormida.<\/p>\n<p>&#8211; Eres un padrazo cielo &ndash; Ella le bes&oacute; los labios sinti&eacute;ndose culpable por el motivo por el que se iba a ausentar &ndash; Vendr&eacute; pronto. Quieres que comamos fuera hoy?<\/p>\n<p>&#8211; Mejor comemos en casa. As&iacute; no gastamos tanto.<\/p>\n<p>&#8211; Vale, comeremos en casa entonces. Voy a darme una ducha.<\/p>\n<p>Mateo se acerc&oacute; a ella con actitud cari&ntilde;osa y se besaron.<\/p>\n<p>-Sabes? &ndash; Mateo acerc&oacute; su boca al o&iacute;do para hacerle una confidencia &ndash; Anoche me encant&oacute; lo que me hiciste.<\/p>\n<p>&#8211; Te gust&oacute;? &ndash; Silvia se sinti&oacute; fatal recordando que todo el placer que le hab&iacute;a hecho sentir a su marido hab&iacute;a sido gracias a que estaba pensando en el sexo de otro hombre, y que ese hombre era la persona que tanto su marido como ella odiaban. &ndash; Me alegra que te haya gustado cielo. &ndash; Aquella situaci&oacute;n la hac&iacute;a sentir inc&oacute;moda &ndash; Me voy a duchar o se me har&aacute; muy tarde.<\/p>\n<p>Se duch&oacute; y arregl&oacute; de prisa. Se puso un vestido hasta la rodilla y con muy poco escote. Eligi&oacute; una de las bragas que hab&iacute;a comprado en la boutique de Cristina. Cuando se las estaba poniendo se preguntaba si esas bragas le gustar&iacute;an al se&ntilde;or G&oacute;mez y dese&oacute; que as&iacute; fuera pues era gracias a su dinero con el que las hab&iacute;a comprado. Se avergonz&oacute; de saber que estaba arregl&aacute;ndose para un hombre que no era su esposo y lo peor de todo era que sent&iacute;a que deseaba ser de nuevo acariciada por ese viejo.<\/p>\n<p>Se despidi&oacute; de su marido y de la ni&ntilde;a y se fue a coger el coche. Mientras conduc&iacute;a pensaba en el se&ntilde;or G&oacute;mez y en que la noche anterior le hab&iacute;a reconocido a ese odioso se&ntilde;or que deseaba ir a su casa. Se ruboriz&oacute; con aquellos pensamientos. Aparc&oacute; y se fue directa hacia el portal. Llam&oacute; como siempre y el le mand&oacute; subir. Aquel ritual le hac&iacute;a sentir excitada, nerviosa..<\/p>\n<p>&Eacute;l se&ntilde;or G&oacute;mez la esperaba en el sal&oacute;n en pijama. Silvia cuando estaba frente a &eacute;l se sent&iacute;a intimidada y sent&iacute;a sus piernas temblar.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as Silvia.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d&iacute;as se&ntilde;or G&oacute;mez &ndash; Ella siempre se quedaba de pie esperando que ese hombre le dijera lo que ten&iacute;a que hacer.<\/p>\n<p>&#8211; A que esperas? &ndash; su voz rompi&oacute; el silencio &ndash; ya sabes lo que tienes que hacer.<\/p>\n<p>Las manos de ella fueron al borde de su vestido y lo subi&oacute; despacio hasta la cintura descubriendo sus bragas nuevas compradas expresamente para ese hombre. Este se qued&oacute; mirando su ropa interior.<\/p>\n<p>-Las compraste con el dinero que te di? &ndash; ella afirm&oacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; Espero que le gusten.<\/p>\n<p>&#8211; Son preciosa Silvia. Qu&iacute;tate el vestido! &#8211; Ella obedeci&oacute; sus palabras y se quit&oacute; el vestido muy nerviosa. Aquel viejo la miraba de arriba a abajo. &ndash; Qu&iacute;tate el sujetador. Nunca vi tus tetas.<\/p>\n<p>Se quit&oacute; el sujetador y por primera vez estaba mostrando sus tetas a aquel hombre. La situaci&oacute;n, el sentirse observada, los recuerdos, todas esas cosas hac&iacute;an que sus pezones estuvieran m&aacute;s oscurecidos, duros.<\/p>\n<p>-Cu&eacute;ntame&hellip;. Por qu&eacute; me escribiste anoche tan tarde?<\/p>\n<p>&#8211; No lo se &ndash; rogaba que ese se&ntilde;or no le siguiera preguntando esas cosas.<\/p>\n<p>&#8211; Si que lo sabes y quiero que seas valiente para dec&iacute;rmelo.<\/p>\n<p>&#8211; Es que no puedo, no soy capaz.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, v&iacute;stete y vete por donde viniste.<\/p>\n<p>&#8211; No por favor.<\/p>\n<p>&#8211; Pues si quieres quedarte ya sabes. Cu&eacute;ntame por que me escribiste anoche.<\/p>\n<p>&#8211; Es que acababa de estar con mi marido y&hellip;. &ndash; odiaba que ese hombre la hiciera decir esas cosas.<\/p>\n<p>&#8211; Y?<\/p>\n<p>&#8211; Me acord&eacute; de lo de ayer por la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&#8211; Quieres decir que acababas de estar con tu marido y te acordaste de mi?<\/p>\n<p>&#8211; Si. &ndash; Ella no quer&iacute;a reconocerle a ese viejo que hab&iacute;a pensado en &eacute;l. &ndash; En realidad nunca pienso en usted.<\/p>\n<p>&#8211; Y que piensas?<\/p>\n<p>&#8211; En lo que siento cuando me acaricia &ndash; Silvia agach&oacute; la mirada por su pudor &ndash; y en&hellip;. &ndash; era incapaz de decir el motivo de su admiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Dilo!! &ndash; el tono de la voz de ese se&ntilde;or le exig&iacute;a que lo dijera.<\/p>\n<p>&#8211; Su sexo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Mira Silvia, no soy tonto y se perfectamente que mi polla te ha gustado mucho y hasta tu misma me lo has dicho. Me escribiste por que deseabas volver a acariciar mi polla?<\/p>\n<p>&#8211; Si &ndash; de nuevo aquel viejo la estaba humillando &ndash; Fue por eso.<\/p>\n<p>&#8211; Eres una cerda, perdona que te lo diga. Has dejado en casa a tu familia para venir aqu&iacute; para tocar mi polla. Es as&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; No me llame eso por favor. &ndash; le rogaba que no la humillara de esa manera.<\/p>\n<p>&#8211; Te llamo as&iacute; porque es lo que eres. &ndash; diciendo eso se baj&oacute; el pijama dejando a la vista de ella aquel sexo que tanto la impactaba. &ndash; Tanto te gusta mi polla?<\/p>\n<p>&#8211; Si &ndash; la visi&oacute;n de aquel imponente miembro la hac&iacute;a temblar y no pod&iacute;a apartar la mirada de ella.<\/p>\n<p>&#8211; Deseas tocarla?<\/p>\n<p>&#8211; Si.<\/p>\n<p>&#8211; Ac&eacute;rcate. &ndash; ella se acerc&oacute; al sof&aacute; donde ese hombre estaba sentado. &ndash; Quiero que te arrodilles y me acaricies la polla. Venga que no tengo todo el d&iacute;a para perderlo con una cerda como tu.<\/p>\n<p>&#8211; No soy ninguna cerda. &ndash; Silvia diciendo esto se arrodill&oacute; entre las piernas de aquel hombre que tanto le repugnaba. No pod&iacute;a dejar de mirar aquel sexo que tanto la atra&iacute;a. Acerc&oacute; su mano y la agarr&oacute; y enseguida aquel miembro tan imponente estuvo totalmente duro.<\/p>\n<p>&#8211; Aunque te cueste reconocerlo si lo eres. &ndash; Ese viejo suspir&oacute; al sentir como esa mujer agarraba su polla y se lo empezaba a acariciar. &ndash; Joder me gusta tenerla en tu mano.<\/p>\n<p>El silencio solo era roto por los suspiros de ese se&ntilde;or y los suyos propios cuando ella comenz&oacute; a acariciar aquel sexo. Ella lo acariciaba sin apartar la vista de entre las piernas de &eacute;l. Pas&oacute; su mano por toda su longitud, lo agarraba y una intensa sensaci&oacute;n de morbo se apoderaba de su cuerpo al intentar cerrar los dedos sobre su pene y darse cuenta que no lograba rodearla por completo. &Eacute;l la dejaba hacer y se pon&iacute;a cachondo de ver como aquella mujer, esposa de uno de sus empleados, no apartaba la vista de su polla.<\/p>\n<p>&#8211; Que piensas al verla?<\/p>\n<p>&#8211; No me haga esto por favor. &ndash; Odiaba las preguntas de ese hombre para humillarla.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero saber que piensas Silvia<\/p>\n<p>&#8211; Pienso que es muy gruesa<\/p>\n<p>&#8211; Te gusta mi polla , verdad?<\/p>\n<p>&#8211; Por favor&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Dilo!!!<\/p>\n<p>&#8211; Si, si. Me gusta su polla. &ndash; Se sent&iacute;a derrotada, humillada, pero de nada serv&iacute;a luchar contra lo que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin ella esperarlo ese se&ntilde;or apart&oacute; su mano y se levant&oacute; dirigi&eacute;ndose hacia su habitaci&oacute;n. Desde la puerta sigui&oacute; hablando.<\/p>\n<p>-A veces pienso que pierdo el tiempo contigo. Voy a darme una ducha y quiero que pienses un rato si est&aacute;s dispuesta a aceptar que eres una cerda conmigo., de lo contrario no me interesa esto. En la mesilla hay un sobre con dos mil euros, si no eres capaz de aceptar tu condici&oacute;n coge ese sobre y vete. Si por el contrario dejas de mentirte a ti misma y lo aceptas , no cojas el sobre. &ndash; al terminar de decir eso el se&ntilde;or G&oacute;mez desapareci&oacute; por la puerta.<\/p>\n<p>Ella se qued&oacute; de rodillas viendo desaparecer a ese hombre. Escuch&oacute; el sonido del agua de la ducha en el ba&ntilde;o. Estuvo un rato pensando y se levant&oacute; para ir a la habitaci&oacute;n de ese hombre. Al entrar se acerc&oacute; a la mesita de noche y abriendo el caj&oacute;n vio el sobre que &eacute;l le hab&iacute;a dicho y lo cogi&oacute;. Vio la cama donde hab&iacute;a sucedido todo el d&iacute;a anterior y record&oacute; lo que hab&iacute;a sentido. Se sinti&oacute; una mala esposa cuando volvi&oacute; a meter el sobre en el caj&oacute;n y mirando hacia el cuarto de ba&ntilde;o se quit&oacute; las bragas.<\/p>\n<p>Al entrar en el cuarto de ba&ntilde;o vio la mampara cerrada y la silueta de ese hombre tras ella. Se acerc&oacute; y la abri&oacute; y observ&oacute; al se&ntilde;or G&oacute;mez enjabon&aacute;ndose el cuerpo. &Eacute;l la mir&oacute; de arriba abajo observando la desnudez de esa mujer y Silvia entr&oacute; con &eacute;l.<\/p>\n<p>No se dijeron nada, sobraban las palabras. Cogiendo el bote de gel verti&oacute; sobre sus manos liquido y comenz&oacute; a enjabonar el cuerpo de &eacute;l. Las pas&oacute; por su pecho poblado de abundantes vellos, pegando su cuerpo al de ese se&ntilde;or pas&oacute; las manos por debajo de sus brazos para enjabonarle primero la espalda y a continuaci&oacute;n las nalgas. Silvia gimi&oacute; al sentir la erecci&oacute;n de ese se&ntilde;or presionar sobre su est&oacute;mago. Se arrodill&oacute; y le enjabon&oacute; las piernas, la polla, sus imponentes test&iacute;culos. No pod&iacute;a apartar la vista de aquel miembro f&aacute;lico estudi&aacute;ndolo con detenimiento, deseaba retener en su memoria cada hinchada vena que lo adornaba. Agarrando la alcachofa de la ducha dirigi&oacute; el chorro del agua a las piernas y le sac&oacute; todo el jab&oacute;n. Retir&oacute; con cuidado cada gota de jab&oacute;n del pene y se qued&oacute; absorta mirando como brillaba. En un gesto de total entrega a esa polla, abraz&oacute; las piernas de ese se&ntilde;or y apoy&oacute; su cara en ella. Sinti&oacute; el calor que le transmit&iacute;a en su cara y gimi&oacute; cuando ese pene hinchado roz&oacute; su nariz e inconscientemente lo oli&oacute;.<\/p>\n<p>El se&ntilde;or G&oacute;mez permanec&iacute;a quieto disfrutando de las atenciones que esa hermosa joven le brindaba a su polla. Durante toda su vida, las mujeres con las que hab&iacute;a estado, le hab&iacute;an hecho saber que tenia una polla que impactaba mucho, pero con Silvia era diferente, sent&iacute;a que esa mujer admiraba su polla, que esa joven la miraba con una adoraci&oacute;n que lo pon&iacute;a cachondo. Cuando minutos antes le hab&iacute;a dicho lo del sobre con el dinero, por unos instantes temi&oacute; que se fuera y lo dejara con las ganas, pero tenia que arriesgar y al verla abrir la mampara desnuda supo que hab&iacute;a ganado. &Eacute;l deseaba que esa mujer se entregara a &eacute;l y no solo por el dinero. Lleg&oacute; a sentir hasta cierto sentimiento de ternura hacia ella porque con su experiencia a lo largo de los a&ntilde;os sabia que esa mujer y a pesar de luchar contra ello se excitaba cuando era humillada por &eacute;l. Acarici&oacute; su cabello cuando sinti&oacute; que le estaba oliendo la polla.<\/p>\n<p>-Te gusta mi polla? &ndash; decidi&oacute; dar un paso mas y comprobar hasta donde seria capaz de llegar esa mujer.<\/p>\n<p>&#8211; Si, me gusta.<\/p>\n<p>&#8211; Mucho?<\/p>\n<p>&#8211; Me gusta mucho &ndash; no dejaba de mirarla y sus labios la besaron.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces eres capaz de ser sincera contigo mismo y aceptar lo que te dije?<\/p>\n<p>&#8211; Si, lo acepto.<\/p>\n<p>&#8211; Ya te dije que eres una cerda pero debes aceptarlo o no me sirves. El dinero lo tendr&aacute;s igual.<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;or G&oacute;mez, lo acepto. He venido aqu&iacute; a la ducha con usted por eso.<\/p>\n<p>&#8211; Has venido por que eres una cerda. Verdad?<\/p>\n<p>&#8211; Si, lo soy.<\/p>\n<p>&#8211; Que eres?<\/p>\n<p>&#8211; Soy una cerda.- aquella aceptaci&oacute;n la hacia sentirse avergonzada, humillada y lo sorprendente es que sent&iacute;a que daba gracias porque estuviera el agua abierta y ese se&ntilde;or no pudiera ver que su co&ntilde;o estaba goteando sobre el plato de ducha.<\/p>\n<p>La lengua de ella asom&oacute; t&iacute;midamente entre sus labios y lami&oacute; la polla de ese hombre. Acarici&oacute; con ella el gordo glande oscuro. Solo deseaba volver a sentir su boca totalmente llena de aquella carne varonil abri&eacute;ndola se lo meti&oacute; en la boca. &Eacute;l se apart&oacute; priv&aacute;ndola de ese placer.<\/p>\n<p>-Te he dado permiso para chup&aacute;rmela?<\/p>\n<p>&#8211; Por favor.- ella lo mir&oacute; suplicante &ndash; D&eacute;jeme chup&aacute;rsela.<\/p>\n<p>&#8211; Ponte de pie &ndash; Silvia se puso de pie mir&aacute;ndolo avergonzada por todo lo que estaba haciendo y diciendo &ndash; Hay muchas mujeres que desean chupar mi polla y solo se la doy a quien se lo gana.<\/p>\n<p>&#8211; Har&eacute; lo que me pida. No se la d&eacute; a nadie mas.<\/p>\n<p>&#8211; Quieres mi polla solo para ti?<\/p>\n<p>&#8211; Si, solo para mi.<\/p>\n<p>&#8211; Tendr&aacute;s que merecerlo. Y tu ser&aacute;s solo para mi? &ndash; una mano de ese hombre le agarr&oacute; una teta y se la empez&oacute; a manosear arrancando un suspiro de ella.<\/p>\n<p>&#8211; Pero yo estoy casada y no podr&iacute;a prometerle eso.<\/p>\n<p>&#8211; Tienes raz&oacute;n, est&aacute;s casada. &ndash; Solt&oacute; su pecho enfadado &ndash; Creo que deber&iacute;as irte con tu querido esposo y con tu hija.<\/p>\n<p>&#8211; No por favor &ndash; desesperada le agarr&oacute; la mano y se la volvi&oacute; a poner sobre su pecho &ndash; Pero le prometo que mi boca solo ser&aacute; para su polla.<\/p>\n<p>&#8211; Solo me la chupar&aacute;s a mi?<\/p>\n<p>&#8211; Si, solo a usted.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, conf&iacute;o en ti. No me defraudes<\/p>\n<p>&#8211; No le defraudar&eacute;, se lo prometo.<\/p>\n<p>Aquel se&ntilde;or comenz&oacute; a recorrer su cuerpo con sus manos y cuando una de sus manos agarr&oacute; su co&ntilde;o Silvia comenz&oacute; a temblar abraz&aacute;ndose a &eacute;l desesperada. Aquel viejo tenia la virtud de volverla loca con la manera de tocarla y enseguida sinti&oacute; como estaba apunto de correrse. El detuvo sus caricias y ella se desesper&oacute;.<\/p>\n<p>-No por favor, no pare.<\/p>\n<p>&#8211; Deseas correrte como una cerda?<\/p>\n<p>&#8211; Si por favor, deseo correrme as&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; As&iacute; como?<\/p>\n<p>&#8211; Como una cerda.<\/p>\n<p>Y ese se&ntilde;or la hizo correrse como una cerda. La hizo eyacular salpicando con aquellos chorros de placer los pies de ambos. Ella temblaba abrazada a &eacute;l y por primera vez bes&oacute; las mejillas de ese se&ntilde;or y sinti&oacute; que le gustaba besar su canosa barba.<\/p>\n<p>Sali&oacute; de la ducha y comenz&oacute; a secarse mientras ella bajo el agua lo observaba interrogante sin saber que hacer, vio como &eacute;l se secaba las piernas y su sexo todav&iacute;a totalmente hinchado.<\/p>\n<p>-Puedo hacerlo? &ndash; ella necesitaba hacer lo que deseaba desde la noche anterior cuando le envi&oacute; el mensaje despu&eacute;s de estar con su esposo.<\/p>\n<p>&#8211; Que quieres hacer? &ndash; sabia perfectamente a lo que se refer&iacute;a ella pero le gustaba escuch&aacute;rselo decir &ndash; No soy adivino.<\/p>\n<p>&#8211; Puedo chup&aacute;rsela?<\/p>\n<p>&#8211; Eso tendr&aacute;s que gan&aacute;rtelo Silvia &ndash; dej&oacute; la toalla en el suelo y se fue del cuarto del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Silvia sali&oacute; de la ducha y sec&oacute; su cuerpo mojado deprisa. Al llegar a la habitaci&oacute;n vio al se&ntilde;or G&oacute;mez con el tel&eacute;fono en la mano, tumbado sobre la cama.<\/p>\n<p>-Hola Mateo, perdona que te moleste siendo s&aacute;bado&hellip;<\/p>\n<p>Saber que ese hombre acababa de llamar a su marido le hizo sentir rabia, odiaba a ese viejo, pero sabia que por mas que luchara contra ello, lo que sent&iacute;a se difuminaba al ver su polla excitada.<\/p>\n<p>-&hellip;.. Ah est&aacute;s solo en casa con tu hija. Pens&eacute; que estar&iacute;as con tu mujer &ndash; segu&iacute;a hablando con su marido mientras ella se acerc&oacute; a la cama y poni&eacute;ndose entre las piernas volvi&oacute; a agarrar aquel pene imponente y lo comenz&oacute; a acariciar con adoraci&oacute;n. &ndash; No te preocupes, luego hablamos y ya vemos si vas por la oficina esta tarde o ma&ntilde;ana. Tampoco quiero que dejes a tu mujer sola. Ll&aacute;mame despu&eacute;s y vemos como hacemos.<\/p>\n<p>&#8211; Era tu marido<\/p>\n<p>&#8211; Eres un cabr&oacute;n &ndash; ella estaba enfadada pero no pod&iacute;a dejar de acariciar lo que tanto le gustaba.<\/p>\n<p>&#8211; Te dije que si quieres chuparla debes gan&aacute;rtelo. Y por ahora lo est&aacute;s haciendo bien. Sigues queriendo ser merecedora de ese premio?<\/p>\n<p>&#8211; Si.<\/p>\n<p>&#8211; Pues demu&eacute;stramelo. &ndash; apoy&oacute; su cabeza en la almohada y observ&oacute; lo que ella hac&iacute;a.<\/p>\n<p>Silvia acarici&oacute; cada mil&iacute;metro del tronco de aquella polla, la agarraba con deseo y la mov&iacute;a de arriba abajo. Acerc&oacute; su cara y se acarici&oacute; las mejillas con ella, se acarici&oacute; los labios. La oli&oacute;, la bes&oacute;, acaricio cada protuberante vena con su lengua.<\/p>\n<p>-Me gusta su polla se&ntilde;or G&oacute;mez &ndash; la voz t&iacute;mida de ella rompi&oacute; el silencio, deseaba ganarse el premio de que ese hombre le permitiera chup&aacute;rsela &ndash; Es gruesa y desde que la vi me impact&oacute; mucho. &ndash; mientras hablaba no dejaba ni un solo instante de besarla y acariciarla &ndash; Ayer se la chup&eacute; a mi marido pero pensaba en la suya y me gusta mucho mas &eacute;sta. &ndash; los labios entreabiertos de Silvia besaban con verdadero deseo el glande gordo y aquella polla palpitaba.<\/p>\n<p>&#8211; Tanto deseas tener mi polla en tu boca?<\/p>\n<p>&#8211; Si se&ntilde;or G&oacute;mez, deseo tenerla en mi boca. Me deja meterla?<\/p>\n<p>&#8211; Te lo has ganado Silvia.<\/p>\n<p>Al escuchar el permiso de ese se&ntilde;or, Silvia gimi&oacute; y se la meti&oacute; en la boca. Aquel hombre se estremeci&oacute; de sentir la avidez con que esa mujer se tragaba su miembro totalmente excitado. Se la chupaba con ansia, saboreaba su sexo como si fuera el mejor de los manjares siendo engullido por una persona hambrienta. Sus piernas comenzaron a temblar al sentir su semen pugnando por derramarse en la sedienta boca de su semen de aquella mujer. Ella al sentir la cercana explosi&oacute;n de placer de aquel viejo no disminuy&oacute; los movimientos sino que excitada los aument&oacute;. El semen brot&oacute; de su polla con varios chorros que inundaron su garganta, su lengua y ella gem&iacute;a feliz de sentir de nuevo aquel sabor intimo que tanto le gustaba.<\/p>\n<p>Al contrario que la noche anterior que hab&iacute;a escupido el semen de su marido cuando se corri&oacute; en su boca, esta vez se trag&oacute; el del se&ntilde;or G&oacute;mez y busc&oacute; con su lengua restos en su glande para seguir saboreando. Se qued&oacute; con la cabeza apoyada en el muslo de &eacute;l intentando encontrar una explicaci&oacute;n a lo que le pasaba con ese viejo sin encontrarla.<\/p>\n<p>La mano de ese se&ntilde;or acarici&oacute; su pelo y Silvia se estremeci&oacute;. Cada roce de aquella mano hacia que su sexo se mojara. &Eacute;l poco a poco la fue subiendo hacia su pecho y la abraz&oacute;. Su experiencia le hacia saber que esa mujer estaba muy excitada.<\/p>\n<p>Silvia sinti&oacute; que aquella maldita mano le estaba acariciando la espalda bajando hasta sus nalgas. Cuando sinti&oacute; sus nalgas acariciadas por ese hombre comenz&oacute; a llorar sobre el pecho de &eacute;ste. Lloraba de rabia, de impotencia por no poder dominar su cuerpo ante aquellas caricias. Lloraba porque sent&iacute;a que ojala su marido le hiciera sentir un m&iacute;nimo de algo parecido a aquello. Lloraba de humillaci&oacute;n al sentir que estaba abriendo sus piernas rog&aacute;ndole sin palabras a aquel viejo que la tocara de nuevo.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; exhausta, temblorosa. Como prueba irrefutable de su placer, la cama totalmente mojada que cada vez que la ve&iacute;a se sent&iacute;a abochornada. Esta vez hab&iacute;an sido tres orgasmos que le hab&iacute;a hecho alcanzar ese se&ntilde;or. Hab&iacute;a eyaculado sobre la pierna de &eacute;l y en su boca dos veces. Se visti&oacute; en silencio asustada por tanto placer.<\/p>\n<p>-Coge el sobre del caj&oacute;n Silvia.<\/p>\n<p>&#8211; Pero &ndash; ella iba a protestar &ndash; Eso es mucho dinero se&ntilde;or G&oacute;mez.<\/p>\n<p>&#8211; El placer que me has dado no tiene precio Silvia, como tampoco tiene precio que hayas estado este tiempo sin la compa&ntilde;&iacute;a de tu marido y de tu hija.<\/p>\n<p>&#8211; Me da tanto dinero aunque le odie?<\/p>\n<p>&#8211; Silvia no me odias a mi. Odias el placer que sientes conmigo porque creo que nunca lo hab&iacute;as sentido. Y odias que todo esto haya sucedido por culpa del dinero.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias &ndash; Silvia guard&oacute; el sobre en su bolso &ndash; Quiz&aacute;s tenga usted raz&oacute;n y odie lo que me hace sentir.<\/p>\n<p>Sin pensarlo se acerc&oacute; a la cama y se tumb&oacute; a su lado y lo abraz&oacute;.<\/p>\n<p>-Dime una cosa&hellip; si ma&ntilde;ana tus problemas econ&oacute;micos se solucionaran, volver&iacute;as a venir a esta casa?<\/p>\n<p>&#8211; No lo s&eacute; se&ntilde;or G&oacute;mez &ndash; inconscientemente mir&oacute; entre las piernas de ese se&ntilde;or y se ruboriz&oacute; de pensar que quiz&aacute;s si volver&iacute;a de todas formas.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora debes irte. Tu marido y tu ni&ntilde;a te esperan.<\/p>\n<p>&#8211; Si, debo irme. &ndash; antes de levantarse de la cama volvi&oacute; a besarlo en la cara.<\/p>\n<p>&#8211; Silvia&hellip;.-ya iba a salir de la habitaci&oacute;n cuando la llam&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Que?<\/p>\n<p>&#8211; Quieres que tu marido trabaje esta tarde o ma&ntilde;ana?<\/p>\n<p>&#8211; Me gustar&iacute;a poder estar los tres juntos el fin de semana.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien. Cuando tu marido me llame le dir&eacute; que ese papeleo puede esperar hasta el lunes.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias se&ntilde;or G&oacute;mez.<\/p>\n<p>&#8211; Pasar un buen fin de semana. Cierra la puerta al salir por favor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Cuando Mateo lleg&oacute; a casa ven&iacute;a contento. 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