{"id":39934,"date":"2022-11-18T23:00:00","date_gmt":"2022-11-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-18T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-18T23:00:00","slug":"ensenando-a-mi-sumiso-a-comer-pollas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ensenando-a-mi-sumiso-a-comer-pollas\/","title":{"rendered":"Ense\u00f1ando a mi sumiso a comer pollas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39934\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>S&eacute; que otras Amas, en tu vida pasada (esa que ocurri&oacute; antes de pertenecerme y que ni siquiera deseas mencionar) te ordenaron comer pollas a sus sumisos o a algunos juguetes en alguna sesi&oacute;n grupal en la que participaste hace bastante tiempo.<\/p>\n<p>Pero hoy es el primer d&iacute;a que YO voy a ordenarte comerte una polla para m&iacute;. No lo sabes, y eso me excita a&uacute;n m&aacute;s. Crees que esta noche haremos una de esas cenas de jam&oacute;n, queso, vino y BDSM que tanto nos gustan los viernes. Pero esta noche no ser&aacute; exactamente como otras. Esta noche no estaremos solos. Tengo una sorpresita para ti (o unas cuantas m&aacute;s bien).<\/p>\n<p>Era un viernes de invierno. Uno de esos d&iacute;as desapacibles de viento, lluvia y fr&iacute;o en Madrid. Como todos los viernes, los dos hab&iacute;amos teletrabajado por la ma&ntilde;ana, hab&iacute;amos comido juntos en un restaurante japon&eacute;s que nos encanta, y nos hab&iacute;amos ido a dar una vuelta por el centro de la ciudad, porque te hab&iacute;a dicho que quer&iacute;a comprarme algo de &ldquo;ropita sexy&rdquo; que hab&iacute;a visto por internet.<\/p>\n<p>Por supuesto, aceptaste la invitaci&oacute;n y me acompa&ntilde;aste encantado. Te gusta acompa&ntilde;arme de compras porque, aunque no te gusta el hecho en s&iacute; de ir de compras&hellip; sabes que siempre tengo alguna sorpresa en los probadores de mis tiendas de referencia. Y aquel viernes no fue una excepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras miraba ropa de un perchero a otro, sent&iacute;a que estabas detr&aacute;s de m&iacute;, como el perrito faldero que eres. Pero te notaba ausente. Aburrido. Quiz&aacute;s ese fue tu primer error esa tarde. Si hubieras estado atento, te habr&iacute;as dado cuenta que eleg&iacute; varios leggings de l&aacute;tex para llevarme al probador. Con un giro de cuello y despu&eacute;s de darte un fugaz beso, te dije:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Me acompa&ntilde;as al probador para ver qu&eacute; tal me sientan estos leggings, mi amor?&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin dudar, sonre&iacute;ste y nos dirigimos a la zona de probadores. De rodillas me descalzaste y me ayudaste a quitarme las mallas negras. Cuando salieron por mis pies, y aprovechando que estabas de rodillas, agarr&eacute; tu cabeza con fuerza y la llev&eacute; a mi entrepierna dici&eacute;ndote:<\/p>\n<p>&ldquo;Huele, puta&hellip; Dime, &iquest;A qu&eacute; huele tu Due&ntilde;a?&rdquo;<\/p>\n<p>Mov&iacute; mis caderas para hacerte sentir mi co&ntilde;o frot&aacute;ndose con tu nariz y boca, y cuando solt&eacute; algo la presi&oacute;n, contestaste:<\/p>\n<p>&ldquo;Huele a gloria, Ama. Este es mi lugar favorito del mundo&rdquo;.<\/p>\n<p>Te bes&eacute; y te dije que eras muy tonto, pero me arrancaste una sonrisa y te mir&eacute; con ojos de amor. Es incre&iacute;ble c&oacute;mo me pueden dar tantas ganas de humillarte y de abrazarte en la misma d&eacute;cima de segundo. Es parte de nosotros. De nuestra magia. Pero dej&eacute; de pensarlo para seguir adelante con mi plan, y te dije que me ayudaras a ponerme los leggings que hab&iacute;a elegido.<\/p>\n<p>Me quedaban incre&iacute;bles. Perfectos de culo, me hac&iacute;an unas piernas estilizadas y adem&aacute;s, a pesar de mi escaso 1,60, tambi&eacute;n me quedaban perfectos de largo. Estaba contenta, y tambi&eacute;n me gust&oacute; ver la erecci&oacute;n que me devolv&iacute;an tus vaqueros, as&iacute; que aprovechando la situaci&oacute;n, te dije que ya que estabas empalmado, te quitaras los pantalones.<\/p>\n<p>Estoy segura que cuando obedeciste y te quitaste los vaqueros pensabas que jugar&iacute;a contigo. Lo s&eacute; por la cara que se te qued&oacute; cuando te di los segundos leggings que hab&iacute;a cogido para ti. No entend&iacute;as nada, hasta que te dije:<\/p>\n<p>&ldquo;Pruebatelos, bonita. Quiero ver qu&eacute; tal te sientan, y as&iacute; podemos vestirnos igual. &iquest;No te hace ilusi&oacute;n, puta?&rdquo;.<\/p>\n<p>Con la cara que se te pone cuando algo te da verg&uuml;enza, y una erecci&oacute;n todav&iacute;a mayor, me contestaste que claro que te hac&iacute;a ilusi&oacute;n, y te los probaste para m&iacute;. Despu&eacute;s de algo de trabajo, conseguiste cerrarlos. Te quedaban muy apretados, y todav&iacute;a se marcaba m&aacute;s la erecci&oacute;n de tu rid&iacute;cula polla bajo el l&aacute;tex negro y brillante&hellip; pero me encantaba lo zorra que te hac&iacute;an. A&uacute;n m&aacute;s de lo zorra que eres, ya que el h&aacute;bito no hace al monje. Casi nunca. Porque tengo la suerte de tener a la m&aacute;s puta. Por dentro y por fuera.<\/p>\n<p>Muy contenta de comprobar lo bien que nos quedaban los leggings a los dos, pagamos y nos fuimos para casa. Ya lo ten&iacute;a todo pensado y estaba feliz, as&iacute; que nos fuimos directos al sal&oacute;n, encendimos la chimenea y nos tomamos un caf&eacute; en el sof&aacute; mientras charl&aacute;bamos de lo divino y de lo humano.<\/p>\n<p>Al rato pusimos m&uacute;sica y nos sentamos c&oacute;modamente a leer. Yo en el sof&aacute; y t&uacute; a mis pies, con la espalda apoyada en el sof&aacute;, y mis pies jugando con tu cabeza y con tus hombros. Despu&eacute;s de un buen rato me di cuenta que no pod&iacute;a concentrarme en leer. Estaba muy excitada pensando en aquella noche de viernes, as&iacute; que cog&iacute; el tel&eacute;fono y abr&iacute; Skype. All&iacute; estaba Mario. Un juguete al que me hab&iacute;a follado el verano pasado en nuestras vacaciones en M&aacute;laga, y que casualmente me hab&iacute;a contactado tres o cuatro d&iacute;as atras para decirme que pasar&iacute;a ese fin de semana en Madrid. Lo que t&uacute; no sab&iacute;as, es que Mar&iacute;o ser&iacute;a nuestro invitado durante el fin de semana.<\/p>\n<p>Habl&eacute; un rato con &eacute;l para asegurarme que el plan que hab&iacute;a trazado hace algunos d&iacute;as segu&iacute;a adelante. Mario me contest&oacute; que por supuesto contara con &eacute;l, y que estar&iacute;a a las 20:30 en el port&oacute;n de casa. Le di instrucciones precisas de c&oacute;mo quer&iacute;a que fuera el encuentro. Quer&iacute;a sorprenderte y comprobar tu reacci&oacute;n, as&iacute; que le ped&iacute; a Mario que recogiera la llave de casa que dejar&iacute;a para &eacute;l en la cafeter&iacute;a que est&aacute; a escasos cuarenta metros de casa y le indiqu&eacute; que entrara por la puerta de la cocina a las 20:30 en punto. Le ped&iacute; que atravesara la casa, se desnudara y se sentara en el sof&aacute; del sal&oacute;n. Despu&eacute;s de confirmar que lo hab&iacute;a entendido todo y que estaba de acuerdo con el plan, solt&eacute; el tel&eacute;fono y entonces descubr&iacute; que me estabas mirando.<\/p>\n<p>Me conoces muy bien, y notaste perfectamente mi cara de ilusi&oacute;n y de excitaci&oacute;n, pero consegu&iacute; &ldquo;enga&ntilde;arte&rdquo; (una de esas mentirijillas piadosas) dici&eacute;ndote que te estaba preparando una sorpresa para dentro de unos fines de semana, y que estaba hablando con Javier (otro de nuestros juguetes estables)&hellip; pero que a&uacute;n no pod&iacute;a decirte nada. Me miraste con ojos de cordero degollado y buscaste mis pies con tu boca. Me dej&eacute; hacer. Adoro c&oacute;mo lames mis pies. C&oacute;mo te entregas a ellos. El ansia de tu mirada y sentir tu lengua recorrer dedo a dedo mis bonitos y peque&ntilde;os pies. Pero no te dej&eacute; seguir. Buscabas subir a mi co&ntilde;o, pero no te di permiso y cuando -atrevido- quisiste subir para meter tu cabeza en mi entrepierna te dije que siguieras con los pies hasta que yo te lo dijera.<\/p>\n<p>Por supuesto, obedeciste sin rechistar, aunque not&eacute; cierto halo de decepci&oacute;n en tu mirada. Cuando pens&eacute; que era suficiente, y sin dejar de mirar el reloj, te dije que fueras a S&aacute;nchez Romero a comprar medio kilo de jam&oacute;n ib&eacute;rico, otro medio de lomo ib&eacute;rico, una cu&ntilde;a de queso muy curado, nueces y uvas. Ten&iacute;amos muchas botellas de vino, as&iacute; que no hac&iacute;a falta que comprases.<\/p>\n<p>&ldquo;No te entretengas, mi amor. Tengo hambre y eso que apenas son las 19:30&rdquo;.<\/p>\n<p>En cuanto saliste de casa para meterte en el coche y comprar lo que te hab&iacute;a ordenado, sub&iacute; a la habitaci&oacute;n. Prepar&eacute; mi ropa y tambi&eacute;n la tuya. Eleg&iacute; para los dos lo mismo. Leggings de l&aacute;tex negros, zapatos de tac&oacute;n negros, un tenga negro para cada uno, y un top rojo muy apretado. Ni t&uacute; ni yo llevar&iacute;amos sujetador. Quer&iacute;a que vieras mis pezones duros y excitados con la sorpresa que ten&iacute;a preparada.<\/p>\n<p>A las ocho en punto de la tarde, apareciste por casa con la compra. Te ped&iacute; cortar el lomo y el queso y preparar la mesa con dos copas y una botella de Mauro de 2014 que tambi&eacute;n te ped&iacute; abrir para que fuera aire&aacute;ndose. Te dije que cuando terminaras de prepararlo todo y de poner la mesa, subieras a ducharte conmigo, as&iacute; que fue lo que hiciste, aunque cuando llegaste a la ducha, viste que yo estaba visti&eacute;ndome. Adoras ducharte conmigo, jabonar mi cuerpo, echarme crema, secarme&hellip; pero no ten&iacute;amos mucho tiempo&hellip; aunque claro, t&uacute; eso no lo sab&iacute;as.<\/p>\n<p>Mientras me vest&iacute;a y maquillaba, fuiste duch&aacute;ndote. Eran las 20:20 y sal&iacute;as de la ducha. Mir&eacute; el reloj y pens&eacute; que hab&iacute;a conseguido cuadrar los tiempos perfectamente. Imaginaba que Mario estar&iacute;a pidiendo las llaves en el bar, pero por asegurar que nada sal&iacute;a mal, abr&iacute; Skype en el m&oacute;vil y le pregunt&eacute;. Efectivamente ya ten&iacute;a las llaves en el bolsillo y estaba esperando a que fueran las 20.30 para cumplir mis &oacute;rdenes, entrar en casa, y desnudarse en el sof&aacute;.<\/p>\n<p>Cuando saliste de la ducha y viste que me hab&iacute;a puesto los leggins negros, mis zapatos de tac&oacute;n de aguja negros y un top rojo, a juego con mis labios y bien maquillada, preguntaste en plan de broma si se celebraba algo. Sonre&iacute; y te indiqu&eacute; que ten&iacute;as tu ropa encima de la cama de nuestra habitaci&oacute;n. Te orden&eacute; que fueras visti&eacute;ndome, porque quer&iacute;a maquillarte y pintarte los labios con la misma barra de labios roja que lo hab&iacute;a hecho yo.<\/p>\n<p>Sin dudar, obedeciste mis &oacute;rdenes. Te pusiste los leggings negros de l&aacute;tex, tus zapatos negros de tac&oacute;n, un tanga negro y un top rojo, y con esos andares torpes que sueles tener cuando te subes en los 11 cm de tus zapatos, te acercaste a m&iacute;. Seg&uacute;n te vi me pareci&oacute; que estabas muy sexy vestida de mujer, y te bes&eacute;. Tus manos empezaron a recorrer mi cuerpo, y te contest&eacute; separ&aacute;ndome de ti y d&aacute;ndote un buen tortazo. Te quedaste inmovil junto a m&iacute;. Entonces te escup&iacute; en la cara y te volv&iacute; a besar mientras te ordenaba ponerte de rodillas para pintarte los labios.<\/p>\n<p>Te maquill&eacute; y te pint&eacute; los labios. Te dije que estabas muy guapa, y que ten&iacute;a muchas ganas de ese viernes de jam&oacute;n, queso y BDSM. Sonreiste y pude ver tu erecci&oacute;n marcarse claramente por debajo de tus apretados leggings negros. No pude evitar sentir c&oacute;mo me mojaba al pensar lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Cuando estuvimos listo, te puse el collar de cuero negro con la correa dorada, y nos dirigimos al sal&oacute;n. Al entrar, te diste cuenta de que aquel chico con qui&eacute;n hab&iacute;amos jugado en la playa, estaba desnudo y sentado en el sof&aacute;. Te orden&eacute; que te quedaras de rodillas en mitad del sal&oacute;n, con la frente apoyada en el suelo, y fui a saludar a nuestro invitado.<\/p>\n<p>Al verme as&iacute; vestida, o al pensar en lo que ocurrir&iacute;a, Mario comenz&oacute; a excitarse&hellip; y agarrando su buena polla con la mano, le dije que le ve&iacute;a con ganas de jugar, a lo que Mario contest&oacute; con un breve:<\/p>\n<p>&ldquo;Llevo toda la semana pensando en ti. Llevo todo el d&iacute;a excitado. Siempre es un placer poder estar a tus pies, Laila&rdquo;.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a que estabas apretando la mand&iacute;bula arrodillado en medio del sal&oacute;n. Alguna vez me has dicho que prefieres prepararte mentalmente cuando hay juegos con mis juguetes, pero sabes que haremos siempre lo que yo desee.<\/p>\n<p>Mientras charlaba con Mario, y de forma intencionada, iba soltando comentarios que sab&iacute;a que ir&iacute;an prepar&aacute;ndote. Quer&iacute;a humillarte y que ambos disfrut&aacute;ramos de ello, as&iacute; que hac&iacute;a comentarios algo forzados sobre la dureza de la polla de Mario, lo bien depilado que estaba, o las ganas que ten&iacute;a de subirme encima de su polla mientras te besaba. Incluso te pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, &iquest;tienes ganas de besarme mientras me follo a Mario?&rdquo;.<\/p>\n<p>Sintiendo tu humillaci&oacute;n y casi viendo el rubor en tus mejillas, me contestaste que ten&iacute;as muchas ganas de disfrutar de m&iacute; placer, y que te apetec&iacute;a much&iacute;simo besarme mientras cabalgaba a Mario.<\/p>\n<p>Entonces, y sin que esperaras nada parecido, te dije que te acercaras al sof&aacute; en el que Mario y yo est&aacute;bamos sentados charlando. Cuando estuviste muy cerca, orden&eacute; que te levantaras para que Mario viera lo guapa que estabas. Y sin apenas darle tiempo al juguete a elogiarte, me levant&eacute; y me puse a tu lado. Era evidente la diferencia de altura, pero Mario se dio cuenta de que est&aacute;bamos vestidas y maquilladas iguales, y coment&oacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; morbazo, Laila! Llevas a tu puta vestida igual que t&uacute;. No se te ocurre una idea buena. Jajaja&rdquo;<\/p>\n<p>Me re&iacute; y le ped&iacute; a Mario que se pusiera de pie a nuestro lado. Lleg&oacute; a nuestro lado con una buena erecci&oacute;n, y al mirarte, descubr&iacute; (no sin esperarlo) que tu mini polla estaba excitada y empujaba el leggings, mostrando un bultito que indicaba tus ganas. Te orden&eacute; ponerte de rodillas frente a Mario, que ten&iacute;a su miembro de 17cm a escaso medio metro de tu boca.<\/p>\n<p>Entonces, te sorprendi&oacute; ver que me arrodillaba a tu lado, sacaba un cond&oacute;n del bolsillo trasero de mi leggings, y le colocaba el cond&oacute;n a Mario con mis propias manos. Cuando estuvo bien colocado, comenc&eacute; a comerle la polla. T&uacute; no te mov&iacute;as, y yo le com&iacute;a la polla con calma, haciendo c&iacute;rculos con mi lengua en su glande, y meti&eacute;ndome cada uno de sus 17 cm dentro de mi boca. Estaba muy excitada por sentir c&oacute;mo crec&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s&hellip; y c&oacute;mo estaba cada vez m&aacute;s dura, mientras sus gemidos aumentaban de intensidad, pero me excitaba a&uacute;n m&aacute;s pr&aacute;cticamente escuchar el crujir de tu mand&iacute;bula al verme hacer lo que tanto te gusta que te haga a ti.<\/p>\n<p>En un momento dado. Par&eacute; y mir&eacute; a Mario desde el suelo, para preguntarle:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta, Mario?&rdquo;<\/p>\n<p>Obviamente, Mario contest&oacute; que le estaba encantando, y que hac&iacute;a unas mamadas incre&iacute;bles. Sin m&aacute;s dilaci&oacute;n, continu&eacute; chupando, a ratos solo con la boca, y en otra ocasi&oacute;n acompa&ntilde;ando mis movimientos con la mano. Mario estaba cada vez m&aacute;s excitado, y prefer&iacute; bajar un poco el ritmo hasta que par&eacute; y me gir&eacute; a ti. Estabas de rodillas, observando de cerca como le daba placer al juguete mientras te dejaba de lado.<\/p>\n<p>Entonces, te pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Quieres un poco, mi amor? &iquest;Te gustar&iacute;a comerle la polla a Mario?&rdquo;<\/p>\n<p>Agachando la cabeza, dijiste que te encantar&iacute;a, as&iacute; que te invit&eacute; a comerle la polla como mejor supieras.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s por los nervios o quiz&aacute;s por la sorpresa, estuviste bastante torpe. Mario se retir&oacute; en una ocasi&oacute;n porque le hac&iacute;as da&ntilde;o con los dientes, as&iacute; que delante de &eacute;l, y a modo de disculpas, te di varias bofetadas en la cara sin pausa. Fueron 10 o 12. Una en cada lado. Despu&eacute;s de cada bofetada, con la voz cada vez m&aacute;s rasgada por la humillaci&oacute;n y por la excitaci&oacute;n, te hice repetir:<\/p>\n<p>&ldquo;Perd&oacute;n Mario por ser tan torpe. Gracias Ama por ense&ntilde;arme a comer pollas y a ser la mejor puta&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de sentir que ten&iacute;as la cara ardiendo y que mis propias manos me quemaban, te anim&eacute; a seguir, poniendo algo m&aacute;s de atenci&oacute;n. Sabes perfectamente lo mal que me sienta que no hagan disfrutar a mis juguetes como yo misma lo har&iacute;a, as&iacute; que esta vez te esmeraste mucho m&aacute;s y le dedicaste una buena mamada a nuestro invitado.<\/p>\n<p>Estaba tan caliente, que le ped&iacute; a Mario que se sentara en el sof&aacute;, acercando el culo al extremo, de modo que los dos (cada uno por un lado) nos bes&aacute;bamos mientras nuestros labios le hac&iacute;an una mamada al un&iacute;sono. Con los labios pintados de rojo, est&aacute;bamos dejando el cond&oacute;n con muestras de carm&iacute;n. As&iacute; estuvimos un buen rato. Compartiendo esos maravillosos 17 cm de polla como una piedra, hasta que par&eacute; de golpe y mir&aacute;ndote a los ojos, te pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; prefieres, mi amor? &iquest;Quieres que me suba encima de Mario y me lo folle ahora que est&aacute; bien duro, o prefieres que sigamos juntos comi&eacute;ndole la polla hasta que se corra?&rdquo;<\/p>\n<p>Odias esas situaciones. Aunque has mejorado mucho, siento la tensi&oacute;n en tu mand&iacute;bula. No contestabas, as&iacute; que, para ayudarte un poco, te escup&iacute; en los ojos y te pegu&eacute; un buen bofet&oacute;n, requiriendo una respuesta inmediata.<\/p>\n<p>Cuando levantaste la mirada, hab&iacute;a fuego en tus ojos. Mir&aacute;ndome de frente, me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Quiero que te lo folles, mi amor. Pero quiero besarte mientras lo haces. Hasta que te corras&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Muy bien, preciosa&hellip; como desees&rdquo;, contest&eacute;.<\/p>\n<p>Y sin perder m&aacute;s tiempo, me sub&iacute; encima de Mario para foll&aacute;rmelo pausadamente. Me pediste un beso, y te dije que s&iacute;. Que te colocaras detr&aacute;s del sof&aacute; y me besaras. Y eso hicimos. Un beso precioso, largo&hellip; excitante, que dur&oacute; los 5 minutos que tard&eacute; en correrme mientras sub&iacute;a y bajaba de su deliciosa polla, tratando de controlar mis gemidos y las ganas de morderte los labios.<\/p>\n<p>T&uacute; no lo sab&iacute;as, pero le hab&iacute;a ordenado a Mario que no se corriera bajo ning&uacute;n concepto si se daba la situaci&oacute;n en la que foll&aacute;bamos. Quer&iacute;a que se corriera en tu boca, as&iacute; que, despu&eacute;s de limpiarme el co&ntilde;o, las piernas y el culo con tu lengua, te di una orden concisa y sencilla, que cumpliste inmediatamente.<\/p>\n<p>&ldquo;Ponte a cuatro patas y c&oacute;mele la polla a Mario, coraz&oacute;n. Te he visto con ganas de chup&aacute;rsela como lo hace una buena puta. Venga. C&oacute;metela para m&iacute;, cari&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin dudar, te agachaste y comenzaste la labor. Le estabas haciendo una buena mamada, acompa&ntilde;ada por gemidos, miradas desde abajo y un ansia que jam&aacute;s te hab&iacute;a visto. Apenas pasaron 3 minutos, cuando Mario no aguant&oacute; m&aacute;s y, despu&eacute;s de pedirme permiso, se corri&oacute; en tu boca. Dentro del cond&oacute;n, pero agarr&aacute;ndote la cabeza y provoc&aacute;ndote alguna arcada que otra mientras sus caderas empujaban dentro de tu garganta al ritmo de su corrida.<\/p>\n<p>Al mirarme con los ojos llorosos por el esfuerzo, me diste las gracias por ense&ntilde;arte a comer pollas, y yo me acerqu&eacute; a ti para besarte. Mientras te miraba, despu&eacute;s de besarte, no pude evitar volver a excitarme. Tu rimen corrido, el maquillaje de tus ojos resbalando por tus mejillas, el pelo mojado por mi corrida y mis escupitajos&hellip; y cuatro dedos marcados en cada lado de tu cara. Te mir&eacute; y te djie que ahora s&iacute; que te hab&iacute;as convertido en una aut&eacute;ntica comepollas. Una zorra. Una puta de manual. Sin poder evitar el escalofr&iacute;o que recorri&oacute; mi espalda le dije a Mario que te desvistiera.<\/p>\n<p>Desnudo y con su polla en estado morcill&oacute;n te desnud&oacute;, y os coloqu&eacute; hombro con hombro.<\/p>\n<p>&ldquo;Eres pat&eacute;tico, mi amor. Tu polla erecta es m&aacute;s peque&ntilde;a que la de Mario despu&eacute;s de haberse corrido. Pero no te preocupes&hellip; no es lo que voy a utilizar de ti ahora mismo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sin mediar palabra, tir&eacute; de la correa y te coloqu&eacute; en el suelo a cuatro patas, ante la mirada de Mario. Te ped&iacute; que pusieras tus manos en la espalda, y las at&eacute; con una brida. Me encanta esa postura. Est&aacute;s tan indefenso ante cualquiera de mis embestidas&#8230; Pero no quer&iacute;a que te cayeras al suelo, y utilic&eacute; a Mario de parapeto. Le ped&iacute; colocarse a cuatro patas delante de ti, para que le comieras el culo. Mientras lo hac&iacute;as, me coloqu&eacute; el arn&eacute;s y no tard&eacute; en entrar dentro de ti. Al principio despacio, pero cuando el &uacute;ltimo cent&iacute;metro del dildo desapareci&oacute; en tu culo de puta, comenc&eacute; a follarte m&aacute;s fuerte. Gem&iacute;as como la puta que eres, pero no quer&iacute;as desobedecerme, as&iacute; que eran unos gemidos ahogados, ya que ten&iacute;as la lengua ocupada en el culo de Mario, que tambi&eacute;n gem&iacute;a de placer mientras, con su mano derecha comenzaba a masturbarse.<\/p>\n<p>Me excitaba much&iacute;simo la imagen. Yo foll&aacute;ndote. T&uacute; comi&eacute;ndole el culo mientras tanto a nuestro invitado, y este &uacute;ltimo, que acababa de follarme y que no hac&iacute;a ni cinco minutos que se hab&iacute;a corrido en tu boca, masturb&aacute;ndose. Era un espect&aacute;culo digno de ver. Respiraciones agitadas. Gemidos incontrolados&hellip; y yo acelerando el ritmo y la intensidad de mis embestidas. Entonces, mientras segu&iacute;amos en esa posici&oacute;n, y sin parar un instante, agarr&eacute; tu rid&iacute;cula polla y comenc&eacute; a masturbarte. Al principio me cost&oacute;, porque no estabas dura&hellip; pero aquello no tard&oacute; en coger robustez. Entonces, saliste un segundo del culo de Mario y me pediste correrte, a lo que contest&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Os vais a correr a la vez, como los buenos amiguitos. Y lo har&eacute;is en 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1&hellip; &iexcl;ya!&rdquo;<\/p>\n<p>Tu orgasmo fue inmediato. Te descargaste inmediatamente mientras yo apretaba tu pollita, pero Mario no pudo correrse. Avergonzado, me pidi&oacute; perd&oacute;n, pero le contest&eacute; que no se preocupara&hellip; que &eacute;l no era mi prioridad. Que mi prioridad siempre ser&iacute;a mi puta, y que hab&iacute;a cumplido con parte de lo que quer&iacute;a de &eacute;l. Entonces, te ped&iacute; que le acompa&ntilde;aras a la ducha, le dieras una toalla y le llevases su ropa.<\/p>\n<p>Al bajar, te orden&eacute; vestirte como la puta que eres. Con tus leggings, el tanga, los tacones y el top rojo. Nos besamos y te dije lo orgullosa que estaba de ti. Lo bien que te hab&iacute;as portado y lo feliz que me hac&iacute;a ver tu evoluci&oacute;n. Te pregunt&eacute; si te apetec&iacute;a que Mario se quedase a cenar y a dormir con nosotros, y contestaste que s&iacute;. Pusiste otra copa, otro servicio, y pasamos una agradable noche de jam&oacute;n, queso, vino y&hellip; BDSM.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 S&eacute; que otras Amas, en tu vida pasada (esa que ocurri&oacute; antes de pertenecerme y que ni siquiera deseas mencionar) te ordenaron comer pollas a sus sumisos o a algunos juguetes en alguna sesi&oacute;n grupal en la que participaste hace bastante tiempo. 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