{"id":39936,"date":"2022-11-18T23:00:00","date_gmt":"2022-11-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-18T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-18T23:00:00","slug":"jugando-al-escondite","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/jugando-al-escondite\/","title":{"rendered":"Jugando al escondite"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39936\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Recuerdo una chica, de melena rubia, menuda, delgada y con unos bonitos ojos verdes, con la que sol&iacute;a quedar hace a&ntilde;os.&nbsp; Cuando empezamos a vernos ella acababa de cumplir 18 y yo ten&iacute;a solo 3 m&aacute;s que ella. Su juventud se notaba en la forma de comportarse, sin tomarse nada en serio. Siempre saltando, riendo, bromeando y pensando que hacer para divertirse. Le encantaba revivir los juegos de su infancia.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a nunca se hab&iacute;a acostado con ning&uacute;n chico. Dec&iacute;a que no estaba preparada, y a m&iacute;&hellip; bueno, aunque me dej&oacute; claro que tendr&iacute;a que esperar, hubo un d&iacute;a en que hablando sobre el tema, le dej&eacute; claro que meterme en la cama con ella era algo con lo que so&ntilde;aba a menudo. Le dije que no iba a estar mencion&aacute;ndolo constantemente, as&iacute; que decidir&iacute;a ella el momento. Le pareci&oacute; bien la idea.<\/p>\n<p>En nuestros encuentros, a veces hac&iacute;amos bastantes cosas juntos, y en lo que se refer&iacute;a a &ldquo;cosas intimas&rdquo;, todo consist&iacute;a en encontrarnos a veces para estar solos y besarnos durante un rato, compartiendo caricias y algunas palabras cari&ntilde;osas. Cuando ella me notaba muy acalorado, apenada de no estar preparada para avanzar un paso m&aacute;s, se dejaba hacer algunas cosas (supongo que no sab&iacute;a que serv&iacute;an precisamente para calentarme a&uacute;n m&aacute;s).<\/p>\n<p>A veces sub&iacute;amos a su cuarto, quit&aacute;bamos todos los mu&ntilde;ecos de peluche de la colecci&oacute;n que ten&iacute;a encima de su cama y se tumbaba, luego se levantaba la camiseta y se quitaba el sujetador para dejar que probara sus pechos durante un rato. Yo lo hac&iacute;a con cuidado, intentando que tambi&eacute;n le gustara a ella, saboreando sus pezones, que a pesar de tener delantera bastante generosa, eran peque&ntilde;os y se endurec&iacute;an con facilidad. En ocasiones no pod&iacute;a dejar de intentar acariciar sus piernas y subir con cuidado la mano hacia su sexo, pero me paraba siempre antes de que pudiera llegar a &eacute;l o apretaba fuerte las piernas para negarme el acceso.<\/p>\n<p>Mi amiga ten&iacute;a un escote y un cuello muy sensibles a los besos y disfrutaba mir&aacute;ndome y acarici&aacute;ndome mientras recorr&iacute;a con mi lengua toda la parte superior de su cuerpo. Que la besara en el ombligo la hac&iacute;a re&iacute;r, y que mordiera con cuidado sus pezones la excitaba bastante, as&iacute; que llegaba un momento en el que ten&iacute;a que pararme para no sucumbir a sus instintos y, como le daba verg&uuml;enza dec&iacute;rmelo, para poner fin a aquellos peligrosos instantes se pon&iacute;a a jugar y hacerme cosquillas hasta que la distracci&oacute;n enfriaba las cosas. As&iacute;, con el tiempo y estos peque&ntilde;os juegos, Mar&iacute;a iba queriendo adentrarse poco a poco en el sexo.<\/p>\n<p>Recuerdo que un d&iacute;a encontr&oacute; uno de mis cuadernos de fantas&iacute;as y relatos y despu&eacute;s de hojearlo me pidi&oacute; que se lo dejara para un viaje que iba a hacer en verano.<\/p>\n<p>Mientras estuvo de viaje habl&aacute;bamos por tel&eacute;fono todas las noches y me preguntaba sobre cosas que hab&iacute;a le&iacute;do y despertaban su curiosidad. Termin&oacute; el cuaderno en solo unos d&iacute;as, porque al parecer se aburr&iacute;a en las vacaciones con sus padres y ten&iacute;a mucho tiempo libre que dedicar a la lectura.<\/p>\n<p>Cuando volvi&oacute; y me trajo de vuelta cuaderno, hablamos y me dijo que le gustaban mis fantas&iacute;as. Por lo visto le parec&iacute;an imaginativas, pero tambi&eacute;n le excitaban, y muy avergonzada pero con la intenci&oacute;n de provocarme, me confes&oacute; que se hab&iacute;a masturbado varias veces durante las vacaciones, casi una vez con cada aventura que hab&iacute;a le&iacute;do. Susurrando y poni&eacute;ndose colorada, me cont&oacute; como lo hizo en la ba&ntilde;era del hotel, en su cama por la noche revolvi&eacute;ndose entre las s&aacute;banas, e incluso una vez en secreto y siendo silenciosa mientras habl&aacute;bamos por tel&eacute;fono en la distancia.<\/p>\n<p>Aquello me sorprendi&oacute; pero tambi&eacute;n me hizo sentir muy halagado.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; narr&aacute;ndome como en un d&iacute;a de playa que hab&iacute;a estado leyendo lleg&oacute; un momento en que tuvo que meterse al agua hasta que le cubriera lo suficiente y acariciarse disimuladamente metiendo sus manos por debajo de su bikini morado favorito. Al final le pregunt&eacute; si eso significaba que quer&iacute;a tener sexo conmigo, pero al parecer segu&iacute;a sin ser el momento.<\/p>\n<p>La espera continuar&iacute;a algo m&aacute;s de tiempo.<\/p>\n<p>Seguimos vi&eacute;ndonos cada vez m&aacute;s veces en mi casa o en la suya cuando no hab&iacute;a nadie, me preguntaba cosas sobre mis fantas&iacute;as, con curiosidad, mientras nos devor&aacute;bamos el uno al otro y a veces me dejaba acariciarle o besar su cuerpo con la misma condici&oacute;n de siempre: no bajar de su cintura.<\/p>\n<p>Recuerdo otra ocasi&oacute;n en que, mientras estaba sentado, se acerc&oacute; a mi o&iacute;do y me dijo que quer&iacute;a &ldquo;hacerme una paja&rdquo;. Durante un rato no pude parar de re&iacute;r, por la forma algo brusca y fuera de contexto en que lo dijo, y tambi&eacute;n me choc&oacute; un poco, pero por supuesto me excitaron sus palabras, as&iacute; que le expliqu&eacute; que yo estaba dispuesto a todo y si quer&iacute;a algo en vez de decirlo y ponerse tan colorada como estaba ahora, lo mejor era que simplemente lo intentara y si no me parec&iacute;a bien yo se lo dir&iacute;a para que parara.<\/p>\n<p>Sentada frente a mi, se ech&oacute; un poco hacia atr&aacute;s y separ&oacute; las piernas para tener espacio y poder desabrocharme el pantal&oacute;n y meter su mano en mi ropa interior en busca de mi sexo. Iba demasiado r&aacute;pido y se notaban sus nervios, as&iacute; que, con la intenci&oacute;n de que se relajara, empec&eacute; a besarla, a saborear su lengua y sus labios mientras dejaba que mi miembro se endureciera entre sus dedos. La bes&eacute; un poco por el cuello, pero me hizo parar. Dec&iacute;a que la pon&iacute;a muy mala y que me relajara y me dejara hacer, dej&aacute;ndome como &uacute;nico encargo que le guiara un poco, ya que ella no sab&iacute;a como hacerlo y le daba miedo hacerme da&ntilde;o.<\/p>\n<p>La verdad es que Mar&iacute;a era un poco inocente, o tal vez solo lo fing&iacute;a&hellip; Pero eso ten&iacute;a su punto morboso.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a deslizar su mano, movi&eacute;ndola arriba y abajo por todo el tronco pregunt&aacute;ndome si lo hac&iacute;a bien y asintiendo solo le correg&iacute; para que lo hiciera m&aacute;s lento. Quer&iacute;a que me permitiera disfrutarlo, con calma, jugando y sin centrarse solo en una zona. Siguiendo mis instrucciones hizo algunos c&iacute;rculos con su pulgar sobre mi glande y relaj&oacute; sus caricias para que fueran calmadas, sin apretar, dejando que la palma de su mano solo se deslizara y acelerando al ritmo de mi respiraci&oacute;n. Al mismo tiempo, mientras me tocaba yo masajeaba un poco su pecho. Hacerlo me excitaba y notaba m&aacute;s placer con las atenciones que me estaba dedicando. Luego, al cabo de muy poco tiempo le pregunte si pod&iacute;a humedecerse un poco la mano, pero no quiso y parece que aquello interrumpi&oacute; un poco su juego y le puso nerviosa, as&iacute; que tuvimos que parar. Como siempre parece que estaba reprimiendo sus deseos para no llegar hasta lo que, en ese caso, parec&iacute;a darle un poco de respeto.<\/p>\n<p>Hablamos de ella, de su placer, de c&oacute;mo se sent&iacute;a y si quer&iacute;a que yo hiciera algo para que tuviera su momento. Pens&eacute; que si se hab&iacute;a complacido leyendo mi cuaderno pod&iacute;a hac&eacute;rselo yo mientras le improvisaba algo al o&iacute;do, pero era demasiado vergonzosa y, aunque le apetec&iacute;a prefiri&oacute;, dejarlo para m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p>Siguieron pasando las fechas y nuestra extra&ntilde;a relaci&oacute;n continu&oacute;. Mi amiga segu&iacute;a como siempre, con sus juegos, sus an&eacute;cdotas y su buen humor, pero a la hora de dormir sol&iacute;a mandarme mensajes subidos de tono. Noche tras noche preguntaba que me gustaba de su cuerpo, si hab&iacute;a disfrutado compartiendo cosas con ella, y me confesaba que le apetec&iacute;a dejarse llevar un poco m&aacute;s cada vez y no paraba de luchar contra el ser una chica tan t&iacute;mida.<\/p>\n<p>El tiempo pas&oacute; de nuevo hasta que una noche, de madrugada, dijo claramente que estaba decidida a acostarse conmigo, que se sent&iacute;a a gusto, preparada y ya le pod&iacute;an las ganas, pero despu&eacute;s de aquel &uacute;ltimo mensaje, estuvo fr&iacute;a y distante durante semanas. Se dejaba besar, pero hu&iacute;a del contacto f&iacute;sico. Dej&oacute; de proponer encuentros conmigo, as&iacute; que solo la ve&iacute;a si era yo quien le preguntaba si pod&iacute;amos quedar. Empec&eacute; a pensar que lo mejor era dejarlo pasar, que quiz&aacute; hab&iacute;a dejado de gustarle, pero como tambi&eacute;n me preocupaba su estado de &aacute;nimo decid&iacute; que deb&iacute;amos hablar para ver que le ocurr&iacute;a. As&iacute; que nos vimos a solas en mi casa una tarde de verano y nos sentamos en el sof&aacute;. Mar&iacute;a se distrajo con la tele y estaba muy callada, era dif&iacute;cil hablar con ella y las cosas parec&iacute;an estar en una situaci&oacute;n complicada. As&iacute;, tras mucho esfuerzo, cuando consegu&iacute; que me contara que le pasaba, vi todo claro. Ten&iacute;a miedo y estaba tensa por sus deseos. Quer&iacute;a ser buena amante pero no sab&iacute;a como, quer&iacute;a dejarse llevar pero no sab&iacute;a de qu&eacute; forma empezar, ten&iacute;a dudas sobre su cuerpo e incluso sobre si besaba bien o la experiencia con ella podr&iacute;a resultarme aburrida.<\/p>\n<p>Intent&eacute; tranquilizarla, restarle importancia a sus preocupaciones. El sexo no es tan importante como para preocuparse por todo eso, como si agradar a la otra persona dependiera &uacute;nicamente de ello. Entonces se me ocurri&oacute; una idea para que se relajara. Sacar partido de lo juguetona que era.<\/p>\n<p>&ndash; Vale, vamos a olvidarnos de esta conversaci&oacute;n. Juguemos al escondite &ndash; le dije.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Al escondite? &iquest;Los dos solos? &ndash; me respondi&oacute; extra&ntilde;ada.<\/p>\n<p>&ndash; Claro, siempre has dicho que te tra&iacute;a recuerdos de tu infancia y te encantaba. Podemos jugar a que t&uacute; te escondes por la casa, yo te busco, y si te encuentro te pedir&eacute; alguna cosa, y si te apetece&hellip; tal vez puedas cumplir mi deseo.<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;Pero a ver que me vas a pedir! &ndash; me interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash; Ey, si no quieres pues pasamos de lo que haya pedido y ya est&aacute;. Pero despu&eacute;s de cada cosa que te pida te tienes que volver a esconder.<\/p>\n<p>Creo que mi idea le pareci&oacute; rara al principio, pero acept&oacute;, y enseguida se escondi&oacute; en alguna parte de la casa mientras yo contaba hasta 20.<\/p>\n<p>La primera vez la encontr&eacute; bajo la cama de una de las habitaciones. Me tumbe a su lado en el suelo y le ped&iacute; que me besara. Creo que hab&iacute;a alguna pel&iacute;cula con una escena parecida (&iquest;Los amantes del C&iacute;rculo Polar?). Recuerdo que besarnos as&iacute; acostados fue especialmente intenso y por fin, not&eacute; que Mar&iacute;a estaba relajada. Empezaba a olvidarse de todo y, despu&eacute;s de un tiempo dejando que fuera yo el que comenzara, ella volv&iacute;a a tomar la iniciativa para que nos enroll&aacute;ramos.<\/p>\n<p>Sus labios, especialmente el inferior que era bonito y grueso, se sent&iacute;an suaves y agradables. Su lengua estaba muy c&aacute;lida y h&uacute;meda y, aunque no pod&iacute;amos usar las manos, fue una forma interesante de fusionar nuestras bocas, tanto que nos cost&oacute; separarnos para que yo pudiera contar de nuevo y Mar&iacute;a corriera a su pr&oacute;ximo escondite: un armario.<\/p>\n<p>Me cost&oacute; localizarla la segunda vez, parec&iacute;a que se estaba tomando en serio el juego, pero cuando la descubr&iacute; tuve el capricho de que se quitara la camiseta para que esta vez los besos no fueran solo en la boca. Salio de su escondite y dej&oacute; que viera su sujetador de encaje que dec&iacute;a haberse puesto para mi, y empezara a recorrer su cuello con mis labios. Estando ambos de pi&eacute;, yo mordisqueaba un poco los l&oacute;bulos de sus orejas y trataba de que se sintiera acalorada por como me mov&iacute;a por su cuello y su nuca, mientras posaba la palma de mi mano sobre su cintura. Ella apartaba su media melena rubia para dejarse hacer, cerraba sus profundos ojos verdes y respiraba de forma entrecortada. As&iacute;, despu&eacute;s de un rato, volvimos a la realidad, interrumpiendo ese c&aacute;lido instante para seguir con el juego.<\/p>\n<p>El tercer escondrijo fue la ba&ntilde;era. Hizo algo de ruido mientras yo estaba contando, as&iacute; que enseguida supe donde estaba. De nuevo sali&oacute; para acercarse a m&iacute; y me mir&oacute; sonriendo esperando mi nueva petici&oacute;n. Me encantaba como estaba disfrutando del juego y se la ve&iacute;a relajada y feliz. Esta vez quise que mi quitara ella la camiseta a mi y, mientras lo hac&iacute;a, empezamos a besarnos de nuevo, a acariciarnos y abrazarnos. Mar&iacute;a me dejaba masajear y apretar sus senos aun cubiertos por su ropa interior mientras ella recorr&iacute;a mi cuello con sus labios. Deslizaba mis manos por su cintura, su espalda y sus costados, buscaba su lengua con la m&iacute;a y nuestros cuerpos estaban a escasos mil&iacute;metros el uno del otro&hellip; Uff, pero hubo que parar de nuevo. Las reglas de nuestro pasatiempo mandaban y yo tuve que contar otra vez hasta veinte.<\/p>\n<p>Creo que a partir de aqu&iacute; mi joven amiga ten&iacute;a ganas de que la encontrara pronto porque sus escondites fueron cada vez m&aacute;s torpes. En esta ocasi&oacute;n estaba detr&aacute;s de una cortina y, cuando apart&eacute; la tela, parec&iacute;a estar esper&aacute;ndome para que volviera a fundir mis labios con los suyos mientras la acariciaba. Hicimos una peque&ntilde;a pausa para que revelara mi petici&oacute;n, aunque no era dif&iacute;cil adivinar que ahora tocaba quitarle el sujetador. Lo desabroche y ella se lo sac&oacute; despacio mientras yo saboreaba cada rinc&oacute;n de su cuello una vez m&aacute;s. Cuando sus pechos estuvieron al descubierto fui bajando hacia su escote para despu&eacute;s disfrutar de tener uno de sus pezones en contacto con la punta de mi lengua. Lo lam&iacute;a, lo chupaba y rozaba levemente con mis labios humedeci&eacute;ndolo para poder pellizcarlo luego con las yemas de mis dedos mientras iba a por el otro. Ella me miraba y acariciaba mi pelo para acercarme a ella. A veces incluso se juntaba los pechos para que yo intentara lamer los dos pezones juntos o meterlos en mi boca. Umm, esta vez s&iacute; que nos cost&oacute; volver al juego, pero estaba siendo una buena manera de que una joven tan t&iacute;mida se sintiera c&oacute;moda y despreocupada.<\/p>\n<p>Detr&aacute;s de la puerta de mi habitaci&oacute;n hab&iacute;a sido su siguiente opci&oacute;n para ocultarse. Se re&iacute;a cuando me vio acercarme a ella, directo a acariciar un poco m&aacute;s su cintura y su pecho. La forma en que sabore&aacute;bamos ahora los labios del otro era entre er&oacute;tica y divertida. Le mord&iacute;a con suavidad y luego jugu&eacute; a conseguir que me sacara la lengua para cogerla con mis labios y chuparla ligeramente. As&iacute;, mi nueva petici&oacute;n simplemente ocurri&oacute; y no tuvo que ser pronunciada. Mar&iacute;a se descalz&oacute; y yo desabroch&eacute; su pantal&oacute;n que con un poco de ayuda de ambos cay&oacute; al suelo. Est&aacute;bamos como escondidos, en un espacio muy peque&ntilde;o, aun detr&aacute;s de la puerta, y por fin pod&iacute;a escuchar sus jadeos sin notar que se estaba reprimiendo por verg&uuml;enza, o me permit&iacute;a acariciar sus piernas o su trasero. Cuando comenc&eacute; a deslizar mis dedos por encima de su ropa interior y a empujarla un poco contra la pared quiso que yo tambi&eacute;n me quitara m&aacute;s ropa, pero la detuve. Aquello infring&iacute;a las normas. Por otra parte ella se rend&iacute;a, respiraba cerca de mi o&iacute;do y me hablaba de las innumerables noches que hab&iacute;a deseado sentir mi mano acariciando su sexo, de lo h&uacute;meda que se sent&iacute;a solo de pensarlo. Desde aquel momento parec&iacute;a querer que nuestro entretenimiento pasara a algo un poco m&aacute;s serio, pero hacerla esperar para que me deseara m&aacute;s me apetec&iacute;a tanto&hellip;<\/p>\n<p>Corriendo semidesnuda por la casa Mar&iacute;a busc&oacute; esta vez un sitio para ocultarse que fuera el definitivo. No quer&iacute;a dejarme escapar ni que aumentara la espera, as&iacute; que simplemente se tumb&oacute; sobre la cama y se cubri&oacute; con las sabanas. Cuando entr&eacute; en el cuarto not&eacute; la forma de su cuerpo insinuarse bajo la tela y trat&eacute; de acercarme en silencio. Me sent&eacute; en la cama y empec&eacute; a acariciarla por todo su contorno hasta que asom&oacute; la cabeza sonriendo. La descubr&iacute; entonces por completo y me acomod&eacute; a su lado para recorrerla toda con mis manos, movi&eacute;ndolas luego desde sus muslos hac&iacute;a arriba y comprobando que al contrario que otras veces, ahora separaba las piernas para dejarme trepar libremente por su piel. Pronto tuve su ropa interior en contacto con mis dedos y la apart&eacute; un poco para permitirme el lujo de estimular su cl&iacute;toris. Las yemas de mis dedos pronto notaron que estaba h&uacute;meda y excitada y resbalaron con facilidad por todo su sexo. Recuerdo como gem&iacute;a ligeramente y se sujetaba a las sabanas antes de empezar a acompa&ntilde;ar mis caricias toc&aacute;ndose a si misma. Masajeaba sus pechos y pellizcaba uno de sus pezones para endurecerlo mientras yo me ocupaba del otro con mis labios. Jugaba con un dedo en la entrada de su sexo a la vez que yo la masajeaba en la misma zona pero un poco m&aacute;s arriba. En alg&uacute;n momento se not&oacute; una confianza que siempre hab&iacute;a esperado cuando me corrigi&oacute; cogi&eacute;ndome la mano y coloc&aacute;ndome los dedos para que acariciara justo en el punto que quer&iacute;a en ese momento concreto, sentirlos movi&eacute;ndose y aceler&aacute;ndose solo para ella, resbalando deliciosamente y con facilidad gracias a la lubricaci&oacute;n de sus jugos. Despu&eacute;s de un rato Mar&iacute;a no pod&iacute;a m&aacute;s. Se incorpor&oacute; en la cama y termin&oacute; de desnudarse, pidi&eacute;ndome despu&eacute;s que hiciera yo lo mismo. Con el juego del escondite nuestra ropa estaba ahora repartida por toda la casa y nosotros, desnudos y tumbados en la cama, al contrario que la ropa, est&aacute;bamos todo lo juntos que pod&iacute;amos. Me puse sobre Mar&iacute;a ocupando el espacio que me dej&oacute; entre sus piernas, apoy&aacute;ndome sobre los brazos para no echarle demasiado peso encima, y bajando lo justo para sentir el roce de sus pezones en mi piel. Le pregunt&eacute; si estaba lista para recibirme en su interior, siempre hablando cerca de su o&iacute;do y en voz muy baja, y ella contest&oacute; mordi&eacute;ndose el labio y afirmando con la cabeza. Con mi mano coloqu&eacute; mi miembro de forma que cuando empec&eacute; a mover mis caderas la punta fuera abri&eacute;ndose camino entre los labios de su sexo, y aunque costaba un poco al principio, lentamente fui llen&aacute;ndola, observando su reacci&oacute;n antes de empezar a moverme dentro y fuera de ella.<\/p>\n<p>S&eacute; que al ser la primera vez que se dejaba llevar por sus deseos tuvo un peque&ntilde;o instante de dolor. Se notaba por como se mord&iacute;a el labio y apartaba su mirada. Pero tambi&eacute;n s&eacute; que fue un instante muy breve por que pronto estaba pidi&eacute;ndome que me acelerara, acarici&aacute;ndome el trasero para empujarme un poco y que me moviera m&aacute;s r&aacute;pido, abraz&aacute;ndome con sus piernas y respirando de forma entrecortada. Hice movimientos lentos con mis caderas que siguiendo sus instrucciones fui haciendo m&aacute;s &aacute;giles, m&aacute;s variados, m&aacute;s apresurados, hasta que el calor que sent&iacute;a cuando la penetraba hasta el final me excit&oacute; tanto que esos movimientos se convirtieron en aun pausadas embestidas que hac&iacute;an agitarse sus pechos y consegu&iacute;an que Mar&iacute;a empezara a gemir y a dejar definitivamente a un lado su timidez para revelarme cualquier cosa que le apetec&iacute;a y as&iacute; conseguir que su placer fuera m&aacute;s intenso.<\/p>\n<p>Decid&iacute; prestarle un poco de atenci&oacute;n a su cl&iacute;toris con intensas caricias mientras se la sacaba para poner un poco de pausa, recuperar la serenidad y no terminar antes que ella. Se retorc&iacute;a entre las s&aacute;banas y me ped&iacute;a que siguiera, y yo me dedicaba a explorarla por dentro con mis dedos, meti&eacute;ndolos despacio y buscando que el movimiento le hiciera disfrutar al m&aacute;ximo. Al girarlos, mis yemas palparon y rozaron una zona en la parte superior, dentro de ella, que se not&oacute; que era especialmente sensible. No dejaba de decir que le encantaba aquello, que siguiera un poco m&aacute;s. Y yo continu&eacute;, pero solo hasta que estuve preparado para dejarle sentir de nuevo la dureza de mi sexo, ya que entonces coloqu&eacute; sus piernas sobre mis hombros e hice que levantara un poco sus caderas para que el &aacute;ngulo en que penetraba que mi glande acariciara aquel punto m&aacute;gico que hab&iacute;a encontrado recientemente.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a gem&iacute;a.<\/p>\n<p>Cerraba sus ojos mientras se sujetaba fuerte a las s&aacute;banas. Le invit&eacute; cogiendo su mano y llev&aacute;ndola hasta su cl&iacute;toris a que se acariciara un poco para que su placer mayor. Quer&iacute;a que se sintiera libre, plena, feliz, pero aunque me hizo caso, no pudo hacerlo durante mucho tiempo porque se corr&iacute;a. Lo supe por sus jadeos, aunque no dijo nada, todo su cuerpo tembl&oacute; y su boca entreabierta dejaba escapar los sonidos de su orgasmo en forma de respiraci&oacute;n intensa que poco a poco se fue calmando.<\/p>\n<p>Al contemplar como soltaba las s&aacute;banas y sonre&iacute;a le pregunt&eacute; y efectivamente hab&iacute;a terminado. Ella me hizo la misma pregunta, pero le dije que hab&iacute;a aguantado todo lo posible para esperarla y, en ese momento, decidida, se incorpor&oacute; en la cama y se acerc&oacute; a m&iacute; para conocer que fantas&iacute;a ten&iacute;a en ese instante para poner punto final. Mi t&iacute;mida amante insist&iacute;a y me besaba. Se abrazaba a m&iacute; mientras me preguntaba casi suplicando que pod&iacute;a hacer para que yo tambi&eacute;n tuviera mi momento, pero yo no sab&iacute;a que responder por que lo quer&iacute;a todo. No pod&iacute;a decidir de que forma me daba m&aacute;s morbo correrme o sobre que parte de su cuerpo, as&iacute; que pens&eacute; en nuestra historia juntos, en todos los momentos &iacute;ntimos que ella hab&iacute;a tenido conmigo y finalmente le ped&iacute; que terminara lo que quiso hacer hace un tiempo con sus manos.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se humedeci&oacute; las manos con un poco de saliva dejando claro que recordaba aquella vez que le cont&eacute; como quer&iacute;a que lo hiciera, luego empez&oacute; a recorrer el tronco de mi sexo, moviendo sus dedos por cada mil&iacute;metro y haciendo que se deslizaran lentamente y con suavidad. Me miraba y se mord&iacute;a el labio inferior cuando me ve&iacute;a jadear de placer. Aceleraba sus manos y pasaba a acariciar tambi&eacute;n el glande y a notarlo palpitando y a punto de estallar, cuando le confes&eacute; que iba a correrme.<\/p>\n<p>Aun tengo la visi&oacute;n de como comenc&eacute; a expulsar algunos chorros calientes que gotearon sobre sus dedos mientras casi rogaba que no parara a&uacute;n. No detuvo sus mimos por todo mi miembro mientras yo segu&iacute;a moj&aacute;ndola con las &uacute;ltimas gotas de leche, hasta que acab&eacute; relajado, bes&aacute;ndola, acariciando su cuerpo y recuperando el aliento.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquel d&iacute;a nuestra relaci&oacute;n dur&oacute; algunos meses m&aacute;s. Hubo m&aacute;s momentos como ese, m&aacute;s historias en las que est&aacute;bamos solos y no aguant&aacute;bamos las ganas de comernos el uno al otro.<\/p>\n<p>Juntos cumplimos muchas de nuestras fantas&iacute;as m&aacute;s &iacute;ntimas, probamos posturas que nos despertaban curiosidad y lugares fuera de lo habitual en los que unir nuestros cuerpos. Pero al final, por cosas de la vida tuvimos que separarnos.<\/p>\n<p>Aunque siempre nos quedar&aacute; el juego del escondite como recuerdo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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