{"id":39948,"date":"2022-11-21T05:36:49","date_gmt":"2022-11-21T05:36:49","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-21T05:36:49","modified_gmt":"2022-11-21T05:36:49","slug":"la-bella-y-el-bestia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-bella-y-el-bestia\/","title":{"rendered":"La bella y el bestia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39948\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En un edificio de departamentos conviven siempre realidades distintas.<\/p>\n<p>Clases sociales, problemas y personas diametralmente opuestas; que en alg&uacute;n punto convergen y terminan generando historias. Algunas graciosas, otras tristes, y otras calientes y sorpresivas como esta.<\/p>\n<p>Daniel era un hombre muy callado y solitario, que viv&iacute;a solo y no ten&iacute;a mucho relacionamiento con nadie. A sus 24 a&ntilde;os, era un analista de sistemas que trabajaba bien, cobrando un sueldo que le permit&iacute;a darse algunos gustos y vivir con comodidad. Su d&iacute;a a d&iacute;a se resum&iacute;a en trabajar y volver a su departamento a sumergirse en su mundo de fantas&iacute;as. No era un hombre feo, pero siempre fue t&iacute;mido. Sus pocos encuentros sexuales eran fugaces e intensos, pero nunca lograba estar del todo satisfecho.<\/p>\n<p>Siempre ten&iacute;a la idea de tomar desprevenida a una chica y aprovecharse de ella, pero el miedo y la timidez siempre lo atajaban. Hab&iacute;a ideado planes cientos de veces, pero jam&aacute;s los lleg&oacute; a concretar; terminaban siempre siendo simples inspiraciones para sus largas noches de soledad y masturbaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a era una chica muy bonita, dulce y activa. A sus 19 a&ntilde;os, viv&iacute;a junto a sus padres y sus dos hermanas en el mismo edificio que Daniel.<\/p>\n<p>Sus actividades diarias inclu&iacute;an estudiar en la facultad por las ma&ntilde;anas, ir a comer con su novio al mediod&iacute;a, practicar danza por las tardes y aprovechar su tiempo libre para tomar clases de canto o realizar actividades de la iglesia a la cual asist&iacute;a.<\/p>\n<p>Era una se&ntilde;orita muy sociable, amable y graciosa; de esas que iluminan el lugar al que entran y nunca pasan desapercibido. Siempre dispuesta a regalar una sonrisa y un poco de cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Daniel la hab&iacute;a visto un par de veces y qued&oacute; hipnotizado por la belleza de ella; es que era imposible que eso no ocurra.<\/p>\n<p>La chica med&iacute;a aproximadamente 1,58 m, el cabello casta&ntilde;o claro largo casi hasta la cintura, una sonrisa cautivante, ojos color miel, el cuerpo tonificado por sus actividades, con unas caderas anchas y piernas carnosas que ten&iacute;an su complemento perfecto con su cintura peque&ntilde;ita y un enorme culo bien redondo y respingado, aparte de sus pechos medianos bien firmes.<\/p>\n<p>M&aacute;s de una vez, la angelical ni&ntilde;a salud&oacute; a Daniel en el ascensor o en la puerta, cosa que a &eacute;l llamaba la atenci&oacute;n. Nadie notaba su presencia y menos una chica as&iacute;.<\/p>\n<p>Era un domingo soleado cuando uno de los saludos casuales entre ambos en el ascensor, se torn&oacute; en una conversaci&oacute;n hasta la panader&iacute;a y luego de vuelta al edificio. En el trayecto, ella le hab&iacute;a contado a Daniel que su familia se encontraba de viaje de fin de semana, pero que ella decidi&oacute; no ir porque se encontraba muy agotada. Esto encendi&oacute; algo en la cabeza de Daniel, que llevaba semanas fantaseando con saciar sus m&aacute;s bajos instintos con el cuerpo de la dulce se&ntilde;orita del edificio.<\/p>\n<p>Fue as&iacute; que, cuando volvieron al ascensor, &eacute;l sinti&oacute; un impulso que nunca hab&iacute;a sentido antes, se abalanz&oacute; sobre la chica y la tom&oacute; con ambos brazos apret&aacute;ndola fuerte, ella se asust&oacute; y cuando quiso gritar, la mano del hombre tap&oacute; su boca. Daniel era fuerte y aparte ten&iacute;a la ventaja de su estatura (1.94 m), por lo que Mar&iacute;a no tuvo chances de escapar.<\/p>\n<p>La llev&oacute; forcejeando desde el ascensor hasta su departamento, dejando caer la bolsa de pan que ella hab&iacute;a comprado.<\/p>\n<p>La meti&oacute; y tranc&oacute; la puerta, la tir&oacute; al piso y la mir&oacute; fijamente.<\/p>\n<p>Ella lo miraba con miedo, empezaba a sollozar y suplicar que la deje ir, que no dir&iacute;a nada pero que no le haga da&ntilde;o. Para &eacute;l, ya no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s.<\/p>\n<p>La agarr&oacute; del cabello y la levant&oacute;, luego rompi&oacute; la blusa que ella llevaba y la us&oacute; para amordazarla, de manera que sus gritos no se oigan.<\/p>\n<p>Ella se resist&iacute;a, por lo que Daniel comenz&oacute; a darle fuertes bofetadas, hasta que Mar&iacute;a cay&oacute; al piso, llorando y temblando de miedo en posici&oacute;n fetal.<\/p>\n<p>&Eacute;l la volvi&oacute; a tomar del cabello y la arrastr&oacute; hasta su cuarto, ah&iacute; volvi&oacute; a cerrar la puerta llave y us&oacute; su cintur&oacute;n para maniatarla.<\/p>\n<p>Ella lloraba, gritaba pero sus gritos eran tapados por la mordaza. Daniel le arranc&oacute; el sost&eacute;n y le manoseo sus preciosas tetas, las chup&oacute; y le dio mordiscos fuertes que le dejaban moretones; luego le baj&oacute; el short y la ropa interior de una, para poder empezar a manosear el hermoso culo de su nuevo juguete, luego empez&oacute; a tocarle la conchita, que sinti&oacute; h&uacute;meda y caliente.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a estado tan excitado, se sent&iacute;a poderoso y realizado, estaba cumpliendo su m&aacute;s grande fantas&iacute;a. La idea de borrar para siempre la sonrisa de la joven y dejarla traumatizada de por vida, lo pon&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s caliente. Los llantos desesperados ahogados por la improvisada mordaza no hac&iacute;an otra cosa que alimentar m&aacute;s su deseo y la potencia de la erecci&oacute;n que ten&iacute;a. No aguantaba m&aacute;s.<\/p>\n<p>Luego de manosear a su presa, la tir&oacute; boca abajo en la cama y empez&oacute; a meterle la verga. Mar&iacute;a estaba acostumbrada al sexo cari&ntilde;oso y apasionado de su novio, por lo que la potente embestida de los 23 cent&iacute;metros del degenerado de Daniel fueron un dolor que no pod&iacute;a soportar.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a que la concha se le desgarraba, mientras &eacute;l la met&iacute;a y sacaba con fuerza, a medida que la nalgueaba duramente y la agarraba del cuello; la apretaba contra &eacute;l y le dec&iacute;a que ahora era suya, que iba a hacer con ella lo que quiera y que desde ahora iba a ser su putita.<\/p>\n<p>Ella lloraba, sent&iacute;a el dolor en el cuerpo y tambi&eacute;n en el alma, mientras Daniel gozaba no s&oacute;lo del cuerpo precioso de su v&iacute;ctima sino de la sensaci&oacute;n de poder que le invad&iacute;a. Se sent&iacute;a el rey del mundo, mientras somet&iacute;a a una joven indefensa a su deseo depravado.<\/p>\n<p>Daniel la cogi&oacute; en varias posiciones, luego sinti&oacute; la necesidad de ir un paso m&aacute;s y cuando la volvi&oacute; a poner en cuatro, escupi&oacute; en el ano de ella y fue metiendo la verga, primero de a poco y luego aumentando la fuerza, hasta penetrarle el culito por completo. Ella, en todo momento pegaba alaridos de dolor, que &eacute;l paliaba apretando la cara de ella contra el colch&oacute;n, lo cual casi enmudec&iacute;a el sonido.<\/p>\n<p>Lo que s&iacute; se escuchaba era el golpe de las carnes de ambos impactando mientras &eacute;l la bombeaba con toda la fuerza que ten&iacute;a hasta que no pudo m&aacute;s y descarg&oacute; toda su leche en lo m&aacute;s profundo del roto culito de la dulce se&ntilde;orita de familia, que quedaba reducida a una puta bien cogida. La luz de los ojos de su padre, la consentida de su madre, la chica aplicada y correcta, la m&aacute;s querida por todos; para Daniel era simplemente un objeto, unos agujeros que usaba para saciar su sed de placer.<\/p>\n<p>El dolor fue tal que la peque&ntilde;a Mar&iacute;a se desmay&oacute;. Al despertar, se qued&oacute; inm&oacute;vil la cama, volvi&oacute; a llorar casi en silencio.<\/p>\n<p>Su cuerpo lleno de moretones, sus ojos hinchados de tanto llorar, una marca roja le rodeaba la cara, producto del roce de la mordaza con su piel. Ten&iacute;a el culo al rojo vivo, las nalgas con marcas de las manos de Daniel. Estaba inm&oacute;vil, &eacute;l la admiraba sentado al borde de la cama, fumaba un cigarrillo y observaba a su nuevo trofeo.<\/p>\n<p>Cuando vio que ella intentaba reincorporarse, &eacute;l se par&oacute; en la puerta. Mar&iacute;a baj&oacute; de la cama y gate&oacute; hasta &eacute;l, que ya se preparaba para otro forcejeo, pero grande fue su sorpresa cuando Mar&iacute;a lleg&oacute; hasta frente a &eacute;l, se arrodill&oacute; y abri&oacute; la boca, ofreci&eacute;ndose a chuparle la pija.<\/p>\n<p>Es que en ese momento, ella sinti&oacute; algo que jam&aacute;s hab&iacute;a sentido. Siempre estuvo caminando del lado correcto, nunca nadie la trat&oacute; as&iacute;, nunca nadie la hizo sentir al l&iacute;mite.<\/p>\n<p>Aquel domingo que empez&oacute; como una historia de terror, termin&oacute; con ella encontrando un lado que ella misma desconoc&iacute;a: siempre fue una puta sumisa.<\/p>\n<p>El que al principio era un violador, ahora sent&iacute;a como su amo, como el &uacute;nico hombre que la hizo sentir de verdad plena y satisfecha.<\/p>\n<p>Esa fue la primera de miles de veces en m&aacute;s que Mar&iacute;a dej&oacute; de lado su papel de ni&ntilde;a buena, para convertirse en lo que realmente es&#8230; una putita obediente.<\/p>\n<p><!--\/data\/user\/0\/com.samsung.android.app.notes\/files\/clipdata\/clipdata_bodytext_221121_023632_504.sdocx--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 En un edificio de departamentos conviven siempre realidades distintas. Clases sociales, problemas y personas diametralmente opuestas; que en alg&uacute;n punto convergen y terminan generando historias. Algunas graciosas, otras tristes, y otras calientes y sorpresivas como esta. Daniel era un hombre muy callado y solitario, que viv&iacute;a solo y no ten&iacute;a mucho relacionamiento con nadie. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23490,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":{"0":"post-39948","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-no-consentido"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39948","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23490"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39948"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39948\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39948"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39948"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39948"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}