{"id":39956,"date":"2022-11-20T23:00:00","date_gmt":"2022-11-20T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-20T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-20T23:00:00","slug":"me-converti-en-la-zorrita-de-mis-amigos-de-la-universidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-converti-en-la-zorrita-de-mis-amigos-de-la-universidad\/","title":{"rendered":"Me convert\u00ed en la zorrita de mis amigos de la universidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39956\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Ang&eacute;lica, la mayor&iacute;a me conoce como Angie, aunque con el tiempo me he ganado varios apodos. Soy morena clara, casi blanca. Ojos grandes, cejas pobladas, labios gruesos y cabello casta&ntilde;o obscuro. Caderona desde la secundaria, pompis nada peque&ntilde;as y pechos talla D. Todas las mujeres del lado de mi mam&aacute; son parecidas. Somos de un pueblo en provincia, bien conocidas all&aacute;. Mi pap&aacute; sin embargo trabajaba en Ecatepec. Cuando entr&eacute; a la universidad los traslados se convirtieron en una p&eacute;rdida de tiempo. Dos horas para llegar al sur de la ciudad que es donde est&aacute; el mega campus. Lo que pasa en este relato me sucedi&oacute; apneas 5 meses despu&eacute;s de ingresar a la universidad. Mi prima Ximena ya rentaba un departamento cerca del campus universitario, a 5 minutos. Pero a mis padres les parec&iacute;a mala idea que dos se&ntilde;oritas vivieran solas. Al final aceptaron pues los traslados eran terribles y la universidad val&iacute;a mucho la pena al ser de las mejores del pa&iacute;s y de bajo costo.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos en finales de semestre y en una visita que le hice a mi prima a su departamento decid&iacute; quedarme al fin que ya ten&iacute;a el permiso de mis padres. Le marqu&eacute; a pap&aacute; para darle la noticia y pedirle que me llevara dos cajas que ya hab&iacute;a preparado con mis cosas y mi ropa. Me llev&oacute; s&oacute;lo mis cosas pues la caja de la ropa la confundi&oacute; con una caja de adornos navide&ntilde;os. Toda esa semana estuve usando la misma ropa. S&oacute;lo cambiaba de blusas que me prestaba mi prima, pero diario eran los mismos jeans a la cadera, los mismos tacones altos morados y la misma chamarra morada en las noches que hac&iacute;a fr&iacute;o. Notaba que a mi prima Ximena no le encantaba prestarme ropa y me daba ropa pasada de moda. Llegado el viernes de esa semana la carga de trabajo hab&iacute;a aumentado s&uacute;bitamente por ser final de semestre. Olvid&eacute; por completo lavar mi ropa interior.<\/p>\n<p>Era viernes por la ma&ntilde;ana y me levant&eacute; tarde. No alcanc&eacute; a mi prima para pedirle ropa prestada y su cuarto se encontraba cerrado con llave. Ella ya se hab&iacute;a ido a su clase. Decid&iacute; buscar en el cuarto de lavado y encontr&eacute; tres prendas. Despu&eacute;s de desayunar y ba&ntilde;arme me prob&eacute; esas tres piezas de ropa. Era una tanga, un brassiere y una blusa de tirantes. La tanga y el brassiere se ve&iacute;an algo peque&ntilde;os y peculiares. El brassiere era talla C y estaba hecho de resorte y tela aterciopelada imitando la piel de un leopardo; me qued&oacute; bastante apretado y mi escote luc&iacute;a m&aacute;s voluptuoso de lo normal ya que el brassiere presionaba mis pechos contra mi cuerpo. La tanga ten&iacute;a tambi&eacute;n manchas de jaguar en la tela y el resorte, aunque me qued&oacute; bien gracias al el&aacute;stico. La blusa de color morado estaba bonita (el morado es mi color preferido y me encanta combinar la ropa). Me quedaba bastante chica la blusa. Ten&iacute;a que decidir ente ocultar el brassiere de jaguar o tapar mi abdomen. Por lo anterior decid&iacute; ir de chamarra. Era finales de junio y aunque hac&iacute;a calor esperaba que la sesi&oacute;n fuera corta. No m&aacute;s de 40 minutos y estar&iacute;a de regreso.<\/p>\n<p>Ya en la escuela me encontr&eacute; con Rodrigo y Eliseo. Eliseo es moreno, un poco m&aacute;s alto que yo; muy fuerte pues siempre fue fan&aacute;tico del fisicoculturismo. Rodrigo era blanco, alto y delgado. Ellos se conoc&iacute;an desde antes de la universidad y para ser sinceros yo me sent&iacute;a afortunada de haberlos conocido pues siempre hice equipo con ellos para los trabajos y tareas. Siempre eran muy dedicados a la escuela. Adem&aacute;s, ellos ten&iacute;an novia los dos y fuera de algunas miradas o roces, nunca pens&eacute; que se sobrepasar&iacute;an conmigo o que intentar&iacute;an algo m&aacute;s all&aacute; de una amistad.<\/p>\n<p>Cabe recalcar que hasta ese d&iacute;a nunca hab&iacute;a tenido nada que ver con nadie de la universidad. En mi casa me ense&ntilde;aron a ser una se&ntilde;orita y a guardarme para alguien de buena familia que ser&iacute;a mi esposo. Seguido notaba las miradas de otros chicos o incluso sus comentarios subidos de tono, un par de pellizcos no solicitados, pero siempre les respond&iacute;a con rechazo o enojo pues para m&iacute; eran todos poca cosa.<\/p>\n<p>Ese mismo d&iacute;a hac&iacute;a mucho calor. La sesi&oacute;n en el sal&oacute;n de clases consist&iacute;a &uacute;nicamente en recibir los requerimientos del proyecto final. Despu&eacute;s del viernes tendr&iacute;amos dos semanas para trabajar en el proyecto y s&oacute;lo regresar&iacute;amos al aula para la revisi&oacute;n final y la calificaci&oacute;n definitiva. No tardamos m&aacute;s de 35 minutos. Al terminar todos estaban muy ansiosos pues los requerimientos eran m&aacute;s de lo esperado y para lograr una buena nota &iacute;bamos a tener que trabajar todos los d&iacute;as de las siguientes dos semanas con gran esmero. Por lo anterior, Rodrigo y Eliseo sugirieron ir al departamento de mi prima para adelantar el an&aacute;lisis de los requerimientos. Yo no quer&iacute;a pues s&oacute;lo pensaba llegar para quitarme la chamarra, ba&ntilde;arme, lavar mi ropa y ponerme algo m&aacute;s c&oacute;modo. Al final acept&eacute; la sugerencia pues ellos estaban siendo muy insistentes y de verdad el proyecto final parec&iacute;a muy complejo. Eliseo nos llevar&iacute;a al departamento de mi prima en su coche.<\/p>\n<p>El coche lo hab&iacute;a estacionado en un aparcamiento al aire libre. Estaba muy caliente por dentro, tanto que al entrar decid&iacute; que ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Me ten&iacute;a que quitar la chamarra o morir&iacute;a de calor. Yo estaba sentada atr&aacute;s y Rodrigo en el asiento de copiloto. Tuve mucha dificultad para quitarme la chamarra morada pues estaba toda sudada y las mangas se pegaban a mis brazos. Por la dificultad llam&eacute; la atenci&oacute;n de ambos quienes se giraron para verme. Se burlaban de m&iacute; por el esfuerzo que me estaba costando quitarme la chamarra morada. Sus sonrisas se borraron de su rostro en cuanto logr&eacute; quit&aacute;rmela. Sent&iacute; de inmediato el aire fresco en mi piel empapada de sudor. Record&eacute; como iba vestida ese d&iacute;a por lo que sent&iacute; algo de verg&uuml;enza y no quise levantar la mirada de inmediato al saber que me estaban viendo. Me percat&eacute; que la blusa de tirantes estaba desacomodada por el esfuerzo de quitarme la chamarra por lo que el brassiere de leopardo se asomaba demasiado y tambi&eacute;n not&eacute; que mis pechos estaban sonrojados y brillosos por el calor y el sudor. Cuando alc&eacute; la mirada los dos me estaban observando el escote de forma descarada, eso s&oacute;lo increment&oacute; mi verg&uuml;enza &ldquo;&iquest;Nos podemos ir?&rdquo; les pregunt&eacute;. Despu&eacute;s casi un minuto m&aacute;s observ&aacute;ndome, ambos se giraron Eliseo arranc&oacute; el coche.<\/p>\n<p>El viaje no fue inc&oacute;modo pues los tres fuimos bromeando sobre los dem&aacute;s chicos de la clase, aunque si not&eacute; como Eliseo acomodaba el espejo retrovisor para echar vistazos a mis pechos durante las luces rojas de los sem&aacute;foros. Como era de esperarse, el viaje no dur&oacute; m&aacute;s de 10 minutos. Llegamos a la caseta de vigilancia del conjunto de edificios donde vivir&iacute;a con mi prima. De turno estaba Fernando, que usualmente es el vigilante asignado a la caseta durante el d&iacute;a. Nos conocemos de las veces que he visitado a mi prima y a veces hemos platicado un poco. De inmediato me reconoci&oacute; y me salud&oacute; d&aacute;ndonos acceso pero tambi&eacute;n casi de inmediato su mirada se clav&oacute; en mis pechos, creo que nunca me hab&iacute;a visto vestida as&iacute;. Eso lo notaron Eliseo y Rodrigo. &ldquo;Ya te lo ligaste jaguarcita&rdquo; coment&oacute; Eliseo ri&eacute;ndose. Yo me molest&eacute; un poco por claramente me acaba de poner el apodo jaguarcita haciendo referencia al brassiere con imitaci&oacute;n de piel de leopardo que tra&iacute;a puesto y que minutos antes ellos hab&iacute;an estado fisgoneando. No le hice mucho caso para no darle cuerda.<\/p>\n<p>Una vez que Eliseo estacion&oacute; el auto en los lugares de visitantes, descendimos y camin&eacute; delante de ellos para guiarlos hasta el edificio 5. El departamento es el 4 y est&aacute; en el primer piso por lo que normalmente usamos las escaleras para llegar a &eacute;l. &ldquo;Pero que colotas tienen las jaguarcitas&rdquo; dijo Eliseo con voz de murmullo mientras Rodrigo se re&iacute;a. Claramente fueron observando mis pompis todo el camino y Eliseo no aguant&oacute; las ganas de decir esa burla. Lo tom&eacute; como juego y fing&iacute; no escucharlos.<\/p>\n<p>Al entrar al departamento les di la bienvenida y les serv&iacute; un vaso de agua con hielo a ambos y a m&iacute;. Suger&iacute; sentarnos en la mesa del comedor para comenzar a trabajar en el an&aacute;lisis del proyecto. La mesa es cuadrada para 8 personas. Eliseo se sent&oacute; a mi izquierda y Rodrigo a mi derecha, pero dando la vuelta a la esquina de la mesa. Estuvimos largo rato dibujando y bromeando, me hicieron re&iacute;r varias veces y les gust&oacute; decirme jaguarcita pues varias veces lo repitieron y lo usaron en lugar de mi nombre para referirse a m&iacute;. Notaba tambi&eacute;n como daban vistazos r&aacute;pidos a mi escote, seguro pensaban que yo no lo notaba, pero eran muy obvios. Eliseo y Rodrigo cada vez se me acercaban m&aacute;s y sent&iacute; varias caricias suaves, de Eliseo en mi muslo izquierdo con su mano y de Rodrigo en mi pantorrilla con su pie. Primero yo pensaba que era roces incidentales, pero despu&eacute;s de algunas ya no pod&iacute;an ser accidentes. En eso sent&iacute; la mano de Eliseo apretando mi muslo y me pregunto &ldquo;Jaguarcita, donde esta tu ba&ntilde;o&rdquo; le indiqu&eacute; que al fondo del mismo pasillo del comedor. Me qued&eacute; con Rodrigo haciendo trazos en los bocetos. Nos concentramos tanto en el trabajo que no me di cuenta cuando Eliseo se par&oacute; detr&aacute;s de mi silla, s&oacute;lo sent&iacute; sus manos gruesas y tibias en mis hombros. Me sorprend&iacute; un poco. &ldquo;No te asustes jaguarcita salvaje&rdquo; dijo Eliseo mientras comenzaba a masajear mis hombros con delicadeza, pero firmemente con sus fuertes manos. Rodrigo tom&oacute; mi mano derecha y tambi&eacute;n la comenz&oacute; a acariciar de manera suave pero electrizante. Sent&iacute; como Eliseo acerc&oacute; su cabeza a la m&iacute;a y dijo &ldquo;Que rico hueles Angie y eso que estabas sudando mucho&rdquo; yo me re&iacute; y le dije que en la primavera hace mucho calor y es normal. Eliseo se r&iacute;o un poco y me contest&oacute; &ldquo;En primavera todas las gatitas est&aacute;n en celo. De seguro las jaguarcitas tambi&eacute;n.&rdquo; Cuando dijo eso me hizo una caricia en mi cuello. La combinaci&oacute;n de sus palabras, su voz y su caricia me hizo estremecer; sent&iacute; mariposas en el est&oacute;mago. La sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n era muy profunda y poco a poco se iba sustituyendo por una de emoci&oacute;n y curiosidad. &iquest;Qu&eacute; estaba pasando? &iquest;A d&oacute;nde terminar&iacute;a esto? &iquest;Era normal que me comenzara a sentir atra&iacute;a hacia ellos dos al mismo tiempo cuando hasta hace unos momentos yo s&oacute;lo los ve&iacute;a como mis amigos?<\/p>\n<p>Eliseo continu&oacute; acariciando mi cuello con ambas manos mientras Rodrigo acariciaba mis antebrazos. Sin darme cuenta comenc&eacute; a suspirar de relajaci&oacute;n, pero Eliseo si lo not&oacute; y me pregunto &ldquo;A ver Angie dinos &iquest;C&oacute;mo hacen las gatitas?&rdquo; a lo que yo respond&iacute; suavemente &ldquo;Miau, miau, miau&rdquo; Ambos se rieron y Eliseo pregunto ahora &ldquo;&iquest;C&oacute;mo hacen las jaguarcitas?&rdquo; a lo que yo respond&iacute; &ldquo;Rrrrr rrrrr rrrr&rdquo; luego Eliseo dijo &ldquo;Muy bien Angie, muy bien. Ahora dinos tu sonido natural &iquest;C&oacute;mo hacen las putitas?&rdquo; Cuando escuch&eacute; eso, sent&iacute; una combinaci&oacute;n de enojo con cari&ntilde;o y excitaci&oacute;n. Me sent&iacute;a llena de deseo, pero ten&iacute;a que ponerle alto pues en ese momento me consideraba a m&iacute; misma una se&ntilde;orita de buena familia, trat&eacute; de ponerme de pie para pedirle que se fueran pero Eliseo me tom&oacute; fuerte de los hombros y me mantuvo sentada. Despu&eacute;s dijo &ldquo;Tranquila Angie, yo s&eacute; que ya est&aacute;s calientota. Fue ref&aacute;cil echarte a andar.&rdquo; Le respond&iacute; que no era cierto y que quer&iacute;a que se fueran; aunque en realidad yo sab&iacute;a que mi cuerpo hac&iacute;a sentirme cada vez m&aacute;s dispuesta a entregarme. &ldquo;&iquest;Crees que no s&eacute; cuando una hembra ya esta puesta? Ya me imaginaba que t&uacute; eras de las que r&aacute;pido se prestan.&rdquo; Cuando dijo eso me sonroj&eacute; todav&iacute;a m&aacute;s. &iquest;&iexcl;C&oacute;mo lo sab&iacute;a?! Para ser honesta s&iacute; me prend&iacute;a con facilidad, siempre he sido as&iacute;. Siempre me enojo muy f&aacute;cil como igual me exalto o me excito muy pronto, sobre todo si lo provoca un hombre con intenciones reales o si es uno de esos d&iacute;as donde estoy de ansiosa.<\/p>\n<p>Entre mi desesperaci&oacute;n por ponerle un alto a esa situaci&oacute;n antes de que se saliera de mi control y mi combinaci&oacute;n de enojo con excitaci&oacute;n, grite: &ldquo;&iexcl;Ya Eliseo, d&eacute;jame levantarme!&rdquo;. Sent&iacute;a la cara y el cuerpo super calientes, al grado de que empezaba a sudar un poco. Les dije con voz firme que se fueran. Eliseo y Rodrigo se rieron de m&iacute;. Eliseo dijo: &ldquo;Tu ya eres nuestra hermosa y jariosa Angie, a partir de ahora haremos contigo lo que queramos y t&uacute; nos obedecer&aacute;s en todo&rdquo;. Cada que dec&iacute;a algo yo me excitaba m&aacute;s y m&aacute;s. Ya sab&iacute;a yo que me excitaba que me hablaran de esa forma, pero esa vez fue la primera que alguien me ten&iacute;a a su disposici&oacute;n y conociendo mis puntos d&eacute;biles, en el fondo yo sab&iacute;a que no podr&iacute;a evitar lo que iba a pasar. No s&eacute; de donde agarr&eacute; fuerzas, pero camin&eacute; r&aacute;pido hacia la puerta, dispuesta a abrirla para exigirles que se fueran. Justo cuando di dos pasos sent&iacute; la mano de Eliseo acariciarme una pompi. Todav&iacute;a recuerdo como se sinti&oacute;, suave pero muy fuerte. Toda la piel se me puso chinita. Estaba furiosa pero al mismo tiempo m&aacute;s excitada. Al darme la vuelta para enfrentarlo, Eliseo me tom&oacute; de la cintura y me bes&oacute; en los labios. Yo no hice nada m&aacute;s que cerrar los ojos. Sent&iacute;a mi coraz&oacute;n latiendo a mil por hora y las mariposas en la panza m&aacute;s intensas que nunca. Cuando reaccion&eacute;, abr&iacute; los ojos y lo empuj&eacute;. Le dije con voz de enojo que ya se ten&iacute;an que ir. Me dispuse a reanudar mi camino hacia la puerta, pero al hacerlo s&oacute;lo sent&iacute;a la sensaci&oacute;n de sus labios en mi boca y de su mano en mi pompi y mi cintura. A cada paso que daba la sensaci&oacute;n crec&iacute;a. Alcanc&eacute; la perilla de la puerta y la abr&iacute;, con voz temblorosa les dije: &ldquo;O-o-o-o se se van o le le le ma marco a mi pap pa pap&aacute;&rdquo; Cuando termin&eacute; de decir eso los dos se rieron y me miraron de pies a cabeza. Eliseo dijo esa frase que a&uacute;n recuerdo v&iacute;vidamente &ldquo;Voy a contar hasta tres, si despu&eacute;s del tres sigues ah&iacute; parada quiere decir que eres una dama y nos iremos. Si despu&eacute;s del tres cierras la puerta y vienes a besarme, quiere decir que estas cachonda y a partir de ahora ser&aacute;s nuestra puta para lo que queramos. Uno, d&hellip;&rdquo; No termin&oacute; de decir dos cuando yo azot&eacute; la puerta y corr&iacute; a besarlo.<\/p>\n<p>Puse mis brazos alrededor de su cuello y llev&eacute; mis labios a su boca. Yo buscaba un beso tierno y despacio pero Eliseo casi de inmediato meti&oacute; su lengua en boca. Una de sus manos acariciaba mi cuello y la otra apretaba fuertemente una de mis pompis. Mi excitaci&oacute;n crec&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s, decid&iacute; responder a su beso y nuestras dos lenguas se comenzaron a acariciar. Despu&eacute;s me tom&oacute; de la cara con su fuerte mano derecha y me apret&oacute; las mejillas de forma que mis labios se frunc&iacute;an como dando un beso. Se detuvo as&iacute; un rato contemplando mi rostro. &ldquo;Que chulada de vieja Angie, hasta que se nos va a hacer darte lo que te mereces&rdquo; Me mantuvo as&iacute; un rato hasta que me dijo &ldquo;A partir de ahora eres nuestra, para lo que queramos, entendido?&rdquo; Le dije que s&iacute; con voz leve. &ldquo;Ya te haremos decirlo m&aacute;s convencida en un rato. De entrada tu ya no eres Angie, el nombre te lo ponemos nosotros a como nos de la gana&rdquo; Le respond&iacute; que estaba bien. &ldquo;Nada de esta bien, Si papi Eliseo a partir de ahora, entendido?!&rdquo; Le respond&iacute;: Si papi Eliseo. Sent&iacute; unas palmaditas en las pompis, era Rodrigo quien me dijo &ldquo;A m&iacute; me dir&aacute;s Maestro, queda claro zorrita?&rdquo; Le respond&iacute;: Si Rodrigo, ahora tu eres mi maestro. Me comenz&oacute; a besar intensamente, mordiendo mis labios y llen&aacute;ndome la boca de su sabor. Mientras nos bes&aacute;bamos yo sent&iacute;a las manos de Eliseo por todo el cuerpo, en mis muslos, en mi abdomen, en mis pechos y en mi entrepierna. Me estaban convirtiendo en un objeto, es su juguete, en su zorra. Yo estaba encantada.<\/p>\n<p>Eliseo meti&oacute; su mano en mis pantalones, sent&iacute;a sus dedos masajeando mi vulva de abajo hacia arriba, con uno de sus dedos presionaba la zona de mi cl&iacute;toris. Rodrigo me segu&iacute;a besando, con una de sus manos apretaba mis pompis y con la otra sujetaba mi cuello. &ldquo;Esta puta esta que arde por una verga, esta empapada&rdquo; Eliseo dec&iacute;a con voz burlona mientras segu&iacute;a tocando mi parte m&aacute;s &iacute;ntima como si fuera cualquier guarra. &ldquo;Seguro la pendeja se corre con el truquito ese&rdquo; dijo Rodrigo. Eliseo me comenz&oacute; a pellizcar fuertemente la zona de mi cl&iacute;toris por encima de la tanga. &ldquo;Te haremos adicta a esto&rdquo; Mientras Eliseo me pellizcaba con su pulgar y su &iacute;ndice en mi entrepierna, Rodrigo me comenz&oacute; a apretar el cuello con ambas manos poco a poco, cada vez m&aacute;s. Estaba asustada pero cada vez m&aacute;s excitada hasta que mi vagina comenz&oacute; a palpitar, mi colita se abr&iacute;a y cerraba y sent&iacute; un fuerte calambre en todo el cuerpo, como electricidad. Hab&iacute;a sido mi primer orgasmo.<\/p>\n<p>&ldquo;Me moj&oacute; la mano esta zorra&rdquo; dec&iacute;a Eliseo mientras se burlaba. Yo todav&iacute;a ten&iacute;a una hermosa sensaci&oacute;n en todo el cuerpo, lo ve&iacute;a todo en color de rosa. En ese momento s&oacute;lo sent&iacute;a cari&ntilde;o por ellos dos. Se me sali&oacute; decirles que los quer&iacute;a de verdad. &ldquo;Nosotros te queremos. Pero ver encuerada pendeja&rdquo; Yo me re&iacute; y me empezaron a bajar el pantal&oacute;n, me quitaron mis tacones, me sacaron el pantal&oacute;n y me volvieron a poner los tacones morados. Luego me sacaron el top morado. Qued&eacute; s&oacute;lo con la tanga y el brassiere de media copa de tela parecida a la piel de un leopardo, mis tacones altos morados y mi maquillaje igual morado. Eliseo se separ&oacute; y se sent&oacute; en la sala, me comenz&oacute; a mirar de arriba abajo. Rodrigo me puso frente a &eacute;l y me comenz&oacute; a besar de manera muy tierna y rom&aacute;ntica. Nuestros labios se tallaban con mucha fuerza y de repente nuestras lenguas se tocaban, haci&eacute;ndome sentir de nuevo excitada. Yo ten&iacute;a ambos brazos sobre sus hombros, como una colegiala enamorada. Rodrigo ten&iacute;a sus manos en mis pompas. Les daba ligeros apretoncitos y me las sobaba todas, de repente me las sub&iacute;a y las dejaba rebotar como sintiendo su peso. Despu&eacute;s comenz&oacute; a darme palmaditas, sonaban como peque&ntilde;os aplausos. A veces interrump&iacute;a el beso para decirme cosas como &ldquo;Que nalgotas te cargas Angie&rdquo; o &ldquo;Con esa cara y esta cola puedes dejar de estudiar&rdquo;. Yo sab&iacute;a que me estaba faltando al respeto. Pero para m&iacute; esas palabras eran cumplidos y estaban encendiendo la llama de nuevo que se hab&iacute;a calmado con el primer orgasmo. De repente me dej&oacute; de besar y me tom&oacute; del pelo. &ldquo;Me encanta tu carita de zorra coqueta, est&aacute;s hecha para el disfrute puta&rdquo;. Yo sent&iacute;a como si me dijeran los cumplidos mas bellos. Me estaba enamorando de dos hombres que s&oacute;lo quer&iacute;an usar mi cuerpo para divertirse.<\/p>\n<p>&ldquo;Deja que mueva la cola esta gata&rdquo; le dijo Eliseo a Rodrigo. Rodrigo me tomo de la mano y me puso en el ventanal. &ldquo;Mueve esa colita jaguarcita&rdquo; Me puse a bailar lo mas sexy que pude. Me sent&iacute;a muy caliente. A esa hora la mayor&iacute;a de las personas del fraccionamiento estaban en la escuela o el trabajo, pero seguro hab&iacute;a algunos viejos o amas de casa. No me enterar&iacute;a hasta despu&eacute;s quienes me vieron. Ah&iacute; estaba yo, en tanga y brassiere, s&oacute;lo con tacones, moviendo mi cuerpo como una zorra, enfrente de un ventanal abierto, siguiendo las &oacute;rdenes y deseos de dos hombres que hasta hace una hora yo consideraba mis amigos, ahora ellos pensaban que yo estaba a su servicio.<\/p>\n<p>&ldquo;Un volado Rodrigo, si sale &aacute;guila ara yo me la chingo hoy y tu otro d&iacute;a. Si sale cruz nos las chingamos los dos enfrente al ventanal.&rdquo; Dijo Eliseo mientras sacaba una moneda, la arroj&oacute; al aire y sali&oacute; &aacute;guila. Ambos se rieron &ldquo;Es mi funda por hoy, nos vemos ma&ntilde;ana Rodrigo.&rdquo; Rodrigo tom&oacute; sus cosas y se fue. Mientras Eliseo me tom&oacute; de la mano y me llev&oacute; a mi cuarto. &ldquo;Ponte en cuatro Angie y para esa cola&rdquo; Yo en ese momento no ten&iacute;a uso de raz&oacute;n. Lo obedec&iacute; sin m&aacute;s. Sub&iacute; a mi cama y me puse sobre mis rodillas y mis manos, elevando mis pompis lo m&aacute;s que pod&iacute;a. Mi espalda se curvaba. Escuch&eacute; como Eliseo se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n, sent&iacute; su peso sobre la cama y sus dos manos grandes y tibias sobre mi trasero. Sent&iacute;a algo muy caliente rozando mis pompis, estaba segura de que era su miembro. Me la meti&oacute; sin m&aacute;s. Al principio suave, poco a poco fue subiendo la intensidad. Al principio yo me aguantaba mis pujidos pero a medida que segu&iacute;a metiendo y sacando, yo sent&iacute;a cada vez m&aacute;s palpitaciones y me excitaba m&aacute;s y m&aacute;s. S&oacute;lo recuerdo que fue delicioso y que tuve un par de orgasmos m&aacute;s. Cuando termin&oacute;, prendi&oacute; un cigarro y no se fue hasta que lo termin&oacute; y apag&oacute; la colilla en uno de mis gl&uacute;teos. Me doli&oacute; mucho pero aun estaba agotada, empapada en sudor y completamente enamorada de Eliseo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Me llamo Ang&eacute;lica, la mayor&iacute;a me conoce como Angie, aunque con el tiempo me he ganado varios apodos. Soy morena clara, casi blanca. Ojos grandes, cejas pobladas, labios gruesos y cabello casta&ntilde;o obscuro. Caderona desde la secundaria, pompis nada peque&ntilde;as y pechos talla D. Todas las mujeres del lado de mi mam&aacute; son parecidas. 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