{"id":39960,"date":"2022-11-20T23:00:00","date_gmt":"2022-11-20T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-20T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-20T23:00:00","slug":"heridos-de-ausencia-y-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/heridos-de-ausencia-y-deseo\/","title":{"rendered":"Heridos de ausencia y deseo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39960\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; recuerdos!, -dijo mi hermana.<\/p>\n<p>Durante la cena de Nochebuena se hab&iacute;a hablado de un libro que el abuelo hab&iacute;a adquirido en su juventud. Las Mil y una noches, magn&iacute;ficamente ilustrado. No recordaba haberlo visto nunca, as&iacute; que, cuando la familia se retir&oacute; y quedamos solos mi hermana y yo, decidimos bajar a buscarlo al cobertizo.<\/p>\n<p>La antigua cuadra era ahora un trastero con un peque&ntilde;o taller; aperos de labranza, ba&uacute;les con ropa, cajas con libros&#8230; A la luz de una bombilla desnuda, entramos y mi hermana fue mirando todo por encima, en silencio. Hasta que dijo &iexcl;qu&eacute; recuerdos! Y tras una pausa, continu&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash; Entonces no lo sab&iacute;amos pero &eacute;ramos felices. &iexcl;Cu&aacute;nta horas! &iexcl;Cu&aacute;ntos juegos! &iquest;Recuerdas? A pap&aacute;s y mam&aacute;s, a m&eacute;dicos, a pr&iacute;ncipe y princesa&#8230; Y ahora, m&iacute;ranos, ya en la sesentena&#8230;<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ella y la abrac&eacute; por detr&aacute;s. Le dije que tambi&eacute;n yo, con mucha frecuencia, recordaba aquellos a&ntilde;os con ternura y nostalgia. Lo inocentes que &eacute;ramos y lo poco que sab&iacute;amos de la vida. Junt&eacute; mi mejilla con la suya para seguir hablando as&iacute;, abrazados espalda contra pecho, cuando percib&iacute; su llanto. Le di la vuelta, tome su rostro en mis manos y empec&eacute; a besar su frente, sus ojos sus l&aacute;grimas&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; No llores, Teta, le susurr&eacute;. Ven, vamos al sof&aacute;; si&eacute;ntate y yo subir&eacute; a por una botella y dos copas.<\/p>\n<p>&mdash; No, no quiero beber m&aacute;s. Pero abr&aacute;zame y acar&iacute;ciame el pelo como entonces.<\/p>\n<p>Y de pie, en medio del cobertizo, nos abrazamos mientras con una mano hund&iacute;a mis dedos en su pelo y con suavidad recorr&iacute;a su cabeza. Al poco, levant&oacute; el rostro hacia m&iacute;. Aunque ten&iacute;a los ojos brillantes ya no lloraba y en su boca entreabierta hab&iacute;a una leve sonrisa. Le di un suave beso en los labios, nos miramos a los ojos y se lanz&oacute; a mi boca con un beso desesperado, herido de tiempo y deseo. Cuando nos falt&oacute; el aire juntamos de nuevo los rostros mientras ella solo acertaba a susurrar tete, tete, tete&#8230; Tom&eacute; su mano y nos dirigimos al sof&aacute;.<\/p>\n<p>Sentada en mi regazo, como anta&ntilde;o, seguimos bes&aacute;ndonos mientras con una mano acariciaba su rodilla, su muslo; separaba con suavidad sus piernas rozando la cara interna de sus muslos del modo que recordaba a ella la volv&iacute;a loca. Dej&oacute; de besarme para desabrocharse la blusa. Respiraba con dificultad y el deseo desbordaba su mirada. Las tetas que asomaban por encima del sujetador no eran como yo las recordaba. Se ve&iacute;an m&aacute;s plenas, con unas deliciosas venitas azules, algunas grietas&#8230; Ella misma se las sac&oacute; por encima del sujetador y tom&aacute;ndome de la nuca dirigi&oacute; mi boca hacia ellas. M&aacute;s que lamer engull&iacute; un pez&oacute;n que no recordaba tan oscuro. Fui cambiando de uno a otro, juntando sus tetas para besar ambos a la vez, sorberlos, morderlos&#8230; &iexcl;Para, para!, me suplic&oacute;.<\/p>\n<p>Con inusitada agilidad para sus 61 a&ntilde;os, se subi&oacute; la falda, se quit&oacute; las bragas, salt&oacute; de mi regazo, me hizo levantar del sof&aacute;, se tumb&oacute; ella, extendi&oacute; los brazos y con voz ronca dijo: &iexcl;ven! Ni siquiera trat&eacute; de descalzarme ni quitarme los pantalones. Me los baj&eacute; hasta medio muslo junto con los calzoncillos, me tumb&eacute; sobre ella y apoy&eacute; el glande dispuesto a entrar poco a poco mientras la besaba. No puede. De un golpe de cadera se la clav&oacute; ella misma, echando a continuaci&oacute;n la cabeza hacia atr&aacute;s con un suspiro seco. Me lanc&eacute; sobre su cuello ofrecido a m&iacute; d&aacute;ndole ligeros bocados mientras me mov&iacute;a lentamente dentro de ella. Volvi&oacute; a mirarme fijamente, con intensidad y, m&aacute;s que pedir, exigi&oacute;: &iexcl;cl&aacute;vame!<\/p>\n<p>Fren&eacute;tico, empec&eacute; a entrar y salir, clavando con rudeza, con furia. Nos mir&aacute;bamos fijamente, nada ve&iacute;amos m&aacute;s all&aacute; de nosotros. Su mirada se volvi&oacute; exigente, retadora; y con voz apenas audible, casi ag&oacute;nica, apenas articul&oacute; &iexcl;clava, clava, clava! Estall&oacute; en un orgasmo silencioso que me hizo eyacular sin control.<\/p>\n<p>Calmados, pero a&uacute;n juntos y abrazados, era ella la que ahora acariciaba mi cabeza mientras me llamaba tete. Nos quedamos charlando un rato y despu&eacute;s volvimos hacerlo. Sin ansiedad, despacio, ternura incluso. Al d&iacute;a siguiente ella y su marido volvieron a Francia. Tres meses despu&eacute;s, vino la pandemia, el aislamiento. No hemos vuelto a vernos desde entonces. Tal vez, s&oacute;lo tal vez, regrese esta pr&oacute;xima Navidad. Y entonces, tal vez podamos hacer realidad todo lo que durante estos dos a&ntilde;os nos hemos dicho por correo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 &mdash; &iexcl;Qu&eacute; recuerdos!, -dijo mi hermana. 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