{"id":39967,"date":"2022-11-20T23:00:00","date_gmt":"2022-11-20T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-20T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-20T23:00:00","slug":"fantasias-con-la-ninera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/fantasias-con-la-ninera\/","title":{"rendered":"Fantas\u00edas con la ni\u00f1era"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39967\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El siguiente relato ocurri&oacute; en mayo de este a&ntilde;o. Yo llevaba casado con mi esposa veinte a&ntilde;os, y hac&iacute;a un tiempo en que mi apetito sexual parec&iacute;a muerto, hasta que conoc&iacute; a nuestra ni&ntilde;era. Esa noche, mi esposa y yo ir&iacute;amos a una quedada con nuestros amigos, y nuestros hijos, un ni&ntilde;o de siete y una ni&ntilde;a de catorce necesitaban a alguien que cuidara de ellos. Normalmente se quedaban los abuelos con ellos, pero esa noche justamente no pod&iacute;an. Y bendita casualidad, porque fue cuando apareci&oacute; Silvia, dando un poco de sabor a esta vida que cada vez me parec&iacute;a m&aacute;s insulsa.<\/p>\n<p>Mi esposa se encarg&oacute; de contactar con ella. Era la hija de unos m&eacute;dicos que viv&iacute;an a 45 minutos de nuestra casa. El d&iacute;a en que lleg&oacute; a casa, me qued&eacute; prendado de ella. Con sus 19 a&ntilde;os, ten&iacute;a una figura que encandilaba a quien la viera: delgada, piernas bonitas, pechos grandes, culo resping&oacute;n, piel blanquita&hellip; Ten&iacute;a una larga melena rubia que ca&iacute;a sobre sus hombros, una boca de fresa y ojos azules. Su delicada voz no pudo m&aacute;s que generarme una erecci&oacute;n, que intentaba disimular mientras mi esposa le daba indicaciones respecto a nuestros hijos. Nuestros hijos salieron a recibirla, mientras mi esposa y yo nos dirig&iacute;amos hacia la puerta mientras les dec&iacute;amos que los quer&iacute;amos. No s&eacute; si mi esposa se percat&oacute; de que la miraba, porque con las prisas no estaba muy pendiente. Pero en apenas esos segundos en que la vi qued&oacute; clavada como imagen en mi mente.<\/p>\n<p>Estuvimos pasando el rato con nuestros amigos, pero yo estaba como abstra&iacute;do, sin que nada de lo que comentaran llamara lo m&aacute;s m&iacute;nimo mi inter&eacute;s. S&oacute;lo pensaba en aquella ninfa que en aquellos momentos estar&iacute;a sentada en mi sof&aacute; con mis hijos. En un momento dado fui al ba&ntilde;o, me moj&eacute; la cara porque sent&iacute; que deb&iacute;a despejarme y pensaba &ldquo;tranquil&iacute;zate, le sacas treinta a&ntilde;os, es una cr&iacute;a, apenas cinco a&ntilde;os le separa en edad de tu hija peque&ntilde;a&rdquo;, pero mi lado racional me hab&iacute;a abandonado, s&oacute;lo ten&iacute;a un fuego en mi interior que necesitaba apagar. Sal&iacute; y le coment&eacute; a mi esposa, que estaba algo borracha, si no pensaba que ya era demasiado tarde y que a&uacute;n tendr&iacute;a que llevar a nuestra ni&ntilde;era a casa. Ella accedi&oacute; y mientras &iacute;bamos en coche mi mente dec&iacute;a &ldquo;&iquest;crees que habr&aacute; llevado a un novio a darse el lote con ella a la casa?&rdquo;, por un lado, por decencia y en parte tambi&eacute;n por celos, deseaba que no. Pero imaginarla siendo penetrada por uno o m&aacute;s chicos de su edad me excitaba y me manten&iacute;an la polla dura como una asta de bandera.<\/p>\n<p>Al llegar, Silvia estaba tumbada en nuestro sof&aacute;, con la faldita algo levantada, mientras nuestros hijos dorm&iacute;an en sus camas. Hab&iacute;an comido lo que mi esposa les hab&iacute;a dejado en el frigor&iacute;fico. Viendo que hab&iacute;a dado un buen servicio, mi mujer le dio las gracias y le dio el dinero acordado. Acto seguido, me ofrec&iacute; a llevarla hasta su casa. Era mi oportunidad de poder pasar tiempo con aquel regalo de los dioses. Se sent&oacute; en el asiento del copiloto, al ponerse el cintur&oacute;n, se le marcaron los pechos con la presi&oacute;n que este ejerc&iacute;a sobre ella. Dios, s&oacute;lo de recordarlo se me pone dura.<\/p>\n<p>Desde mi sitio llegaba su olor, como de frutas del bosque, y de nuevo se me puso como una roca, imaginando qu&eacute; sabor tendr&iacute;a al lamer su piel. No sab&iacute;a c&oacute;mo entablar conversaci&oacute;n y al final opt&eacute; por preguntarle si estudiaba y me contest&oacute; que s&iacute;, que estudiaba filolog&iacute;a inglesa. &ldquo;Y encima es inteligente&rdquo;, pens&eacute; para mis adentros. Deseaba por un momento dejarme llevar por mis m&aacute;s bajos instintos y convertirla en el objeto de todas mis perversiones. Mamar aquellos pechos en punta, frotarme con aquella piel que imaginaba suave, subirle aquella faldita, bajarle las braguitas y penetrarla mientras observaba su rostro mostrando se&ntilde;ales de dolor y placer. Pero me contuve.<\/p>\n<p>Finalmente llegamos a su casa, me dio un beso en la mejilla para despedirse y se baj&oacute; del coche. Me qued&eacute; inclinado viendo c&oacute;mo se mov&iacute;an aquellas nalgas al alejarse, hasta que finalmente desapareci&oacute;.<\/p>\n<p>Nunca tuve una amante de esa edad, ni siquiera cuando era joven, y perd&iacute; la virginidad casi a los 30. Sent&iacute;a que me hab&iacute;a perdido algo todo ese tiempo y lo intent&eacute; recuperar con mi esposa, pero ella tambi&eacute;n estaba mayor cuando nos acostamos por primera vez, habiendo probado ella ya a otros con la edad de Silvia. Me parec&iacute;a injusto no haber disfrutado de alguien como esta ni&ntilde;era.<\/p>\n<p>Aquella noche llegu&eacute; a casa, y en lugar de meterme al ba&ntilde;o a masturbarme opt&eacute; por ir a la cama con mi esposa, me abrac&eacute; a ella por detr&aacute;s, e imaginando que era Silvia, le arranqu&eacute; su braguita y el sujetador, mientras se preguntaba que qu&eacute; me pasaba y sin mediar apenas palabra la penetr&eacute; levantando una de sus piernas. Si bien su piel ya no ten&iacute;a el car&aacute;cter inmaculado de Silvia, a&uacute;n se manten&iacute;a en forma y con ella en la mente acab&eacute; eyaculando mientras gem&iacute;a de tal manera que acab&eacute; desmayado mientras ca&iacute;a rendido en la cama. Al d&iacute;a siguiente habl&eacute; con mi esposa y por lo que dijo, pens&oacute; que aquella reuni&oacute;n entre amigos me hab&iacute;a sentado bien y mi estado de &aacute;nimo hab&iacute;a hecho que deseara tener sexo con ella despu&eacute;s de mucho tiempo sin tocarla. No era exactamente as&iacute;, pero estaba claro que Silvia hab&iacute;a salvado mi matrimonio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El siguiente relato ocurri&oacute; en mayo de este a&ntilde;o. Yo llevaba casado con mi esposa veinte a&ntilde;os, y hac&iacute;a un tiempo en que mi apetito sexual parec&iacute;a muerto, hasta que conoc&iacute; a nuestra ni&ntilde;era. 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