{"id":39978,"date":"2022-11-21T23:00:00","date_gmt":"2022-11-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-21T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-21T23:00:00","slug":"cronicas-de-un-fotografo-frustrado-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cronicas-de-un-fotografo-frustrado-i\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de un fot\u00f3grafo frustrado (I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39978\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta es la historia de Joaqu&iacute;n, un joven so&ntilde;ador de 22 a&ntilde;os. En este humilde relato les voy a contar c&oacute;mo su carrera de fot&oacute;grafo art&iacute;stico y su vida sexual dieron un giro inesperado tras una extra&ntilde;a situaci&oacute;n familiar. Joaqu&iacute;n viv&iacute;a con su familia en una ciudad de la provincia de Buenos Aires. Antes que nada, cabe aclarar que, desde que termin&oacute; la escuela secundaria, el protagonista de este relato dedic&oacute; su tiempo a estudiar fotograf&iacute;a. Cuando cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, sus padres le regalaron una excelente c&aacute;mara profesional para que &eacute;l pueda cumplir su tan ansiado sue&ntilde;o de convertirse en un fot&oacute;grafo de los m&aacute;s destacados. Desde entonces dedic&oacute; todo su tiempo libre a tomar fotograf&iacute;as de lo que sea que considerara que fuera digno de inmortalizar en una imagen.<\/p>\n<p>Apenas tuvo su nueva c&aacute;mara, pens&oacute; que era solo cuesti&oacute;n de apretar el bot&oacute;n ante una linda postal y dejar que la calidad de su herramienta de trabajo hiciera el resto. Pero mientras avanzaba en la carrera, se dio cuenta que hab&iacute;a muchas m&aacute;s cuestiones que un fot&oacute;grafo deb&iacute;a tener en cuenta. Sus profesores de la carrera le hicieron descubrir que existe un mundo enorme tras el bello arte de retratar objetos, personas o paisajes. Adem&aacute;s de la edici&oacute;n fotogr&aacute;fica, los docentes le ense&ntilde;aron que, como todo buen fot&oacute;grafo, deb&iacute;a escoger un g&eacute;nero en el cual deb&iacute;a especializarse.<\/p>\n<p>Ya transcurrido el primer a&ntilde;o de sus estudios en la escuela de artes visuales, comenz&oacute; la crisis m&aacute;s grande en la actividad con la que el joven tanto hab&iacute;a so&ntilde;ado. Pasaba las tardes enteras fotografiando todo lo que se le pusiera enfrente: paisajes, plantas, animales, objetos. Incluso les ped&iacute;a a sus compa&ntilde;eros de clases que modelaran para sus retratos, pero ninguna de sus obras le daba la certeza de que su fuerte fuera alg&uacute;n g&eacute;nero en particular.<\/p>\n<p>Su familia ve&iacute;a su rostro cada vez que volv&iacute;a de sus clases y se daba cuenta de la frustraci&oacute;n que lo invad&iacute;a por no poder avanzar en algo tan primordial en el mundo de la fotograf&iacute;a. Susana, su madre, compart&iacute;a esa frustraci&oacute;n con Joaqu&iacute;n. Sus intentos de consolarlo y de convencerlo de que pronto iba a superar su crisis eran constantes.<\/p>\n<p>Su familia estaba conformada por Susana, su madre, Jorge, su padre, quien no viv&iacute;a en casa desde que se separ&oacute; de su madre hac&iacute;a dos a&ntilde;os, y Roc&iacute;o, su hermana mayor por tres a&ntilde;os. Todos ellos notaban el bache an&iacute;mico que le generaba a Joaqu&iacute;n no poder dar en el clavo en su actividad, pero la &uacute;nica que realmente lo sufr&iacute;a con la misma intensidad que el joven era su madre. Ella miraba cada una de sus fotograf&iacute;as intentando convencerlo que era muy buenas. Pero, as&iacute; como su madre lo conoc&iacute;a a la perfecci&oacute;n, &eacute;l tambi&eacute;n la conoc&iacute;a muy bien; lo suficiente para saber que era muy mala mentirosa. Su boca dec&iacute;a que su trabajo era excelente, pero sus ojos no conten&iacute;an ese brillo cuando ve&iacute;a algo que realmente le agradara.<\/p>\n<p>Debido a su frustraci&oacute;n, en su cabeza ya se hab&iacute;a instalado la idea de abandonar la fotograf&iacute;a para siempre y dedicar su tiempo a otra actividad en la que realmente tuviera talento. Un jueves despu&eacute;s de una clase de edici&oacute;n realmente larga y agotadora, Joaqu&iacute;n volvi&oacute; a casa dispuesto a sentarse en su computadora y empezar a buscar en internet la posibilidad de comenzar una carrera distinta. Pero a partir de ese jueves la situaci&oacute;n iba a cambiar tras una sorprendente noticia que su mam&aacute; le iba a contar. El joven cerr&oacute; la puerta de entrada y su madre lo esperaba en el living.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hola Joaco! &iquest;C&oacute;mo te fue hoy? &ndash; pregunt&oacute; ella con la voz cargada de entusiasmo.<\/p>\n<p>-Como siempre ma, ya me estoy cansando de esto &ndash; dijo con la voz apagada mientras dejaba su mochila en el piso.<\/p>\n<p>-Lo s&eacute; Joa! Es dif&iacute;cil salir de este tipo de bloqueos mentales. Pero vamos a tener una visita que te puede ayudar mucho &ndash; dijo ella tratando de mantener el misterio.<\/p>\n<p>-Quien ma? &ndash; pregunt&oacute; el, intentando descifrar quien pod&iacute;a ser capaz de ayudarlo en su &ldquo;bloqueo&rdquo;.<\/p>\n<p>-Tu t&iacute;a Carmen viene a pasar un mes con nosotros mientras sigue con su tratamiento y me dijo que te quiere ayudar en lo que pueda con tu carrera de fot&oacute;grafo -dijo Susana con cada vez m&aacute;s entusiasmo.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; bueno ma! &ndash; dijo su hijo tratando de mostrarse igual de emocionado que ella.<\/p>\n<p>-Yo s&eacute; que no te convence la ayuda que te pueda llegar a dar la t&iacute;a, pero yo tengo toda la fe de que te va a ayudar a superar tu crisis &ndash; dijo ella con una sonrisa realmente esperanzadora en su rostro.<\/p>\n<p>-Eso espero ma! Me voy a duchar y despu&eacute;s seguimos charlando &ndash; contest&oacute; el sin tanto convencimiento.<\/p>\n<p>La noticia realmente lo sorprendi&oacute;. Carmen era la hermana mayor de su mam&aacute; y viv&iacute;a en un pueblo del interior de Buenos Aires. Hac&iacute;a varios a&ntilde;os no ve&iacute;a a su t&iacute;a Carmen; la &uacute;ltima vez hab&iacute;a sido en una navidad cuatro a&ntilde;os atr&aacute;s y se tuvo que esforzar bastante para formar una imagen clara del rostro de su t&iacute;a. Sab&iacute;a que Carmen era tres a&ntilde;os mayor que su madre, quien en ese momento ten&iacute;a 52, por ende, su t&iacute;a deb&iacute;a estar transitando sus 55 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>La mayor&iacute;a de los m&eacute;dicos afirman que las enfermedades f&iacute;sicas son el s&iacute;ntoma de algo que nos afecta en lo emocional y su t&iacute;a Carmen era el mejor ejemplo de esa afirmaci&oacute;n. Ella hab&iacute;a quedado viuda de forma repentina, y la angustia generada por semejante perdida la hab&iacute;a llevado a padecer algunas complicaciones card&iacute;acas, una enfermedad que le hab&iacute;a afectado much&iacute;simo su calidad de vida y que la obligaba a realizar tratamientos constantes para evitar que su padecimiento siga empeorando.<\/p>\n<p>Las expectativas que su madre hab&iacute;a generado con respecto a la ayuda que pod&iacute;a brindar la t&iacute;a Carmen ten&iacute;an una explicaci&oacute;n: el difunto esposo de Carmen hab&iacute;a sido fot&oacute;grafo profesional y hab&iacute;a trabajado para una de las revistas de moda m&aacute;s famosas del pa&iacute;s. Incluso la t&iacute;a de Joaqu&iacute;n hab&iacute;a sido la modelo de varios de los trabajos que su difunto esposo hab&iacute;a realizado.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n se dio una larga ducha caliente para relajarse tras el extenuante d&iacute;a en la escuela de artes visuales y, estando un poco m&aacute;s relajado, se tir&oacute; en su cama a tratar de verle el lado positivo a que su t&iacute;a estuviera cerca para ayudarlo a salir de su crisis. El joven pens&oacute; que lo que realmente necesitaba era la ayuda de su difunto t&iacute;o y no de la t&iacute;a Carmen. Pero despu&eacute;s de unos minutos record&oacute; que su madre le hab&iacute;a contado que sus t&iacute;os eran realmente muy unidos y compart&iacute;an muchas cosas de su cotidianeidad; quiz&aacute; la t&iacute;a Carmen ten&iacute;a en su cabeza algunos secretos sobre el excelente trabajo de su marido. Adem&aacute;s, la experiencia como modelo pod&iacute;a servir para darle algunos consejos y as&iacute; conseguir buenos retratos.<\/p>\n<p>Esa noche, Joaqu&iacute;n, su madre y su hermana Roc&iacute;o compartieron la cena como cada noche. Susana se ocup&oacute; de contarles a sus hijos los detalles sobre la visita de su t&iacute;a. Ella les aclar&oacute; que su t&iacute;a no iba a vivir con ellos, sino que hab&iacute;a alquilado una casa apenas cruzando la calle en la que ellos viv&iacute;an. Pero que Carmen viviera en otra casa no significaba que pasara menos tiempo con su hermana y sus sobrinos. El motivo por el cual la t&iacute;a Carmen hab&iacute;a decidido alquilar la casa de enfrente era la importancia que ella le daba a su privacidad; no era negociable el espacio propio que la t&iacute;a exig&iacute;a; m&aacute;s all&aacute; de su enfermedad, era una mujer que no le gustaba depender ni compartir espacio con absolutamente nadie. Despu&eacute;s del breve tiempo de meditaci&oacute;n que hab&iacute;a tenido en su cuarto, las esperanzas de Joaqu&iacute;n por avanzar en su carrera estaban algo renovadas. Quien se mostraba realmente alegre por la visita de Carmen era Roc&iacute;o, su hermana. Desde que Roc&iacute;o se hab&iacute;a enterado de la enfermedad card&iacute;aca de su t&iacute;a, ella se mostraba muy preocupada. Pero al saber que su querida t&iacute;a iba a vivir a solo unos pasos de su casa, estaba dispuesta a pasar mucho tiempo con ella y a acompa&ntilde;arla en todo lo que necesitara.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana un taxi se estacion&oacute; en la puerta de la casa de la familia y la t&iacute;a Carmen se baj&oacute; por la puerta trasera del auto mientras el taxista bajaba dos maletas realmente grandes y pesadas. Si Joaqu&iacute;n no hubiese sabido que la mujer que bajaba del taxi era su t&iacute;a, no la hubiera reconocido debido al largo tiempo que hab&iacute;a pasado desde su &uacute;ltima visita.<\/p>\n<p>Carmen era una t&iacute;pica mujer de 55 a&ntilde;os; su estatura era media tirando a baja, de a aproximadamente 1.60. Usaba su cabello corto con un blanco platinado de tintura y un peinado revuelto que le daba un aspecto muy juvenil. Pero el cabello de Carmen, m&aacute;s all&aacute; de ser muy bonito, no era lo que m&aacute;s llamaba la atenci&oacute;n; detr&aacute;s de unos anteojos recetados con marco azul oscuro muy a la moda, se luc&iacute;an sus ojos de un intenso verde oscuro y de forma almendrada que le daban a su rostro una mirada realmente atractiva. Su nariz respingada era otro de los atributos por los cuales hab&iacute;a sido envidiada por muchas de sus amigas. Su piel blanca casi p&aacute;lida quedaba adornada por unos rojizos p&oacute;mulos algo exagerados por el maquillaje. Y para darle un toque final al bello rostro de la t&iacute;a, luc&iacute;a una boca algo grande para el tama&ntilde;o de su rostro que ella pintaba con labial rojo oscuro. El detalle de un peque&ntilde;o lunar sobre el lado izquierdo de su labio superior la convert&iacute;a en una mujer realmente hermosa.<\/p>\n<p>El rostro de la t&iacute;a Carmen era la prueba irrefutable de que, en alg&uacute;n momento de su vida, hab&iacute;a sido modelo de revistas. Pero su figura no se hab&iacute;a conservado tanto como la belleza del rostro; su cuello ya mostraba marcadas arrugas desde la parte baja de su ment&oacute;n hasta el comienzo del torso. Su altura no le daba el estilo y la elegancia de las cl&aacute;sicas modelos de lencer&iacute;a y el paso del tiempo y la falta de ejercicio le hab&iacute;an provocado un peque&ntilde;o aumento de peso. Al llegar, Carmen vest&iacute;a un vestido enterizo color verde oscuro que dejaban ver una silueta algo descuidada con sus pechos talle 95 algo afectados por la gravedad y unas caderas algo anchas para su altura. M&aacute;s all&aacute; del paso natural del tiempo en su cuerpo, la t&iacute;a Carmen no dejaba de ser una mujer muy atractiva para su edad.<\/p>\n<p>El taxista dej&oacute; las maletas en la puerta de la casa, mientras la t&iacute;a se acercaba a la entrada con sus brazos abiertos y una sonrisa enorme dibujada en sus carnosos labios. Susana, Joaqu&iacute;n y Roc&iacute;o la esperaban en la puerta para abrazarla despu&eacute;s de mucho tiempo sin verla. Los cuatro se fundieron en un tierno abrazo familiar y entraron a la casa para comenzar treinta d&iacute;as de los m&aacute;s at&iacute;picos, sobre todo para el joven Joaqu&iacute;n y su carrera como fot&oacute;grafo.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n mis sobrinos preferidos? -dijo la t&iacute;a exaltada por su emoci&oacute;n y con su inconfundible voz chillona.<\/p>\n<p>-Somos los &uacute;nicos sobrinos que ten&eacute;s t&iacute;a -dijo Roc&iacute;o a modo de broma.<\/p>\n<p>-Por eso son mis preferidos -respondi&oacute; Carmen.<\/p>\n<p>Luego de compartir un caf&eacute; y la t&iacute;pica charla de dos hermanas que no se ven hace tiempo, Carmen tom&oacute; una ducha y alz&oacute; sus valijas para comenzar a disfrutar de su hogar moment&aacute;neo y de la privacidad que ella tanto valoraba.<\/p>\n<p>-Mis amores, voy a ordenar mis cosas en mi casa y a descansar un rato. Sobrino, tu mam&aacute; me dijo que andas preocupado por la universidad &ndash; le dijo a Joaqu&iacute;n mientras acariciaba su cabeza con sus dedos decorados con anillos de oro.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a una muestra de cari&ntilde;o demasiado infantil para un joven en edad universitaria y eso a Joaqu&iacute;n le result&oacute; algo inc&oacute;modo. Adem&aacute;s, no recordaba a su t&iacute;a Carmen fuera tan demostrativa como para expresar su afecto con caricias. El joven intent&oacute; responder sin demostrar sus nervios.<\/p>\n<p>-Si t&iacute;a, me cuesta encontrar el g&eacute;nero ideal para poder sacar fotos.<\/p>\n<p>-Algo me cont&oacute; tu madre. Si quer&eacute;s ma&ntilde;ana a la tarde te espero en casa y te muestro algunos de los trabajos de tu t&iacute;o. Y algunos de sus apuntes de la facultad te pueden servir &ndash; dijo Carmen con la voz algo quebrada por el recuerdo de su difunto esposo.<\/p>\n<p>-Obvia t&iacute;a. Me encantar&iacute;a, ah&iacute; estar&eacute;. Prepar&aacute; algo rico de comer &ndash; brome&oacute; Joaqu&iacute;n para intentar romper con el inc&oacute;modo silencio que se genera al nombrar a un muerto.<\/p>\n<p>-&iexcl;Te espero hermoso!<\/p>\n<p>Carmen salud&oacute; a su hermana con un fuerte abrazo y un beso en la mejilla, repiti&oacute; el saludo con Roc&iacute;o y lo mismo hizo con Joaqu&iacute;n, pero el abrazo dur&oacute; un poco m&aacute;s y el cuerpo de la t&iacute;a se hab&iacute;a pegado mucho m&aacute;s firme que los abrazos anteriores. Joaqu&iacute;n pudo oler el dulce aroma del perfume importado de su t&iacute;a y la dureza de sus pechos apretando su torso. La altura de Carmen permit&iacute;a abrazar a su sobrino casi por debajo de su pecho. El joven sinti&oacute; c&oacute;mo las palmas de su t&iacute;a sub&iacute;an y bajaban de su espalda, a escasos cent&iacute;metros de su culo.<\/p>\n<p>El joven no sab&iacute;a si su familia lo hab&iacute;a notado, pero el sinti&oacute; que el acercamiento de su t&iacute;a hab&iacute;a sido demasiado cercano, o quiz&aacute; era su imaginaci&oacute;n. Ni su madre ni su hermana dijeron nada al respecto, pero el joven sab&iacute;a que a su hermana no se le escapaba ning&uacute;n detalle. Esa noche Joaqu&iacute;n pudo dormir muy poco tiempo. Se fue a la cama con el fuerte perfume de su t&iacute;a impregnado en su piel y con su figura bajo ese vestido verde pegado a su torso. Cerca de las 3 de la ma&ntilde;ana, Joaqu&iacute;n se despert&oacute; algo molesto y se dio cuenta que su verga estaba realmente dura y su ropa interior bastante pegajosa. En ese mismo momento entendi&oacute; que la falta de actividad sexual, la frustraci&oacute;n por su carrera y la visita de su t&iacute;a viuda iban a ser una combinaci&oacute;n muy rara y excitante.<\/p>\n<p>Debido al insomnio que hab&iacute;a sufrido ese s&aacute;bado por la noche, se despert&oacute; muy tarde el domingo por la ma&ntilde;ana. Joaqu&iacute;n abri&oacute; los ojos, miro el celular y el reloj digital marcaban las 11:30 de la ma&ntilde;ana. Algunas gotas de lluvia golpeaban suavemente la ventana de su habitaci&oacute;n. Joaqu&iacute;n se levant&oacute; y en la cocina encontr&oacute; a su madre y a su hermana charlando y tomando caf&eacute;.<\/p>\n<p>-Buen d&iacute;a hijo &ndash; lo salud&oacute; su madre -la t&iacute;a te espera para almorzar y mostrarte algunos trabajos de tu t&iacute;o -dijo ella mostrando entusiasmo por la ayuda que Carmen le pod&iacute;a brindar a su hijo.<\/p>\n<p>-Genial ma, me doy una ducha y voy a su casa -respondi&oacute; Joaqu&iacute;n con las esperanzas renovadas por comenzar a avanzar en su carrera.<\/p>\n<p>Tal como le dijo a su madre, el joven tom&oacute; una larga ducha caliente y se visti&oacute; para ir a almorzar con su t&iacute;a. Luego de vestirse y peinarse, tom&oacute; el estuche de su c&aacute;mara y guardo su herramienta de trabajo con sus respectivos accesorios. Se despidi&oacute; de su madre y de su hermana y cruz&oacute; la calle rumbo a la modesta casa que su t&iacute;a hab&iacute;a alquilado mientras se quedaba en la ciudad.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n toc&oacute; el timbre y algunos segundos despu&eacute;s Carmen le abri&oacute; la puerta y lo invit&oacute; a pasar. El maquillaje y el peinado de su t&iacute;a estaban tan impecables como el d&iacute;a anterior cuando hab&iacute;a bajado del taxi. Lo &uacute;nico que hab&iacute;a cambiado era su vestimenta: llevaba una blusa negra con tres cent&iacute;metros de escote que dejaban ver el comienzo del profundo surco entre los pechos de su t&iacute;a; un hermoso collar de oro decoraba su cuello y dejaba caer un adorno del mismo material entre sus tetas. Joaqu&iacute;n intentaba desviar la mirada, pero el colgante y las pecas color caf&eacute; con leche en los pechos de la t&iacute;a le hac&iacute;an muy dif&iacute;cil esa tarea. Las anchas caderas de Carmen luc&iacute;an realmente llamativas bajo un jean ajustado color celeste; cuando Carmen le dio a espalda a su sobrino mientras caminaba hac&iacute;a la cocina, Joaqu&iacute;n qued&oacute; deslumbrado con la firmeza que el jean les daba a las nalgas de su t&iacute;a. M&aacute;s all&aacute; de su medio siglo de edad y sus problemas de salud, Joaqu&iacute;n pensaba que la figura de su t&iacute;a segu&iacute;a siendo digna de atraer miradas de deseo. Lo que nunca se hab&iacute;a imaginado era que el deseo tambi&eacute;n pod&iacute;a venir de su sobrino preferido.<\/p>\n<p>Aunque hab&iacute;an pasado varios a&ntilde;os desde que t&iacute;a y sobrino no compart&iacute;an tiempo juntos, Carmen a&uacute;n recordaba la comida preferida de Joaqu&iacute;n y hab&iacute;a decidido agasajarlo con ella; al entrar en la cocina, el joven vio una peque&ntilde;a mesa cuadrada con dos juegos de cubiertos y platos cuidadosamente acomodados y una enorme fuente de lasa&ntilde;a en el centro de la mesa. Al ver y oler el manjar que su t&iacute;a hab&iacute;a preparado, a Joaqu&iacute;n se le hizo aguan la boca y se le dibuj&oacute; una enorme sonrisa en su rostro.<\/p>\n<p>-No s&eacute; si vas a aprender algo de fotograf&iacute;a sobrino, pero por lo menos vas a comer la lasa&ntilde;a m&aacute;s rica del mundo &ndash; dijo Carmen mientras corr&iacute;a una silla e invitaba a sentarse a su invitado.<\/p>\n<p>-Guau t&iacute;a -exclam&oacute; Joaqu&iacute;n -que rico aroma que tiene esa lasa&ntilde;a -dijo mientras se sentaba en la mesa y el aroma de la exquisita pasta se mezclaba con el dulce perfume de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>-El aroma no es nada, espera a probarla -dijo ella convencida de que sus dotes culinarios iban a dejar satisfecho a su sobrino.<\/p>\n<p>Carmen sirvi&oacute; una abundante porci&oacute;n de lasa&ntilde;a en el plato de Joaqu&iacute;n y sirvi&oacute; una igual para ella. Antes de sentarse, acerc&oacute; a la mesa una botella de vino que parec&iacute;a muy costoso, lo destap&oacute; y sirvi&oacute; media copa para cada uno.<\/p>\n<p>-Salud sobrino, por el nuevo fot&oacute;grafo de la familia &ndash; dijo ella levantando su copa y dedic&aacute;ndole a su sobrino una enorme sonrisa con sus carnosos labios pintados de rojo oscuro.<\/p>\n<p>-Salud t&iacute;a &ndash; respondi&oacute; Joaqu&iacute;n mientras levantaba su copa &ndash; pero todav&iacute;a me falta mucho para ser fot&oacute;grafo.<\/p>\n<p>-Tu t&iacute;a te va a ayudar a ser uno de los mejores &#8211; lo anim&oacute; ella y acto seguido acarici&oacute; el ment&oacute;n de su sobrino con su delicado pulgar. Joaqu&iacute;n segu&iacute;a sorprendido con las demostraciones de afecto de su t&iacute;a, los cuales le generaban sensaciones muy extra&ntilde;as, entre ellas, un deseo inesperado.<\/p>\n<p>T&iacute;a y sobrino disfrutaron entre charlas el manjar que Carmen hab&iacute;a estado preparando desde temprano. Ambos comieron dos enormes porciones y se tomaron la botella del exquisito vino. A medida que las copas y los platos se vaciaban, la confianza entre ellos crec&iacute;a y la tensi&oacute;n de tanto tiempo sin verse iba desapareciendo.<\/p>\n<p>-T&iacute;a, mam&aacute; me cont&oacute; que viniste a hacer un tratamiento m&eacute;dico &iquest;C&oacute;mo ven&iacute;s con eso? &ndash; pregunt&oacute; Joaqu&iacute;n realmente preocupado por el estado de salud de Carmen.<\/p>\n<p>-Te voy a ser sincero Joaqu&iacute;n porque sos el &uacute;nico que me pregunt&oacute; sin miedo a hacerme sentir mal y no me gusta que me tengan l&aacute;stima. Los m&eacute;dicos dicen que hay esperanzas de poder vivir mucho tiempo m&aacute;s con medicaci&oacute;n y tratamientos. Pero tambi&eacute;n est&aacute; la posibilidad de no salga todo bien &#8211; dijo Carmen con voz algo acongojada &#8211; Hago todo lo que me dicen los m&eacute;dicos y por eso vine a hacer el tratamiento, pero m&aacute;s all&aacute; de eso tambi&eacute;n quiero vivir y disfrutar del tiempo que me quede de la mejor manera y sin privarme de nada.<\/p>\n<p>-Pero vas a ver que va a salir todo bien t&iacute;a. Ac&aacute; te vamos a cuidar y, si haces todo lo que dicen los m&eacute;dicos, no te va a pasar nada &ndash; respondi&oacute; el joven con el optimismo necesario para animar a su t&iacute;a.<\/p>\n<p>-Gracias mi amor, y espero que as&iacute; sea. Pero tambi&eacute;n quiero estar preparada para lo peor y la mejor manera de hacerlo es vivir y disfrutar al m&aacute;ximo de todo lo que me gusta, sobre todo, pasar tiempo con mi familia.<\/p>\n<p>Luego de responder, Carmen se acerc&oacute; a Joaqu&iacute;n y le dio un fuerte abrazo apoyando todo su cuerpo en el de su sobrino. &Eacute;l le devolvi&oacute; el abrazo de manera instintiva y, como en el d&iacute;a anterior, Carmen aprovech&oacute; ese abrazo para acariciar suavemente toda la parte baja de la espalda de Joaqu&iacute;n con las palmas de sus manos. El estrecho contacto y las caricias de su t&iacute;a subieron la temperatura del joven y se desprendi&oacute; sutilmente del abrazo para que su t&iacute;a no note la tensi&oacute;n sexual que iba aumentando poco a poco.<\/p>\n<p>-Bueno, basta de hablar de enfermedades y vamos a lo que importa &ndash; dijo Carmen al darse cuenta de la incomodidad que se hab&iacute;a generado en esa demostraci&oacute;n de cari&ntilde;o &#8211; Ponete c&oacute;modo en el living sobrino que voy a buscar otra botella de vino y llevo la caja con los trabajos de tu t&iacute;o.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n estuvo de acuerdo con el plan y se puso c&oacute;modo en el amplio sill&oacute;n de cuerina negra de tres cuerpos que estaba en el centro del living de la casa temporal de su t&iacute;a. Mientras en la habitaci&oacute;n de al lado se escuchaba como Carmen revolv&iacute;a sus cosas buscando los recuerdos de su difunto esposo, Joaqu&iacute;n ve&iacute;a como la intensidad de la lluvia aumentaba tras el cristal de la enorme ventana entreabierta del living de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Unos minutos m&aacute;s tarde, Carmen entr&oacute; al living con una nueva segunda botella de vino y dos copas, y las dej&oacute; en la peque&ntilde;a mesa ratona de vidrio en el centro del living. Carmen volvi&oacute; a salir del living rumbo a su habitaci&oacute;n y Joaqu&iacute;n aprovecho para mirar disimuladamente las caderas menearse de lado a lado al ritmo de la caminata algo exagerada de su t&iacute;a. El joven llen&oacute; por la mitad ambas copas y segundos despu&eacute;s Carmen apareci&oacute; con una enorme caja de cart&oacute;n que apoy&oacute; en el amplio sill&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella tom&oacute; un sorbo del exquisito vino, ya algo desinhibida por el alcohol, y sac&oacute; la tapa de la caja que hab&iacute;a tra&iacute;do de su habitaci&oacute;n. Joaqu&iacute;n pudo ver como una gran cantidad de &aacute;lbumes de fotos, revistas y papeles casi rebalsaban de la caja.<\/p>\n<p>Carmen fue pasando una a una las fotos de cada &aacute;lbum mientras le daba a su sobrino una breve rese&ntilde;a de cada una. En todas ellas se pod&iacute;an ver a mujeres bell&iacute;simas posando para alguna marca de ropa importante. Joaqu&iacute;n estaba estupefacto viendo la calidad de las fotograf&iacute;as, sobre todo al saber que hab&iacute;an sido sacadas veinte a&ntilde;os atr&aacute;s y con c&aacute;maras mucho m&aacute;s rudimentarias que la que sus padres le hab&iacute;an regalado a &eacute;l.<\/p>\n<p>El reloj del living anunciaba que ya eran cerca de las 3 y media de la tarde; ni Carmen ni Joaqu&iacute;n se hab&iacute;an percatado del paso del tiempo. Pasaron m&aacute;s de tres horas mirando fotos de mujeres de espalda, de frente, rubias, morochas, pelirrojas, m&aacute;s altas, m&aacute;s bajas y en cada una de ellas, Carmen le explicaba a su sobrino quien era la modelo y para que marca y revista era cada fotograf&iacute;a. A medida que pasaban las decenas de fotos, la ansiedad y la curiosidad de Joaqu&iacute;n iban en aumento por ver la faceta de modelo de la persona que ten&iacute;a sentada a su lado.<\/p>\n<p>La segunda botella de vino estaba llegando a su fin, al igual que el contenido de la caja de recuerdos de la t&iacute;a Carmen. Joaqu&iacute;n mir&oacute; el interior de la caja y not&oacute; que solo quedaba un enorme &aacute;lbum con una portada de un color distinto al resto; una cubierta de terciopelo rojo cubr&iacute;a el enorme libro de fotos.<\/p>\n<p>-Bueno sobrino, llegamos a los mejores trabajos de tu t&iacute;o &ndash; dijo Carmen con algunas palabras que sal&iacute;an de su boca con algo de dificultad a causa del vino.<\/p>\n<p>-Seguramente porque fueron con la modelo m&aacute;s linda de todas &#8211; contest&oacute; Joaqu&iacute;n de forma muy audaz. Carmen le dedic&oacute; una sonrisa entre tierna y picarona dibujada en sus labios adornados con una peque&ntilde;a mancha de vino tinto.<\/p>\n<p>-Lo mismo dec&iacute;a tu t&iacute;o cuando yo era su modelo. Me tocaste el alma con esas palabras sobrino &#8211; dijo Carmen aun sonriendo pero con un llanto atravesado en su garganta por el recuerdo que hab&iacute;a revivido Joaqu&iacute;n.<\/p>\n<p>Al darse cuenta que los recuerdos le estaban jugando una mala pasada, ella decidi&oacute; eludir ese momento y bebi&oacute; de su copa el &uacute;ltimo sorbo de vino que le quedaba. Aunque era demasiado vino para un trago, Carmen lo termin&oacute; de un trago con un fuerte movimiento hacia atr&aacute;s de su cabeza y sigui&oacute; con la muestra de fotograf&iacute;as.<\/p>\n<p>&#8211; Todo tuyo sobrino, te doy el honor de abrir el &aacute;lbum de las mejores fotos de tu t&iacute;o &ndash; dijo Carmen mientras le ced&iacute;a el aterciopelado &aacute;lbum a su sobrino.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n tom&oacute; el &aacute;lbum y, con la torpeza caracter&iacute;stica que el alcohol provoca en los dedos, desat&oacute; el nudo de la cinta roja que rodeaba el grueso libro. Abri&oacute; la delicada tapa y comenz&oacute; a pasar los folios con fotos dignas de un profesional, con una mujer realmente hermosa en cada una de ellas. Su t&iacute;a posaba con distintos atuendos en cada una de las fotos de ese &uacute;ltimo &aacute;lbum: vestidos de gala, vestimenta informal, ropa de verano, de invierno, distintos tipos de maquillajes, algunas tomadas al aire libre, otras en espacios cerrados, pero absolutamente todas con la figura de la mujer que ten&iacute;a sentada a su lado, pero con veinte a&ntilde;os menos.<\/p>\n<p>El joven pasaba una a una las p&aacute;ginas del &aacute;lbum observando cada detalle de la juventud de su t&iacute;a Carmen. En muchas de las obras, el look era similar, pero en otras cambiaba rotundamente; el pelo que ahora era de un color casi platinado, hab&iacute;a pasado por muchos estilos. A veces pelirrojo, a veces rubio, negro azabache, en algunas fotos se la pod&iacute;a ver con el pelo corto, y en otras con el pelo hasta la mitad de la espalda, pero en todas ellas se pod&iacute;a distinguir algo que era inconfundible; el verde oscuro y la forma almendrada de sus ojos miraban el lente de la c&aacute;mara con un nivel de seducci&oacute;n nunca antes visto por Joaqu&iacute;n. El caracter&iacute;stico lunar en la parte superior izquierda del labio de su t&iacute;a era otro de los exquisitos rasgos que le daban belleza a ese sensual rostro. En las campa&ntilde;as de ropa de verano Joaqu&iacute;n no pudo evitar observar la figura de su t&iacute;a dos d&eacute;cadas atr&aacute;s; la turgencia de sus pechos y la firmeza de sus caderas eran realmente dignas de fotografiar.<\/p>\n<p>Si con sus 55 a&ntilde;os, Carmen a&uacute;n era objetivo de miradas de deseo, en sus tiempos de modelo era casi imposible desviar la mirada de tan sensual figura. Cuando el joven ve&iacute;a fotos de su t&iacute;a con estilos que mostraban un poco m&aacute;s sus transparencias, las pasaba r&aacute;pidamente para no demostrar que su virilidad comenzaba a despertarse con las hermosas curvas que se hab&iacute;an inmortalizado en ese &aacute;lbum. Joaqu&iacute;n se mor&iacute;a de ganas de mirar m&aacute;s detenidamente las campa&ntilde;as de bikinis para los que hab&iacute;a modelado su t&iacute;a, pero esa modelo estaba atenta a cada reacci&oacute;n suya.<\/p>\n<p>-Es incre&iacute;ble el trabajo que hac&iacute;a el t&iacute;o &ndash; dijo Joaqu&iacute;n mientras cerraba la contratapa del &aacute;lbum rojo &ndash; No puedo creer que estuvimos cuatro horas mirando fotos t&iacute;a &ndash; expres&oacute; mientras miraba como el reloj marcaba las cuatro y cuarto de la tarde.<\/p>\n<p>-Se pasa volando el tiempo cuando uno lo disfruta sobrino &ndash; contest&oacute; Carmen con la sensibilidad a flor de piel tras haber revivido tantos recuerdos con quien hab&iacute;a sido su compa&ntilde;ero de vida &ndash; &iquest;Ten&eacute;s algo que hacer Joaco? Me queda un vino m&aacute;s &ndash; prosigui&oacute; Carmen a modo de invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Para nada t&iacute;a. Es domingo y mam&aacute; y Roc&iacute;o deben estar haciendo limpieza y no tengo ganas de colaborar con la limpieza &ndash; contest&oacute; el joven seguido de una peque&ntilde;a carcajada.<\/p>\n<p>-Va a ser nuestro secreto sobrino &ndash; susurr&oacute; la t&iacute;a mientras gui&ntilde;aba su ojo izquierdo de forma sugerente &ndash; voy al ba&ntilde;o y traigo la otra botella. En la caja est&aacute;n los apuntes de tu t&iacute;o; f&iacute;jate si hay algo que te pueda servir Joaco.<\/p>\n<p>Carmen se levant&oacute; con algo de dificultad y con las piernas un poco flojas por el vino. Camin&oacute; torpemente hacia el pasillo, entr&oacute; al ba&ntilde;o y cerr&oacute; la puerta mientras su sobrino miraba, esta vez sin disimulo, el meneo de sus caderas al alejarse del living.<\/p>\n<p>Aun con la sensaci&oacute;n de haber bebido de m&aacute;s, Joaqu&iacute;n sigui&oacute; el consejo de su t&iacute;a y revolvi&oacute; la enorme cantidad de papeles escritos a m&aacute;quina guardados en la caja. Sac&oacute; de ella todos los papeles y not&oacute; que en el fondo de la caja descansaba, casi imperceptible, un sobre de papel madera cerrado con cinta. Joaqu&iacute;n mir&oacute; hacia el pasillo para asegurarse de que su t&iacute;a segu&iacute;a ocupada y tom&oacute; el sobre. Lo abri&oacute; sigilosamente y sac&oacute; un pil&oacute;n de aproximadamente 50 fotos impresas en papel fotogr&aacute;fico de la mejor calidad. La modelo de esas fotos ocultas segu&iacute;a siendo Carmen, pero lo que dej&oacute; boquiabierto a Joaqu&iacute;n fue que muchas en muchas de esas fotos, su t&iacute;a posaba con lencer&iacute;a extremadamente sexy, e incluso completamente desnuda en algunas.<\/p>\n<p>El joven no pod&iacute;a creer lo que hab&iacute;a descubierto. La forma en la que estaban guardadas esas fotos demostraba que nunca hab&iacute;an sido publicadas en ninguna revista o cartel publicitario. Ese sobre de papel madera conten&iacute;a una faceta oculta y atrevida de su t&iacute;a Carmen y su difunto esposo. Joaqu&iacute;n comenz&oacute; a pasar una por una las fotos del sobre y con cada nueva imagen, la excitaci&oacute;n y la dureza en su entrepierna iba en aumento. Carmen posaba con lencer&iacute;a de encaje de todos colores, medias de red y en algunas hasta se la pod&iacute;a ver con looks mucho m&aacute;s ligados a las t&iacute;picas fantas&iacute;as sexuales; corsets que apretaban fuertemente su cintura y marcaban fuertemente el tama&ntilde;o de sus tetas y su bell&iacute;simo culo; botas altas de cuero, prendas de brilloso l&aacute;tex. Llegando a la mitad de la pila de fotos, Carmen posaba arrodillada en lo que parec&iacute;a ser una cama redonda de motel, con un peque&ntilde;o hilo como tanga y diminutas pezoneras como &uacute;nica prenda en su torso. En las ultimas diez fotos Joaqu&iacute;n pudo ver a su t&iacute;a completamente desnuda posando como una actriz porno mientras su cuerpo brillaba por el aceite que recubr&iacute;a sus turgentes tetas y su perfecto culo. Lo &uacute;nico que llevaba esa joven modelo caliente de las fotos era el colgante de oro que adornaba ese d&iacute;a el cuello y el pecho de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n reposaba en el sill&oacute;n mientras con su mano derecha pasaba una a una las fotos y con su mano izquierda masajeaba por encima del pantal&oacute;n la dureza que crec&iacute;a r&aacute;pidamente en su entrepierna. Quiz&aacute; fue por el vino o por la excitaci&oacute;n de ver a su t&iacute;a Carmen en una faceta tan inimaginable para &eacute;l, pero el joven perdi&oacute; la noci&oacute;n de donde estaba y con quien estaba hasta que una voz detr&aacute;s suyo le dio un susto tremendo.<\/p>\n<p>-Pens&eacute; que hab&iacute;a perdido esas fotos Joaco &ndash; dijo Carmen con voz llamativamente calmada mientras sosten&iacute;a una copa casi llena de vino parada detr&aacute;s del sill&oacute;n que ocupaba su sobrino.<\/p>\n<p>-Pe&hellip; perd&oacute;n t&iacute;a! Vi un sobre en la caja y pens&eacute; que eran apuntes &ndash; contesto Joaqu&iacute;n tratando de guardar torpemente las fotos dentro del sobre de papel madera mientras sus latidos sub&iacute;an r&aacute;pidamente el ritmo.<\/p>\n<p>Carmen rode&oacute; el sill&oacute;n con una sonrisa desconcertante en su rostro y regando el aroma de su dulce perfume por toda la sala. Hab&iacute;a aprovechado su ausencia para volver a ponerse su fragancia. Ella se sent&oacute; tranquilamente junto a Joaqu&iacute;n y apoy&oacute; en la mesa ratona una segunda copa vac&iacute;a y la llen&oacute; casi hasta el borde con la &uacute;ltima botella de vino reci&eacute;n abierta. Tom&oacute; la pila de fotos de las manos temblorosas de su sobrino y empez&oacute; a pasarlas una por una, mientras que, con la mano libre, jugaba con su collar y se tocaba el pecho con una sonrisa de nostalgia en su rostro. Joaqu&iacute;n no sab&iacute;a que pensar; quiz&aacute; su t&iacute;a estuviese borracha, pero lo cierto era que a su t&iacute;a parec&iacute;a no importarle que su sobrino haya visto sus fotos er&oacute;ticas guardadas en el fondo de esa caja.<\/p>\n<p>-Gracias por encontrar estas fotos Joaco. Pens&eacute; que se hab&iacute;an perdido. No te das una idea de lo valiosas que son para m&iacute; &ndash; dijo Carmen y luego le dio un estrecho y apretado abrazo a su sobrino. El aroma del perfume mezclado con el vino invadi&oacute; el olfato del joven.<\/p>\n<p>-De&hellip; de nada t&iacute;a, pero no te molesta que vea estas fotos? &ndash; pregunt&oacute; Joaqu&iacute;n algo confundido.<\/p>\n<p>-Fui modelo Joaco, y me anim&eacute; a sacarme estas fotos. No me da verg&uuml;enza que veas la imagen de los mejores momentos de mi vida &ndash; dijo ella mientras segu&iacute;a pasando las fotos sin poder sacarles la vista hasta que su mirada se desvi&oacute; hacia el relieve del pantal&oacute;n de su sobrino &ndash; Aparte veo que no te disgustaron mis fotos secretas &ndash; susurr&oacute; mientras observaba con mirada picara la entrepierna de Joaqu&iacute;n.<\/p>\n<p>El joven se dio cuenta que, al igual que la faceta prohibida de su t&iacute;a ya no era un secreto, su excitaci&oacute;n tampoco lo era.<\/p>\n<p>-Si, si ti&#8230; t&iacute;a. Son excelentes trabajos de fotograf&iacute;a &ndash; contest&oacute; el mientras se acomodaba el pantal&oacute;n y trataba de encarar la inc&oacute;moda situaci&oacute;n desde un lugar profesional y creativo. Carmen not&oacute; la verg&uuml;enza y el pudor en el hijo de su hermana y aprovecho su respuesta para volver a revivir lo que ella llamaba &ldquo;los mejores momentos de su vida&rdquo;.<\/p>\n<p>-Me dijiste que todav&iacute;a no pod&iacute;as encontrar cual es tu mejor tem&aacute;tica para hacer fotos, no Joaco? &iquest;Y si tu g&eacute;nero ideal es este? &ndash; pregunt&oacute; Carmen mientras dejaba las fotos de sus desnudos sobre la mesa y tomaba un largo sorbo de su copa.<\/p>\n<p>-No s&eacute; t&iacute;a, nunca pens&eacute; en hacer fotos de&hellip; este tipo de fotos &ndash; dijo Joaqu&iacute;n muy avergonzado.<\/p>\n<p>-Joaco! &iquest;Quer&eacute;s ser fot&oacute;grafo o no? Dijiste que son excelentes trabajos. Olv&iacute;date que soy tu t&iacute;a y pone el profesionalismo y la creatividad por encima de todo. Esas son palabras de tu t&iacute;o &ndash; dijo Carmen con la nostalgia aun presente en su voz y en su mirada.<\/p>\n<p>-Puede ser t&iacute;a. &iquest;Vos ser&iacute;as mi modelo? &ndash; pregunt&oacute; Joaqu&iacute;n intentando vencer la verg&uuml;enza y tomando un poco m&aacute;s de vino.<\/p>\n<p>-&iquest;Y qui&eacute;n m&aacute;s sino sobrino? Prepara tu c&aacute;mara que me voy a cambiar. Vas a ser mi fot&oacute;grafo personal, y qu&eacute;date tranquilo que este va a ser un secreto entre vos y yo &ndash; dijo Carmen mientras volv&iacute;a a gui&ntilde;ar el ojo. Termin&oacute; lo que quedaba en su copa y se fue saltando de emoci&oacute;n a su cuarto.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n ten&iacute;a una enorme mezcla de sensaciones: verg&uuml;enza, pudor, adrenalina, pero la mayor de todas esas sensaciones era la excitaci&oacute;n y el bulto bajo su pantal&oacute;n segu&iacute;a ah&iacute; para hac&eacute;rselo saber. El joven respiro profundo, abri&oacute; el estuche de su c&aacute;mara y comenz&oacute; a prepararla para una sesi&oacute;n de fotos que en su vida imagin&oacute; hacer.<\/p>\n<p>Pasaron unos quince minutos y el joven fot&oacute;grafo ya estaba con su c&aacute;mara lista en sus sudadas y temblorosas manos. La puerta de la habitaci&oacute;n de su t&iacute;a se abri&oacute;; por el pasillo apareci&oacute; Carmen con un largo piloto de lluvia negro cubri&eacute;ndola desde el cuello hasta por debajo de sus rodillas, mostrando solamente sus pies descalzos. La madura mujer hab&iacute;a sacado su artiller&iacute;a pesada de maquillaje; sus hermosos ojos verdes estaban perfectamente delineados, sus p&oacute;mulos resaltaban gracias a gran cantidad de rubor y sus carnosos labios brillaban con una gruesa capa de labial rojo intenso. El lunar sobre su labio lo remarcado delicadamente con un l&aacute;piz de maquillaje negro. Carmen hab&iacute;a peinado su cabellera platinada con bastante spray d&aacute;ndole un look muy jovial y atractivo y, nuevamente, hab&iacute;a aplicado m&aacute;s perfume por m&aacute;s que el aroma no saliera en las fotos.<\/p>\n<p>-Bueno Joaco &iquest;Qui&eacute;n est&aacute; conmigo ahora? &iquest;Mi sobrino o un fot&oacute;grafo profesional? &ndash; pregunt&oacute; Carmen parada junto al sill&oacute;n y desprendiendo lentamente los botones del sobre todo negro.<\/p>\n<p>-Un&hellip; un fot&oacute;grafo profesional t&iacute;a &ndash; dijo Joaqu&iacute;n mientras levantaba su c&aacute;mara y se pon&iacute;a en posici&oacute;n para capturar im&aacute;genes.<\/p>\n<p>Carmen desprendi&oacute; el &uacute;ltimo bot&oacute;n de su abrigo y lo abri&oacute; de golpe. Lo saco por encima de sus hombros y lo dejo caer a sus pies. Puso sus manos en su cintura y tom&oacute; la pose de modelo que Joaqu&iacute;n hab&iacute;a visto en las fotos del sobre. Un corpi&ntilde;o de encaje negro cubr&iacute;a sus enormes pechos adornados con algunos brillos, su abdomen luc&iacute;a completamente descubierto dejando ver algunas estr&iacute;as, pero ninguna marca que le quitara belleza a la figura de esa hermosa mujer cincuentona. Una peque&ntilde;a tanga haciendo juego con el corpi&ntilde;o cubr&iacute;a su entrepierna y en el medio de sus enormes nalgas se pod&iacute;a ver un fino hilo meti&eacute;ndose en su profundo y bello culo. Unas medias de red muy similares a las de las fotos cubr&iacute;an sus piernas y les daban un aspecto muy sexy desde su cadera hasta la punta de sus pies.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n admiro por unos segundos a su modelo, apunt&oacute; su lente y comenz&oacute; apretar repetidamente el disparador desde varios &aacute;ngulos mientras Carmen cambiaba de pose moviendo sus manos y poniendo su cuerpo en diferentes posiciones. La temperatura del joven artista sub&iacute;a con cada disparo de su c&aacute;mara y comenz&oacute; a transpirar sin control.<\/p>\n<p>-El fot&oacute;grafo tiene que guiar a su modelo e indicarle donde y como ponerse, se&ntilde;or fot&oacute;grafo &ndash; dijo Carmen con tono sugerente y provocativo.<\/p>\n<p>-Si, te&hellip; ten&eacute;s raz&oacute;n t&iacute;a. Tirate en el sill&oacute;n y posa ah&iacute; bien sexy &#8211; contest&oacute; Joaqu&iacute;n enfoc&aacute;ndose poco a poco en cada foto y dejando de lado el pudor.<\/p>\n<p>Carmen se dio cuenta que Joaqu&iacute;n comenzaba a entrar en confianza y decidi&oacute; dar un paso m&aacute;s. Se acost&oacute; en el sill&oacute;n como lo hab&iacute;a indicado en su sobrino, llevo sus manos a la espalda y desprendi&oacute; su corpi&ntilde;o dejando caer sus enormes tetas totalmente desnudas. Joaqu&iacute;n tuvo que bajar unos segundos sus c&aacute;maras para ver directamente con sus ojos los enormes pezones rosados que lo miraban desde el sill&oacute;n junto con los seductores ojos verdes y la sonrisa atrevida de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n sigui&oacute; fotografiando mientras Carmen dibujaba diferentes poses con su cuerpo en el rechinante cuero del sill&oacute;n. Varias fotos despu&eacute;s, Carmen se par&oacute; y se quit&oacute; las medias de red y su fin&iacute;sima tanga para quedar completamente desnuda ante la obnubilada mirada de su sobrino, quien volvi&oacute; a mirar sobre el lente de la c&aacute;mara unos segundos y sigui&oacute; presionando el disparador.<\/p>\n<p>El contador de fotos de la pantalla de la c&aacute;mara mostrada que hab&iacute;a tomado casi 200 fotos.<\/p>\n<p>&#8211; Ya creo que saqu&eacute; bastantes fotos, t&iacute;a. Ahora solamente queda editarlas &ndash; dijo Joaqu&iacute;n sec&aacute;ndose el sudor de su cara y tomando un poco m&aacute;s de vino.<\/p>\n<p>-Ese trabajo te lo dejo a vos para que lo hagas tranquilo que tu casa. Hacelo cuando no est&eacute;n ni tu madre ni tu hermana en casa por favor, por favor &ndash; dijo Carmen tomando los recaudos necesarios &ndash; ven&iacute;, d&eacute;jame verlas &ndash; invit&oacute; la mujer a su sobrino mientras le indicaba con su mano el lugar a su lado, totalmente desnuda.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n suspir&oacute; hondo y se concentr&oacute; para no tener una nueva erecci&oacute;n. Pero apenas se sent&oacute; junto al cuerpo desnudo de Carmen, la dureza de su pene no se hizo esperar. Con el dedo tembloroso empez&oacute; a pasar las fotos con el bot&oacute;n de su c&aacute;mara mientras su t&iacute;a las miraba en la peque&ntilde;a pantalla. &Eacute;l no pod&iacute;a despegar la mirada de los enormes pezones de su t&iacute;a y sus excitantes curvas rozando en la cuerina empapada de transpiraci&oacute;n. Pod&iacute;a sentir la mezcla de los olores m&aacute;s &iacute;ntimos de Carmen a cent&iacute;metros de distancia.<\/p>\n<p>-Estan hermosas Joaco! No puedo esperar a verlas editadas y terminadas. Gracias por este regalo &ndash; dijo Carmen y lo abraz&oacute; con su cuerpo totalmente desnudo y peg&aacute;ndose lo m&aacute;s posible al joven en instintivo intento de contacto corporal.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n le devolvi&oacute; el abrazo y al levantar la mirada sobre el hombro de su t&iacute;a vio, como alguien espiaba desde la ventana entreabierta del living; era Roc&iacute;o, su hermana, quien al notar que hab&iacute;an descubierto su trabajo de esp&iacute;a, sali&oacute; corriendo hacia su casa.<\/p>\n<p>-&iexcl;Roc&iacute;o nos vio T&iacute;a! Estaba espiando en la ventana &ndash; dijo Joaqu&iacute;n con las palpitaciones al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>-Ay no Joaqu&iacute;n. &iquest;Y ahora qu&eacute; hacemos? &ndash; pregunto Carmen alterada.<\/p>\n<p>Unos segundos despu&eacute;s, el celular de ambos son&oacute; al un&iacute;sono advirtiendo la llegada de un nuevo mensaje. Roc&iacute;o era la remitente y hab&iacute;a escrito el mismo mensaje para ambos: &ldquo;Mam&aacute; va para all&aacute;, llega en 5 minutos, me deben una&rdquo;.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Esta es la historia de Joaqu&iacute;n, un joven so&ntilde;ador de 22 a&ntilde;os. En este humilde relato les voy a contar c&oacute;mo su carrera de fot&oacute;grafo art&iacute;stico y su vida sexual dieron un giro inesperado tras una extra&ntilde;a situaci&oacute;n familiar. Joaqu&iacute;n viv&iacute;a con su familia en una ciudad de la provincia de Buenos Aires. 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