{"id":40000,"date":"2022-11-24T23:00:00","date_gmt":"2022-11-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-24T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-24T23:00:00","slug":"mi-ano-sabatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-ano-sabatico\/","title":{"rendered":"Mi a\u00f1o sab\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40000\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi nombre es Mateo, y esta es la historia de como termin&eacute; teniendo la mejor experiencia sexual de mi vida, con la mujer que menos hubiera esperado. Mi mejora amiga Rebeca.<\/p>\n<p>Con Rebeca nos conocemos desde hace 10 a&ntilde;os. Nos present&oacute; un amigo en com&uacute;n el d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os, y, a pesar de que es mayor a mi por casi 8 a&ntilde;os, nos llevamos muy bien desde el comienzo. Siempre pens&eacute; que eso se debe a que, a diferencia de lo que muchas personas piensan, nuestra amistad comenz&oacute; como tal, y no con una atracci&oacute;n f&iacute;sica, aun cuando en el momento que la conoc&iacute;, e incluso ahora, Beca tiene cierto atractivo que es dif&iacute;cil de describir. No es precisamente lo que uno considerar&iacute;a una mujer deslumbrante. Pero tiene algo que suele llamar la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>La describir&eacute; para que me entiendan mejor. En el momento en que trascurre esta historia, Rebeca tiene 37 a&ntilde;os, y mide aproximadamente 1.70 de altura. De contextura delgada pero con una barriguita incipiente, secuela de un embarazo joven, resultado de un amor&iacute;o adolescente que termino con ella siendo madre soltera a los 18 a&ntilde;os. Sus senos ni muy grandes, ni extremadamente peque&ntilde;os, con la ca&iacute;da caracter&iacute;stica de las mujeres que se aproximan apresuradamente a la edad madura. Pero si algo podemos decir que llama la atenci&oacute;n hacia su figura, son sus anchas y redondas caderas, que tornean sus nalgas que conserva completamente levantadas. Seguramente por todo el ejercicio que realiza enfocado en esa zona. No obstante, si hay algo que siempre me ha gustado en ella, dejando en claro de nuevo que hasta la fecha de esta historia nunca la vi de forma sexual o rom&aacute;ntica, es su cabello. Largo y lacio hasta sus hombros. Brillante, como si lo lustrara todos los d&iacute;as. Enmarca una cara redonda y un poco cachetona, con grandes ojos de color marr&oacute;n, una nariz de bot&oacute;n y labios finos.<\/p>\n<p>Durante todos estos a&ntilde;os, y desde que nos conocimos, ambos fuimos para el otro un amigo incondicional, dispuestos a apoyarnos, darnos consejos, levantarnos el &aacute;nimo, y por qu&eacute; no, tambi&eacute;n molestarnos, hacernos bromas pesadas y hacerle dif&iacute;cil la vida al otro. No voy a decir que eramos como hermanos, pues eso caer&iacute;a en un clich&eacute;, pero si eramos bastante unidos. Ambos hab&iacute;amos visto, y soportado, tanto el desfile intermitente de conquistas azarosas, como aquellas relaciones que consideramos ser&iacute;an mucho mas importantes, pero que con el tiempo, igual terminaron desastrosamente. E incluso en las largas sequ&iacute;as sexual. Estuve con ella cuando falleci&oacute; su madre. Y ella estuvo conmigo cuando mi padre tuvo un colapso nervioso y lo tuvimos que internar en un sanatorio. Y sobre todo, estuvimos juntos en los a&ntilde;os en que debido a la crisis econ&oacute;mica, no pudimos encontrar empleo. Ni ella como enfermera, ni yo como t&eacute;cnico industrial.<\/p>\n<p>Fue despu&eacute;s de esos a&ntilde;os sin trabajo, sin parejas y sin responsabilidades mayores (pues a los 16 a&ntilde;os la hija de Rebeca hab&iacute;a decidido ir a vivir con su pap&aacute;) que decidimos tomar unos meses y alejarnos de todo. Irnos a vivir a un peque&ntilde;o pueblo de la costa, cerca de la playa, del que nos hab&iacute;an comentado unos amigos, y simplemente descansar de todo lo dem&aacute;s. Vivir&iacute;amos con lo justo, con los peque&ntilde;os trabajos que pudi&eacute;ramos hacer.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue como unas cuantas semanas despu&eacute;s de tomar esa decisi&oacute;n, subimos nuestras cosas a mi viejo Suzuki Jimmy y nos fuimos al que se convertir&iacute;a en nuestro pedacito de para&iacute;so, el pueblo de San Lorenzo de la costa.<\/p>\n<p>Al llegar, durante las primeras semanas empezamos a trabajar de lo que pudimos. Por un tiempo trabajamos de camareros, en un bar de turistas, pero eso solo nos dur&oacute; unos d&iacute;as. Despu&eacute;s de eso intent&eacute; trabajar en un barco de pesca artesanal, pero debido a que me mareaba mucho no dur&eacute; m&aacute;s de un d&iacute;a. No fue hasta que empezamos a pasar dificultades y nos pregunt&aacute;bamos si realmente hab&iacute;amos tomado una buena decisi&oacute;n al dejarlo todo para ir a vivir all&iacute;. Que se nos ocurri&oacute; que nuestras profesiones no era lo &uacute;nico que sab&iacute;amos hacer y que tal vez habr&iacute;a otra cosa de la cual sacar suficiente dinero para poder vivir.<\/p>\n<p>Pues ver&aacute;n, una cosa que no coment&eacute; antes. La raz&oacute;n por la que nos hicimos amigos. Ambos adoramos bailar. Bailar de todo: merengue, bachata, ballenato, reggeton. Pero sobre todo, la salsa. Nos enloquece la salsa, En la fiesta que nos conocimos, despu&eacute;s de que nuestro amigo nos presentara. No continuamos la conversaci&oacute;n hasta mucho mas tarde, que, despu&eacute;s de que cada uno de hab&iacute;a bailado con otras personas, el DJ puso una canci&oacute;n de salsa y todos se fueron a sentar. Quedando solo nosotros en la pista. Encajamos tan bien mientras bail&aacute;bamos que nos volvimos nuestras parejas de baile estandar. A partir de esa noche sal&iacute;amos a bailar casi todos los viernes, Incluso cuando sal&iacute;amos con nuestras respectivas parejas, cuando sonaba una salsa, nos junt&aacute;bamos para bailar, dejando a un lado a cualquier otra persona.<\/p>\n<p>As&iacute; fue como se nos ocurri&oacute; ofrecer clases de baile a los lugare&ntilde;os de San Lorenzo. Dise&ntilde;amos unos modestos afiches a mano, anunciando nuestras clases. Y los repartimos en todo el pueblo, con un poco de recelo, debo reconocer. No ten&iacute;amos mucha seguridad de que nos fuera a dar resultado. Tem&iacute;amos que tendr&iacute;amos que regresar a la capital de la misma manera que nos fuimos, solo que un poco m&aacute;s pobres que antes.<\/p>\n<p>Pero para nuestra sorpresa la gente del pueblo recibi&oacute; muy bien nuestras clases. Para el 3er d&iacute;a incluso un par de turistas que pasaban por ah&iacute;, decidieron tomar clases con nosotros mientras estuvieran en San Lorenzo. Y para la 3ra semana, despu&eacute;s de abrir al p&uacute;blico nuestras clases de baile, nos estaba yendo francamente bien, nuestros problemas econ&oacute;micos hab&iacute;an desaparecido, ya que, con lo que hab&iacute;amos ganados en esas semanas ten&iacute;amos suficiente para vivir un par de meses m&aacute;s. Y si segu&iacute;amos as&iacute; a lo mejor podr&iacute;amos quedarnos hasta un a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos que no cab&iacute;amos de la emoci&oacute;n. Y fue mas que evidente cuando la tarde del viernes de nuestra sexta semana en la playa, Rebeca me hizo una proposici&oacute;n bastante divertida.<\/p>\n<p>Rebeca: No te parece que en el tiempo que hemos estado aqu&iacute; nos hemos portando muy juiciosos &#8211; Dijo de la nada mientras limpi&aacute;bamos el &aacute;rea en que d&aacute;bamos las clases<\/p>\n<p>Yo: Mmm. No lo se &#8211; respond&iacute; &#8211; no me pareci&oacute; que el otro d&iacute;a te portaras muy juiciosa con el gringo que vino a las clases hace dos noches<\/p>\n<p>Rebeca: Tonto! &#8211; contest&oacute; ri&eacute;ndose &#8211; Primero no era gringo, era franc&eacute;s. Segundo, yo no hac&iacute;a nada m&aacute;s que ense&ntilde;arle a bailar bachata. Ya sabes que es una m&uacute;sica que se tiene que bailar muy pegada a la pareja.<\/p>\n<p>Yo: Aja, y yo no tengo ojos y soy medio tonto. Llevamos bailando juntos como diez a&ntilde;os y nunca te has pegado tanto a mi para bailar<\/p>\n<p>Rebeca: bueno, eso es f&aacute;cil. Es que tu eres tu, y el, pues&#8230; Estaba como quiere &#8211; mientras dec&iacute;a esto Rebeca pasaba su mano por el paro de la escoba de una forma muy sugerente.<\/p>\n<p>Yo: Gracias, es justamente lo que mi autoestima necesita.<\/p>\n<p>Rebeca: Sabes a lo que me refiero, baboso. En fin, Tampoco me refer&iacute;a a eso. Sino a que, desde que nos mudamos no hemos salido a festejar.<\/p>\n<p>Yo: bueno, pues eso tal vez sea porque en este pueblo no hay a donde ir. Por eso es que nuestras clases son tan populares.<\/p>\n<p>Rebeca: Yo se. Pero el otro d&iacute;a me comentaron que en Las Palmas, el pueblo queda a unos 40 minutos de aqu&iacute;, al ser mas tur&iacute;stico. Hay un par de bares y discotecas donde poder bailar.<\/p>\n<p>Para este momento Rebeca hab&iacute;a dejado la escoba a un lado y centraba toda su atenci&oacute;n en la conversaci&oacute;n. Mientras yo terminaba de quitar el polvo y la arena de las paredes<\/p>\n<p>Rebeca: Se me ocurri&oacute; que esta noche, despu&eacute;s de la clase, podr&iacute;amos tomar el auto he ir a celebrar que nos esta yendo tan bien. &iquest;no te parece una buena idea?<\/p>\n<p>Yo: Podr&iacute;a ser. Pero si lo hacemos debes prometer que no te embriagar&aacute;s all&aacute;. Porque, como yo voy a manejar, despu&eacute;s tendr&eacute; que hacerme los 40 minutos de viaje de regreso mientras tu est&aacute;s perdidamente borracha.<\/p>\n<p>Rebeca: Ok, est&aacute; bien Pap&aacute; &#8211; dijo poniendo los ojos en blanco, en una mueca que la hac&iacute;a ver igual que su hija adolescente.<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hicimos. Despu&eacute;s de terminar la clase, nos cambiamos de ropa, a lo m&aacute;s decente que hab&iacute;amos llevado. Rebeca vest&iacute;a una blusa de tirantes color celeste. Muy suelta que con el movimiento dejaba ver su brasier blanco. Y un peque&ntilde;o y ajustado pantal&oacute;n corto de tela de Jean, que marcaba su trasero resping&oacute;n. Yo, en cambio, me puse una camisa playera de color negro y unos pantalones a la pantorrilla estilo pescador de color beige y un sombrero de ala corta de paja, como el que lleva Jazon Mraz en el video musical de Im Yours.<\/p>\n<p>Nos subimos al auto e hicimos el viaje para celebrar y festejar nuestra buena fortuna de las &uacute;ltimas semanas. Y as&iacute; lo hicimos. Celebramos como si no hubiera un ma&ntilde;ana. Bailamos todas y cada una de las canciones que sonaron. Y aunque yo no pod&iacute;a beber, pues iba a conducir, brindamos, yo con agua y Rebeca con lo que sea que estaba bebiendo. Cuando ya se hizo tarde y eramos los &uacute;nicos que qued&aacute;bamos en la discoteca. Rebeca compro un par de botellas de Ron.<\/p>\n<p>Rebeca: Te dije que no me emborrachar&iacute;a aqu&iacute; para que no tengas que hacer el viaje solo. Pero nunca promet&iacute; que no llevar&iacute;a alcohol para que ambos nos emborrachemos en casa. No creas que la fiesta ya termin&oacute;.<\/p>\n<p>Y no lo hab&iacute;a hecho. Por lo contrario, apenas hab&iacute;a comenzado.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Cuando llegamos a casa, pusimos m&uacute;sica en el celular para que sonara en el parlante que us&aacute;bamos para las clases. Nos servimos un trago para cada uno y seguimos bailando. Esos dos tragos, se convirtieron en 4, luego en 6 y 8 hasta que la primera botella de vac&iacute;o por completo. La &uacute;nica raz&oacute;n por la que dej&aacute;bamos de beber era para bailar, y solo dej&aacute;bamos de bailar, para beber. Ya est&aacute;bamos tan entonados con la bebida que empezamos a bailar de esa manera en que unicamente las personas desinhibidas y que se tienen absoluta confianza pueden hacerlo.<\/p>\n<p>Algo que muy pocas personas se dan cuenta, es que en su gran mayor&iacute;a, el baile, o por lo menos los ritmos latinos, son rituales de seducci&oacute;n. Y bajo las circunstancias correctas, una bachata, o una salsa pueden convertirse en el mejor afrodis&iacute;aco. Pero, de entre todos los ritmos latinos, aunque es el que menos nos gusta, el reggaet&oacute;n, se lleva el premio. Puesto que, mas que una insinuaci&oacute;n, el perreo es un simulacro del acto sexual. Siendo la &uacute;nica diferencia entre ambos la presencia o ausencia de la ropa.<\/p>\n<p>Eso fue algo que ni Rebeca ni yo tuvimos en cuenta esa noche, cuando, con botella y media de ron en la sangre, empez&oacute; a sonar una antigua y conocida canci&oacute;n de reggaet&oacute;n. En el animo que est&aacute;bamos, empezamos a darlo todo. Nuestros cuerpos se mov&iacute;an al ritmo de la m&uacute;sica. Se frotaban y deslizaban el uno en el otro, Las manos de Rebeca me aferraban la nuca mientras ella ondulaba su cintura contra mi pelvis. Mis manos la recorr&iacute;an de arriba a abajo pasando por el costado de sus pechos y cintura, presionando mi entrepierna cuando ella se acercaba. En cierto punto de la canci&oacute;n le di la vuelta y la arrim&eacute; contra una de las paredes. Mientras embest&iacute;a fren&eacute;ticamente mi pelvis contra sus nalgas. Y cuando est&aacute;bamos ambos llegando al cl&iacute;max con la ropa puesta. La canci&oacute;n termino. Sin decir ni una sola palabra ca&iacute;mos rendidos sobre el sof&aacute; del sal&oacute;n. Ambos empapados de sudor y con la respiraci&oacute;n agitada.<\/p>\n<p>Solo entonces, y cuando la euforia del momento se disipaba. Nos dimos cuenta de lo que hab&iacute;amos hecho hace un momento. Para intentar disimular mi consternaci&oacute;n, me levante a servir otro par de tragos. Cuando regres&eacute; le ofrec&iacute; el uno a Rebeca, y me volv&iacute; a sentar junto a ella. Tratando de disimular la erecci&oacute;n que me hab&iacute;a causado el intenso roce con su cuerpo. Ella, sin darse cuenta de eso, o al menos eso pensaba en ese momento, se acerco a mi y se recost&oacute; a mi lado, apoyando su cabeza en hombro muy cerca de mi rostro, y apoyando su mano sobre mi abultado abdomen.<\/p>\n<p>Estaba muy cerca, pod&iacute;a sentir su aliento sobre piel que dejaba descubierta mi camisa. Pod&iacute;a oler su cabello. Un aroma que, ya era muy familiar para mi. No precisamente dulce o encantador, como el que tienen las mujeres cuando usan perfume o acaban de salir de la ducha. Era un aroma embriagador, que, en ese momento, despertaba en mi un instinto primario. Era la mezcla de sudor, shampoo y sal marina. De la nada, desee hundir mi cara en su cabello e inhalar profundamente. Y sin darme cuenta, era precisamente lo que estaba haciendo. Extra&ntilde;amente Rebeca no se movi&oacute;. Llegue a creer que ya estaba dormida, hasta que, cuando retire mi rostro de su cabello, ella levanto la cara y sin mirarme me bes&oacute;. As&iacute;, de la nada, sin momento rom&aacute;ntico ni preparaci&oacute;n previa. Nuestros labios de juntaron y nuestras bocas se abrieron. Dejando conocerse a nuestras lenguas que jugueteaban. Ese beso fue extra&ntilde;amente armonioso, como el de dos amantes que llevan haci&eacute;ndolo durante a&ntilde;os, incluso siglos. El desconcierto del comienzo fue sustituido por el entusiasmo y luego envalentonamiento. Con mi mano derecha agarre el rostro de rebeca y presion&eacute; aun contra mi. Y deslice mi mano izquierda rodeando su cintura y fui bajando mi mano hasta colocarla sobre sus bien formadas nalgas. En lugar de sobresaltarse, sorprenderse o alejarse, Rebeca se presion&oacute; m&aacute;s a mi, bes&aacute;ndome con m&aacute;s intensidad, Pude sentir como su mano hac&iacute;a movimientos en forma de c&iacute;rculos sobre mi abdomen. Acariciando todo mi torso, a veces acerc&aacute;ndose a mis pectorales, pasando su mano sobre mis pezones, y en otras acercando la mano a mi pubis. Mientras poco a poco desbotonaba mis camisa.<\/p>\n<p>Durante un momento mi mente pudo escapar del v&oacute;rtice de deseo en el que me hab&iacute;a metido y termine con el beso, separ&aacute;ndome del rostro de Rebeca. Ella me miraba con una mezcla de enso&ntilde;aci&oacute;n, desconcierto, pero sobre todo eso, lujuria.<\/p>\n<p>Yo: &iquest;Qu&eacute; estamos haciendo?<\/p>\n<p>Rebeca: Bes&aacute;ndonos, so tonto.<\/p>\n<p>Yo: ya lo se, pero &iquest;por qu&eacute;?<\/p>\n<p>Rebeca: No tengo idea, pero estoy muy caliente y no me importa. Quiero coger.<\/p>\n<p>Yo: eso significa que&#8230;<\/p>\n<p>Rebeca No! No significa nada &#8211; esta vez parec&iacute;a m&aacute;s lucida. No parec&iacute;a que casi se hubiera tomado una botella de ron ella sola &#8211; Esto no significa que somos, ni que seremos, pareja. Entiendes?<\/p>\n<p>Yo: Creo &#8211; respond&iacute; confundido<\/p>\n<p>Rebeca: Te lo explico. Ambos estamos muy cachondos, no he cogido con nadie por meses. Y hasta donde se tu ya vas para el a&ntilde;o. As&iacute; que solo nos usaremos el uno al otro para quitarnos las ganas y nada m&aacute;s. Despu&eacute;s de eso volveremos a ser como siempre. Ok?<\/p>\n<p>Yo: Ok&#8230;<\/p>\n<p>Sin permitirme siquiera terminar la respuesta Rebeca se volvi&oacute; a lanzar a mi boca con los ojos cerrados. Solo que esta vez su mano no se limit&oacute; a pasearse por mi abdomen. Ahora sub&iacute;a y bajaba desde mi pecho hasta mis piernas, pasando por encima de mi entrepierna sobre mi pantal&oacute;n, marcando concienzudamente el contorno de mi erecci&oacute;n, ahora demasiado evidente para intentar disimular. Cuando la sinti&oacute; por completo, sin abrir los ojos dijo entre risitas.<\/p>\n<p>Rebeca: Mierda<\/p>\n<p>Dejo su mano estacionada sobre mi pene que empezaba a palpitar. Correspondi&eacute;ndole, intente a colar mi mano por debajo de su apretado short de Jean. Encontr&aacute;ndome en el camino con una tanga de seda que estorbaba en mi camino. La retire a un lado como pude, y segu&iacute; mi camino hacia abajo llegando por fin a la frontera superior la raja. Pase dos de mis dedos, por entre sus nalgas deteni&eacute;ndome por un momento en el arrugado bot&oacute;n de su ano. Lo que hizo que soltara dentro de mi boca un ligero sonido a medio camino entre un suspiro y un gemido. Continu&eacute; hacia abajo y sent&iacute; la humedad que salia de su interior empapando su tanga y sus labios vaginales. Ah&iacute; me quede, jugando y acariciando toda la zona.<\/p>\n<p>El juego lo continu&oacute; ella, desabrochando la hebilla de mi cintur&oacute;n, y abri&eacute;ndolo con una sola mano. Lo cual me hizo soltar una peque&ntilde;a risa<\/p>\n<p>Rebeca: Que pasa? &#8211; dijo un poco molesta, aunque el deseo y la excitaci&oacute;n segu&iacute;an siendo las emociones dominantes en su voz &#8211; por qu&eacute; te r&iacute;es?<\/p>\n<p>Yo: Nunca cre&iacute; que fueras una experta liberando vergas.<\/p>\n<p>Rebeca: Y no solo las libero &#8211; dijo ahora riendo. Se hab&iacute;a dejado de besarme un momento y me vio directamente a los ojos &#8211; las llevo al cielo.<\/p>\n<p>En todo ese dialogo ella hab&iacute;a terminado de desabrochar mi pantal&oacute;n. Y con su ultima frase meti&oacute; su mano y saco mi pene completamente erecto de mis pantalones, dejando mis boxers abajo. Volviendo a besarme inici&oacute; un movimiento de sube y baja con su mano a lo largo de mi pene. Ese movimiento me enloquec&iacute;a, no aguantaba m&aacute;s. Dej&aacute;ndome llevar por la excitaci&oacute;n separe los labios vaginales he introduje mis dedos indice y medio en el interior de la h&uacute;meda cavidad de mi mejor amiga. Con un movimiento adelante y atr&aacute;s trataba de estimular toda su zona interior, mientras que con el resto de mi mano, presionaba y soltaba, dando placer tambi&eacute;n a su zona exterior, casi igual de mojada.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que lo hac&iacute;a bien, porque en ese momento Rebeca se separo de mi, dejando de besarme, y leves gemidos salieron por su boca.<\/p>\n<p>Rebeca: sigue, mierda! Que rico &#8211; dec&iacute;a entre gemidos a&uacute;n con los ojos cerrados &#8211; no pares!<\/p>\n<p>Continu&eacute; con el movimiento de mi mano, sin parar ni un solo segundo. Sent&iacute;a como la humedad se desbordaba por su entrepierna, empapando mi mano, sus muslos y el sill&oacute;n en el que est&aacute;bamos sentados. Su abdomen se contra&iacute;a en impredecibles espasmos, a la vez que cerraba los ojos con fuerza. Su cuerpo temblaba, como si fuera atravesado por una corriente el&eacute;ctrica que se originaba en su vagina, y se esparc&iacute;a por todo su cuerpo. Hab&iacute;a llegado a un orgasmo.<\/p>\n<p>No fue como en las pel&iacute;culas porno. Con gritos y gemidos a todo pulm&oacute;n. Tampoco puso los ojos en blanco ni comenz&oacute; a barbear. Solo se qued&oacute; ah&iacute;. Con los ojos cerrados, las piernas abiertas pero contra&iacute;das, y agarr&aacute;ndose fuertemente de sill&oacute;n. Temblaba, pero muy levemente. Solo la pod&iacute;a sentir porque aun tenia una mano apoyada en su cadera y la otra dentro de ella.<\/p>\n<p>Rebeca: Eso estuvo grandioso &#8211; dijo abriendo los ojos. Me miraba con una mirada nublada. Como quien despierta de un largo y profundo sue&ntilde;o &#8211; Hace mucho que nadie me hac&iacute;a correr as&iacute;.<\/p>\n<p>Solt&oacute; un suspiro, seguido por una leve risa como de ni&ntilde;a peque&ntilde;a, Y enseguida se volvi&oacute; a abalanzar sobre mi. Besaba mis labios, mejillas, nariz, frente, ment&oacute;n, orejas y ojos. Su mano se paseaba por mi cara, pecho, abdomen, brazos, muslos y polla. Acariciaba, frotaba y pellizcaba. Yo no pod&iacute;a controlar los gemidos que escapaban por mi boca. Mi respiraci&oacute;n se agitaba cada vez mas y sent&iacute;a que mi erecci&oacute;n estaba a punto de reventar mi pene. Creo que Rebeca lo sinti&oacute; porque nuevamente centr&oacute; la atenci&oacute;n de su mano en mi polla. Retomando el sube y baja, aumentando la velocidad.<\/p>\n<p>Yo: si sigues as&iacute; me vas a devolver el favor con creces &#8211; dije con la voz entre cortada por la agitaci&oacute;n &#8211; &iexcl;mierda me voy correr!<\/p>\n<p>Rebeca: C&oacute;rrete &#8211; me orden&oacute; &#8211; c&oacute;rrete en toda mi mano. Quiero sentir esa leche caliente.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a terminado de decir la &uacute;ltima frase, que explot&eacute; en una erupci&oacute;n de semen abundante y pegajosos. Mi mente abrumada por la intensidad del orgasmo, no pod&iacute;a hacer mas que fijarse en como en lugar de parar, Rebeca continuaba masturbando mi aun parada verga. Esparciendo por todo mi miembro el semen tibio que hab&iacute;a soltado, como si fuera crema o protector solar. Y lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s no hizo m&aacute;s que hundirme m&aacute;s en las profundidades del placer.<\/p>\n<p>Sin previo aviso, tomo mi pene con su otra mano y dirigi&oacute; su cabeza hacia mi entrepierna. Tenia sus ojos entre cerrados, su boca semiabierta y su legua asomaba apenas. Era un gesto que en otra circunstancia, menos excitante, hubiera parecido infantilmente c&oacute;mica. Sacando su lengua por completo empez&oacute; a lamer mi pene de arriba a abajo, como si fuera una ni&ntilde;a con una paleta helada. Con mi sensible estado tras la corrida, pod&iacute;a sentir cada toque de su lengua como una corriente de placer. Como si me estuviera tocando el pene con un cable pelado. Lami&oacute; cada rinc&oacute;n desde la base de mis test&iacute;culos, hasta la punta de mi glande que aun expulsaba gotas de semen lechoso. Baj&oacute; mi prepucio y con su lengua dibuj&oacute; el contorno de la cabeza de mi pene.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a escuchado de algunas chicas, lastimosamente nunca me hab&iacute;a con ninguna, que gustaban de beber el semen de sus parejas. Pero Rebeca no lo beb&iacute;a. Lo saboreaba. De verdad estaba disfrutando, limpiar cada mil&iacute;metro de mi pene, reclamando para si todo el semen que hab&iacute;a esparcido en mi miembro como si fuera un premio. No fue hasta que hab&iacute;a dejado toda mi polla bien ensalivada, que por fin introdujo el glande es su boca. Lo met&iacute;a y lo sacaba en suaves movimientos. Abriendo y cerrando la boca lo justo para que sus labios siempre est&eacute;n en contacto con la roja e inflamada piel. Cada vez y cuando, lo sacaba por completo para darle un beso en la punta, o lamer las gotas de liquido pre seminal que nuevamente comenzaba a salir.<\/p>\n<p>Yo: Carajo Reb! Que bien lo haces!<\/p>\n<p>Rebeca: Y aun no has visto nada &#8211; Dijo al separar mi pene de sus labios pero aun masturb&aacute;ndome. &#8211; Apenas estamos comenzando. Si vamos a hacer esto lo vamos a hacer bien.<\/p>\n<p>Regreso mi polla a su boca, Solo que esta vez no se qued&oacute; nada mas en la punta. Lo Introdujo por completo, pero sin llegar garganta profunda. Sub&iacute;a y bajaba recorriendo el tallo de mi verga con sus labios, con gran maestr&iacute;a. Al mismo tiempo que su lengua bailaba dentro de su boca acariciando los rincones de mi glande. Inmediatamente me vi golpeado por una nueva oleada de placer y excitaci&oacute;n. Tom&eacute; su cabeza con ambas manos hundiendo mis dedos en su cabello largo y lacio, que para ese momento estaba despeinado y empapado de sudor.<\/p>\n<p>Hasta ese momento no me di cuenta que Rebeca ten&iacute;a una mano en su vagina. Se masturbaba, alternando sus dedos medio y anular, entre la parte externa de sus labios, su cl&iacute;toris y el interior de su otra vez chorreaste vagina. Estaba completamente posesa por el placer. La lujuria se hab&iacute;a apoderado a tal punto de ella que estaba al borde de un nuevo orgasmo. Lo sab&iacute;a porque estaba comenzado con el temblor y las peque&ntilde;as convulsiones, como la ultima vez. Eso hizo que baje el ritmo a la mamada. Para evitarlo, con mis manos tome fuertemente su cabeza y comenc&eacute; a dirigir el ritmo. Primero a la velocidad que ella hab&iacute;a llevado y luego aumentando hasta alcanzar un ritmo fren&eacute;tico. Literalmente me estaba follando su boca. Sent&iacute;a como mi verga llegaba cada vez mas profundo. Hab&iacute;a convertido la boca de mi amiga en un juguete sexual. Parec&iacute;a gustarle, pues ella tambi&eacute;n aument&oacute; la velocidad de sus dedos en su panocha. Pero en ese punto muy poco me importaba. Yo tambi&eacute;n hab&iacute;a perdido todo el sentido. Por mi mente no cruzaba ning&uacute;n pensamiento racional.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n punto, entre embestidas a su boca, Rebeca pudo soltarse de mi agarre y se separ&oacute; por completo subiendo la cara a la altura de la m&iacute;a. En ese momento parec&iacute;a una actriz porno tras una escena de sexo violento. Estaba despeinada. El poco rimel que se hab&iacute;a puesto para salir aquella noche estaba corrido por sus mejillas. Los labios, su ment&oacute;n y sus mejillas brillaban con la mezcla de saliva, semen y lagrima, supon&iacute;a yo. Francamente esperaba que en ese momento comenzara a insultar y a gritar. Que se molestara conmigo por haber utilizado su boca de esa manera. Pero fue todo lo contrar&iacute;o.<\/p>\n<p>Rebeca: No aguanto m&aacute;s. Necesito que me cojas. &#8211; Lo dijo mientras se levantaba y a tropezones terminaba que quitarse el short y la tanga que hasta ese momento se hab&iacute;an enrollado en sus rodillas, dejando grandes marcas rojas.<\/p>\n<p>Yo estaba completamente anonadado. La sorpresa de su reacci&oacute;n me hab&iacute;a bajado la calentura. Y no pod&iacute;a dejar de mirar a la mujer que estaba frente a mi. Era Rebeca, mi amiga desde hace una d&eacute;cada, Ahora desnuda de cintura para abajo, y, en la parte de arriba, con uno de los tirantes de su blusa, bajo su hombro y parte del brasier salido por arriba.<\/p>\n<p>Rebeca: &iquest;qu&eacute; haces tonto? Si no vienes y me la metes en este momento, te juro que salgo as&iacute; como estoy y me dejo follar por el primer pescador que encuentre.<\/p>\n<p>Su reacci&oacute;n me sorprendi&oacute; aun m&aacute;s. Nuevamente, en cualquier otra circunstancia hubiera resultado c&oacute;mica. Pero su voz, y sobre todo su actitud, m&aacute;s que urgencia demostraban necesidad. Se podr&iacute;a decir que era la misma forma que un adicto hubiera pedido una dosis despu&eacute;s de que le hubieran mostrado la jeringa.<\/p>\n<p>Ni corto ni perezoso, tambi&eacute;n me levante del sill&oacute;n. Lo mas r&aacute;pido que pude, torpemente, me quite la camisa y termin&eacute; de bajar los pantalones y el boxer. En el proceso casi tropiezo con ellos, por lo que tuve que apoyarme en Rebeca para recuperar el equilibrio. Vista desde afuera toda esa secuencia debido verse sumamente c&oacute;mica. Pero no me importaba, la verdad era que yo estaba tan cachondo como mi amiga y necesitaba con urgencia cog&eacute;rmela.<\/p>\n<p>Ya desnudo, la ta&iacute;na frente a mi. Sin mediar palabra empuje hacia el sill&oacute;n a una Rebeca muy sorprendida. Supongo que esperaba que nos volvi&eacute;ramos a unir en un beso o que nuevamente la tocara. Pero ese tiempo ya hab&iacute;a pasado. La excitaci&oacute;n hab&iacute;a dado lugar al completo desenfreno y a mis instintos mas bajos. Me mont&eacute; sobre ella, abriendo sus piernas. Mi pene, nuevamente firme y duro como una estaca, rozaba sus labios vaginales. Fuertemente, y sin esperar ning&uacute;n tipo de aprobaci&oacute;n sub&iacute; su blusa, medio llev&aacute;ndome con ella el brasier blanco. Esta acci&oacute;n cubri&oacute; su cara con las prendas empapadas de sudor, y dejo expuesto uno de sus claros senos. El pez&oacute;n estaba duro, terriblemente duro. Lo mord&iacute; suavemente con mis dientes frontales. Rebeca solt&oacute; un quejido a medio camino del dolor y el placer. Lo lam&iacute;, pasando mi lengua desde la punta del pez&oacute;n hasta rodear toda la aureola. Ella se derriti&oacute; entregada a la sensaci&oacute;n de placer.<\/p>\n<p>Yo: Cuantas veces estas tetas me rozaron el pecho mientras bail&aacute;bamos. Y ahora me los puedo comer.<\/p>\n<p>Rebeca: Ya chucha! &#8211; Dijo en un grito &#8211; c&aacute;llate y c&oacute;geme de una puta vez!<\/p>\n<p>Ella misma dirigi&oacute; con su mano mi polla a la entrada de su vagina. Fue extasiante la sensaci&oacute;n de la punta de mi verga separado sus h&uacute;medos labios y encontrarme que no estaba mojada. Sino lo siguiente. Estaba Inundada. Nada m&aacute;s el percibir la humedad de su interior, alej&eacute; bruscamente la mano de Rebeca de mi pene. Y con una una embestida firme, dura, y repentina la penetre por completo. Su respuesta fue abrazarme el cuello hundiendo sus dedos en mi cabello, y un gemido entrecortado en mi o&iacute;do.<\/p>\n<p>Rebeca: aaah!<\/p>\n<p>Continu&eacute; con mis embestidas a un ritmo pausado, pero nada amable. Con cada una, mi cadera golpeaba su pelvis y la presionaba m&aacute;s contra los cojines del sill&oacute;n. Mi verga, salia y entraba en ella como un taladro de perforaci&oacute;n. Golpeando el fondo de su cavidad como si quisiera encontrar un tesoro tras la pared uterina. Cada estocada era m&aacute;s fuerte. No sub&iacute;a la velocidad, pero si la intensidad. M&aacute;s que hacerle el amor, parec&iacute;a que la estuviera apu&ntilde;alando con mi polla. Una y otra vez en la misma herida.<\/p>\n<p>Rebeca: Sigue! Sigue! Sigue! &#8211; Susurraba entre gemidos. Su respiraci&oacute;n agitada en mi o&iacute;do era el mejor afrodis&iacute;aco &#8211; P&aacute;rteme en dos con ese pedazo de verga! Si! Por Dios! Si! C&oacute;geme! C&oacute;geme!<\/p>\n<p>Ella bajo las manos por mi espada desnuda, creando surcos con sus u&ntilde;as a lo largo de ella. Cuando llego a mis nalgas, agarro cada una con una mano y presion&oacute; hacia si misma, haci&eacute;ndome entrar mucho mas profundo. Mis embestidas dejaron de ser tan fuertes pues las manos de ella me aprisionaban a su pelvis. As&iacute; que sub&iacute; la intensidad, la frecuencia y la velocidad. Cada vez empujaba m&aacute;s y mas r&aacute;pido. Entrando y saliendo de su vagina. Nuestros cuerpos chocando comenzaron a hacer un sonido acuoso y h&uacute;medo, cada vez m&aacute;s audible. Y los gemidos de Rebeca se alzaron.<\/p>\n<p>Rebeca: C&oacute;geme cabr&oacute;n! C&oacute;geme como nunca se dejaron las dem&aacute;s fr&iacute;gidas que te has tirado. Si siempre has cogido as&iacute; de rico no se como esa perra de Sof&iacute;a te pudo dejar ir.<\/p>\n<p>Yo: C&aacute;llate mierda! No menciones a esa perra otra vez o te voy a romper en dos<\/p>\n<p>Rebeca: Si! Si! R&oacute;mpeme en dos. Eso es lo que quiero. P&aacute;rteme cabr&oacute;n! Mierda, si! Me vengo! Me vengo!<\/p>\n<p>De un Empuj&oacute;n me hizo girar hac&iacute;a un lado. Quedando yo acostado sobre el sill&oacute;n y con los pies sobre el suelo, y ella sobre mi. Me cabalgaba de una forma mani&aacute;tica. Como una amazona, sub&iacute;a y bajaba con mi polla dentro de ella y chocando su cadera con la m&iacute;a. Sent&iacute;a como sus nalgas golpeaban y rebotaban sobre mis huevos. De un h&aacute;bil movimiento termin&oacute; de quitarse la blusa y el brasier y los arroj&oacute; a un lado. Por fin sus sabrosos pechos rebotaban libremente. Los tom&eacute; y haciendo pinza con mis dedos apretaba los pezones que no dejaban de moverse.<\/p>\n<p>Rebeca: Mierdaaa!- tenia los ojos cerrados y el cabello le ca&iacute;a sobre la cara, Peg&aacute;ndose por el sudor.<\/p>\n<p>De la nada par&oacute; sus movimientos. Y empez&oacute; a temblar nuevamente. Solo que esta vez mucho mas fuerte. Parec&iacute;a convulsionarse de verdad. Despu&eacute;s de unos segundos se derrumb&oacute; sobre mi. Sent&iacute;a sus pechos aplastados sobre el mio. Su cara se apoyaba sobre mi hombro derecho. Escuchaba claramente su respiraci&oacute;n agitada. Su t&oacute;rax se inflaba y desinflaba sobre mi.<\/p>\n<p>Al verla ah&iacute; acostada, casi desmayada, sobre mi, pens&eacute; que todo hab&iacute;a terminado. Pero estaba muy equivocado. Aun sin levantarse empez&oacute; a mover sus caderas leve y pausadamente. Alternaba entre movimientos circulares y adelante y atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Yo: Reb? Eso fue muy intenso. Segura no quieres descansar? &#8211; trataba de ser considerado con ella, pero mi voz delataba lo caliente que estaba aun. Y esos movimientos de cadera no ayudaban mucho.<\/p>\n<p>Rebeca: No creas que te voy a dejar as&iacute;. &#8211; hablaba casi en un susurro en mi o&iacute;do &#8211; Te voy a dar la mejor corrida de tu vida.<\/p>\n<p>De pronto se reincorpor&oacute;. Se apoyaba con sus manos sobre mi pecho, tenia la espalda arqueada. Y el Cabello le cubr&iacute;a la cara. Aun as&iacute; pude distinguir las muecas de placer que respond&iacute;an a sus movimientos. Ten&iacute;a los ojos cerrados y se mord&iacute;a el labio inferior. Poco a poco los movimientos de cadera fueron incrementando en velocidad. Ten&iacute;an cierto ritmo familiar para mi. Alternaban entre giros r&aacute;pidos y abruptos y otros lentos y pausados. Hab&iacute;a momentos en que se pegaba mucho m&aacute;s a mi pelvis, haciendo que penetrara aun m&aacute;s en su interior. Otras veces, apenas se despegaba, dejando un espacio entre nosotros, tan ancho como el grosor de una hoja de papel. Conoc&iacute;a esos movimientos. Eran muy parecidos a los que hac&iacute;a cuando bailaba. El mismo movimiento de cadera. El mismo Contacto entre cuerpos. La misma armon&iacute;a. En ese momento descubr&iacute;, entre jadeos y oleadas de placer, que, sin darnos cuenta, Rebeca y yo llev&aacute;bamos simulando el acto sexual durante a&ntilde;os. El llevar tanto tiempo bailando juntos, solo nos hab&iacute;a ido preparando y adecuando para ser los mejores amantes el uno con el otro.<\/p>\n<p>Eso lo demostr&eacute; a acompasarme con sus movimientos de forma instintiva. Lleve mis manos a su cintura. Justo en el lugar donde se sienten los huesos de la cadera. Mi cadera inici&oacute; una oscilaci&oacute;n acompa&ntilde;ando los movimientos de mi amiga. Para nada era un sexo tan fren&eacute;tico como el de hace un momento. Pero, Al menos para mi, era infinitamente mejor. Pod&iacute;a sentir el cuerpo de Rebeca por completo. Cada musculo tensando y relajando. Cada respiraci&oacute;n extendiendo y contrayendo su diafragma. Cada gota de sudor revelando por su nacarada piel. Sent&iacute;a su cuerpo como una extensi&oacute;n del m&iacute;o. Las oleadas de placer recorr&iacute;an mi cuerpo desde mi pene extendi&eacute;ndose por igual hacia mi cabeza y mis pies.<\/p>\n<p>Yo: Reb, me voy a venir! &#8211; dije cuando sent&iacute; aproximarse el orgasmo inesperada e incontrolablemente<\/p>\n<p>Rebeca: C&oacute;rrete dentro de m&iacute; &#8211; Ya no gritaba, ni gem&iacute;a. Solo Jadeaba &#8211; Solo su&eacute;ltalo todo.<\/p>\n<p>El orgasmo lleg&oacute; como una explosi&oacute;n. Incluso m&aacute;s abundante que el primero. O al menos eso me pareci&oacute;. Cuando me sent&iacute; en el cl&iacute;max, con mi mano presion&eacute; las caderas de Rebeca contra mi. Una serie de espasmos semejantes a cortas convulsiones hicieron que golpeara por tres o cuatro veces las nalgas de ella con mis test&iacute;culos. Y con la &uacute;ltima la dej&eacute; caer hacia mi lado izquierdo. Quedando ambos abrazados. Agotados.<\/p>\n<p>La imagen que present&aacute;bamos era desastrosa. Empapados de sudor, nuestros cuerpos desnudos brillaban con la luz de la bombilla de nuestra caba&ntilde;a de playa que hac&iacute;a a veces de estudio de baile. Tanto el cabello de Rebeca como el mio eran un solo revoltijo de hebras negras y humedas, levantadas por ah&iacute;, enredadas por all&aacute;. Nuestras pelvis y partes intimas absolutamente inundadas por una mezcla de sudor, semen y flujo vaginal.<\/p>\n<p>Por un momento Rebeca y yo nos vimos a los ojos de forma somnolienta. No tenia fuerzas para nada, y supongo que ella tampoco pues no hizo el menor ademan de moverse. Y as&iacute;, desnudas, pegajosos y agotados, ambos quedamos dormidos sobre el sof&aacute;.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, despert&eacute; desorientado. Los primeros segundos no recordaba nada de lo que hab&iacute;a pasado, ni siquiera donde estaba. Pero pronto los recuerdos de todo golpearon mi mente como un gancho de un boxeador. Segu&iacute;a desnudo en el sill&oacute;n, pero Rebeca ya no estaba. Se hab&iacute;a levantado antes que yo y me hab&iacute;a cubierto con una s&aacute;bana. Con la temperatura que hac&iacute;a en la costa no era necesario, pues no hac&iacute;a frio. Pero supongo que ese era un gesto tierno de ella. Se lo agradec&iacute;a.<\/p>\n<p>Me levant&eacute;, y vi que mi ropa segu&iacute;a tirada en el suelo donde la hab&iacute;a dejado. Pero la de Rebeca ya no. La &uacute;nica prueba de lo que hab&iacute;a sucedido a noche que quedaba, era el brasier ya que me hab&iacute;a quedado dormido sobre el. Lo tom&eacute; y lo observe por un momento tratando se asimilar todo lo de la noche anterior. Escuche un ruido en la cocina. Me dirig&iacute; hac&iacute;a all&iacute; despu&eacute;s de buscar y ponerme los boxers. Al asomarme encontr&eacute; a Rebeca trasteando algo. Llevaba el cabello h&uacute;medo. Se hab&iacute;a duchado y vestido con un pantal&oacute;n de yoga color celeste y una blusa de tirantes verde perico. Me la qued&eacute; viendo sin decir nada, apoyado en el marco de la puerta.<\/p>\n<p>Yo: No me has despertado. Me has dejado tirado en el sill&oacute;n. &#8211; Dije finalmente, al darme cuanta que no reparaba en mi presencia &#8211; gracias por la s&aacute;bana por cierto. Bonito detalle.<\/p>\n<p>Rebeca: No te quise despertar. &#8211; Dijo sin mirarme. &#8211; Necesitaba usar el ba&ntilde;o y no quer&iacute;a que tu me lo ganaras como siempre.<\/p>\n<p>Yo: Si. Creo que yo tambi&eacute;n necesito ese ba&ntilde;o de urgencia.<\/p>\n<p>El tono de voz que use, era jocoso, casi como una burla. Por lo que Rebeca regres&oacute; a verme de forma autom&aacute;tica, con mirada de hast&iacute;o, igual que lo hac&iacute;a siempre que yo soltaba una de mis malas bromas. En cuanto lo hizo yo le mostr&eacute; su brasier y movi&eacute;ndolo como si fuera una bandera. Sin decir media palabra y apenas mir&aacute;ndome a los ojos Ella se acerc&oacute; y me lo arranc&oacute; de la mano.<\/p>\n<p>Rebeca: Gracias. No sab&iacute;a donde lo hab&iacute;a dejado &#8211; Dijo secamente.<\/p>\n<p>Yo: creo que me qued&eacute; dormido sobre el. No me di ni cuenta. Ca&iacute; inconsciente despu&eacute;s de&#8230;<\/p>\n<p>Rebeca: Mateo. Escucha &#8211; me interrumpi&oacute; con brusquedad. &#8211; Lo que pas&oacute; a noche&#8230; No hablemos de ello. Ok?<\/p>\n<p>Yo: Ok&#8230; Pero&#8230;<\/p>\n<p>Rebeca: Pero nada. Ya te lo dije ayer. Est&aacute;bamos calientes. Ten&iacute;amos mucho tiempo sin Sexo. La calentura nos gan&oacute;. Y como nos tenemos mucha confianza, Preferible que nos hubi&eacute;ramos desahogado entre nosotros, Que con cualquier extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>Yo: Pues si&#8230;<\/p>\n<p>Rebeca: Exacto &#8211; segu&iacute;a ininterrumpidome &#8211; Adem&aacute;s no va a volver a pasar. Llevamos mucho tiempo siendo amigos. Vivimos juntos, trabajamos juntos. Eres pr&aacute;cticamente el t&iacute;o que mi hija nunca tuvo. &#8211; Estaba a la defensiva. Trataba de ganar una discusi&oacute;n que no exist&iacute;a &#8211; As&iacute; que vamos a olvidarlo. Esto nunca pas&oacute;. Sigamos adelante.<\/p>\n<p>Era evidente que ella estaba mucho m&aacute;s afectada que yo. Pero no era el momento de discutir&#8230; Pero por ahora era mejor dejarlo ser. La conoc&iacute;a demasiado para saber que cuando se pon&iacute;a as&iacute;, nada ni nadie la har&iacute;a cambiar de parecer. Pero por esa misma raz&oacute;n estaba seguro que ella hab&iacute;a disfrutado nuestro encuentro tanto o m&aacute;s que yo.<\/p>\n<p>Yo: Esta bien &#8211; dije dando la vuelta y volviendo a cruzar la puesta. Quedando fuera de su vista. &#8211; Me ir&eacute; a dar una ducha, me siento asqueroso y pegajoso. Pero supongo que est&aacute; bien. Ya lo dijo Woody Allen. &laquo;el sexo solo es sucio cuando se hace bien&raquo;.<\/p>\n<p>No la pod&iacute;a ver, pero sab&iacute;a que Rebeca hab&iacute;a fruncido el ce&ntilde;o, furiosa. Lo que no sab&iacute;a es que esa noche solo era la primera de lo que fue un a&ntilde;o sab&aacute;tico muy intenso. A&ntilde;o en el que tendr&iacute;a el mejor sexo de toda mi vida. Y no siempre con Rebeca. Pero esa es otra historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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