{"id":40005,"date":"2022-11-24T23:00:00","date_gmt":"2022-11-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-24T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-24T23:00:00","slug":"el-jefe-de-su-marido-sexto-capitulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-jefe-de-su-marido-sexto-capitulo\/","title":{"rendered":"El jefe de su marido (sexto cap\u00edtulo)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40005\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El domingo por la noche al terminar de cenar se fueron para cama juntos. Mateo estaba feliz de poder estar con la ni&ntilde;a y su mujer toda la tarde del s&aacute;bado y el domingo.<\/p>\n<p>-Ha sido un fin de semana maravilloso cari&ntilde;o &ndash; &eacute;l la abrazaba por la espalda &ndash; Menos mal que &eacute;l cabr&oacute;n de mi jefe no me hizo ir a trabajar ayer ni hoy.<\/p>\n<p>-Si cielo. &ndash; Silvia sab&iacute;a que ella era el motivo por el que no hab&iacute;a tenido que ir. &ndash; A mi tambi&eacute;n me gust&oacute; mucho todo el fin de semana. Crees que tu jefe es de verdad tan cabr&oacute;n? A veces pienso que quiz&aacute;s sea solo una forma de aparentar.<\/p>\n<p>-Si cari&ntilde;o, te aseguro que lo es. Tu porque no lo conoces, si no, ni lo dudar&iacute;as.<\/p>\n<p>-Tienes raz&oacute;n amor. &ndash; diciendo esto pens&oacute; como seria conocer mucho mas a ese se&ntilde;or. &ndash; Ahora deber&iacute;amos dormir que la peque no entiende de horarios.<\/p>\n<p>Cuando se despert&oacute; por culpa de los rayos de sol que entraban por la ventana, vio que su marido ya no estaba en la cama. Decidi&oacute; quedarse en cama hasta que la ni&ntilde;a se despertara. A su mente acudieron un sin fin de pensamientos sobre todo lo que estaba viviendo desde aquel d&iacute;a que abriendo el buz&oacute;n viera la carta del banco. Pens&oacute; en el se&ntilde;or G&oacute;mez y en las cosas que ese viejo estaba consiguiendo que hiciera y sobre todo sintiera. Pens&oacute; en Cristina y en la tarde del viernes en su casa. Record&oacute; la imagen desnuda de esa mujer cambi&aacute;ndose juntas en su habitaci&oacute;n. Todos aquellos pensamientos la hicieron excitar y se masturb&oacute; a pesar que odiaba hacerlo.<\/p>\n<p>Ya tenia preparada a la ni&ntilde;a y cogi&oacute; el sobre escondido en el armario. Pasar&iacute;a por el banco y con el dinero que le hab&iacute;a dado el se&ntilde;or G&oacute;mez pagar&iacute;a los recibos atrasados. Cuando sali&oacute; del banco se sent&iacute;a feliz y al mismo tiempo una sensaci&oacute;n de verg&uuml;enza se apoder&oacute; de ella. Aquellos recibos los hab&iacute;a pagado un hombre ajeno a su n&uacute;cleo familiar, los hab&iacute;a pagado con su cuerpo, con su boca. Eran recibos cuyo precio iba mas all&aacute; del dinero en si. Su valor era humillarse ante aquel viejo y la fidelidad a su esposo.<\/p>\n<p>Hacia una ma&ntilde;ana espl&eacute;ndida y dio un paseo con la ni&ntilde;a. Al pasar por un parque se sent&oacute; en uno de los bancos vac&iacute;os pues le gustaba observar a la gente. La gente era mas o menos como en cualquier parque a esas horas matinales, madres jugando con sus hijos a&uacute;n sin edad escolar y se&ntilde;ores jubilados dejando transcurrir el tiempo libre, tomando el sol y leyendo el peri&oacute;dico. Se preguntaba si alguna de aquellas mujeres tendr&iacute;a en su vida alg&uacute;n secreto inconfesable como a ella le pasaba. Mirando a los se&ntilde;ores se pregunt&oacute; si alguno de ellos tendr&iacute;a una amante joven y se avergonz&oacute; de pensar si todos los se&ntilde;ores mayores sabr&iacute;an acariciar como el se&ntilde;or G&oacute;mez. Quiz&aacute;s era su marido el que fallaba y era &eacute;l el que no sab&iacute;a tocarla?<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as joven. &ndash; sus pensamientos se vieron interrumpidos por la voz de aquel desconocido &ndash; te importa si me siento?<\/p>\n<p>-Ah, hola, buenos d&iacute;as. &ndash; ella se ech&oacute; hacia un lado como evitando la cercan&iacute;a con aquel hombre, como temiendo que con su cercan&iacute;a le pudiera leer los pensamientos que estaba teniendo &ndash; No, claro, puede sentarse.<\/p>\n<p>-Hace un d&iacute;a estupendo. Vives por aqu&iacute; cerca? Nunca te he visto por aqu&iacute; y te aseguro que me acordar&iacute;a.<\/p>\n<p>-No suelo venir a este parque. &ndash; con ese comentario estaba queriendo coquetear con ella?<\/p>\n<p>El trato agradable de ese se&ntilde;or hizo que Silvia se fuera relajando y que los primeros minutos de incomodidad fueran reemplazados por una conversaci&oacute;n distendida e incluso con alg&uacute;n comentario la hizo re&iacute;r. Aquel hombre le cont&oacute; que era jubilado desde hacia quince a&ntilde;os y que siempre bajaba al parque a pasar el tiempo y que le gustaba el sonido de los ni&ntilde;os jugando. Varios comentarios de ese se&ntilde;or la hicieron sentir halagada y ruborizada por igual.<\/p>\n<p>-&hellip; A mi edad uno se tiene que conformar con sentarse aqu&iacute; y disfrutar de la presencia de mujeres hermosas como tu. &ndash; Joaqu&iacute;n, que as&iacute; le dijo que se llamaba, segu&iacute;a hablando &ndash; Muchos hombres de mi edad pagan por acostarse con mujeres j&oacute;venes pero eso a mi no me gusta. El sexo no se compra a mi entender, aunque respeto a quien lo haga.<\/p>\n<p>-Eso dice mucho de usted. Se nota que es un caballero.<\/p>\n<p>Cuando ese se&ntilde;or le pregunt&oacute; con mucha timidez si la pod&iacute;a invitar a un caf&eacute; en su casa se sorprendi&oacute; al aceptar. Quiz&aacute;s fue la manera tan educada con la que se lo pidi&oacute;, quiz&aacute;s era la ternura que le inspiraba, quiz&aacute;s porque ese se&ntilde;or era todo lo contrario que el se&ntilde;or G&oacute;mez.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n viv&iacute;a frente al parque y subieron hasta su casa. &Eacute;l le explic&oacute; que viv&iacute;a solo y le dio las gracias mil veces por aceptar ir con &eacute;l. Tomaron ese caf&eacute; juntos y Silvia sent&iacute;a como ese se&ntilde;or la miraba con detenimiento, con admiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Sin ser alguien de mi familia, hac&iacute;a mucho tiempo que no estaba una mujer en esta casa.<\/p>\n<p>-Gracias por invitarme &ndash; Silvia se sent&iacute;a nerviosa porque deseaba hacer algo &ndash; Puedo ir al ba&ntilde;o?<\/p>\n<p>-Claro! Est&aacute; el ba&ntilde;o este y el de mi habitaci&oacute;n al fondo, puedes usar el que quieras.<\/p>\n<p>Silvia se levant&oacute; y comprob&oacute; que su peque&ntilde;a se quedara dormida y se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o de la habitaci&oacute;n. Sus manos temblaban al desabrochar la falda y quitarse el sujetador y las bragas. Sali&oacute; del ba&ntilde;o y mirando la cama se dirigi&oacute; a ella y se tumb&oacute;.<\/p>\n<p>-Joaqu&iacute;n!! Puede venir?<\/p>\n<p>-Todo bien? &ndash; ese hombre al abrir la puerta de la habitaci&oacute;n se encontr&oacute; a Silvia tumbada en la cama desnuda con las manos tapando su cara, tenia las piernas flexionadas y abiertas mostr&aacute;ndole su vulva que sorprendido, observ&oacute; que no tenia ni un solo vello. &ndash; Eres incre&iacute;blemente hermosa.<\/p>\n<p>Ella sinti&oacute; como ese se&ntilde;or se acerc&oacute; a la cama y apart&oacute; un poco su mano para ver que suced&iacute;a. Lo vio mirando su cuerpo con verdadera admiraci&oacute;n como el que observa la mas valiosa obra de arte en un museo. Miraba sus pechos, su vulva, sus piernas. Y esa manera de mirarla de ese se&ntilde;or le hizo excitar.<\/p>\n<p>-Quiere tocar mi cuerpo?<\/p>\n<p>-Seria feliz de poder tocarlo.<\/p>\n<p>-H&aacute;galo<\/p>\n<p>En su vida la hab&iacute;an tocado de manera tan delicada. Las manos de aquel octogenario acariciaron sus tetas como incre&iacute;ble delicadeza consiguiendo que sus pezones alcanzaran un tama&ntilde;o sorpresivo para ella. Sinti&oacute; su vulva encharcada cuando ese hombre acarici&oacute; su abultadito monte de venus y gimi&oacute; cuando sinti&oacute; uno de los dedos de ese hombre recorrer cada pliegue de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n suspiraba y respiraba agitado por la excitaci&oacute;n que sent&iacute;a de acariciar a una mujer tan joven y hermosa. Sus nervios hac&iacute;an que sus caricias fueran algo torpes pero eso a ella la excitaba a&uacute;n mas. Y lo inevitable sucedi&oacute;. Silvia comenz&oacute; a temblar y al sentir como los dedos de ese se&ntilde;or estaban entrando en su co&ntilde;o se corri&oacute; entre temblores y con su cuerpo convulsionando. Ante la mirada de asombro de Joaqu&iacute;n, eyacul&oacute; con varios chorros de placer que mojaron colcha, pantal&oacute;n y camiseta de &eacute;l.<\/p>\n<p>Silvia agradecida por el placer alcanzado lo abraz&oacute; y su curiosidad o quiz&aacute;s por devolverle aquel placer, acarici&oacute; el evidente bulto del pantal&oacute;n. Lo desnud&oacute; por completo y sinti&oacute; placer de acariciar el sexo de aquel hombre. Le gust&oacute; masturbar aquel miembro totalmente erecto a pesar de la avanzada edad de su due&ntilde;o y se sinti&oacute; muy excitada cuando aquel se&ntilde;or gimi&oacute; de placer y vio como comenzaba a eyacular sobre su mano y pechos.<\/p>\n<p>Se quedaron abrazados exhaustos, ambos felices por el placer vivido. Un gesto de tristeza se adue&ntilde;&oacute; de su cara al ver la colcha mojada, al darse cuenta que definitivamente hab&iacute;a comprobado que su amado esposo no sab&iacute;a tocarla. Hab&iacute;a eyaculado en la cama del se&ntilde;or G&oacute;mez, de Joaqu&iacute;n y en el sof&aacute; de Cristina. Dese&oacute; alg&uacute;n d&iacute;a, tener que cambiar la colcha de su cama matrimonial, por haber eyaculado en ella.<\/p>\n<p>Se despidieron en el portal del edificio de Joaqu&iacute;n, aquel se&ntilde;or era todo amabilidad y educaci&oacute;n. &Eacute;l estaba triste con esa despedida, pues quiz&aacute;s, hab&iacute;a sido la ultima vez en su vida que una mujer lo hab&iacute;a acariciado y hecho correrse.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de lo ocurrido el lunes por la ma&ntilde;ana cuando hab&iacute;a ido a aquel parque, Silvia pas&oacute; dos d&iacute;as mal en los que solo quer&iacute;a estar con su ni&ntilde;a. A cada instante se preguntaba que era lo que le estaba pasando. En que se estaba convirtiendo? Por qu&eacute; mi cuerpo est&aacute; haci&eacute;ndome comportar as&iacute;? No hab&iacute;a sido con una persona &uacute;nicamente, sino con tres, con las que hab&iacute;a sido infiel a su amado esposo. Afectivamente lo amaba como nunca hab&iacute;a amado a nadie, pero sexualmente lo odiaba. Lo odiaba por no hacerle sentir lo que otras personas le estaban haciendo vivir de manera tan intensa. En esos dos d&iacute;as que hab&iacute;an pasado desde lo del parque se hab&iacute;a masturbado casi compulsivamente, odiaba hacerlo pero era como si su cuerpo se lo exigiera. Y lo peor era que su marido busc&oacute; acercarse a ella por las noches y como &uacute;nica respuesta obtuvo abrazos y excusas que la hac&iacute;an sentir mal consigo misma.<\/p>\n<p>El jueves se despert&oacute; con los lloros de su hija que reclamaba su biber&oacute;n. Despu&eacute;s de atender sus demandas y de nuevo dejarla dormida en la cuna, se fue a su habitaci&oacute;n y se sent&oacute; en la cama. La imagen de las camas del se&ntilde;or G&oacute;mez y del se&ntilde;or del parque se adue&ntilde;aron de su mente. Camas mojadas por el placer derramado con esos se&ntilde;ores, hombres que doblaban en edad y en su magistral manera de tocarla a su querido Mateo. Vio el tel&eacute;fono sobre la cama y lo cogi&oacute;. Estaba decidida a, si era necesario, humillarse de nuevo pero su cuerpo se lo estaba implorando.<\/p>\n<p>-Diga? &ndash; aquel hombre sabia perfectamente que era ella pero le gustaba hacerse de rogar. &ndash; Quien es?<\/p>\n<p>-Soy Silvia, se&ntilde;or G&oacute;mez. &ndash; ella estaba nerviosa y avergonzada por haber tenido que hacer esa llamada.<\/p>\n<p>-Ah! Hola. Que tal est&aacute;s? Necesitas mas dinero?<\/p>\n<p>-No, no es eso.<\/p>\n<p>-Entonces?<\/p>\n<p>-Le llamaba para saber si tenia un rato para vernos.<\/p>\n<p>-Estoy en la oficina, est&aacute; tu marido aqu&iacute; en el despacho de al lado. Tiene que ser ahora?<\/p>\n<p>-Si puede, si me gustar&iacute;a.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien. En media hora en mi casa?<\/p>\n<p>-Se&ntilde;or G&oacute;mez&hellip; Usted podr&iacute;a venir a mi casa? &ndash; sus mejillas se encendieron al pedirle eso a ese hombre.<\/p>\n<p>-A tu casa?<\/p>\n<p>-Si. Se puede asegurar que mi marido no pueda aparecer aqu&iacute;?<\/p>\n<p>-Claro que puedo, todo es cuesti&oacute;n de darle mas trabajo. Quieres que le tareas extras a tu marido?<\/p>\n<p>-Si, por favor. Aseg&uacute;rese que no venga.<\/p>\n<p>-Eres de lo que no hay, cualquier mujer me pedir&iacute;a que no le de mucho trabajo a su marido. Est&aacute; bien&hellip; p&iacute;demelo!!<\/p>\n<p>-Por favor, no me haga esto se&ntilde;or G&oacute;mez.<\/p>\n<p>-Si de verdad deseas que vaya a tu casa y estar segura que tu marido no aparecer&aacute; debes ped&iacute;rmelo Silvia.<\/p>\n<p>-D&hellip;Dele mas trabajo a mi esposo. Aseg&uacute;rese que no vendr&aacute; a casa por favor.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien. Espera un momento&#8230;-Silvia escuch&oacute; la voz de ese hombre llamando a su marido y lo que le dec&iacute;a -&hellip; Mateo debe tener para esta tarde un informe sobre nuestros clientes alemanes.<\/p>\n<p>-Para esta tarde? &ndash; la voz de su marido hablando con su jefe la hizo estremecer de rabia por lo que estaba haciendo &ndash; No se si me dar&aacute; tiempo.<\/p>\n<p>-Aseg&uacute;rese que le de tiempo. Llame a su mujer y d&iacute;gale que comer&aacute; aqu&iacute;. No quiero ver su despacho vac&iacute;o hasta que llegue yo por la tarde. Entendido?<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien se&ntilde;or G&oacute;mez, comer&eacute; aqu&iacute;. No se preocupe que tendr&aacute; ese informe esta tarde.<\/p>\n<p>-Gracias Mateo, conf&iacute;o en usted. &ndash; despidi&eacute;ndose de Mateo le sigui&oacute; hablando a Silvia. &ndash; Silvia sigues ah&iacute;? Has escuchado? Tu marido no nos molestar&aacute;.<\/p>\n<p>-Gracias se&ntilde;or G&oacute;mez.<\/p>\n<p>-En una hora mas o menos estar&eacute; en tu casa.<\/p>\n<p>-Vale.<\/p>\n<p>Silvia se dio una ducha y se puso una de las bragas que se hab&iacute;a comprado para ese hombre. Le esper&oacute; impaciente y nerviosa pues en el fondo deseaba volver a sentir las caricias que tanto le gustaban de ese viejo.<\/p>\n<p>Cuando le abri&oacute; la puerta lo mand&oacute; pasar y se qued&oacute; mir&aacute;ndolo entre avergonzada y nerviosa por tenerlo de nuevo delante suya. Ante la sorpresa de ese se&ntilde;or lo abraz&oacute; y besando su velluda mejilla le dio las gracias por aceptar su petici&oacute;n. Solo llevaba una camiseta que dejaba claro que no tenia sujetador pues los pezones se marcaban en ella perfectamente. Ese hombre la apart&oacute; un poco y mir&oacute; que debajo solo llevaba las bragas.<\/p>\n<p>-Me gustan las bragas que has comprado. &ndash; La mano de ese se&ntilde;or se introdujo bajo la tela de &eacute;stas. &ndash; Este co&ntilde;o debe ir siempre tapado con bragas que est&eacute;n a su altura.<\/p>\n<p>-Me alegra que le gusten. &ndash; gimi&oacute; al sentir la mano abarcando su sensible co&ntilde;o.<\/p>\n<p>-No solo me gustan &ndash; ese viejo agarrando la mano de ella la dirigi&oacute; a su pantal&oacute;n &ndash; Me ponen cachondo. Lo ves?<\/p>\n<p>-Si &ndash; la mano de ella sinti&oacute; el sexo de ese se&ntilde;or totalmente duro &ndash; Lo tiene muy duro.<\/p>\n<p>Se arrodill&oacute; delante de &eacute;l y mirando al bulto de su pantal&oacute;n le desabroch&oacute; el cintur&oacute;n, solt&oacute; el bot&oacute;n y baj&oacute; la cremallera. &Eacute;l la miraba atento y sent&iacute;a curiosidad por lo que esa mujer quer&iacute;a hacerle. Ella apoy&oacute; su cara en la tela que separaba su rostro de aquel sexo que tanto le atra&iacute;a y lo oli&oacute;. Bes&oacute; con devoci&oacute;n su b&oacute;xer y lo baj&oacute; un poco, dejando a la vista el grueso glande, cada vez que lo miraba se sorprend&iacute;a por su color amoratado y por lo gordo que era. Un gemido de satisfacci&oacute;n brot&oacute; de su garganta cuando sus labios besaron el glande. Se sent&iacute;a feliz de poder estar de nuevo bes&aacute;ndolo. Sus manos bajaron la ropa y sujetaron el pene de ese hombre, comenzando a masturbarlo lentamente. Esta vez, fue el se&ntilde;or G&oacute;mez qui&eacute;n gimi&oacute; al sentir como Silvia se met&iacute;a su polla en la boca y comenzaba a chup&aacute;rsela. Aquella inocente mujer casada se transformaba cada vez que ten&iacute;a su pene en la boca y esta vez no era distinta. Lo mir&oacute; a los ojos mientras le daba placer con sus labios, era una mirada de agradecimiento, de satisfacci&oacute;n. Silvia sent&iacute;a brotar sus flujos &iacute;ntimos, estaba segura que tendr&iacute;a las bragas empapadas. Detuvo su mamada y poni&eacute;ndose de pie lo llev&oacute; de la mano a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por primera vez fue ella la que le quit&oacute; la camisa y acarici&oacute; su velludo pecho. Se sorprendi&oacute; de sentir que le gustaba acariciar y mirar aquel varonil torso. Acaso le estaba atrayendo ese viejo? Sus manos acariciaron su barba y le bes&oacute;. Bes&oacute; su barba, su cuello y la boca. Sus lenguas se tocaron, mezclaron sus salivas. Esa mujer le estaba haciendo perder el control y le sac&oacute; la camiseta. Mirando sus pechos llev&oacute; las manos a ellos y se los agarr&oacute;.<\/p>\n<p>-Tus tetas son preciosas.<\/p>\n<p>-Le gustan?<\/p>\n<p>-Much&iacute;simo &ndash; y desesperado acerc&oacute; su boca a ellas y se las bes&oacute; y chup&oacute;.<\/p>\n<p>Silvia gimi&oacute; al sentir como ese viejo le chupaba los pezones y los estiraba entre sus labios. Gimi&oacute; cuando ese se&ntilde;or le agarr&oacute; las nalgas con sus grandes manos y se las apret&oacute; como deseando marcar sus dedos en ellas. Y se excit&oacute; con esa idea.<\/p>\n<p>-Por qu&eacute; las agarra con tanta fuerza?<\/p>\n<p>-Me excita sentir mis dedos hundi&eacute;ndose en tus nalgas. Te hacen da&ntilde;o?<\/p>\n<p>-No, nunca me hab&iacute;an agarrado las nalgas tan fuerte.<\/p>\n<p>-Te gusta como lo hago?<\/p>\n<p>-Si&hellip; -gimi&oacute; al sentir como aquellas manos aumentaban la fuerza.<\/p>\n<p>-Estate segura que si no fuera porque est&aacute;s casada lo har&iacute;a mucho mas fuerte pero no quiero dejarte marcas.<\/p>\n<p>Silvia acerc&oacute; su boca al o&iacute;do de ese hombre y lo dijo.<\/p>\n<p>-H&aacute;galo si lo desea.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s segura?<\/p>\n<p>-Si<\/p>\n<p>-Crees que podr&aacute;s soportar lo que deseo?<\/p>\n<p>-Lo intentar&eacute;.<\/p>\n<p>-Ponte en la cama a cuatro patas.<\/p>\n<p>Y Silvia obedeci&oacute; nerviosa expectante por lo que ese hombre deseaba hacerle. La palmada que ese hombre le dio en su nalga derecha la hizo quejarse, cuando sinti&oacute; su nalga izquierda siendo palmeada hundi&oacute; la cara en la almohada. Nunca hab&iacute;a permitido que nadie la tratara as&iacute;, era humillante sentir que ese viejo la estaba tratando como a una cr&iacute;a castigada, pero mas humillante era sentir que poco a poco, con cada azote su cuerpo se estremec&iacute;a. Su sexo estaba respondiendo a aquellos golpes de una manera sorprendente. Sus quejidos iniciales fueron transform&aacute;ndose en gemidos. Que le estaba pasando? Sent&iacute;a que estaba a punto de sentir un orgasmo. &Eacute;l se dio cuenta y le baj&oacute; las bragas. Aquella mano magistral le dio una palmada en el co&ntilde;o y gimi&oacute;. Una segunda palmada en el centro de su placer la hizo gritar de placer. La tercera palmada abri&oacute; la llave de su placer y comenz&oacute; a eyacular recibiendo peque&ntilde;os azotes en su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Silvia se qued&oacute; tumbada en la cama con su cuerpo temblando. L&aacute;grimas de un sinf&iacute;n de sensaciones entremezcladas se derramaban por sus mejillas. Estaba asustada por lo que acababa de sentir, estaba feliz al sentir su cama totalmente mojada por su abundante eyaculaci&oacute;n, estaba abrumada por percibir su cuerpo tan sensible. El se&ntilde;or G&oacute;mez se sent&oacute; a su lado y le acarici&oacute; el cabello. Su mano libre acarici&oacute; sus nalgas coloradas por sus azotes y ella se estremeci&oacute; con aquella muestra de ternura. Ese hombre se fij&oacute; en su co&ntilde;o tambi&eacute;n colorado por las palmadas y se lo acarici&oacute; suavemente. En menos de diez segundos sinti&oacute; como aquella joven volv&iacute;a a eyacular sobre su mano. Y dese&oacute; follarla. Ella no puso resistencia cuando &eacute;l la hizo girar dej&aacute;ndola boca arriba, cuando se puso entre sus piernas ella las abri&oacute; totalmente. Silvia eyacul&oacute; sobre su polla cuando sinti&oacute; aquel grueso glande resbalando entre sus labios vaginales. Se abraz&oacute; a &eacute;l al sentir como aquella maravillosa polla se mov&iacute;a dentro de su co&ntilde;o hipersensibilizado. Mientras la follaba Silvia lloraba de felicidad y de placer. Llor&oacute; de alegr&iacute;a, cuando el se&ntilde;or G&oacute;mez le pregunt&oacute; donde quer&iacute;a que se corriera y ella le pidi&oacute; que lo hiciera en su boca, al sentir el semen de ese hombre derramarse en varios potentes chorros en su garganta. Le gustaba el semen de ese se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Una vez saciados sus deseos se abrazaron prodig&aacute;ndose multitud de besos y muestras de ternura. Silvia se entristeci&oacute; cuando se despidieron en la puerta de la casa.<\/p>\n<p>Cuando cambi&oacute; la ropa de la cama se sorprendi&oacute; al ver la colcha empapada. Hab&iacute;a perdido la cuenta de la cantidad de veces que ese hombre la hab&iacute;a hecho eyacular sobre su cama matrimonial. En el ba&ntilde;o mir&oacute; su imagen reflejada en el espejo y gir&aacute;ndose observ&oacute; sus nalgas totalmente enrojecidas y con las marcas de los dedos de su amante. Se ruboriz&oacute; al recordar el placer que hab&iacute;a sentido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 El domingo por la noche al terminar de cenar se fueron para cama juntos. 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