{"id":40057,"date":"2022-11-27T23:00:00","date_gmt":"2022-11-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-27T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-27T23:00:00","slug":"con-el-que-sea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/con-el-que-sea\/","title":{"rendered":"Con el que sea&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40057\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hab&iacute;an pasado los d&iacute;as y mi esposa empezaba a sentir la necesidad de copular para salir de la rutina y satisfacer sus necesidades sexuales. Es posible que estuviera pr&oacute;xima a experimentar su per&iacute;odo menstrual y, por lo tanto, ten&iacute;a disparados sus apetitos y deseos. Consecuente con esto, tom&oacute; contacto con su corneador, pues para estas urgencias, nada mejor que contar con el concurso de un hombre bien dotado, aguantador y vigoroso que la llenara hasta lo m&aacute;s profundo de su cuerpo.<\/p>\n<p>Su macho estaba dispuesto a satisfacerla, como siempre, y hab&iacute;an quedado de verse el fin de semana. Ella estaba esperanzada y se le notaba ansiosa y radiante. Ese viernes acudi&oacute; al sal&oacute;n de belleza y procur&oacute; tener disponibles sus mejores galas para acudir a la cita. Sus expectativas eran elevadas y se notaba, sin duda, bastante dispuesta a encontrarse con aquel y disfrutar, como siempre lo hab&iacute;a hecho, de una sesi&oacute;n de sexo memorable. Entre llamada y llamada, mi esposa y su amante hab&iacute;an acordado fecha, hora y lugar para su encuentro y todo parec&iacute;a estar fluyendo positivamente.<\/p>\n<p>Llegado el s&aacute;bado, d&iacute;a elegido, mi esposa estuvo especialmente activa para que todo funcionara y no se presentaran inconvenientes. Para nada quer&iacute;a perder la oportunidad y procur&oacute; que sali&eacute;ramos al encuentro de su hombre con suficiente anticipaci&oacute;n. Y as&iacute; lo hicimos. Pero, una vez llegado al lugar, su corneador llam&oacute; para disculparse y notificar que una situaci&oacute;n de fuerza mayor se hab&iacute;a presentado y que no ser&iacute;a posible acudir a la cita, tal como se hab&iacute;a planeado.<\/p>\n<p>Aunque mi mujer le manifest&oacute; que no se preocupara por eso, ciertamente se le not&oacute; su contrariedad y disgusto, aunque su comportamiento no lo hizo tan evidente. Yo ni siquiera me atrev&iacute; a preguntar qu&eacute; hab&iacute;a pasado y segu&iacute; como si nada hubiera sucedido. Sin embargo, dado el cambio de planes, continuamos nuestro recorrido hasta el lugar acostumbrado para realizar sus aventuras.<\/p>\n<p>Al rato de haber llegado all&iacute;, y dado que aquel no se hac&iacute;a presente, ella sugiri&oacute; que nos di&eacute;ramos una vuelta por ah&iacute;, tal vez para pasar el tiempo y dejar que la noche transcurriera. Yo no sab&iacute;a que aquella cita se hab&iacute;a malogrado, pero ella no me lo hab&iacute;a hecho saber. Quiz&aacute;, para ese momento, ella estaba pensando en las posibilidades que pod&iacute;an darse, pero no hab&iacute;a plan ni alternativas disponibles al momento.<\/p>\n<p>As&iacute; que fuimos a una discoteca adyacente al sitio de encuentro para pasar el tiempo. Estuvimos bailando un largo rato, pero era notorio que ella no estaba a gusto con lo sucedido. Miraba y miraba a su alrededor, tal vez esperando que su cita apareciera, lo cual, como sabr&iacute;a despu&eacute;s, nunca iba a suceder. Pasaban las horas, la noche avanzaba y nada hac&iacute;a prever que las cosas pod&iacute;an mejorar. As&iacute; que ella, por propia iniciativa, decidi&oacute; explorar alternativas con la gente que all&iacute; se encontraba.<\/p>\n<p>Me dijo que iba a darse una vuelta por ah&iacute; para tantear el ambiente. Se dio una vuelta por el lugar, mirando aqu&iacute; y all&aacute;, analizando las personas que all&iacute; se encontraban. Y despu&eacute;s de un rato se instal&oacute; en la barra del bar, pidiendo una bebida. L&oacute;gicamente, al estar all&iacute;, se dispararon los deseos de los hombres que tambi&eacute;n estaban all&iacute; tom&aacute;ndose un trago.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo hasta que pudo entablar conversaci&oacute;n con algunos de ellos, y bien pronto se la vio asediada por dos o tres hombres, que, a su alrededor, procuraban hacerse notar y ser agradable compa&ntilde;&iacute;a. En principio se notaron considerados y respetuosos, tal vez porque ella advert&iacute;a de su condici&oacute;n de mujer casada y de mi presencia en el lugar. Sin embargo, al poco rato bailaba con uno y otro, al parecer disfrutando de su compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>Estuvo en esas casi una hora y, poco a poco, los hombres que la acompa&ntilde;aban se dispersaron, quedando tan solo acompa&ntilde;ada por un hombre, moreno &eacute;l, tal vez algo mayor que ella, bastante alto y acuerpado. Casi que la doblaba a ella en estatura. Pero, al parecer, se encontraba a gusto con su compa&ntilde;&iacute;a y no se desprend&iacute;a de su lado. As&iacute; que bailaron y bailaron bastante tiempo. No llegu&eacute; a pensar que aquella actividad y compa&ntilde;&iacute;a fuera a trascender en algo diferente, porque se ve&iacute;a al hombre bastante respetuoso con ella.<\/p>\n<p>Sin embargo, m&aacute;s tarde, ella me hizo se&ntilde;as para que me acercara y acud&iacute; a donde se encontraban. Mira, dijo cuando llegu&eacute; a su encuentro, te presento a David Jos&eacute;. Me ha estado acompa&ntilde;ando y nos hemos divertido. Hola, le salud&eacute; estrech&aacute;ndole la mano. &iquest;c&oacute;mo la ha pasado? Bien, contest&oacute;, pero su charla no era tan fluida. Pens&eacute; que mi presencia no era de su gusto, as&iacute; que le dije a mi esposa que, tal vez, lo mejor era que yo volviera a mi lugar. No, dijo ella, &iexcl;qu&eacute;date aqu&iacute;!<\/p>\n<p>Ella sigui&oacute; bailando y conversando con &eacute;l, haci&eacute;ndome part&iacute;cipe de su charla muy de vez en cuando, por lo que interpret&eacute; que hab&iacute;an establecido una buena conexi&oacute;n y que estaban disfrutando de la velada con lo que hac&iacute;an. En alg&uacute;n momento, sin embargo, David manifest&oacute; su intenci&oacute;n de abandonarnos, porque ya se hac&iacute;a tarde, y fue mi mujer quien, entonces, tom&oacute; el control de la situaci&oacute;n y precipit&oacute; lo que vendr&iacute;a a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sugiriendo despedirse, consecuente a los deseos de David Jos&eacute;, bailaron una &uacute;ltima vez, quiz&aacute; a manera de despedida, o tal vez para mover las cosas si hab&iacute;a alguna intenci&oacute;n de parte y parte. Era claro, por parte de mi mujer, que a&uacute;n estaba ansiosa sexualmente ante su malograda cita, pero no ve&iacute;a yo que aquel hombre fuera el candidato para aplacar sus deseos. Le ve&iacute;a muy grandote y me parec&iacute;a que no hac&iacute;an pareja. Sin embargo, mi mujer estaba pensado otra cosa.<\/p>\n<p>Llegados a la mesa, ella me sugiri&oacute; que fuera a ver si consegu&iacute;amos habitaci&oacute;n en el motel y que, si as&iacute; fuera, se lo hiciera saber. Me qued&eacute; un tanto sorprendido, pero, acostumbrado a sus arranques de acci&oacute;n, no me qued&oacute; m&aacute;s remedio que obedecer e ir a averiguar su encargo. As&iacute; que fui al lugar, adyacente a d&oacute;nde est&aacute;bamos y pregunt&eacute;. Hab&iacute;a disponibilidad, ciertamente, de modo que alquil&eacute; el precio y volv&iacute; a la discoteca para comunicar la noticia.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; al lugar, el encuentro sexual, al parecer, ya hab&iacute;a empezado. Mi mujer estaba sentada en las piernas de aquel grandul&oacute;n, quien acariciaba sus piernas desnudas y ella lo besaba con aparente pasi&oacute;n. &iquest;A qu&eacute; hora se habr&aacute; quitado ella las medias? Me pregunt&eacute;, pero no los interrump&iacute;. Simplemente me qued&eacute; vi&eacute;ndolos un rato para apreciar como aquel hombre manoseaba a mi mujer a sus anchas sin que ella se perturbara en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Lo disfrutaba.<\/p>\n<p>En medio de la oscuridad del lugar y entretenidos como estaban, indiferentes con la gente a su alrededor, poca oportunidad hab&iacute;a para comunicarle a mi esposa que ya hab&iacute;a conseguido el lugar, as&iacute; que esper&eacute;. Y como si estuvi&eacute;ramos pensando en lo mismo, en aquel instante, ella se levant&oacute; para indagar qu&eacute; hab&iacute;a pasado. Ella me vio all&iacute;, parado frente a ellos, de modo que hice se&ntilde;al con el dedo pulgar arriba, indic&aacute;ndole que todo estaba dispuesto. Vi como se acercaba a su pareja para decirle algo al o&iacute;do. En respuesta, el hombre se levant&oacute; y la sigui&oacute;.<\/p>\n<p>Ella pas&oacute; a mi lado con su pareja, como si nada. Le dije habitaci&oacute;n 303 y le puse las llaves en una de sus manos. El tipo ni me mir&oacute;. Estaba distra&iacute;do mirando para otro lado. Entonces, sin m&aacute;s que hacer, les segu&iacute;. Avanzaron sin hablar. Me distanci&eacute; de ellos un tanto y vi como cruzaron la calle para entrar a &ldquo;Palo de Rosa&rdquo;, el lugar escogido. Me demor&eacute; unos minutos mientras cancelaba la cuenta. Supuse, sin duda, que al llegar a la habitaci&oacute;n el encuentro ya deber&iacute;a haber avanzado. Y, sin tardar, acud&iacute; presuroso.<\/p>\n<p>Ella hab&iacute;a dejado la puerta cerrada, con las llaves puestas en cerradura. No me fue dif&iacute;cil ingresar al 303 y, como supon&iacute;a, la aventura ya hab&iacute;a avanzado. Encontr&eacute; al hombre cubriendo con su cuerpo totalmente a mi mujer, accediendo a ella en posici&oacute;n de misionero. Estaban totalmente desnudos. &iexcl;Caray! Pens&eacute;. En tan poco tiempo y ya est&aacute;n en estas. Pero, silencioso, entr&eacute; y me acomod&eacute;. Ciertamente me hab&iacute;a perdido los preliminares, si es que los hubo.<\/p>\n<p>Aquel hombre bombeaba y bombeaba profusamente dentro de mi mujer y ella, expuesta a sus embestidas, excitad&iacute;sima, como no, debajo de ese gran macho, gem&iacute;a y gem&iacute;a con cada penetraci&oacute;n. La estaba pasando rico, dada la intensidad de sus gritos. Su hombre, por supuesto, respond&iacute;a a eso con mayor vigor en intensidad.<\/p>\n<p>Ella, simplemente, pasado un rato, no pudo m&aacute;s y explot&oacute; de la emoci&oacute;n tan tenaz que el contacto con el cuerpo y el pene aquel hombre le estaba generando. El tipo seguramente se vino dentro de ella, porque los alaridos de mi mujer no lo amilanaron para nada y, por el contrario, sigui&oacute; en la tarea de presionar y presionar hasta que, tambi&eacute;n en la c&uacute;spide de sus sensaciones, lleg&oacute; al final. Mi mujer debi&oacute; experimentar excitaci&oacute;n hasta el final, porque &eacute;l descarg&oacute; todo su contenido dentro de ella.<\/p>\n<p>Mi mujer permaneci&oacute; inm&oacute;vil debajo del cuerpo de aquel hombre. &iquest;Te levantas un momento? Expres&oacute;. Casi no puedo respirar. Qu&eacute; pena, respondi&oacute; &eacute;l. Por supuesto. Y, diciendo y haciendo, se levant&oacute; de inmediato, recost&aacute;ndose a un lado de ella. No dej&oacute; ni por un momento de repasar el cuerpo de mi mujer con sus manos, fascinado con el volumen de sus senos. Pude ver como su pene estaba al descubierto, sin cond&oacute;n, lo cual me molest&oacute; un poco porque hemos hablado que, por protecci&oacute;n, es mejor que lo usen sus parejas. Pero vaya yo a saber en qu&eacute; estaba pensado ella, que lo permiti&oacute; y no le dio importancia.<\/p>\n<p>Ella tiene ojo para escoger a sus parejas. Siempre, como digo yo, le aparecen con la dotaci&oacute;n que le satisface. Y esta vez tampoco fue la excepci&oacute;n. El miembro de aquel, aparte de su notoria longitud, tambi&eacute;n era un tanto grueso. La diferencia de tallas entre ella y &eacute;l llamaban la atenci&oacute;n sobre esas marcadas proporciones. Era apenas l&oacute;gico pensar que, sabiendo lo que ten&iacute;a entre manos, tambi&eacute;n lo quer&iacute;a sentir entre sus piernas. Y, pasados los minutos de reposo, fue ella misma quien empez&oacute; a buscar y masajear el miembro de aquel para poner de nuevo a punto.<\/p>\n<p>El tipo, en contraprestaci&oacute;n, buscaba besarla con denodada pasi&oacute;n. Ella, entonces, para facilitar las cosas, se mont&oacute; sobre &eacute;l para besarlo y permitir que jugueteara con su cuerpo, acarici&aacute;ndole por donde quisiera. Como resultado, poco a poco, su miembro fue despertando, creciendo y endureci&eacute;ndose. Ella lo percibi&oacute; y fue abriendo sus piernas, montada como estaba encima de &eacute;l, esperando que el macho, como en efecto lo estaba haciendo, apuntara de nuevo dentro de ella su herramienta. Lo intent&oacute;, pero la punter&iacute;a fall&oacute; en varias oportunidades. Fue mi esposa, entonces, quien tom&oacute; su miembro con una de sus manos y lo coloc&oacute; en el punto preciso para ingresar dentro de ella.<\/p>\n<p>El miembro de aquel hombre, significativamente voluminoso, comenz&oacute; a taladrar lentamente dentro de mi mujer, quien, para disfrutarlo, empez&oacute; a contonear su cuerpo de un lado a otro, haciendo c&iacute;rculos, a su ritmo, explorando quiz&aacute; los puntos donde las sensaciones eran m&aacute;s intensas. La escena de ella sobre &eacute;l era bastante excitante, pues era ella quien impon&iacute;a el vigor y velocidad de sus femeninas embestidas mientras el macho permanec&iacute;a en modo pasivo, dejando que ella hiciera todo el trabajo.<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hizo. No es usual verla a ella en esas faenas, porque, por lo general, disfruta sinti&eacute;ndose sometida a los requerimientos de sus machos, pero en esta ocasi&oacute;n, y dado el tama&ntilde;o de su pareja, decidi&oacute; ser la protagonista en la b&uacute;squeda de placer, as&iacute; que se mov&iacute;a y mov&iacute;a sobre aquel, tratando de alcanzar el cl&iacute;max de sus propias sensaciones. Aquel hombre disfrutaba el que ella hiciera todo el trabajo, alent&aacute;ndola a seguir as&iacute;. Dale, dale, le dec&iacute;a, se siente apretadito&hellip; que rico culeas. Y ella, por lo tanto, se mov&iacute;a aun con m&aacute;s intensidad.<\/p>\n<p>Sus movimientos y din&aacute;micas ciertamente daban resultados porque, poco a poco, la emoci&oacute;n sub&iacute;a de tono y sus gemidos tambi&eacute;n. El hombre, aferrando a mi mujer por sus caderas, propiciaba penetraciones profundas, sin que ella se pudiera zafar de sus garras. Pero ella se deleitaba con esto y para nada se contrariaba con los comportamientos de aquel. &iexcl;Oye! exclam&oacute; aquel cuando ella vociferaba a todo volumen, te quiero penetrar por detr&aacute;s. Y ella, de inmediato, respondi&oacute; a su pedido, disponi&eacute;ndose para que su pareja la accediera desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>El tipo, sin demora, se acomod&oacute; para penetrarla, tal como quer&iacute;a, haciendo gala ante m&iacute; del tama&ntilde;o del miembro que iba a colocar dentro del cuerpo de mi mujer. Mi mujer se percib&iacute;a muy vulnerable ante aquel grandul&oacute;n. Y mucho morbo me dio cuando la empez&oacute; a penetrar. Mi mujer parec&iacute;a estar a gusto. Y yo pensaba que aquello le deb&iacute;a doler o incomodar. Pero, &iexcl;no! Ella estaba encantada. Aquel pene la invad&iacute;a por completo y le generaba el placer que seguramente ella esperaba. As&iacute; que su macho, sinti&eacute;ndose plenamente aceptado, empez&oacute; a saciar sus necesidades a placer con el cuerpo de ella.<\/p>\n<p>Bombe&oacute; y bombe&oacute; dentro de ella, quien r&aacute;pidamente entr&oacute; en sinton&iacute;a con las embestidas masculinas, gimiendo y gimiendo cada vez m&aacute;s fuerte. El tipo acariciaba las tetas de mi mujer mientras la met&iacute;a y sacaba su miembro, cada vez con m&aacute;s intensidad. Dale, dale, gem&iacute;a ella. &iexcl;Qu&eacute; rico! As&iacute; que &eacute;l, envalentonado con sus palabras, la sacudi&oacute; a placer hasta que m&aacute;s no pudo. Tir&oacute; y tir&oacute; de ella hasta que alcanz&oacute; su m&aacute;ximo placer. Ella lo percibi&oacute; y tambi&eacute;n experimento su orgasmo en simult&aacute;neo.<\/p>\n<p>Aquel, ya satisfechos sus apetitos, simplemente sac&oacute; su pene y se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o, tomando su ropa. Mi esposa, mientras tanto, qued&oacute; tumbada en la cama, reponi&eacute;ndose de las sensaciones que el contacto con aquel hombre hab&iacute;a experimentado. Su sexo sigui&oacute; palpitando unos instantes m&aacute;s. Ese inmenso pene hab&iacute;a cumplido el prop&oacute;sito que ella ten&iacute;a aquella noche. Ten&iacute;a que saciar sus impulsos como fuera, con el que apareciera, y el tipo aquel hab&iacute;a sido el medio perfecto para lograrlo.<\/p>\n<p>El hombre sali&oacute; del ba&ntilde;o, ya vestido, y, sin protocolo alguno, simplemente se despidi&oacute; dando las gracias. Estuvo rico, dijo. Que se repita. Pero, hablando con ella despu&eacute;s, coment&oacute; que no hab&iacute;an intercambiado n&uacute;meros de tel&eacute;fono, lo que significaba que muy seguramente no lo volver&iacute;amos a ver. Perfecto, pens&eacute;. Bueno, &iquest;y que tal estuvo? Muy intenso, contest&oacute;. Gracias. Ten&iacute;a que hacerlo, con el que fuera. Ya estoy mejor&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hab&iacute;an pasado los d&iacute;as y mi esposa empezaba a sentir la necesidad de copular para salir de la rutina y satisfacer sus necesidades sexuales. Es posible que estuviera pr&oacute;xima a experimentar su per&iacute;odo menstrual y, por lo tanto, ten&iacute;a disparados sus apetitos y deseos. 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