{"id":40084,"date":"2022-12-01T23:00:00","date_gmt":"2022-12-01T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-01T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-01T23:00:00","slug":"cita-por-la-web","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cita-por-la-web\/","title":{"rendered":"Cita por la web"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40084\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todav&iacute;a estaba en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de bachillerato. Estudiar no era f&aacute;cil para m&iacute;, los ex&aacute;menes se ven&iacute;an como una especie de terrible nube de tormenta, capaz de golpear con un rayo a todos aquellos que, por su estupidez, no pod&iacute;an memorizar el material del plan de estudios. Pero, a pesar de todos mis temores sobre los ex&aacute;menes, yo llev&oacute; un estilo de vida extremadamente hedonista. Las reuniones diarias con amigos, fiestas y otras actividades extremadamente improductivas acaparaban todo el tiempo. Mi novio de entonces (en esta historia lo llamar&eacute; Mauro) estaba muy insatisfecho con mi desempe&ntilde;o acad&eacute;mico, &eacute;l se preparaba diligentemente para ingresar a la universidad. Con el tiempo cambi&oacute; su enojo por misericordia y clausur&oacute; temporalmente sus reclamos sobre mi educaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ya les present&eacute; brevemente mi vida en ese momento. Sin esta informaci&oacute;n, mi historia no estar&iacute;a completa y mi motivaci&oacute;n no ser&iacute;a clara para el lector. En un d&iacute;a normal, cuando hablaba por tel&eacute;fono con mi amiga Mar&iacute;a y le contaba los temores que a veces me visitaban sobre el estudio y la vida posterior, me aconsejaba una forma f&aacute;cil de ganar dinero, a saber, vender mis fotos er&oacute;ticas usando aplicaciones de citas.<\/p>\n<p>&#8211; Hay muchos tipos pervertidos &#8211; dijo Mar&iacute;a &#8211; pod&eacute;s ganar dinero extra por una tarifa.<\/p>\n<p>La educaci&oacute;n paga fue una verdadera salvaci&oacute;n para m&iacute;, porque entonces la cantidad de puntaje que necesito para obtener en el examen se reduce notablemente. Por otra parte, mi familia no ten&iacute;a suficientes recursos econ&oacute;micos para pagar el cien por ciento del costo de los estudios.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y si Mauro se entera? &#8211; le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&Eacute;l no lo sabr&aacute;&#39;&#39;, dijo mi amiga con confianza, &ldquo;s&oacute;lo si estuviera presente&#39;&#39;, dijo y se rio tan fuerte que su madre, que entonces estaba ocupada con la cena, se distrajo de la cocina para insinuar a su hija que no estaba sola en el apartamento.<\/p>\n<p>&#8211; En general, comunicate s&oacute;lo con hombres de m&aacute;s de 35 a&ntilde;os, ah&iacute; est&aacute; el dinero principal -dijo la bromista calmada- entre ellos hay muchas personas casadas que quieren jugar un poco sin da&ntilde;o para el matrimonio y est&aacute;n dispuestas a pagar buen dinero por la indecencia.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que solt&oacute; esta &quot;bomba&quot; de palabras, Mar&iacute;a volvi&oacute; a re&iacute;r a carcajadas y, al o&iacute;r pasos en el pasillo, se despidi&oacute; apresuradamente, refiri&eacute;ndose a algunos asuntos. Yo me qued&eacute; sentada sola con mis pensamientos, alimentando mi inter&eacute;s en ese tipo de ganancias. Me vino a la cabeza el razonamiento de que esto es completamente repugnante y err&oacute;neo, y que definitivamente no vale la pena hacerlo.<\/p>\n<p>Dej&eacute; pasar un d&iacute;a. A la noche siguiente, baj&eacute; a mi celular una aplicaci&oacute;n de citas, que no es la m&aacute;s popular, pero al mismo tiempo recomendada por mi amiga. Tan pronto como la instal&eacute;, casi de inmediato comenc&eacute; a recibir gran cantidad de ofertas para una reuni&oacute;n, una cita, sexo, etc. De todos estos fans, eleg&iacute; a los hombres que ten&iacute;an m&aacute;s de treinta a&ntilde;os y me ofrec&iacute; a vender mi comunicaci&oacute;n virtual &iacute;ntima y fotos picantes por dinero. Aproximadamente el sesenta por ciento de los hombres estuvo de acuerdo, en un d&iacute;a podr&iacute;a ganar alrededor de dos mil pesos. Este era el resultado esperado. Mi apariencia es dulce y sexy: cabellos casta&ntilde;os con labios finos, un f&iacute;sico atl&eacute;tico, aunque estoy bastante lejos de los deportes, altura 1.60, trasero de 94 cent&iacute;metros, pechos 88. Y aunque al principio estaba avergonzada, despu&eacute;s de los primeros cinco clientes me di cuenta de que esa comunicaci&oacute;n tan &iacute;ntima me excitaba un poco. Posteriormente, comenc&eacute; a acariciarme durante la charla, con el fin de adquirir la actitud adecuada y satisfacer al cliente, estimulando su lujuria. Este enfoque me llev&oacute; al hecho de que algunos de los hombres se convirtieron en patrocinadores habituales. Pero incluso esto me pareci&oacute; insuficiente. Tratando de mejorar mis habilidades en el placer virtual de los hombres, comenc&eacute; a corresponder usando un lenguaje sucio, con expresiones vulgares. Es cierto que me tomaba mucho tiempo eso de las fotograf&iacute;as y la correspondencia &iacute;ntima, y tuve que dejar a un lado mis reuniones con amigos y con mi novio. Justamente mi novio fue el que m&aacute;s sufri&oacute; por esto; ten&iacute;amos mucho menos sexo.<\/p>\n<p>Para m&iacute; y los hombres de la aplicaci&oacute;n, todo empezaba y terminaba online, sin encuentros reales ni sexo. Aunque hubo muchas ofertas que partieron desde 3.000 la hora llegando hasta 5.000. El dinero no estaba mal, mi precio era como el de una prostituta VIP. Con todo, no quer&iacute;a esto, y para ser sincera, ten&iacute;a miedo de encuentros con clientes. Pero cada persona tiene su precio. Una vez me escribi&oacute; un hombre, que se llamaba Ignacio, ten&iacute;a 54 a&ntilde;os y se dedicaba a un negocio de transporte de carga. Rechaz&oacute; mi oferta sobre sexo en l&iacute;nea, argumentando que estaba centrado en la &quot;vida real&quot;, pero present&oacute; una contraoferta: hacerle compa&ntilde;&iacute;a durante una noche por 10.000 pesos. Para m&iacute;, esa cantidad era bastante grande. Le escrib&iacute; un mensaje dici&eacute;ndole de que no estaba ah&iacute; por sexo a cambio de dinero. A lo que me respondi&oacute; que no pretend&iacute;a sexo, sino que estaba pagando ese dinero para que yo fuera a un restaurante con &eacute;l. &iquest;Diez mil solo para una reuni&oacute;n? &iexcl;Qu&eacute; delirio! Pero mi amiga se ofreci&oacute; a llamar por video para que yo pudiera asegurarme de que se lo pod&iacute;a aceptar. No muy convencida estuve de acuerdo. Quedamos hacer una video llamada por WhatsApp. Al llamar a Ignacio, me di cuenta de que ten&iacute;a dinero. &iquest;C&oacute;mo? Primero que nada, por su apartamento. Suelo de m&aacute;rmol y chimenea, columnas antiguas, candelabros dorados, etc. Cada detalle de su casa parec&iacute;a incre&iacute;blemente caro. Y el propio Ignacio se ve&iacute;a muy bien para su edad: un rostro agradable y saludable, una espalda ancha, sin barriga y brazos bastante musculosos. Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta de que no ten&iacute;a un solo cabello en la cabeza aparte de las cejas. Mi conversaci&oacute;n con &eacute;l fue divertida y f&aacute;cil, aunque pens&eacute; que no podr&iacute;a descuidarme. Bromeamos, nos reimos y concertamos una cita para dentro de dos d&iacute;as. Acept&eacute; solo porque Ignacio me caus&oacute; muy buena impresi&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a estar mal en una reuni&oacute;n ordinaria? Especialmente si pagan esa cantidad de dinero. Me promete que el traslado ser&aacute; en autom&oacute;vil.<\/p>\n<p>Me maquill&eacute; para la reuni&oacute;n. Eleg&iacute; un maquillaje brillante, aunque en un principio plane&eacute; lucir lo m&aacute;s modesta posible. Era primavera, la temperatura no pasaba de m&aacute;s 20 grados, eleg&iacute; una falda holgada de cuero 10 cent&iacute;metros por encima de la rodilla, una blusa, una chaqueta de cuero y zapatos de tac&oacute;n. Me puse la mejor ropa que ten&iacute;a. De la lencer&iacute;a, eleg&iacute; unas braguitas de encaje negro y el sujetador del mismo color. Al mirarme en el espejo, encontr&eacute; en &eacute;l a una putilla cara, cuya imagen para m&iacute; antes era repugnante e inaceptable. Admir&aacute;ndome a m&iacute; misma, me mord&iacute; el labio inferior, levant&eacute; el borde de mi falda y mir&eacute; el contorno de mi jugoso trasero, cuyas mitades estaban separadas s&oacute;lo por unas bragas delgadas. Son&oacute; el tel&eacute;fono. Un nombre familiar apareci&oacute; en la pantalla, lo que significaba que era hora de irse.<\/p>\n<p>Mis padres no estaban, as&iacute; que no fue dif&iacute;cil para m&iacute; salir de la casa. Un Mercedes-Benz negro me esperaba en la calle, al principio ni siquiera cre&iacute; que estuviera esper&aacute;ndome a m&iacute;. Pero recordando que mi cliente no es una persona com&uacute;n, fui al auto y abr&iacute; la puerta principal. Al volante estaba un hombre guapo con un su&eacute;ter de cuello alto negro y pantalones, su mu&ntilde;eca estaba decorada con un reloj de oro.<\/p>\n<p>&#8211; Pas&aacute; &#8211; dijo sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; Hola &#8211; S&oacute;lo pude responder de forma inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>Sentado en el coche y cerrando las puertas detr&aacute;s de m&iacute;, ol&iacute; un olor agradable a su costoso perfume.<\/p>\n<p>&#8211; Me alegro de verte en vivo, Graciela. Sos mucho m&aacute;s hermosa en la vida que en la foto.<\/p>\n<p>&ldquo;Gra&hellip; gracias,&rdquo; dije, avergonzada.<\/p>\n<p>Anduvimos por aproximadamente media hora, y durante este tiempo estaba tratando desesperadamente de superar la verg&uuml;enza que de repente hab&iacute;a inundado mi cuerpo. Poco rato atr&aacute;s, todav&iacute;a estaba de pie frente al espejo disfrutando de mi juventud y mi sensualidad, pensando que cualquier hombre caer&iacute;a a mis pies, si tan solo pudiera pasar al menos un rato de mi tiempo libre con &eacute;l. Pero sentada al lado de Ignacio, entend&iacute; lo fr&aacute;gil e inexperta que era tratando de sorprender a un hombre adulto y rico. Ignacio al mismo tiempo destilaba masculinidad y confianza en s&iacute; mismo. Todo el tiempo trat&oacute; de hacerme hablar, brome&oacute; y me hizo cumplidos. Al acercarnos al restaurante, se volvi&oacute; hacia m&iacute; y me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Bueno aqu&iacute; estamos. Espero que no hayas cambiado de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No, &iquest;por qu&eacute; dijiste eso? &#8211; dije sonroj&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&#8211; Cuando nos comunicamos a trav&eacute;s de WhatsApp estabas muy activa y ahora has estado sentada pr&aacute;cticamente en silencio durante treinta minutos. &iquest;Est&aacute;s inc&oacute;moda conmigo? &iquest;Ten&eacute;s miedo de que te enga&ntilde;e?<\/p>\n<p>&#8211; No, estoy c&oacute;moda y no tengo miedo. S&oacute;lo un poco avergonzada, porque no estamos familiarizados&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ah, ese es el punto! Uff, pens&eacute; que quer&iacute;as escapar&rdquo;, -dijo sonriendo.<\/p>\n<p>No s&eacute; por qu&eacute;, pero fue en ese momento que me sent&iacute; tranquila y relajada. Al ver su amplia sonrisa y sus ojos absolutamente amables, me sent&iacute; segura, como si a mi lado estuviera un pariente lejano al que conozco desde hace a&ntilde;os, pero que nos ve&iacute;amos muy raramente.<\/p>\n<p>&#8211; Aqu&iacute;, diez mil, &#8211; Ignacio me entreg&oacute; cinco billetes de 2.000. &#8211; Tomalo.<\/p>\n<p>Extend&iacute; la mano y tom&eacute; el dinero. Despu&eacute;s fuimos a un restaurante. El establecimiento no era barato, por decirlo suavemente: interior lujoso, camareros serviciales uniformados, m&uacute;sica de piano en vivo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; tipo de vino quer&eacute;s? &#8211; me pregunt&oacute; Ignacio.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, probablemente no beber&eacute;, mi cuerpo reacciona mal al alcohol &#8211; Me emborracho r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>-Nadie se emborracha con buen vino, Graciela, -dijo mi compa&ntilde;ero, poniendo una sonrisa en su rostro.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de decirle algo en franc&eacute;s al camarero (probablemente una marca de vino), se volvi&oacute; hacia m&iacute; y en voz baja me pidi&oacute; que prestara especial atenci&oacute;n a ciertos platos, mencionando su incre&iacute;ble sabor.<\/p>\n<p>Se emborracha con cualquier vino. Esto lo entend&iacute; claramente despu&eacute;s de la segunda botella. Delicioso, suave, arom&aacute;tico, c&aacute;lido, pero al mismo tiempo, el alcohol hizo su trabajo, desatando mi lengua y liberando mis movimientos. Esa noche, Ignacio y yo bailamos varias veces. Durante el baile, se comport&oacute; de la manera m&aacute;s decente posible, manteniendo sus manos exclusivamente en mi cintura. A su vez, puse mis manos sobre sus hombros y confi&eacute; plenamente en &eacute;l. Junto a &eacute;l me sent&iacute;a muy fr&aacute;gil, pero al mismo tiempo completamente protegida de cualquier terremoto de este mundo. La noche hab&iacute;a terminado, era hora de irme a casa.<\/p>\n<p>-Pedir&eacute; un coche, -dijo Ignacio- no puedo ponerme detr&aacute;s del volante.<\/p>\n<p>Diez minutos despu&eacute;s, otro Mercedes negro se acerc&oacute; a la puerta del restaurante.<\/p>\n<p>-&iquest;Te importa si voy contigo a tu casa y as&iacute; te llevo? -Me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>-No, no me importa en absoluto. -respond&iacute; en broma.<\/p>\n<p>Subimos al coche y not&eacute; que por dentro no era del todo normal. Ten&iacute;a un cerramiento entre el conductor y los pasajeros traseros, como en un remise, y el interior en s&iacute; parec&iacute;a m&aacute;s largo en comparaci&oacute;n con el modelo anterior. La ventana que comunica con el chauffeur estaba cerrada.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Pod&eacute;s decirme a d&oacute;nde vamos? &#8211; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Lo sab&eacute;s, ya has sido informada, &#8211; me respondi&oacute; Ignacio con una sonrisa maliciosa.<\/p>\n<p>El Mercedes negro aceler&oacute; y se puso en marcha para navegar por las calles de la ciudad nocturna.<\/p>\n<p>Mi nuevo benefactor estaba misteriosamente silencioso. Yo estaba borracha tratando de acomodarme la falda, para mantener los restos de mi decencia. Luego, suavemente puso su mano sobre mi rodilla y la pas&oacute; por mi muslo directamente hacia mis bragas.<\/p>\n<p>-&iquest;Pensaste que no me dar&iacute;a cuenta de tus medias? Est&aacute;s bien preparada. -dijo con una mirada llena de lujuria.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, yo s&oacute;lo&#8230; mmm&#8230;<\/p>\n<p>Cuando trataba de explicarme, con un par de movimientos r&aacute;pidos acerc&oacute; mi cuerpo al suyo y comenz&oacute; a besarme en los labios. En ese momento, algo me vino a la cabeza: pensamientos sobre Mauro, sobre mis padres, sobre el momento de regresar a casa y sobre el hecho de que el proceso en curso est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de mi moralidad, han desaparecido por completo. Fueron reemplazados por un deseo salvaje y animal de sexo en los asientos traseros de un Mercedes de lujo. Me acerqu&eacute; a Ignacio y comenc&eacute; a responder activamente a sus besos. Su dedo se desliz&oacute; bajo del el&aacute;stico de mis bragas dirigi&eacute;ndose a mi vagina. Unos segundos m&aacute;s y su falange se deslizaba con fuerza sobre mis labios vaginales, mientras acariciaba mi cl&iacute;toris. Mi vulva no ocult&oacute; mi creciente deseo y se empap&oacute; traidoramente bajo la embestida de sus caricias. &Eacute;l claramente lo advirti&oacute;. Terminado con su caballerosidad penetr&oacute; abruptamente con las tres falanges de un dedo en mi vagina. Levant&eacute; la vista de sus labios, ansiosamente jadeando, tratando de contener los crecientes gemidos, pero Ignacio me tom&oacute; por el cuello y me acerc&oacute; a &eacute;l. El placer salvaje se extendi&oacute; por mi cuerpo. Todo lo que pude hacer entonces fue babear sobre los asientos de cuero de un autom&oacute;vil car&iacute;simo, disfrutando de la dicha. Mientras tanto, Ignacio se desabrochaba el cintur&oacute;n y bajaba el zip de sus pantalones con la otra mano. Hizo esto muy h&aacute;bilmente, de modo que en diez segundos ya pod&iacute;a contemplar su miembro vigoroso. Absolutamente recto. Sac&oacute; la mano de su slip, tirando de mi cabello hacia ese glande. Inmediatamente despu&eacute;s de eso, sent&iacute; su mano guiando mi cabeza hacia su pene. Cuando mis labios estaban casi en su instrumento, sent&iacute; un olor acre a sudor mezclado con perfume y otro olor desconocido para m&iacute;. Esto activ&oacute; una excitaci&oacute;n y un deseo salvaje. Lentamente lam&iacute; la cabeza de su pene y luego comenc&eacute; a cubrirlo con mi boca.<\/p>\n<p>-&iexcl;As&iacute;, puta! Ya comenzaba a pensar que no ibas a querer, &#8211; murmur&oacute; de forma apenas audible, empujando la parte de atr&aacute;s de mi cabeza para que trague su miembro m&aacute;s profundamente.<\/p>\n<p>A pesar de mis esfuerzos, solo un par de veces logr&eacute; tocar su pubis depilado con mis labios, dejando en &eacute;l varias marcas caracter&iacute;sticas con mi labial rojo. Entre la mamada de su pene, lam&iacute; y chup&eacute; sus bolas grandes y sudorosas, a la vez que sacud&iacute;a su verga. Mientras estaba con la cabeza en el proceso, Ignacio me quit&oacute; la chaqueta, desaboton&oacute; mi blusa y b&aacute;rbaramente sac&oacute; mis pechos de las copas de mi sost&eacute;n sin desabotonarlo, luego de lo cual comenz&oacute; a acariciar mis pezones con su mano derecha. Despu&eacute;s de cinco minutos de intensa mamada, el hombre comenz&oacute; a eyacular vigorosamente en mi boca, presionando mi cabeza contra su pene tan cerca que mi labio inferior toc&oacute; su escroto. Su semen caliente llen&oacute; mi garganta. En ese momento ten&iacute;a muchas ganas de sacar mi cabeza de sus manos para no asfixiarme, pero, debido a mis condiciones f&iacute;sicas, no pude. Despu&eacute;s de un rato, tras lo cual su pene comenz&oacute; a ablandarse gradualmente, &eacute;l mismo se recost&oacute; con una mirada de satisfacci&oacute;n. En ese momento, mi vagina estaba tan h&uacute;meda que no s&oacute;lo moj&eacute; mi tanga, sino que tambi&eacute;n produje una peque&ntilde;a mancha en el asiento de cuero. Por un momento, hubo silencio dentro del auto, diluido por mi respiraci&oacute;n r&aacute;pida y los suspiros de satisfacci&oacute;n de Ignacio. Pero el d&eacute;ficit sonoro se rompi&oacute; con dos golpes en el tabique por parte del conductor, que significaron que hab&iacute;amos llegado.<\/p>\n<p>Metiendo mis senos desnudos en el sost&eacute;n y mirando por la ventana, no vi las casas que conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iquest;En d&oacute;nde estamos? &#8211; le pregunt&eacute; a mi nueva pareja.<\/p>\n<p>-En mi casa -respondi&oacute; Ignacio, a&uacute;n no completamente recuperado del orgasmo.<\/p>\n<p>En ese momento, mi cerebro, a&uacute;n no curado del influjo de la lujuria, comenz&oacute; a comprender que el hombre desde el principio de nuestro encuentro no ten&iacute;a planeado llevarme a casa tan f&aacute;cilmente. Me pag&oacute; mucho dinero y quer&iacute;a que se lo devolviera al cien por ciento. Aunque, tal vez para &eacute;l esa plata no sea m&aacute;s que unos pocos pesos: dar diez mil era mucho para coger a una chica puta de Internet. Mientras estaba en un estupor mental, Ignacio volvi&oacute; a poner su miembro viril en sus pantalones.<\/p>\n<p>-Ponete la chaqueta, -orden&oacute; mientras terminaba de apretarse el cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>Obedientemente comenc&eacute; a abrochar los botones de mi blusa. Ahora ya entiendo por qu&eacute; entonces no estaba indignada y no le exig&iacute; a Ignacio que me llevara a casa: sab&iacute;a que no ten&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Adem&aacute;s, mi lujuria no hab&iacute;a desaparecido, sino que por el contrario se intensific&oacute;, mezcl&aacute;ndose con el miedo, la impotencia y la sensaci&oacute;n de que &eacute;ste no era el final de esta noche. Despu&eacute;s de vestirme, abri&oacute; la puerta trasera del auto y me invit&oacute; a dejar el veh&iacute;culo d&aacute;ndome la mano.<\/p>\n<p>El apartamento de mi patrocinador estaba en un lujoso edificio frente al Golf, por Bv. Artigas. En el interior, todo me recordaba a un hotel: una puerta de entrada enorme, que recuerda a una recepci&oacute;n, un conserje sentado en el mostrador, un gran ascensor de cristal. Habiendo subido al piso 11, caminamos s&oacute;lo un poco por el pasillo, deteni&eacute;ndonos en el apartamento n&uacute;mero 115. Mientras Ignacio abr&iacute;a las puertas, mis ojos recorrieron su cuerpo y se detuvieron, habiendo tropezado con un bulto distintivo en el &aacute;rea de la ingle.<\/p>\n<p>-Para ser un hombre mayor, es bastante resistente. -pens&eacute; entonces.<\/p>\n<p>Las puertas se abrieron y de una manera interesante, pero familiar, desde el momento de nuestra conversaci&oacute;n con el due&ntilde;o del apartamento v&iacute;a WhatsApp, el interior del apartamento apareci&oacute; otra vez ante m&iacute;. Entramos, despu&eacute;s de lo cual la puerta principal se cerr&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;. Una mano fuerte agarr&oacute; mi antebrazo y casi instant&aacute;neamente me dio vuelta. Ignacio con renovado vigor se hundi&oacute; en mis labios tratando de atar mi suave lengua de adolescente con la suya. Un segundo despu&eacute;s, una de sus manos ya estaba en mi cintura y la otra apretaba mi el&aacute;stico trasero. Era imposible seguir en el pasillo, por lo que, tom&aacute;ndome de las caderas, levant&oacute; mi cuerpo para que mis rodillas quedaran junto a sus codos, sin dejar de besarme. En esta posici&oacute;n, me llev&oacute; al dormitorio y me coloc&oacute; sobre la cama, despu&eacute;s de lo cual me levant&oacute; la falda, me rasg&oacute; las bragas y comenz&oacute; a lamer mi vagina mojada. Escuch&eacute; a mi concha chapotear de alegr&iacute;a y excitaci&oacute;n, por lo cual gem&iacute;, disfrutando cada toque de su lengua en mis labios vaginales. R&aacute;pidamente me quit&eacute; la chaqueta, tambi&eacute;n la blusa y el sost&eacute;n, lo que le permiti&oacute; acariciar mis pezones rosados. Cruc&eacute; las piernas detr&aacute;s de la espalda de mi amante. Ignacio, aparentemente decidiendo que tales caricias no ser&iacute;an suficientes para m&iacute;, con un dedo atornill&oacute; intensamente mi vagina con &eacute;l. Obtuve un placer salvaje con la invasi&oacute;n de su dedo.<\/p>\n<p>-Ay, Ignacio, vamos&#8230; r&aacute;pido&#8230; Yo este, o-o-o-o&#8230; &#8211; antes de que pudiera decir algo todo mi cuerpo temblaba y lat&iacute;a convulsivamente.<\/p>\n<p>-Sos una buena puta -dijo, limpi&aacute;ndose la boca- dame tu concha.<\/p>\n<p>Yo, todav&iacute;a latiendo en el orgasmo, no escuch&eacute; sus palabras en absoluto, por lo que me dio la vuelta sobre su est&oacute;mago y sin demora insert&oacute; su pene en mi vagina inundada de secreciones.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Aaaah! -Grit&eacute;- &iexcl;No lo hagas!<\/p>\n<p>Su pene alcanz&oacute; f&aacute;cilmente la pared de mi &uacute;tero con cada fricci&oacute;n, lo cual fue muy doloroso e incre&iacute;blemente placentero a la vez. El misil de Ignacio simplemente rompi&oacute; mi vagina en pedazos, mientras creaba sentimientos encontrados en mi cabeza. Menos de dos minutos despu&eacute;s acab&eacute; violentamente por segunda vez con los ojos en blanco. Tuve que sacarme el pene de mi amante para que todas las secreciones fluyeran con calma.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;, puta, acabaste otra vez? -pregunt&oacute; burlonamente- &iquest;Te gusta mi verga?<\/p>\n<p>&#8211; Aah-aah-muy&#8230; &#8211; solo pude murmurar.<\/p>\n<p>Me golpe&oacute; el trasero con rudeza, de modo que incluso grit&eacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Rogame, putona! -Me grit&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Por favor no pares, cogeme m&aacute;s fuerte! -dije lo m&aacute;s claro posible, atragant&aacute;ndome con la saliva.<\/p>\n<p>Mi amante volvi&oacute; a pegarme en el culo y volvi&oacute; a insertarme su pene. Esta vez me acostumbr&eacute; un poco a su tama&ntilde;o, lo que me permiti&oacute; no ser un vegetal durante el sexo y al menos entender lo que pasaba a mi alrededor. Levantando la cabeza, ech&eacute; un vistazo r&aacute;pido a la parte del dormitorio accesible para m&iacute;. Me llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n la mesita de noche. Pero no, no por su aspecto lujoso o su forma extra&ntilde;a. Ten&iacute;a una foto enmarcada de tres personas: Ignacio, una mujer de su edad y una joven, quiz&aacute;s un poco mayor que yo.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo m&aacute;s probable es que se trate de su ex esposa y de su hija, de las que me habl&oacute; en el restaurante&rdquo;, pens&eacute; en ese momento. &ldquo;Simplemente dej&oacute; su foto como recuerdo despu&eacute;s del divorcio&quot;.<\/p>\n<p>Y todo hubiera estado bien si el marco no hubiera sido grabado: &ldquo;Para mi amado esposo, de su esposa e hija, enero de 2019&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Y ahora es marzo del mismo a&ntilde;o. Ignacio dijo que se divorci&oacute; de su esposa hace muchos a&ntilde;os, &iexcl;&iquest;resulta que me escondi&oacute; que estaba casado?! &rdquo;Estos pensamientos giraban incre&iacute;blemente en mi torpe cabeza mientras el hombre empujaba mi trasero con su pene y con ambas manos.<\/p>\n<p>-&iexcl;S&iacute;, Alicia, s&iacute;, mi hijita! -dijo, cerrando los dientes.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;&iquest;Qu&eacute;&eacute;&eacute;&acute;?! &iquest;Alicia? &iquest;Qui&eacute;n es ella?&quot;<\/p>\n<p>Cuando mir&eacute; la foto, not&eacute; que la chica de pie junto a Ignacio era sorprendentemente parecida a m&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Alicia! &iexcl;Lo recuerdo! Es la hija del hombre que me est&aacute; cogiendo, aparentemente en la cama de su familia. Me habl&oacute; de ella mientras cen&aacute;bamos. &iexcl;&iquest;Resulta que durante nuestro sexo Ignacio se imagina que se coge a su propia hija?!&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;&iexcl;Nooo, no puede ser!!&rdquo;<\/p>\n<p>Mi mente, confusa por la lujuria y el alcohol, percibi&oacute; esta informaci&oacute;n con una claridad inusual. Entend&iacute; que deber&iacute;a estar extremadamente indignada de que el hombre que me est&aacute; cogiendo primero me minti&oacute; sobre su divorcio, y luego tambi&eacute;n se imagina c&oacute;mo se est&aacute; cogiendo a su hija en lugar de a m&iacute;, pero por alguna raz&oacute;n esto me excit&oacute; salvajemente.<\/p>\n<p>-Si, vamos pap&aacute;, cogeme m&aacute;s fuerte! -Declar&eacute; con voz temblorosa.<\/p>\n<p>-&iexcl;Oh, dobl&aacute; la espalda, cari&ntilde;o!<\/p>\n<p>Ignacio apret&oacute; mi pecho con sus manos y aceler&oacute; las fricciones. Mi cuerpo lat&iacute;a en &eacute;xtasis, pero al mismo tiempo me sent&iacute;a como la &uacute;ltima puta: enga&ntilde;&eacute; a mi novio, me acost&eacute; con un adulto, un hombre casado, por dinero, haciendo el papel de su hija en el sexo. Para una persona normal, todo esto suena inaceptable y salvaje, pero en ese momento esta informaci&oacute;n me funcion&oacute; mejor que cualquier afrodis&iacute;aco.<\/p>\n<p>&#8211; Ooooh-j-j, -gem&iacute;a Ignacio desde atr&aacute;s.- &iexcl;Estoy acabando!<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Par&aacute;! No en mi&#8230;<\/p>\n<p>Sin tener tiempo de terminar, sent&iacute; que una poderosa corriente de esperma comenzaba a llenar mi vagina. Mi concha, incapaz de soportar los calientes sentimientos en m&iacute;, tambi&eacute;n comenz&oacute; a acabar. Mis rodillas ya no pod&iacute;an sostenerme y todo mi cuerpo cay&oacute; sobre la cama. Desde mi vagina, el esperma caliente de Ignacio se derram&oacute; directamente sobre la ropa de cama. De un orgasmo violento, tuve una convulsi&oacute;n, despu&eacute;s de lo cual me desmay&eacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Todav&iacute;a estaba en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de bachillerato. Estudiar no era f&aacute;cil para m&iacute;, los ex&aacute;menes se ven&iacute;an como una especie de terrible nube de tormenta, capaz de golpear con un rayo a todos aquellos que, por su estupidez, no pod&iacute;an memorizar el material del plan de estudios. 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