{"id":40097,"date":"2022-12-01T23:00:00","date_gmt":"2022-12-01T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-01T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-01T23:00:00","slug":"decia-que-respetaba-a-la-mujer-de-los-amigos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/decia-que-respetaba-a-la-mujer-de-los-amigos\/","title":{"rendered":"Dec\u00eda que respetaba a la mujer de los amigos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40097\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Con cierta frecuencia los integrantes de la parte administrativa de la empresa nos reunimos. La vez que fue en la casa-quinta del jefe de departamento, Carlos Soler, dur&oacute; todo el d&iacute;a; pileta con intervalo para el asado y luego m&aacute;s pileta o juegos hasta el momento de la partida al anochecer. Faltando un rato para el almuerzo se acerca el anfitri&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entre las presentes el f&iacute;sico de tu mujer se lleva el primer premio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute; si tendr&aacute; el primer puesto pero ten&eacute;s raz&oacute;n en que mi se&ntilde;ora es una hermosa mujer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es as&iacute;, aparte de su aspecto tiene una manera de moverse, hablar y gestualizar que lleva a la imaginaci&oacute;n en direcciones un tanto escabrosas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esos enfoques particulares, que cada uno maneja a su antojo, no me parecen tema de charla adecuado siendo el esposo de la dama en cuesti&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perd&oacute;n, se me fue la mano fruto del entusiasmo que provoca verla en malla. Teniendo en cuenta la teor&iacute;a de que todas las mujeres son putas en potencia, hasta que encuentran la oportunidad y ah&iacute; concretan su deseo oculto, confi&aacute;s en ella?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Naturalmente, yo no estar&iacute;a unido a una mujer de la cual desconfiara. Vivir pensando que tu pareja, en cualquier momento te va a convertir en astado, no es vivir, es estar en el infierno.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces descat&aacute;s totalmente la posibilidad de enga&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si hiciera eso estar&iacute;a negando que es un ser humano. Nadie est&aacute; exento de un calent&oacute;n, nadie est&aacute; inmune a un flechazo que pueda terminar en ca&iacute;da. Mi confianza est&aacute; que me lo har&aacute; saber antes, y juntos, decidir c&oacute;mo continuar en el futuro&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa charla poco com&uacute;n y fuera de lugar fue un mensaje de alerta; el due&ntilde;o de casa, divorciado, ten&iacute;a fama de mujeriego y, seg&uacute;n los rumores que circulaban y se renovaban peri&oacute;dicamente, hab&iacute;a varias empleadas que se hab&iacute;an abierto de piernas frente a &eacute;l, sin que el estado civil de las involucradas hubiera representado un m&iacute;nimo obst&aacute;culo. En un primer momento pens&eacute; cont&aacute;rselo a Graciela pero en seguida desist&iacute;. Hay veces en que el aviso, con intenci&oacute;n de prevenir, resulta contraproducente al despertar la curiosidad. Por supuesto iba a centrar mi atenci&oacute;n en ambos.<\/p>\n<p>Evidentemente el comentario de mi jefe era el preludio del asedio para conseguir algo m&aacute;s, cosa que se verific&oacute; a lo largo del d&iacute;a, con acercamientos, comentarios al o&iacute;do y en voz baja, roces y algunos intentos de juego en el agua.<\/p>\n<p>Mirando hacia la pileta, veo a mi mujer subir la escalera met&aacute;lica mientras Carlos pasaba por atr&aacute;s haciendo que ella se diera vuelta sonriendo. Me lo imagin&eacute; haciendo un comentario gracioso y ella mostrando agrado, hasta que, unos metros antes de donde yo estaba, responde al llamado de otra se&ntilde;ora que ven&iacute;a atr&aacute;s. Al darse vuelta observo que la malla dejaba parte de una nalga a la vista con la marca roja de dedos que habr&iacute;an apretado fuerte. Que el llamado hab&iacute;a sido para avisarle de lo que mostraba qued&oacute; evidenciado en el movimiento de su mano corriendo la tela para tapar.<\/p>\n<p>Al llegar a mi lado se agach&oacute; para ocupar la toalla que hab&iacute;amos tendido cuando escuch&eacute; la voz de uno que estaba cerca, dirigi&eacute;ndose a otro &laquo;Esos dedos s&iacute; que tienen suerte&raquo;; el rubor en su cara dio muestras de haber o&iacute;do, me mir&oacute; y bajando la vista de tir&oacute; de espaldas como quien desea tomar sol. La ausencia de comentarios me produjo un malestar generalizado, corporalmente en forma de nauseas, acidez y taquicardia, y an&iacute;micamente present&aacute;ndose como asombro, para dar paso a la bronca y luego al odio. Acostado boca arriba con un almohad&oacute;n bajo la cabeza, paralizado por las sensaciones y emociones, puse la mirada en el horizonte y desenfoqu&eacute; la vista; con el cuerpo r&iacute;gido y los pu&ntilde;os cerrados, blancos por el esfuerzo, me concentr&eacute; en no ceder al deseo de romperla a trompadas y patadas.<\/p>\n<p>Probablemente se dio cuenta de mi estado y quiso saber si yo hab&iacute;a visto algo y en qu&eacute; medida me afectaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te pasa algo querido?&rdquo;<\/p>\n<p>Mi respuesta fue darme vuelta y mirarla fijamente, sin mover un m&uacute;sculo de la cara o pronunciar una palabra y regresar a la postura que ten&iacute;a. Fue la manera de demostrarle que no era un est&uacute;pido indolente, que iba a aceptar cosas de esa naturaleza y que le har&iacute;a pagar punto por punto lo que hiciera. Con el coraz&oacute;n estrujado por la tristeza llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que lo sucedido, o ven&iacute;a precedido de algunos acercamientos, o mi esposa era una puta redomada, o ambas cosas. De lo que no hab&iacute;a dudas era que mis cuernos ya estaban, sea incipientes, sea formados, sea enormes.<\/p>\n<p>Nuestro matrimonio tiene una antig&uuml;edad de diez a&ntilde;os y ha transitado los habituales momentos de alegr&iacute;as y enojos. Mantenemos un sano equilibrio en todos los aspectos, al punto que sus ingresos, muy superiores a los m&iacute;os, no han sido motivo de roce o celos. Acordamos aportar igual cantidad al mantenimiento del hogar y conservar independencia total sobre el resto. Naturalmente su contribuci&oacute;n a la compra de la casa fue mayor y el autom&oacute;vil que usa es de mayor gama que el m&iacute;o, pero esas diferencias no han sido causa de incomodidad o fricci&oacute;n.<\/p>\n<p>La siguiente reuni&oacute;n fue en un restaurant y posterior copa en discoteca. Por supuesto que no perd&iacute;a de vista a los involucrados, pues acept&eacute; concurrir para ver y si lo anterior hab&iacute;a sido algo transitorio o deb&iacute;a resignarme a perderla. Consentir no formaba parte de mi futuro. Mientras conversaba con uno de los asistentes el gal&aacute;n me pidi&oacute; bailar con ella, cosa que acept&eacute;, mientras segu&iacute;a la charla; unos minutos despu&eacute;s mir&eacute; busc&aacute;ndolos en la pista sin encontrarlos. Cuando regresaron not&eacute; en mi esposa las mejillas arreboladas y un bot&oacute;n de la blusa mal abrochado, lo que fue suficiente para indicarle que nos &iacute;bamos pretextando un fuerte dolor de cabeza.<\/p>\n<p>Pasadas tres o cuatro semanas Graciela me pregunt&oacute; si suced&iacute;a algo para que se hubieran interrumpido las salidas en grupo. Mi contestaci&oacute;n fue terminante.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En las &uacute;ltimas veces que participamos la conducta tuya y de Carlos, hacen suponer que entre ambos hay una cierta intimidad que yo no acepto, y eso a la vista de todos, pues ninguno hace el m&iacute;nimo esfuerzo por disimular. Si adem&aacute;s ten&eacute;s la pretensi&oacute;n de que te facilite las cosas est&aacute;s equivocada. Esas reuniones se terminaron para nosotros&rdquo;.<\/p>\n<p>D&iacute;as despu&eacute;s me avisan que me llamaba el jefe de departamento; ya en su despacho me ofreci&oacute; asiento.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Necesito hablar con vos sin tapujos, sin ambig&uuml;edades, sin dar vueltas, me das unos minutos?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin problemas, te escucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos sab&eacute;s o por lo menos ten&eacute;s cierta sensaci&oacute;n de que tu esposa y yo somos amantes, y aunque te resulte doloroso es la verdad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Explosiva noticia que no me asombra, pero debo reconocer que sos arriesgado, no pensaste que podr&iacute;a reaccionar y retorcerte el pescuezo como a una gallina?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, pero perder&iacute;as tu trabajo y tu independencia, pasando a ser el mantenido de una mujer que busca placer fuera del hogar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; que mi &uacute;nica alternativa es sentir crecer los cuernos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En cierto modo s&iacute;, pero necesito de tu ayuda, naturalmente con un buen beneficio para tu futuro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto s&iacute; que es extraordinario, no solo los tengo que sufrir sino tambi&eacute;n colaborar en su crecimiento&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tomalo como que de algo negativo, e inevitable, vas a obtener un buen progreso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La envoltura es atrayente, veamos el contenido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El asunto es que en cada cita el comienzo es extraordinario y el final desastroso. Me explico, cuando nos reunimos ella llega excitada, enloquecida de obtener placer, entregada por completo, y as&iacute; se deja hacer y, a su vez, me hace de todo, pide a gritos que la haga gozar, pero pasado el orgasmo se derrumba. Comienza el llanto y las palabras de arrepentimiento, soy una puta, &eacute;l no se merece esto, no es posible que goce como una yegua, etc., etc. Y luego de vestirse se va. Una sola vez pude retenerla para un segundo round&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y qu&eacute; rol pretend&eacute;s que cumpla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ac&aacute; viene el trato, si la convenc&eacute;s de que consent&iacute;s la relaci&oacute;n te consigo el ascenso a jefe de divisi&oacute;n lo que significa duplicar tus ingresos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, esto es algo muy serio, dejame pensarlo con cierta tranquilidad y ma&ntilde;ana te contesto&rdquo;.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, habr&iacute;an pasado diez minutos de haber llegado, cuando vino a verme.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pudiste pensar mi propuesta?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, y lo hice detenidamente, aunque con profundo dolor. Es triste constatar que tu matrimonio dej&oacute; de existir sin tener manera de revertir esa situaci&oacute;n. Por otro lado tu propuesta es atractiva aunque, en comparaci&oacute;n a la p&eacute;rdida es insignificante, pero es lo que hay&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En eso ten&eacute;s raz&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Acepto tu oferta, pero yo soy como las putas, primero el pago y luego el tr&aacute;mite. Al d&iacute;a siguiente de firmar mi ascenso con el correspondiente incremento de sueldo, te la entrego en casa como novia ante el altar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto, y c&oacute;mo pens&aacute;s hacerlo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entre nueve y media y diez de la noche te espero en casa; me avis&aacute;s que est&aacute;s llegando y yo abro el port&oacute;n de la cochera. Algo inventar&eacute; para que esa noche est&eacute; vestida y preparada para salir sin saber lo que le espera. Seguramente a esa hora estar&aacute; terminando de arreglarse y cuando vos entr&aacute;s salgo yo. Te parece bien?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De acuerdo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Una sugerencia, la semana pasada fuimos a una galer&iacute;a porque necesitaba hacer un regalo y, en la b&uacute;squeda, me indic&oacute; dos conjuntos de lencer&iacute;a que le encantaban, lo mismo que unos pendientes en el negocio de al lado. Si vos aparec&eacute;s con eso va a tener la confirmaci&oacute;n de que acepto la nueva situaci&oacute;n y de paso, en otro momento, me har&eacute; acreedor a un deseo renovado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es una muy buena idea, despu&eacute;s p&aacute;same los datos&rdquo;.<\/p>\n<p>Y lo acordado se cumpli&oacute;. Ascend&iacute; a jefe de divisi&oacute;n ante la mirada compasiva de mis compa&ntilde;eros, pues alguien coment&oacute; el costo del ascenso, lo cual me motiv&oacute; m&aacute;s para, de inmediato, llamar a mi hermana dici&eacute;ndole que ma&ntilde;ana era el d&iacute;a elegido para llevarse a Graciela a una cena de mujeres y posterior copa en una discoteca.<\/p>\n<p>En la jornada siguiente, a la hora establecida recib&iacute; el aviso para abrir la cochera y, entrado el autom&oacute;vil, cerr&eacute;. Al bajar le ced&iacute; el paso para de inmediato darle un buen golpe de tonfa en la nuca y, ya desmayado, esperar a que las mujeres salieran. Despu&eacute;s de la partida esper&eacute; que despertara ayud&aacute;ndolo con un poco de agua. Cuando recobr&oacute; la conciencia ten&iacute;a las manos atadas y un trapo en la boca; ahora ven&iacute;a explicaci&oacute;n y acci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estimado Carlos, lamento que nuestra cordial relaci&oacute;n termine de esta manera, pero a veces la vida nos lleva por caminos indeseables. Yo perd&iacute; mi mujer y adquir&iacute; cuernos y, en ambas cosas has tenido una participaci&oacute;n destacada, por lo cual te toca pagar. Ahora comienza la operaci&oacute;n machacado, que consiste en golpearte hasta romper tabique nasal, ambos p&oacute;mulos, mand&iacute;bula inferior y reventar un ojo. Luego romper algunas costillas y dejar tumefactos test&iacute;culos y pene. Te deseo mejor suerte en la pr&oacute;xima conquista&rdquo;.<\/p>\n<p>Terminada la actividad met&iacute; el cuerpo en su propio auto para salir y dejarlo estacionado en un parque, retornando a casa. Si alg&uacute;n aprovechado, de los que hoy abundan, lo encontraba seguramente se llevar&iacute;a todo lo de valor que encontrara incluida la lencer&iacute;a y los pendientes.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente el personal del departamento se extra&ntilde;&oacute; de su ausencia sin que nadie hubiera dado alguna explicaci&oacute;n. En la segunda jornada, a media ma&ntilde;ana, lleg&oacute; un comunicado de la gerencia diciendo que el se&ntilde;or Soler ten&iacute;a algunos problemas de salud y mientras durara su licencia mandar&iacute;an un reemplazo. Por supuesto que los m&aacute;s allegados, sumados a los profesionales del chisme, iniciaron la investigaci&oacute;n, pues las circunstancias del hecho con el agregado de un comunicado ambiguo, daban para pensar algo distinto.<\/p>\n<p>Y como era de esperar los experimentados baqueanos, siguiendo el rastro, encontraron lo que buscaban con diagn&oacute;stico incluido. La enumeraci&oacute;n de da&ntilde;os, entre los que estaba una probable incapacidad permanente para mantener su fama de semental, hizo que algunos perjudicados expresaran p&uacute;blicamente su alegr&iacute;a. Yo mantuve cara de ignorante sin hacerme eco de los comentarios, a pesar de integrar la lista de los cornudos figurando entre los de cornamenta mejor arbolada. Satisfecha la curiosidad decay&oacute; el tema y nunca m&aacute;s supimos de &eacute;l.<\/p>\n<p>Dos o tres d&iacute;as despu&eacute;s uno de los chismosos profesionales, que adem&aacute;s estaba en la lista de los corneados, se acerc&oacute; mientras tomaba un caf&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te acompa&ntilde;o?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos fuiste el que provoc&oacute; el problema de salud del jefe?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No tengo idea de lo que est&aacute;s hablando&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El d&iacute;a de tu ascenso todos nos sorprendimos, aunque algo vislumbramos sobre la causa. Al rato la duda qued&oacute; resuelta pues, el basura de Pablo, cont&oacute; que al d&iacute;a siguiente vos le entregabas a Graciela en bandeja de plata, dej&aacute;ndole libre la cama matrimonial. Que justo la ma&ntilde;ana posterior a la noche pactada para la entrega, el arrogante gal&aacute;n apareciera con seis fracturas y los genitales hechos pur&eacute; es demasiada coincidencia como para no adjudicarte la autor&iacute;a. Seguramente no vas a aceptar lo que hiciste, pero aquellos que tuvimos que agachar la cabeza para no perder el trabajo te estamos muy agradecidos&rdquo;.<\/p>\n<p>Han pasado, una semana desde que asumi&oacute; el nuevo jefe y diez d&iacute;as desde que desapareci&oacute; el anterior. Tambi&eacute;n se han extinguido las reuniones del grupo, y para mi mujer, los mensajes a la una de la ma&ntilde;ana, los moretones en las tetas, la marca de dedos en las nalgas, el tiempo de trabajo fuera de horario y, para colmo de males, una ausencia que le provoca s&iacute;ndrome de abstinencia, buen sexo.<\/p>\n<p>Por el contrario yo estoy disfrutando. En mis compa&ntilde;eros de trabajo, lo que antes eran miradas de compasi&oacute;n o desprecio se transformaron en expresiones de cordialidad y respeto; adem&aacute;s faltan las actitudes de perdonavidas de mi superior, pero lo m&aacute;s gratificante est&aacute; en casa.<\/p>\n<p>Me resulta tan placentero como un orgasmo contemplar a mi mujer en el hogar. Esperando la llamada que no llega sin saber cu&aacute;nto durar&aacute; la espera. La angustia de enviar numerosos mensajes por d&iacute;a sin recibir respuesta y sin tilde de haber sido abierto. La ansiedad irresuelta de no poder preguntar por el amante al &uacute;nico que algo podr&iacute;a saber, es decir a su marido. Las sesiones masturbatorias en el ba&ntilde;o que no calman su deseo, mientras yo me mantengo a prudente distancia desde aquel episodio en la pileta, lo cual hizo que en una cena me interrogara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te pasa algo que hace tiempo que no me toc&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Buen&iacute;sima pregunta. En la oficina, Pablo cuenta, a quien quiera escucharlo, que vos sos la mejor puta que ha tenido. Que nada ha quedado sin probar y siempre con resultados sobresalientes, pues &eacute;l solo se limita a esperar que lo busques desesperada por chupar, tragar semen, y comerte su rabo por delante y por detr&aacute;s. Como contrapartida, entre el personal, ostento el triste privilegio de ser el rey de los cornudos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no hac&eacute;s nada?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Despu&eacute;s de ver dedos marcados en tu nalga y moretones en las tetas, que vos trataste de ocultar, lo que hago es, calladito, tragarme el sapo. Voy a resolver tu inc&oacute;gnita, no te toco porque me das asco&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; pas&oacute; casi un mes, ya que no encontraba el modo de terminar este matrimonio de una manera que me resultara satisfactoria. El divorcio era cosa segura, pero adem&aacute;s quer&iacute;a vengarme.<\/p>\n<p>Con la intenci&oacute;n de poner mayor distancia del ambiente que tan malos recuerdos me tra&iacute;a organic&eacute; alguna reuni&oacute;n en casa, pero con amistades que nada ten&iacute;an que ver con el trabajo. Entre ellos Claudio, un solter&oacute;n de cuyo negocio soy cliente y que vendr&iacute;a acompa&ntilde;ado por una amiga, Andrea, a la cual no conoc&iacute;amos. La otra pareja era un matrimonio vecino.<\/p>\n<p>Durante una cena agradable, charlas sobre temas variados e interesantes, en un momento la escuchamos a Andrea hablarlo a Claudio dici&eacute;ndole Hache y en seguida rectificarse pidiendo perd&oacute;n. Cuando miro al nombrado con cara de extra&ntilde;eza, &eacute;l respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Amiga, aunque no me convenga, ellos son gente de confianza, contales por qu&eacute; me dec&iacute;s de esa manera&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Aguanten el cuento porque es largo. Le digo Hache por no decirle Hijo de p. . ., pero hay que aclarar, porque &eacute;l es as&iacute; en una sola faceta de su vida y es relativo a las mujeres. Si fuera al completo no ser&iacute;a su amiga. Nunca asume un compromiso y su &uacute;nico nexo con el sexo opuesto es la obtenci&oacute;n de placer. Vale la pena decir que no es ego&iacute;sta de pura casualidad, pues el placer de la compa&ntilde;era de turno forma parte del propio&rdquo;.<\/p>\n<p>La curiosidad motiv&oacute; la pregunta de mi mujer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y vos lo sab&eacute;s por experiencia propia?&rdquo;<\/p>\n<p>La mirada, de la amiga al amigo, hizo que &eacute;ste respondiera.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lamentablemente no. Cuando la conoc&iacute; intent&eacute; pasar a mayores pero las palabras no ten&iacute;an el efecto buscado a pesar del tiempo empleado, entonces decid&iacute; pasar a la acci&oacute;n y en una leve distracci&oacute;n le rob&eacute; un beso. La contestaci&oacute;n fueron cuatro dedos marcados en la mejilla y el aviso de que la pr&oacute;xima vez no solo cortar&iacute;a la relaci&oacute;n sino tambi&eacute;n mis bolas. Desde entonces, hace cuatro a&ntilde;os, somos buenos amigos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Debemos pensar que no te gustan los hombres?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me encantan, pero no estoy dispuesta a ser un n&uacute;mero en la lista de trofeos de hombres que solo buscan hembras&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de todo lo escuchado una duda era inevitable.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quien dir&iacute;a que luego de varios a&ntilde;os de frecuentar tu amistad reci&eacute;n ahora tengo conocimiento de esa apasionada destreza tuya, lo que me lleva a preguntar, los dos matrimonios estamos en peligro y debemos mantener la distancia?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De ninguna manera, la pareja de un amigo es sagrada&rdquo;.<\/p>\n<p>La nueva mirada de Andrea parec&iacute;a decir &laquo;O te falla la memoria o est&aacute;s mintiendo&raquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me mires as&iacute;, esa vez fue una excepci&oacute;n. La se&ntilde;ora en cuesti&oacute;n no perd&iacute;a oportunidad de insinuarse, se frotaba en cuanto pod&iacute;a, en las reuniones se sentaba enfrente y, cuando no la miraban, se abr&iacute;a de piernas mostrando su entrepierna sin nada que la tapara. Pude hacerme el distra&iacute;do hasta el d&iacute;a que me pregunt&oacute; si era maric&oacute;n. Esa ofensa pudo con mi fortaleza, y en el momento apropiado, disculpen la expresi&oacute;n, la hice tragar semen, me la cog&iacute; y le romp&iacute; el culo&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esa conversaci&oacute;n, francamente inusual, la cosa sigui&oacute; tranquila y distendida hasta el final, y terminamos comprometi&eacute;ndonos a nuevas reuniones, pues &eacute;sta nos hab&iacute;a agradado a todos. Y as&iacute; se concretaron juntas semanales sea en las propias casas o en alg&uacute;n restaurant.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana, en que hab&iacute;a poca actividad en la oficina, pido permiso para salir unas tres horas antes pues necesitaba hacer algunos tr&aacute;mites personales, entre ellos llevar mi impresora a mantenimiento en el negocio de Claudio. Fui a casa a buscarla y al abrir la puerta de entrada escucho un lamento en la planta alta. Ante eso busco en el caj&oacute;n del perchero la pistola con silenciador que suelo tener para seguridad, y subo.<\/p>\n<p>Por la rendija de la puerta entornada ten&iacute;a ante m&iacute; a dos experimentados actores, desnudos, ella tendida sobre la alfombra boca abajo hiperventilando y con las piernas abiertas, entre las cuales estaba &eacute;l, eran mi esposa y mi amigo, quien le anunciaba lo que iba suceder.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos putita, que ahora le toca al anillo estriado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No por favor, me vas a romper&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos nena, no me salg&aacute;s con eso que lo ten&eacute;s bien usado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, pero la de Carlos es la mitad de la tuya&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mala suerte, llev&aacute;s un mes busc&aacute;ndome, sabiendo lo que te esperaba. Ya tragaste tu raci&oacute;n de leche y tu conchita tuvo la corrida que deseaba, ahora a aguantar&rdquo;.<\/p>\n<p>Por supuesto que film&eacute; con el mayor detalle posible el espect&aacute;culo que se me ofrec&iacute;a. El primer grito de dolor se produjo al entrar el glande; cuando el tremendo taladro barrenaba sin pausa hasta entrar &iacute;ntegro el llanto de ella tapaba los bufidos de &eacute;l. Con la excitaci&oacute;n que tra&iacute;a de la penetraci&oacute;n vaginal ocho o diez empujones fueron suficientes para descargar en el recto. Era el momento de entrar y lo hice con la pistola apunt&aacute;ndoles.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El que se mueve recibe y, como tiene silenciador, ni ustedes van a escuchar el disparo. Querida tapate con algo y no te muevas. Caballero ex amigo, tome su ropa y salga de la habitaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Sal&iacute; detr&aacute;s del vigoroso cogedor cerrando la puerta a mis espaldas y luego de un minuto ingres&eacute; nuevamente al dormitorio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lamento decirte que has quedado sin amante. Intent&oacute; atacarme y tuve darle tres tiros en el pecho; durante los pr&oacute;ximos cuarenta minutos no salgas de la pieza porque hay que retirar el cuerpo y limpiar la sangre. Mientras espero a los que se encargar&aacute;n de la tarea te escucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te juro que no quise enga&ntilde;arte, me sedujo y lo dej&eacute; besarme, es verdad que no me resist&iacute; pero cuando despu&eacute;s quise detener sus avances me mostr&oacute; la grabaci&oacute;n que hab&iacute;a hecho con el celular, amenaz&aacute;ndome con mostrarte esas im&aacute;genes&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cenar, estando en el comedor y ella ordenando la vajilla en la cocina habl&eacute; con un amigo de muchos a&ntilde;os que viv&iacute;a en otra ciudad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Con inmensa suerte ando bien de salud, aunque an&iacute;micamente dolido. No es f&aacute;cil digerir el impacto de ver a tu esposa en cuatro, con los codos en el piso, tom&aacute;ndose la cabeza con las manos y gritando, no de dolor sino de placer. Dolor que aumenta cuando ves que quien le estruja las tetas mientras la penetra desde atr&aacute;s es tu amigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;. . .&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, ya inici&eacute; la venganza. Ayer, con tres tiros se acab&oacute; el corneador que descansa bajo tierra al lado del r&iacute;o&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;. . .&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, el pico y la pala son usadas por dos j&oacute;venes contratados. Hoy ya est&aacute;n preparando el pozo siguiente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;. . .&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por supuesto, ma&ntilde;ana le toca. Soy tonto pero no al extremo, no me tragu&eacute; el sapo de que la obligaron mediante chantaje, de su eterno amor o de su promesa de fidelidad nunca quebrada por propia voluntad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;. . .&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En eso no hay peligro, solo se escucha un suave &laquo;bam&raquo; y el ruido de la corredera al retroceder para expulsar vaina y entrar en rec&aacute;mara un nuevo proyectil. Cuando termine te aviso c&oacute;mo anduvo&rdquo;.<\/p>\n<p>Al cortar la comunicaci&oacute;n escuch&eacute; pasos que r&aacute;pido se alejaban, se&ntilde;al de que la infiel estaba al tanto de la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, cuando regres&eacute; del trabajo, Graciela no estaba y, a primera vista, se hab&iacute;a llevado sus cosas de uso diario. Las se&ntilde;ales segu&iacute;an siendo buenas. Cen&eacute; y luego de ver algo de televisi&oacute;n me acost&eacute; y dorm&iacute; bien con la ayuda de un sedante. El sonido del despertador me ayud&oacute; a despabilarme y comprobar que segu&iacute;a solo. Sal&iacute; un rato antes de lo habitual ya que deseaba pasar por la seccional de polic&iacute;a y hacer la denuncia, pues ella no pasaba una noche fuera, a lo m&aacute;s llegaba de madrugada si la salida con amigas se prolongaba, pero siempre de alguna manera, me lo hac&iacute;a saber.<\/p>\n<p>Antes de salir llam&eacute; a las amigas preguntando si ellas ten&iacute;an alguna noticia. Ninguna supo decirme algo, aunque dos respuestas fueron con cierta vacilaci&oacute;n. Hecha esa elemental b&uacute;squeda, nada m&aacute;s que para aparentar preocupaci&oacute;n fui a la seccional de polic&iacute;a para hacerles saber mi temor de que hubiera tenido alg&uacute;n percance, pues cuando sal&iacute;a, si estimaba una demora fuera de lo habitual me avisaba, y ya hab&iacute;an pasado veinticuatro horas sin noticias.<\/p>\n<p>El agente que me atend&iacute;a, despu&eacute;s de registrar mis datos y los de mi esposa me pidi&oacute; esperar un momento. A los pocos minutos regres&oacute; acompa&ntilde;ado por otro, cuyas insignias de grado indicaban alguien de mayor jerarqu&iacute;a, quien me interrog&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sr Atilio G&aacute;lvez, me permite su documento?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, ah&iacute; lo tiene&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me dice el agente que viene a informar la ausencia anormal de su esposa Graciela Torres&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; es, hace un poco m&aacute;s de un d&iacute;a que no tengo noticias de ella y eso hasta ahora nunca hab&iacute;a sucedido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vea, ayer vino su esposa para denunciar que usted hab&iacute;a matado a su amante y ahora pretend&iacute;a hacerlo con ella, y por eso hab&iacute;a abandonado precipitadamente la casa estando usted en el trabajo. Va a quedar detenido hasta tanto lo disponga el juez. Quiere llamar un abogado?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No creo necesitar abogado porque seguramente esto es una confusi&oacute;n. Que mi mujer tenga un amante es una noticia trist&iacute;sima y totalmente nueva. Puedo saber a qui&eacute;n mat&eacute; seg&uacute;n ella?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, a Claudio Rold&aacute;n y dice que lo escuch&oacute; a usted, hablando con un amigo, decir que ya lo hab&iacute;an enterrado y ahora le tocaba a ella&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora s&iacute; estoy seguro del error. Claudio es un amigo, del cual soy cliente y con quien habl&eacute; por tel&eacute;fono hace menos de una hora. Pero no pretendo que crean mi palabra, ya lo llamo nuevamente&rdquo;.<\/p>\n<p>Marqu&eacute; y mientras esperaba que me atendiera veo que el polic&iacute;a me hace se&ntilde;as de que &eacute;l quer&iacute;a hablar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Amigo, estoy en la seccional segunda de la polic&iacute;a, no cortes, te van a hablar&rdquo;.<\/p>\n<p>Y pas&eacute; el aparato al que me interrogaba. Se pusieron de acuerdo y a la media hora quedaba demostrada la inexistencia del asesinato. Por otro lado, como la llamada a la que ella alud&iacute;a hab&iacute;a sido una simulaci&oacute;n para que la escuchara, le ofrec&iacute; al funcionario el tel&eacute;fono para que lo analizaran. Despu&eacute;s interrogu&eacute; al que dec&iacute;a ser mi amigo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seg&uacute;n la denuncia de Graciela vos debieras de estar muerto por ser su amante. Que est&aacute;s vivo no hay dudas, contame algo sobre lo otro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hermano te pido perd&oacute;n, es verdad, pero te juro que me volvi&oacute; loco, y vos sab&eacute;s que en ese tema soy d&eacute;bil, lo cual no me exime de cierta culpa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Una verdadera l&aacute;stima que esta amistad termine as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando me dijeron que pod&iacute;a irme, agradec&iacute; la amabilidad y les ped&iacute; que me tomaran la denuncia por abandono de hogar. Terminado el tr&aacute;mite regres&eacute; a casa, donde me esperaba Claudio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gracias amigazo, ahora el divorcio podr&aacute; hacerse m&aacute;s r&aacute;pido y puede que logre sacarle algo de plata. Espero que la tarea no te haya supuesto un sacrificio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De ninguna manera, ojal&aacute; todos los favores que me piden fueran as&iacute;, un verdadero placer&rdquo;.<\/p>\n<p>El juicio de divorcio fue bastante r&aacute;pido, y mi participaci&oacute;n en los bienes gananciales fue mejor de lo esperado, en parte porque ella se allan&oacute; de inmediato a todos los tr&aacute;mites. La amenaza de enviar el video a sus compa&ntilde;eros de trabajo fue efectiva.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que tom&eacute; conocimiento oficial de la sentencia recib&iacute; una llamada, era Andrea.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Atilio, me dijo Claudio que te sali&oacute; la sentencia de divorcio&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Tal cual, esta ma&ntilde;ana firme el enterado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto, como no quiero que alguien me gane de mano te invito a cenar como inauguraci&oacute;n de tu nuevo estado civil&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, no vemos esta noche&rdquo;.<\/p>\n<p>Estoy contento, el futuro pinta bueno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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