{"id":40098,"date":"2022-12-02T11:27:16","date_gmt":"2022-12-02T11:27:16","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-02T11:27:16","modified_gmt":"2022-12-02T11:27:16","slug":"dia-y-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/dia-y-noche\/","title":{"rendered":"D\u00eda y noche"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40098\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En su &uacute;ltimo a&ntilde;o de residencia, Valera empieza a trabajar en el mundo de la noche y la prostituci&oacute;n de lujo surfeando entre la delgada l&iacute;nea de la necesidad y el placer.<\/p>\n<p>Valera mir&oacute; la hora y se apresur&oacute; mientras se vest&iacute;a. El hombre permanec&iacute;a acostado contempl&aacute;ndola con verdadera fascinaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo vuelvo a verte? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;. Tengo mucho l&iacute;o esta semana, &mdash;respondi&oacute; ella.<\/p>\n<p>El ejecutivo se incorpor&oacute; en la cama, se coloc&oacute; los gayumbos y sac&oacute; su billetera.<\/p>\n<p>&mdash;La pr&oacute;xima semana viajo a Londres de negocios y me gustar&iacute;a que me acompa&ntilde;ases.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; si podr&eacute;, &mdash;declar&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso por qu&eacute;? &mdash;quiso saber el hombre de negocios.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te he dicho que estoy un poco liada.<\/p>\n<p>&mdash;Pero ser&aacute; a la semana que viene. Tienes tiempo para programarte.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;. Ya veremos, &mdash;le dijo d&aacute;ndole largas. No deseaba que su doble vida se le fuese de las manos ni tampoco dejar de lado su carrera. Estaba en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de residencia y su idea era terminar y replantearse su situaci&oacute;n y sus preferencias.<\/p>\n<p>&mdash;Pi&eacute;nsalo y cont&eacute;stame el fin de semana, &mdash;le dijo entreg&aacute;ndole doce billetes de cincuenta euros.<\/p>\n<p>Valera cogi&oacute; el dinero y asinti&oacute; sin demasiado inter&eacute;s, se colg&oacute; el bolso, le dio un beso, luego abandon&oacute; el hotel y un taxi la llev&oacute; a su casa.<\/p>\n<p>Eran las siete de la ma&ntilde;ana cuando lleg&oacute;, se quit&oacute; sus prendas de noche, le dio de comer a su gato y se dio una ducha r&aacute;pida. Despu&eacute;s se puso los vaqueros, una camiseta blanca, sus botas y su chupa de cuero. Por &uacute;ltimo, coloc&oacute; sus b&aacute;rtulos en la mochila, sali&oacute; de casa y sin demora condujo su TMAX en direcci&oacute;n al hospital. El hecho de estar presente en la operaci&oacute;n y aprender del m&aacute;s prestigioso cirujano cardiovascular del hospital era algo que no quer&iacute;a desaprovechar. Mir&oacute; su reloj y comprob&oacute; que llegaba cinco minutos tarde. Abri&oacute; la puerta del quir&oacute;fano y la auxiliar estaba ya coloc&aacute;ndole los guantes al cirujano. Valera entr&oacute; de forma precipitada pidiendo disculpas al equipo por el retraso, a continuaci&oacute;n, pas&oacute; a lavarse las manos y se coloc&oacute; los guantes de l&aacute;tex. El cirujano la mir&oacute; molesto, ella se disculp&oacute; de nuevo y baj&oacute; la mirada entendiendo el mensaje: &ldquo;tu cara bonita aqu&iacute; no tiene cr&eacute;dito. A la pr&oacute;xima te mandar&eacute; a quitar for&uacute;nculos&rdquo;.<\/p>\n<p>Tras seis horas de operaci&oacute;n qued&oacute; con Javi y bajaron a la cafeter&iacute;a a comer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ha ido? &mdash;se interes&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;La operaci&oacute;n bien. La que no ha quedado en muy buen lugar he sido yo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha pasado?<\/p>\n<p>&mdash;He llegado tarde.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder, Valera! Te van a quitar de cardio si sigues con tu actitud pasota. &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o te pasa?<\/p>\n<p>&mdash;Me he dormido, &iquest;qu&eacute; quieres que haga?<\/p>\n<p>&mdash;Es incre&iacute;ble. No est&aacute;s en el instituto, &iexcl;joder! S&eacute; un poco m&aacute;s responsable.<\/p>\n<p>&mdash;Pareces mi madre.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; madre te habr&iacute;a dado dos collejas.<\/p>\n<p>Mientras Javi le reprochaba su conducta irreflexiva, el m&oacute;vil de Valera vibr&oacute; encima de la mesa. Vio que era un n&uacute;mero desconocido e imagin&oacute; lo que eso significaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No vas a cogerlo? &mdash;le pregunt&oacute; Javi.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora no, &mdash;respondi&oacute; tajante ella.<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a ser algo importante, &mdash;insisti&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;De ser as&iacute; volver&aacute;n a llamar, no te preocupes, &mdash;dijo, y el tel&eacute;fono dej&oacute; de vibrar.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustas mucho Valera, pero no logro entenderte, &mdash;le dijo cogi&eacute;ndole las manos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que no entiendes, que no quiera comprometerme? No es tan dif&iacute;cil. Ya lo hemos hablado. O lo digieres o tendr&aacute;s indigesti&oacute;n, &mdash;respondi&oacute; ella solt&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;La impecable y comedida Valera, tan encantadora como siempre&hellip; &mdash;dijo con sarcasmo. &mdash;No es s&oacute;lo eso, &mdash;a&ntilde;adi&oacute;. &mdash;Asumo que quieras una relaci&oacute;n abierta&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Si no te gusta mi forma de proceder, &iquest;por qu&eacute; co&ntilde;o est&aacute;s conmigo? &ndash;le cort&oacute; sin darle opci&oacute;n a terminar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo ves? Siempre a la defensiva. S&oacute;lo quiero que est&eacute;s bien y que conf&iacute;es en m&iacute; por una vez en tu vida. Me buscas s&oacute;lo cuando necesitas algo. No es justo.<\/p>\n<p>&mdash;Nadie dijo que lo fuera, pero es lo que hay.<\/p>\n<p>&mdash;Eres consciente de que controlas la situaci&oacute;n, &iquest;verdad? &mdash;se quej&oacute; apenado mientras el tel&eacute;fono vibr&oacute; de nuevo sobre la mesa. Valera mir&oacute; la pantalla, comprob&oacute; que era otra vez el mismo n&uacute;mero y se levant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No seas ni&ntilde;o, &iquest;quieres? &mdash;le recrimin&oacute;. Dej&oacute; la bandeja sobre la mesa y lo dej&oacute; con la palabra en la boca.<\/p>\n<p>&mdash;No has comido&hellip; &mdash;grit&oacute; al tiempo que Valera abandonaba la cafeter&iacute;a. Javi la mir&oacute; obnubilado mientras se alejaba. Estaba loco por ella y sab&iacute;a que su &uacute;nica elecci&oacute;n era conformarse con las migajas que ella le dejaba y, aunque intentaba asumir esa relaci&oacute;n como algo normal, en el fondo le incomodaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&iacute;? &mdash;contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eres Vali? &mdash;pregunt&oacute; una voz al otro lado.<\/p>\n<p>&mdash;Lo soy, &mdash;afirm&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;He visto tu perfil. Estoy en la ciudad de paso y me gustar&iacute;a verte.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Esta noche te parece bien?<\/p>\n<p>Por un momento se plante&oacute; si realmente deseaba hacer eso con tanta asiduidad. Empez&oacute; con esas pr&aacute;cticas a modo de costearse los estudios sin tener que recurrir a unos padres que bastante esfuerzo hab&iacute;an realizado durante toda su carrera.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de responder a varios mensajes, comprob&oacute; que era un dinero f&aacute;cil, con el incentivo a&ntilde;adido del placer en la mayor&iacute;a de las citas. Hasta el momento todo hab&iacute;a sido relativamente sencillo con sus atributos como carta de presentaci&oacute;n y sin ninguna complicaci&oacute;n rese&ntilde;able.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;les son tus honorarios?<\/p>\n<p>&mdash;Depende de lo que quieras. La tarifa est&aacute; en el perfil como habr&aacute;s podido comprobar.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es. Quiero buffet libre.<\/p>\n<p>&mdash;Eso son seiscientos euros.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Haces servicios dobles? &mdash;pregunt&oacute; el cliente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; te refieres? &mdash;pregunt&oacute; perpleja.<\/p>\n<p>&mdash;Seremos dos. &iquest;Te supone un problema?<\/p>\n<p>Valera dud&oacute; unos instantes. En su corta experiencia no se le hab&iacute;a planteado semejante tesitura, por lo que lo valor&oacute; durante unos segundos.<\/p>\n<p>&mdash;Eso ser&aacute; el doble, &mdash;remarc&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;No hay problema, &mdash;acept&oacute;, y con ello result&oacute; evidente que su interlocutor era alguien adinerado. &mdash;&iquest;Paso a recogerte por alg&uacute;n sitio?<\/p>\n<p>&mdash;No. Dame una direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>El desconocido le facilit&oacute; la direcci&oacute;n del hotel y el n&uacute;mero de habitaci&oacute;n donde se hospedaban. Ella lo anot&oacute; y a continuaci&oacute;n acudi&oacute; a urgencias donde solicitaban su presencia.<\/p>\n<p>Eran las diez de la noche. Eligi&oacute; una falda corta, y para la parte superior, un su&eacute;ter ajustado que dibujaba su silueta. Unos tacones de v&eacute;rtigo elevaban su horizonte doce cent&iacute;metros y un abrigo negro ocultaba sus contornos con objeto de protegerse del fr&iacute;o de la noche.<\/p>\n<p>Llam&oacute; a la puerta y un hombre maduro la recibi&oacute;. El otro, unos pasos m&aacute;s atr&aacute;s, se aproxim&oacute; para presentarse. Rondar&iacute;a los cincuenta. Se saludaron con un beso cordial y el m&aacute;s joven le cogi&oacute; el abrigo. Ambos contemplaron con avidez la figura de la joven y ratificaron la calidad de la mercanc&iacute;a por la que iban a pagar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te apetece un poco de cava? &mdash;le pregunt&oacute; el hombre de mayor edad mientras lo serv&iacute;a en las copas.<\/p>\n<p>La joven doctora asinti&oacute;, cogi&oacute; la copa y bebi&oacute; un sorbo contemplando al de la perilla. Le ech&oacute; poco m&aacute;s de cuarenta. Era apuesto, bien proporcionado y con cierto aire de gal&aacute;n.<\/p>\n<p>El aspecto de su socio, en cambio era m&aacute;s ordinario. Mostraba m&aacute;s semejanza con un camionero al que le hab&iacute;an obligado a vestir con un traje de alquiler para ir a una boda, que con un ejecutivo. Luc&iacute;a una barba tupida, y una incipiente panza que no ocultaba remataba el estereotipo de camionero chabacano.<\/p>\n<p>Ambos varones se quitaron la americana e invadieron el espacio vital de Valera. &Eacute;sta retrocedi&oacute; unos pasos a fin de reclamarles el dinero por adelantado. El gal&aacute;n de la perilla sonri&oacute;, cogi&oacute; su billetera de la americana y le pag&oacute; la cantidad acordada mientras su socio se manoseaba la entrepierna contemplando a la joven y atractiva fulana. Valera guard&oacute; el dinero en su bolso, y como si hubiese dado el pistoletazo de salida, ambos individuos se abalanzaron sobre ella hambrientos de carne tierna. El su&eacute;ter vol&oacute; por encima de las cabezas y aterriz&oacute; en el suelo, al tiempo que cuatro manos se apresuraban en explorar cada cent&iacute;metro de la anatom&iacute;a de la joven. El sujetador tuvo el mismo sino y dos senos perfectos, adornados con unos pezones que apuntaban directamente al techo dieron la bienvenida a la fiesta. El fulano de aspecto tosco se situ&oacute; por detr&aacute;s y cogi&oacute; ambos pechos con las manos como queriendo emborracharse con ellos. Su boca recorri&oacute; el cuello de la joven mientras &eacute;sta notaba como el rancio aliento de ginebra le provocaba cierto rechazo. La efusividad con la que el hombre rozaba su entrepierna en su trasero era aplastante, dado que una erecci&oacute;n considerable pretend&iacute;a perforarla a trav&eacute;s de la prenda.<\/p>\n<p>Valera percibi&oacute; como la excitaci&oacute;n empezaba a socavar sus bajos con unos dedos avanzando por dentro de la diminuta falda buscando hurgar en la humedad de su raja. Cerr&oacute; los ojos y se dej&oacute; manosear por las inquietas manos de sus clientes. El chapoteo de los dedos incursionando en su sexo se hizo notar junto a los gemidos que iban escapando de su boca. Una mano condujo a la de Valera hasta el miembro del hombre tosco situado a su espalda. Valera lo cogi&oacute;, lo palp&oacute; e hizo un an&aacute;lisis morfol&oacute;gico mental de la verga que meneaba. Era de notable tama&ntilde;o, con una curvatura importante que le otorgaba una apariencia informe.<\/p>\n<p>Con la otra mano agarr&oacute; la otra verga e inici&oacute; movimientos masturbatorios con ambas pollas, al mismo tiempo que recib&iacute;a las caricias de los dos ejecutivos.<\/p>\n<p>El hombre de la perilla se deshizo de su ropa, zarande&oacute; su polla y se la ofreci&oacute; a Valera.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;meme la polla! &mdash;reclam&oacute;.<\/p>\n<p>Valera se acuclill&oacute; e inici&oacute; la tarea como la mejor de las profesionales. Su lengua iba y ven&iacute;a por toda la orograf&iacute;a de la verga mientras el hombre respiraba de forma desacompasada. Su socio se situ&oacute; a su lado reclamando las atenciones de la joven, al tiempo que sacud&iacute;a una verga informe que casi duplicaba en tama&ntilde;o a la de su socio. Valera la contempl&oacute; y su proximidad la hizo bizquear. Se hizo con ella a la par que mamaba la otra. Despu&eacute;s cambi&oacute; y su boca abraz&oacute; el pil&oacute;n de carne desproporcionado sin dejar de masturbar la otra polla.<\/p>\n<p>El hombre de la perilla la incorpor&oacute;, se extasi&oacute; de su cuerpo desnudo y oli&oacute; su perfume.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero met&eacute;rtela, zorra, &mdash;le dijo mostrando su erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Valera hizo caso omiso al comentario soez y humillante. Sab&iacute;a que en su condici&oacute;n, a veces ten&iacute;a que tolerar determinada jerga con la que no se identificaba, pero no era el momento, ni la situaci&oacute;n de andarse con remilgos, ni tampoco hacerse la puritana. Aunque no estuviese convencida del todo, en el fondo era consciente de cu&aacute;l era su cometido en ese momento.<\/p>\n<p>Se alej&oacute; un momento, abri&oacute; el bolso y extrajo una caja de preservativos, cogi&oacute; uno y se lo coloc&oacute; al gal&aacute;n. &Eacute;ste la despoj&oacute; de su tanga situ&aacute;ndola a cuatro patas encima de la cama, mir&oacute; embelesado los tesoros de la joven, pas&oacute; la mano por su humedad, luego pos&oacute; el glande a la entrada y a continuaci&oacute;n la penetr&oacute; con un rotundo golpe de ri&ntilde;ones. Valera gimi&oacute; por lo bajo, abri&oacute; la boca para exhalar otro gemido y el rabo del hombre tosco se le incrust&oacute; en el gaznate provoc&aacute;ndole repetidas arcadas hasta que pudo reducir el &iacute;mpetu del neandertal para posteriormente ser ella quien marcara el ritmo y la profundidad.<\/p>\n<p>Ambos hombres jadeaban mientras la fulana les proporcionaba el placer por el cual hab&iacute;an invertido su dinero. El troglodita abandon&oacute; su ubicaci&oacute;n, y con ella, el placer de la mamada para instarle a su compa&ntilde;ero a intercambiar posiciones. Agarr&oacute; las caderas con ambas manos, contempl&oacute; un instante el prodigioso trasero de la joven y babe&oacute; como un ni&ntilde;o ante un pastel de chocolate, de tal modo que, aunque fueran unas nalgas de pago, eran las mejores que hab&iacute;a visto en su dilatada vida sexual.<\/p>\n<p>Se coloc&oacute; el cond&oacute;n, encar&oacute; el enfundado y torcido miembro en la raja mojada y fue hundi&eacute;ndoselo de modo gradual. Valera liber&oacute; un elocuente gemido al tiempo que la tuneladora buscaba tocar fondo. Not&oacute; la diferencia de calibre con respecto a su compa&ntilde;ero, y como &eacute;ste la iba abriendo en canal. El hombre de las cavernas se agarr&oacute; a sus ancas e inici&oacute; reiteradas embestidas con firmes y certeros golpes de cadera, de tal modo que el placer se increment&oacute; para ambos, sin embargo, la polla que ahora le follaba la boca le imped&iacute;a gemir con total libertad.<\/p>\n<p>Una sonora nalgada la pill&oacute; desprevenida y una segunda aplicada con m&aacute;s rotundidad le provoc&oacute; un morbo y un placer a&ntilde;adido a la c&oacute;pula. Era una polla sobredimensionada, la m&aacute;s grande que hab&iacute;a visitado sus dominios hasta el momento y el placer que le estaba dando era proporcional al tama&ntilde;o, muestra de ello era el cl&iacute;max que empezaba a fraguarse en sus ingles para acabar arranc&aacute;ndole un agudo orgasmo en el que se vio obligada a liberarse de la verga que le follaba la boca para dejar escapar un grito de placer.<\/p>\n<p>&mdash;La puta est&aacute; corri&eacute;ndose, joder, &mdash;grit&oacute; el energ&uacute;meno sin dejar de embestir, al mismo tiempo que notaba las convulsiones de la vagina presion&aacute;ndole la verga. El troglodita sigui&oacute; arremetiendo con todo lo que ten&iacute;a mientras se corr&iacute;a gritando y lanzando toda clase de improperios hacia su persona.<\/p>\n<p>Al otro lado, el gal&aacute;n la cogi&oacute; del pelo y sigui&oacute; masturb&aacute;ndose sobre su cara. Por su parte, la joven cirujana segu&iacute;a disfrutando del intenso orgasmo en el que jadeaba con cada embate al mismo tiempo que un chorro de semen se aventur&oacute; dentro de su boca, seguido de otros tres que se estrellaron en su cara. A continuaci&oacute;n, el hombre le restreg&oacute; la polla por la cara esparciendo su esencia como si quisiera pint&aacute;rsela, hasta que finalmente se dej&oacute; caer a fin de recuperar el resuello. Su socio lo imit&oacute;. Valera se levant&oacute; y busc&oacute; su bolso en busca de toallitas con las que limpiarse. Escupi&oacute; la sustancia y se limpi&oacute; la cara. Desde la cama los ejecutivos se felicitaron mutuamente, a continuaci&oacute;n, contemplaron ensimismados la armoniosa figura de la joven. Nada sobresal&iacute;a sobre lo dem&aacute;s. Nada sobraba, ni nada se echaba de menos. Su cabello descend&iacute;a por mitad de la espalda como una cascada dorada. Sus ojos claros eran dos puntos suspensivos en el poema de su rostro. Unos ojos, &mdash;pens&oacute; el gal&aacute;n&mdash; que perfectamente podr&iacute;an penetrar la oscuridad. Unos ojos de los que nadie nunca podr&iacute;a saciarse al contemplarlos. El ejecutivo adivin&oacute; que detr&aacute;s del garbo y el refinamiento de aquella agraciada gatita se escond&iacute;a tambi&eacute;n un bagaje intelectual que no mostraba, sin embargo, era evidente que estaba ah&iacute; y eso la hac&iacute;a m&aacute;s interesante, si cabe.<\/p>\n<p>La mirada de su socio se centr&oacute; m&aacute;s en la longitud de sus piernas, embellecidas por unas medias negras que obligaban a orientar la vista hasta su trasero. Un trasero que ni la inspiraci&oacute;n del mejor escultor habr&iacute;a podido imaginar.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de limpiarse la cara, Valera se dio la vuelta y los dos ejecutivos babearon ante semejante f&eacute;mina. Ambos descolgaron su mirada desde los pechos hasta una vulva adornada con una diminuta tirilla de pelillos claros. Valera vio a los dos sementales zarandeando sus miembros casi dispuestos, prueba inequ&iacute;voca de que la viagra previa estaba cumpliendo su funci&oacute;n a la perfecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ven aqu&iacute;, guapa! &mdash;le orden&oacute; el gal&aacute;n.<\/p>\n<p>Valera se posicion&oacute; de rodillas entre ambos, cogi&oacute; sus miembros y empez&oacute; a moverlos al un&iacute;sono con lentitud. Unos cuantos meneos bastaron para que terminaran de endurecerse en sus manos. El cruce de miradas c&oacute;mplices, la lascivia t&aacute;cita y el morbo impl&iacute;cito hicieron sonar la campana del segundo asalto. El gal&aacute;n se coloc&oacute; a la fulana encima de &eacute;l y se emborrach&oacute; de su boca. Su lengua se enrosc&oacute; en la de ella, cual tornillo engrasado. Valera cogi&oacute; otro cond&oacute;n, asi&oacute; la verga del gal&aacute;n y la enfund&oacute;, despu&eacute;s se la encar&oacute; dej&aacute;ndose caer hasta que sus nalgas saludaron a las pelotas. Seguidamente inici&oacute; la cabalgada sobre su montura, por consiguiente, cerr&oacute; los ojos, sincroniz&oacute; el movimiento y el placer regres&oacute; a su co&ntilde;o con renovado &iacute;mpetu. Cuando los abri&oacute; el cipote informe avanzaba hacia su boca como una saeta hacia su presa. La cirujana abri&oacute; sus fauces y el exaltado ejecutivo se la foll&oacute;. Chup&oacute;, mam&oacute; y ensaliv&oacute; el pil&oacute;n de carne en aras de engullirlo por completo, sin embargo, le result&oacute; una haza&ntilde;a impracticable, por lo que desisti&oacute; en el empe&ntilde;o dedic&aacute;ndose a mamar tan s&oacute;lo lo que pod&iacute;a engullir. El hombre le sacaba su arma de tanto en tanto para propinarle sendos pollazos en la cara, despu&eacute;s se la volv&iacute;a a meter en la boca repitiendo el ritual mientras dur&oacute; la mamada. Posteriormente abandon&oacute; la privilegiada posici&oacute;n para atender la retaguardia de la joven doctora.<\/p>\n<p>Ensaliv&oacute; su dedo coraz&oacute;n y se lo introdujo en el ano mientras ella saltaba sobre la verga del socio. Valera not&oacute; la extremidad abri&eacute;ndose paso en su esf&iacute;nter y como &eacute;sta entraba y sal&iacute;a buscando su dilataci&oacute;n. El placer se increment&oacute; de forma sustancial y con &eacute;l los gemidos, por tanto, cuando el ejecutivo lo consider&oacute; oportuno detuvo la pr&aacute;ctica, envolvi&oacute; su polla con el cond&oacute;n, se acomod&oacute; en cuclillas detr&aacute;s de ella, posicion&oacute; el glande en el ojete y presion&oacute; con suavidad. Esta vez la joven se quej&oacute;, pero su empotrador no se detuvo y sigui&oacute; presionando un poco m&aacute;s, por lo que un dolor agudo se instal&oacute; en el peque&ntilde;o orificio atenuando el placer hasta desvanecerse por completo y convertirse poco despu&eacute;s en un suplicio. El hombre de barba empuj&oacute; con m&aacute;s fuerza y Valera grit&oacute; quej&aacute;ndose y pidi&eacute;ndole al energ&uacute;meno que se detuviera, por el contrario, y haciendo caso omiso, &eacute;ste la agarr&oacute; del pelo a modo de riendas y sigui&oacute; embistiendo con m&aacute;s fuerza.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos puta, no te quejes y mueve el culo, joder, &mdash;le orden&oacute; mientras intentaba alojarla toda en el estrecho orificio.<\/p>\n<p>Valera se encontraba aprisionada en un s&aacute;ndwich de carne sin posibilidad alguna de zafarse. Era algo que esperaba, pero con lo que no hab&iacute;a contado era con el calibre desproporcionado del troglodita que ahora estaba ensart&aacute;ndola con determinaci&oacute;n con el prop&oacute;sito de reventarle el culo.<\/p>\n<p>Por segunda vez le suplic&oacute; que parara, pero de nuevo, el ejecutivo, &mdash;convertido ahora en su verdugo&mdash; aceler&oacute; el ritmo de las acometidas buscando &uacute;nicamente su placer. Las l&aacute;grimas resbalaron por sus mejillas formando riachuelos ennegrecidos a causa del r&iacute;mel. Su radiante rostro se apag&oacute; empa&ntilde;ando su dicha, pero tambi&eacute;n su arrogancia. Pens&oacute; por un momento en Javi, en lo mucho que le daba y en lo poco que recib&iacute;a a cambio, sin embargo, ah&iacute; estaba siempre cuando ella lo necesitaba. Rogaba para que el suplicio terminase cuanto antes. No deseaba seguir all&iacute;, y desde luego tampoco seguir con el juego peligroso al que se hab&iacute;a estado acostumbrando sin haber valorado consecuencias.<\/p>\n<p>Los dos ejecutivos arremet&iacute;an con fiereza, y ella, en mitad de aquel torbellino de pollazos gritaba, cuando no, apretaba los dientes deseando que el tormento finalizase. El exaltado ejecutivo bufaba como un toro enfurecido mientras pistoneaba sistem&aacute;ticamente como un aut&oacute;mata sin voluntad propia. Despu&eacute;s de diez interminables minutos se detuvo, saco la verga del ano, se quit&oacute; el preservativo, movi&oacute; su verga con diligencia y eyacul&oacute; sobre las nalgas, espalda y el cabello dorado de la joven. A continuaci&oacute;n, se tumb&oacute; a un lado extenuado y satisfecho. Su socio le dio la vuelta a Valera, abri&oacute; sus piernas todo lo que daban de s&iacute; y la volvi&oacute; a encular en busca de su orgasmo.<\/p>\n<p>Por su parte, ella aguantaba estoicamente los embates del gal&aacute;n, y aunque ya no le dol&iacute;a tanto, tampoco lo estaba disfrutando. Varias l&aacute;grimas resbalaron por sus mejillas mientras el follador la embest&iacute;a, babeaba, bramaba y resoplaba cual astado embravecido. Ella, en cambio, permanec&iacute;a ahora hier&aacute;tica centr&aacute;ndose en un punto fijo a la espera de que terminara. El gal&aacute;n aceler&oacute; la cadencia hasta que percibi&oacute; la inminencia del cl&iacute;max, extrajo su miembro del recto de la muchacha, se quit&oacute; el cond&oacute;n y dispar&oacute; su leche en la tersa y aterciopelada piel de la joven. Acto seguido se tumb&oacute; exhausto al lado de su socio al tiempo que palmeaban su mano como dos triunfadores que acaban de cerrar un gran negocio.<\/p>\n<p>Valera se levant&oacute;, se limpi&oacute; someramente y se visti&oacute; con rapidez con la intenci&oacute;n de abandonar el lugar a la mayor celeridad. El energ&uacute;meno se aproxim&oacute; hasta ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A d&oacute;nde crees que vas? &mdash;le pregunt&oacute; zarande&aacute;ndose una polla enviagrada que ya empezaba a hincharse de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;Ya hemos terminado, &mdash;manifest&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;De eso nada. Te has embolsado una importante cantidad de dinero por dos polvos de mierda.<\/p>\n<p>Valera sac&oacute; el fajo de billetes del bolso y lo mir&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Toma tu dinero! &mdash;dijo lanz&aacute;ndolo a continuaci&oacute;n en la cama.<\/p>\n<p>El ejecutivo de la perilla que permanec&iacute;a tumbado se percat&oacute; de su congoja, cogi&oacute; el dinero, se levant&oacute;, se aproxim&oacute; a la joven y se lo volvi&oacute; a dar disculp&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento. No hemos sido muy caballerosos. Coge el dinero. Es tuyo. Te lo has ganado.<\/p>\n<p>Valera lo mir&oacute; contrita, tom&oacute; sus honorarios y desapareci&oacute;, sin embargo, despu&eacute;s de analizar esas palabras, se sinti&oacute; m&aacute;s puta que nunca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En su &uacute;ltimo a&ntilde;o de residencia, Valera empieza a trabajar en el mundo de la noche y la prostituci&oacute;n de lujo surfeando entre la delgada l&iacute;nea de la necesidad y el placer. Valera mir&oacute; la hora y se apresur&oacute; mientras se vest&iacute;a. El hombre permanec&iacute;a acostado contempl&aacute;ndola con verdadera fascinaci&oacute;n. &mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo vuelvo a verte? &mdash;pregunt&oacute;. 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