{"id":40133,"date":"2022-12-04T23:12:55","date_gmt":"2022-12-04T23:12:55","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-04T23:12:55","modified_gmt":"2022-12-04T23:12:55","slug":"vecina-con-ganas-de-follar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/vecina-con-ganas-de-follar\/","title":{"rendered":"Vecina con ganas de follar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40133\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Vivo en soledad elegida libremente, en un apartamento c&eacute;ntrico, tercer piso. Salgo de casa bastante temprano, regresando muy tarde, por lo tanto el pisito est&aacute; vac&iacute;o alrededor de quince horas al d&iacute;a. No me conocen los vecinos, yo tampoco a ellos, ni suelo acudir a esas reuniones infumables, soy el vecino desconocido, el antisocial, apodo de las chismosas. El piso est&aacute; cerrado a cal y canto incluidas las ventanas. Cuando el tiempo es bueno, suelo abrirlas un rato, las que dan a la calle, para la ventilaci&oacute;n, por motivos de higiene y salud, o ese es el consejo de la gente que sabe, aireaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una de las habitaciones da a un patio interior de luces, las ventanas enfrente a la m&iacute;a ya es otra propiedad. En esta habitaci&oacute;n transcurre la mayor parte del tiempo que permanezco en la casa. En ella est&aacute;n los libros, papeles, ordenador, con una mesa amplia donde voy acumulando todas las l&aacute;minas, documentos, o libros que estoy en su lectura.<\/p>\n<p>Cierto d&iacute;a al regresar a casa, ya en la noche, entr&eacute; en el piso, sin encender la luz, el cuarto que les habl&eacute; primero, est&aacute; a la entrada del apartamento. Abriendo la puerta y cuando con las manos buscaba el interruptor vi la habitaci&oacute;n del piso de enfrente a mi ventana, habr&aacute; tres o cuatro metros, puede que alguno m&aacute;s, en todo caso la distancia es m&iacute;nima. En este momento mi esp&iacute;ritu de portera o voyerista, se despert&oacute; como el resorte autom&aacute;tico de un mecanismo. Viendo a una chica con melena larga y mechas californianas enfrente de una pantalla de ordenador, mis urgencias en ese momento eran otras. Cerr&eacute; la puerta del piso pausadamente, tambi&eacute;n la habitaci&oacute;n, yendo al cuarto de ba&ntilde;o para finalizar mi urgencia, total una c&aacute;lida y larga meada.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n en el microondas de la cocina puse dos filetes de lomo de cerdo adobados, con una loncha de queso Caser&iacute;o y una cucharadita de mayonesa Musa, entre dos rebanadas de pan. Sent&aacute;ndome encend&iacute; la radio, como siempre a esas horas f&uacute;tbol, y f&uacute;tbol y m&aacute;s f&uacute;tbol. De repente me acord&eacute; de la ventana. Apagu&eacute; la radio y fui ligero y de manera decidida hasta mi estudio.<\/p>\n<p>Ella, todav&iacute;a no sab&iacute;a su nombre, segu&iacute;a frente a la pantalla. Vest&iacute;a un c&oacute;modo vestido lencero, muy liviano, pudiera ser lino, de colores que compaginaban perfectamente los c&aacute;lidos y fr&iacute;os. Realmente llamativo y estiloso con glamour. Segu&iacute;a concentrada en su pantalla, ni por un momento pudo imaginar que era observada desde la ventana enfrente a la suya, su despreocupaci&oacute;n era total. No encend&iacute; la luz para no llamar su atenci&oacute;n, tampoco el ordenador evitando los reflejos. Me mov&iacute;a con total sigilo hasta encontrar el taburete, situ&aacute;ndolo en la oscuridad a una distancia prudencial de la ventana. Absorto estaba contemplando el panorama, me parec&iacute;a escena de calentura brutal, miraba con atenci&oacute;n absoluta sin parpadear para no perderme nada.<\/p>\n<p>Ella segu&iacute;a con los movimientos del rat&oacute;n, la pantalla desde mi puesto no la ve&iacute;a, ella en actos reflejos, con la mano izquierda recolocaba su espectacular melena, o se acariciaba las tetas, por encima del liviano vestido. Tuve que levantarme para buscar la gamuza con que limpiar las gafas, al trasluz la porquer&iacute;a quitaba precisi&oacute;n del espect&aacute;culo, no quer&iacute;a perder ning&uacute;n detalle.<\/p>\n<p>A cuatro metros de mi ventana estaba sucediendo un espect&aacute;culo er&oacute;tico de primera categor&iacute;a. Permanec&iacute;a totalmente est&aacute;tico, silencio absoluto, nada de movimientos que pudieran delatar mi presencia. No cre&iacute;a la situaci&oacute;n, la visi&oacute;n de un espect&aacute;culo aut&eacute;ntico, real e &iacute;ntimo. En un momento gir&oacute; la cabeza hacia la ventana, viendo por primera vez su rostro. Era preciosa, guap&iacute;sima a rabiar, recordaba la imaginer&iacute;a de las v&iacute;rgenes sevillanas. Sinceramente muy guapa.<\/p>\n<p>Con un gesto decidido se acomod&oacute; cambiando la postura, levant&aacute;ndose de la silla una miaja, justo para levantar su vestido hasta sus caderas, en ese gesto pude ver la braga de elegante encaje, su color verde botella. Comenz&oacute; acarici&aacute;ndose la cara interior de sus torteados muslos. Empleaba una t&eacute;cnica sosegada, apacible, alternando de una pierna a la otra. La lengua recorr&iacute;a el entorno de la boca, humedeciendo sus carnosos labios, sus ojos empezaban a dilatarse, otra luminosidad muy distinta. Desde la distancia no pod&iacute;a apreciar su color, pero eran negros ojos, firmes y verdaderos.<\/p>\n<p>Con cierto gesto, intuyendo costumbre, los mojaba en la saliva y los llevaba al rec&oacute;ndito rinc&oacute;n, con el &aacute;nimo de lubricarlos. En gesto incontrolado cerraba los ojos, viendo como su nariz se hinchaba y la boca se entreabr&iacute;a, imaginaba sonidos guturales saliendo de manera incontrolada por la garganta.<\/p>\n<p>Acelerando fren&eacute;ticamente el ritmo de sus habilidosos y largos dedos, durante la particular coreograf&iacute;a de placer, alternaba los movimientos entre arriba, abajo y los circulares. Moment&aacute;neamente par&oacute;, su cuerpo convulsionaba descontroladamente, su cabeza se desplom&oacute; sobre la mesa de imitaci&oacute;n a madera. Perezosamente sac&oacute; sus dedos de la ropa interior. Ve&iacute;a un hilito de sus fluidos que se distingu&iacute;a a contraluz, desde la vulva a los dedos, jugando con la textura hasta su nariz, oli&eacute;ndolos despacio, para seguir a su boca, con deleite los rechupeteo. En un momento levant&aacute;ndose de la silla, fue hacia la puerta. Abri&oacute; y a la vez apagando la luz de la estancia, una vez en el peque&ntilde;o pasillo prendi&oacute; una llamativa lampara de forja dorada. Desde el disimulado observatorio advert&iacute;a una puerta al final del mismo.<\/p>\n<p>Entend&iacute;a que era su dormitorio, all&iacute; mismo se solt&oacute; el vestido, dej&aacute;ndolo caer a sus pies en forma displicente, para continuaci&oacute;n bajarse la braga que dejo encima mismo del vestido colorista. Sali&oacute; nuevamente al pasillo, esta vez con una camisa azul clarito con amplio pantal&oacute;n corto del mismo color. Hizo recorrido visual para ver que todo estaba correcto.<\/p>\n<p>Fin del espect&aacute;culo, me dieron ganas de gritar: &iexcl;Todos queremos m&aacute;s! No me pareci&oacute; adecuado en ese instante.<\/p>\n<p>En la misma postura de sentado, incorpor&aacute;ndome lo preciso, baje mis pantalones hasta los tobillos. Agarr&eacute; de manera decidida la verga, estruj&aacute;ndola con fuerza y ganas, someti&eacute;ndola con precisi&oacute;n y energ&iacute;a a un vaiv&eacute;n r&iacute;tmico acompasado. No llevar&iacute;a diez sacudidas cuando brot&oacute; un chorro caliente de lefa, chocando con mi pierna. Respirando hondo, dije para mis adentros que era la hora de dormir. Ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; al d&iacute;a a casa a una hora inusual, al llegar al portal y despu&eacute;s de palpar los diferentes bolsillos comprob&eacute; que no ten&iacute;a las llevas. Vaya incordio pens&eacute;. Mientras estaba en mi devaneo, me di cuenta que al lado m&iacute;o estaba una persona. Una sorpresa, era la vecina de la noche inolvidable, la protagonista de la gran pel&iacute;cula y de mi inspiraci&oacute;n. Era ella.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Hola! Me llamo Mariola y vivo en este portal, &iquest;Podr&iacute;as abrirme, no tengo la llave?, vivo en el tercero.<\/p>\n<p>&#8211; Pues no -fue mi contestaci&oacute;n a bote pronto.<\/p>\n<p>&#8211; Desde luego no eres el rey de la simpat&iacute;a y amabilidad.<\/p>\n<p>En ese mismo momento me ech&eacute; a re&iacute;r con una gran y sonora carcajada y a la vez recomponiendo mis ropas, mis bolsos y la figura.<\/p>\n<p>&#8211; Me llam&oacute; Arturo, vivo en el tercero tambi&eacute;n, y me has interpretado mal la contestaci&oacute;n o me he explicado de puta pena, que es lo mas seguro. Es qu&eacute; tampoco tengo llaves.<\/p>\n<p>Ella tambi&eacute;n comenz&oacute; a re&iacute;rse, una sonrisa cautivadora, fresca tambi&eacute;n. Es para mi concepto de guapeza, el rostro perfecto. La melena enmarcaba su rostro a la perfecci&oacute;n, dientes blancos, ojos negros vivos, cejas pobladas y perfiladas, nariz respingona, largas pesta&ntilde;as sin exageraci&oacute;n y labios bien marcados, pintados con un labial discreto, agradable a la vista, un rojo luminoso. Llevaba una camisa de color rojo cereza, con unos pantalones negros ce&ntilde;idos de corte ejecutivo, conjuntada con un sujetador rojo, se adivinada al principio del escote en uve de la camisa. Su pecho estaba proporcionado, de cintura marcada, pierna larga con unos gl&uacute;teos altos y tentadores. El conjunto lo completaba con unas sandalias de alto tac&oacute;n, cartera de ejecutivo color cuero viejo. En su brazo y perfectamente doblado una gabardina ligera de doble botonadura. Todo esto era la foto sin flash, en diez segundos.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos hacer una cosa Mariola -intentando caer bien-, como soy fant&aacute;stico y no antip&aacute;tico voy a ir al coche a por las llaves, que est&aacute;n en la guantera. Mientras esp&eacute;rame en esa cafeter&iacute;a de ah&iacute;, Venecia se llama. El garaje es el Moderno, que de aquella esquina hay cincuenta metros mal contados, &iquest;De acuerdo?<\/p>\n<p>&#8211; El planazo me parece de rechupete &#8211; mientras una sonrisa iluminaba su cara &ndash; pues voy para Venecia y te espero.<\/p>\n<p>Al regresar estaba en la barra acomodada, en un taburete sentada con las piernas cruzadas, en otro perfectamente colocada la gabardina con su malet&iacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Veo o intuyo que has madrugado hoy<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Por qu&eacute; lo dices?, majo.<\/p>\n<p>&#8211; Por la gabardina &ndash;respond&iacute;- esta ma&ntilde;ana aparte de rasca, el d&iacute;a amenazaba lluvia.<\/p>\n<p>-Muy observador -respondi&oacute; con una sonrisa muy agradable.<\/p>\n<p>Tomamos algo manteniendo una conversaci&oacute;n intrascendente por las llaves y el vivir solos, sin saber muy bien d&oacute;nde dejar una copia para casos de urgencia y verdadera necesidad. Coincidimos los dos con tener una segunda copia en un caj&oacute;n de nuestro despacho. Pagando la consumici&oacute;n, nos levantamos y a la vez que ella escrib&iacute;a en su Apple un mensaje.<\/p>\n<p>-Te invit&oacute; a comer &ndash;dijo ella con decisi&oacute;n&ndash; en mi casa. Acab&oacute; de encargar una pizza margarita, y tendr&eacute; en el frigor&iacute;fico alguna pichorradica m&aacute;s, &iquest;Hace?<\/p>\n<p>&#8211; Dos condiciones pongo. La primera si tienes Tabasco o alguna salsa picante y la otra un vino aceptable.<\/p>\n<p>-A ninguna de las dos puedo contestarte afirmativamente &ndash;fue su contestaci&oacute;n<\/p>\n<p>&#8211; Perfecto, mientras preparas la mesa voy a mi piso, me quito el traje de currante, y recojo las condiciones impuestas, &iquest;Okey?<\/p>\n<p>&#8211; Perfecto -contesto en plan resorte- tambi&eacute;n me pondr&eacute; algo mas c&oacute;moda que la ropa de oficina.<\/p>\n<p>Me vest&iacute; con una amplia camisa azul Bilbao, y un vaquero. Visit&eacute; la cocina y puse en mi bolso una botellita de Tabasco, y una botella de un crianza riojano, concretamente un Muga. Con cierto nerviosismo, abandonando el apartamento me presente en la puerta del suyo.<\/p>\n<p>Era evidente que se hab&iacute;a peinado, hab&iacute;a corregido el maquillaje, perfume agradable. Llevaba una camiseta con una estampaci&oacute;n con la imagen de Santillana del Mar, totalmente pegada a su cuerpo, y una minifalda blanca, parec&iacute;a una tenista de Roland Garros.<\/p>\n<p>-Que sorpresa &ndash;dije animadamente cuando abri&oacute; su puerta, obsequi&aacute;ndola con un par un besos en cada mejilla.<\/p>\n<p>Gesticul&oacute; cierto moh&iacute;n agradable, un picaron abre y cierra de sus p&aacute;rpados. Inmediatamente son&oacute; el timbre y por el interfono se oy&oacute; la voz firme del repartidor de las pizzas.<\/p>\n<p>&#8211; Si molesto me voy -dije para intentar crear un ambiente distendido, soltando a la vez los dos una risotada.<\/p>\n<p>En ese momento para recoger el dinero para pagar al repartidor, se agach&oacute; hasta un caj&oacute;n, en el gesto observ&eacute; con total detenimiento la redondez de sus nalgas, la marca de las diminutas bragas debajo de la faldita.<\/p>\n<p>-&iquest;Tendr&aacute;s descorchador, servilletas, cubiertos y vasos, no?<\/p>\n<p>&#8211; No me toques los cojones -fue se escueta contestaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tuvimos una comida asombrosa, muy alegre, con grandes risotadas, comentarios chistosos, en proporci&oacute;n directa al vaciado de la botella.<\/p>\n<p>Con cierta candidez, con sonrisa insinuante, con su dedo &iacute;ndice entre los dientes abandon&oacute; la silla caminando con cierta provocaci&oacute;n. Se acerc&oacute; hasta la puerta de la cocina, puso una mano a cada lado del marco, con un brutal y sexy movimiento de cadera, su falda se desliz&oacute; por sus piernas hasta los tobillos.<\/p>\n<p>Mis ojos hicieron chiribitas, tuve c&oacute;micamente que frot&aacute;rmelos. Ante mi estaba su trasero, adornado con una preciosa braga blanca con un encaje delicado y transparente. Era un culo voluptuoso, con ganas de morderlo o com&eacute;rtelo, o perder la cabeza. D&aacute;ndose la vuelta se mostr&oacute; con toda la rotundidad el resto de la anatom&iacute;a. No era necesario imaginarse nada, movi&oacute; las curvas en su escorzo incitador, mostr&aacute;ndome su concluyente hechizo. Tras su ropa &iacute;ntima trasparente pod&iacute;a ver su pubis, arreglado, con un tri&aacute;ngulo preciso de su matojo negro.<\/p>\n<p>-&iquest;Vas hacer algo mu&ntilde;eco, o lo hago yo todo?<\/p>\n<p>A un servidor estos poder&iacute;os me desarman, me vuelvo indeciso, no s&eacute; muy bien, al casi no conocerla, si arrancar de largo como un santacoloma o volverme pastue&ntilde;o como un domecq entre manso y bravo.<\/p>\n<p>Dando un brinco, como un resorte, me acerqu&eacute; hasta su persona, puse la mano en su entrepierna, mientras la besaba apasionadamente. Aparte la braga, mis dedos se hundieron en ella. El surco estaba lubricado salvajemente, sus bragas estaban mojadas de manera perceptible. Di la vuelta empezando abrir cajones de la cocina, hasta encontrar un mantel que extend&iacute; como si dibujase una revolera en el suelo.<\/p>\n<p>All&iacute; mismo tumb&aacute;ndola, me puse encima de ella, desabrochando el cintur&oacute;n y el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Te follo aqu&iacute; mismo, o te llevo a la cama? -Pregunte.<\/p>\n<p>Como contestaci&oacute;n apag&oacute; sus ojos. Silencio total. Incorpor&aacute;ndome lo necesario baj&eacute; mi ropa hasta las rodillas, sacando la chorra, mojando con mi saliva su co&ntilde;o, se la hinqu&eacute; con ganas metiendo los ri&ntilde;ones con ganas.<\/p>\n<p>Mariola se corri&oacute; como una loca, sin gritar, s&oacute;lo jadeos. Respir&oacute; lentamente, incorpor&aacute;ndose march&oacute; de la cocina hasta el cuarto de ba&ntilde;o. Al regresar, yo estaba sentado, me bes&oacute; con todas sus ganas<\/p>\n<p>-&iquest;No tienes casa?<\/p>\n<p>Fueron las &uacute;ltimas palabras que la o&iacute; pronunciar. A la ma&ntilde;ana siguiente encontr&eacute; una nota, introducida por la puerta. Era escueta, caligrafiada con letra francesa refinada:<\/p>\n<p>&ldquo;Ma&ntilde;ana vendr&aacute;n a recoger mis cosas, ayer fue mi &uacute;ltimo d&iacute;a en este lugar. Voy a otra ciudad. Eres un encanto&rdquo;<\/p>\n<p>Al final de la misiva la firma era unos labios rojos que hab&iacute;a estampado.<\/p>\n<p>Nunca he vuelto a verla, tampoco ser&iacute;a muy dif&iacute;cil localizarla, pero &iquest;Para qu&eacute;?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Vivo en soledad elegida libremente, en un apartamento c&eacute;ntrico, tercer piso. 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