{"id":40205,"date":"2022-12-11T04:27:41","date_gmt":"2022-12-11T04:27:41","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-11T04:27:41","modified_gmt":"2022-12-11T04:27:41","slug":"cronicas-vampiricas-i-las-vampiras-bisexuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cronicas-vampiricas-i-las-vampiras-bisexuales\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas vamp\u00edricas (I): Las vampiras bisexuales"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40205\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En d&iacute;a lluvioso el fuego crepitante en la chimenea del palacio Ducal, calentaba acogedoramente la habitaci&oacute;n del gran sal&oacute;n. Bajaba elegantemente ataviada por la escalera, Gabrielle la Duquesa Roja, esposa del poderoso Aslam, Amo y Se&ntilde;or de los Vampiros Rojos, habitantes de la cumbre helada del Kazbek en el C&aacute;ucaso. Su amiga la Baronesa Patrizia, enfundada en un vestido azul oscuro de seda con elegantes zapatillas negras, le esperaba ansiosa en el descanso de la escalinata.<\/p>\n<p>Al encontrarse sus ojos fueron luceros cuando se entrecruzaron las pupilas. En un gran abrazo sucumbieron al delirio de la liberaci&oacute;n de sus endorfinas. El amor y deseo de ambas se sell&oacute; en un prolongado beso de labios. La Baronesa, con amplia sonrisa tom&oacute; de la mano a la Duquesa Roja. As&iacute;, sin soltarla ascendieron los pelda&ntilde;os en direcci&oacute;n a la habitaci&oacute;n principal.<\/p>\n<p>En el trayecto, la rubia pregunt&oacute; a la poderosa vampira<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Gabrielle, c&oacute;mo va la relaci&oacute;n con tu marido?<\/p>\n<p>&#8211; Patrizia, soy afortunada de ser la consorte de Aslam. &Eacute;l como l&iacute;der de la m&aacute;s fuerte tribu vamp&iacute;rica me ha llenado de riquezas y status pero eso, es lo de menos. Lo amo porque siento su amor en exclusividad. Agrega, el que siempre me complace en cualquiera de mis caprichos, t&uacute; eres testigo viva de eso. El plus de todo esto, es cuando en la cama estalla para m&iacute;. Es un sobresaliente atleta con el atributo de ser muy creativo aunque es un var&oacute;n de mucha autoridad.<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;Gabrielle, vaya que eres afortunada! &iquest;Cu&aacute;ntas no deseamos lo mismo? Aunque me incomoda que sea &ldquo;un var&oacute;n de mucha autoridad&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; Patrizia &iquest;Por qu&eacute; tan socarrona? &iexcl;oh, d&eacute;jame adivinar! Te asusta la forma con que se conduce &iquest;Verdad?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;As&iacute; es! Hermosa t&uacute; debiste ser Reina y no Duquesa. Cuando qued&oacute; vacante el trono, Aslam no pudo obtener el voto necesario de los restantes catorce Se&ntilde;ores Feudales. Lo tildaron de extremadamente cruel y sanguinario, prefirieron como Rey a Falaris, Se&ntilde;or de los Vampiros Azules. El Se&ntilde;or&iacute;o de tu marido, est&aacute; escrito en p&aacute;ginas de oro, que ocultan el mucho terror con que se impuso. Todos le tiemblan. Los castigos que impone en p&uacute;blico hacen a los espectadores cerrar los ojos. Pobre del que incumpla sus &oacute;rdenes porqu&eacute; entonces se le sentencia a una muerte espantosa. Solamente t&uacute; eres la &uacute;nica que no se hiela cuando &eacute;l, ve con severidad. &iquest;Qui&eacute;n del pueblo de los Vampiros Rojos, ha olvidado cuando despu&eacute;s de sofocar el levantamiento que cost&oacute; la vida al Rey Kadir, sin juicio previo, en la hoguera priv&oacute; de la vida a setenta rebeldes? Yo lo tengo marcado como yerro incandescente en mi piel. A ellos, les tuvo piedad por ser en el pasado sus compa&ntilde;eros de armas. &iquest;Qu&eacute; fue de los otros, a quienes trato imp&iacute;amente?<\/p>\n<p>&#8211; Patrizia, tengo todo eso presente. S&eacute; de lo que es capaz. He presenciado las ejecuciones que ha ordenado y s&iacute;, hasta yo he cerrado los ojos. A su favor, debo decir, qu&eacute; &eacute;l, es uno de los padres fundadores del reinado vamp&iacute;rico. Nuestra raza pudo haberse extinguido a manos de los hombres quienes nos ve&iacute;an como a una peste. No hab&iacute;a organizaci&oacute;n con nosotros. Diecis&eacute;is Se&ntilde;ores se unieron. Los principales eran Kadir, Falaris y Aslam. Unificaron a los clanes bajo una bandera. Subyugaron a nuestros perseguidores. Ahora son los hombres quienes para sobrevivir deben pagar tributo. La sangre que tributan a la fecha nos alimenta.<\/p>\n<p>Venida la paz Aslam, persigui&oacute; las gavillas de desertores, y aunque te trae triste recuerdo, derrot&oacute; a los levantados que asesinaron al Rey Kadir. Junto con Falaris, restableci&oacute; el orden por siglos respetado. Gan&oacute; m&aacute;s batallas que el ahora Rey. No obtuvo la corona pero en la l&iacute;nea de sucesi&oacute;n es el que sigue. Actualmente ostenta el t&iacute;tulo de &ldquo;Guardi&aacute;n de la Corona&rdquo;. Bajo su mando los guerreros, sirvientes y pueblo son una m&aacute;quina perfecta que no tolera errores.<\/p>\n<p>Patrizia para evitar controversias, contest&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Tienes raz&oacute;n Gabrielle. Debo de revalorar lo que me has dicho. Sin duda Aslam, ser&aacute; el mejor Rey. Por cierto, &iquest;D&oacute;nde anda?<\/p>\n<p>Sonriendo la Duquesa, refiri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Acompa&ntilde;a a Falaris en su habitual cacer&iacute;a de hombres. Patrizia deber&iacute;as unirte a esas jornadas aunque sea una sola vez. Cuando voy con ellos me encanta ver la forma en que los capturan. A algunos los han sacado incluso de hoyos en la tierra. Verlos sufrir excita mis ganas de beber sangre caliente.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Gabrielle, has pensado que los hombres tarde o temprano se fastidiaran? Me da miedo que logren agruparse bajo un mando inteligente y adquieran fuerza para hacernos una guerra sin cuartel.<\/p>\n<p>&#8211; Patrizia &iquest;Qu&eacute; te pasa hoy? Mientras Aslam viva nunca veremos a los vampiros ser derrotados por los hombres. Hermosa, sin duda, s&eacute; lo que necesitas para sacar todo ese estr&eacute;s acumulado.<\/p>\n<p>Sin haber llegado a la rec&aacute;mara, en el pasillo, los sirvientes pudieron ver a tan atractivas y guapas maduras trenzarse en candentes caricias. Comparti&eacute;ndose besos entraron a la habitaci&oacute;n. Poco a poco ambas descansaron sus cuerpos en el colch&oacute;n de la cama. La Baronesa hecha una fiera en acecho comenz&oacute; a marcar el ritmo del agasajo. Fue desvistiendo a su amante. Se le dibuj&oacute; en el rostro una sonrisa de felicidad al decir.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; bella eres! &iexcl;Una buen&iacute;sima hembra!<\/p>\n<p>Arrodillada sobre el colch&oacute;n, Gabrielle pas&oacute; la lengua en la espalda de su amiga. Por detr&aacute;s, le saboreaba el cuello. Sus manos le amasaban las tetas y pezones. La Baronesa con ligeros gemidos reaccion&oacute;. Su palpitante cl&iacute;toris le oblig&oacute; a conducir la mano a su h&uacute;meda vagina para chasquearla como loca, mientras se&ntilde;alaba.<\/p>\n<p>&#8211; Que exquisita sensaci&oacute;n me causa tu lengua. Sigue, te pertenezco. Disfr&uacute;tame. Saca de m&iacute; la yegua lista para ti.<\/p>\n<p>Luego Patrizia, con lentitud se zaf&oacute; del abrazo de la Duquesa. La empujo con suavidad sobre los cobertores. Sus ojos centellaron cuando emple&oacute; ambas manos para separarle las piernas. Su boca trag&oacute; el cl&iacute;toris hinchado de la Duquesa. Lo succionaba haciendo enormes ruidos imitando a los lobos hambrientos cuando comen. Mientras Gabrielle, se retorc&iacute;a de placer pero no se permiti&oacute; seguir disfrutando en su suave vagina. Se neg&oacute; al orgasmo. Deseaba seguir gozando lo m&aacute;s que se pudiera. Tom&oacute; a Patrizia. La puso de pie para luego inclinarla. As&iacute; apareci&oacute; la vulva blanca y depilada de su amiga. Meti&oacute; sus cuatro dedos en la estrecha vagina h&uacute;meda. La rubia dio respingos y comenz&oacute; a decir.<\/p>\n<p>&ndash; As&iacute;, f&oacute;llame fuerte. Soy tu loba.<\/p>\n<p>Gabrielle, sigui&oacute; en lo suyo. Estaba perdida observando la entrada y salida de sus dedos brillantes de los jugos que recog&iacute;an. Patrizia, sinti&oacute; placer en la subyugaci&oacute;n al tener tras tres o cuatro minutos un cl&iacute;max. Qued&oacute; inm&oacute;vil y muda con la cabeza descansando sobre la cama.<\/p>\n<p>Tras esperar poco tiempo, la rubia se recuper&oacute;. Alz&oacute; sus manos para pellizcar los pezones de la esposa de Aslam, dici&eacute;ndole.<\/p>\n<p>&ndash; Ah, ahora te voy a dejar bien orde&ntilde;ada. &iexcl;Dame toda tu leche!<\/p>\n<p>Gabrielle respondi&oacute; acariciando el trasero a su mujer amante, dici&eacute;ndole<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;Que ricas nalgas tienes! &iexcl;Me encanta apret&aacute;rtelas! Es una delicia que las tengas duras, redondas y paradas. &iexcl;Son m&iacute;as!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s sonriente con cierta agresividad llev&oacute; a la Baronesa Patrizia, al piso. A ahorcadas, le puso la vagina en la boca. Empez&oacute; a cabalgar y gemir. Los labios de la rubia no soltaban los labios vaginales de la Duquesa. No quiso desaprovechar la Baronesa la oportunidad de clavar sus dedos en el ano de la noble vampira, as&iacute; lo hizo. La esposa de Aslam daba fuertes gemidos de placer, diciendo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;As&iacute; te gusta pervertida? &iexcl;Anda chupa m&aacute;s mi vagina! &iexcl;C&oacute;metela! &iexcl;Clava m&aacute;s tus dedos en mi ano! &iexcl;Hazlo perra!<\/p>\n<p>Gabrielle descarg&oacute; jugos que empaparon la cara de Patrizia. Esta dij<\/p>\n<p>&ndash; Saben ricos tus salados jugos aparte son muy calientes. Tienes una vagina exquisita<\/p>\n<p>A cada chupet&oacute;n de la Rubia, la esposa de Aslam en voz alta gem&iacute;a, no paraba de decir.<\/p>\n<p>&ndash; C&oacute;meme, maldita perra puta. Demu&eacute;strame porqu&eacute; eres mi amante mujer.<\/p>\n<p>Patrizia, succionaba como si no hubiera un ma&ntilde;ana. Gabrielle, se convulsionaba por el orgasmo logrado. Despu&eacute;s empuj&oacute; a la rubia. La bes&oacute; con pasi&oacute;n en cada cent&iacute;metro de su piel. Al besarla sabore&oacute; sus propios jugos en los labios de su amiga. Dici&eacute;ndole.<\/p>\n<p>&#8211; Te encanta chupar vaginas &iquest;Verdad, perra?<\/p>\n<p>Patrizia, asinti&oacute; con la cabeza. Mientras su boca capturaba los pezones de la Duquesa para luego decirle.<\/p>\n<p>&ndash; Me encantan las tetas grandes como las tuyas.<\/p>\n<p>Para luego chuparlos con mayor fuerza. Era tanta su ansiedad que los babeaba abundantemente provocando los gemidos entrecortados de la otra. La baronesa, atac&oacute; otra vez la vagina de Gabrielle, dej&aacute;ndola sin aliento cuando le leng&uuml;ete&oacute; su muy dilatado cl&iacute;toris. Cerrando sus ojos y apretando sus labios expresaba su placer inagotable. Apenas y pod&iacute;a musitar.<\/p>\n<p>&#8211; Hazme de tu pertenencia. Lo deseo con todo el coraz&oacute;n. Dame m&aacute;s orgasmos mi amada.<\/p>\n<p>Gabrielle chorreante en sus labios vaginales estall&oacute; como volc&aacute;n para quedar casi desmayada. Sin apenas darle tiempo de recuperaci&oacute;n Patrizia, desliz&oacute; sus piernas entre las de Gabrielle, uniendo sus vaginas hasta que sus cl&iacute;toris hicieron contacto carnal. Con desesperaci&oacute;n se frotaban en busca de mayores cl&iacute;max que en poco lograron.<\/p>\n<p>Sus gemidos se ahogaron al estar boca con boca pegadas. Conforme pasaba la noche m&aacute;s frenes&iacute; hubo entre ellas. En eso, Gabrielle, vio una sombra parada en el pasillo. Era la joven sirvienta que las observaba a hurtadillas al haber dejado por descuido la puerta de la habitaci&oacute;n abierta.<\/p>\n<p>En eso Patrizia, habl&oacute;<\/p>\n<p>&ndash; Oye &iquest;C&oacute;mo te atreves a vernos? &iexcl;Ven ac&aacute;!<\/p>\n<p>Ely, la joven vampira, sabi&eacute;ndose descubierta, con miedo apenas entr&oacute; a la habitaci&oacute;n. Aunque agachada de cabeza no dejaba de observar la desnudez de sus dos superiores. Patrizia, comenz&oacute; la reprenda, diciendo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Conque tenemos a una peque&ntilde;a fisgona? &iexcl;Qu&iacute;tate la ropa!<\/p>\n<p>Temblando, as&iacute; lo hizo Ely. Fue revisada por la Baronesa de pies a cabeza. En ciertos momentos, le toca los senos y trasero para despu&eacute;s decirle.<\/p>\n<p>&ndash; Vete a tu habitaci&oacute;n &iexcl;Largo de aqu&iacute;!<\/p>\n<p>Le pregunt&oacute; Gabrielle a su amiga.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Deseas le aplique un severo castigo?<\/p>\n<p>Contest&oacute; la rubia.<\/p>\n<p>&ndash; Fue descuido nuestro. La vi desde que lleg&oacute; pero me excito que estuviera de fisgona. No la castigues. Tengo planes para esa peque&ntilde;a traviesa. Mira como escurre mi vagina de lo caliente que a&uacute;n sigo. Me dejaste la vulva y tetas muy chupadas y la presencia de la sierva ayud&oacute; para calentarme m&aacute;s. Su castigo ser&aacute; que cuando estemos revolc&aacute;ndonos no cerremos la puerta de la habitaci&oacute;n para que ella finja estar a escondidas observ&aacute;ndonos.<\/p>\n<p>En las torres de las murallas sonaron las trompetas. Las grandes puertas de la Ciudad, se abr&iacute;an para dar paso a Aslam y a sus mejores guerreros. Tras ellos, ven&iacute;an vampiros siervos arriando a animales de carga que arrastraban tres jaulas con ruedas llenas de asustados prisioneros humanos.<\/p>\n<p>Las dos mujeres al escuchar a los voceros anunciar el regreso del Se&ntilde;or de los Vampiros rojos, procedieron con premura a vestirse. Cinco minutos despu&eacute;s recib&iacute;an en la puerta principal del palacio al musculoso gigant&oacute;n. Al verlo Gabrielle, corri&oacute; a sus brazos. Con un beso lo recibi&oacute; mientras sus dedos acicalaban la melena negra del h&eacute;roe sanguinario.<\/p>\n<p>Aslam, al observar a la Baronesa, le dijo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute; ave de mal ag&uuml;ero?<\/p>\n<p>Contest&oacute; Gabrielle.<\/p>\n<p>&ndash; Poderoso Se&ntilde;or, ella es mi amante y la invite a estar en mi cama. Tenle paciencia.<\/p>\n<p>Con su voz ronca contest&oacute; el poderoso Vampiro.<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;Es hora de que se vaya! No es de mi agrado su presencia. A ti Gabrielle te necesito en mi cama. Ordena cambiar el colch&oacute;n y cobijas no quiero percibir el olor de esa miserable a qui&eacute;n t&uacute; le salvaste la cabeza. Hace tiempo debi&oacute; haber muerto.<\/p>\n<p>La baronesa, se retir&oacute;, no sin antes musitar &ndash; Alg&uacute;n d&iacute;a la pagaras Aslam. El alma de mi esposo que mandaste a la hoguera clama venganza.<\/p>\n<p>Los Duques, despu&eacute;s de eso, fueron a los carromatos. Ah&iacute; los custodios sacaron de una de las jaulas a la joven bella que la Duquesa escogi&oacute; para extraerle del cuello toda la sangre. No par&oacute; hasta que la mujer cay&oacute; muerta. La Duquesa limpi&oacute; con su mano sus ensangrentados labios. Sonriendo dijo a su esposo &ndash; Estuvo deliciosa. Gracias por el regalo.<\/p>\n<p>Ambos esposos entraron a su palacio, cerr&aacute;ndose tras de ellos, las puertas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 En d&iacute;a lluvioso el fuego crepitante en la chimenea del palacio Ducal, calentaba acogedoramente la habitaci&oacute;n del gran sal&oacute;n. Bajaba elegantemente ataviada por la escalera, Gabrielle la Duquesa Roja, esposa del poderoso Aslam, Amo y Se&ntilde;or de los Vampiros Rojos, habitantes de la cumbre helada del Kazbek en el C&aacute;ucaso. 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