{"id":40246,"date":"2022-12-14T23:00:00","date_gmt":"2022-12-14T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-14T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-14T23:00:00","slug":"su-profesor-particular-capitulo-vi-dispuesta-a-instalarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/su-profesor-particular-capitulo-vi-dispuesta-a-instalarse\/","title":{"rendered":"Su profesor particular (cap\u00edtulo VI): Dispuesta a instalarse"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40246\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Elena iba sentada sobre Tom&aacute;s, oblig&aacute;ndolo a servirle de pony. Sent&iacute;a su poder sobre &eacute;l y se excitaba al dominarlo. Se hab&iacute;a sentado, no con sus piernas colgando a los costados de Tom&aacute;s, sino que las hab&iacute;a pasado sobre sus hombros quedando as&iacute; pegadas a la cara de su sirviente. Luego, para no perder el equilibrio agarr&oacute; los dos extremos de la fusta cuya parte central sujetaba Tom&aacute;s con la boca.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Vamos, profesor!&rdquo;. &ldquo;Con cuidado. No quiero caerme. Y t&uacute;, por tu bien, tampoco querr&aacute;s que me caiga&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s quiso contestar: &ldquo;Por supuesto, mi ama. Pondr&eacute; todo mi cuidado en llevarla sin el m&aacute;s m&iacute;nimo percance. Servirla con mi toda mi atenci&oacute;n es mi m&aacute;ximo objetivo. Jam&aacute;s dejar&iacute;a que se cayera&rdquo;; pero no pudo porque su boca sujetaba con fuerza la fusta a la que se agarraba Elena.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a moverse muy despacio, con mucho cuidado de no tirar a Elena.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;M&aacute;s r&aacute;pido!&rdquo; le orden&oacute; ella.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s apret&oacute; el paso, aunque sigui&oacute; poniendo toda su alma en mantener el m&aacute;ximo cuidado para que Elena mantuviera el equilibrio sin problema.<\/p>\n<p>Ella acerc&oacute; uno de sus pies a la cara de Tom&aacute;s: &ldquo;&iquest;Puedes sentir el olor que desprenden mis pies, Tom&aacute;s? He llevado los mismos calcetines con estas zapatillas toda la semana. Hasta me daba verg&uuml;enza que alguien pudiera notar el olor. Lo he hecho por ti, para que veas que me preocupo por complacerte y que estoy dispuesta a cumplir mi parte de nuestro acuerdo lo mejor que pueda&rdquo;. &ldquo;Porque supongo que a un fetichista como t&uacute;, le encantar&aacute; adorar mis pies sudados y olorosos, &iquest;no? Bueno, no hace falta que me respondas, recuerdo como te enganchaste a la mochila que dej&eacute; en tu despacho y el lavado que hiciste con tu lengua a todas mis prendas &iacute;ntimas, jajaja, &iquest;o no?&rdquo;.<\/p>\n<p>Efectivamente, Tom&aacute;s hab&iacute;a sentido en su nariz el aroma que llegaba desde los pies de Elena cuando ella se sent&oacute; sobre &eacute;l y coloc&oacute; las piernas sobre sus hombros, incluso antes de que ella acercara su pie a su cara. Con la fusta en la boca, no pudo contestar a lo que Elena le preguntaba, pero se excit&oacute; tanto ante la idea de quitar esos zapatos y esos calcetines y lamer sus preciosos pies, que crey&oacute; que se iba a correr all&iacute; mismo. Elena hab&iacute;a sabido hacerse esperar y Tom&aacute;s estaba totalmente entregado a ella. No pod&iacute;a negarse a ninguna de las &oacute;rdenes de Elena ni pensar en otra cosa que no fuera estar a sus pies ador&aacute;ndola. Hab&iacute;an sido muchos a&ntilde;os esperando una oportunidad como &eacute;sta y con una preciosa e inteligente mujer como Elena.<\/p>\n<p>A Tom&aacute;s le resultaba incre&iacute;ble estar tan excitado incluso con el dolor que hab&iacute;a soportado y que todav&iacute;a notaba en su culo. Era un castigo que no espera recibir, sobre todo, nada m&aacute;s llegar Elena. Pero toda esa sumisi&oacute;n, todo ese abandono a la voluntad de la diosa &iexcl;le resultaba tan excitante! Estaba deseando que llegaran los de la mudanza y se terminaran para quedarse tranquilo con Elena y lamer sus adorables pies&hellip; y cualquier otra parte de su cuerpo que ella le pidiera o, m&aacute;s bien, le permitiera. En momento no hab&iacute;a otra cosa en el mundo en la que pensar, solo servir, adorar y disfrutar de la sumisi&oacute;n a esa bell&iacute;sima mujer.<\/p>\n<p>Cuando llegaron a la habitaci&oacute;n, Elena se sinti&oacute; satisfecha de c&oacute;mo hab&iacute;a ido todo. Mir&oacute; la enorme cama para ella, la gran terraza, el ba&ntilde;o con ba&ntilde;era de hidromasaje&hellip; Como se alegraba de haber tenido el valor de proponer ese pacto a Tom&aacute;s. Adem&aacute;s, no tendr&iacute;a que ocuparse de nada, ten&iacute;a a su servicio una sirvienta profesional y un esclavo personal dispuesto a satisfacerla hasta en su m&aacute;s m&iacute;nimo deseo. Solo ten&iacute;a que mantenerlo todo el curso con la dosis de excitaci&oacute;n y dominaci&oacute;n precisa para que no perdiera el inter&eacute;s y ella se sent&iacute;a muy capaz de hacerlo: ten&iacute;a el car&aacute;cter y la habilidad necesaria y ese cuerpo perfecto, incluyendo esos pies por los que Tom&aacute;s se dejar&iacute;a matar. En definitiva, se presentaba un curso de lo m&aacute;s confortable. &iexcl;Pena que estuviera en su &uacute;ltimo a&ntilde;o y no haberlo descubierto antes!&rdquo;.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a sentada sobre la espalda de Tom&aacute;s, Elena comenz&oacute; a hablarle: &ldquo;Hay algunas cosas de esta habitaci&oacute;n que me gustar&iacute;a cambiar, Tom&aacute;s. Por ejemplo, hay que buscar una buena mesa de escritorio. En la casa tambi&eacute;n vamos a hacer algunos cambios. Est&aacute; bien, pero ya sabes, te falta el toque femenino. Por supuesto, t&uacute; te encargar&aacute;s de pagarlo todo porque querr&aacute;s tenerme contenta y que est&eacute; c&oacute;moda, &iquest;no? Ya lo iremos viendo&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s no se atrevi&oacute; a soltar la fusta de su boca para contestarle a Elena pero por supuesto, aceptaba que har&iacute;a en la casa todas las modificaciones que le apetecieran a Elena, porque lo consideraba parte del acuerdo y, tambi&eacute;n, porque el deseo de servirla se hab&iacute;a instalado por completo en su mente.<\/p>\n<p>Elena se levant&oacute; de la espalda de Tom&aacute;s y dio una vuelta por la habitaci&oacute;n, abri&oacute; el armario, entr&oacute; en la terraza&hellip; Finalmente se sent&oacute; en la cama para comprobar la firmeza del colch&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando estaba sentada en la cama, le dijo a Tom&aacute;s &ldquo;Ya puedes soltar la fusta, hombre. No hace falta que te quedes con ella en la boca para siempre. &iexcl;Qu&eacute; obediente est&aacute;s ahora! Ser&aacute; el efecto del castigo, jajaja&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se dirigi&oacute; a cuatro patas hasta una mesita y dej&oacute; la fusta all&iacute;. Luego se acerc&oacute; un poco a Elena y, a cuatro patas y con la cabeza agachada ante ella, le pidi&oacute; permiso para hablar: &ldquo;Se&ntilde;ora, si me permite decirle algo&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Dime&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Como ve, he preparado todo como usted deseaba y he hecho todo lo posible por agradarla, aun admitiendo los imperdonables fallos en su recibimiento, que usted con su generosidad ha castigado para ense&ntilde;arme. Sin embargo, y espero no ser demasiado atrevido, todav&iacute;a no he tenido ocasi&oacute;n de besar sus pies y ardo en deseos de hacerlo. Si usted me permitiese descalzarla y masajear y besar sus divinos pies, aunque sea sin quitarle los calcetines mientras llegan los operarios de la mudanza&hellip; Ardo en deseos de poder adorar esos preciosos pies. El tenerlos tan cerca de m&iacute; y no poder acceder a ellos es un suplico. Compr&eacute;ndalo, &iexcl;es usted tan bella!&rdquo;.<\/p>\n<p>Elena sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno. Lo has pedido con educaci&oacute;n y de manera convincente. Est&aacute; bien. Para que veas que soy una buena ama. Te voy a complacer. Te dejo jugar un poco con mis pies mientras esperamos a los de la mudanza&rdquo;. &ldquo;Ac&eacute;rcate. A cuatro patas y p&aacute;rate a un metro de m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s sinti&oacute; como su pene crec&iacute;a al o&iacute;r lo que Elena le acababa de decir y ante la inminencia de poder sacar esos preciosos pies de las zapatillas que los encerraban. Se acerc&oacute; a Elena y, cuando estaba m&aacute;s o menos a un metro de distancia, se par&oacute; se puso de rodillas y esper&oacute; las &oacute;rdenes de su ama.<\/p>\n<p>Cuando Tom&aacute;s se arrodill&oacute; frente a ella, Elena pudo notar el bulto en su pantal&oacute;n. Acerc&oacute; su mano y toc&oacute; el pene de Tom&aacute;s, que estaba duro como una roca.<\/p>\n<p>&ldquo;Vaya, vaya, mi querido profesor. Veo que tu hermanito peque&ntilde;o est&aacute; totalmente fuera de control, &iquest;eh? Si te portas bien, puede que luego te deje jugar un poco con &eacute;l&hellip; o no, ya veremos, jajaja&rdquo;.<\/p>\n<p>En ese momento son&oacute; el timbre de la puerta. Los de la mudanza acababan de llegar&#8230; y en el momento m&aacute;s inoportuno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Elena iba sentada sobre Tom&aacute;s, oblig&aacute;ndolo a servirle de pony. Sent&iacute;a su poder sobre &eacute;l y se excitaba al dominarlo. 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