{"id":40299,"date":"2022-12-18T23:00:00","date_gmt":"2022-12-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-18T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-18T23:00:00","slug":"su-profesor-particular-capitulo-vii-por-fin-solos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/su-profesor-particular-capitulo-vii-por-fin-solos\/","title":{"rendered":"Su profesor particular (cap\u00edtulo VII): Por fin solos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40299\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; mala suerte, profesor!&rdquo; &ldquo;Parece que vas a tener que esperar. Lo siento, jijiji&rdquo;. &ldquo;Vas a tener que ponerte hielo o darte una ducha fr&iacute;a para disimular el bulto en tu pantal&oacute;n. No queremos que los operarios piensen que eres un s&aacute;tiro, &iquest;no? Jijiji. Yo me encargar&eacute; de recibirlos mientras.&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&aacute;s pens&oacute; que los operarios no tardar&iacute;an mucho tiempo. Elena tampoco pod&iacute;a tener tantas cosas en su habitaci&oacute;n de la residencia. Ser&iacute;an cuatro cajas mal contadas. Las subir&iacute;an, las dejar&iacute;an, se ir&iacute;an y, como mucho en quince minutos, estar&iacute;a saboreando los ansiados pies de su ama.<\/p>\n<p>Era verdad que Elena no ten&iacute;a demasiadas cosas que trasladar. Habr&iacute;a podido trasladarlo todo en un par de viajes en taxi, pero contact&oacute; con una de las empresas de mudanzas con mejores referencias de la ciudad. Ellos se encargaban de embalar y desembalar todo. Era caro, pero bueno, que m&aacute;s daba. Era Tom&aacute;s qui&eacute;n correr&iacute;a con los gastos y &eacute;l no ten&iacute;a problemas econ&oacute;micos, as&iacute; que &iquest;por qu&eacute; iba a molestarse ella?<\/p>\n<p>Dos empleados subieron las cosas de Elena en un par de viajes y las fueron colocando siguiendo las instrucciones de Elena. No tardaron mucho en terminar. Cuando acabaron y lleg&oacute; la hora de pagar, Elena llam&oacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pap&aacute;! &iexcl;Pap&aacute;! &iexcl;Estos se&ntilde;ores ya han acabado! &iexcl;Sal a pagarles!&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se dio por aludido y apareci&oacute; con la cartera en la mano, le dieron la factura y sac&oacute; los billetes para pagar. Sobraban 30 euros.<\/p>\n<p>&#8211; &uml;Voy a ver si tengo para darle el cambio&rdquo;, dijo uno de los operarios.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No se preocupe. Puede quedarse con el cambio. &iquest;Verdad pap&aacute;?&rdquo;. Dijo Elena mirando a Tom&aacute;s con una sonrisa p&iacute;cara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, bueno, puede qued&aacute;rselo, s&iacute;&rdquo;, contest&oacute; Tom&aacute;s con resignaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&oacute;lo tiene una hija preciosa, sino adem&aacute;s generosa&rdquo;, dijo el operario, sin poder evitar mirar de reojo las tetas de Elena, que se marcaban poderosas bajo su camiseta. &ldquo;Muchas gracias&rdquo;.<\/p>\n<p>En cuanto los operarios se marcharon y cerraron la puerta, Tom&aacute;s se arrodill&oacute;, delante de Elena, que estaba sentada en el sof&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;ora. Estoy deseando poder tener el privilegio de adorar sus preciosos pies. &iquest;Me permite que la descalce y le d&eacute; un masaje?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mira, mejor vete a la cocina y vas preparando una buena cena, mientras yo ordeno mis cosas. Como te dije, soy un poco mani&aacute;tica del orden y la limpieza, y quiero tenerlo todo m&aacute;s o menos organizado cuanto antes&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s estaba deseando probar esos pies. No le hac&iacute;a ninguna gracia la perspectiva de irse a la cocina a preparar la cena con el calent&oacute;n y tener que esperar algunas horas m&aacute;s antes de poder lanzarse a adorar los tan deseados pies de Elena.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;ora, por favor. Se lo ruego. Perm&iacute;tame que me ocupe de aliviar esos cansados pies suyos ahora y luego le preparar&eacute; una buena cena. Se lo ruego. Debe estar cansada y le vendr&aacute; bien un masaje&rdquo;. Tras decir esto, Tom&aacute;s baj&oacute; la cabeza y se puso a besar las zapatillas deportivas de marca que llevaba puestas Elena, sintiendo el olor que le llegaba y excit&aacute;ndose aun m&aacute;s con &eacute;l.<\/p>\n<p>Elena estaba cansada y pens&oacute; que realmente, no le vendr&iacute;a mal un buen masaje de pies antes de ponerse a colocar sus cosas. Adem&aacute;s, ten&iacute;a que darle algo a Tom&aacute;s. Ya lo hab&iacute;a hecho esperar bastante y ten&iacute;a que saber combinar los castigos con los est&iacute;mulos. Tom&aacute;s estaba de lo m&aacute;s sumiso, entregado y cumpliendo perfectamente su parte del trato.<\/p>\n<p>Decidi&oacute; acceder a que Tom&aacute;s disfrutara ya de sus pies, aunque antes lo dej&oacute; que le rogara un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Tantas ganas tienes de disfrutar de mis pies, profesor? &iquest;No puedes esperar a despu&eacute;s de la cena?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; Mientras segu&iacute;a besando los zapatos de Elena, Tom&aacute;s sigui&oacute; rogando: &ldquo;Se&ntilde;ora. Es usted una aunt&eacute;ntica diosa. El honor que me ha concedido viniendo a vivir conmigo es lo mejor que me ha pasado. Necesito sus pies. No puedo resistir m&aacute;s tenerlos tan cerca sin poder adorarlos como usted se merece. &iexcl;D&eacute;jeme que me encargue de relaj&aacute;rselos ahora! Se lo ruego, Se&ntilde;ora&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute; bien, profesor. Te dejar&eacute; adorar mis pies ahora. Soy estricta, pero justa y creo que te lo has ganado. Eso s&iacute;, &iexcl;esfu&eacute;rzate por relaj&aacute;rmelos bien!&rdquo;.<\/p>\n<p>Tras decir esto, Elena se tumb&oacute; en el sof&aacute;, dejando sus pies colgando por uno de los extremos.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos, profesor. Demu&eacute;strame lo que puedes hacer. A ver si consigues que cada vez que llegue a casa est&eacute; deseando que te pongas a adorar mis pies para relajarme. Pero tr&aacute;eme mi tel&eacute;fono m&oacute;vil antes. Voy a aprovechar este rato de relax para contestar mis mensajes&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Con su permiso se&ntilde;ora&rdquo;. Tom&aacute;s se levant&oacute; y fue corriendo a la habitaci&oacute;n de Elena a por su tel&eacute;fono. Cuando volvi&oacute; al sal&oacute;n, se arrodill&oacute; junto a ella y le dio su tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&ldquo;Puedes empezar&rdquo;, dijo Elena.<\/p>\n<p>Aquellas palabras sonaron como m&uacute;sica celestial en los o&iacute;dos de Tom&aacute;s. Lleno de deseo y emoci&oacute;n, fue de rodillas hasta el extremo del sof&aacute; por el que colgaban los pies de Elena. Le parec&iacute;a mentira que, despu&eacute;s de tanta espera y tanta excitaci&oacute;n frustrada, por fin iba a poder disfrutar de esos deseados pies.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se situ&oacute; de rodilla frente a los pies de Elena. Cogi&oacute; su pie derecho con la delicadeza del que est&aacute; manejando una delicada obra de arte. Lo admir&oacute; contemplando su forma y la perfecci&oacute;n de su tobillo. Siempre le hab&iacute;a excitado much&iacute;simo ver a mujeres bonitas con zapatillas deportivas y esoss calcetines cortos que apenas asomaban por el borde del zapato y dejaban ver sus preciosos tobillos: justo lo que llevaba puesto Elena. El tobillo de Elena era precioso, fino y perfectamente dibujado, anticipando la subida a sus fabulosas piernas. Tom&aacute;s no pudo evitar besar, casi de forma inconsciente ese precioso tobillo.<\/p>\n<p>Luego empez&oacute; a desatar los cordones con delicadeza y, una vez que lo hubo hecho, descalz&oacute; muy despacio el pie de Elena. El olor que le lleg&oacute; era muy fuerte. Como le hab&iacute;a dicho Elena, hab&iacute;a estado llevando varios d&iacute;as los mismos calcetines para que Tom&aacute;s pudiera disfrutar plenamente de su aroma. Tom&aacute;s se llev&oacute; el zapato a su nariz y aspir&oacute; con fuerza. Todo aquel aroma pareci&oacute; concentrarse en su polla, que se puso dura como un hierro. Tanta espera hab&iacute;a merecido la pena. All&iacute; estaba, a punto de poder disfrutar de los pies de una belleza de mujer que, adem&aacute;s, era inteligente, decidida y dominante.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s dej&oacute; el zapato en el suelo con delicadeza y peg&oacute; su nariz al calcet&iacute;n de Elena, sintiendo en su cara la humedad de la prenda. Aquello era como un delicioso n&eacute;ctar para &eacute;l. Ahora que ve&iacute;a que no iba a haber interrupciones, quer&iacute;a disfrutar con calma de aquella delicia. Mantuvo el pie de Elena pegado a su cara unos instantes y luego se separ&oacute;, para empezar a masajearlo, emple&aacute;ndose a fondo. Tom&aacute;s ten&iacute;a unos dedos largos y fuertes y a Elena le pareci&oacute; una delicia el masaje que le estaba dando mientras ella respond&iacute;a sus mensajes en el m&oacute;vil.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos de masaje, por fin se decidi&oacute; a quitar el calcet&iacute;n del pie de Elena. Lo hizo con total delicadeza, retir&aacute;ndolo mil&iacute;metro a mil&iacute;metro y admirando cada porci&oacute;n de pie que iba quedando descubierta. Elena, aunque estaba bronceada despu&eacute;s de las reci&eacute;n acabadas vacaciones de verano, era de piel blanca, como le gustaba a Tom&aacute;s. Por fin lleg&oacute; al final del camino y desprendi&oacute; totalmente el calcet&iacute;n del pie de Elena.<\/p>\n<p>&iexcl;Oh! &iexcl;Aqu&eacute;llo era maravilloso! Se deleit&oacute; viendo aquellos perfectos deditos, largos, rectos y bien formados, con unas u&ntilde;as perfectas que, adem&aacute;s, llevaba sin pintar, cosa que le encantaba a Tom&aacute;s. No es que le disgustaran los pies con las u&ntilde;as pintadas. Sobre todo, pintados de cierto color, como el negro, le atra&iacute;an mucho. Sin embargo, siempre le hab&iacute;an gustado m&aacute;s con las u&ntilde;as sin pintar. &iexcl;Y los ten&iacute;a all&iacute;, a su disposici&oacute;n!<\/p>\n<p>Ya ten&iacute;a en su mano el perfecto pie de Elena, con un empeine fino, con el puente justo y totalmente proporcionado. No era demasiado grande para la altura de Elena. Tom&aacute;s calcul&oacute; que ser&iacute;an de la talla 38.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a masajear el pie descalzo de Elena y, sin poderse resistir m&aacute;s, se lanz&oacute; ansioso a saborearlo. Se meti&oacute; su dedo pulgar en la boca, sabore&aacute;ndolo como si fuera un exquisito manjar. &iexcl;Estaba en ext&aacute;sis!<\/p>\n<p>Luego sigui&oacute; con los dem&aacute;s delicados deditos, chupando bien cada uno de ellos y la suciedad acumulada entre ellos. &iexcl;C&oacute;mo disfrut&oacute; con ello! Sabore&oacute; el sabor salado del sudor concentrado, casi corri&eacute;ndose al hacerlo. Estaba totalmente absorto en su tarea cuando oy&oacute; a Elena decir:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Eh, profesor! &iquest;No crees que mi otro pie se puede poner celoso al ver que centras toda tu atenci&oacute;n en &eacute;ste?&rdquo;<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;a esto, Elena agit&oacute; su pie izquierdo, todav&iacute;a calzado, delante de la cara de Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Tiene raz&oacute;n, se&ntilde;ora. Siento mi descuido&rdquo;. Entonces solt&oacute; con delicadeza el pie derecho de Elena y se dispuso a descalzar el izquierdo, siguiendo el mismo ritual delicado y preciso que hab&iacute;a llevado a cabo con el primer pie.<\/p>\n<p>Elena se abandon&oacute; a disfrutar de los cuidados de Tom&aacute;s a sus pies. Tumbada en el sof&aacute;, totalmente relajada, estaba en la gloria. &iexcl;Aquello era fant&aacute;stico!<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Uf!, profesor. T&uacute; s&iacute; que sabes c&oacute;mo tratar a una mujer. Tu masaje es maravilloso. Creo que vas a conseguir que me haga adicta a ellos&rdquo;.<\/p>\n<p>Elena estaba realmente disfrutando del masaje. Algunas de las zonas de sus pies parecer&iacute;an estar conectadas directamente a su co&ntilde;o y las atenciones que Tom&aacute;s prestaba a esas zonas, le produc&iacute;an una ola de excitaci&oacute;n; por ejemplo, cuando Tom&aacute;s ara&ntilde;aba sus plantas suavemente con sus dientes, en una especie de peeling.<\/p>\n<p>Elena se dej&oacute; llevar. Se desabroch&oacute; sus pantaloncitos y meti&oacute; su mano debajo de sus braguitas y se empez&oacute; a tocar. Era agradable estar acarici&aacute;ndose su delicado co&ntilde;ito mientras aquel prestigioso profesor, arrodillado a sus pies, los masajeaba y chupaba. Estuvieron as&iacute; cerca de media hora, hasta que Elena finalmente se corri&oacute; con un intenso orgasmo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Ooohhh! &iexcl;Qu&eacute; bien!&rdquo; Dijo Elena.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s no pod&iacute;a m&aacute;s. Su polla estaba a punto de reventar. Si chupando y masajeando los pies de Elena se le hab&iacute;a puesto como un hierro, verla a ella disfrutar con ello hasta correrse, la hab&iacute;a convertido en una barra de iridio. Ser&iacute;a capaz de cascar nueces con ella. Necesitaba aliviar aquella tensi&oacute;n, pero no pod&iacute;a hacerlo sin el permiso de Elena.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno profesor. Creo que es hora de ponernos en funcionamiento, &iquest;no? Ven aqu&iacute; antes. Besa mi mano en se&ntilde;al de agradecimiento por haberte dejado disfrutar de mis pies&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s, de rodillas, fue al otro extremo del sof&aacute;, donde Elena mostraba su mano para que Tom&aacute;s la besara.<\/p>\n<p>&ldquo;Gracias, se&ntilde;ora, por dejarme disfrutar de sus pies. Ha sido maravilloso. Espero poder tener el privilegio de dedicarme a ellos muchas otras veces&rdquo;. Tras decir esto, Tom&aacute;s bes&oacute; la mano de Elena, que estaba llena de sus m&aacute;s &iacute;ntimos flujos tras haberse acariciado hasta correrse.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta el sabor de mi mano, profesor? Ahora sabe a mi m&aacute;s &iacute;ntima esencia, jajaja&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Me encanta, se&ntilde;ora!&rdquo;, dijo Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Te dejo que me la limpies con tu boca&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Muchas gracias, se&ntilde;ora&rdquo;, dijo Tom&aacute;s, mientras se lanzaba a chupar con avidez la mano de Elena.<\/p>\n<p>Elena se fij&oacute; entonces en el enorme bulto que mostraba Tom&aacute;s en su pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Vaya, profesor! No me puedes negar que has disfrutado de mis pies y de mi mano, &iquest;eh?&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;B&aacute;jate los pantalones&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se levant&oacute; de un salto, pensando que Elena iba a dejar que se masturbara. En menos de cinco segundos se hab&iacute;a desnudado. Se dispon&iacute;a a ponerse otra vez de rodillas ante Elena, dando por hecho que le permitir&iacute;a masturbase frente a ella, pero Elena lo detuvo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Espera! Qu&eacute;date de pie. Quiero mirarte&rdquo;.<\/p>\n<p>Elena se detuvo a contemplar el cuerpo de Tom&aacute;s. No estaba mal para su edad. Se ve&iacute;a que lo trabajaba. Fij&oacute; su mirada en su pene, tremendamente erecto e hinchado que apuntaba directamente hacia ella. No pudo evitar volver a exicitarse. Pens&oacute; que quiz&aacute;s, alg&uacute;n d&iacute;a, usar&iacute;a esa polla para su disfrute, aprovechando adem&aacute;s la situaci&oacute;n para premiar a Tom&aacute;s por algo.<\/p>\n<p>&ldquo;Tumb&aacute;te en el suelo junto a m&iacute;, Tom&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se tumb&oacute; a los pies de Elena, no sabiendo muy bien que esperar. Elena plant&oacute; su pie derecho en la cara de Tom&aacute;s, viendo como su polla palpitaba de excitaci&oacute;n. Comenz&oacute; a acariciar con su pie izquierdo los test&iacute;culos y el pene de Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>Los preciosos deditos del pie de Elena trabajaban con habilidad la polla de Tom&aacute;s, presion&aacute;ndola y masturb&aacute;ndola con delicadeza, mientras Tom&aacute;s hab&iacute;a sacado la lengua para chupar la planta del pie derecho de Elena.<\/p>\n<p>De pronto, Tom&aacute;s ech&oacute; su cabeza a un lado para poder hablar.<\/p>\n<p>&ldquo;Se&ntilde;ora. No voy a aguantar mucho. Estoy a punto de correrme&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;No te corras todav&iacute;a&rdquo;. Dijo Elena, aumentando el ritmo de sus caricias sobre la polla de Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos segundos de esta tortura, que a Tom&aacute;s le parecieron horas, Elena le orden&oacute; a Tom&aacute;s que abriera bien la boca e introdujo todos los dedos de su pie derecho en su boca.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora te puedes correr&rdquo;.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s terminar de decir esto Elena, Tom&aacute;s se estremeci&oacute; con un orgasmo tremendo, uno de los m&aacute;s intensos que pod&iacute;a recordar. De su polla saltaron con fuerza varios chorros de semen que llegaron hasta su pecho e inundaron el pie de Elena.<\/p>\n<p>Elena se qued&oacute; asombrada de la cantidad de semen que hab&iacute;a echado Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Vaya, profesor. &iexcl;Cu&aacute;nta leche ten&iacute;as acumulada!&rdquo; jajaja. &ldquo;Lo &uacute;nico que me decepciona un poco es tu poco aguante. Aunque tu polla no est&aacute; mal, con esa precocidad en la eyaculaci&oacute;n, no puedes satisfacer a una mujer&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Perd&oacute;neme se&ntilde;ora, pero usted es demasiado bella y sus pies demasiado perfectos. Hab&iacute;a estado tanto tiempo esperando disfrutar de ellos que la tensi&oacute;n era ya insoportable. Tratar&eacute; de mejorar&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno&rdquo;, dijo Elena. &ldquo;Vamos a dejarnos de juegos y vamos a trabajar un poco: yo a ordenar y t&uacute; a cocinar. Pero antes, tienes que limpiar este desastre. Limpia mi pie y t&uacute; date una ducha antes de empezar a preparar la cena&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, claro&rdquo;. Dijo Tom&aacute;s. &ldquo;Voy a por unas toallitas h&uacute;medas para limpiar su perfecto pie&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso ten&iacute;as que haberlo pensado antes, Tom&aacute;s. Tendr&iacute;as que haber tra&iacute;do las toallitas antes de empezar a disfrutar de mis reales pies. No pretender&aacute;s ahora tenerme aqu&iacute; esperando con mi pie lleno de tu porquer&iacute;a mientras t&uacute; buscas las toallitas, &iquest;no?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Pero se&ntilde;ora, &iquest;entonces?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pareces tonto, Tom&aacute;s!&rdquo; Tendr&aacute;s que usar la lengua entonces&hellip; &iquest;o se te ocurre otra cosa?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Mi lengua? Es que&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te vas a poner escrupuloso ahora, cuando has estado lamiendo mis pies sudados que, adem&aacute;s, no sabes d&oacute;nde han pisado? Si es tu propia semilla, hombre, jijiji. &iexcl;Vamos! No me hagas esperar m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Tom&aacute;s, a pesar del asco que le produc&iacute;a lamer su propio semen, baj&oacute; su cabeza y, en un nuevo acto de humillaci&oacute;n, lami&oacute; el pie de Elena hasta dejarlo limpio&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Muy bien, profesor. Ahora ve a por mis chanclas, tr&aacute;emelas, d&uacute;chate, l&aacute;vate bien la boca y prepara la cena&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo que usted mande, se&ntilde;ora&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; mala suerte, profesor!&rdquo; &ldquo;Parece que vas a tener que esperar. Lo siento, jijiji&rdquo;. &ldquo;Vas a tener que ponerte hielo o darte una ducha fr&iacute;a para disimular el bulto en tu pantal&oacute;n. No queremos que los operarios piensen que eres un s&aacute;tiro, &iquest;no? Jijiji. Yo me encargar&eacute; de recibirlos mientras.&rdquo; Tom&aacute;s pens&oacute; que los operarios [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22681,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-40299","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40299","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22681"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40299"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40299\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}