{"id":40307,"date":"2022-12-18T23:00:00","date_gmt":"2022-12-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-18T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-18T23:00:00","slug":"diario-de-eva-episodio-ii-bajo-la-falda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-eva-episodio-ii-bajo-la-falda\/","title":{"rendered":"Diario de Eva (episodio II): Bajo la falda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40307\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Casi un mes despu&eacute;s de mi libidinosa experiencia con Antonio el conserje, me hab&iacute;a tranquilizado bastante el hecho de que Mart&iacute;n no se hubiera enterado de nada. Pese a las miradas furtivas, pero tambi&eacute;n c&oacute;mplices entre el empleado y yo, no hubo razones para sentir verg&uuml;enza por lo ocurrido aquella madrugada pret&eacute;rita. Al fin y al cabo solo hice, y solo recib&iacute; aquello que me ha sido negado siempre dentro mi la relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente iba a ser Nochevieja, pero Mart&iacute;n y yo cancelamos los planes de celebraci&oacute;n con unos amigos, debido a que &eacute;l se encontraba en nuestra habitaci&oacute;n confinado por el COVID. Yo llevaba ya 2 d&iacute;as durmiendo en la habitaci&oacute;n de invitados por prescripci&oacute;n m&eacute;dica. Mart&iacute;n me insisti&oacute; varias veces en que yo no dejara de celebrar el fin de a&ntilde;o, y que &eacute;l estar&iacute;a bien. Que no pod&iacute;a hacer nada m&aacute;s que traerle la comida. No le faltaba raz&oacute;n, pero se me hac&iacute;a raro pasarla sin &eacute;l.<\/p>\n<p>Como Antonio se hab&iacute;a enterado de esta situaci&oacute;n, y se ofreci&oacute; para ayudar en lo que pudiera, aprovech&oacute; para invitarme a su casa, donde hab&iacute;a preparado una peque&ntilde;a fiesta con varios amigos y amigas. A Mart&iacute;n le pareci&oacute; buena idea, pues no solo me permit&iacute;a la oportunidad para celebrar las fechas, sino que lo har&iacute;a cerca. En la planta baja, m&aacute;s concretamente.<\/p>\n<p>Las frases m&aacute;s largas que cruc&eacute; con Antonio desde hac&iacute;a 25 d&iacute;as se refer&iacute;an precisamente a eso.<\/p>\n<p>-Entonces Eva, &iquest;te esperamos esta noche?<\/p>\n<p>-Vale, gracias. Estar&eacute; un ratito.<\/p>\n<p>-No esperes gran cosa, es solo una excusa para vernos los colegas.<\/p>\n<p>-Me parece bien. Gracias de nuevo. Hasta la noche.<\/p>\n<p>Hasta hoy no conoc&iacute;a bien la vivienda de Antonio. Nunca hab&iacute;a estado ah&iacute;, a excepci&oacute;n del d&iacute;a de autos, en el que no pas&eacute; del vest&iacute;bulo. Pero la vivienda era mucho m&aacute;s que esa gran sala di&aacute;fana donde hab&iacute;a montado una pista de baile con un equipo de m&uacute;sica. Al fondo se encontraban las distintas estancias y m&aacute;s all&aacute; una especie de patio interior con un cuartucho para herramientas y un lavabo de servicio.<\/p>\n<p>Estuvimos bailando y bebiendo en la sala hasta el momento de las uvas. El grupo de amistades de Antonio era bastante heterog&eacute;neo, muy divertido y con ganas de pasarlo bien: Por ejemplo, Camila regentaba una peluquer&iacute;a canina, y su aspecto deb&iacute;a parecerse bastante a alguno de sus clientes cuadr&uacute;pedos, con ese pelo rizado tan extravagante. Javier era un mec&aacute;nico circunspecto, y un friki. Solo sab&iacute;a hablar de Juego de Tronos. En cuanto a Viktor, era como el payaso del grupo, siempre haciendo bromas y repartiendo drogas por doquier. Fue precisamente &eacute;l quien me invit&oacute; a probar una de esas pastillas amarillas que llevaba encima. La verdad es que ten&iacute;a toda la pinta de ser un camello. No le pregunt&eacute; qu&eacute; me estaba dando, la acept&eacute; sin rechistar quiz&aacute;s por cortes&iacute;a, por la necesidad de integrarme en el grupo. Pero &eacute;l s&iacute; que me dijo algo: &ldquo;Con buen &eacute;xtasis siempre lo pasas bien&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Aquella dosis de MDMA de Viktor me sent&oacute; muy bien para socializar con aquellos desconocidos. La sensaci&oacute;n de euforia, de querer hacer cosas, de necesitar explotar de puro ardor, era incre&iacute;ble. No la hab&iacute;a probado antes, pero sin duda me encontraba en las nubes y, cuando me separ&eacute; un poco de la pista de baile, para respirar algo mejor y m&aacute;s fresco, all&aacute; en el patio interior trasero de la vivienda, Viktor hab&iacute;a ido tras de m&iacute;, quiz&aacute;s para saber si me encontraba bien, o tal vez creyendo que podr&iacute;a conquistar mi coraz&oacute;n con sus caramelitos de colores.<\/p>\n<p>Me apoy&eacute; en uno de los tabiques que me permit&iacute;an algo de intimidad, un punto ciego al resto de la sala, junto al cuarto de herramientas. Nunca me ha gustado que los dem&aacute;s sean testigos de mis melopeas. Pero Viktor estaba ah&iacute;. En efecto. O&iacute; decir a alguien entre la concurrencia que su apodo era &ldquo;El Rumano&rdquo;, y vaya si se parec&iacute;a a uno. Era un personaje esquivo, transmit&iacute;a ese estilo cultural represivo y evasivo a la vez. Parec&iacute;a estar siempre a la defensiva, y mostraba claramente un complejo de superioridad bastante insultante. Su aspecto era el de un hombre de unos 30 y pocos, piel clara, ojos negros y cabellos azabache. Era de esos que, reci&eacute;n afeitados, a&uacute;n mostraban una enorme mancha negra por toda la cara, como si fuera tarea imposible eliminar tanta barba. Era un t&iacute;o bien plantado, eso s&iacute;. Un atractivo animal que quiz&aacute;s soslayar&iacute;a en la calle, pero que teni&eacute;ndolo delante, bebida y drogada, pod&iacute;a despertar cierto arrebato.<\/p>\n<p>No dud&oacute; en acercarse a m&iacute;, situ&aacute;ndose delante, poseyendo mi propio espacio f&iacute;sico al apoyar una de sus manos en la pared, por encima de mi hombro.<\/p>\n<p>-Eva, &iquest;verdad? Eres guap&iacute;sima&hellip;<\/p>\n<p>-Gra&hellip; gracias pero t&iacute;o, &iquest;podr&iacute;as darme aire?<\/p>\n<p>-Claro, perdona. &iquest;Te encuentras bien?<\/p>\n<p>-Estoy algo colocada&hellip; esa pastilla tuya&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;A que es una pasada?<\/p>\n<p>-S&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>De repente sent&iacute; c&oacute;mo la mano de Viktor se deslizaba sutilmente sobre mi muslo por encima de la rodilla. El cabr&oacute;n hab&iacute;a metido la mano bajo mi falda creyendo que ser&iacute;a lo m&aacute;s inteligente. Pens&eacute; inmediatamente en abofetearle y empujarlo hacia atr&aacute;s, pero gracias al puto &eacute;xtasis mi maldito nivel de excitaci&oacute;n era demasiado alto para detenerlo. Me hice la sorprendida, y le transmit&iacute; cierta incomodidad.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo?<\/p>\n<p>-Solo te acaricio&hellip; dime que lo deje.<\/p>\n<p>Ni de co&ntilde;a iba a decirle eso. En cambio, cerr&eacute; los ojos un momento y confirm&eacute; que esa mano estaba ya acariciando la tela de mis bragas, b&aacute;sicamente en la zona de la ingle, y no parec&iacute;a que hubiera intenci&oacute;n de parar. Por supuesto, Viktor se regode&oacute; como pudo.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s s&uacute;per cachonda&hellip;<\/p>\n<p>Mientras &eacute;l me susurraba con voz firme y talante infalible, yo solo pod&iacute;a responderle entre gemidos sordos y sollozos discretos. Sobre todo cuando abarc&oacute; con toda la mano la parte externa de las bragas que me cubr&iacute;an el pubis. Comenz&oacute; a acariciar la tela con la presi&oacute;n suficiente para que mi cl&iacute;toris notara enseguida la violencia de aquellos movimientos. Mi excitaci&oacute;n iba en aumento, y la ret&oacute;rica de Viktor no ayudaba.<\/p>\n<p>-Apuesto a que debes estar empapada&hellip;<\/p>\n<p>Sin duda, la frase le sirvi&oacute; de justificaci&oacute;n para meterme la mano dentro de las bragas y comprobar lo que sospechaba.<\/p>\n<p>-Madre m&iacute;a&hellip; &iquest;c&oacute;mo puedes mojar as&iacute;?<\/p>\n<p>Fue una frase que acompa&ntilde;aba el movimiento definitivo, un punto de no retorno para m&iacute;. Le rode&eacute; el cuello con mi brazo para evitar caer al suelo mientras el t&iacute;o solo ten&iacute;a que aprovechar mi propia lujuria para introducirme en la vagina dos de sus dedos, y empezar a pajearme a toda velocidad. Levante inconscientemente una de mis piernas para ofrecer un acceso m&aacute;s liberador. &Eacute;l supo gestionar muy bien sus movimientos, ejerciendo un gancho perfecto dentro de m&iacute;, que no solo me iba a llevar al paroxismo, sino que le iba a servir como punto de apoyo para calibrar la agitaci&oacute;n que se ven&iacute;a.<\/p>\n<p>Afortunadamente, el lugar estrat&eacute;gico en la casa, pero tambi&eacute;n el ruido ambiente de los respetables, as&iacute; como la m&uacute;sica en la atm&oacute;sfera, me permitieron el lujo de dejar escapar alg&uacute;n suspiro m&aacute;s alto que otro, mientras a Viktor solo le preocupaba mi frenes&iacute;, y el resultado final de &eacute;ste.<\/p>\n<p>Fue bastante inesperado correrme de esa forma, sin poder guardar la m&aacute;s m&iacute;nima compostura debido al el&eacute;ctrico tembleque que se apoder&oacute; de mi cuerpo, justo antes de descargar sobre su mano todo aquello que &eacute;l estaba esperando tan ansioso. O&iacute; claramente el sonido del l&iacute;quido salir a borbotones de mi cuerpo, y tambi&eacute;n escuch&eacute; la forma en que empap&eacute; el suelo con &eacute;l. No pude mantener la pierna levantada, y ahora agarr&eacute; a Viktor por el cuello con las dos manos.<\/p>\n<p>Tras unos segundos, mi delirio se apacigu&oacute; y Viktor sali&oacute; de mi interior mostrando c&oacute;mo su mano goteaba generosamente contra el pavimento desgastado. No pude si no mostrar sorpresa y ofuscaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iexcl;Mierda! Me he chorreado en todas las bragas&hellip;<\/p>\n<p>-D&iacute;melo a m&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>El cerdo mostraba una cara de gilipollas satisfecho que hubiera pagado para arrebat&aacute;rsela de una hostia. Pero despu&eacute;s le hubiera perdonado, porque se molest&oacute; en traerme una toalla del interior del lavabo de servicio para que pudiera secarme el chocho y las piernas que mostraban un goteo imparable.<\/p>\n<p>-Tengo que ir a cambiarme&hellip;<\/p>\n<p>-D&eacute;jalo. Ven conmigo. Salgamos de aqu&iacute;&hellip; Te espero fuera.<\/p>\n<p>Viktor sali&oacute; del piso sospechosamente escopeteado, mientras que yo me propuse acicalarme un poco para despedirme de la gente, especialmente de Antonio. Creo que lleg&oacute; a ver u o&iacute;r algo de lo que hab&iacute;a pasado en su patio trasero.<\/p>\n<p>-No te vayas con Viktor. Es peligroso. No te conviene, en serio.<\/p>\n<p>Estaba avergonzada. Tem&iacute; que Antonio hubiera sido testigo de toda mi lujuria, del resultado de &eacute;sta, y del papel protagonista de Viktor. Le respond&iacute; con un &ldquo;vale, gracias por todo&rdquo;, le di dos besos, y sal&iacute; de su piso tras los pasos de &ldquo;El Rumano&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Casi un mes despu&eacute;s de mi libidinosa experiencia con Antonio el conserje, me hab&iacute;a tranquilizado bastante el hecho de que Mart&iacute;n no se hubiera enterado de nada. Pese a las miradas furtivas, pero tambi&eacute;n c&oacute;mplices entre el empleado y yo, no hubo razones para sentir verg&uuml;enza por lo ocurrido aquella madrugada pret&eacute;rita. Al fin y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1352,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-40307","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40307","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1352"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40307"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40307\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40307"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40307"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40307"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}