{"id":40316,"date":"2022-12-19T23:00:00","date_gmt":"2022-12-19T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-19T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-19T23:00:00","slug":"siempre-fuiste-un-misterio-para-mi-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/siempre-fuiste-un-misterio-para-mi-parte-1\/","title":{"rendered":"Siempre fuiste un misterio para m\u00ed (parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40316\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 38<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estimado lector, la historia est&aacute; inspirada en hechos ocurridos en Uruguay, pero consider&eacute; m&aacute;s prudente ambientar el relato en Francia.<\/p>\n<p>Los pasillos del Lyc&eacute;e estaban vac&iacute;os. Todos estaban afuera frente al edificio, posando para fotos con familiares y amigos. Yo me las hab&iacute;a arreglado para recuperar una gorra del suelo despu&eacute;s de arrojar la m&iacute;a al aire. Me desabroch&eacute; el vestido unos cent&iacute;metros. Hac&iacute;a mucho calor hoy. Las otras chicas hab&iacute;an usado vestidos ce&ntilde;idos y tacones de 5 pulgadas debajo de sus togas de graduaci&oacute;n. Yo hab&iacute;a usado pantalones cortos y una camiseta, con el mismo par de botas que hab&iacute;a usado todos los d&iacute;as durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o. No era como si tuviera una fiesta elegante a la que asistir. Hab&iacute;a sido pr&aacute;cticamente invisible para mis compa&ntilde;eros de clase durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os y no ten&iacute;a familia de la que hablar. Mi madre muri&oacute; hace tres a&ntilde;os, sucumbiendo a los efectos del alcoholismo en etapa avanzada. Me hab&iacute;a jurado que nunca dejar&iacute;a que el alcohol cruzara mis labios. Mi padre era camionero y actualmente transportaba una carga de ganado desde los corrales de ganado en Bretagne hasta un matadero en Auvergne-Rh&ocirc;ne-Alpes. Yo era vegetariana. Mi padre probablemente podr&iacute;a haber modificado su horario para asistir a mi graduaci&oacute;n, pero no se le hab&iacute;a ocurrido hacerlo y a m&iacute; no se le hab&iacute;a ocurrido esperarlo. Nunca hab&iacute;a estado mucho en casa. Cuando muri&oacute; mi madre, su hijastro Caleb ten&iacute;a m&aacute;s de dieciocho a&ntilde;os y todav&iacute;a viv&iacute;a en casa. Hab&iacute;a un adulto en la casa, por lo que no necesitaba preocuparse por m&iacute; cuando no estaba. Yo hab&iacute;a cumplido dieciocho a&ntilde;os en febrero pasado, por lo que su trabajo como padre hab&iacute;a terminado.<\/p>\n<p>Los casilleros de los mayores estaban lejos de la entrada principal. Era como si hubiera un dise&ntilde;o siniestro para retrasarme de sacudirse el polvo de los pies el mayor tiempo posible. Solo necesitaba recuperar un escrito de mi casillero. Entonces podr&iacute;a dejar este lugar que hab&iacute;a sido tan cruel conmigo, y nunca volver. Ni siquiera para un reencuentro. Alterar&iacute;a mis rutas de conducci&oacute;n para no tener que pasar este edificio.<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n se detuvo cuando dobl&eacute; la esquina hacia el pasillo de los estudiantes de &uacute;ltimo a&ntilde;o y vi que todos los casilleros estaban abiertos. El personal de mantenimiento hab&iacute;a usado una llave maestra para abrir todos los casilleros y sacar su contenido. Cada casillero estaba vac&iacute;o. Mi diario se hab&iacute;a ido.<\/p>\n<p>Por un momento, pens&eacute; que me iba a desmayar. Se me hizo un nudo en la garganta y apenas pod&iacute;a respirar. Mi diario. Mi &uacute;nico amigo. Mi guardi&aacute;n de secretos. Secretos que nadie m&aacute;s podr&iacute;a saber. La vulnerabilidad de saber que mis pensamientos m&aacute;s &iacute;ntimos estaban por ah&iacute;, en alg&uacute;n lugar, siendo le&iacute;dos por cualquier persona, posiblemente pasando entre extra&ntilde;os, era m&aacute;s de lo que pod&iacute;a soportar. Me hund&iacute; en el suelo y llor&eacute;. Llor&eacute; hasta que no me quedaron m&aacute;s l&aacute;grimas, y luego me apoy&eacute; contra la pared, contemplando con amargura el hecho de que ese odioso lugar hab&iacute;a logrado lastimarme por &uacute;ltima vez y de la peor manera posible.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a sido una estupidez llevar mi diario al colegio. Es una estupidez escribir esas cosas en un papel. La mayor&iacute;a de la gente tuvo la sensatez de escribir sus anhelos, aspiraciones y fantas&iacute;as sexuales secretos en una computadora y guardarlos detr&aacute;s de contrase&ntilde;as. Pero la vieja computadora de escritorio en casa casi siempre estaba en uso. Caleb no se hab&iacute;a aventurado muy lejos en los mundos de la educaci&oacute;n superior o el empleo. Pas&oacute; la mayor parte de su tiempo sentado frente a la computadora en una nube de humo de cannabis jugando Adventure Quest. Las computadoras en la biblioteca de la escuela estaban monitoreadas y a la vista de cualquiera que pasara por all&iacute;. No hubo oportunidad de escribir sobre mi sue&ntilde;o de un misterioso extra&ntilde;o que me alej&oacute; de mi miserable vida y me llev&oacute; a su guarida, donde me cogi&oacute; de todas las formas posibles, mientras me manten&iacute;a con los ojos vendados para que su verdadera identidad nunca fuera descubierta.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! &iexcl;Alguien probablemente estaba leyendo eso ahora mismo!<\/p>\n<p>Pero tal vez no era demasiado tarde. La limpieza del casillero tuvo que haber tenido lugar durante la ceremonia de graduaci&oacute;n. Acababa de poner mi diario all&iacute; esta ma&ntilde;ana. Tal vez lo hab&iacute;an tirado a la basura. Buscqu&eacute; fren&eacute;ticamente un cubo de basura que pudiera haber sido arrojado al pasillo. No hab&iacute;a ninguno. Recordando los contenedores de basura detr&aacute;s del lyc&eacute;e, corr&iacute; por el pasillo, dobl&eacute; la esquina, atraves&eacute; las grandes puertas dobles del gimnasio y sal&iacute; por la salida trasera hacia donde estaban los contenedores de basura frente al estacionamiento de la facultad. Unos pocos asistentes a la graduaci&oacute;n rezagados estaban de pie en grupos aislados, pero los ignor&eacute;. Mov&iacute; la puerta corredera al costado del contenedor de basura y sent&iacute; un rayo de esperanza cuando mir&oacute; dentro. Lo que vi muy bien pudo haber sido el contenido residual de aproximadamente trescientos que hab&iacute;an sido vaciados. Era un desorden ca&oacute;tico de papeles, los restos mohosos de almuerzos a medio comer, carpetas que conten&iacute;an gu&iacute;as de revisi&oacute;n de ex&aacute;menes finales, paquetes de tareas y formularios. Todos estos papeles hab&iacute;an tenido una importancia vital hace unos d&iacute;as, pero ahora sus antiguos due&ntilde;os los hab&iacute;an olvidado por completo. En alg&uacute;n lugar en medio de todo esto, si ten&iacute;a mucha suerte, hab&iacute;a un diario azul encuadernado en cuero en el que hab&iacute;a derramado mi coraz&oacute;n y, est&uacute;pidamente, muy est&uacute;pidamente, hab&iacute;a escrito mi nombre en la portada.<\/p>\n<p>Me quit&eacute; el vestido y entr&eacute;, desafiando el hedor mientras pateaba la monta&ntilde;a de basura en busca de mi tesoro perdido. Ten&iacute;a que estar aqu&iacute;. Solo ten&iacute;a que hacerlo. Solo que no lo estaba.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de veinte minutos de b&uacute;squeda infructuosa, me di cuenta de que no estaba m&aacute;s cerca de recuperar mis secretos, aunque hab&iacute;a descubierto los secretos de varios de sus compa&ntilde;eros de clase. Encontr&eacute;&oacute; las notas de c&aacute;lculo de Elena Farris escrito en todos los m&aacute;rgenes. Buena suerte con eso, Elena, pens&eacute; con amargura. Al instante me sent&iacute; mal por tener un pensamiento sarc&aacute;stico sobre &eacute;l. Era una de las pocas personas que se tomaba el tiempo para hablar conmigo. Luego estaban las notas de qu&iacute;mica de Youcef Aouachria. Parec&iacute;a haber escrito un recordatorio para s&iacute; mismo al final de la p&aacute;gina. Mi fe es m&aacute;s fuerte que cualquier tentaci&oacute;n de la carne. &iquest;No era Elena Farris su compa&ntilde;era de laboratorio?<\/p>\n<p>En toda esta monta&ntilde;a de angustia adolescente, no hab&iacute;a ni rastro de mi diario. Debe haber sido lo suficientemente interesante como para llamar la atenci&oacute;n de quien limpi&oacute; los casilleros. Comenc&eacute; a llorar de nuevo, al darme cuenta de que en este mismo momento, alguien podr&iacute;a estar escaneando mi diario y subiendo todo su contenido a Internet. No hab&iacute;a otra forma en que esto pudiera terminar. Sab&iacute;a lo cruel que era la gente. Elena Farris era una de las chicas m&aacute;s agradables de la escuela, pero chupaba muchos penes y constantemente la avergonzaban. Belinay Kocakli, no se molest&oacute; en absoluto, y la criticaron por ser una mojigata. Por mucho que yo odiara la escuela secundaria, en realidad no me hab&iacute;an intimidado mucho. Simplemente hab&iacute;a sido ignorada. Hab&iacute;a pasado los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os deseando que alguien me viera. Probablemente conseguir&iacute;a mi deseo ahora, pero no de la manera que quer&iacute;a. Ahora todo lo que quer&iacute;a era permanecer invisible para siempre, meterme en un agujero oscuro y nunca salir.<\/p>\n<p>As&iacute; fue como termin&oacute; la escuela secundaria para m&iacute;. Llorando sola en un basurero rodeado de basura podrida. Sal&iacute; y me sacud&iacute; algunos de los escombros de mi ropa. Pero mientras pudiera retrasar el regreso a casa y descubrir exactamente qu&eacute; tan lejos me hab&iacute;an extendido mis reflexiones privadas en las redes sociales, a&uacute;n pod&iacute;a vivir en un mundo donde solo yo sab&iacute;a sobre el amante de los sue&ntilde;os que nunca me dejaba ver su rostro. Dej&eacute; mi toga y birrete junto al contenedor de basura y cruc&eacute; corriendo el estacionamiento a trav&eacute;s de un claro entre los &aacute;rboles donde el sendero a campo traviesa se cruzaba con el sendero peatonal detr&aacute;s de la escuela. Camin&eacute; alrededor del sendero de campo traviesa tres veces. Hac&iacute;a un calor miserable y ya ol&iacute;a a basura de hace tres d&iacute;as, pero no me importaba. Nadie m&aacute;s estaba en el camino. Todos estaban celebrando. Yo ni siquiera hab&iacute;a enviado anuncios de graduaci&oacute;n. Para m&iacute;, esto era como salir de la c&aacute;rcel. O al menos lo habr&iacute;a sido si no hubiera perdido mi diario.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en un tronco ca&iacute;do y trat&eacute; de pensar en las cosas buenas de su vida. Ten&iacute;a su conejo de mascota, mi trabajo en la florister&iacute;a, mi jard&iacute;n en el patio trasero y el pr&oacute;ximamente comenzar&iacute;a un programa de horticultura. Si lo hac&iacute;a bien, podr&iacute;a transferirme a un programa de licenciatura en dise&ntilde;o de paisajes. Podr&iacute;a encontrar un trabajo y alejarme de este lugar, lejos de todos los malos recuerdos. Pod&iacute;a ir a donde quisiera. Pero eso todav&iacute;a estaba a unos a&ntilde;os de distancia. Ten&iacute;a que vivir en casa por un tiempo m&aacute;s. No caer&iacute;a en la trampa de la deuda estudiantil m&aacute;s de lo necesario. Pap&aacute; no estaba all&iacute; lo suficiente como para meterse debajo de mi piel. Caleb era un molesto compa&ntilde;ero de cuarto, pero al menos proporcionaba cierta interacci&oacute;n humana, que yo sab&iacute;a que necesitaba. &iexcl;Oh Dios! Si alguien publicara cosas de mi diario en l&iacute;nea, Caleb lo ver&iacute;a. Dej&eacute; escapar un gemido de desesperaci&oacute;n y arroj&eacute; una piedra a un &aacute;rbol cercano. Bien podr&iacute;a irme a casa y enfrentarme a la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Mi auto era absolutamente el &uacute;ltimo que quedaba en el estacionamiento. Era un antiguo modelo compacto japon&eacute;s que perteneci&oacute; a mi madre. De alguna manera todav&iacute;a funcionaba a pesar de los golpes que ven&iacute;an del motor durante los &uacute;ltimos meses. Solo lo conduc&iacute;a a la escuela y al trabajo. &iquest;Ad&oacute;nde m&aacute;s ten&iacute;a que ir?<\/p>\n<p>Fue un viaje corto a casa. Caleb levant&oacute; la vista de la computadora cuando entr&eacute;. &quot;&iquest;C&oacute;mo estuvo la graduaci&oacute;n?&quot; Parec&iacute;a indiferente, no como si acabara de leer mis pensamientos privados publicados en Facebook.<\/p>\n<p>&quot;Aburrido&quot;, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;Me imagin&eacute; que ser&iacute;a&quot;, dijo. &ldquo;Ni siquiera fui a la m&iacute;a.&rdquo;<\/p>\n<p>&quot;Lo recuerdo&quot;, dije con una sonrisa.<\/p>\n<p>&ldquo;Hay algo para comer. &iquest;Quieres ir a buscar algo en especial as&iacute;? S&eacute; que te gusta esa cosa vegana en Chipotle. No es una gran celebraci&oacute;n, pero es algo&rdquo;.<\/p>\n<p>Estuve tentada a decir que no e ir a llorar un poco m&aacute;s a mi habitaci&oacute;n, pero Caleb no sol&iacute;a ser tan amable. Y en realidad ten&iacute;a hambre. &ldquo;D&eacute;jame darme una ducha y cambiarme. &iquest;Dame diez minutos?<\/p>\n<p>&quot;Claro&quot;, dijo.<\/p>\n<p>Mientras estaba de pie bajo el chorro de agua fr&iacute;a, trat&eacute; de imaginar que estaba eliminando todo el dolor, el miedo y la verg&uuml;enza de tener mis pensamientos &iacute;ntimos expuestos al mundo. Tal vez hab&iacute;a reaccionado de forma exagerada. Tal vez de alguna manera nadie hab&iacute;a encontrado el diario en el contenedor de basura. Sab&iacute;a que no lo hab&iacute;a hecho, y reprim&iacute; el impulso de volver atr&aacute;s y escarbar de nuevo. Pero el hecho de que no estuviera all&iacute; no significaba que alguien lo estuviera leyendo. Incluso si lo leyeron, nadie sab&iacute;a qui&eacute;n era yo. Ni siquiera estaba en el anuario porque no hab&iacute;a presentado ning&uacute;n retrato de alto nivel. Todos los dem&aacute;s estaban en una fiesta celebrando la graduaci&oacute;n. Nadie estaba pensando en m&iacute;. Nadie.<\/p>\n<p>Cuando perd&iacute; mi diario, me sent&iacute; como perder a mi mejor amiga. Excepto que no pod&iacute;a decirle a nadie por qu&eacute; estaba molesta. No es que nadie haya preguntado. Hab&iacute;a esperado las consecuencias, pero nunca llegaron. Quienquiera que tuviera mi diario, si alguien lo ten&iacute;a, no estaba haciendo p&uacute;blico su contenido. No todav&iacute;a, de todos modos. La graduaci&oacute;n hab&iacute;a sido hace s&oacute;lo una semana. Yo estaba haciendo horas extras en la florister&iacute;a y Celine, la due&ntilde;a, me estaba ense&ntilde;ando dise&ntilde;o floral. Me encantaba estar rodeada de plantas todo el d&iacute;a. Mi trabajo me hac&iacute;a feliz y hab&iacute;a algunos clientes regulares que realmente me gustaban. Me reconfort&oacute; el coraz&oacute;n saber que hab&iacute;a hombres agradables que entraban y compraban flores para sus esposas o novias aunque no fuera una ocasi&oacute;n especial. Todos compraron flores el d&iacute;a de San Valent&iacute;n. Luego estaban los ramos de disculpas. Algunos de esos tipos eran clientes habituales. A m&iacute; no me gustaban en absoluto. Cuanto m&aacute;s grande era el ramo, m&aacute;s sab&iacute;an sus esposas sobre la aventura. O cuanto m&aacute;s grandes sean los moretones despu&eacute;s del &uacute;ltimo incidente de violencia dom&eacute;stica. Los clientes que m&aacute;s me gustaban los que compraban un ramo sin ning&uacute;n motivo. Solo un ramo de todav&iacute;a-te-quiero-despu&eacute;s-de-tantos-a&ntilde;os-de-matrimonio.<\/p>\n<p>Mi cliente favorito absoluto era un amable se&ntilde;or mayor llamado Enzo que siempre le dec&iacute;a que ella era la flor m&aacute;s bonita de la tienda. Ven&iacute;a todos los s&aacute;bados a comprar un ramo de flores frescas para su esposa Julia.<\/p>\n<p>&ldquo;Apuesto a que su cara se ilumina cada vez que le llevas flores&rdquo;, le coment&eacute;. Enzo me dedic&oacute; una sonrisa amable.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;No lo sab&iacute;as?&quot; Sac&oacute; la rosa m&aacute;s bonita del ramo y me la dio. &ldquo;Las pongo en su tumba. No creo que le importe compartir con la jovencita que me alegra el d&iacute;a cada vez que vengo aqu&iacute;. Ella nunca fue celosa&rdquo;.<\/p>\n<p>Las l&aacute;grimas brotaron de mis ojos cuando acept&eacute; la flor.<\/p>\n<p>&ldquo;No est&eacute;s triste, cari&ntilde;o&rdquo;, le dijo. &quot;Ella est&aacute; aqu&iacute;&rdquo;, dijo, toc&aacute;ndose el pecho. Se dio la vuelta para irse y luego se detuvo, con los ojos llenos de nostalgia. &ldquo;Ella era un verdadero petardo entre las s&aacute;banas. Disc&uacute;lpame, querida. Eres demasiado joven para o&iacute;r esas cosas.&quot;<\/p>\n<p>Me re&iacute; entre l&aacute;grimas cuando Enzo sali&oacute; de la tienda. Debe haber sido un bomb&oacute;n en su d&iacute;a. Diablos, todav&iacute;a lo era.<\/p>\n<p>Celine se hab&iacute;a ido temprano, confiando en m&iacute; para cerrar la caja registradora y cerrar el negorio con llave. Me sent&iacute;a bien saber que la gente me encontraba digna de confianza. El sol de la tarde estaba empezando a perder lo peor de su calor cuando me dirig&iacute; a mi coche. Me sobresalt&eacute; cuando la puerta no se abri&oacute; cuando tir&oacute; de la manija. Nunca cerraba mi auto. &iquest;Qui&eacute;n querr&iacute;a robar ese pedazo de chatarra? Pero alguien lo hab&iacute;a cerrado. Desconcertada, us&oacute; mi llave para abrir la puerta y me deslic&eacute; detr&aacute;s del volante. Entonces lo vi.<\/p>\n<p>Mi diario. Sentado all&iacute; mismo en el asiento del pasajero con una nota doblada encima. Contuveel aliento y mir&eacute; alrededor del estacionamiento. Todo lo que vi fue el ajetreo y el bullicio habitual de un centro comercial suburbano a las seis y media de la tarde. Nadie parec&iacute;a prestarme atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tom&eacute; la nota como si temiera que me quemara los dedos. Con manos temblorosas, la abr&iacute; y le&iacute;:<\/p>\n<p>Querida Delphine:<\/p>\n<p>Deber&iacute;a haber devuelto esto de inmediato cuando vi que era tuyo. S&eacute; que estuvo mal leerlo, pero no me arrepiento de haberlo hecho. Siempre supe que eras especial. Ojal&aacute; pudiera ser ese hombre con el que sue&ntilde;as. Desear&iacute;a poder besar tus l&aacute;grimas. &iquest;Es solo una fantas&iacute;a o algo que realmente quieres? Te juro que nunca le contar&eacute; a nadie sobre tu diario. Tampoco intentar&eacute; contactarte de nuevo. Pero espero que t&uacute; me contactes.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a firma, solo un n&uacute;mero y las palabras &quot;llama o env&iacute;a un mensaje de texto&quot; escritas debajo.<\/p>\n<p>Le&iacute; la nota varias veces, mi coraz&oacute;n lat&iacute;a con fuerza, mi respiraci&oacute;n entrecortada y r&aacute;pida. Me hab&iacute;a convencido a m&iacute; misma de que el diario hab&iacute;a llegado a un vertedero, que nadie lo hab&iacute;a visto nunca. Pero alguien lo hab&iacute;a hecho. Alguien que me llam&oacute; &laquo;cari&ntilde;o&raquo;. Me sent&iacute; mortificada. Hab&iacute;a temido tanto la posibilidad de que compa&ntilde;eros maliciosos se lo pasaran para burlarse de m&iacute;. Pero esta persona desconocida que vio mi diario se sinti&oacute; como una violaci&oacute;n tanto como el mundo entero ley&eacute;ndolo. Las l&aacute;grimas se deslizaron por mis mejillas mientras hojeaba las p&aacute;ginas, sintiendo un nuevo ataque de verg&uuml;enza y n&aacute;useas cuando rele&iacute; ciertos pasajes, d&aacute;ndome cuenta de que cada palabra en cada p&aacute;gina hab&iacute;a sido vista por otra persona.<\/p>\n<p>No ten&iacute;a la menor idea de qui&eacute;n podr&iacute;a haber escrito esa nota. Por lo que yo pod&iacute;a decir, ning&uacute;n chico me hab&iacute;a mirado durante los cuatro a&ntilde;os de la secundaria. Pero obviamente alguien lo hab&iacute;a hecho. &laquo;Siempre supe que eras especial&raquo;. &iquest;Era posible que alguien estuviera jodiendo conmigo? No lo cre&iacute; as&iacute;. La nota parec&iacute;a sincera. Parec&iacute;a realmente preocuparse por m&iacute;. &iquest;Me atrever&iacute;a a aceptar su invitaci&oacute;n? Descart&eacute; el pensamiento casi de inmediato. Sab&iacute;a cada cosa sobre m&iacute;. Incluyendo mis fantas&iacute;as oscuras y sucias. Me sequ&eacute; las l&aacute;grimas y trat&eacute; de ver el lado positivo. Recuper&eacute; su diario. Y le cre&iacute; a este escritor de notas an&oacute;nimo que prometi&oacute; guardar mis secretos. Tendr&iacute;a que vivir con el conocimiento de que &eacute;l los conoc&iacute;a. Y el misterio de qui&eacute;n era.<\/p>\n<p>Mis veinte a&ntilde;os hab&iacute;an sido m&aacute;s amables conmigo que en mi adolescencia. Al menos hasta ahora. Me fue bien en el colegio comunitario y me transfirieron a una universidad estatal regional al comienzo de mi tercer a&ntilde;o. Encontr&eacute; un buen trabajo unos meses despu&eacute;s de graduarme. Obtuvo mucha satisfacci&oacute;n de mi trabajo. Me encantaba conducir por los parques de oficinas y los complejos de apartamentos que hab&iacute;a ayudado a dise&ntilde;ar. Sent&iacute;a que estaba haciendo una contribuci&oacute;n a mi comunidad, aunque la mayor&iacute;a de la gente no lo notara. Ahora ten&iacute;a un peque&ntilde;o c&iacute;rculo de amigos. Nunca hab&iacute;a entrado en la escena de la fiesta en la universidad, pero ten&iacute;a una vida social y ya no sent&iacute;a celos cuando ve&iacute;a a otras personas pasar un buen rato.<\/p>\n<p>Incluso hab&iacute;a tenido novio durante tres a&ntilde;os. Didier. Nos conociemos durante mi tercer a&ntilde;o en la universidad y continuamos saliendo durante un a&ntilde;o despu&eacute;s de graduarme. Termin&oacute; cuando le ofrecieron un trabajo en Alsacia. Hab&iacute;a estado sirviendo mesas mucho m&aacute;s tiempo del que pretend&iacute;a despu&eacute;s de terminar la universidad y estaba feliz de tener la oportunidad de usar su t&iacute;tulo en geolog&iacute;a. &Eacute;l me hab&iacute;a pedido que me fuera con &eacute;l, pero me negu&eacute;. Podr&iacute;a haber sido emocionante mudarse a otra parte del pa&iacute;s, pero hacerlo solo para estar con &eacute;l habr&iacute;a sido un error. Por mucho que extra&ntilde;ara a Didier, ten&iacute;a que admitir que solo me sent&iacute;a levemente atra&iacute;da por &eacute;l. Hab&iacute;a sido mi mejor amigo y un fiel compa&ntilde;ero. Habr&iacute;a sido tan lindo poder enamorarme de &eacute;l, pero la pasi&oacute;n nunca estuvo all&iacute;.<\/p>\n<p>Los veinte a&ntilde;os de Delphine hab&iacute;an sido m&aacute;s amables con ella que su adolescencia. Al menos hasta ahora. Le fue bien en el colegio comunitario y se transfiri&oacute; a una universidad estatal regional al comienzo de su tercer a&ntilde;o. Encontr&oacute; un buen trabajo unos meses despu&eacute;s de graduarse. Obtuvo mucha satisfacci&oacute;n de su trabajo. Le encantaba conducir por los parques de oficinas y los complejos de apartamentos que hab&iacute;a ayudado a dise&ntilde;ar. Sent&iacute;a que estaba haciendo una contribuci&oacute;n a su comunidad, aunque la mayor&iacute;a de la gente no lo notara. Ahora ten&iacute;a un peque&ntilde;o c&iacute;rculo de amigos. Nunca hab&iacute;a entrado en la escena de la fiesta en la universidad, pero ten&iacute;a una vida social y ya no sent&iacute;a celos cuando ve&iacute;a a otras personas pasar un buen rato.<\/p>\n<p>Incluso hab&iacute;a tenido novio durante tres a&ntilde;os. Didier. Se conocieron durante su tercer a&ntilde;o en la universidad y continuaron saliendo durante un a&ntilde;o despu&eacute;s de graduarse. Termin&oacute; cuando le ofrecieron un trabajo en Alsacia. Hab&iacute;a estado sirviendo mesas mucho m&aacute;s tiempo del que pretend&iacute;a despu&eacute;s de terminar la universidad y estaba feliz de tener la oportunidad de usar su t&iacute;tulo en geolog&iacute;a. &Eacute;l le hab&iacute;a pedido que fuera con &eacute;l, pero ella se neg&oacute;. Podr&iacute;a haber sido emocionante mudarse a otra parte del pa&iacute;s, pero hacerlo solo para estar con &eacute;l habr&iacute;a sido un error. Por mucho que extra&ntilde;ara a Didier, ten&iacute;a que admitir que solo se sent&iacute;a levemente atra&iacute;da por &eacute;l. Hab&iacute;a sido su mejor amigo y un fiel compa&ntilde;ero. Habr&iacute;a sido tan lindo poder enamorarme de &eacute;l, pero la pasi&oacute;n nunca estuvo all&iacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l me hab&iacute;a introducido suavemente en el sexo cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os, mucho m&aacute;s all&aacute; de la edad en que la mayor&iacute;a de las chicas pierden la virginidad. Mi primera vez con Didier no fue exactamente la desvirgaci&oacute;n carnal y estremecedora que hab&iacute;a imaginado en mis d&iacute;as de escribir un diario, pero fue un recuerdo agradable, y solo ten&iacute;a buenos sentimientos hacia &eacute;l. Ahora estaba casado y ten&iacute;a un beb&eacute; en camino. Estaba completamente instalado en su nueva vida en Alsacia. En mis momentos de soledad, insomnio, en medio de la noche, de dudas, me preguntaba si hab&iacute;a sido un error dejar escapar a un chico tan dulce. Pero a la luz del d&iacute;a, supe que la relaci&oacute;n hab&iacute;a terminado exactamente como deber&iacute;a haberlo hecho. Aun as&iacute;, todav&iacute;a me dol&iacute;a un poco ver las fotos que public&oacute; en las redes sociales. La boda, las ecograf&iacute;as, el baby shower.<\/p>\n<p>Una cosa de la que siempre me hab&iacute;a arrepentido fue quemar esa nota hace diez a&ntilde;os. La hab&iacute;a guardado durante unos d&iacute;as, doblado entre las p&aacute;ginas de mi diario. Estuve tan cerca de enviarle un mensaje de texto, de pedirle a mi admirador secreto que viniera y me hiciera el amor, que me besara las l&aacute;grimas, que mee diera vida a mi fantas&iacute;a, aunque fuera solo por una hora o dos. Pero luego entr&eacute; en p&aacute;nico y quem&eacute; la nota, justo antes de memorizar el n&uacute;mero. Hab&iacute;an pasado diez a&ntilde;os. No pensaba en el misterioso escritor de notas todos los d&iacute;as. Ni siquiera pensaba en &eacute;l muy a menudo. Pero cuando lo hac&iacute;a, era un dolor que me apenaba porque sab&iacute;a que era un error que no pod&iacute;a volver atr&aacute;s y corregir. &Uacute;ltimamente hab&iacute;a estado pensando en eso m&aacute;s de lo habitual porque se acercaba la reuni&oacute;n de secundaria de diez a&ntilde;os. En alg&uacute;n lugar entre los miembros masculinos de la clase de 2007 estaba el hombre que me envi&oacute; esa nota. &iquest;Todav&iacute;a pensaba en m&iacute;? &iquest;Recordaba siquiera el incidente con el diario despu&eacute;s de todos estos a&ntilde;os?<\/p>\n<p>Yo hab&iacute;a jurado que nunca volver&iacute;a al Instituto. Pero el tiempo me hab&iacute;a dado una perspectiva m&aacute;s equilibrada de mi adolescencia y ten&iacute;a que admitir que no era tan malo como parec&iacute;a en ese momento. Ahora sab&iacute;a que yo era, al menos en parte, la culpable de mi falta de amigos en la secundaria. En alg&uacute;n momento alrededor de los diez a&ntilde;os, dej&eacute; de invitar a otros chicos a mi casa, sin saber qu&eacute; tipo de escena vergonzosa crear&iacute;a mi madre. No se me hab&iacute;a ocurrido volver a recibir visitas despu&eacute;s de la muerte de mi madre. Hab&iacute;a perdido bastantes oportunidades de hacer amigos en la secundaria. Sin figuras de autoridad en la casa, podr&iacute;a haber escalado bastante en la escala social de Aix-en-Provence si hubiera tenido la idea de organizar una fiesta de fin de semana de vez en cuando, pero la idea ni siquiera se me hab&iacute;a pasado por la cabeza. Incluso si lo hubiera hecho, mi aversi&oacute;n al alcohol probablemente habr&iacute;a socavado cualquier intento de ser amable. Mi hermano nunca fue un gran modelo a seguir para interactuar con mis compa&ntilde;eros. Caleb nunca habr&iacute;a sido genial en ning&uacute;n universo.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a algunas personas de la secundaria con las que yo quer&iacute;a volver a conectarme. Alexis era uno. Se hab&iacute;an sentado uno al lado del otro en la clase de matem&aacute;ticas y, de vez en cuando, &eacute;l incluso hab&iacute;a acercado una silla a mi lado en el comedor. Belinay Kocakli, me hab&iacute;a invitado a la iglesia una vez y yo rechac&eacute; la invitaci&oacute;n. Nunca hab&iacute;a vuelto, pero apreci&eacute; la invitaci&oacute;n. Luego estaban Francine y Edith, que hab&iacute;an sido jugadoras de softbol en todo el estado. Solo Elena Farris hab&iacute;a provocado m&aacute;s erecciones que esas dos. A diferencia de Elena, Francine y Edith estaban demasiado ocupadas en satisfacer a cualquiera de sus admiradores masculinos. Yo hab&iacute;a pasado la mayor parte del tercer a&ntilde;o resentida con ellas por pedirme siempre que les compartiera las respuestas de mis tareas sobre Historia de Francia. Yo las ayudaba cada vez que preguntaban porque eran las &uacute;nicas dos personas en esa clase que hablaban conmigo. Para mi sorpresa, el d&iacute;a del examen, me dieron una tarjeta de regalo de Starbucks de &euro; 25 y una nota de agradecimiento llena de garabatos con bol&iacute;grafos de gel y palabras de agradecimiento sobre c&oacute;mo las hab&iacute;a salvado de reprobar el curso. No significaba que alguna vez fueran amigas, pero fue un gesto dulce y yo siempre lo recordar&iacute;a.<\/p>\n<p>Una semana antes de la reuni&oacute;n, a&uacute;n no hab&iacute;a decidido si ir&iacute;a. La &uacute;nica persona de Aix-en-Provence que vi fue Gaetan Perin, y eso fue solo cuando fui a su tienda para comprar un regalo de cumplea&ntilde;os para Caleb. Cuando pens&eacute; en la reuni&oacute;n, imagin&eacute; lo humillante que ser&iacute;a pasar de una persona a otra, diciendo cosas como &laquo;Delphine Anzolin: tuvimos matem&aacute;ticas juntas cuatro a&ntilde;os seguidos&raquo; o &laquo;&iquest;No sabes qui&eacute;n soy?, &iquest;Alexis? Eras lo m&aacute;s parecido que ten&iacute;a a un amigo&raquo;. Incluso los profesores no sab&iacute;an qui&eacute;n era yo. Hab&iacute;a tenido un profesor de ingl&eacute;s suplente durante la mayor parte del &uacute;ltimo a&ntilde;o mientras la se&ntilde;ora Hellerstein estaba embarazada de trillizos y le ordenaron quedarse en cama. El suplente era un idiota so&ntilde;ador, reci&eacute;n salido de la universidad, que pensaba que iba a cambiar el mundo al compartir su obsesi&oacute;n por Shakespeare con un grupo de chicos de secundaria. Me llamaba &laquo;Terri&raquo; todo el a&ntilde;o. No estaba segura de por qu&eacute;, pero todav&iacute;a me molestaba cuando pensaba en ello.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que mi apariencia hab&iacute;a cambiado mucho desde la secundaria. Me hab&iacute;a aclarado el pelo y hab&iacute;a aprendido a maquillarme y a vestirme como una chica y no como una vagabunda. Tendr&iacute;a sentido si nadie me reconociera. Pero si nadie me recordaba, eso me doler&iacute;a como el infierno. Acababa de decidir no asistir a la reuni&oacute;n cuando sucedi&oacute; algo inesperado. Una docena de rosas rojas fueron entregadas en mi casa con una nota en un sobre rojo brillante que dec&iacute;a:<\/p>\n<p>Querida Delphine:<\/p>\n<p>Promet&iacute; no volver a contactarte, pero ten&iacute;a que intentarlo una vez m&aacute;s. Nunca te he olvidado. &iquest;Todav&iacute;a piensas en las cosas sobre las que sol&iacute;as escribir? Yo s&iacute;. Me mantendr&eacute; alejado de la reuni&oacute;n y nunca volver&eacute; a molestarte si no tengo noticias tuyas. Tu misteriosa fantas&iacute;a extra&ntilde;a traza una delgada l&iacute;nea entre el admirador secreto y el acosador espeluznante, y quiero estar del lado correcto. Eres mucho m&aacute;s que una enamorada para m&iacute;. Realmente me preocupo por ti y lo he hecho durante mucho tiempo.<\/p>\n<p>Esta vez no dud&eacute;. Agregu&eacute; el n&uacute;mero en la parte inferior de la nota a mis contactos, identific&aacute;ndolo solo con las iniciales &laquo;AS&raquo; de Admirador Secreto. Yo estaba teniendo una segunda oportunidad. La vida no me dio muchas (oportunidades). Escrib&iacute; un mensaje simple.<\/p>\n<p>&quot;Soy Delphine. Gracias por las flores. &iquest;Cu&aacute;ndo quieres quen nos encontremos?&quot;<\/p>\n<p>La respuesta lleg&oacute; segundos despu&eacute;s. &quot;&iquest;Reuni&oacute;n?&quot;<\/p>\n<p>Tecle&eacute; mi respuesta y presion&eacute; enviar. &quot;Voy a estar all&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>Otra respuesta lleg&oacute; casi de inmediato. &quot;&iquest;Quieres ir como mi cita o quieres hacer tu fantas&iacute;a?&quot;<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n lat&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pido. Solo hab&iacute;a una forma en que yo iba a responder esa pregunta: &quot;Fantas&iacute;a.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Puedes retirarte de esto en cualquier momento. Si cambias de idea. Si te asustas. Prometo dejarte a salvo.&quot;<\/p>\n<p>Me qued&eacute; mirando la pantalla, incapaz de creer que esto realmente estaba sucediendo. Mientras todav&iacute;a estaba procesando ese pensamiento, apareci&oacute; otro mensaje.<\/p>\n<p>&quot;Trae una bolsa de viaje.&quot;<\/p>\n<p>Ten&iacute;a un mill&oacute;n de pensamientos corriendo por mi cerebro. Ninguna persona razonable estar&iacute;a de acuerdo con lo que estaba haciendo. Tendr&iacute;a mucho m&aacute;s sentido averiguar su nombre y reunirme con &eacute;l para tomar un caf&eacute; si una b&uacute;squeda en Google no arrojara nada perturbador. Pero sab&iacute;a que esta era mi &uacute;nica oportunidad de vivir la fantas&iacute;a que hab&iacute;a estado conmigo desde que pod&iacute;a recordar. Era una locura aceptar un encuentro sexual an&oacute;nimo con un extra&ntilde;o. Pero luego record&eacute;. Aunque yo no ten&iacute;a ni idea de qui&eacute;n era &eacute;l, no era una extra&ntilde;a. &Eacute;l me conoc&iacute;a mejor que nadie en el mundo, al menos la persona que yo era hace diez a&ntilde;os. Conoc&iacute;a mis esperanzas y miedos y mis excitaciones secretas. Y confiaba en &eacute;l. Tan imprudente como era, yo confiaba en &eacute;l lo suficiente como para dejar que esta fantas&iacute;a se desarrollara exactamente como la hab&iacute;a escrito hace tantos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Tecle&eacute; un mensaje m&aacute;s: &quot;Nos vemos en la reuni&oacute;n.&quot;<\/p>\n<p>La respuesta que recib&iacute; fue tan dulce que me hizo llorar.<\/p>\n<p>&quot;Unos d&iacute;as m&aacute;s no son nada despu&eacute;s de m&aacute;s de diez a&ntilde;os de a&ntilde;orarte.&quot;<\/p>\n<p>Pas&eacute; los siguientes d&iacute;as preocup&aacute;ndome en qu&eacute; ponerme. Fui a media docena de tiendas y me prob&eacute; decenas de vestidos, y finalmente elig&iacute; uno de sat&eacute;n azul brillante que resaltaba mis curvas sin ser demasiado provocativo. Padec&iacute; a&uacute;n m&aacute;s por mi ropa interior. Didier siempre hab&iacute;a sido muy f&aacute;cil de complacer. Braguitas de corte masculino y una camisola de algod&oacute;n era todo lo que necesitaba para poner en marcha su dulce pero poco imaginativa libido. Quer&iacute;a algo un poco m&aacute;s sofisticado para este amante. Me decid&iacute; por un conjunto de braguitas y sujetador blancos con un encaje transparente que hac&iacute;a que mis caderas se vieran delgadas y mis pechos parecieran de m&aacute;rmol esculpido. Por el precio que pagu&eacute;, m&aacute;s vale que me haga quedar bien. Pero cueste lo que cueste, vali&oacute; la pena. Me sent&iacute;a lo suficientemente cohibida por esto. Necesitaba sentirme segura de mi apariencia. El d&iacute;a antes del reencuentro, fui a la peluquer&iacute;a a retocarme las ra&iacute;ces. El d&iacute;a de la reuni&oacute;n, fui al sal&oacute;n de belleza para hacerme la manicura. Sab&iacute;a que no durar&iacute;a mucho ya que siempre ten&iacute;a las manos en la tierra, pero durar&iacute;a lo suficiente para que &eacute;l lo viera.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n sal&iacute; de mi zona de confort y me depil&eacute; las ingles. Mientras sal&iacute;a del sal&oacute;n, promet&iacute; que nunca har&iacute;a eso. De ahora en adelante, mi amante tendr&iacute;a que contentarse con un arreglo personal y el recorte que pudiera hacer en casa. Me di cuenta de que estaba haciendo muchas suposiciones acerca de tener una relaci&oacute;n estable con &eacute;l. Pero &eacute;l me hab&iacute;a dicho que ella yo era m&aacute;s que un enamoramiento y que realmente se preocupaba por m&iacute;. Se me pas&oacute; por la cabeza que mi admirador secreto podr&iacute;a ser feo como el pecado. Pero yo usar&iacute;a una venda en los ojos al menos durante mi primer encuentro, y si &eacute;l cumpl&iacute;a mi fantas&iacute;a, sab&iacute;a que me enamorar&iacute;a de &eacute;l, y que cualquier cara que viera cuando me quitara la venda me parecer&iacute;a hermosa.<\/p>\n<p>Finalmente lleg&oacute; el s&aacute;bado por la noche. Mientras estacionaba frente al edificio al que hab&iacute;a jurado no volver jam&aacute;s, respir&eacute; hondo y me revis&eacute; el cabello y el maquillaje por &uacute;ltima vez antes de entrar. Dej&oacute; la bolsa de viaje en el auto, pero llevaba el sobre rojo con la nota que mi amante me hab&iacute;a enviado. No estaba segura de por qu&eacute; lo hab&iacute;a tra&iacute;do. Tal vez necesitaba la seguridad de que &eacute;l estuviera all&iacute;. Entrar en la reuni&oacute;n habr&iacute;a sido lo suficientemente aterrador sin el encuentro privado que hab&iacute;a programado despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Entr&oacute; y mir&oacute; alrededor del gimnasio abarrotado en busca de una cara amigable, alguien seguro con quien hablar. Youcef Aouachria y Belinay Kocakli, estaban de pie junto a las gradas. Siempre fueron amables. Ambos me reconocieron de inmediato. &ldquo;&iexcl;Delphine, te ves hermosa!&rdquo; Belinay dijo, d&aacute;ndome un c&aacute;lido abrazo.<\/p>\n<p>&quot;Yo dir&iacute;a caliente&quot;, dijo Youcef.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso no suena un poco fuerte, antes no eras as&iacute;&rdquo;, dije con una peque&ntilde;a risa nerviosa.<\/p>\n<p>&ldquo;La gente cambia&rdquo;, me dijo con un gui&ntilde;o. &quot;&iquest;C&oacute;mo has estado?&quot;<\/p>\n<p>Les di un breve resumen de mis a&ntilde;os universitarios y les cont&eacute; sobre mi trabajo actual. &ldquo;&iquest;Entonces ustedes dos est&aacute;n casados ahora?&rdquo;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;&quot;, dijo Belinay, agitando su anillo de bodas. &ldquo;Desde justo despu&eacute;s de la universidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Sigues en concurriendo a la iglesia?&quot; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Hemos estado yendo a un lugar nuevo&rdquo;, me dijo Belinay. &ldquo;Algo m&aacute;s relajado. Hemos cambiado de opini&oacute;n sobre algunas cosas&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Ya veo&quot;, dije. En realidad, ella no vi nada. Algo se hab&iacute;a metido en estos dos y no estaba muy segura de qu&eacute; era. Aunque definitivamente me gustaban m&aacute;s los nuevos Youcef y Belinay. Ella incluso estaba mostrando un peque&ntilde;o escote.<\/p>\n<p>&quot;Delphine&quot;, dijo Youcef. &ldquo;Belinay y yo est&aacute;bamos pensando en invitar a algunas personas despu&eacute;s de la reuni&oacute;n. Nuestros hijos est&aacute;n con sus abuelos toda la noche para que no nos molesten. &iquest;Est&aacute;s interesada en tal vez pasar el rato m&aacute;s tarde?<\/p>\n<p>&ldquo;Realmente te ves incre&iacute;ble&rdquo;, agreg&oacute; Belinay.<\/p>\n<p>Mir&eacute; de uno a otro tratando de averiguar cu&aacute;l era su agenda. &iquest;Me estaban invitando a un tr&iacute;o? &iquest;O una org&iacute;a? Hab&iacute;an dicho &laquo;algunas personas&raquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;En realidad tengo un&#8230; asunto m&aacute;s tarde. A menos que&#8230; Mi mano roz&oacute; el sobre rojo de mi bolso. Seguramente no. &ldquo;No puedo hacerlo&rdquo;, les dije. &ldquo;Pero espero que encuentren lo que est&aacute;n buscando&rdquo;.<\/p>\n<p>Hice un peque&ntilde;o gesto y retroced&iacute; hacia la mesa de refrescos. Tom&eacute; una taza de ponche, convenciendo a mis manos de que dejaran de temblar para no derramarlo en mi vestido. Encontr&eacute; un rinc&oacute;n tranquilo donde pod&iacute;a tomar un sorbo de mi bebida y observar mi entorno. Alexis Bergstrom entr&oacute; con Elena Farris. Mason me hab&iacute;a dicho que esos dos estaban casados. Alexis se ve&iacute;a diferente. Era m&aacute;s grande, de hombros anchos, m&aacute;s confiado de lo que hab&iacute;a sido en la secundaria. Elena se ve&iacute;a m&aacute;s o menos igual. Llevaba coletas como las ten&iacute;a en la escuela. El rumor hab&iacute;a sido que los usaba para que los jugadores de f&uacute;tbol tuvieran algo para agarrarse mientras les chupaba el pene. A Elena poco le importaba importaba poseer el orgullosamente t&iacute;tulo de &quot;reina de las pijas con coletas&quot;.<\/p>\n<p>Sonre&iacute; al ver lo feliz que parec&iacute;a Alexis. Se lo merec&iacute;a. Estaba tan absorta observando a Alexis y Elena que no vi al joven que apareci&oacute; a mi lado hasta que habl&oacute;. &ldquo;&iexcl;Hola, Terri! Qu&eacute; gusto verte de nuevo.&quot;<\/p>\n<p>&iexcl;Estupendo! El entusiasta de Shakespeare, y &eacute;l todav&iacute;a no sab&iacute;a mi nombre. &quot;Hola, Sr. Aburrimiento&quot;, murmur&eacute; con los dientes apretados.<\/p>\n<p>&quot;Mi apellido es Arnaud&quot;, me dijo. &ldquo;Pero eso eres muy inteligente. Recuerdo que me llamaste as&iacute; en mi primer d&iacute;a de clase. Ahora podr&iacute;as llamarme Sebastien.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Por qu&eacute; diablos har&iacute;a eso cuando tengo la opci&oacute;n de no hablar contigo en absoluto?&quot; Era el &uacute;nico profesor al que le hab&iacute;a faltado el respeto. Incluso hab&iacute;a sido cort&eacute;s con el profesor de biolog&iacute;a que intent&oacute; obligarme a diseccionar un feto de cerdo. Estaba fuera de lugar en m&iacute; ser grosera con alguien, pero por alguna raz&oacute;n, el mero recuerdo de este idiota me enojaba.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a imperturbable. &quot;Adivina: doy clases aqu&iacute; a tiempo completo ahora&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Bien por usted.&quot; Dej&eacute; mi taza vac&iacute;a sobre la mesa m&aacute;s cercana y me alej&eacute;.<\/p>\n<p>Deambul&eacute; por el gimnasio durante unos minutos y habl&eacute; con un par de otros profesores, ninguno de los cuales parec&iacute;a tener un vago recuerdo de m&iacute;. Habl&eacute; con Axel Apap, quien obviamente no ten&iacute;a idea de qui&eacute;n era yo, pero fue muy amable. Luego estaba Michel Apicella, que iba en motocicleta al colegio todos los d&iacute;as y siempre hab&iacute;a tenido problemas con el director. De hecho, me hab&iacute;a gustado Michel porque lo hab&iacute;an suspendido por golpear a un par de deportistas que estaban molestando a Mason. Tambi&eacute;n hab&iacute;a entrado en la florister&iacute;a un d&iacute;a para comprar flores para la se&ntilde;ora Hellerstein mientras estaba en el hospital. Lo hab&iacute;a ayudado a envolverlos para que no se aplastaran demasiado mientras estaba en su motocicleta. Michel estaba tatuado con m&uacute;sculos sucios y abultados por todas partes. Lo acompa&ntilde;aba una mujer que parec&iacute;a una stripper, que no se hab&iacute;a molestado en quitarse la ropa de trabajo antes de venir a la reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Claro, s&iacute;, te recuerdo!&quot; dijo Michel. &ldquo;&iquest;No eras esa chica que se volvi&oacute; loca en la clase de biolog&iacute;a cuando tuvimos que hacer las disecciones? &iexcl;Eso fue duro!&rdquo;.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;. De todas las personas aqu&iacute;, era este tipo inadaptado que me recordaba mejor. Era bien parecido, si te gustan rudos. Si &eacute;l no hubiera tenido a esa puta en su brazo, yo podr&iacute;a haberme preguntado si &eacute;l me hab&iacute;a enviado la nota. Eso hubiera sido un poco aterrador. Asint&iacute; con simpat&iacute;a mientras Michel despotricaba sobre la brutalidad y la corrupci&oacute;n del departamento de polic&iacute;a local y luego se excus&oacute; y volvi&oacute; por m&aacute;s ponche. Yo no quer&iacute;a, pero me dio algo que hacer con mis manos.<\/p>\n<p>Alexis y Elena tambi&eacute;n estaban sirvi&eacute;ndose ponche. Elena me salud&oacute; y me dio un abrazo. Al menos me reconoci&oacute;. Esto realmente no fue tan malo como yo esperaba. Tal vez no hab&iacute;a sido tan invisible como pensaba. Me sent&iacute; un poco t&iacute;mida con Alexis, y de repente &eacute;l tambi&eacute;n parec&iacute;a inc&oacute;modo. &Eacute;l me dio un abrazo que se prolong&oacute; un poco m&aacute;s de lo que yo esperaba. &iquest;Ten&iacute;a una erecci&oacute;n? Me apart&eacute; un poco. No claro que no. Estaba imaginando cosas. Me solt&oacute; de &eacute;l y me alis&eacute; el vestido, sinti&eacute;ndose cohibida, tal vez porque &eacute;l me miraba con mucha atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo has estado?&quot; pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;Bien. Muy bien&rdquo;, le dije. Repiti&oacute; el gui&oacute;n general que les hab&iacute;a dado a Youcef y Belinay sobre los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os de mi vida y recib&iacute; actualizaciones similares de ellos.<\/p>\n<p>Elena parec&iacute;a estar escaneando la multitud, buscando a alguien. &ldquo;Oye Delphine, &iquest;has visto a Aren Aplogan?&rdquo; pregunt&oacute;. &ldquo;Se supon&iacute;a que &iacute;bamos a encontrarnos con &eacute;l&rdquo;.<\/p>\n<p>Record&oacute; a Aren. Sol&iacute;a salir mucho con Alexis.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora tiene barba&rdquo;, dijo Elena, agarr&aacute;ndome del brazo acerc&aacute;ndola para mostrarme una foto en su tel&eacute;fono. &quot;&iquest;No se ve genial?&quot; Se abanic&oacute; con la mano, mientras Alexis la observaba con una expresi&oacute;n divertida.<\/p>\n<p>Cort&eacute;smente estuve de acuerdo en que Aren era guapo. &quot;Espero que lo encuentres.&quot;<\/p>\n<p>Alexis se ri&oacute;. &ldquo;Creo que aparecer&aacute; muy pronto. Ten&iacute;a muchas ganas de estar aqu&iacute;&rdquo;. Su expresi&oacute;n volvi&oacute; a ser seria. &ldquo;Estoy muy feliz de verte de nuevo, Delphine&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Igualmente,&rdquo; dije yo.<\/p>\n<p>Se aboton&oacute; la chaqueta mientras &eacute;l y Elena se volv&iacute;an para irse, y me dio otra mirada por encima del hombro antes de que desaparecieran entre la multitud. Algo en ese encuentro me hizo sentir triste, anhelando una oportunidad perdida. Deseaba haber pasado tiempo con Alexis fuera del colegio, en lugar de simplemente hablar en clase y fingir que ten&iacute;a un amigo de verdad. Alexis probablemente habr&iacute;a terminado con Elena de todos modos. Pero yo atesoraba los recuerdos de mi relaci&oacute;n con Didier y entend&iacute; que una relaci&oacute;n no tiene que durar para siempre para ser buena y significativa. Hubiera sido agradable si Didier hubiera sido mi segundo novio. Hubiera sido agradable poder ir al baile de graduaci&oacute;n. Si hubiera podido ir con alguien, habr&iacute;a sido con Alexis.<\/p>\n<p>Me dol&iacute;an los pies. No estaba acostumbrada a usar tacones altos. Encontr&eacute; una mesa vac&iacute;a y me sent&eacute;. Revis&eacute; mi tel&eacute;fono. Ning&uacute;n mensaje de AS. Un miedo repentino se apoder&oacute; de m&iacute;. &iquest;Y si fuera una broma? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si alguien aqu&iacute; me estuviera observando, ri&eacute;ndose de m&iacute; mientras miraba nerviosamente a mi alrededor, pregunt&aacute;ndome qui&eacute;n era el amante secreto y c&oacute;mo y cu&aacute;ndo har&iacute;a su movimiento? Instintivamente busqu&eacute; el sobre rojo en mi bolso. No. Quienquiera que haya sido, no era as&iacute;. No era el tipo de hombre espeluznante o asqueroso que habr&iacute;a enviado una foto de su pene ni me hab&iacute;a pedido que yo le mandara fotos de m&iacute; misma. Se hab&iacute;a ofrecido a revelar su identidad y venir conmigo esta noche como mi pareja. Yo solo hab&iacute;a estado aqu&iacute; por unos minutos. Tambi&eacute;n era su reuni&oacute;n, y probablemente quer&iacute;a mezclarse y ponerse al d&iacute;a con viejos amigos antes de comenzar su cita o lo que fuera. Levant&eacute; la vista y mir&oacute; fijamente a Alexis, que estaba parado a unos metros de distancia, hablando con Mason y un par de chicos m&aacute;s. &Eacute;l apart&oacute; la mirada r&aacute;pidamente, como si estuviera avergonzado de que yo lo hubiera sorprendido mir&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Un razonamiento repentino cay&oacute; sobre m&iacute;. Debe haber sido &eacute;l quien encontr&oacute; mi diario hace tantos a&ntilde;os, &eacute;l quien me envi&oacute; las flores y la nota la semana pasada. &iquest;Qui&eacute;n m&aacute;s podr&iacute;a ser? Pero Alexis estaba casado con Elena, quien se hab&iacute;a abierto camino sistem&aacute;ticamente a trav&eacute;s de todo el equipo de f&uacute;tbol. Elena, quien en este mismo momento, estaba de pie debajo de la porter&iacute;a de baloncesto abrazando al amigo barbudo de Alexis. Parec&iacute;a perfectamente l&oacute;gico que los dos tuvieran alg&uacute;n tipo de arreglo de matrimonio abierto. Elena tendr&iacute;a dificultades para tener una pareja estable y Alexis era bastante tolerante. Probablemente no le importar&iacute;a siempre que las cosas fueran justas, y tambi&eacute;n podr&iacute;a obtener un poco de acci&oacute;n secundaria. Me sent&iacute; enterrada bajo una avalancha de emociones encontradas. No estaba decepcionada de que fuera Alexis. Pero con &eacute;l, todo lo que podr&iacute;a tener ser&iacute;a una aventura. Una cogida r&aacute;pida, tal vez un enganche ocasional, luego de vuelta con su esposa, quien sin duda sabr&iacute;a c&oacute;mo complacerlo mejor que yo. &laquo;Est&aacute; bien, Delphine,&raquo; me dijo a s&iacute; misma. &laquo;Solo baja tus expectativas. Esto todav&iacute;a puede ser agradable.&raquo; Era un poco ingenuo esperar que esto se convirtiera en una relaci&oacute;n real.<\/p>\n<p>Francine y Edith me sacaron de mis cavilaciones, quienes me vieron desde unos metros de distancia y fueron directamente a mi mesa para acompa&ntilde;arme. Ambas eran hermosas, pero como im&aacute;genes negativas la una de la otra. Francine ten&iacute;a un hermoso cabello negro azabache que le llegaba a la cintura, y una piel y ojos oscuros impecables que hab&iacute;a heredado de su padre pakistan&iacute;. El cabello platinado y la piel p&aacute;lida de Edith revelaban su origen escandinavo. Las dos hab&iacute;an sido mejores amigas y rumores de amantes en la secundaria, y parec&iacute;a que todav&iacute;a estaban tan cerca como siempre. Cada una de ellas me dio un abrazo y parec&iacute;an realmente contentas de verme. Compart&iacute;an un apartamento tipo loft en el centro. Francine era estilista y ten&iacute;a un local exclusivo en la ciudad. Edith era camarera y se abr&iacute;a paso en la universidad a raz&oacute;n de un curso por semestre. &ldquo;Sin deudas, pero no me graduar&eacute; hasta que tenga treinta a&ntilde;os&rdquo;, dijo. Delphine repiti&oacute; la narraci&oacute;n condensada de su propia vida.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos de charla, Francine y Edith intercambiaron una mirada, y Edith dijo: &ldquo;Hola, Delphine, est&aacute;bamos planeando la noche. Te gustaria unirte a nosotras? Puedes quedarte en nuestra casa si te emborrachas demasiado para conducir. Y si no est&aacute;s demasiado borracha para conducir, igual puedes quedarte en nuestro casa&rdquo;.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a una y a otra. &iexcl;Uy! &iquest;Aqu&iacute; todo el mundo est&aacute; para ligar? Veo que otras personas en este gimnasio tienen sus propios dramas secretos.<\/p>\n<p>Mi sonrisa. Tal vez finalmente me estaba sincronizando con la clase de 2007. &ldquo;De hecho, voy a conocer a alguien despu&eacute;s de esto. Una cita a ciegas por as&iacute; decirlo. Pero espero que se diviertan&rdquo;.<\/p>\n<p>Las dos mujeres intercambiaron una mirada de decepci&oacute;n, pero r&aacute;pidamente buscaron modificar sus planes. &ldquo;Los Aouachria parec&iacute;an estar buscando un buen momento&rdquo;, murmur&oacute; Francine a Edith. &ldquo;Vamos a mantenerlos en un segundo plano&rdquo;, reflexion&oacute; Edith. &quot;&iquest;Qu&eacute; hay de Axel Apap?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Tal vez&quot;, dijo Francine, mir&aacute;ndolo desde el otro lado de la habitaci&oacute;n. Era extraordinariamente guapo con su piel oscura, dientes perfectos y sonrisa r&aacute;pida. Hab&iacute;a sido mediocampista en el equipo de f&uacute;tbol y parec&iacute;a estar en tan buena forma ahora como en ese entonces. Sus b&iacute;ceps sobresal&iacute;an de las mangas. Elena dijo que es enorme.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; de mi asiento, inc&oacute;moda por ser excluida de la conversaci&oacute;n. Me pregunt&eacute; qu&eacute; estaba pasando. Nunca hab&iacute;a o&iacute;do que Francine o Edith mostraran inter&eacute;s en un chico. Tal vez los rumores no eran ciertos.<\/p>\n<p>Las otras mujeres parecieron darse cuenta de que estaban siendo groseras. &ldquo;Bueno, probablemente deber&iacute;amos conectarnos un poco m&aacute;s&rdquo;, dijo Francine, tomando la mano de Edith cuando se levantaron para irse. &quot;Fue incre&iacute;ble verte de nuevo, Delphine&quot;.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;. Igual de mi parte&rdquo;, dije.<\/p>\n<p>Francine y Edith casi chocan contra Alexis cuando se levantaron para irse. Parec&iacute;a ajeno a las miradas de molestia que le dieron antes de marcharse. Me estaba mirando como si quisiera decir algo. Bueno, ya no ten&iacute;a sentido seguir fingiendo. Ahora que sab&iacute;a que el admirador secreto era &eacute;l, ser&iacute;a est&uacute;pido vendarme los ojos. Tambi&eacute;n podr&iacute;an sacarlo a la luz. &quot;&iquest;Eres t&uacute;?&quot; pregunt&eacute;, mir&aacute;ndolo directamente a los ojos.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a desconcertado. Leg&iacute;timamente desconcertado. &quot;&iquest;Lo qu&eacute; soy yo?&quot;<\/p>\n<p>Saqu&eacute; el sobre rojo de mi bolso y lo levant&eacute;. &quot;&iquest;T&uacute; me enviaste esto?&quot; Apenas tuve tiempo de notar la mirada de confusi&oacute;n en su rostro antes de que mi tel&eacute;fono sonara.<\/p>\n<p>Lo agarr&eacute; y le&iacute; el mensaje. &quot;Ve a tu coche. Hay una venda para los ojos en el asiento del conductor. P&oacute;ntela. Estar&eacute; all&iacute; para buscarte en diez minutos.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Me tengo que ir&rdquo;, le dije a Alexis, saltando de mi asiento y agarrando mi bolso. Ya me hab&iacute;a alejado varios pasos antes de darme cuenta de lo terrible que era para m&iacute; huir de esa manera. Me detuve en seco, los pensamientos corr&iacute;an por mi cabeza. Hace menos de cinco minutos, estaba convencida de que Alexis era quien ley&oacute; mi diario hace tantos a&ntilde;os. Con el que estar&iacute;a esta noche. &iquest;Porqu&eacute; habr&iacute;a tomado lo que pudo conseguir? No habr&iacute;a significado tanto para &eacute;l, pero habr&iacute;a significado algo para m&iacute;. Lo mir&eacute; y vi el anhelo en sus ojos. Hubiera sido tan agradable. Despu&eacute;s: &quot;Fue agradable verte de nuevo, Alexis&quot;.<\/p>\n<p>No le di la oportunidad de responder. Con el coraz&oacute;n palpitante, corr&iacute; hacia el estacionamiento tan r&aacute;pido como pod&iacute;a moverse con sus tacones altos. Me sub&iacute; a mi auto y me puse la venda en los ojos, con cuidado de ajustarla para que no pudiera ver nada. Dobl&eacute; las manos sobre mi regazo, tratando de estabilizar mi respiraci&oacute;n. Y esper&eacute;.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; un veh&iacute;culo detenerse detr&aacute;s de mi auto y una puerta abrirse y cerrarse. Tuve que recordarme a m&iacute; misma que deb&iacute;a respirar. La puerta de mi auto se abri&oacute; y escuch&oacute; una voz.<\/p>\n<p>&ldquo;No tengas miedo, cari&ntilde;o. Soy yo.&quot;<\/p>\n<p>El sonido de esa voz le dio un cosquilleo por todas partes. Era familiar, pero no pod&iacute;a ubicarlo. Sent&iacute; que una mano grande se cerraba alrededor de la m&iacute;a y su amante me ayud&oacute; a ponerme de pie con cuidado. Sal&iacute; del auto y &eacute;l cerr&oacute; la puerta detr&aacute;s de m&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Solo unos pasos adelante&rdquo;, dijo, gui&aacute;ndome. Se abri&oacute; otra puerta del coche y &eacute;l me ayud&oacute; a sentarme en el asiento del pasajero y me abroch&oacute; el cintur&oacute;n de seguridad. Mientras lo hac&iacute;a, me estir&eacute; y coloqu&eacute; una mano sobre su pecho. Lo cubri&oacute; con el suyo y se lo llev&oacute; a los labios. Fue un gesto tierno, suave como el ala de una mariposa. Ahora, pens&eacute;, ahora es el momento. Esto realmente est&aacute; sucediendo. &Eacute;l regres&oacute; a mi auto para recuperar mi bolso, que coloc&oacute; en el asiento trasero. Me maravill&eacute; de lo surrealista que me sent&iacute;a mientras &eacute;l se sub&iacute;a al asiento del conductor.<\/p>\n<p>&ldquo;Te ves tan hermosa, Delphine. Tuve la tentaci&oacute;n de llamarte para que vinieras tan pronto como entraras al gimnasio, pero pens&eacute; que tal vez querr&iacute;as ponerte al d&iacute;a con tus amigos.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Si me conoc&iacute;as en aquella &eacute;poca, sabr&iacute;as que no ten&iacute;a amigos&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Te vi ah&iacute; dentro. La gente te recordaba. Se alegraron de verte. Se estaban pateando a s&iacute; mismos por lo que se perdieron. Incluso en aquel entonces, a la gente le importabas m&aacute;s de lo que t&uacute; pensabas. Me importabas, aunque nunca lo demostr&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Por qu&eacute; no lo hiciste?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;A veces, las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de decir son las que sientes con m&aacute;s fuerza&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Yo s&eacute; lo que quieres decir. Nunca podr&iacute;a hablar de mis sentimientos. Todo lo que pod&iacute;a hacer era escribirlos&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Puedes perdonarme alguna vez por leer tu diario?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Por supuesto. Adem&aacute;s, si no lo hubieras hecho, no estar&iacute;amos aqu&iacute; ahora.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Estoy tan aliviado de o&iacute;rte decir eso&quot;. Esperaba o&iacute;r arrancar el coche, pero hubo una pausa, una vacilaci&oacute;n de mi amante que me puso nerviosa. &quot;Antes de ir a cualquier parte, debemos establecer algunas cosas&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Dime.&quot; La aprensi&oacute;n se enrosc&oacute; en mi est&oacute;mago como una serpiente. &iquest;Fue esta la parte en la que me dijo que estaba casado? &iquest;Que esto tendr&iacute;a que ser algo de una sola vez? &iquest;Una simple fantas&iacute;a para romper la monoton&iacute;a de su vida real?<\/p>\n<p>El silencio antes de que &eacute;l hablara era agonizante. Tuve mucho tiempo para imaginar todas las cosas que &eacute;l podr&iacute;a decir para frustrar mis esperanzas de que esta noche podr&iacute;a ser la primera de muchas. &quot;En primer lugar, puedes quitarte la venda de los ojos cuando quieras&quot;. El alivio me inund&oacute;. Solo quer&iacute;a asegurarmme que no era un asesino psic&oacute;tico. Yo ya sab&iacute;a eso. Continu&oacute;: &ldquo;Y si hago algo que no te gusta, cualquier cosa que te haga sentir inc&oacute;moda, d&iacute;melo de inmediato y me detendr&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;No tienes que decir todo esto. No estoy asustada.&quot;<\/p>\n<p>Sent&iacute; su mano de nuevo, tocando mi cabello esta vez. &quot;&iquest;Ni siquiera un poquito?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No de ti. Tal vez tengo un poco de miedo de esta&#8230; de la situaci&oacute;n en s&iacute; misma, pero no de la forma en que piensas. Puede ser aterrador darse cuenta de que en realidad est&aacute;s obteniendo lo que siempre quisiste y nunca pensaste que podr&iacute;as tener&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;S&eacute; exactamente a que te refieres.&quot; Su mano se desliz&oacute; y o&iacute; girar la llave y arrancar el motor. &quot;Te llevar&eacute; a mi casa. Est&aacute; a unos quince minutos de aqu&iacute;.&quot; El auto dej&oacute; el estacionamiento y sali&oacute; a la calle. &ldquo;&iquest;Te gustar&iacute;a algo de m&uacute;sica?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Solo si t&uacute; tambi&eacute;n lo quieres&rdquo;, respond&iacute;. Este momento fue tan m&aacute;gico que no necesitaba nada para realzarlo. Hab&iacute;a una sensaci&oacute;n de anticipaci&oacute;n sin aliento entre nosotros. Despu&eacute;s de dos giros, perd&iacute; el sentido de la orientaci&oacute;n y ya no pod&iacute;a decir en qu&eacute; direcci&oacute;n &iacute;bamos. Todo en esto era una aventura, algo que hab&iacute;a anhelado toda mi vida. Mis primeros dieciocho a&ntilde;os hab&iacute;an sido tristes y solitarios. Los diez a&ntilde;os que siguieron hab&iacute;an sido mejores, pero incluso entonces, la &uacute;nica pasi&oacute;n y emoci&oacute;n real que hab&iacute;a conocido era la que hab&iacute;a creado en mi propia mente. A trav&eacute;s de un feliz accidente, mi amante hab&iacute;a accedido a algunos de esos sue&ntilde;os y quer&iacute;a hacer realidad mi fantas&iacute;a secreta. Me di cuenta de lo afortunada que era. Casi nadie lleg&oacute; a vivir sus fantas&iacute;as con tanta precisi&oacute;n.<\/p>\n<p>No hablamos durante el viaje a su casa, pero el silencio no fue inc&oacute;modo. Conduc&iacute;a con una mano, manteniendo la otra sobre la m&iacute;a. Despu&eacute;s de unos minutos, el auto se movi&oacute; m&aacute;s lento y las vueltas se hicieron m&aacute;s frecuentes. Hubo un &uacute;ltimo giro r&aacute;pido y un breve ascenso por un camino empinado, el sonido del auto estacion&aacute;ndose y apag&aacute;ndose. Su puerta se abri&oacute; y se cerr&oacute;, y escuch&eacute; sus pasos movi&eacute;ndose alrededor del auto antes de que &eacute;l abriera la puerta. &quot;Cuidado&quot;, dijo, poniendo una mano en la parte baja de mi espalda. Cerr&oacute; la puerta detr&aacute;s de m&iacute; y me condujo por una acera y subi&oacute; un par de escalones hasta el porche delantero. Una llave gir&oacute; en la cerradura y la puerta se abri&oacute;. &ldquo;Solo un escal&oacute;n m&aacute;s&rdquo;, dijo &eacute;l, llev&aacute;ndome a trav&eacute;s de la puerta.<\/p>\n<p>La puerta se cerr&oacute; y est&aacute;bamos adentro. De repente, sus brazos se cerraron alrededor de m&iacute;, atray&eacute;ndome hacia &eacute;l. Incluso con los tacones altos que llevaba, &eacute;l era como 5 cmts. m&aacute;s alto que yo. Su aliento me sent&iacute;a c&aacute;lido contra mi cabello. Sus labios encontraron los m&iacute;os y me rend&iacute; al beso m&aacute;s dulce y sensual que jam&aacute;s hab&iacute;a conocido. Sus labios eran c&aacute;lidos y suaves, su lengua probando suavemente mi boca. Envolvi&oacute; sus brazos alrededor de mi cuello y presion&oacute; todo mi cuerpo contra &eacute;l, sintiendo la necesidad de fusionarnos f&iacute;sica y emocionalmente, en todas las formas posibles. En un movimiento r&aacute;pido, me levant&oacute; en sus brazos, y lo siguiente que supe fue que me estaba llevando por un tramo de una escalera. Uno de mis zapatos se cay&oacute;. &ldquo;No te preocupes, Cenicienta. Me asegurar&eacute; de devolv&eacute;rtelo&quot;.<\/p>\n<p>Mi otro zapato se cay&oacute; cuando &eacute;l me dej&oacute; en el suelo y sent&iacute; que &eacute;l se agachaba para recogerlo. &quot;Umm&#8230; &iquest;Puedo usar el ba&ntilde;o?&quot; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&quot;Por supuesto.&quot; Me gui&oacute; una docena de pasos. &ldquo;El ba&ntilde;o principal est&aacute; junto al dormitorio. No tengo fotos m&iacute;as o botellas de recetas con mi nombre ah&iacute;, as&iacute; que puedes quitarse la venda de los ojos ah&iacute; adentro&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Okey.&quot; Agarr&eacute; mi bolso y me desliz&oacute; adentro, cerrando la puerta detr&aacute;s de m&iacute;. Me quit&eacute; la venda de los ojos, permiti&eacute;ndome echar un vistazo alrededor del ba&ntilde;o. Estaba meticulosamente limpio, pero la decoraci&oacute;n era sosa y utilitaria. No hab&iacute;a ninguna se&ntilde;al de que una mujer usara este ba&ntilde;o con regularidad. No hay champ&uacute; o gel de ba&ntilde;o para chicas, ni toallas con estampados florales decorativos, ni productos de higiene femenina. Hice mis necesidades y me lav&eacute;. Me retoqu&eacute; el maquillaje. Me alegr&eacute; de haber pasado tantas horas buscando el atuendo perfecto, la lencer&iacute;a perfecta. Todo era perfecto. &Eacute;l era perfecto. Me contempl&eacute; en el espejo. Todos en la reuni&oacute;n hab&iacute;an dicho que me ve&iacute;a bonita. Nunca me hab&iacute;a considerado bonita. No fea, pero no bonita. Pero esta noche me sent&iacute;a bonita, y sab&iacute;a que era la alegr&iacute;a que burbujeaba dentro de m&iacute; lo que se reflejaba en mi rostro. &laquo;Tienes esto, Delphine&raquo;, le dijo a mi reflejo. Respir&eacute; hondo, me volv&iacute; a poner la venda en los ojos y sal&iacute; del ba&ntilde;o con los brazos extendidos para no chocar con los muebles o paredes.<\/p>\n<p>&Eacute;l tom&oacute; mi mano inmediatamente y me llev&oacute; a la cama. &ldquo;Si&eacute;ntate quieta por un minuto&rdquo;, me dijo. Lo escuch&eacute; moverse por la habitaci&oacute;n y luego dijo: &ldquo;Puedes quitarte la venda de los ojos. Las luces est&aacute;n apagadas y las ventanas est&aacute;n cubiertas con una persiana oscura. Ambos estaremos a oscuras, por lo que las cosas pueden ser un poco torpes.&quot; Vacilante, me quit&eacute; la venda de los ojos. La habitaci&oacute;n estaba completamente a oscuras. Extend&iacute; la mano frente a m&iacute;, sintiendo la colcha bajo las yemas de mis dedos, y sent&iacute; las manos de &eacute;l cerrarse sobre las m&iacute;as. &quot;&iquest;Puedo traerte algo? &iquest;Tienes hambre?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No, gracias. Eres muy amable&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Recuerdo cada una de las fantas&iacute;as que escribiste. Algunos de ellas eran un poco rudas&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi respiraci&oacute;n se aceler&oacute;. &quot;S&iacute;, es verdad.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Quieres eso esta noche?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;. Podemos llegar tan lejos como quieras.&quot;<\/p>\n<p>Cambi&oacute; de posici&oacute;n, coloc&aacute;ndose detr&aacute;s de m&iacute; para desabrocharme el vestido y ayudarme a quit&aacute;rmelo. Me desabroch&oacute; el sost&eacute;n y me lo quit&oacute; suavemente. &Eacute;l me ayud&oacute; a quitarme las bragas. Todas esas horas dedicadas a encontrar el conjunto perfecto de bragas y sujetador, y ni siquiera pod&iacute;a verlos. Pero no me import&oacute;. La oscuridad me hizo valiente. Me despoj&eacute; de todo el miedo y la timidez. Busc&oacute; a tientas algo que hab&iacute;a escondido debajo de la cama, y luego sent&iacute; que me ataba las mu&ntilde;ecas con un cord&oacute;n de terciopelo. Luego me pas&oacute; los brazos por encima de la cabeza y at&oacute; el cord&oacute;n a la cabecera. Estaba atada con fuerza. No hab&iacute;a forma de que pudiera liberarme, al menos no f&aacute;cilmente. Este nuevo elemento de peligro envi&oacute; una llama de deseo directamente a mi sexo, que ya estaba mojado por la anticipaci&oacute;n. Un peque&ntilde;o gemido de necesidad escap&oacute; de mis labios, un sonido que no pas&oacute; desapercibido para mi amante, este extra&ntilde;o en la oscuridad que no era un extra&ntilde;o en absoluto porque sab&iacute;a exactamente lo que me emocionaba.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Tienes alguna experiencia con la esclavitud? S&eacute; que no retrocediste cuando estabas escribiendo sobre eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Esta es mi primera vez&#8230; quiero decir que me atan. No es la primera vez que tengo sexo&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Me encanta ser el primer hombre en amarte de esta manera&rdquo;. Su voz era aterciopelada como la oscuridad, como una suave caricia. &iquest;D&oacute;nde, cu&aacute;ndo hab&iacute;a escuchado esa voz antes? El misterio me atormentaba, me intrigaba como un fragmento de una canci&oacute;n escuchada a&ntilde;os atr&aacute;s, una canci&oacute;n que guardaba un recuerdo olvidado.<\/p>\n<p>Me separ&oacute; las piernas, uni&oacute; m&aacute;s de esa cosa aterciopelada a cada tobillo y at&oacute; los otros extremos a los postes de la cama. Ahora estaba abierta como un &aacute;guila, temblando de anticipaci&oacute;n mientras esperaba que el hombre al otro lado de la oscuridad hiciera su pr&oacute;ximo movimiento. Pod&iacute;a sentirlo moverse, quit&aacute;ndose su propia ropa. Me retorc&iacute; en la cama, anhelando su toque, frustrada porque &eacute;l era agonizantemente lento para d&aacute;rmelo. Puso una mano en cada uno de mis muslos, justo por encima de la rodilla, la presi&oacute;n de su toque calentaba mi piel. &Eacute;l desliz&oacute; sus manos hacia arriba un poco, no lo suficiente, solo unos cent&iacute;metros, y un grito de necesidad escap&oacute; de mis labios. Mi respiraci&oacute;n era irregular. &quot;&iexcl;Por favor!&quot;, supliqu&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Solo tenemos una primera vez&rdquo;, me dijo. &ldquo;Hagamos que dure tanto como podamos&rdquo;.<\/p>\n<p>&iexcl;Fue tan cruel al hacerme esperar! Mi sexo palpitaba de deseo. Sus manos estaban tentadoramente cerca, subiendo por mis piernas, los dedos jugando con mis labios vaginales, a cent&iacute;metros de mi cl&iacute;toris que tan urgentemente necesitaba su atenci&oacute;n. Incapaz de soportarlo m&aacute;s, luch&eacute; contra las ataduras, levantando las caderas de la cama en un esfuerzo por acercarme a sus manos que se retiraban. Un sollozo atraves&oacute; mi cuerpo. &quot;&iexcl;Por favor!&quot;, dije de nuevo. Mi necesidad era tan grande que no me importaba la desesperaci&oacute;n que se hab&iacute;a deslizado en mi voz.<\/p>\n<p>Un dedo roz&oacute; mi cl&iacute;toris, un toque tan ligero que solo aument&oacute; la insoportable frustraci&oacute;n. Se inclin&oacute; hacia adelante y bes&oacute; mi abdomen, los labios me hicieron cosquillas en la piel debajo de mi ombligo y encima de mi mont&iacute;culo. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s continuar&iacute;a con esta tortura? Lo necesitaba tanto. Justo cuando pens&eacute; que iba a perder la cabeza, pas&oacute; la lengua por la longitud de mi raja, lamiendo mis jugos. Empez&oacute; a acariciarme el cl&iacute;toris, estimulando ese punto sensible de necesidad hasta tal punto que perd&iacute; el control de mi propia voz y empec&eacute; a chillar. Ese pareci&oacute; ser todo el est&iacute;mulo que necesitaba para intensificar sus caricias. Con los dedos, separ&oacute; mis labios y pas&oacute; sus labios alrededor de mi cl&iacute;toris, chupando la peque&ntilde;a protuberancia mientras yo gritaba y tiraba de los cordones de terciopelo. &iexcl;Oh Dios, se sent&iacute;a tan bien! &iexcl;Fue demasiado! No fue suficiente. Era mucho m&aacute;s de lo que jam&aacute;s hab&iacute;a imaginado, masturb&aacute;ndome sola y so&ntilde;ando con este extra&ntilde;o en la oscuridad que conoc&iacute;a mis deseos y amaba mi alma, y le daba a mi cuerpo m&aacute;s placer de lo que nunca pens&eacute; como posible posible.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a tenido un orgasmo que durara m&aacute;s de unos pocos segundos, pero este hombre me llev&oacute; al cl&iacute;max casi instant&aacute;neamente y me mantuvo all&iacute; minuto tras minuto abrasador mientras yo temblaba, gem&iacute;a y chorreaba contra su boca. Ni siquiera yo misma sab&iacute;a que era capaz de chorrear as&iacute;. Si las luces estuvieran encendidas, estar&iacute;a avergonzada, pero en la oscuridad podr&iacute;a dejarme llevar. Cualquier cosa podr&iacute;a pasar. Pod&iacute;a ser cualquier cosa que mis oscuras fantas&iacute;as pudieran conjurar, y en este momento, me sent&iacute;a como un &aacute;ngel arrastr&aacute;ndome al cielo y sosteni&eacute;ndome all&iacute; cuando yo no ten&iacute;a las alas para llegar all&iacute; por m&iacute; misma. Cuando finalmente empez&oacute; a bajar, todo se sinti&oacute; diferente; su cuerpo, su mente, &eacute;l, el mundo. Apoy&oacute; la mejilla contra mi vientre y levant&oacute; una mano para acariciar mi pecho. &quot;&iquest;Como estas?&quot; pregunt&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&quot;Mejor que nunca. Literalmente.&quot; Todav&iacute;a estaba tratando de recuperar el aliento, todav&iacute;a tratando de dar sentido a este nuevo mundo en el que viv&iacute;a. Un mundo donde pod&iacute;a sentir esas cosas, un mundo donde las fantas&iacute;as pod&iacute;an volverse realidad. &quot;Gracias&quot;, dije suavemente. Por un momento dese&eacute; tener las manos libres para poder pasar los dedos por sus cabellos. Pero luego cambi&eacute; de opini&oacute;n. Me hab&iacute;a corrido tan fuerte porque &eacute;l me hab&iacute;a atado. Hab&iacute;a recordado cada detalle de mi fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>&quot;Soy yo quien deber&iacute;a estar agradeci&eacute;ndote&quot;, dijo &eacute;l, y agreg&oacute;: &ldquo;Apenas hemos comenzado y esta ya es la mejor noche de mi vida&rdquo;. Se movi&oacute;, apoy&aacute;ndose mientras besaba y lam&iacute;a un camino desde mi ombligo hasta el espacio entre mis pechos. Continu&oacute; acariciando un pez&oacute;n con la mano y baj&oacute; la boca alrededor del otro, besando, chupando, mordisqueando, creando intensas oleadas de placer que recorrieron mi columna de arriba abajo, calentando mi sexo y curvando los dedos de mis pies. Nunca me hab&iacute;a dado cuenta de que mis pezones pudieran ser tan sensibles. Cuando Didier hab&iacute;a jugado con mis tetas, hab&iacute;a sido levemente placentero, un poco m&aacute;s que si me hubiera estado chupando el codo. Pero el hombre que estaba encima de m&iacute; bien podr&iacute;a haber estado chupando mi cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>&quot;Mmmmm&quot;, gem&iacute;. No me di cuenta de que era posible volver a excitarme tan r&aacute;pido despu&eacute;s del primer orgasmo. Succion&oacute; un poco m&aacute;s fuerte mi pez&oacute;n y arque&eacute; mi espalda, presion&aacute;ndome contra &eacute;l tanto como me permitieron sus ataduras. &Eacute;l extendi&oacute; una mano entre mis piernas, frotando mi cl&iacute;toris y luego deslizando un dedo en mi hambriento agujero. Me masaje&oacute; el punto G hasta que eyacul&eacute; de nuevo, temblando, jadeando, frot&aacute;ndome contra su mano. Cuando la euforia comenzaba a disminuir, sac&oacute; el dedo de mi concha y lo empuj&oacute; suavemente pero con firmeza en mi culo. &quot;&iexcl;Oooohhh!&quot; grit&eacute; en estado de shock. Su dedo estaba h&uacute;medo y resbaladizo y se desliz&oacute; dentro de m&iacute; con facilidad. No esperaba eso. Didier nunca me hab&iacute;a tocado all&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te sientes bien?&quot; pregunt&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;&iacute;&iacute;&iacute;.&quot; Estaba tan bien. La oscuridad, el anonimato, las restricciones, todo en este encuentro hizo que todas mis inhibiciones volaran. Nunca habr&iacute;a esperado que me gustara lo que me estaba haciendo. Me encantaba que &eacute;l se hubiera salido del gui&oacute;n e hiciera algo sobre lo que yo no hab&iacute;a escrito. Me encantaba que pudiera sorprenderme. Empez&oacute; a mover el dedo m&aacute;s r&aacute;pido y me retorc&iacute; en la cama, necesitando m&aacute;s, deseando m&aacute;s, las ataduras de mis mu&ntilde;ecas y tobillos me imped&iacute;an tocarlo como necesitaba. Empec&eacute; a luchar en serio, tirando de las cuerdas de terciopelo que me ataban, arqueando la espalda e intentando infructuosamente presionar mi sexo contra &eacute;l. Abruptamente sac&oacute; su dedo de m&iacute; y se alej&oacute;.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en p&aacute;nico. &quot;&iexcl;No te vayas!&quot; supliqu&eacute;.<\/p>\n<p>Cuando &eacute;l habl&oacute;, su voz estaba m&aacute;s cerca de lo que esperaba. &quot;&iquest;De verdad crees que har&iacute;a eso?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No, no, claro que no.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Me estoy preparando. Si pudiera encontrar d&oacute;nde puse las malditas cosas.&quot; Se oy&oacute; un estr&eacute;pito cuando tir&oacute; la l&aacute;mpara de noche al suelo y tuve que cerrar los ojos para que &eacute;l pudiera volver a colocarla en su sitio y encenderla. &quot;Oh, aqu&iacute; est&aacute;n&quot;. Escuch&eacute; el sonido de papel rasgado y lo sent&iacute; moverse en la cama junto a m&iacute; mientras los sonidos me daban a entender que se estaba poniendo un cond&oacute;n. Apag&oacute; la luz y volv&iacute; a abrir los ojos. Una vez m&aacute;s, estaba encima de m&iacute;, con las manos envueltas alrededor de mis antebrazos, presion&aacute;ndome firmemente contra la cama. &ldquo;Est&aacute;s luchando bastante duro. &iquest;Quieres que te desate?<\/p>\n<p>&quot;No, no. Est&aacute; bien as&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;No tienes miedo?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No estoy m&aacute;s que caliente en este momento&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Entonces estoy haciendo algo bien&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Est&aacute;s haciendo todo bien&quot;. Pod&iacute;a sentir la punta de su pene presionando contra mi c&aacute;lido y h&uacute;medo sexo. Su boca reclam&oacute; la m&iacute;a en un beso profundo y hambriento mientras su pene entraba en mi concha en un empuje firme que envi&oacute; ondas de placer por mi columna. Sus movimientos comenzaron lentos y luego aumentaron la velocidad. Se lo sent&iacute;a grueso y largo. Hab&iacute;an pasado cinco a&ntilde;os desde que yo hab&iacute;a hecho el amor. Me sent&iacute;a apretada, pero ansiosa y lista. Encontr&oacute; el equilibrio perfecto entre rudeza y delicadeza. Sus caderas se mov&iacute;an r&aacute;pido, golpeando su pene contra mi punto G hasta que tuve otro orgasmo lo suficientemente fuerte como para despertar al vecindario, y luego disminu&iacute;a la velocidad, susurrando palabras de afecto y derramando besos por mi cuello, mientras mi cuerpo se preparaba para el siguiente pico org&aacute;smico. Empuj&eacute; contra &eacute;l y luch&eacute; contra las ataduras que me ataban a la cama, pero &eacute;l sab&iacute;a que yo no quer&iacute;a ser libre. Mi placer era tan intenso que necesitaba algo contra lo que empujar. Pero &iquest;c&oacute;mo hab&iacute;a sabido eso? Aunque hab&iacute;a le&iacute;do mi diario, parec&iacute;a saber demasiado. Era como si estuviera leyendo mi mente.<\/p>\n<p>Su modo de hacer el amor era exquisito. Las ataduras me quitaron la presi&oacute;n de preguntarme si yo lo estaba haciendo bien, pregunt&aacute;ndome si a &eacute;l le gustaban las cosas que yo hac&iacute;a. &Eacute;l me cogi&oacute; con furiosa intensidad mientras me retorc&iacute;a y luchaba debajo de &eacute;l, jadeando en estado de shock cada vez que la cabeza de su pene golpeaba mi punto G. Estaba goteando sobre sus bolas. No pod&iacute;a decir si me ven&iacute;a repetidamente o si era solo un orgasmo sin fin. Nunca antes me hab&iacute;an cogido as&iacute;. Justo cuando empezaba a sentirme abrumada, como si no pudiera soportarlo m&aacute;s, &eacute;l me agarr&oacute; por los hombros y me dio un &uacute;ltimo empuj&oacute;n. Sus bolas se contrajeron, la pija palpit&oacute; mientras gem&iacute;a su liberaci&oacute;n. &quot;Oh, mi dulce Delphine&quot;, dijo, apoyando la cabeza en mi hombro, mientras recuperaba el aliento. Su cuerpo estaba presionado contra toda mi longitud.<\/p>\n<p>Cuando ambos nos recuperamos un poco, &eacute;l se apart&oacute; lo suficiente para quitarse el cond&oacute;n y desecharlo; entonces &eacute;l estaba all&iacute; a mi lado otra vez. Lo que acab&aacute;bamos de compartir fue tan intenso que me hizo llorar. Hab&iacute;a pasado toda mi vida poniendo cara de valiente, reprimiendo mis emociones, tratando de ocultar el hecho de que me sent&iacute;a sola y que anhelaba la compa&ntilde;&iacute;a que parec&iacute;a llegar tan f&aacute;cilmente a todos los dem&aacute;s. Algo se abri&oacute; en mi interior y empec&eacute; a sollozar.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente se movi&oacute; para desatarme y me tom&oacute; en sus brazos. &quot;&iexcl;Maldici&oacute;n! Fui demasiado rudo&rdquo;, dijo. &quot;Lo siento mucho.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No, estuviste perfecto. La cantidad justa de rigosidad. Este es un buen llanto.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Entonces te abrazar&eacute; hasta que pase&quot;. Sus brazos se cerraron alrededor de m&iacute; y llor&eacute; en silencio, ni siquiera segura de qu&eacute; dolor estaba dejando ir. &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que alguien me abraz&oacute; mientras lloraba? Deber&iacute;a haber sido un beb&eacute;. En los tres a&ntilde;os que hab&iacute;a salido con Didier, &eacute;l nunca me hab&iacute;a visto llorar. Siempre le hab&iacute;a ocultado mi ansiedad y mis miedos. Estaba empezando a darme cuenta de todas las formas en que hab&iacute;a condenado esa relaci&oacute;n al fracaso. Nunca lo hab&iacute;a dejado entrar en mi interior. Pero, &iquest;por qu&eacute; pude dejar entrar a este hombre? Por un lado, ya estaba adentro porque ley&oacute; mi diario. Pero tambi&eacute;n estaba la oscuridad. Me hizo sentir segura. Lo suficientemente segura como para llorar. Lo suficientemente segura como para dejar que alguien me sostenga.<\/p>\n<p>&quot;Lo siento&quot;, dije de repente.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Por qu&eacute;?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Porque no respond&iacute; a la primera nota que me dejaste. El d&iacute;a que me devolviste mi diario. Estaba asustada.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Vali&oacute; la pena la espera. M&aacute;s que vali&oacute; la pena. Mirando hacia atr&aacute;s, creo que aquel no era el momento correcto. No era lo suficientemente maduro&rdquo;. Suspir&oacute;, recordando el enamoramiento furioso, intenso, casi id&oacute;latra que hab&iacute;a tenido por m&iacute; diez a&ntilde;os atr&aacute;s. Cuando volvi&oacute; a hablar, su voz estaba cruda con emociones que ten&iacute;an una d&eacute;cada, pero a&uacute;n muy frescas. &ldquo;Esa chica que sol&iacute;as ser me puso el pene duro. Te metiste tanto en mi cabeza que apenas pod&iacute;a pensar en otra cosa. Pero la mujer que eres ahora me llena el alma. Y creo&#8230; creo que ahora tengo m&aacute;s posibilidades&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Posibildades para qu&eacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Posibilidades de que todav&iacute;a quieras estar conmigo cuando veas mi cara&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Gracias por intentarlo de nuevo&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Tuve que hacerlo&quot;. Bes&oacute; la parte superior de mi cabeza y me abraz&oacute; con m&aacute;s fuerza. Pod&iacute;a sentir los latidos de su coraz&oacute;n contra mi mejilla. &quot;&iquest;Qu&eacute; tal algo para comer?&quot; pregunt&oacute;. &ldquo;Conozco algunas de tus comidas favoritas&rdquo;.<\/p>\n<p>Me re&iacute;. &quot;Realmente te preparaste para esto, &iquest;no?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Lo hiciste f&aacute;cil. A diferencia de la mayor&iacute;a de las mujeres, en realidad viniste con un manual de instrucciones&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo recuerdas todo eso? Lo le&iacute;ste hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os.&quot;<\/p>\n<p>De repente se qued&oacute; quieto. &quot;Yo &#8230; hice una copia&quot;.<\/p>\n<p>Suspir&eacute; profundamente. &quot;&iquest;Una copia? &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Alguien m&aacute;s lo ha visto?<\/p>\n<p>&ldquo;Promet&iacute; que no se lo mostrar&iacute;a a nadie y no lo he hecho. Por favor perd&oacute;name. Era mi &uacute;nica conexi&oacute;n contigo. Borr&eacute; cualquier informaci&oacute;n de identificaci&oacute;n y la guard&eacute; en una caja fuerte para que no cayera en manos de nadie m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Vaya.&quot; Me recost&eacute; y apoy&eacute; la cabeza en su hombro. Parec&iacute;a que &eacute;l hab&iacute;a sido m&aacute;s cuidadoso con mi diario que yo misma. Pero me molest&oacute; un poco darme cuenta de que &eacute;l hab&iacute;a regresado y lo hab&iacute;a le&iacute;do repetidamente durante los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&ldquo;Si quieres puedo encender la luz y me puedes decir en mi cara lo canalla que crees que soy. Abrir&eacute; la caja fuerte y arrojar&eacute; esos papeles a la chimenea. Te llevar&eacute; de regreso a tu auto y ma&ntilde;ana puedes presentar una orden de restricci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Supongo que podr&iacute;amos hacer todo eso. O simplemente podr&iacute;as darme algo fresco como prometiste.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Me gusta mucho m&aacute;s esa opci&oacute;n&quot;. El alivio en su voz era evidente. &quot;&iquest;Sigues oponi&eacute;ndote al alcohol?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No. Bebo un poco ahora. Sol&iacute;a tener miedo de parecerme a mi madre, pero eso ya no me preocupa&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Realmente has crecido. Tus decisiones no son tan reaccionarias como antes. Y me alegro de que puedas tomar una copa conmigo. Pens&eacute; que esta noche era digna de champ&aacute;n.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Definitivamente es una noche digna de champ&aacute;n&rdquo;, dije.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de buscar a tientas en la oscuridad durante un par de minutos, encontr&eacute; la venda de los ojos y me la volv&iacute; a colocar. O&iacute; que se encend&iacute;a la l&aacute;mpara de la mesita de noche y luego sent&iacute; que sus labios rozaban los m&iacute;os. &quot;Vuelvo enseguida&quot;. Escuch&eacute; los sonidos del ruido de la cocina que ven&iacute;an de abajo, seguidos por sus pesados pasos volviendo a subir.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Sigues siendo vegetariana?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No soy tan militante al respecto como lo era en la secundaria. Pero no como carne muy a menudo&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa con las frutillas [fresas]? &iquest;Siguen siendo tu comida favorita?<\/p>\n<p>&ldquo;Esa es una cosa sobre m&iacute; que no ha cambiado&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Bueno, abre tu boca entonces&quot;.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la boca y &eacute;l coloc&oacute; una fresa gorda ba&ntilde;ada en una rica salsa de crema entre mis labios. Di un mordisco y sabore&eacute; los dulces sabores que bailaban en mi lengua. Mis otros sentidos se intensificaron por el hecho de que no pod&iacute;a ver. Hizo de alimentarme un acto de hacer el amor, mojando las fresas en la crema y coloc&aacute;ndolas en mi boca, con los dedos entre mis labios para que pudiera lamer los dulces sabores de ellos. Llev&oacute; una copa de champ&aacute;n a mis labios y me permiti&oacute; beber un sorbo.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute;s molesta conmigo?&quot; pregunt&oacute;. &quot;&iquest;Por copiar tu diario?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No. Es algo a lo que necesito acostumbrarme. Creo que es muy dulce que te hayas preocupado lo suficiente como para aprender todo sobre m&iacute;. Supongo que leer mi diario cinco o seis veces no es peor que una vez.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No cinco o seis veces. Cientos. No creo que te des cuenta de lo mucho que me enamor&eacute; de ti.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Y gracias a ti, puedo vivir mi loca y pervertida fantas&iacute;a de sexo con un perfecto extra&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Esto nunca fue algo en lo que hubiera pensado por mi cuenta, pero tu fantas&iacute;a tambi&eacute;n se convirti&oacute; en mi fantas&iacute;a y se qued&oacute; conmigo todos estos a&ntilde;os. Para m&iacute;, esta noche es la culminaci&oacute;n de a&ntilde;os de desear y so&ntilde;ar estar contigo&rdquo;. Ese comentario fue puntuado por una serie de besos que comenzaron en mi frente y recorrieron un c&iacute;rculo alrededor de mi rostro, cubriendo mis mejillas, mi ment&oacute;n, mi nariz y la delgada tira de tela que cubre mis p&aacute;rpados.<\/p>\n<p>Extend&iacute; la mano y agarr&eacute; su antebrazo cuando el beso final aterriz&oacute; en mis labios. Cuando nuestros labios se alejaron, hice la pregunta que hab&iacute;a estado en mi mente desde que &eacute;l se hab&iacute;a vuelto a poner en contacto. &quot;&iquest;Puedes decirme c&oacute;mo obtuviste mi diario sin revelar tu identidad?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, puedo decirte eso. La ceremonia de graduaci&oacute;n acababa de terminar, y me dirig&iacute;a al pasillo del &uacute;ltimo a&ntilde;o para comprar algo, cuando not&eacute; que todos los casilleros hab&iacute;an sido vaciados&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Tomaron algo importante de tu casillero tambi&eacute;n?&quot; La preocupaci&oacute;n en mi voz revelaba el dolor que a&uacute;n sent&iacute;a por la terrible experiencia de perder mi diario. Lo hab&iacute;a recuperado y lo hab&iacute;a perdonado por leerlo, pero segu&iacute;a siendo un recuerdo angustioso que no le desear&iacute;a a nadie. No pod&iacute;a verlo, pero el hombre frente a m&iacute; se estremeci&oacute; cuando vio el eco del da&ntilde;o que me hab&iacute;a causado hace tantos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; el familiar aguij&oacute;n del arrepentimiento por la forma en que se hab&iacute;an desarrollado las cosas en aquel entonces, pero se neg&oacute; a dejar que eso estropeara el momento. Se recompuso lo suficiente como para responder a mi pregunta. &ldquo;Uhh&#8230; no. No se llevaron nada importante. Solo algunas notas que pens&eacute; que podr&iacute;a usar. Pero de todos modos, el conserje estaba tirando un bote de basura al contenedor de basura detr&aacute;s del gimnasio, y me di cuenta de que se hab&iacute;an tirado muchos libros. No soporto la idea de que tiren libros.&quot;<\/p>\n<p>&quot;La basura. Hice que se detuviera para poder recuperarlos. Pens&eacute; que pod&iacute;a leer los que me gustaban y vender o donar el resto. Tu diario estaba entre los libros que encontr&eacute;.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Gracias por no venderlo&quot;.<\/p>\n<p>&ldquo;Yo no har&iacute;a jam&aacute;s eso. Solo leerlo fue un movimiento de imb&eacute;cil. No ten&iacute;a derecho, pero no pude resistir la oportunidad de conocerte mejor. Siempre fuiste un misterio para m&iacute;. Tan bella y tr&aacute;gica, como Ofelia. Sospechaba que tu vida hogare&ntilde;a era bastante mala, y tu diario lo confirm&oacute;. Una vez que entend&iacute; por qu&eacute; estabas tan triste y todos los mecanismos de afrontamiento que hab&iacute;as encontrado para sentirte mejor, no pude evitar amarte a&uacute;n m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Me re&iacute;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a en mis mecanismos de afrontamiento que me hizo m&aacute;s interesante?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;La mayor&iacute;a de las personas atacan cuando est&aacute;n sufriendo. Pero t&uacute; plantaste un jard&iacute;n. Y creaste esta hermosa noche que estamos disfrutando en este momento. Esto vino de tu mente.&quot;<\/p>\n<p>Hubo un silencio moment&aacute;neo y susurr&eacute;: &quot;&iquest;Puedo tocarte?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Por supuesto.&quot;<\/p>\n<p>Extend&iacute; la mano, mis dedos vacilantes rozaron contra su musculoso pecho, sintiendo la ligeramente sus cabellos. Mis dedos exploraron sus hombros y bajaron por sus fuertes brazos, terminando en las puntas de sus largos y sensibles dedos, solo para aterrizar en su regazo donde t&iacute;midamente se dirigieron a su pene, que estaba erguido y endurecido a&uacute;n m&aacute;s cuando le hice contacto. Escuch&eacute; su brusca inhalaci&oacute;n cuando mis dedos lo tocaron all&iacute;. Pero cuando dije que quer&iacute;a tocarlo, me refer&iacute;a a todas partes. Explor&eacute; brevemente su pija y sus bolas y luego me dirig&iacute; a su cara. Sent&iacute; una mand&iacute;bula fuerte, una barbilla bien afeitada, una nariz recta, rasgos bonitos y uniformes. Levant&eacute; la mano hacia su cabello, que era lacio, con raya en medio, un poco demasiado largo para ser profesional, pero no lo suficiente como para relegarlo a trabajar en un sal&oacute;n de tatuajes o en una casa de empe&ntilde;o. Me pregunt&eacute; qu&eacute; hac&iacute;a &eacute;l para ganarse la vida. Ten&iacute;a el cuerpo de un obrero de la construcci&oacute;n, pero hablaba como un intelectual.<\/p>\n<p>&Eacute;l tom&oacute; mi mano entre las suyas y se la llev&oacute; a los labios. &quot;&iquest;Ya te diste cuenta?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;De qu&eacute;, de qui&eacute;n eres? No. Ni siquiera tengo una lista de personas potenciales que podr&iacute;as ser. Pens&eacute; que sab&iacute;a qui&eacute;n eras esta noche en la reuni&oacute;n, pero estaba equivocada&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, no lo pienses demasiado. Estoy disfrutando de esta noche pervertida que tenemos&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Me di cuenta de eso hace un minuto cuando estaba acariciando tus regiones inferiores. &iquest;Quieres jugar un poco m&aacute;s?&quot;<\/p>\n<p>Dej&oacute; escapar un gru&ntilde;ido bajo y me atrajo hacia s&iacute;. &Eacute;staba muy duro. &ldquo;&iquest;Quieres que te ate de nuevo? Ese era un tema recurrente en tu diario&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;En realidad, ahora mismo solo quiero que mi boca se entienda con tu pene&quot;. Me acerc&oacute; al borde de la cama y me desliz&oacute; por el suelo, arrodill&aacute;ndome ante &eacute;l. Lo acarici&eacute; con la mano, guiando la cabeza de su verga en mi boca y comenc&eacute; a chupar, t&iacute;midamente al principio, y luego con m&aacute;s confianza, sosteniendo su pene con la mano y tomando tanto de &eacute;l como pod&iacute;a en mi boca.<\/p>\n<p>&quot;Oh, Delphine&quot;, jade&oacute;, tomando mi cabeza entre sus manos. Hab&iacute;a pasado tanto tiempo desde que yo hab&iacute;a hecho esto. Mi vida amorosa hab&iacute;a sido casi inexistente desde que Didier se mud&oacute;. Hab&iacute;a tenido una cita ocasional, pero todos me presionaban para tener sexo de inmediato, y no hab&iacute;a sentido suficiente conexi&oacute;n con nadie como para ceder. Hasta ahora. Me pregunt&eacute; si &eacute;l podr&iacute;a darse cuenta de lo inexperta que era. Su respiraci&oacute;n era &aacute;spera y entrecortada.<\/p>\n<p>Como si sintiera que yo me estaba poniendo nerviosa, dijo: &ldquo;Me encanta esto, beb&eacute;. No voy a durar mucho si sigues as&iacute;.&quot; Yo me di permiso para mamar torpemente, para no preocuparme si era tan &laquo;buena&raquo; como la &uacute;ltima mujer con la que hab&iacute;a estado. Su cuerpo respondi&oacute;, y yo reun&iacute; todas las habilidades que ten&iacute;a para succionarlo, decidida a darle tanto placer como &eacute;l me hab&iacute;a dado antes. &quot;Mmmmm&quot;, dijo, su mano apretando alrededor de mi hombro. &quot;Estoy tan cerca, cari&ntilde;o&quot;. Abr&iacute; la garganta y trat&eacute; de tomar a&uacute;n m&aacute;s de &eacute;l, ignorando las sensaciones de n&aacute;useas y el exceso de saliva que goteaba por mi barbilla. Fui recompensada un minuto despu&eacute;s con la boca llena de semen y un gemido de satisfacci&oacute;n de mi amante.<\/p>\n<p>Abr&iacute; mi boca y dej&eacute; que se derramara por el suelo, las s&aacute;banas, mi propio cuerpo y el de &eacute;l. Estaba sorprendida por el volumen. De hecho, me hab&iacute;a olvidado a qu&eacute; sab&iacute;a el semen: ligeramente salado, un poco mohoso. Definitivamente estaba fuera de pr&aacute;ctica, pero con suerte eso cambiar&iacute;a. Todav&iacute;a estaba arrodillada frente a &eacute;l y se inclin&oacute; hacia adelante y envolvi&oacute; sus brazos alrededor de mi cuello, plantando un beso en la parte superior de mi cabeza antes de ayudarme a volver a subir a la cama. &quot;&iquest;Necesitas un trago de agua?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Creo que me gustar&iacute;a un poco m&aacute;s de champ&aacute;n.&quot;<\/p>\n<p>&Eacute;l me entreg&oacute; la copa de champ&aacute;n y tom&eacute; un sorbo. &ldquo;Esa fue la mejor cabeza que he tenido&rdquo;, me dijo. Pod&iacute;a decir por su voz que realmente lo dec&iacute;a en serio, y eso fue todo lo que necesit&eacute; para dejar ir mi &uacute;ltima inseguridad. Me quit&oacute; el vaso de la mano cuando yo termin&eacute; de beber y lo escuch&eacute; dejarlo en la mesita de noche. &quot;Te necesito cerca de m&iacute;&quot; dijo, tirando de m&iacute; hacia abajo en la cama para que nuestros cuerpos estuvieran presionados juntos. &quot;Todav&iacute;a no puedo creer que est&eacute;s aqu&iacute;&quot;.<\/p>\n<p>&ldquo;Yo tampoco puedo creerlo. Dondequiera que est&eacute; aqu&iacute; y quienquiera que seas.&quot;<\/p>\n<p>Se ri&oacute; y pas&oacute; los dedos por mi cabello. &quot;&iquest;Crees que podr&iacute;as dormir?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Lo intentar&eacute;, pero me temo que me despertar&eacute; en mi propia cama y descubrir&eacute; que nada de esto sucedi&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; tal si te abrazo muy fuerte, de modo que lo primero que notes cuando te despiertes sea estar en mis brazos?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Eso suena perfecto.&quot;<\/p>\n<p>&Eacute;l se alej&oacute; por un momento y escuch&eacute; que la l&aacute;mpara se apagaba. Tir&oacute; de las mantas sobre nosotros. Luego me quit&oacute; la venda de los ojos y los abr&iacute; ojos a la oscuridad. &ldquo;Si necesitas levantarte y usar el ba&ntilde;o o algo as&iacute;, est&aacute; bien que me despiertes. No quiero que te lastimes tropezando en la oscuridad. Tampoco quiero que enciendas la luz y veas el Frankenstein con el que est&aacute;s acostado en la cama.&quot;<\/p>\n<p>Me re&iacute;. &ldquo;No sent&iacute; ning&uacute;n tornillo en tu cuello. Pero tampoco estoy lista para renunciar a esto todav&iacute;a&rdquo;. Est&aacute;bamos uno frente al otro en la oscuridad, nuestras frentes se tocaban. Despu&eacute;s de un breve silencio, dije: &ldquo;Puedes cogerme desnuda. He estado tomando la p&iacute;ldora desde que ten&iacute;a diecis&eacute;is a&ntilde;os. Sol&iacute;a tener calambres bastante fuertes, y me ayud&oacute;. Y estoy sana. Solo he estado con otra persona&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Yo tambi&eacute;n estoy sano&rdquo;, me dijo. &ldquo;Nunca har&iacute;a nada para ponerte en riesgo&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Lo s&eacute;&quot;, dije, sinti&eacute;ndome repentinamente somnolienta. &ldquo;Ni siquiera s&eacute; tu nombre, pero s&eacute; eso&rdquo;. Mi &uacute;ltimo pensamiento mientras me quedaba dormida fue que nunca me hab&iacute;a sentido tan segura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 38<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Estimado lector, la historia est&aacute; inspirada en hechos ocurridos en Uruguay, pero consider&eacute; m&aacute;s prudente ambientar el relato en Francia. Los pasillos del Lyc&eacute;e estaban vac&iacute;os. Todos estaban afuera frente al edificio, posando para fotos con familiares y amigos. 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