{"id":40327,"date":"2022-12-20T23:26:23","date_gmt":"2022-12-20T23:26:23","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-20T23:26:23","modified_gmt":"2022-12-20T23:26:23","slug":"diario-de-eva-episodio-iii-krystal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-eva-episodio-iii-krystal\/","title":{"rendered":"Diario de Eva (episodio III): Krystal"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40327\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando sal&iacute; del portal de casa hacia la calle, no vi a Viktor tras echar un vistazo por los alrededores. En casa de Antonio, y tras hacerme chorrear de aquella forma, Viktor me hab&iacute;a invitado a acabar la fiesta en una sala llamada Krystal. No estaba muy segura de si realmente esto era lo que deb&iacute;a hacer. Mart&iacute;n estaba convaleciente, y sab&iacute;a de mi ubicaci&oacute;n en casa del conserje. Si se le ocurr&iacute;a bajar y preguntar por m&iacute;, iba a ser toda una sorpresa. Para ambos. Apagu&eacute; el m&oacute;vil y me entregu&eacute; a la incertidumbre.<\/p>\n<p>Al rato escuch&eacute; el claxon de un BMW en la esquina y pude otear a Viktor saludando con la mano. Me sub&iacute; al coche y nos fuimos. Parec&iacute;a un buen veh&iacute;culo. No es que entienda de estas cosas, pero era elegante y parec&iacute;a nuevo por dentro. No dije ni una palabra. La situaci&oacute;n me pareci&oacute; inc&oacute;moda. En compa&ntilde;&iacute;a de un extra&ntilde;o con aspecto de camello, en un coche de lujo. &Eacute;l fue quien rompi&oacute; el hielo.<\/p>\n<p>-&iquest;Conoces la sala Krystal?<\/p>\n<p>-Suena m&aacute;s bien a casa de putas.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; va. Est&aacute; en el pol&iacute;gono Del R&iacute;o.<\/p>\n<p>-Ni idea&hellip;<\/p>\n<p>-Claro, la ni&ntilde;a bien no va a los pol&iacute;gonos, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>-Exacto.<\/p>\n<p>Mis respuestas eran secas, casi monosil&aacute;bicas. Todav&iacute;a estaba inc&oacute;moda por todo, pero especialmente bajo la falda. Haber empapado la ropa interior de aquella manera no pod&iacute;a resolverse con una toalla. Me sent&iacute;a inc&oacute;moda ah&iacute; abajo, y parec&iacute;a que de momento no habr&iacute;a soluci&oacute;n. Es entonces cuando Viktor sac&oacute; el tema.<\/p>\n<p>-Vaya forma de esquirtear, &iquest;no? &iquest;Te pasa mucho?<\/p>\n<p>-Nunca me hab&iacute;a pasado&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;Entonces te he desvirgado &ldquo;de chorreo&rdquo;?<\/p>\n<p>-Podr&iacute;as llamarlo as&iacute;. S&iacute;.<\/p>\n<p>-Creo que en realidad eres una t&iacute;a muy sexual&hellip;<\/p>\n<p>-No s&eacute; de d&oacute;nde sacas eso.<\/p>\n<p>-&iquest;Alguna vez has hecho un tr&iacute;o?<\/p>\n<p>-Nunca.<\/p>\n<p>-bueno, creo que tampoco se hab&iacute;an corrido en tu cara antes&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo sabes eso?<\/p>\n<p>Me enfad&eacute;. El imb&eacute;cil de Antonio le hab&iacute;a contado a este t&iacute;o lo que ocurri&oacute; entre nosotros aquella madrugada. Y encima debi&oacute; hacerlo mof&aacute;ndose de m&iacute; a costa de aquella circunstancia en la que era la primera vez que un t&iacute;o me llenaba con su leche la cara.<\/p>\n<p>-No importa. A &eacute;l tampoco le hab&iacute;an hecho una mamada antes. Ambos os desvirgasteis en ese tema. Lo que no entiendo es porqu&eacute; con &eacute;l&hellip;<\/p>\n<p>-Si no lo sabes, es que no te lo ha contado todo.<\/p>\n<p>-No claro. Solo el resultado. Y muy abundante, seg&uacute;n parece.<\/p>\n<p>-Ya&hellip; bueno.<\/p>\n<p>Sumado a la incomodidad f&iacute;sica y lo irritante de la conversaci&oacute;n, se a&ntilde;ad&iacute;a ahora el baj&oacute;n que estaba sufriendo.<\/p>\n<p>-Los efectos de la pastilla esa tuya han desaparecido. Me est&aacute; entrando sue&ntilde;o y fr&iacute;o.<\/p>\n<p>-A m&iacute; tambi&eacute;n. Tranquila, cuando lleguemos nos metemos otra. Es &eacute;xtasis muy puro, sube muy bien, pero baja enseguida.<\/p>\n<p>La sala Krystal era una especie de nave industrial en el puto culo del mundo. Por fuera parec&iacute;a un matadero, pero cuando cruzabas el umbral, flanqueado por una enorme puerta met&aacute;lica, la cosa cambiaba radicalmente. Era un espacio di&aacute;fano enorme, con varios pisos. Uno por encima y otro por debajo de la pista principal. Un escenario un poco vertiginoso, pues el suelo era completamente de cristal, de forma que pod&iacute;as observar todo lo que ocurr&iacute;a en la planta inferior, mientras que los de abajo ten&iacute;an el privilegio de disfrutar de las entrepiernas de todas aquellas que llev&aacute;bamos falda. Ante mi asombro por aquello, Viktor se ri&oacute; de m&iacute;.<\/p>\n<p>-Ten&iacute;as que haberte puesto pantal&oacute;n hoy.<\/p>\n<p>-Claro. Porque soy adivina&hellip;<\/p>\n<p>-No te enfades. Voy a por un par de copas.<\/p>\n<p>-S&iacute;, por favor.<\/p>\n<p>Estaba sedienta. Deshidratada m&aacute;s bien. Y encima ten&iacute;a que expresarme a gritos entre aquella muchedumbre bailando a ritmo de trap. Lleg&oacute; Viktor con dos tubos, y el contenido del m&iacute;o casi desapareci&oacute; de un solo trago.<\/p>\n<p>-&iexcl;Calma!<\/p>\n<p>-&iexcl;Estaba sedienta!<\/p>\n<p>-Lo s&eacute;. Te quedaste sin l&iacute;quidos hoy&hellip;<\/p>\n<p>-Muy gracioso.<\/p>\n<p>&Eacute;l se bebi&oacute; su combinado con la misma fruici&oacute;n que yo, dej&oacute; los vasos sobre una superficie cualquiera y estir&oacute; el brazo para llamar mi atenci&oacute;n y cogerle de la mano. Me arrastr&oacute; un buen rato a lo largo de toda la sala, entre gente ebria y colocada, bailando sin un criterio acompasado. Simplemente pas&aacute;ndolo bien el primer d&iacute;a del a&ntilde;o.<\/p>\n<p>-&iexcl;Por aqu&iacute;!<\/p>\n<p>-&iquest;A d&oacute;nde vamos?<\/p>\n<p>Cuando llegamos a los lavabos parec&iacute;an una extensi&oacute;n de la propia pista principal. La gente bailaba, gritaba, se manoseaba y se drogaba sobre cualquier superficie apta, sin tapujos, sin cortapisas. Ah&iacute; se estaba para eso. No para mear. Viktor prest&oacute; tanta atenci&oacute;n a la multitud de puertas que formaban dos filas a cada lado, que al final consigui&oacute; robarle la tanda a alguien y se col&oacute; dentro de un box.<\/p>\n<p>-&iexcl;Eva!<\/p>\n<p>-S&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Antes de entrar ah&iacute; con &eacute;l se me ocurri&oacute; que era poco apropiado meterse en un peque&ntilde;o espacio como ese con un tipo al que llamaban &ldquo;El Rumano&rdquo;, y de cuya vida sab&iacute;a bien poco. Pero cuando nos encerramos dentro, sac&oacute; la bolsita de &eacute;xtasis y varios artilugios que le permitir&iacute;an machacar cada pastilla hasta hacerla polvo sobre una especie de espejo. El t&iacute;o iba equipado, y estuvo un buen rato entretenido mientras yo esperaba sentada en la taza cerrada del retrete. No parec&iacute;a un mal sitio para esnifar una raya y volver a la vida eterna.<\/p>\n<p>-T&iacute;o, me estoy meando&hellip;<\/p>\n<p>-Vale.<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute; no sales un momento, y luego te dejo entrar?<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s de co&ntilde;a? Mea tranquila. Yo estoy con esto&hellip;<\/p>\n<p>Efectivamente, se le ve&iacute;a muy ocupado con lo suyo, que tambi&eacute;n ser&iacute;a lo m&iacute;o. As&iacute; que, de forma muy sutil, y sin levantar la falda demasiado, me baj&eacute; las bragas justo por encima de las rodillas, abr&iacute; la tapa y me sent&eacute; para descargar una buena meada de liberaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Dios&hellip; qu&eacute; gusto.<\/p>\n<p>-&iquest;Sabes una cosa, Eva? Hace una hora ten&iacute;a los dedos metidos en tu co&ntilde;o, pero a&uacute;n no he podido verlo&hellip;<\/p>\n<p>-Mira t&uacute; qu&eacute; cosa&hellip; como si hiciera falta.<\/p>\n<p>-Ens&eacute;&ntilde;ame el co&ntilde;o, anda. Mu&eacute;stramelo, solamente.<\/p>\n<p>Est&aacute; claro que Viktor hab&iacute;a acabado con aquello que estaba haciendo, porque ahora se centr&oacute; en lo que ten&iacute;a delante. Y no me refiero a la cisterna. Se meti&oacute; una raya de una sola aspiraci&oacute;n, y me pas&oacute; el espejo para que yo hiciera lo propio. Se acerc&oacute; lo suficiente como para usar un pie y separar los m&iacute;os. Me resist&iacute;, pero cuando acab&eacute; de drogarme le devolv&iacute; los artilugios y le regal&eacute; un panorama que llevaba rato demandando. Sin decir nada, separ&eacute; un poco las rodillas para mostrarle mi entrepierna. Entonces se acerc&oacute; m&aacute;s, arranc&oacute; un trozo de papel del rodillo y meti&oacute; la mano en el hueco para secarme.<\/p>\n<p>-Me encantan los co&ntilde;os sin depilar&hellip;<\/p>\n<p>-Est&aacute; depilado, idiota. Lo que no est&aacute; es rasurado.<\/p>\n<p>Ya empezaba a subirme la euforia. Me hab&iacute;a puesto muy cachonda la situaci&oacute;n y los comentarios del cerdo este. Y &eacute;l estaba igual. No solo se notaba el bulto en la bragueta, sino que decidi&oacute; ir toc&aacute;ndoselo mientras hablaba conmigo. Me levant&eacute;, me sub&iacute; las bragas e hice finta de largarme. Pero en verdad no ten&iacute;a ganas de eso. En absoluto.<\/p>\n<p>-Mierda, Eva&hellip; est&aacute;s muy buena, t&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>-Lo s&eacute;, capullo&hellip; &iquest;Qu&eacute; vas a hacer?<\/p>\n<p>-Te voy a follar ahora mismo. Date la vuelta y arrod&iacute;llate en la tapa.<\/p>\n<p>Ahora mismo ambos est&aacute;bamos temblando de puro apetito. Hice lo que me pidi&oacute;, le regal&eacute; mi trasero para que hiciera con &eacute;l lo que quisiera. Levant&oacute; la falda y la dej&oacute; descansando sobre mi espalda, me bajo las bragas lo justo para accederme y comenz&oacute; a usar sus dedos para acariciarme los labios e introducirme levemente uno en la vagina. Salt&eacute; de gusto y emit&iacute; el gemido que confirma la necesidad de m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Joder&hellip; &iquest;tienes el culo petado? No me lo creo&hellip;<\/p>\n<p>-Calla&hellip; &iexcl;Por el culo no!<\/p>\n<p>Por alguna raz&oacute;n que no alcanzo a comprender, Viktor supo enseguida que alguna vez fui penetrada por la puerta de atr&aacute;s. No pensaba darle explicaci&oacute;n alguna, pero tampoco iba a consentirle que hiciera algo para lo que no estaba preparada. Entonces o&iacute; el sonido de la hebilla del cintur&oacute;n y enseguida sent&iacute; claramente el calor de su carne apoy&aacute;ndose sobre una de mis nalgas. Estaba tan mojada que esparci&oacute; mis l&iacute;quidos con gran esmero por todo mi chocho, llegando a rozarme el cl&iacute;toris varias veces. La situaci&oacute;n, la postura, la calentura&hellip; estaba ya muy superada y a punto de correrme sin haber empezado siquiera.<\/p>\n<p>-Me encanta c&oacute;mo te mojas, t&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>Cuando not&eacute; su polla justo en mi entrada, empuje de forma certera hacia atr&aacute;s e hice que todo aquello me entrara de golpe hasta el c&eacute;rvix. Los dos expresamos a la vez, y casi de forma id&eacute;ntica, el placer de aquel preciso instante, el momento exacto e irrepetible en que ambos sexos se fusionan en un abrazo indescriptible. Incluso en el fragor del entorno fuimos capaces de escuchar los chasquidos de nuestros genitales al chocar. &Eacute;l comprendi&oacute; que deb&iacute;a quedarse parado, dejando que fueran mis movimientos los que marcaran el ritmo y la profundidad. Mis vaivenes eran acompasados y arm&oacute;nicos. No ten&iacute;a ninguna prisa, y Viktor parec&iacute;a muy c&oacute;modo a juzgar por su absoluto silencio entre, quiz&aacute;s, alg&uacute;n suspiro. Cuando aceler&eacute; un poco el ritmo me agarr&oacute; por las caderas y decidi&oacute; tomar las riendas de la follada. Se acerc&oacute; hacia m&iacute; y se apoy&oacute; como pudo sobre la espalda, de manera que su extensi&oacute;n de carne se hiciera m&aacute;s notoria y profunda. Ahora los dos suspir&aacute;bamos impetuosos, con rapidez y extenuaci&oacute;n. Menos mal que el ruido en el ambiente hac&iacute;a imposible advertir lo que estaba pasando, no solo en el nuestro, pero tambi&eacute;n en el resto de boxes.<\/p>\n<p>Cuando Viktor comprendi&oacute; que ya estaba a punto de correrme, aceler&oacute; a toda prisa sus incursiones. El sonido de sus caderas golpeando con furia mis nalgas solo presagiaba lo inevitable. Sudando, y sin apenas aliento, sorte&oacute; mi jersey para agarrarme las tetas y pellizcarme los pezones, consiguiendo arrancarme un orgasmo tremendo que me paraliz&oacute; durante varios segundos. Se me nubl&oacute; la vista, y fui incapaz de controlar los espasmos de mi cuerpo. Viktor se detuvo de golpe y permaneci&oacute; dentro de m&iacute; mientras me recuperaba de una peque&ntilde;a muerte.<\/p>\n<p>-Dios Eva, c&oacute;mo te has corrido&hellip;<\/p>\n<p>No me pareci&oacute; que fuera una pregunta. Advert&iacute; tal sensibilidad en toda la zona de mi sexo, que le rogu&eacute; que siguiera despacio. No se lo tom&oacute; mal, y comenz&oacute; de nuevo a joderme pero con m&aacute;s suavidad. Su dureza no se hab&iacute;a reducido en absoluto. Impregnados ambos por el esplendor del &eacute;xtasis, creo que podr&iacute;amos haber estado follando toda la noche, dentro de ese inc&oacute;modo cuchitril con olor a meados. Cuando empec&eacute; a disfrutar de nuevo a Viktor, estaba segura de que podr&iacute;a hacer que me corriera al menos una vez m&aacute;s, pero eso solo fue un anhelo fugaz.<\/p>\n<p>-&iquest;D&oacute;nde quieres mi leche?<\/p>\n<p>-En la cara.<\/p>\n<p>No s&eacute; porqu&eacute; respond&iacute; eso. Quiz&aacute;s porque era una pregunta que, francamente, no me esperaba. Me sali&oacute; del alma, tal y como ocurriera con Antonio un mes antes. Percib&iacute; enseguida la inminencia de mi montador que, de repente, sali&oacute; de mi co&ntilde;o, me orient&oacute; hacia &eacute;l y se paje&oacute; contra mi cara hasta soltar la primera descarga, a partir de cuyo momento la solt&oacute; libremente para que yo me encargara de orde&ntilde;arle el resto del engrudo, que ya cubr&iacute;a parte de mi cara y de mi pelo.<\/p>\n<p>Antes de salir de aquel agujero, pens&eacute; que ser&iacute;a divertido deshacerme de mis maltrechas bragas de forma que ahora, la planta de abajo, podr&iacute;a regocijarse de verdad con la perspectiva de un co&ntilde;o bien hinchado por la lujuria, y empapado de obscenidad.<\/p>\n<p>Ya estaba amaneciendo cuando llegu&eacute; a casa y me tir&eacute; sobre el sof&aacute;, completamente desencajada y apestando a esperma y a indecencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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