{"id":40366,"date":"2022-12-21T23:00:00","date_gmt":"2022-12-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-21T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-21T23:00:00","slug":"la-magia-de-la-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-magia-de-la-navidad\/","title":{"rendered":"La magia de la Navidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40366\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&quot;Esta ma&ntilde;ana mi polla est&aacute; hambrienta&quot;, le dije a mi esposa cuando desayun&aacute;bamos en la cocina; &quot;Le diste de comer anoche&quot;, replic&oacute; mi esposa. Yo, vestido con una bata, sin nada debajo, sentado en una silla de anea c&oacute;modamente, pinzando mi taza de caf&eacute; por el asa para sorber, la mir&eacute;. Mi esposa, tambi&eacute;n sentada, ataviada con un camis&oacute;n de tela muy transparente que dejaba entrever el color moreno de sus pezones, sonri&oacute;. &quot;Hazme otra paja&quot;, ped&iacute;. Mi esposa se levant&oacute; de la silla y se coloc&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;; meti&oacute; el brazo derecho bajo el fald&oacute;n de mi bata y agarr&oacute; mi polla con la mano: comenz&oacute; a masturbarme. La calentura de su mano me excitaba m&aacute;s si cabe. Mientras yo jadeaba ansioso por correrme, mi esposa me susurraba al o&iacute;do cosas cari&ntilde;osas del tipo: &quot;Oh, cari&ntilde;o, me gusta tanto tu polla&quot;, &quot;Oh, amor, s&iacute;, vente, c&oacute;rrete&quot;. Derram&eacute; mi semen.<\/p>\n<p>Esta noche es la cena de Nochebuena, y aqu&iacute; tenemos a este matrimonio, Paula y Jos&eacute;, entretenido en la cocina con sus cositas sexuales. Paula tendr&aacute; que ir al mercado para hacer las compras; a Jos&eacute; le ha tocado la limpieza. Pronto ambos se visten, de calle una, de faena el otro, y comienzan sus obligaciones.<\/p>\n<p>&quot;Oy, mi marido, qu&eacute; pesado es con las pajitas&#8230;, un d&iacute;a de estos lo voy a mandar a tomar por culo&#8230;, paj&eacute;ate t&uacute;, hermoso&#8230;, que no eres manco&quot;, iba pensando Paula durante el trayecto al mercado. Como ten&iacute;a poco dinero, Paula se hab&iacute;a vestido para la ocasi&oacute;n. Ella, que era mujer entradita en carnes, treinta&ntilde;era y de buen ver, se hab&iacute;a calzado unas botas de media ca&ntilde;a sobre unas medias de malla; se hab&iacute;a puesto una falda corta negra, por la mitad de los muslos y se hab&iacute;a puesto una sudadera amarilla con cremallera por supuesto sin sujetador, para que le flotasen las tetas. Entr&oacute; al mercado como mascar&oacute;n de proa de un gale&oacute;n que surca los oc&eacute;anos y le abrieron paso sin dificultades. Nada m&aacute;s verla el carnicero, grit&oacute;: &quot;Paula&quot;. Paula se acerc&oacute;. &quot;Hola, Jorge&quot;, dijo con un toque seductor; &quot;Ven, Paula, vente a la trastienda, que tengo algo bueno para ti&quot;, dijo el carnicero salivando; &quot;Uy, tengo mucha prisa&quot;, objet&oacute; Paula; &quot;Bah, tardaremos poco&quot;. Paula entr&oacute; a la trastienda con el carnicero; este baj&oacute; inmediatamente la persiana. &quot;Paula, Paulita, qu&eacute; ganas ten&iacute;a de verte, ven, chiquilla, ven, ponte c&oacute;moda, qu&iacute;tate la falda, ven, as&iacute;, ponte en pompa ah&iacute;, ap&oacute;yate en mi mesa de trabajo&#8230;, as&iacute;, ough, oohh, oohh, oohh, c&oacute;mo me pones ni&ntilde;a, oohh, uf, uf, ough, ooohhh&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Toma, el pavo que me pediste, muchas gracias, Paula&quot;.<\/p>\n<p>La vio el frutero. &quot;&iexcl;Paula!&quot;. Aqu&iacute; no hubo trastienda. Paula, agachada bajo el mostrador se la mamaba mientras &eacute;l despachaba. Cuando acab&oacute;, se levant&oacute; de sopet&oacute;n, d&aacute;ndose de bruces con su vecina Carmencita que se llevaba un manojo de pl&aacute;tanos. La vecina la mir&oacute;, arranc&oacute; un pl&aacute;tano y se lo meti&oacute; y se lo sac&oacute; de la boca sin pelar a la vez que gui&ntilde;aba un ojo. Paula se fue de all&iacute; con la cesta llena de pi&ntilde;as, mangos, aguacates&#8230;<\/p>\n<p>El pescadero era un viejete que apenas ten&iacute;a fuerzas como para atender su negocio, en el cual adem&aacute;s se encontraba su mujer. Paula se sac&oacute; disimuladamente una teta de la sudadera y se la mostr&oacute; subi&eacute;ndosela con una mano: al menos un par de besugos cayeron en la bolsa subrepticiamente.<\/p>\n<p>Y con la bolsa cargada de alimentos sali&oacute; Paula del mercado.<\/p>\n<p>Veamos que ha hecho Jos&eacute;.<\/p>\n<p>Jos&eacute;, indolente y vago como era adem&aacute;s de esmirriado, subi&oacute; al piso de arriba a ver si alguna de las estudiantes que all&iacute; viv&iacute;a le pod&iacute;an hacer el trabajo a cambio de unas cervezas u otra bebida alcoh&oacute;lica que se terciara. Peg&oacute; al timbre. A los cinco minutos abrieron. La que abri&oacute; se llamaba Constanza, una muchacha alta con las piernas bronceadas, una cintura fina y unas tetas picudas que desafiaban la gravedad. &quot;Ah, hola, Jos&eacute;, qu&eacute; quieres&quot;, pregunt&oacute; Constanza, que llevaba puesta una camisola largu&iacute;sima e iba muy despeinada. &quot;Necesito vuestra ayuda&quot;, dijo Jos&eacute;; &quot;Jos&eacute;, estoy sola&#8230;, y, en estos momentos, muy ocupada&#8230;&quot;; &quot;&iquest;Qui&eacute;n es?&quot;, pregunt&oacute; una voz desde dentro; &quot;Un vecino&quot;, grit&oacute; Constanza; &quot;Dile que entre&quot;, pidi&oacute; la voz; &quot;Entra&quot;, dijo Constanza, girando sobre sus talones, &quot;y cierra la puerta&quot;. Jos&eacute; entr&oacute; y camin&oacute; detr&aacute;s de Constanza, que se iba sacando la camisola por la cabeza qued&aacute;ndose completamente desnuda delante de &eacute;l. &quot;Entra&quot;, repiti&oacute; Constanza se&ntilde;alando la puerta de un dormitorio. Jos&eacute; entr&oacute;. Lo que vio lo dej&oacute; boquiabierto. Vio a dos muchachos desnudos sobre una cama de matrimonio que se masajeaban las pollas muy empalmadas; vio que Constanza se colocaba a gatas entre ambos: vio que uno de los muchachos se le pon&iacute;a debajo y le met&iacute;a la polla en el co&ntilde;o entretanto el otro se posicionaba de rodillas detr&aacute;s de ella y tambi&eacute;n se la met&iacute;a, pero por el culo. &quot;Eh, t&uacute;, ven, hay sitio ah&iacute; delante&quot;. Se refer&iacute;a el muchacho a la cabeza de Constanza. Jos&eacute; se quit&oacute; el pantal&oacute;n y los zapatos y expuso su pubis a Constanza. Esta tom&oacute; su polla con cuidado y se la meti&oacute; en la boca. De este modo estuvieron m&aacute;s de un cuarto de hora: el de debajo subiendo y bajando sus caderas con energ&iacute;a; el de atr&aacute;s bombeando con fuerza y Jos&eacute; con la polla tiesa dentro de la boca de Constanza que gem&iacute;a y suspiraba en sordina. Jos&eacute; vio entonces que el de atr&aacute;s la sacaba, y, como si fuese una se&ntilde;al, una orden, el de abajo paraba: &eacute;l, en consecuencia, la sac&oacute;. Inmediatamente, Constanza se tumb&oacute; de espaldas sobre el colch&oacute;n y, uno por uno, todos se masturbaron sobre ella, sobre sus tetas y su cara, salpic&aacute;ndola de semen mientras rug&iacute;an de placer.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde, los cuatro socios a las &oacute;rdenes de la socia, irrumpieron en la casa de Paula y Jos&eacute; y la dejaron como los chorros del oro.<\/p>\n<p>Al tiempo que Jos&eacute; olfateaba el olor a asado y a guiso que sal&iacute;a de la cocina, donde Paula se esmeraba con los ingredientes, este, tumbado en la cama, pensaba en la venidera cena de Nochebuena. Habr&iacute;a invitados, eso por descontado. Si nadie faltaba, vendr&iacute;an: el hermano de Paula, Gustavo, un funcionario insolente y adiposo, soltero sin soluci&oacute;n; la hermana de Jos&eacute;, Conchi, tan esmirriada como el propio Jos&eacute; pero con un encanto natural y una inteligencia que le hab&iacute;an servido para enamorar a su marido, David, un pr&oacute;spero inform&aacute;tico. Tambi&eacute;n vendr&iacute;a Regina, esa amiga de la infancia de Paula: mujer regordeta con un culo impresionante y unas tetas enormes, frondosas y redondas que bien podr&iacute;an entretener a cualquier macho alfa que se le acercase. Posiblemente tambi&eacute;n vendr&iacute;a Rafael, el comisionista al que Paula recurri&oacute; para que les concedieran la hipoteca del piso que ahora habitan. Jos&eacute; hab&iacute;a pensado desde el principio que Paula y Rafael se entend&iacute;an hasta que, una noche, por casualidad, lo vio en un bar de ambiente, descubriendo que era gay.<\/p>\n<p>Jos&eacute; pensaba: &quot;Otra vez tendr&eacute; que o&iacute;r al pesado de Gustavo elogiando a su hermanita, criticando que ella se haya casado conmigo&#8230;, qu&eacute; se pensaba, que iba a estar toda la vida viviendo con &eacute;l&#8230;, seguro que habr&iacute;a querido hasta foll&aacute;rsela, menudo pervertido&#8230;, y mi hermana, esa mosquita muerta&#8230;, su marido s&iacute; me cae bien, y Regina, vaya mujer Regina&#8230;, es extra&ntilde;o que a&uacute;n no haya encontrado marido&#8230;, en cuanto a Rafael&#8230;, no vendr&aacute;, &eacute;l es de otro clima&quot;.<\/p>\n<p>Llegaron los invitados. &quot;Qu&eacute; limpia ten&eacute;is la casa&quot;, era el comentario generalizado. &quot;Jos&eacute;, que es muy apa&ntilde;ao&quot;, dec&iacute;a Paula y Jos&eacute; ocultaba una sonrisa. A las diez de la noche solo faltaba Rafael. Una llamada telef&oacute;nica nos confirm&oacute; que no vendr&iacute;a; as&iacute; que comenzamos a zamparnos los suculentos manjares. Gustavo daba la brasa con la pol&iacute;tica mientras cen&aacute;bamos: David tuvo que pararle los pies exhibiendo un mont&oacute;n de datos sobre econom&iacute;a que Gustavo desconoc&iacute;a. Regina re&iacute;a las ocurrencias de mi esposa, qu&eacute; estaba m&aacute;s graciosa conforme m&aacute;s vino trasegaba. Cada vez que Regina re&iacute;a, sus floridas tetas hac&iacute;an un estropicio en el mantel, derribando copas y desplazando platos. Y Paula se re&iacute;a. Y Regina, progresivamente m&aacute;s achispada, tambi&eacute;n, mucho. Yo habl&eacute; de f&uacute;tbol con mi hermana, ya que ambos &eacute;ramos aficionados a mismo equipo, el M&aacute;laga C. F. Despu&eacute;s de los postres, continuaron las copas con l&iacute;quidos de muy alta graduaci&oacute;n. Despu&eacute;s todo era nubloso. Y despu&eacute;s lleg&oacute; Santa Claus, y la magia de la Navidad.<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana temprano me desperec&eacute; con mi polla aprisionada entre las tetas de Regina. Yo estaba tumbado en el sof&aacute; con el pantal&oacute;n bajado y ella estaba sobre m&iacute; completamente desnuda. En escorzo vi su cabeza, su espalda, su hermoso culo, incluso los talones de sus pies, que apoyaba en el reposabrazos. &quot;Mmm, humm, mmm&quot;, soltaba Regina, friccionando mi polla con su carne y chup&aacute;ndola alternativamente. &quot;Regina&quot;, murmur&eacute;, &quot;&iquest;qu&eacute; haces, mujer?&quot;; &quot;T&uacute; qu&eacute; crees&quot;, dijo ella parando unos segundos sus mimos; luego pidi&oacute;: &quot;C&oacute;rrete&quot;, y continu&oacute;: &quot;Mmm, humm, mmm&quot;. &quot;Aahh, Regina, oohh, s&iacute;, me corro, ough, ooohhh&quot;. Ella se qued&oacute; dormida con mi semen en su boca, yo tambi&eacute;n me dorm&iacute;.<\/p>\n<p>Ser&iacute;a ya mediod&iacute;a cuando despert&eacute; del todo. Regina segu&iacute;a dormida. Lade&eacute; mi cabeza hacia el lado contrario al del respaldo y contempl&eacute; el saloncito. Me extra&ntilde;&oacute; verlo tan ordenado, puesto que todav&iacute;a ten&iacute;a en mi mente la comilona y posterior acumulaci&oacute;n de libaciones. Not&eacute; que Regina despert&oacute;. La as&iacute; por las axilas y, a la vez que yo me sentaba, la sent&eacute;. &quot;Buenos d&iacute;as, amorcito, Feliz Navidad&quot;, me dijo. Me qued&eacute; desorientado mirando su cara, y por supuesto, su cuerpazo. &quot;&iquest;Y Paula?&quot;, pregunt&eacute;; &quot;Se fue con su marido despu&eacute;s de cenar, &iquest;no lo recuerdas?&quot;; &quot;Pe-pero&#8230; yo soy su marido&quot;; &quot;Ja ja ja&quot;, r&iacute;o Regina, &quot;qu&eacute; gracioso eres&quot;. Me levant&eacute; y fui al dormitorio de matrimonio; abr&iacute; el armario: la ropa de Paula no estaba, en cambio vi modelos que no me sonaban de nada. &quot;&iquest;Est&aacute;s mirando qu&eacute; ponerte para salir?&quot;, pregunt&oacute; Regina detr&aacute;s m&iacute;a, &quot;espera, yo te lo elijo&#8230;, una buena esposa tiene que saber vestir a su marido&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Una buena esposa&quot;, hab&iacute;a dicho Regina. Jos&eacute; no supo c&oacute;mo tomarse aquello. &quot;Para&quot;, dijo. Regina se par&oacute;. Y sonaron unas et&eacute;reas campanitas.<\/p>\n<p>Si el cambio hab&iacute;a sido a mejor el tiempo lo dir&aacute;. S&iacute; observamos que a Regina le gusta el sexo. &quot;Vamos, f&oacute;llame, Jos&eacute;&quot;. Y abierta de piernas Regina recibe a su semental con una sonrisa de oreja a oreja; resopla Regina, grita Regina, mientras la polla entra y sale de su co&ntilde;o completamente empapada de flujos. &quot;Regina, querida&quot;, suelta Jos&eacute; envuelto en el placer del acto conyugal, envuelto por la generosa carne de Regina que se le pega a la piel sudorosa como mantequilla. El coito perfecto. La eyaculaci&oacute;n de &eacute;l sincronizada al cl&iacute;max de ella. El semen curativo. El semen productivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&quot;Esta ma&ntilde;ana mi polla est&aacute; hambrienta&quot;, le dije a mi esposa cuando desayun&aacute;bamos en la cocina; &quot;Le diste de comer anoche&quot;, replic&oacute; mi esposa. 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