{"id":40372,"date":"2022-12-22T10:34:39","date_gmt":"2022-12-22T10:34:39","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-22T10:34:39","modified_gmt":"2022-12-22T10:34:39","slug":"puta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/puta\/","title":{"rendered":"Puta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40372\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>\u0336 &iquest;Por qu&eacute; hace esto?&nbsp; \u0336 me pregunta.<\/p>\n<p>Y es que todos preguntan exactamente lo mismo. No es la primera vez que hago esto, ni mucho menos, pero con este hombre s&iacute;. Y siempre llega esa pregunta. Con todos. Nadie se libra.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Vas a rescatarme?&nbsp; \u0336 contesto.<\/p>\n<p>\u0336 Yo te lo dar&iacute;a todo. Te har&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>\u0336 A lo mejor es lo que quiero&nbsp; \u0336 interrumpo su discurso de machito protector \u0336. &iquest;No lo has pensado? Quiz&aacute; me gusta hacer esto&hellip; Me pone cachonda&hellip; Me moja como a una perra en celo&hellip;<\/p>\n<p>Mi tono provocador, mis gestos, mi mirada, hacen que su polla se estremezca bajo su ropa, olvid&aacute;ndose por completo de su lado principesco, un h&eacute;roe salvador, y dejando salir al degenerado que llevan todos dentro, al putero que todos ellos son.<\/p>\n<p>Ambos estamos sentados en el sof&aacute; de su sal&oacute;n cuando se acerca a m&iacute; y levanto mi mano para detenerlo. Lo hace. Buen chico.<\/p>\n<p>\u0336 Antes&hellip; ya sabes.<\/p>\n<p>\u0336 Por supuesto&nbsp; \u0336dice, ya sin aires de protagonista de cine. Ahora, interpretando al villano.<\/p>\n<p>Se levanta al instante y camina hacia un buffet. Abre uno de los cajones, del cual saca un peque&ntilde;o fajo de billetes. Vuelve a sentarse, esta vez m&aacute;s cerca de m&iacute;.<\/p>\n<p>\u0336 Aqu&iacute; tiene, se&ntilde;orita&nbsp; \u0336 dice el putero, con suma arrogancia, al colocar el dinero sobre la mesita de centro.<\/p>\n<p>Lo cuento. Est&aacute; todo. Miro mi peque&ntilde;o bolso unos segundos. Despu&eacute;s, lo alcanzo para guardar el pago de nuestro ignorante t&iacute;tere.<\/p>\n<p>Me incorporo y camino hacia el antiguo tocadiscos para subir el volumen de la m&uacute;sica. Prince. Aunque ni idea del nombre de la canci&oacute;n. Se cree sofisticado&hellip;<\/p>\n<p>Me acerco a &eacute;l, sensual. Er&oacute;tica. Bailo. Me acaricio. Desabrocho un bot&oacute;n de mi blusa. Despu&eacute;s, otro. Y otro. Dejo a la vista el color rojo de lo que parece un sujetador. Bajo la cremallera de mi falda, dejando que se deslice por mis piernas hasta caer sobre la alfombra y mostrando mis braguitas rojas transparentes, con ligueros y medias a juego. &Uacute;ltimo bot&oacute;n de mi blusa. La abro. La dejo caer. Luego suspira. Suspira al descubrir que llevo uno de esos sujetadores que no cubren mis pechos, sino que los levanta, dejando a la vista mis erizados pezones.<\/p>\n<p>La boca le hace agua. Embobado. Hipnotizado por mis enormes tetas naturales. Y ya se adivina el tama&ntilde;o de su polla, prisionera bajo su ropa.<\/p>\n<p>Me acerco a &eacute;l, gateando. Soy una felina insaciable, capaz de cualquier cosa para satisfacer a mi hombre.<\/p>\n<p>&Eacute;l se deja hacer cuando desabrocho su cintur&oacute;n. El bot&oacute;n de su pantal&oacute;n. Su cremallera. Y bajo su calz&oacute;n de dise&ntilde;o italiano mostrando su polla algo m&aacute;s que morcillona, para despu&eacute;s sujetarla entre mis dedos. Juego con ella. La acaricio. Y solo me lleva unos segundos cuando consigo que la tenga dura como un pepino. Entonces, levanta su trasero a modo de ayuda cuando le estoy bajando el pantal&oacute;n, quedando completamente liberado.<\/p>\n<p>Deslizo mi lengua, desde sus test&iacute;culos colganderos hasta su glande rojizo, ya h&uacute;medo por sus fluidos y descapuchado por su erecci&oacute;n. Abrazo su punta hinchada con mis labios, para comenzar a deslizarlos a lo largo de su polla, llegando a introducirla hasta llegar a mi garganta. Y resopla. Resopla de placer. Se retuerce en su sof&aacute; cada vez que engullo su fallo, apretando con mis labios, acarici&aacute;ndolo con mi lengua.<\/p>\n<p>Unos minutos m&aacute;s tarde, no puede m&aacute;s. Necesita que me lo folle.<\/p>\n<p>\u0336 Mejor vayamos al dormitorio&nbsp; \u0336 comenta \u0336. Estaremos mucho m&aacute;s c&oacute;modos.<\/p>\n<p>Sonr&iacute;o. Asiento. Y nos incorporamos para dirigirnos a lo que ser&aacute;n unos minutos inolvidables para &eacute;l.<\/p>\n<p>\u0336 Espera. Mi bolso.<\/p>\n<p>Lo necesito cerca. Expectante. Sin &eacute;l, nada de esto tendr&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>Manuel, nuestro chofer, se encarga de llevarme de nuevo a casa. Adoro este auto. El Audi Q8 es de lo m&aacute;s c&oacute;modo y espacioso. Incluso para follar en &eacute;l.<\/p>\n<p>Un par de curvas y llegamos frente a la verja de casa, en Sitges, a las afueras de la ciudad de Barcelona. &Eacute;stas se abren y el veh&iacute;culo entra por el camino de piedrecitas. Bordea la fuente de las Diosas, y se detiene ante la entrada de la espectacular mansi&oacute;n.<\/p>\n<p>\u0336 Se&ntilde;ora&hellip;&nbsp; \u0336 dice Manuel, abri&eacute;ndome la puerta del Audi.<\/p>\n<p>\u0336 Gracias, Manuel.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Necesita algo m&aacute;s la Se&ntilde;ora?&nbsp; \u0336 me pregunta, educado como de costumbre.<\/p>\n<p>\u0336 No, Manuel. Puedes ir a descansar&nbsp; \u0336 le sonr&iacute;o \u0336. Disfruta de tu fin de semana libre.<\/p>\n<p>\u0336 Lo har&eacute;, Se&ntilde;ora. Muchas gracias, Se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Abro la puerta con mis llaves. Entro en casa. La iluminaci&oacute;n tenue de su interior me advierte de lo que suceder&aacute; en un rato. Se ha convertido en una liturgia. Un juego al que nos hemos aficionado.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica me indica de su presencia en el sal&oacute;n principal, y hacia all&aacute; me dirijo. Lo encuentro tocando. Acariciando las teclas de nuestro piano de cola Kawai Shigeru e interpretando una de las cin&eacute;filas melod&iacute;as de Hans Zimmer.<\/p>\n<p>\u0336 Qu&eacute; peliculero eres&nbsp; \u0336 le digo, recost&aacute;ndome en el piano.<\/p>\n<p>&Eacute;l sonr&iacute;e. Sigue tocando. Se cree un tal Grey. Pero no lo es. Sus juegos superan con creces a ese ficticio pelele.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Nos damos un ba&ntilde;o?&nbsp; \u0336 me pregunta. Lo cual, asiento, encantada.<\/p>\n<p>Y deja de tocar, para sujetar mis manos y arrastrarme hacia &eacute;l. Me besa. Me besa apasionadamente. Y me mojo. Mojo mi co&ntilde;o al pensar en nuestras cosas. Nuestras fantas&iacute;as. Nuestros juegos&#8230; Hoy, tendremos guerra.<\/p>\n<p>El agua del jacuzzi est&aacute; perfecta, aunque quiz&aacute; me he pasado con la espuma. La m&uacute;sica ambiental. La iluminaci&oacute;n. Todo es perfecto. Logro ver a mi marido a trav&eacute;s de la pantalla de cristal que divide la zona de relax con nuestro dormitorio. Se quita su camisa. Sus zapatos. Su pantal&oacute;n. Su ropa interior&hellip; Y lo miro, desnudo. Me encanta. Su cuerpo depilado, aunque con un er&oacute;tico matojo sobre su preciosa polla.<\/p>\n<p>Pulsando un bot&oacute;n del mando, surge del mueble una pantalla de 55 pulgadas. Conecta el USB. Pulsa reproducir.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Qu&eacute; tal ha ido?&nbsp; \u0336 pregunta, curioso, entrando en el agua burbujeante.<\/p>\n<p>\u0336 Ah&hellip; Impaciente&hellip;&nbsp; \u0336 contesto, burlona.<\/p>\n<p>Mi esposo es cofundador y presidente de una conocida multinacional. Dise&ntilde;an y fabrican distintos tipos de microchips para el sector automovil&iacute;stico, aunque en pocos meses iniciar&aacute;n un nuevo proyecto enfocado a la dom&oacute;tica en viviendas. Un cerebrito, vamos. Un cerebrito con cuerpo de Adonis y fantas&iacute;as oscuras.<\/p>\n<p>Miquel Jard&iacute;. As&iacute; se llama el hombre que acabo de visitar. Es ingeniero en dom&oacute;tica y potencial candidato a liderar el &uacute;ltimo proyecto de mi marido. Aunque tiene un gusto nulo en cuanto a arte, decoraci&oacute;n o ropa, es otro cerebro en su campo. Si no, no lo habr&iacute;a escogido para ello.<\/p>\n<p>Y no. El Se&ntilde;or Jard&iacute; no sabe que soy la esposa de su futuro jefe. Solo cree que soy una vulgar puta, aunque de las caras. &iquest;Escort, se dice? Bueno, puta al fin y al cabo. Ya estoy ansiosa por organizar una de nuestras fiestas e invitarlo. La cara que ponen cuando descubren que soy la mujer del due&ntilde;o de sus almas&hellip; No tiene precio.<\/p>\n<p>\u0336 Pero, &iquest;te trat&oacute; bien?&nbsp; \u0336 insiste en averiguar.<\/p>\n<p>\u0336 Sssht&hellip; Ahora lo ver&aacute;s&hellip;&nbsp; \u0336 susurro posando mi dedo &iacute;ndice en sus labios.<\/p>\n<p>Parece incre&iacute;ble que la grabaci&oacute;n de alta definici&oacute;n proceda de una c&aacute;mara tan diminuta. La pega es que mi bolso tiene que estar siempre cerca y en posici&oacute;n para cubrir un buen plano, y eso puede provocar sospechas. Aunque las im&aacute;genes son siempre para nuestra intimidad. No deben saberlo nunca. Son &uacute;nicamente para nuestros juegos&hellip;<\/p>\n<p>Y se excita. Lo veo en su rostro, mirando atento la escena. Acaricio su muslo bajo la espuma. Rozo su polla con mis deditos cuando, en el televisor, introduzco la del Sr. Jard&iacute; en mi boca para comenzar a lam&eacute;rsela.<\/p>\n<p>\u0336 Mmm&hellip;&nbsp; \u0336 suspira mi hombre, cerrando sus ojos al acariciar su polla erecta.<\/p>\n<p>\u0336 Te gusta eh&hellip;&nbsp; \u0336 le susurro al o&iacute;do \u0336. &iquest;Ves lo que hace para ti la puta de tu mujer?<\/p>\n<p>Su mano agarra el interior de mi muslo. Abro mis piernas para facilitar su camino y la desliza hasta rozar mi bot&oacute;n m&aacute;gico. Y se entretiene con ello. Lo acaricia. Juega con &eacute;l. Y me estremezco.<\/p>\n<p>C&oacute;mo le gusta jugar con sus marionetas. Para el Sr. Jard&iacute; solo soy una prostituta recomendada por mi marido. Lleva poco tiempo en Barcelona, as&iacute; que le hizo entrega de una de las tarjetas de nuestra empresa ficticia &ldquo;La doncella&rdquo;, por si se sent&iacute;a solo y necesitaba compa&ntilde;&iacute;a&hellip; y un buen polvo. A mi hombre le excita verme con otros hombres. Con los que &eacute;l decide. Siempre &eacute;l decide. Y a m&iacute; me excita que le excite. &iquest;El tema del dinero? Es evidente que no nos hace falta, pero nuestro juego caer&iacute;a por su propio peso de no cobrar por el &ldquo;trabajo&rdquo;. Introducimos ese dinero en el interior de un jarr&oacute;n barato que exponemos en nuestro sal&oacute;n, como si este fuera un objeto de enorme valor. Y para nosotros lo tiene. Es especial. Y nuestros invitados lo admiran como si fuera una valiosa obra de la antigua China. Putos ignorantes estirados. El d&iacute;a de nuestro aniversario lo rompemos y al d&iacute;a siguiente volvemos a comenzar. El pasado a&ntilde;o recaudamos m&aacute;s de 20.000&euro;, los cuales destinamos &iacute;ntegramente a una fundaci&oacute;n que lucha contra la explotaci&oacute;n infantil en el tercer mundo. Este a&ntilde;o andamos muy fogosos. Superaremos esa cantidad.<\/p>\n<p>Nos masturbamos mutuamente en nuestro jacuzzi cuando, en las im&aacute;genes, nos levantamos el Sr. Jard&iacute; y yo para dirigirnos a su dormitorio.<\/p>\n<p>Me asiento sobre mi marido, clav&aacute;ndome su polla de una estacada y comienzo a mover las caderas, replicando la manera en la que me follo al Sr Jard&iacute;. Primero, muy despacito. Y acelero el ritmo a medida que siento su polla m&aacute;s y m&aacute;s gorda en mi co&ntilde;o hambriento. &Eacute;l agarra mis caderas, intentando perforarme entera, sin dejar fuera un solo cent&iacute;metro de su taladro percutor. Y acelero. Acelero tanto que comienza a caer agua y espuma al suelo de m&aacute;rmol.<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;Aaaah!&nbsp; \u0336 grito de gusto.<\/p>\n<p>\u0336 Te gustan las pollas&hellip; &iquest;verdad, puta?&nbsp; \u0336 susurra, excitado.<\/p>\n<p>\u0336 Me gustan las pollas&hellip;&nbsp; \u0336 pronuncio entre gemidos.<\/p>\n<p>\u0336 No te escucho&hellip;&nbsp; \u0336 susurra.<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;Me gustan las pollas! &iexcl;Aaaah!&nbsp; \u0336 exclamo, fuera de todo control.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Qu&eacute; eres&hellip;? D&iacute;melo&hellip;<\/p>\n<p>\u0336 Soy tu puta&hellip; Aaaah&hellip;&nbsp; \u0336 logro pronunciar \u0336. &iexcl;Soy tu puta!<\/p>\n<p>Y grito a tiempo que me corro. Su polla me llena por completo y en ning&uacute;n momento deja de penetrarme. Bien duro, como a m&iacute; me gusta ser follada. Y cuando ya han pasado unos segundos desde la corrida pusil&aacute;nime del Sr. Jard&iacute;, me levanta como a una mu&ntilde;eca de trapo, haci&eacute;ndome apoyar los brazos y mis pechos sobre borde del jacuzzi, ya con la mitad de agua, dejando bien alto y abierto mi culo para&hellip;<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;Aaaah!&nbsp; \u0336 grito tras clavarme toda su polla.<\/p>\n<p>Me folla el culo de manera sobrehumana. Tan r&aacute;pido y duro que ni en una porno. Soy toda suya. Su juguete.<\/p>\n<p>\u0336 D&iacute;melo&hellip;<\/p>\n<p>Pero apenas le oigo decir nada.<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;D&iacute;melo!&nbsp; \u0336 exclamo, esta vez.<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;Eres mi puta!&nbsp; \u0336 grita.<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;Soy tu puta! &iexcl;Tu puta!<\/p>\n<p>\u0336 Mi&hellip; Mi&#8230; Aaah &iexcl;Aaa!<\/p>\n<p>Siento un potente chorro caliente en mi interior. Su leche espesa conquista mi culo, entreg&aacute;ndome a &eacute;l por completo, ayud&aacute;ndole con mis &uacute;ltimos movimientos de cintura. Hasta su &uacute;ltima gota de esencia me pertenece ahora. Y cae rendido por tal esfuerzo sobre mi espalda, sintiendo como su polla decrece a&uacute;n dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Adoro las fiestas en casa. Es demasiado grande para estar siempre tan vac&iacute;a. &Eacute;ste es su h&aacute;bitat natural: Buena m&uacute;sica al piano, gente elegante y alg&uacute;n que otro famoso bebiendo cava, una pareja furtiva escondida en algunas de las habitaciones&hellip;<\/p>\n<p>\u0336 &hellip; y hablando de la reina de la casa&nbsp; \u0336 comenta mi marido al acercarme. Luzco un vestido rosa de fiesta corto de Chanel, a juego con unos &ldquo;Manolos&rdquo;, y mi collar y pulsera Divas de Bvlgari. Tengo tan buen gusto&hellip;\u0336 Te presento al Sr. Jard&iacute;. &Eacute;l se encargar&aacute; de dirigir la nueva secci&oacute;n sobre&hellip;<\/p>\n<p>La copa del Sr. Jard&iacute; estalla en min&uacute;sculos pedacitos de cristal tras estrellarse contra el suelo. Parece haber visto a un fantasma. P&aacute;lido como el culito de un beb&eacute; albino.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Se encuentra bien, Sr. Jard&iacute;?&nbsp; \u0336 pregunto, con mi delicada sonrisa de mujer sofisticada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 \u0336 &iquest;Por qu&eacute; hace esto?&nbsp; \u0336 me pregunta. Y es que todos preguntan exactamente lo mismo. No es la primera vez que hago esto, ni mucho menos, pero con este hombre s&iacute;. Y siempre llega esa pregunta. 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