{"id":40400,"date":"2022-12-25T23:00:00","date_gmt":"2022-12-25T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-25T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-25T23:00:00","slug":"en-el-primer-concierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/en-el-primer-concierto\/","title":{"rendered":"En el primer concierto"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40400\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&Aacute;lvaro no cab&iacute;a en s&iacute; de gozo. A sus diecinueve a&ntilde;os por fin iba a ir a su primer concierto. Aunque llevaba a&ntilde;os so&ntilde;ando con poder ir a un concierto en vivo la suerte no le hab&iacute;a sonre&iacute;do nunca. Por temas econ&oacute;micos o falta de tiempo ning&uacute;n a&ntilde;o hab&iacute;a conseguido ir. El otro gran problema es que a ninguno de sus amigos le gustaba el estilo de m&uacute;sica que a &eacute;l le gustaba. La &uacute;nica vez que consigui&oacute; que escuchasen a uno de sus grupos no logr&oacute; que pasasen de la segunda canci&oacute;n del &aacute;lbum.<\/p>\n<p>De haber podido escaquearse del trabajo sab&iacute;a que su hermano le habr&iacute;a acompa&ntilde;ado, pero su jefe no hab&iacute;a podido darle el d&iacute;a libre y contra eso nada hab&iacute;a que hacer. Intentando que la perspectiva de tener que ir solo no le desanimase repas&oacute; nervioso la ropa que hab&iacute;a elegido. Los pantalones de cuero ajustados eran sus favoritos, le remarcaban las formas de sus nalgas y le hac&iacute;an un culo fant&aacute;stico. La camiseta estaba por estrenar, de su grupo favorito: Odin&rsquo;s Executioners. Acariciando el extra&ntilde;o logo serigrafiado con la mano sonri&oacute; al pensar en el concierto que le esperaba. Su hermano le hab&iacute;a dicho que los conciertos de black metal siempre eran brutales y que probablemente no aguantar&iacute;a, pero pensaba demostrarle lo contrario.<\/p>\n<p>Consultando la hora en su smartphone decidi&oacute; que ya era momento de vestirse. Eligiendo un tanga negro para que no se marcase nada por debajo de sus ajustad&iacute;simos pantalones de cuero consigui&oacute; embutirse en ellos. La camiseta le quedaba demasiado larga, le tapaba incluso las nalgas, por lo que se la pill&oacute; con la cintura del pantal&oacute;n. Su hermano le hab&iacute;a prestado su primera cazadora de cuero. La hab&iacute;a terminado por descartar debido a que se le hab&iacute;a quedado peque&ntilde;a, aunque hab&iacute;a visto su buena raci&oacute;n de conciertos y festivales. Cubierta de chapas, pinchos met&aacute;licos procedentes de pulseras rotas y raspaduras, transmit&iacute;a un aire aut&eacute;ntico que sus nuevas ropas no ten&iacute;an. Le hubiese encantado tener unas buenas botas de puntera met&aacute;lica, pero se tuvo que conformar con sus viejas deportivas.<\/p>\n<p>Mir&aacute;ndose al espejo se aplast&oacute; el largo pelo rubio con un poco de agua y comprob&oacute; por donde le llegaba ya, contorsionando el cuerpo para mirarse la espalda. Ya le bajaba de los om&oacute;platos. En general pensaba que su estilo de vestir, adoptado recientemente, le daba un aire m&aacute;s rudo a pesar de su cara algo ani&ntilde;ada todav&iacute;a: una mezcla del hombre que llegar&iacute;a a ser y el adolescente que empezaba a dejar atr&aacute;s. Sumamente orgulloso contempl&oacute; su imagen en el espejo y, juzgando que le faltaban accesorios, entr&oacute; en el cuarto de su hermano mayor a ver qu&eacute; pod&iacute;a coger prestado.<\/p>\n<p>Cinco a&ntilde;os mayor que &eacute;l, Alberto le hab&iacute;a introducido a la m&uacute;sica metal casi desde que era un ni&ntilde;o. Normalmente no ten&iacute;a permiso para entrar en su dormitorio cuando &eacute;l no estaba en casa, pero sabiendo la excitaci&oacute;n de su hermano le hab&iacute;a dado permiso para entrar si necesitaba cualquier cosa. Algo nervioso rebusc&oacute; por el desordenado mont&oacute;n de trastos que abarrotaban el escritorio de Alberto hasta que encontr&oacute; dos pesadas pulseras de pinchos. Le estaban algo grandes y bailaban en sus mu&ntilde;ecas, pero al verse con ellas puestas decidi&oacute; que no importaba demasiado. Cogi&oacute; su tel&eacute;fono y la cartera y se march&oacute; al concierto.<\/p>\n<p>A pesar de que lleg&oacute; al local donde se dar&iacute;a el concierto con casi cinco horas de adelanto ya vio a unas cuantas personas haciendo cola. Se coloc&oacute; detr&aacute;s de ellos, algo intimidado al notar que ten&iacute;an la edad de su hermano y que adem&aacute;s nadie ven&iacute;a solo. Por fortuna se hab&iacute;a tra&iacute;do bater&iacute;as port&aacute;tiles, por lo que intent&oacute; ignorar la sensaci&oacute;n de marginaci&oacute;n y el aburrimiento de la espera a base de juegos en el m&oacute;vil. Conforme avanzaba el tiempo la cola se hac&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s larga y aumentaba el bullicio. Hubo unas cuantas carreras cuando se corri&oacute; el rumor de que la banda hab&iacute;a llegado, pero decidi&oacute; que no merec&iacute;a la pena perder su puesto en la cola por un rumor que pod&iacute;a o no ser cierto. Una hora antes de que empezase el concierto abrieron las puertas.<\/p>\n<p>La emoci&oacute;n embarg&oacute; a &Aacute;lvaro mientras ense&ntilde;aba la entrada al gorila que custodiaba el acceso. La sala era peque&ntilde;a, m&aacute;s peque&ntilde;a de lo que hab&iacute;a esperado, con una galer&iacute;a superior, una min&uacute;scula barra de bar y el escenario como tal. Su hermano ya le hab&iacute;a avisado de ello, pero verlo en vivo era diferente. Consigui&oacute; llegar a la barrera de vallas met&aacute;licas que delimitaba el foso y aferr&aacute;ndose con fuerza al metal se comi&oacute; con los ojos el escenario, impaciente. Era tal su nerviosismo que apenas pod&iacute;a parar quieto, dando saltos en el sitio. Ni siquiera se percat&oacute; de la inmensa mole que se situ&oacute; a su lado, mir&aacute;ndole divertido.<\/p>\n<p>&ndash;Eres novato &iquest;eh? &ndash;hasta su vozarr&oacute;n profundo y grave hac&iacute;a juego con su apariencia.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro se gir&oacute; sobresaltado y sinti&oacute; que se le abr&iacute;an los ojos de par en par. El hombre que ten&iacute;a a su lado alcanzaba los dos metros de alto, quiz&aacute; en parte gracias a las pesadas botazas de cuero y punta met&aacute;lica que llevaba. Vestido de cuero negro de pies a cabeza, su torso en exceso musculado parec&iacute;a llenar por completo la ce&ntilde;ida cazadora de cuero que vest&iacute;a, desgastada y despellejada en m&aacute;s de un punto. Pesados brazaletes de pinchos ascend&iacute;an de la mu&ntilde;eca hasta el codo y su largu&iacute;sima cabellera negra oscilaba por debajo de las nalgas. Sus ojos negros eran fr&iacute;os y calculadores y en la barba ya presentaba alguna que otra cana que no le desmerec&iacute;a en absoluto.<\/p>\n<p>&ndash;Es mi primer concierto &ndash;contest&oacute; algo apocado.<\/p>\n<p>Fij&aacute;ndose mejor en el gigante que ten&iacute;a a su lado se percat&oacute; de que la &uacute;nica nota de color estaba en su mu&ntilde;eca, en una peque&ntilde;a pulsera con la bandera arco&iacute;ris que quedaba casi oculta por los brazaletes de pinchos. M&aacute;s tranquilo relaj&oacute; la postura y le dirigi&oacute; una t&iacute;mida sonrisa.<\/p>\n<p>&ndash;Se nota. &iquest;No ha venido tu hermano contigo? &ndash;ante la cara de sorpresa del jovencito, el hombr&oacute;n se ech&oacute; a re&iacute;r con franqueza antes de proseguir&ndash;: Soy amigo de Albertito desde que era un enano como t&uacute; o antes, ten&eacute;is los mismos ojos y el mismo pelo. Sois los dos &uacute;nicos rubiales que hay por aqu&iacute;. Yo soy H&eacute;ctor, supongo que si tu hermano te ha contado algo de mi ya sabr&aacute;s qui&eacute;n soy.<\/p>\n<p>Con cierta timidez se puso los largos mechones rubios detr&aacute;s de las orejas. Iba a responder cuando un brutal empuj&oacute;n le incrust&oacute; en las barreras de contenci&oacute;n del foso. H&eacute;ctor se encar&oacute; con los que estaban armando alboroto y a un solo gesto suyo las cosas se calmaron. Cogiendo a &Aacute;lvaro del codo le arrastr&oacute; hasta colocarle delante de &eacute;l, actuando a modo de muro humano. A&uacute;n algo dolorido el joven se percat&oacute; de la inmensa diferencia de altura, posiblemente no tendr&iacute;a problemas en mirar por encima de su cabeza y as&iacute; se sent&iacute;a m&aacute;s protegido.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Est&aacute;s bien? Te has llevado un buen golpe.<\/p>\n<p>Su enorme manaza le palp&oacute; con delicadeza el est&oacute;mago al tiempo que le acercaba algo m&aacute;s a &eacute;l. Sus ojos negros le estudiaron con cierta curiosidad. Casi como tent&aacute;ndole baj&oacute; un poco la mano, hasta situarla por poco sobre el pubis. Una media sonrisa asom&oacute; a su rostro, casi codiciosa.<\/p>\n<p>&ndash;Estoy bien, gracias por apartarme, no sab&iacute;a que se pondr&iacute;a as&iacute; incluso antes del concierto.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, estos conciertos cerrados pueden ser bastante salvajes, y una vez que se apagan las luces no hay nada que hacer, nadie puede verte, ni ver lo que haces &ndash;a&ntilde;adi&oacute; con doble sentido palpando la entrepierna de &Aacute;lvaro que se mordi&oacute; los labios con fuerza para no delatarse&ndash;. &iquest;Tu hermano no ha venido?<\/p>\n<p>&ndash;No &ndash;respondi&oacute; mientras negaba con la cabeza&ndash; ten&iacute;a trabajo que hacer. No ha podido cogerse el d&iacute;a libre.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, peor para &eacute;l, pero yo cuidar&eacute; bien de su hermanito, si su hermanito quiere, claro est&aacute;.<\/p>\n<p>Por si el doble sentido que impregnaba cada una de sus palabras no fuera suficiente, la manaza de su entrepierna le dio un ligero apret&oacute;n al tiempo que le sobaba con m&aacute;s ganas, siempre de forma disimulada. Dando un r&aacute;pido vistazo a su alrededor se percat&oacute; que nadie les prestaba atenci&oacute;n, la mayor&iacute;a beb&iacute;a o charlaba animadamente con sus amigos y el inmenso corpach&oacute;n de H&eacute;ctor ofrec&iacute;a una cobertura perfecta. Sonriendo aliviado al convencerse de que ten&iacute;an cuanta privacidad podr&iacute;an tener dadas las circunstancias, acarici&oacute; el gran bulto que empezaba a marcarse en los pantalones de cuero del gigante.<\/p>\n<p>&ndash;El hermanito quiere &ndash;respondi&oacute; de forma traviesa mientras sus manos recorr&iacute;an arriba y abajo un bulto m&aacute;s que grande.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que iba a responderle algo, pero las luces se apagaron en ese mismo momento. Toda la sala qued&oacute; a oscuras salvo las luces rojas que iluminaban el escenario y un par de focos amarillos para garantizar una m&iacute;nima visibilidad. Por los altavoces empezaron a atronar los primeros acordes mientras las manos de H&eacute;ctor aprovechaban la oscuridad para colarse por el estrecho pantal&oacute;n del joven y acariciarle directamente sobre el tanga. &Aacute;lvaro ahog&oacute; un gemido que de todas formas nadie escuch&oacute;, pues el grupo ya hab&iacute;a salido a escena y empezaba el concierto. La m&uacute;sica cruda y visceral retumbaba y la marea de gente de dentro de la sala se mov&iacute;a enloquecida, empuj&aacute;ndoles y zarande&aacute;ndoles hacia delante. Ambos acabaron pegados, lo que dio a H&eacute;ctor la ocasi&oacute;n perfecta para frotarse contra las nalgas firmes y prietas de &Aacute;lvaro que gem&iacute;a m&aacute;s, agarrado a la valla.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Tanga? &ndash;coment&oacute; haci&eacute;ndose o&iacute;r por encima de la m&uacute;sica, inclinado totalmente contra el jovencito y palpando las nalgas y el pene del chico a trav&eacute;s de la tela&ndash;. Me encanta cuando las putillas lo pon&eacute;is f&aacute;cil.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro sinti&oacute; un tir&oacute;n en la ropa y un peque&ntilde;o chasquido cuando H&eacute;ctor rompi&oacute; el tanga con insultante facilidad. El joven not&oacute; como sacaba la prenda por detr&aacute;s y se la guardaba en el bolsillo, hundiendo de nuevo la manaza dentro del pantal&oacute;n, forzando a sus nalgas a separarse para poder alcanzar su ano. Su atenci&oacute;n oscilaba como un p&eacute;ndulo: del escenario donde actuaba su banda favorita al manoseo que estaba recibiendo. Cuando se acostumbraba a sentir las manos de H&eacute;ctor hurgando entre sus nalgas y pod&iacute;a centrarse en la m&uacute;sica este volv&iacute;a a distraerle a fuerza de jugar con su pene o ano, que poco a poco se iba dilatando a pesar de que a&uacute;n no hab&iacute;a decidido penetrarle.<\/p>\n<p>Decidido a ganar la batalla por la atenci&oacute;n del joven H&eacute;ctor introdujo un dedo en el ano de &Aacute;lvaro, quien solt&oacute; un agudo grito que pas&oacute; totalmente desapercibido entre el marem&aacute;gnum general. A su espalda H&eacute;ctor sonri&oacute; satisfecho y le baj&oacute; los pantalones hasta que tuvo todo el culo del muchacho a su disposici&oacute;n. Las verjas de hierro le ocultaban por delante y su tama&ntilde;o bastaba para ocultarle por detr&aacute;s, lo que sumado a la escasa luz le daban la confianza suficiente como para poder tocarle a su antojo, moviendo el dedo dentro y fuera y a&ntilde;adiendo pronto un segundo que se uni&oacute; al primero en la nada dif&iacute;cil tarea de estimular la pr&oacute;stata del joven.<\/p>\n<p>Con pericia comenz&oacute; a masturbar al chico que se aferr&oacute; como pudo a la valla de delante. Aparentemente estaba embebido en el concierto, pero en realidad toda su atenci&oacute;n se centraba en las manos de H&eacute;ctor, que le masturbaba sin tregua. Su manaza abarcaba sin problemas el pene de &Aacute;lvaro, de diecisiete cent&iacute;metros. Retiraba el prepucio y le volv&iacute;a a subir para descubrir y cubrir el glande y estimular el frenillo. Cuando la erecci&oacute;n le impidi&oacute; hacerlo baj&oacute; la mano por todo el tronco. Ahuec&aacute;ndola ligeramente aferr&oacute; los test&iacute;culos y les masajeo mientras segu&iacute;a frotando el pene con la palma abierta. Con la otra mano no cesaba de penetrar el estrecho ano de &Aacute;lvaro. Sus gemidos, aunque elevados, ni siquiera consegu&iacute;an ser o&iacute;dos debido al potente volumen.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor solt&oacute; el pene y los test&iacute;culos del chico quien se relaj&oacute; ligeramente. No sab&iacute;a lo que planeaba, pero la tregua le permiti&oacute; recomponerse y respirar hondo un par de veces. Por su parte, el gigante aprovech&oacute; para soltar su pantal&oacute;n y bajar la cremallera. Su pene iba acorde a su tama&ntilde;o, pues era grande, grueso y muy venoso. Cogiendo la mano de &Aacute;lvaro le dobl&oacute; el brazo hacia atr&aacute;s para que pudiese masturbarle mientras &eacute;l volv&iacute;a a aferrar el pene del chico, masturb&aacute;ndole m&aacute;s deprisa. Esta vez apret&oacute; m&aacute;s la mano, casi hasta el punto de resultar inc&oacute;modo, pero siempre controlado para que aumentase las sensaciones. Quer&iacute;a exprimirle, quer&iacute;a que gritase de placer.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro mientras frotaba el inmenso pene arriba y abajo. Tan grueso que apenas consegu&iacute;a abarcarlo completo con la mano. A pesar de lo inc&oacute;modo de la posici&oacute;n pronto encontr&oacute; un ritmo c&oacute;modo donde pod&iacute;a masturbar al gigant&oacute;n a su antojo. Aprovech&aacute;ndose de su parcial desnudez coloc&oacute; el inmenso pene entre sus nalgas y le refrot&oacute; entre ellas mientras intentaba alcanzar los grandes test&iacute;culos con la mano. Cuando lo consigui&oacute; ya no hubo sorpresa alguna al palpar su gran tama&ntilde;o, se lo esperaba. Les masaje&oacute;, les acarici&oacute; y les apret&oacute; mientras mov&iacute;a ligeramente las caderas para seguir masturbando a H&eacute;ctor, quien gem&iacute;a roncamente en su o&iacute;do a pesar de que muchas veces dejaba de escucharle debido al volumen infernal.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor rasg&oacute; el envase del preservativo con sus dedazos y separ&aacute;ndose un poco del joven, que se esmeraba por mantenerle al l&iacute;mite, se le coloc&oacute; con la destreza que solo puede dar la pr&aacute;ctica. Se masturb&oacute; ligeramente para comprobar que estuviese bien colocado y se volvi&oacute; a pegar a &Aacute;lvaro que intentaba mirar por encima del hombro y a la vez perderse cuanto menos pudiese del concierto. A su alrededor la gente gritaba, enronquec&iacute;a coreando las agresivas canciones, se mov&iacute;a al ritmo de la m&uacute;sica, agitaba las largas melenas o incluso peleaba enfervorecida, pero eso a ellos les tra&iacute;a sin cuidado, estaban en su burbuja de placer y excitaci&oacute;n por estar haci&eacute;ndolo en p&uacute;blico.<\/p>\n<p>&ndash;Voy a met&eacute;rtela, ag&aacute;rrate a donde puedas &ndash;se rio H&eacute;ctor en el o&iacute;do del joven que se apresur&oacute; a agarrarse a la verja.<\/p>\n<p>Apoyando el glande contra el ano ahora ligeramente dilatado de &Aacute;lvaro, H&eacute;ctor dio un primer empuj&oacute;n. Su gran tama&ntilde;o dificultaba la penetraci&oacute;n de una y hac&iacute;a tiempo que hab&iacute;a aprendido que deb&iacute;a contenerse al principio, pero estaba tan excitado que agarrando las estrechas caderas del joven volvi&oacute; a empujar, logrando entrar hasta la mitad. &Aacute;lvaro temblaba a medias por la excitaci&oacute;n y a medias por la sensaci&oacute;n de H&eacute;ctor entrando en &eacute;l. Aunque le hab&iacute;a preparado ligeramente no bastaba y sent&iacute;a una leve incomodidad mientras su ano se acostumbraba al tama&ntilde;o. El gigant&oacute;n hab&iacute;a notado la tensi&oacute;n y se manten&iacute;a quieto, sosteni&eacute;ndole para que no se separase, pero sin moverse. Poco a poco sinti&oacute; como se relajaba y empuj&oacute; nuevamente, esta vez introduci&eacute;ndose hasta el final a pesar de la ligera molestia que sent&iacute;a el joven.<\/p>\n<p>Le abraz&oacute; m&aacute;s estrechamente, dejando que se acostumbrase a su gran tama&ntilde;o. En cuanto not&oacute; que le aceptaba mejor empez&oacute; a moverse con una incre&iacute;ble fuerza que arroj&oacute; a &Aacute;lvaro contra las verjas. Sus nudillos se pusieron blancos de la fuerza ejercida para sujetarse y no pudo evitar una mirada a su alrededor para cerciorarse de que nadie se fijaba en ellos. Pronto las embestidas de H&eacute;ctor adoptaron el mismo ritmo que el de la gente que se mov&iacute;a hacia delante contagiada del ritmo fren&eacute;tico de la m&uacute;sica. Un modo de disimular lo que en realidad hac&iacute;a.<\/p>\n<p>Su enorme pene se abr&iacute;a camino dentro del estrecho esf&iacute;nter de &Aacute;lvaro que no paraba de gemir e incluso gritar. Jam&aacute;s hab&iacute;a experimentado nada semejante. No pod&iacute;a creerse que se estuviese dejando follar en p&uacute;blico y adem&aacute;s por semejante bestia. H&eacute;ctor llev&oacute; una mano hasta el pene del chico para encontrar que no pod&iacute;a parar de soltar l&iacute;quido preseminal. Complacido y con una sonrisa engre&iacute;da aceler&oacute; m&aacute;s los empellones. La verja de hierro se clavaba en el vientre plano de &Aacute;lvaro, constri&ntilde;&eacute;ndole contra H&eacute;ctor que aprovechaba para pegarse m&aacute;s, dejando que la multitud le empujase para poder embestirle con m&aacute;s fuerza incluso. Entraba y sal&iacute;a de &Aacute;lvaro totalmente enloquecido, preocup&aacute;ndose tan solo de que con cada empell&oacute;n su ano quedase bien lleno y abierto.<\/p>\n<p>Pod&iacute;a notar al joven tens&aacute;ndose, esta vez por un motivo bien distinto a la incomodidad inicial. Con cierta curiosidad sujet&oacute; las mu&ntilde;ecas del chico que ni siquiera se dio cuenta. Sus ojos estaban clavados en el escenario, pero toda su atenci&oacute;n se centraba en las sensaciones de su cuerpo que se catapultaba hacia un orgasmo. Arqueando la espalda inconscientemente dej&oacute; que llegase. No le hizo falta ni siquiera tocarse para alcanzarlo pues el ritmo fren&eacute;tico de H&eacute;ctor, quien casi taladraba su interior, sumado a la excitaci&oacute;n por estar algo prohibido bast&oacute; para conseguir un orgasmo intenso, que le recorri&oacute; el cuerpo irradiando desde el pene hasta la cabeza.<\/p>\n<p>Con un grito ahogado se corri&oacute; con m&aacute;s fuerza de la que hubiese cre&iacute;do capaz. Ni siquiera escuch&oacute; la carcajada complacida del gigante que ahora s&iacute; solt&oacute; sus mu&ntilde;ecas. Aferrando la chaqueta de cuero del joven, aunque en realidad le hubiese gustado agarrarle por esa rubia melena y forzarle a mirarle, aceler&oacute; m&aacute;s el ritmo. Sus abultados m&uacute;sculos se hincharon debido a la presi&oacute;n y a la fuerza que ejerc&iacute;a mientras se lamentaba interiormente por no haber podido verle terminar sin manos. La idea le excitaba y le espoleaba, le daba fuerzas para seguir penetrando incansable el ano del joven que empezaba a resentirse a pesar del lubricante del cond&oacute;n. Apretando m&aacute;s la tela en el pu&ntilde;o se dej&oacute; ir tambi&eacute;n, terminando con dos fuertes embestidas y un jadeo de placer.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro sinti&oacute; como se retiraba y supo que hab&iacute;a terminado tambi&eacute;n. Con un jadeo y las manos temblorosas solt&oacute; por fin la valla met&aacute;lica y se apoy&oacute; contra ella, buscando recuperar el aire. Como en un sue&ntilde;o se subi&oacute; de nuevo los pantalones y por el rabillo del ojo vio que H&eacute;ctor hac&iacute;a lo mismo con la cremallera del suyo. No vio d&oacute;nde tir&oacute; el cond&oacute;n, pero no le import&oacute; demasiado. Sin mediar palabra el hombr&oacute;n se puso a su lado, todav&iacute;a escud&aacute;ndole de la multitud, aunque el concierto estaba ya en los &uacute;ltimos bises. Se hab&iacute;a perdido casi su totalidad por ese polvo r&aacute;pido e intenso, pero si era sincero consigo mismo ten&iacute;a que reconocer que hab&iacute;a merecido la pena.<\/p>\n<p>En silencio se centr&oacute; en disfrutar de las &uacute;ltimas canciones. El grupo ni siquiera se molest&oacute; en despedirse despu&eacute;s del bis. Fieles a su est&eacute;tica se fueron despacio con caras de enfado y actitud taciturna. &Aacute;lvaro estaba a punto de irse cuando el hombret&oacute;n le sostuvo por el codo y le indic&oacute; con disimulo la salida trasera. Esquivando a la gente H&eacute;ctor le sac&oacute; casi a rastras por la salida de detr&aacute;s, que daba a un callej&oacute;n todav&iacute;a tranquilo y en silencio.<\/p>\n<p>&ndash;Oye, s&eacute; que te has perdido casi todo el concierto &ndash;coment&oacute; inclin&aacute;ndose contra el muchacho.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, pero no te preocupes. Ha sido una pasada, nunca hab&iacute;a follado as&iacute; en p&uacute;blico.<\/p>\n<p>El hombr&oacute;n se rio y se recost&oacute; en la pared. Con su inmensa estatura dominaba completamente al jovencito. Le recordaba a su hermano cuando le conoci&oacute; y por su mente comenzaron a cruzar ciertas ideas. Con una sonrisa ladina le tendi&oacute; el tel&eacute;fono y le indic&oacute; que metiese su n&uacute;mero.<\/p>\n<p>&ndash;Tengo dos regalos para ti, ya que te he impedido ver el concierto. El primero es que te invito al siguiente concierto, es en tres d&iacute;as. Yo te pago la entrada si est&aacute;s libre y si quieres te llevo en coche. As&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil que despu&eacute;s podamos centrarnos en el concierto.<\/p>\n<p>No se le pas&oacute; por alto el doble sentido de su frase. &Aacute;lvaro dud&oacute; un momento. Quiz&aacute; debiera consultar primero a su hermano a ver qu&eacute; opini&oacute;n ten&iacute;a de H&eacute;ctor, pero lo cierto es que estaba satisfecho con lo que hab&iacute;an hecho. La ligera molestia que le hab&iacute;a quedado en el ano comenzaba a disiparse y ten&iacute;a ganas de repetir, aunque prefiriese otro tipo de espacio esta vez.<\/p>\n<p>&ndash;En tres d&iacute;as estoy libre. Me parece bien que me lleves.<\/p>\n<p>&ndash;Perfecto. El segundo regalo&hellip; Resulta que conozco al bajista &ndash;se&ntilde;al&oacute; con el pulgar a la puerta que quedaba a sus espaldas antes de continuar&ndash;: Si te parece bien, puedo llamarle para que te deje pasar dentro en el pr&oacute;ximo concierto, ya sabes, un pase de backstage.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;De verdad har&iacute;as eso? &ndash;pregunt&oacute; sinceramente impresionado&ndash; &iexcl;Much&iacute;simas gracias, ser&iacute;a algo incre&iacute;ble!<\/p>\n<p>La sonrisa ladina de H&eacute;ctor se ensanch&oacute; algo m&aacute;s y le palme&oacute; la espalda con afecto genuino. Le dio un &uacute;ltimo apret&oacute;n en le hombro y despidi&eacute;ndose con un gesto se larg&oacute;, dejando a &Aacute;lvaro entusiasmado y casi en una nube. El joven se encamin&oacute; a su casa, repasando en su cabeza lo poco que hab&iacute;a visto del concierto. Cuando record&oacute; c&oacute;mo le hab&iacute;a manejado H&eacute;ctor a su antojo, manose&aacute;ndole y taladrando su ano, una importante erecci&oacute;n volvi&oacute; a hacer aparici&oacute;n en sus pantalones. Con una sonrisa bobalicona apret&oacute; el paso. Se mor&iacute;a de ganas por contarle a su hermano lo bien que se lo hab&iacute;a pasado, aunque primero volver&iacute;a a masturbarse en casa pensando en su primer concierto.<\/p>\n<p>Nota de ShatteredGlassW:<\/p>\n<p>Gracias a todos por haber le&iacute;do este primer relato corto que subo. Espero que os haya gustado y le hay&aacute;is disfrutado. El grupo que figura en el relato es completamente ficticio, pero si os interesa ese tipo de m&uacute;sica pod&eacute;is dejar un comentario y os recomendar&eacute; un par de bandas que a mi me gustan mucho dentro del black metal. Si ten&eacute;is comentarios o sugerencias y quer&eacute;is comunicaros de una forma m&aacute;s personal conmigo pod&eacute;is hacerlo a trav&eacute;s de mi correo electr&oacute;nico: shattered_glass_writer@outlook.com.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 &Aacute;lvaro no cab&iacute;a en s&iacute; de gozo. A sus diecinueve a&ntilde;os por fin iba a ir a su primer concierto. Aunque llevaba a&ntilde;os so&ntilde;ando con poder ir a un concierto en vivo la suerte no le hab&iacute;a sonre&iacute;do nunca. Por temas econ&oacute;micos o falta de tiempo ning&uacute;n a&ntilde;o hab&iacute;a conseguido ir. El otro gran [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23677,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-40400","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23677"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40400"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40400\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}