{"id":40417,"date":"2022-12-27T23:00:00","date_gmt":"2022-12-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-27T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-27T23:00:00","slug":"un-affaire-en-montevideo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-affaire-en-montevideo\/","title":{"rendered":"Un affaire en Montevideo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40417\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se acerca el camarero con el pedido que le hice. Estaba sola y hab&iacute;a conseguido una mesa en un pub irland&eacute;s del barrio Pocitos, una de las mejores zonas de Montevideo, y adem&aacute;s no estaba lejos del hotel donde me hospedaba.<\/p>\n<p>&quot;Disculpa, &iquest;qu&eacute; es esto? Yo te ped&iacute; un Campari&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, esto es un Campari, es lo que vos me pediste.&quot; me replic&oacute; el camarero.<\/p>\n<p>&quot;Pero por lo que veo parece que tiene zumo de naranja, &iquest;qu&eacute; es lo que tiene?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute; claro, tiene jugo de naranja. Lo servimos as&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ah, disculpa, deb&iacute; aclar&aacute;rtelo: yo lo tomo puro, con hielo y nada m&aacute;s. Ok, OK, d&eacute;jalo, no te preocupes, lo tomo igual. &iexcl;Gracias!&quot;<\/p>\n<p>El chico ofreci&oacute; cambi&aacute;rmelo de la forma que yo lo tomo pero yo rechac&eacute; y agradec&iacute; el gesto, finalmente me qued&eacute; con el Campari con zumo de naranja. No es como me gusta a m&iacute; pero, tampoco era para hacer una tragedia.<\/p>\n<p>Pasaron algunos minutos, la gente conversaba en sus mesas, los camareros pasaban de un lado para otro con los pedidos de cervezas, cocktails, whiskys, y platos tipo tapas (en Uruguay le llaman picadas), tambi&eacute;n hay sandwiches, milanesas, me pareci&oacute; ver miniaturas de pescado, etc. Yo estaba mirando el men&uacute; para pedir algo s&oacute;lido. A media tarde hab&iacute;a comido algo pero ahora estaba con hambre. El d&iacute;a hab&iacute;a sido complicado en la empresa.<\/p>\n<p>&quot;Te traigo un Campari puro, solo con hielo, como a vos te gusta.&quot; era nuevamente el camarero.<\/p>\n<p>&quot;No, no es necesario, yo estoy tomando el que me hab&iacute;as tra&iacute;do, est&aacute; bueno igual. Dile al barman que le agradezco pero&#8230;&quot;<\/p>\n<p>El camarero me interrumpi&oacute;. &quot;No es el barman el que lo orden&oacute; sino el se&ntilde;or que est&aacute; ah&iacute;.&quot; Y me se&ntilde;al&oacute; con la cabeza un hombre sentado en una mesa a mi derecha pero un poco corrida hacia atr&aacute;s, por lo que yo ten&iacute;a que voltear la cabeza para poder verlo.<\/p>\n<p>&quot;Muy amable, gracias caballero, valoro su cortes&iacute;a.&quot; dirigi&eacute;ndome al se&ntilde;or que me hab&iacute;a mandado el inesperadamente pol&eacute;mico &laquo;Campari puro&raquo;.<\/p>\n<p>&quot;Es un placer se&ntilde;orita. Es una obligaci&oacute;n de todo uruguayo tratar cort&eacute;smente a los extranjeros. &iquest;Puedo saber de d&oacute;nde eres?&quot; Hablo bien el espa&ntilde;ol pero no puedo evitar disimular mi acento alem&aacute;n con mezcla de franc&eacute;s.<\/p>\n<p>&quot;Soy alemana, pero vivo en Paris&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute;s de visita en Uruguay?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No, estoy por razones de trabajo, vengo cada 3 o 4 meses a Buenos Aires, Santiago y Montevideo&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Mucho gusto y bienvenida al Uruguay, mi nombre es Daniel Imbert&quot;<\/p>\n<p>&quot;Del mismo modo un gusto, Esther Hoellenriegel. Imbert es un apellido bastante com&uacute;n en Francia.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Bueno, s&iacute;, son descendiente de franceses, pero yo ya soy tercera o cuarta generaci&oacute;n en Uruguay. Disculp&aacute;, &iquest;te molesta si me siento contigo?, as&iacute; no tenemos que forzar la voz para hablar.&quot;<\/p>\n<p>Le hice se&ntilde;a con la mano para que ocupe la silla que estaba a mi izquierda en mi mesa. Trajo consigo su whisky y extendi&oacute; su mano hacia m&iacute; la cual estrech&eacute;. &quot;Sab&eacute;s una cosa, yo fui al Colegio Alem&aacute;n ac&aacute;.&quot; -me coment&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;Interessant! Ich wusste nicht, dass Sie hier eine deutsche Schule haben.&quot; [&iexcl;interesante! No sab&iacute;a que vosotros ten&eacute;is un colegio alem&aacute;n ac&aacute;.]<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Ah! fui dos a&ntilde;os nada m&aacute;s y francamente recuerdo poco de alem&aacute;n. Yo era un ni&ntilde;o, despu&eacute;s mis padres me mandaron a otro colegio, tambi&eacute;n biling&uuml;e, pero espa&ntilde;ol-ingl&eacute;s. Francamente ten&eacute;s un buen dominio del espa&ntilde;ol, lo habl&aacute;s muy bien, se te nota algo en las erres y en alguna ese.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Hice un curso de espa&ntilde;ol en el Instituto Cervantes y con mis viajes a Am&eacute;rica del Sur creo que me manejo lo suficientemente bien con el espa&ntilde;ol, o como algunos gust&aacute;is llamar el castellano.&quot;<\/p>\n<p>Me recomend&oacute; pedir un sandwich de jam&oacute;n crudo y r&uacute;cula en pan de ciabatta. Segu&iacute; su consejo y realmente qued&eacute; conforme. El pidi&oacute; lo mismo.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;En qu&eacute; trabajas Esther?&quot;<\/p>\n<p>&quot;En una empresa especializada en cosm&eacute;tica y productos de belleza con sede central en Paris.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Opa! &iquest;Y vos que cargo ten&eacute;s all&iacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Directeur G&eacute;n&eacute;ral de la Division Cosm&eacute;tique Active. Y directeur du marketing commercial pour le Chili, l&#39;Argentine et l&#39;Uruguay.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Wow! Estoy en compa&ntilde;&iacute;a de una alta ejecutiva de una empresa internacional.&quot;<\/p>\n<p>&quot;No es para tanto, yo soy una m&aacute;s en la plantilla de la empresa. &iquest;T&uacute; a qu&eacute; te dedicas?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Soy productor rural; planto arroz y cr&iacute;o ganado vacuno.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Mmmm, Uruguay hizo un acuerdo con Turqu&iacute;a para vender carne vacuna. Perdisteis el mercado ruso.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Por lo que veo no solamente sab&eacute;s de cosm&eacute;ticos y productos de belleza. Dominas los mercados de commodities en general. &iquest;Est&aacute;s casada?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, y t&uacute;?<\/p>\n<p>&quot;Divorciado. Y dime, &iquest;tu esposo vive contigo?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Claro, vivimos en Par&iacute;s. &Eacute;l no viaja mucho pero yo s&iacute;, ya te dije que cada dos, tres o cuatro meses vengo a Chile, Argentina y Uruguay.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Si yo fuera tu esposo no te dejar&iacute;a salir al exterior sola.&quot;<\/p>\n<p>Aunque supon&iacute;a cu&aacute;l era la respuesta, igual pregunt&eacute;: &quot;&iquest;Por qu&eacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Sos demasiado bonita para dejarte sola. Elegante, con una personalidad clara.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Gracias, pero en un matrimonio tiene que haber confianza&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Tienen hijos?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, un chico de 17 a&ntilde;os y una hija de 13 a&ntilde;os. Los cuatro somos alemanes pero tanto Michael como Selina aprendieron a hablar en Francia. Selina aprendi&oacute; a decir &laquo;mam&aacute;&raquo; en franc&eacute;s. En los partidos de f&uacute;tbol de la selecci&oacute;n francesa contra Alemania gritan los goles de Mbapp&eacute; o de Griezmann. Y si Alemania hace un gol por medio de Thomas M&uuml;ller protestan porque alg&uacute;n defensa franc&eacute;s no lo marc&oacute; bien. &iexcl;Traidores a la patria! Ja ja&quot; A la vez le mostraba de mi celular algunas fotos de mis hijos, mi esposo y yo.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Ja ja ja! Se afrancesaron, y a vos y a tu marido eso no les debe de gustar.&quot;<\/p>\n<p>&quot;No hago cuesti&oacute;n, Rainer, mi marido, discute un poco con Michael, pero sobre f&uacute;tbol nada m&aacute;s. Son muy buenos estudiantes.&quot;<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n transcurri&oacute; cordialmente; hablamos de varios temas hasta que terminamos de comer y beber y &eacute;l muy caballerosamente se ofreci&oacute; a pagar la consumici&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te gustar&iacute;a caminar por la rambla?&quot; me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Ahora?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Claro. La rambla est&aacute; estupenda para caminar. Hoy es una noche muy calma, no hace fr&iacute;o. &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Bueno, pero despu&eacute;s me acompa&ntilde;as al hotel, &iquest;s&iacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;D&oacute;nde te hospedas?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Aqu&iacute; cerca, en un hotel frente a ese lugar que vosotros llam&aacute;is Kibon, Quimbom, o algo parecido.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ja ja ja. Kibon. Ya s&eacute; a qu&eacute; hotel te refer&iacute;s. Claro que te traigo.&quot;<\/p>\n<p>Lo que los uruguayos llaman &laquo;rambla&raquo; no es nada parecido a las ramblas de Barcelona. Se asemeja m&aacute;s al Malec&oacute;n de La Habana o la Promenade Des Anglais en Nice. Es una avenida que bordea el mar con una extensi&oacute;n continua de alrededor de 30 km. En toda su extensi&oacute;n pasa por barrios de buen nivel social. Posee una vereda (acera) ancha por la cual se desplazan personas, bicicletas. Realmente un lugar muy disfrutable. Ideal para caminar despreocupadamente sobre todo en una noche como aquella.<\/p>\n<p>As&iacute; que dejamos el pub nos dirigimos a la rambla. Una vez all&iacute; nos caminamos por ella algunas manzanas hacia el Centro.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute;s de medias?&quot; me pregunta.<\/p>\n<p>&quot;No, aunque todav&iacute;a no lleg&oacute; el verano la temperatura est&aacute; muy agradable. No me puse medias. &iquest;A qu&eacute; se debe esa pregunta?&quot; Pens&eacute; que si seguimos as&iacute; me ir&iacute;a a preguntar si llevaba ropa interior. Es m&aacute;s que obvio que en poco rato este tipo me estar&iacute;a follando, lo tengo asumido desde el momento en que orden&oacute; que me llevaran el Campari.<\/p>\n<p>&quot;Porque si no ten&eacute;s medias, te sac&aacute;s los zapatos, y caminamos por la arena, con esos tacones que llev&aacute;s es imposible caminar en la arena.&quot; me aclar&oacute;.<\/p>\n<p>Estuve de acuerdo, me quit&eacute; los zapatos, bajamos por una de las escaleras y empezamos a caminar por la arena. Las olas romp&iacute;an a escasos metros de nosotros.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo es tu relaci&oacute;n con tu esposo?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Perfecta. Nos entendemos muy bien, en la educaci&oacute;n de nuestros hijos, en las cosas de la casa, salvo en la pol&iacute;tica, el es del Christlich Demokratische Union Deutschlands (de centro derecha), y yo estoy con el Sozialdemokratische Partei Deutschlands (socialistas). Pero toleramos nuestras opiniones pol&iacute;ticas y no nos peleamos por esos asuntos.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Y en la cama, se entienden bien?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ja ja ja. Claro que s&iacute;. Muuuy bien.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te satisface plenamente?&quot; -me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;200 %, es un excelente amante.&quot; -respond&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Le sos fiel?&quot;<\/p>\n<p>Me tom&eacute; un rato en responder, sab&iacute;a que esa pregunta aparecer&iacute;a de un momento a otro. &quot;En Francia le soy absolutamente fiel.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Caramba! Esa es una respuesta inusitada e intrigante. &iquest;Y cu&aacute;ndo est&aacute;s fuera de Francia?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No es lo mismo estar sola en tu casa que estar sola en una habitaci&oacute;n de un hotel. &iquest;Se entiende?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Perfectamente, te entend&iacute;. &iquest;Practican sexo oral?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Eeehhh! &iexcl;Vas muy lejos en tus preguntas!&#8230; &iquest;Acaso no es lo que m&aacute;s placer le produce a los hombres?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Por supuesto, y estoy seguro que vos le hac&eacute;s las cosas f&aacute;ciles a los hombres&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;No entend&iacute;&quot; S&iacute;, hab&iacute;a entendido, pero me gustaba el juego en el que hab&iacute;amos ingresado.<\/p>\n<p>&quot;Bueno, Frau Esther, una mujer tan bonita, yo dir&iacute;a que perfecta como vos, con esas hermosas piernas, elegante, un cuerpo magn&iacute;fico, a trav&eacute;s de la ropa es notorio que ten&eacute;s unos senos espectaculares, le levant&aacute;s el esp&iacute;ritu a cualquier hombre.&quot;<\/p>\n<p>Me re&iacute;. Me caus&oacute; gracia la analog&iacute;a de &laquo;levant&aacute;s el esp&iacute;ritu&raquo;. &quot;No est&aacute;s en condiciones de saber si mis senos son espectaculares. T&uacute; te los imaginas.&quot; -le di pie para que de un paso importante para dentro de un rato culminar con nuestros cuerpos desnudos en una cama.<\/p>\n<p>&quot;No mi querida Esther. No me los imagino, los percibo a trav&eacute;s de tu ropa. Esa blusa que traes facilita la imaginaci&oacute;n&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Bueno, quiz&aacute;s la blusa sea un poco holgada y la tela de seda ayude a la imaginaci&oacute;n&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; con una sonrisa, y &eacute;l pas&oacute; su brazo derecho por mi hombro. Adopt&eacute; una actitud complaciente, incluso apoy&eacute; mi cabeza sobre su hombro, &eacute;ramos casi de la misma altura. Con su mano izquierda me tom&oacute; del ment&oacute;n, nuestros labios se acercaron y honestamente no puedo decir quien fue el primero que introdujo la lengua en la boca del otro. Ya a esa altura me empez&oacute; a correr un escalofr&iacute;o que iba desde mi nuca hasta mi entrepierna. De inmediato la misma mano que me hab&iacute;a tomado del ment&oacute;n se dirigi&oacute; hacia mi seno izquierdo. La sensaci&oacute;n fue sublime. Yo lo tom&eacute; de la nuca con una mano; en la otra mano ten&iacute;a mis zapatos con aquellos tacones que no pod&iacute;a soltar, si lo hac&iacute;a segura que me olvidaba de ellos.<\/p>\n<p>Como dijo Julio C&eacute;sar &laquo;Alea iacta est&raquo; (La suerte est&aacute; echada). Mi &uacute;nica duda era saber ad&oacute;nde me iba llevar para follarme como las circunstancias lo indicaban.<\/p>\n<p>&quot;Quisiera que pasemos la noche juntos. &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s?&quot; propuso. Me re&iacute; por dentro recordando la primera vez que un uruguayo me invit&oacute; a salir. En aquella oportunidad me dijo si aceptaba cenar con &eacute;l y despu&eacute;s &laquo;hac&iacute;amos algo&raquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;T&uacute; qu&eacute; propones?&quot; le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&quot;Podemos ir a mi casa o a tu hotel. El &uacute;nico problema de mi casa es que mi madre vive conmigo. Por supuesto que no va a hacer ning&uacute;n tipo de problema ni se va a meter en nada, pero quiz&aacute;s vos te sientas inhibida.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Entiendo&quot;, respond&iacute;. &quot;Entonces, ya que estamos a cerca de 200 m del hotel. Te invito a que conozcas mi habitaci&oacute;n.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Me permitir&aacute;n entrar?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Monsieur Imbert, &iquest;t&uacute; no conoces aquellos versos de Quevedo: &laquo;Poderoso caballero es don Dinero&raquo;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Caramba! Hermosa, inteligente y con conocimientos hasta de literatura espa&ntilde;ola.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ja ja ja&quot; -respond&iacute;, y nos encaminamos hacia mi hotel. Al llegar pas&eacute; por conserjer&iacute;a. &quot;Buenas noches, le quer&iacute;a pedir autorizaci&oacute;n para que el se&ntilde;or (se&ntilde;alando a Daniel) suba conmigo a mi habitaci&oacute;n.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Se&ntilde;ora Hoellenriegel, por reglamento el hotel dispone que las visitas se reciben en el lobby, en el restaurante o en alguno de los bares que posee el hotel.&quot; -me dijo el conserje.<\/p>\n<p>Mov&iacute; la cabeza a un lado y lo mir&eacute; como dando a entender: &laquo;&iquest;te parece que esos son lugares son adecuados para desnudarse y follar toda la noche?&raquo;<\/p>\n<p>Ni tonto ni perezoso el conserje entendi&oacute; el significado de mi mirada y mi gesto con la cabeza. &quot;Eh, se&ntilde;ora, en ese caso el hotel le cobrar&iacute;a un suplemento, &iquest;me entiende?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Me parece perfecto. Vale. Es lo que corresponde. Va por mi cuenta.&quot; mientras le dec&iacute;a esto sacaba de mi bolso una de las tarjetas de cr&eacute;dito, pero el conserje, me cort&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;No, no, no, no es necesario ahora, se&ntilde;ora. Por favor, el se&ntilde;or puede pasar. Despu&eacute;s arreglamos. Que tengan una buena noche.&quot; -me dijo.<\/p>\n<p>En el ascensor Daniel me abraz&oacute;: &quot;Sab&eacute;s manejar a la gente, con una mirada sutil lo resolviste en escasos segundos.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;T&uacute; crees que me va a cobrar un plus por dejarte pasar? Cuando yo haga el check-out se va a hacer el tonto, el boludo como dec&iacute;s vosotros, &laquo;Esteee, lo del se&ntilde;or que subi&oacute; con usted el otro d&iacute;a no se lo incluyo; cortes&iacute;a del hotel&raquo;. &iexcl;Mentira! Puro teatro para que yo le deje una buena propina.&quot;<\/p>\n<p>Entramos a mi habitaci&oacute;n. 5&deg; piso, con una excelente vista hacia la playa Pocitos. Me saco la chaqueta abotonada y la dejo sobre una silla. &quot;Puedes sacarte esa chaqueta, o campera como la llam&aacute;is aqu&iacute;. D&eacute;jala ah&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>Con asombrosa rapidez nuestras bocas se funden en un beso apasionado mientras nuestras manos recorren el cuerpo del otro. Siento su miembro erecto a trav&eacute;s de la ropa. &Eacute;l est&aacute; muy interesado en mis senos. Pero en seguida me aparto. &quot;&iquest;Te parece bien si apago la luz. Por la ventana entran las luces de la ciudad?&quot; le pregunto.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, est&aacute; bien, de acuerdo&quot; responde.<\/p>\n<p>Camino hacia la ventana bajo las sombras de la habitaci&oacute;n. S&eacute; que se acercar&aacute; y me tomar&aacute; por mi espalda. Estoy h&uacute;meda por la angustia y la demora de sus intenciones por desnudarme. Llevo una blusa amplia, y una pollera apenas por encima de la rodilla. Ya me quit&eacute; el calzado. Las luces que entran por la ventana hacen brillar mi anillo de casada.<\/p>\n<p>Sus manos van a mis caderas y acerca su cuerpo al m&iacute;o. Siento su pene r&iacute;gido que lo acomoda entre mis muslos. Sus brazos rodean totalmente mi cintura. Sus manos suben hasta mis tetas y all&iacute; se detienen acarici&aacute;ndolas a trav&eacute;s de mi ropa. Inclino mi cabeza hacia atr&aacute;s, queda apoyada en su hombro y emito un gemido.<\/p>\n<p>Me da vuelta y va directamente a mis labios. Sus manos se agarran de mi rostro y las m&iacute;as de su cintura. Pasi&oacute;n y frenes&iacute; en un beso infinito. Muerdo sus labios. Ambos buscamos la posici&oacute;n perfecta para disfrutar lo m&aacute;ximo de la boca del otro. Ambos besamos con pasi&oacute;n llenos de lujuria.<\/p>\n<p>Me empuja contra la pared sin despegarse de mi. Sus manos ya no me acarician, ahora sostienen mis mu&ntilde;ecas contra la pared. Nuestros cuerpos ensayan un comp&aacute;s de integraci&oacute;n. Mis gemidos se van haciendo m&aacute;s c&oacute;mplices cada vez. La habitaci&oacute;n sigue en silencio total. Solo chasquidos de nuestras bocas interrumpen la sala. La lujuria se refleja sus ojos. Amarrados por el deseo nos quedamos inm&oacute;viles unos segundos solo para hablarnos con la mirada.<\/p>\n<p>Las ropas pesan y ya estoy h&uacute;meda despu&eacute;s de semejantes besos. Nos acercamos a la cama. La oscuridad reina en la habitaci&oacute;n, pero las luces que entran de afuera nos permite movemos sin problema. Se queda detr&aacute;s de mi a&uacute;n vestido. Me deja en esa posici&oacute;n unos segundos sin moverse ni decir nada, hasta que sus manos rebuscan en mi ropa con una intenci&oacute;n de despojo.<\/p>\n<p>Me ayuda a deshacerme de mis prendas. Me saca por arriba mi blusa, me siento m&aacute;s libre y c&oacute;moda y la lanza hacia donde estaba mi chaqueta. Sus dedos agarran mi sujetador desde atr&aacute;s y me lo empuja para arriba como queriendo desenfundarme. No es la forma correcta de quitarlo pero de todas formas permite que mis pechos ahora est&eacute;n libres.<\/p>\n<p>Estar desnuda de la cintura para arriba y d&aacute;ndole la espalda solo merece una cosa: suavemente aparta mi cabello a un lado y sin titubeo se pega a m&iacute; para acariciarme el vientre y agarrar mis pechos.<\/p>\n<p>Su cara se clava en mi cuello como si quisiera besarme pero solo se queda dando suaves mordisco desde la nuca a los hombros. Sus manos recorren mi cuerpo hasta que enfocan su atenci&oacute;n en mis pezones. Solo hace falta poco rato para que su ropa siga el mismo camino que la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Sus manos se asoman a la fosa en mi vientre y sin demasiada urgencia acarician el pubis como un acto de curiosidad, solo para retroceder y con determinaci&oacute;n desabrochar mi falda.<\/p>\n<p>Se encuentras en una posici&oacute;n privilegiada. Justo donde mis gl&uacute;teos acaparan tu rango de visi&oacute;n y lo someten en un encanto visual al alcanzar rebajar mi falda hasta alcanzar las rodillas, que finalmente alcanza a quit&aacute;rmela. La arroja tambi&eacute;n a donde ya estaban mis chaqueta y blusa. Se queda admir&aacute;ndome casi toda desnuda. No me incomoda. Me quedo cautiva, presa y debilitada por las ganas de estar &eacute;l.<\/p>\n<p>Acaricia mis muslos como invitando a mi tanga a abandonar mi cuerpo. Y me baja la tanga para que caiga al suelo. Me pide de forma educada aunque un poco imperativamente; &quot;Pon&eacute; tus manos en la pared y abr&iacute; un poco tus piernas por favor.&quot; Lo que me sorprende y me desencaja pero obedezco en silencio. Acaricia mi rostro suavemente como se&ntilde;al de agradecimiento. Los gestos a veces pueden expresar m&aacute;s que las palabras.<\/p>\n<p>Estruja mis hombros como masajes. Siento como se empieza a extender por mi espalda, que se arquea suavemente e irremediablemente mis caderas se empinan delante de &eacute;l. Mi cara colapsa con la pared, pechos y manos igual. Acaricia cada una de mis nalgas. Sus dedos me estrujan los labios vaginales para seguir con mis muslos.<\/p>\n<p>Susurra: &quot;Date vuelta.&quot; Frente a frente, su mirada inspeccionado mi figura. Es la primera vez que ve mi pecho desnudo. Mis pezones lo invitan a comerme entera. A lo que reacciona agarr&aacute;ndome la cara con las manos para acercarse hasta mis labios. Veo una mirada profunda y animal en sus ojos. Lleno de deseo por mi, me come la boca como si fuera a un delicioso manjar chupando, mordiendo y besando mis labios.<\/p>\n<p>Se separa de mi. La luz es tenue pero puedo disfrutar de la silueta de sus hombros, su piel, sus delicados gl&uacute;teos. Exclam&oacute;: &quot;&iexcl;arrodillate!&quot; Con voz suave y algo de autoridad. Lo que obedezco con dulzura y sin saber lo que viene.<\/p>\n<p>A&uacute;n lleva puesta la ropa de abajo y una vez que estoy arrodillada me deja a la espera mientras se quita la ropa que le queda. Solo unos me separan de su pene colgado y paciente en la desnudez. La tenue luz acompa&ntilde;a la escena dando un ambiente teatral y po&eacute;tico que a ambos nos inspira y emociona. Lo veo dar la vuelta y quedar de espaldas a mi y hace algo que no entiendo.<\/p>\n<p>Llego a su pene. Acaricio su ingle, sus test&iacute;culos y su pene que r&aacute;pidamente gana firmeza. Das pasos lentos y seguros conmigo en brazos y me dirige hacia la cama que nos espera con s&aacute;banas limpias y reci&eacute;n puestas. Sus manos me sostienen temblorosa por saber lo que nos espera. Mis brazos en su cuello le permite dejarme resbalar por su cuerpo hasta dejarme de pie frente a la enorme cama que para &eacute;l es ajena.<\/p>\n<p>Sus manos se separan de m&iacute; al final y sus ojos disfrutan del contraste de mi cuerpo frente a un paisaje inapropiado para una mujer casada. El silencio nos rodea, pero por dentro, las voces me piden que me folle. Me atormenta la indecisi&oacute;n sobre el futuro de nuestros cuerpos.<\/p>\n<p>Finalmente sus manos se posan en mi espalda justo detr&aacute;s de mis senos, su cuerpo se pega al m&iacute;o y anida los labios en mi cuello. R&aacute;pidamente noto el calor que se aloja entre mis nalgas, acompa&ntilde;ado del sentir de los muslos y el t&oacute;rax que escoltan a un indecente pene que se endurece r&aacute;pidamente al sentir las fronteras entre mis gl&uacute;teos. Arqueo la espalda para provocar el roce contra &eacute;l y al sentirme empinada no puede hacer m&aacute;s que sujetarme de las caderas y con mucho cuidado me acomoda enfundando su pene entre mis nalgas.<\/p>\n<p>Los movimientos leves de mis caderas provocan deseo y pasi&oacute;n que se imprimen directamente en lo erguido y duro de su pene, que contengo entre las nalgas. Siento ocasionales espasmos del glande que me dejan en claro lo que est&aacute; preparado. Susurro casi en un gemido: &quot;&iquest;qu&eacute; quieres de mi? P&iacute;demelo.&quot; Reclamo aunque es muy raro que yo hable cuando hago el amor.<\/p>\n<p>Me siento servil y dispuesta a dejarme hacer sin objeciones. Con un hilo de voz me se&ntilde;ala: &quot;parate sobre la cama y sub&iacute; los brazos hacia arriba y qu&eacute;date de espalda.&quot; Mi mirada le deja claro que obedecer&eacute; pero no s&eacute; que trama. Aun as&iacute;, cumplo no sin darle un beso en los labios. &Eacute;l hace lo propio y se aleja de mi al subir a aquella cama. Siento como pone m&uacute;sica. La melod&iacute;a de un saxof&oacute;n a un ritmo de compases claros y no demasiado lentos. Mis brazos se elevan con la m&uacute;sica y sin decirme nada mi cuerpo empieza a balancearse de lado a lado liderado por mis caderas como si de una ofrenda se tratara.<\/p>\n<p>&quot;Qu&eacute; bien lo hac&eacute;s, no te detengas.&quot; Exclam&oacute;. Siento que se pega a m&iacute; pero sin tocarme desde atr&aacute;s. Bailo con discreci&oacute;n y sensualidad. Hasta que me desorienta un soplo de brisa c&aacute;lida en las caderas, que me sorprende y me hace mirar lo que pasa. Su boca sopla sobre mi desapareciendo en la humedad. Mis pechos brincan juguetones y mis muslos se contorneasen y me derrito. El baile me lleva a ofrecer mis nalgas, el aire caliente de su boca se mete entre mis piernas y alcanza mi vagina. Saborea la delicia de mi piel.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; los ojos pero sin dejar de bailar, not&oacute; mi pelo largo casi en las nalgas cuando &eacute;l me las separa con las manos y me deja clavado un beso que no se me borrar&aacute; jam&aacute;s. Levanto una pierna para dejarle lugar. &Eacute;l aprovecha para besarme y morderme los pliegues como si me dibujara a besos. Sus manos est&aacute;n sobre mis muslos y me acarician firmes y con aplomo.<\/p>\n<p>Olor de hombre que despierta mi sentido m&aacute;s animal y me sujeta las nalgas para poder ver mi sexo abundante de ganas. &quot;Bajate Esther. Dejame verte bien.&quot; Dice al retirarse mientras se asegura de no perder ning&uacute;n movimiento.<\/p>\n<p>Mi mirada lujuriosa le confirma lo que quiero, por lo que se apodera de aquel lugar y adopto una postura lasciva y desenfadada dejando mi cara sobre aquella s&aacute;bana. Solo me apoyo en ella y mis dos rodillas dej&aacute;ndole ver claramente donde deseo que ponga su lengua.<\/p>\n<p>Sin pensarlo m&aacute;s saborea los surcos de mis labios vaginales, mi estado le provoca ansias y delirios de poder a la vez que sus o&iacute;dos se deleitan con un suave quejido largo y placentero que le indica que lo est&aacute; haciendo muy bien. Mi vagina le pone la boca aguada. Mantengo mi postura abierta y ofrecida para que se sirva de m&iacute; sin miedos ni temores. Contin&uacute;a lamiendo desde d&oacute;nde el vello crece, pasando por los surcos de un sexo dominado por las ganas.<\/p>\n<p>Solo unas pocas veces hicieron falta para exprimirme jugos adornados de gemidos y chillidos ahogados en la cama. Sus manos acarician mis piernas que se mantienen abiertas delante de &eacute;l. Escucha mis gemidos al tiempo que escarba con su lengua mi vagina.<\/p>\n<p>Estira la mano e introduce sus dedos &iacute;ndice y mayor dentro de mi boca. Me vuelve loca y los chupo con esmero. Inmediatamente me voltea con rapidez y decidida y sin dudar demasiado voy por su pene endurecido. Sujeta mi cabello y me acomoda desde la nuca para sostenerme y me encuentro sujeta. Solo puedo abrir la boca y sacar un poco mi lengua para dejarle paso a su glande enrojecido de ganas y palpitante de placer.<\/p>\n<p>Me llevo el pene a la boca y lo trago entero de un solo movimiento, lo cual le revuelve el morbo que siente por m&iacute;. Los ruidos no se hacen esperar al llegarme todo el pene a la vez que &eacute;l me aprieta desde la nuca para que yo pueda oler su vientre y sentir mi cara contra &eacute;l.<\/p>\n<p>Las arcadas aparecen y me libera para normalizar mi respiraci&oacute;n. Contin&uacute;o pero con cada arcada le succiono el pene desde lo m&aacute;s profundo y me doy cuenta que eso le da mucho placer. Al sacarlo cede con su mano detr&aacute;s de m&iacute; aunque no suelta mi cabellera. Me restriega su pene por la cara. Siento el calor de su miembro en todo mi rostro y su olor me excita todos mis sentidos.<\/p>\n<p>Repetimos esa escena de sumisi&oacute;n donde me consume enteramente con una pose sensual mientras usa mi cara como si fueran mis caderas y me penetra en la boca como si se tratara de mi vagina.<\/p>\n<p>Saca su pene de mi boca y me besa. Siento mi sabor mezclado con el suyo y me excito. Me come mis labios con desespero mientras me lleva jalada del pelo hasta ponerme de espaldas en la cama. Se acuesta sobre m&iacute; y sin problemas mete su pene en m&iacute;. Sin pre&aacute;mbulos, sin preparatorios. Mi vagina se estrecha con el pasar de su pene que me calienta las entra&ntilde;as y me arranca gemidos. Gemidos que me elevan y me consumen la cordura.<\/p>\n<p>Nos ponemos ladeados en la cama, abro las piernas como puedo para dejarle entrar y sus manos ahora me sujetan del cuello y los hombros. Me mantienen quieta mientras empuja contra m&iacute; para arriba. Nos acomodarnos mejor y mi vagina recibe a su pene en lo m&aacute;s profundo y con cada hincada siento el glande en el &uacute;tero. Mis gemidos son bestiales.<\/p>\n<p>Me susurra al o&iacute;do: &quot;&iquest;Sos m&iacute;a? Te siento solo m&iacute;a. No lo podr&aacute;s negar jam&aacute;s&#8230; gringa puta&#8230; fina, hermosa y elegante, pero reputa. La mina m&aacute;s reputa que he conocido.&quot;<\/p>\n<p>Lo escucho sin responder. Me aplasta el cl&iacute;toris y noto como los huesos de la pelvis son los que nos impiden que no me pueda atravesar m&aacute;s&#8230; Me aferro a &eacute;l y me obliga a tener un orgasmo producto del roce y las caricias. Lo humedezco tanto que no me cabe la menor duda de que me chorreo para &eacute;l. Pero a&uacute;n no se ha corrido.<\/p>\n<p>Me sujeta del cuello y me gu&iacute;a para quedar acostada en la cama boca arriba, mi cabeza queda en el abismo de la cama y cuelga para tener una imagen al rev&eacute;s de sus piernas acerc&aacute;ndose a m&iacute;. Veo todo como si el piso fuera el techo. S&eacute; perfectamente lo que va a pasar y su cara de vicio no oculta las intenciones de buscar placer en mi boca. Estoy lista para aceptarlo sin condiciones.<\/p>\n<p>Acomoda mi cabello que llega al suelo. Pone en posici&oacute;n mi cara en el borde de la cama y ofrece su glande endurecido por los actos anteriores a lo que respondo abriendo mi boca y darle cabida en m&iacute; sin oposici&oacute;n. Su pene va desapareciendo poco a poco al mezclarse con lo h&uacute;medo de mi boca. Sostiene mi cabeza como si se tratara de mis caderas. Su pelvis sabe lo que hace y se balancea frente a mi rostro que acepta las embestidas fuertes, cediendo ante la dificultad de mi posici&oacute;n.<\/p>\n<p>Me deja tomar aire peri&oacute;dicamente y poder seguir en su juego. (En este caso estar con la cabeza hacia abajo y el hombre parado en sentido inverso se hace dif&iacute;cil mantener el falo adentro de la boca.)<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de algunos intentos logro recibirle muy adentro de mi garganta y complazco su morbo. Me produce espasmos en el cuerpo como arcadas pero nota que estoy decidida a complacerlo sin pedir nada a cambio. Mis manos se posan en sus muslos sujet&aacute;ndolo para seguir recibi&eacute;ndole. Me sujeta cada mano con las suyas, las lleva a sus nalgas y me acota:<\/p>\n<p>&quot;Gu&iacute;ame vos con tus manos Esther.&quot; Me llena de sorpresa y morbo, al ver que sus caderas obedecen a los impulsos de mis manos, llen&aacute;ndome la boca a voluntad. Es morboso sentir como lleno la boca con su &iacute;mpetu y vicio, tal y como &eacute;l quisiera, pero soy yo quien lo gu&iacute;a. Me abre las piernas para poder acariciarme por adentro y eventualmente frotarme los labios vaginales.<\/p>\n<p>Sac&oacute; su pene de mi boca. Respiro. Siento lo que sucede en mis partes bajas. El pene queda a un costado de mi rostro mientras jadeo. Sus dedos se cuelan entre mis pliegues. Lo dejo involucrar ambas manos para separar los labios vaginales y frotar mi cl&iacute;toris. La escena se torna morbosa por el simple hecho de que &eacute;l puede hacer lo que quiera con mi cuerpo y aun as&iacute; lo disfruto como si hiciera lo que quiero. No pongo reparo en cumplir sus fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>Disfrutar de su toque, que me hacer volver a humedecer r&aacute;pidamente. Se pone pie y me extiende la mano invit&aacute;ndome a pararme junto a &eacute;l y me hace caer entre sus brazos solo para devorarme la boca con vicio y pasi&oacute;n. Me toma con ambas manos y alcanzo a comprender sus intenciones cuando mis pies se despegan del suelo y me uno a sus deseos rode&aacute;ndole con mis piernas.<\/p>\n<p>La imagen es tremendamente excitante, al subirme a su torso, trep&aacute;ndome sobre &eacute;l y escalando mi placer al notar las intermitentes caricias de su pene es mi parte m&aacute;s baja y expuesta. Sus brazos debajo de mis muslos y sus nalgas aferradas a m&iacute;. Las luces est&aacute;n apagadas y las sombras dan un sabor a secreto y escondido al instante en que alcanzo a tantear su &oacute;rgano abri&eacute;ndose paso dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Me aferro a su cuello y mis caderas se acomodan para rodearle la cintura. Me siento empalada y contenta sobre &eacute;l que busca llegar cada vez m&aacute;s adentro.<\/p>\n<p>&quot;Quiero que me lo des todo Esther. Aqu&iacute; y ahora.&quot;<\/p>\n<p>Sus palabras taladraron mi ego y le dej&eacute; claro que cumplir&eacute; su deseo haciendo que mi vagina y su pelvis se froten. Sus manos apoyan mis faenas empuj&aacute;ndome y soportando el peso de mi pasi&oacute;n volcarse sobre su pelvis.<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n se acelera. Mi cuerpo ya no admite que &eacute;l llegue m&aacute;s a fondo en m&iacute;. Ahora solo existe la ansiedad de explotar. Ambos decidimos acabar lo que hemos empezado. Me cuelgo de su cuello empiezo a tener un delicioso orgasmo entre sus brazos y por su parte suelta sus instintos y eyacula en mis entra&ntilde;as en medio de gemidos y meneos lascivos.<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as despu&eacute;s, cerca de las 11 de la ma&ntilde;ana ya termin&eacute; mi check-in en el aeropuerto. Me espera un cansador viaje a Par&iacute;s, con 2 conexiones: Montevideo-Sao Paulo \/ Sao Paulo-Madrid \/ Madrid-Paris. Me dirijo a la puerta de embarque&#8230;<\/p>\n<p>&quot;Esther, Esther, Esther&quot; Daniel llegaba agitado. &quot;Disculpa, en el trayecto hubo un choque y me demor&eacute; por eso.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo est&aacute; el se&ntilde;or del Campari?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ja ja ja. Muy bien, &iquest;y la germana m&aacute;s bonita que he conocido?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Excelente, gracias. Tengo algunos minutitos, si quieres podemos tomar un caf&eacute; en Starbucks.&quot;<\/p>\n<p>Acept&oacute;, nos sentamos, pedimos dos caf&eacute;s y me entreg&oacute; un regalo.<\/p>\n<p>&quot;Oh, gracias. Por la forma no parece un Campari. Ja ja ja.&quot; dije. &quot;&iquest;Lo abro?&quot; Asinti&oacute; con la cabeza. Lo abr&iacute;: &quot;&iexcl;Wow! Carolina Herrera 212, gracias y felicitaciones, porque es mi perfume preferido, gracias, gracias.&quot; Y me levant&eacute; para estamparle un beso por encima de la mesa.<\/p>\n<p>&quot;Vos te lo merec&eacute;s. Esther, s&eacute; que no tenemos mucho tiempo. Quer&iacute;a preguntarte si podemos vernos la pr&oacute;xima vez que vengas a Montevideo, &iquest;es posible?&quot;<\/p>\n<p>Mi respuesta fue una mirada firme directa a sus ojos. De esa forma lo obligaba a continuar&#8230;<\/p>\n<p>&quot;Estoy enamorado de vos.&quot; Exactamente lo que yo supon&iacute;a. &quot;Ayer me pas&eacute; todo el d&iacute;a pensando en vos, no te pude sacar de mi mente en ning&uacute;n momento.&quot; Con puntos y comas lo que yo imaginaba.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te est&aacute;s enamorando de una &laquo;gringa puta&#8230; fina, hermosa y elegante, pero reputa. La mina m&aacute;s reputa que has conocido&raquo;? &iquest;Recuerdas tus palabras del d&iacute;a en que me follaste de todas las formas en que se te antoj&oacute; para satisfacer tu morbo y tu ego?&quot;<\/p>\n<p>Silencio, no hubo respuesta. Me levant&eacute;. &quot;Ya es hora de ir a la puerta de embarque.&quot; Una pausa y le dije: &quot;Pas&eacute; momentos deliciosos contigo. Ha sido un gusto conocerte.&quot; Lo bes&eacute;. Nos besamos. &quot;Wir sehen uns bald &#8211; Nos veremos pronto, y gracias por el Campari&quot;<\/p>\n<p>&quot;Buen viaje Esther&quot;<\/p>\n<p>&quot;Danke, meine Liebe &#8211; Gracias mi amor&quot;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Se acerca el camarero con el pedido que le hice. Estaba sola y hab&iacute;a conseguido una mesa en un pub irland&eacute;s del barrio Pocitos, una de las mejores zonas de Montevideo, y adem&aacute;s no estaba lejos del hotel donde me hospedaba. &quot;Disculpa, &iquest;qu&eacute; es esto? 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