{"id":40425,"date":"2022-12-28T23:00:00","date_gmt":"2022-12-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-28T23:00:00","modified_gmt":"2022-12-28T23:00:00","slug":"siempre-fuiste-un-misterio-para-mi-parte-33","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/siempre-fuiste-un-misterio-para-mi-parte-33\/","title":{"rendered":"Siempre fuiste un misterio para m\u00ed (parte 3\/3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40425\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nos derrumbamos en la cama, exhaustos. Me acurruc&oacute;, apretando sus brazos alrededor de m&iacute;, acariciando mi rostro. &quot;Te amo, beb&eacute;&quot;, susurr&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;Gracias&quot;, dije.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Puedes quedarte a pasar la noche?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No deber&iacute;a. Me reunir&eacute; con un equipo de jardiner&iacute;a en un lugar al otro lado de la ciudad en horas de la ma&ntilde;ana. Pero me gustar&iacute;a quedarme aqu&iacute; contigo unos minutos m&aacute;s, si pudiera.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Bien. Puedo arregl&aacute;rmelas en un rato si tomo un poco de caf&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Yo tambi&eacute;n. Vale la pena estar un poco cansada ma&ntilde;ana para pasar unos minutos m&aacute;s en el cielo esta noche&rdquo;.<\/p>\n<p>Estuvimos quietos y en silencio durante unos minutos, sin sue&ntilde;o, simplemente disfrutando de la comodidad de estar cerca el uno del otro. Me pregunt&eacute; qu&eacute; estar&iacute;a pensando. Estaba a punto de preguntarle qu&eacute; ten&iacute;a en mente cuando habl&oacute;. &ldquo;Esa venda definitivamente se convertir&aacute; en una reliquia familiar. Un accesorio para cuando les contamos a nuestros nietos la historia de c&oacute;mo nos conocimos&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Creo que es mejor que Intrepid Jedi omita algunas cosas cuando escriba esa historia para la posteridad&rdquo;.<\/p>\n<p>Se ri&oacute;, acariciando mi cuello. &quot;Har&eacute; lo mejor que pueda.&quot;<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; a rega&ntilde;adientes hasta quedar sentada. &ldquo;Probablemente deber&iacute;a irme. &iquest;Que hora es?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Casi media noche.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Es mejor que me vaya. Pero dejamos platos en la mesa. Quiero ayudarte a limpiar primero.&quot;<\/p>\n<p>Se ri&oacute;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo diablos vas a hacer eso? Romper&aacute;s todos mis platos o te cortar&aacute;s la mano con un cuchillo.&quot; Sent&iacute; que la cama se mov&iacute;a cuando &eacute;l se levant&oacute; y se puso un par de pantalones. &quot;Tienes el resto de tu vida para ayudarme a lavar los platos.&quot; Pod&iacute;a o&iacute;rlo moverse por la habitaci&oacute;n, recogiendo cosas antes de tomarme de la mano y llevarme a la puerta del ba&ntilde;o. &ldquo;Dej&eacute; tu ropa y tu bolso en la repisa del ba&ntilde;o para que puedas cambiarte. Tan pronto como est&eacute;s lista, te llevar&eacute; de regreso a tu auto&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Okey.&quot; Hice una pausa, con la mano en el pomo de la puerta.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; pasa, cari&ntilde;o?&quot; Respondi&oacute; al verme como dudando en la puerta del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ldquo;No te est&aacute;s burlando de m&iacute;, &iquest;verdad?&quot;<\/p>\n<p>De repente, estaba justo frente a m&iacute;, agarr&aacute;ndome por los hombros y plant&aacute;ndome un beso en los labios. &quot;Esc&uacute;chame. He estado pensando en ti durante m&aacute;s de diez a&ntilde;os. S&iacute;, he salido con otras personas, incluso he tenido un par de relaciones a largo plazo. Pero siempre fuiste mi ideal. Solo espero ser tuyo.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Lamento haber dudado de ti. A veces esto se siente demasiado bueno para ser verdad&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Lo entiendo. Est&aacute;s en una posici&oacute;n vulnerable, pero yo tambi&eacute;n. Tus sentimientos hacia m&iacute; podr&iacute;an cambiar en un instante.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute;s realmente tan preocupado?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>Era mi turno de tranquilizarlo, envolviendo mis brazos alrededor de &eacute;l con fuerza y acurruc&aacute;ndome contra su pecho. &ldquo;No puedo imaginar un futuro sin ti&rdquo;.<\/p>\n<p>No hablamos mucho en el camino de regreso a mi auto. Conduc&iacute;a con una mano, como siempre, su mano derecha agarranda de la m&iacute;a. &quot;&iquest;Recibes miradas extra&ntilde;as conduciendo con una mujer con los ojos vendados en el asiento del pasajero?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No. Los cristales est&aacute;n tintados.&quot;<\/p>\n<p>Sonre&iacute;. &quot;Eso es un alivio. Me preocupaba que alguien pudiera reconocerme y ver con qui&eacute;n estaba y estropear la sorpresa&rdquo;.<\/p>\n<p>Me ayud&oacute; a regresar a mi auto y compartimos un &uacute;ltimo beso. &ldquo;Te llamar&eacute; ma&ntilde;ana por la noche&rdquo;, dijo. &ldquo;Quiero volver a verte pronto. Te amo.&quot; Despu&eacute;s de un beso final, me cerr&oacute; la puerta del auto y un minuto despu&eacute;s lo escuch&eacute; alejarse.<\/p>\n<p>Me quit&eacute; la venda de los ojos y la sostuve en la mano, mir&aacute;ndola. &laquo;Reliquia familiar&raquo;. &iquest;Hablaba absolutamente en serio cuando dijo eso?<\/p>\n<p>Establecimos en un patr&oacute;n de un par de citas durante la semana y los fines de semana juntos desde el viernes por la noche hasta el domingo por la ma&ntilde;ana. Aprend&iacute; a apreciar las asombrosas habilidades culinarias de mi hombre y el hecho de que se tomara la molestia de cocinarme platos vegetarianos. Era creativo para encontrar cosas que pudieramos hacer juntos sin que yo lo viera. Incluso encontr&oacute; una forma de que vi&eacute;ramos pel&iacute;culas. Hab&iacute;a pegado pedazos de cartulina a los lados de una gorra, construyendo anteojeras que funcionaban perfectamente para quitarme la visi&oacute;n perif&eacute;rica. Pod&iacute;a mirar hacia adelante y ver la televisi&oacute;n, y mientras &eacute;l estuviera sentado detr&aacute;s de m&iacute;, no pod&iacute;a verlo. Ten&iacute;a un televisor en su dormitorio, por lo que siempre mir&aacute;bamos acurrucados en su cama. Con las luces apagadas y las persianas opacas en su lugar, &eacute;l se recostaba contra una pila de almohadas y yo me sentaba entre sus piernas, con la espalda presionada contra su pecho. Por lo general, no pod&iacute;amos ver toda una pel&iacute;cula. Despu&eacute;s de unos minutos, lo sent&iacute;a endurecerse contra mi espalda y sus manos se levantavan y comenzaban a acariciarme los senos o descender entre mis piernas. Luego tomaba el control remoto, apagaba el televisor, arrojaba mis anteojeras al suelo, me volteaba boca arriba y comenzaba a cogerme.<\/p>\n<p>Todo lo de &eacute;l me excitaba. Su voz, sus manos, la forma en que besaba. Cuando hac&iacute;amos el amor, parec&iacute;a que &eacute;l pod&iacute;a permanecer duro para siempre, asegur&aacute;ndose de que yo llegara al cl&iacute;max varias veces antes que &eacute;l. Y luego volv&iacute;a a ponerse duro y empez&aacute;bamos de nuevo. Nos hab&iacute;amos vuelto bastante aventureros. La mayor&iacute;a de las veces, &eacute;l me ataba, y esas eran las noches en las que obten&iacute;a un orgasmo con tanta fuerza que pensaba que perder&iacute;a la cabeza. Nunca me hab&iacute;a dado cuenta de que el sexo pod&iacute;a ser tan asombrosamente intenso. Con Didier hab&iacute;a sido dulce e &iacute;ntimo, y siempre lo hab&iacute;a disfrutado. Mi nuevo amante me hab&iacute;a dado placeres de los que no sab&iacute;a que mi cuerpo era capaz, y me rend&iacute; a sus deseos por completo, confiando en &eacute;l con mi mente y cuerpo. Conoc&iacute;a mis l&iacute;mites, sent&iacute;a intuitivamente cu&aacute;ndo pod&iacute;a sacarme un orgasmo m&aacute;s y cu&aacute;ndo era el momento de relajarse.<\/p>\n<p>Fue en nuestro tercer fin de semana juntos cuando revel&oacute; sus habilidades con una cuerda que superaban con creces todo lo que hab&iacute;a hecho conmigo hasta el momento. &quot;&iquest;Est&aacute;s familiarizada con el shibari?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Creo que nunca antes hab&iacute;a escuchado esa palabra&rdquo;.<\/p>\n<p>Se puso detr&aacute;s de m&iacute;, me coloc&oacute; las anteojeras y el tel&eacute;fono en la mano. &quot;B&uacute;scalo en Google. Encuentra algunas fotos y dime si te parece bien que te haga eso&rdquo;.<\/p>\n<p>Me sub&iacute; la venda lo suficiente para mirar su tel&eacute;fono, con cuidado de no dejar que mis ojos se desviaran hacia nada en la habitaci&oacute;n mientras observaba las im&aacute;genes de shibari. Contuve la respiraci&oacute;n con asombro. Hab&iacute;a docenas de fotos de hermosas mujeres atadas con cuerdas extremadamente complicadas, a menudo suspendidas del techo. Algunas de las mujeres parec&iacute;an estar confinadas en posiciones extremadamente inc&oacute;modas, pero todas ellas parec&iacute;an obras de arte. Esculturas vivas. &quot;&iquest;Sabes c&oacute;mo hacer esto?&quot;<\/p>\n<p>Su voz era suave detr&aacute;s de m&iacute;. &quot;S&iacute;. Empec&eacute; con patrones simples hace unos a&ntilde;os y segu&iacute; aprendiendo. Quer&iacute;a aprender todo lo que pudiera sobre esto en caso de que alguna vez tuviera otra oportunidad contigo.&quot;<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n se aceler&oacute; ante esas palabras. &Eacute;l hab&iacute;a aprendido esto por m&iacute;. &quot;Absolutamente s&iacute;. Puedes hacerme eso.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute;s segura? Tienes que confiar en m&iacute; para saber lo que estoy haciendo. Es posible lesionarse con esto si no se hace correctamente&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Nunca me pondr&iacute;as en peligro. Conf&iacute;o en ti.&quot; Volv&iacute; a taparme los ojos con la venda y me quit&oacute; las anteojeras. &quot;Empecemos.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Necesitas ir al ba&ntilde;o o algo as&iacute;? Se necesita un poco de tiempo para configurar todo esto&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Estoy lista.&quot;<\/p>\n<p>&quot;De acuerdo entonces. Cu&eacute;lgate de m&iacute;. Te llevar&eacute; abajo a la sala de estar. Estoy preparado para hacer una suspensi&oacute;n all&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Tienes una configuraci&oacute;n de bondage de suspensi&oacute;n en tu sala de estar? &iquest;Es complicado si tus padres vienen de visita?&rdquo;.<\/p>\n<p>Se ri&oacute;. &ldquo;Es solo un techo m&aacute;s alto con una viga de madera. Le puse un gancho, que nadie lo nota. Si lo hacen, solo dir&eacute; que estoy pensando en poner un candelabro all&iacute;. Pero por esta noche, t&uacute; ser&aacute;s mi candelabro.&quot; Me ayud&oacute; a bajar las escaleras y me gui&oacute; hasta el sof&aacute;. &quot;Si&eacute;ntate tranquila mientras agarro la cuerda&quot;.<\/p>\n<p>Regres&oacute; un par de minutos m&aacute;s tarde y me puso en el piso. &quot;Est&aacute;s justo debajo del gancho ahora&quot;. Durante los siguientes treinta minutos, me movi&oacute; a una serie de posiciones que restring&iacute;an cada vez m&aacute;s mi movilidad, mientras un complejo arreglo de cuerdas se envolv&iacute;a y anudaba alrededor de mi cuerpo. Ten&iacute;a los brazos cruzados y atados con fuerza detr&aacute;s de la espalda y &eacute;l amarr&oacute; las cuerdas en un arn&eacute;s alrededor de mis pechos. Mis muslos estaban separados por lo que &eacute;l denomin&oacute; como una &laquo;barra separadora&raquo;. Luego me dobl&oacute; las rodillas y at&oacute; una cuerda alrededor de cada tobillo, uniendo los extremos a un anillo que estaba sujeto a la parte posterior del arn&eacute;s del pecho entre los om&oacute;platos. &Eacute;l contuvo el aliento. &ldquo;Oh dios Delphine, te ves hermosa. &iquest;Est&aacute;s bien?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Estoy bien.&quot; No pod&iacute;a moverme en absoluto, pero no sent&iacute;a dolor.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute;s de acuerdo con que te suspenda, o es demasiado?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Lo quiero. &iquest;Y me amordazar&aacute;s tambi&eacute;n?&rdquo;.<\/p>\n<p>Coloc&oacute; una cuerda gruesa en mi boca y la envolvi&oacute; alrededor de mi cabeza, uniendo el otro extremo de la cuerda al anillo del arn&eacute;s. Mord&iacute; la cuerda, me gustaba este sentimiento de impotencia absoluta. Esto estaba m&aacute;s all&aacute; de cualquier cosa con la que alguna vez hubiera fantaseado. Revis&oacute; para asegurarse de que mi venda en los ojos estuviera segura y luego tir&oacute; de la cuerda, levant&aacute;ndome del suelo. Sigui&oacute; tirando hasta que calcul&eacute; que estaba a unos 1.50 m del suelo. Mientras me levantaba, yo pod&iacute;a sentir cada cuerda individual que me envolv&iacute;a. Era intensamente inc&oacute;modo, pero de alguna manera eso solo me excit&oacute; m&aacute;s. Mi vagina y mi culo estaban completamente abiertos, y si no estuviera amordazada, habr&iacute;a estado rogando&#8230; rogando por su boca y su pene. Algo acerca de estar indefensa y suspendida as&iacute; me abri&oacute; a un nuevo nivel de deseos, sentimientos de los que no me habr&iacute;a cre&iacute;do capaz. Mi concha babeaba, mis jugos goteaban en el suelo.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Oh, Delfina! Hab&iacute;a asombro en su voz. &quot;Nunca te hab&iacute;a visto lucir tan magn&iacute;fica&quot;. Estaba desesperada por su toque, pero sab&iacute;a que ten&iacute;a que esperar hasta que &eacute;l se hartara de mirarme. &ldquo;Estoy tomando algunas fotos en tu tel&eacute;fono para que puedas ver esto. Espero que decidas compartirlas conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Gem&iacute; alrededor de la mordaza mientras mi cuerpo se tensaba contra las cuerdas. El deseo era casi insoportable. Finalmente llev&oacute; un dedo a mi hambriento cl&iacute;toris. Sac&oacute; jugo de mi vagina y lo us&oacute; para lubricar una varita anal con cuentas que insert&oacute; lentamente en mi culo. La sac&oacute; casi por completo, luego volvi&oacute; a introducirla lentamente, volvi&oacute; a sacarla, volvi&oacute; a introducirla y luego un poco m&aacute;s r&aacute;pido. A medida que aumentaba el ritmo de su penetraci&oacute;n, sent&iacute; su boca sobre mi cl&iacute;toris, succionando, succionando, succionando fuerte, casi demasiado fuerte, pero luego no lo suficiente. Todo mi cuerpo se tens&oacute; mientras empujaba contra las restricciones inflexibles. Y acab&eacute;, y acab&eacute;, y acab&eacute;. No me detuve; mi cuerpo se estremec&iacute;a tanto como pod&iacute;a dentro de los estrechos confines de las cuerdas. Chorre&eacute; mucho. El placer fue tan intenso que empec&eacute; a sentir que abandonaba mi cuerpo. Y luego volv&iacute;a lentamente, las oleadas de placer remitiendome a un estado de felicidad m&aacute;s consistente. Mi respiraci&oacute;n volvi&oacute; lentamente a la normalidad y una vez m&aacute;s fui consciente de las cuerdas cortando mi piel.<\/p>\n<p>Sac&oacute; la varita y se alej&oacute; de mi concha. &quot;Eres tan sabrosa, querida&quot;. Me baj&oacute; supongo que unos 60 cmts. y me dio vuelta para quitarme la mordaza. &quot;&iquest;Est&aacute;s bien?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Puedes quedarte as&iacute; unos minutos m&aacute;s? Quiero cogerte.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Oh s&iacute;. Por favor.&quot; El pensamiento de su pene dentro de m&iacute; me excit&oacute; instant&aacute;neamente de nuevo.<\/p>\n<p>Se puso detr&aacute;s de m&iacute; y se coloc&oacute; entre mis piernas. Se tom&oacute; un momento para quitar el lazo del separador, que estaba en el camino y hundi&oacute; su pene en mi vagina empapada. Ten&iacute;a las manos en mis caderas y mov&iacute;a todo mi cuerpo hacia adelante y hacia atr&aacute;s en lugar de empujar con sus caderas. Me encantaba la idea de &eacute;l arroj&aacute;ndome, us&aacute;ndome para su placer, suspendida en el aire, como si yo fuera un columpio, su objeto, su mu&ntilde;eca que usaba de la forma que quer&iacute;a, cada vez que quer&iacute;a eyacular. &quot;Necesito&#8230;&quot; gem&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; bebe?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Qiero m&aacute;s&#8230; rudo&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Vaya! &iquest;esto no es suficiente para ti?&quot; Acept&oacute; el desaf&iacute;o y aument&oacute; la velocidad y la fuerza con la que mov&iacute;a mi cuerpo. Sus u&ntilde;as acariciaron mi piel y gru&ntilde;&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;, haci&eacute;ndome saber que estaba tan caliente como yo. Gem&iacute; cuando &eacute;l me cogi&oacute; con fuerza, golpeando mi punto G con una velocidad r&aacute;pida y una precisi&oacute;n perfecta hasta que tuve un nuevo orgasmo, llenando la casa con el sonido de mi orgasmo. Su propio cl&iacute;max lleg&oacute; segundos despu&eacute;s y dej&oacute; escapar un grito cuando el semen sali&oacute; de su verga y entr&oacute; en mi rinc&oacute;n h&uacute;medo y c&aacute;lido. Se aferr&oacute; a m&iacute; durante unos segundos mientras nos recuper&aacute;bamos de nuestro cl&iacute;max.<\/p>\n<p>&ldquo;Nunca hab&iacute;a experimentado algo as&iacute;&rdquo;, me dijo mientras se retiraba.<\/p>\n<p>&ldquo;D&eacute;jame limpiarte con mi boca&rdquo;, supliqu&eacute;. Me encantaba estar atada y no poder tener nada de lo que quisiera a menos que &eacute;l lo deseara. Pero tambi&eacute;n me encant&oacute; que &eacute;l se moviera de inmediato para cumplir con mi pedido. &Eacute;l acababa de eyacular, por lo que ya no estaba duro, pero prob&eacute; su semen y el m&iacute;o en su pene mientras lo guiaba hacia mi boca. Me esforc&eacute; contra las cuerdas, lamiendo su miembro y sus test&iacute;culos hasta que estuvieron limpios.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s que termin&eacute;, se par&oacute; frente a m&iacute;, con las manos colocadas amorosamente sobre mi cabeza. No pod&iacute;a verlo, pero pod&iacute;a sentir sus ojos mir&aacute;ndome con adoraci&oacute;n. &ldquo;Nunca he querido mirarte a los ojos m&aacute;s que en este momento&rdquo;, dijo.<\/p>\n<p>Suspir&eacute;, dej&aacute;ndome refugiar en ese instante de pura felicidad que compart&iacute;amos. Yo tambi&eacute;n quer&iacute;a mirarlo a los ojos, pero sab&iacute;a que no era el momento adecuado para quitarme la venda de los ojos. No ahora. Todav&iacute;a no. &ldquo;Pronto&rdquo;, le dije.<\/p>\n<p>&quot;Necesito bajarte&quot; &mdash;dijo en voz baja. &quot;Est&aacute;s empezando a ponerte morada.&quot;<\/p>\n<p>Ahora que &eacute;l lo mencion&oacute;, fui muy consciente de las cuerdas que me cortaban en varios lugares. Me baj&oacute; al suelo y comenz&oacute; a aflojar los nudos que me ataban. Le tom&oacute; unos minutos, hasta que finalmente qued&eacute; libre. Todo mi cuerpo ten&iacute;a una sensaci&oacute;n de alfileres y agujas. &Eacute;l me masaje&oacute; por todas partes para que la circulaci&oacute;n volviera a funcionar. &ldquo;Creo que mis senos todav&iacute;a est&aacute;n un poco entumecidos&rdquo;, le dije, empuj&aacute;ndolos hacia arriba para que pudiera prestarles m&aacute;s atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Complacientemente apret&oacute; mis tetas, frotando, masajeando, acariciando, mientras yo me recostaba y lo disfrutaba. Luego comenz&oacute; a trabajar en mis articulaciones, doblando y estirando mis brazos y piernas, y rotando mis tobillos y mu&ntilde;ecas. &quot;&iquest;Est&aacute;s contenta de que hayamos hecho eso?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Oh s&iacute;. Espero que vuelva a suceder pronto&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Me alegro de que te sientas as&iacute;. Espero que tus sentimientos no cambien cuando veas que la cuerda quema. Tienes un conjunto de rayas de cebra.<\/p>\n<p>&ldquo;Un recordatorio de la diversi&oacute;n que acabamos de tener&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Tengo sentimientos encontrados acerca de que mi chica se vaya a casa despu&eacute;s de nuestras citas cubierta de marcas de ataduras&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Bueno, eso suena como tu problema&quot;, le dije. &ldquo;Dime c&oacute;mo puedo ayudarte a superarlo. Adem&aacute;s, obviamente ya has hecho esto antes, por lo que probablemente ya hayas descubierto estrategias para lidiar con tu incomodidad&rdquo;.<\/p>\n<p>Me enderez&oacute; la pierna y me bes&oacute; el pie. &ldquo;El cuidado posterior contribuye en gran medida a calmar mi conciencia culpable&rdquo;. Me tom&oacute; en sus brazos y me llev&oacute; arriba al ba&ntilde;o. &ldquo;&iquest;Te gustan la espuma?&rdquo;<\/p>\n<p>&quot;Me encantan la espuma&quot;.<\/p>\n<p>&ldquo;Entonces a mi chica le daremos espumas&rdquo;. Me sent&oacute; en el borde de la ba&ntilde;era. Suavemente recogi&oacute; mi cabello sobre mi cabeza y lo asegur&oacute; con una banda el&aacute;stica. Luego llen&oacute; la ba&ntilde;era con agua y me meti&oacute; dentro. El agua me alivi&oacute; las quemaduras de la cuerda que ya comenzaban a arder. &quot;Te dej&eacute; all&iacute; un poco m&aacute;s de lo que deber&iacute;a.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Me dejaste all&iacute; exactamente la cantidad de tiempo correcta&quot;. Extend&iacute; la mano y agarr&eacute; su antebrazo. &ldquo;No te contengas conmigo, &iquest;de acuerdo? No me importa si esta noche quedaron marcas. Me encanta todo lo que pas&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Se inclin&oacute; y me bes&oacute; en la mejilla, y yo me sumerg&iacute; en el agua, disfrutando de la sensaci&oacute;n de sus manos lav&aacute;ndome suavemente. Me enjuag&oacute;, exprimiendo agua tibia de un pa&ntilde;o sobre mis senos enjabonados, despu&eacute;s me masaje&oacute; el cuello y los hombros. &quot;&iquest;Estas dolorida?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Estoy bien&quot;, le dije. Estaba mejor que bien. No pod&iacute;a recordar la &uacute;ltima vez que me hab&iacute;a sentido tan feliz. Hoy era s&aacute;bado. Pod&iacute;a pasar la noche con &eacute;l y disfrutar de un desayuno tranquilo por la ma&ntilde;ana. Todav&iacute;a ten&iacute;amos muchas horas por delante antes de tener que despedirnos. &Eacute;l ahora era parte de mi vida. Conoc&iacute;a sus h&aacute;bitos, sus comidas y pel&iacute;culas favoritas, el lugar exacto en sus test&iacute;culos donde le gustaba que lo lamieran. Me hab&iacute;a contado decenas de historias sobre su infancia, libros que hab&iacute;a le&iacute;do, alegr&iacute;as y desilusiones. No hab&iacute;a hablado mucho sobre su trabajo, aparte de decir que le gustaba. Ahora lo conoc&iacute;a todo menos su nombre y rostro.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del ba&ntilde;o, me sec&oacute; y me aplic&oacute; aloe en las quemaduras de la cuerda. Me ayud&oacute; a poner pasta en mi cepillo de dientes. Cuando ambos terminamos de cepillarnos, me rode&oacute; con el brazo y apoy&oacute; la barbilla en la parte superior de mi cabeza. &ldquo;Sabes, me estoy mirando en el espejo, pensando cu&aacute;nto nos pertenecemos. No es nada especial, solo dos personas cepill&aacute;ndose los dientes antes de acostarse. Pero es algo &iacute;ntimo y dom&eacute;stico&rdquo;.<\/p>\n<p>Por un instante, estuve tentada de quitarme la venda de los ojos y compartir el momento con &eacute;l. &quot;&iquest;Est&aacute;s listo para que me la quite?&quot; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Solo si t&uacute; lo est&aacute;s.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Han pasado cinco semanas. Tal vez sea el momento.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos a dormir y ma&ntilde;ana dime c&oacute;mo te sientes. Quiero que tengas esto todo el tiempo que necesites. Hay un peque&ntilde;o rinc&oacute;n de m&iacute; que todav&iacute;a tiene miedo de que te molestes cuando descubras qui&eacute;n soy.&quot;<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; y le roc&eacute; los labios con la punta de los dedos. &ldquo;Entonces la venda debe quitarse pronto. Es la &uacute;nica forma en que puedo tranquilizarte.&quot;<\/p>\n<p>Me carg&oacute; y me llev&oacute; a la cama, cubriendo con las s&aacute;banas mi cuerpo desnudo. Se quit&oacute; la ropa y apag&oacute; la luz. Me quit&eacute; la venda de los ojos y la puse debajo de la almohada donde pudiera encontrarla por la ma&ntilde;ana. Est&aacute;bamos acostados cara a cara, nuestras narices estaban a pocos cent&iacute;metros de distancia en la habitaci&oacute;n a oscuras. Extend&iacute; la mano para tocarlo, dejando que mis dedos recorrieran su cabello, bajando por su mand&iacute;bula y atravesando sus labios. &ldquo;Una semana m&aacute;s&rdquo;, le dije. &ldquo;El pr&oacute;ximo fin de semana me quito la venda de los ojos. Pasaremos el domingo juntos tambi&eacute;n.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Me llevar&aacute;s contigo a tu&#8230; &laquo;cosa del domingo&raquo;?&quot; &Eacute;l nunca me hab&iacute;a pedido informaci&oacute;n espec&iacute;fica sobre mi &laquo;cosa del domingo&raquo;, y yo nunca le dije de qu&eacute; se trataba. Sab&iacute;a que &eacute;l se preguntar&iacute;a ad&oacute;nde iba y qu&eacute; hac&iacute;a. Era hora de compartir esa parte de mi vida con &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;Te llevar&eacute; conmigo&rdquo;, le promet&iacute;, d&aacute;ndole un &uacute;ltimo beso de buenas noches antes de acurrucarme en sus brazos para dormir.<\/p>\n<p>Cuando vi las fotos que &eacute;l me hab&iacute;a tomado suspendida en las cuerdas shibari, me qued&eacute; at&oacute;nita. Mi amante era un artista. Apenas pod&iacute;a creer que la mujer de esas fotos fuera yo. Cada nudo, cada vuelta de cuerda que ataba mi cuerpo parec&iacute;a un acto de amor. Me encantaba c&oacute;mo pod&iacute;a amarrarme y usarme tan bruscamente, mientras me trataba con tanta reverencia y respeto. Compart&iacute; las fotos con &eacute;l. Por supuesto que yo confiaba en &eacute;l. Se lo hab&iacute;a ganado. Estuve dolores de pinchazos toda la semana. Sab&iacute;a que todo estaba a punto de cambiar. O tal vez nada cambiar&iacute;a. Tal vez mi relaci&oacute;n ser&iacute;a exactamente la misma, con la excepci&oacute;n de que yo podr&iacute;a ayudar con los platos y encontrar mi propio camino para subir y bajar las escaleras. Todo lo que quedaba era ver su rostro.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a decidido prolongar la magia tanto como pudiera. Cuando lleg&oacute; el viernes, y &eacute;l me recogi&oacute; en el lugar habitual, me puse la venda en los ojos como siempre. &Eacute;l me ayud&oacute; a subir a su auto y me dio un beso. &quot;&iquest;Has pensado en c&oacute;mo quieres hacer esto?&quot; pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Creo que sabremos cu&aacute;ndo sea el momento adecuado&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;De acuerdo.&quot; Ambos est&aacute;bamos un poco callados, pensando en el nuevo giro que estaba a punto de tomar nuestra relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Estas han sido las mejores seis semanas de mi vida&rdquo;, reflexion&eacute;.<\/p>\n<p>&quot;Igual para m&iacute;. Me encanta la forma en que todo esto se uni&oacute;. La venda en los ojos nos permiti&oacute; a ambos ser nosotros mismos, lo cual es ir&oacute;nico, en realidad. La secundaria es una especie de infierno; todos est&aacute;n obligados a usar alg&uacute;n tipo de m&aacute;scara&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Tienes raz&oacute;n en eso&rdquo;, le dije. &ldquo;No s&eacute; por qu&eacute; no &eacute;ramos amigos en ese entonces, pero s&eacute; que la distancia entre nosotros se deb&iacute;a a que no &eacute;ramos libres de ser nosotros mismos&rdquo;. Esos d&iacute;as han terminado, sin embargo. &Eacute;ramos libres de ser quienes quisi&eacute;ramos ahora. Me di cuenta de que la venda en los ojos se convertir&iacute;a en una muleta si la usaba por m&aacute;s tiempo.<\/p>\n<p>El fin de semana se desarroll&oacute; como los anteriores. Una cena &iacute;ntima, una pel&iacute;cula vista entre las anteojeras, con la espalda pegada al pecho de mi amante. Y mucho sexo. El sexo fue m&aacute;s dulce, m&aacute;s tranquilo que de costumbre, no menos intenso, pero sin los accesorios de esposas y cuerdas. Lo &uacute;nico que conserv&aacute;bamos fue la venda en mis ojos. Nos besamos, lamimos, chupamos y acariciamos, palabras de cari&ntilde;o brotando de nuestros labios como miel mientras nuestras manos buscaban y encontraban todos los puntos de placer favoritos que hab&iacute;amos descubierto durante las &uacute;ltimas seis semanas.<\/p>\n<p>No fue hasta el s&aacute;bado por la noche que volvimos a mencionar lo de la venda. Est&aacute;bamos cuchareando, disfrutando del resplandor de una larga sesi&oacute;n de hacer el amor. &Eacute;l me abraz&oacute; y yo pude sentir su c&aacute;lido aliento contra mi cabello. &ldquo;A&uacute;n puedes cambiar de opini&oacute;n. Si quieres m&aacute;s tiempo, por m&iacute; est&aacute; bien&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;No mucho m&aacute;s tiempo. Solo&hellip; &iquest;Puedo disfrutar del misterio por una noche m&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&quot;Por supuesto. Cierra los ojos por un minuto. Me levantar&eacute; y quitar&eacute; la cortina opaca. Cuando salga el sol, podr&aacute;s darte la vuelta y ver al hombre que te ama&rdquo;.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; los ojos y me cubr&iacute; la cabeza con las s&aacute;banas hasta que sent&iacute; que &eacute;l se deslizaba hacia atr&aacute;s en la cama detr&aacute;s de m&iacute;. Sus brazos me rodearon de nuevo y abr&iacute; los ojos. La luz de la luna entraba por la ventana. Sin girar la cabeza, ech&eacute; un t&iacute;mido primer vistazo a la habitaci&oacute;n donde hab&iacute;an ocurrido los momentos m&aacute;s hermosos de mi vida. No hab&iacute;a mucho que pudiera ver a la luz de la luna, al menos no sin mirar a mi alrededor y correr el riesgo de identificarlo antes de estar lista. Hab&iacute;a una mesita de noche con una l&aacute;mpara y un vaso de agua encima. En el alf&eacute;izar de la ventana hab&iacute;a un par de libros. Una camiseta blanca de algod&oacute;n doblada cuidadosamente sobre la c&oacute;moda. En cuesti&oacute;n de minutos me qued&eacute; dormida, felizmente segura de que cuando mirara el rostro del hombre que me sosten&iacute;a en sus brazos, mi amor por &eacute;l se multiplicar&iacute;a por mil.<\/p>\n<p>Abr&iacute; los ojos a la ma&ntilde;ana siguiente y sonre&iacute; a la luz del sol que entraba por la ventana. Hoy era el d&iacute;a en que aprender&iacute;a el nombre de mi alma gemela. Hoy era el d&iacute;a en que me enamorar&iacute;a de su rostro, as&iacute; como de su coraz&oacute;n y de su alma. La noche anterior hab&iacute;a estado tan segura de que su identidad no importar&iacute;a. Pero por la noche, en la oscuridad, me llev&oacute; a un mundo donde nada m&aacute;s importaba, nada m&aacute;s exist&iacute;a excepto nosotros dos. &iquest;Por qu&eacute; hab&iacute;a estado tan preocupado de que a m&iacute; no me gustara?<\/p>\n<p>&Eacute;l todav&iacute;a estaba durmiendo. Su brazo estaba envuelto pesadamente a trav&eacute;s de m&iacute;. Una mano grande y fuerte con dedos largos y sensibles. Ya lo sab&iacute;a por su manera de hacerme el amor. Me tom&oacute; unos buenos diez minutos darme vuelta, haci&eacute;ndolo en una serie de peque&ntilde;os movimientos, solo unos pocos grados por vez con descansos para adaptarme a la idea de estar un poco m&aacute;s cerca de conocer su rostro. Cuando finalmente me di vuelta y estuve frente a &eacute;l, mantuve los ojos cerrados con fuerza. Lo conoc&iacute;a al tacto, y us&eacute; esas sensaciones familiares de &eacute;l para calmarme mientras reun&iacute;a las fuerzas para mirarlo por primera vez. Me obligu&eacute; a m&iacute; misma a abrir los ojos por completo. Contuve el aliento y me incorpor&eacute; hasta quedar sentada cuando vio su rostro.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Dios m&iacute;o!&quot; Susurr&eacute;. Sent&iacute; que me estaba asfixiando. Estaba aturdida. Las l&aacute;grimas brotaron de mis ojos cuando las emociones de las &uacute;ltimas semanas surgieron y me abrumaron. Llev&eacute; mis piernas hasta mi pecho, apoy&aacute;ndome contra la cabecera para mirarlo. Era tan guapo. Y yo nunca me hab&iacute;a dado cuenta. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a no haberme dado cuenta? Sus ojos se abrieron lentamente y se encontraron con los m&iacute;os. Su mirada era de consternaci&oacute;n cuando vio mis l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>&ldquo;Estoy bien, Sr. Aburrimiento. Este es un buen llanto.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, Terri, &iquest;qu&eacute; tal si te sostengo hasta que te pase?&rdquo; Complacientemente me arrastr&eacute; a sus brazos. &ldquo;Ten&iacute;a miedo de que anoche fuera la &uacute;ltima. Me alegro de que todav&iacute;a est&eacute;s aqu&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>Sonre&iacute; a trav&eacute;s de mis l&aacute;grimas. &quot;&iquest;D&oacute;nde m&aacute;s podr&iacute;a estar?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;No est&aacute;s decepcionada?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ni siquiera un poquito. Asombrada.&quot; De repente, recordando mi rencor de una d&eacute;cada, le di un golpe juguet&oacute;n. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me llamabas Terri? &iquest;Y de nuevo en la reuni&oacute;n?&quot;<\/p>\n<p>Suspir&oacute; y mir&oacute; por la ventana. &quot;Era mi primera tarea como docente. Ni siquiera me hab&iacute;a graduado en la universidad todav&iacute;a. Se supon&iacute;a que ser&iacute;a un trabajo de un semestre de duraci&oacute;n, pero en menos de dos semanas, a la titular del cargo se le complic&oacute; el embarazo y tuvo que guardar reposo. El instituto ten&iacute;a pocos fondos y pocas opciones. Casi sin orientaci&oacute;n, me ascendieron de estudiante de magisterio a profesor de ingl&eacute;s de tiempo completo. Mis alumnos eran todos solo tres o cuatro a&ntilde;os m&aacute;s j&oacute;venes que yo. Hice lo mejor que pude.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No hay excusa por la forma en que te trat&eacute;, Delphine. No creo que estuviera violando la ley o la pol&iacute;tica del colegio al estar enamorado de ti o al ir a casa y masturbarme pensando en ti. Pero sab&iacute;a que ser&iacute;a el final de mi carrera si se divulgaban mis sentimientos. Todav&iacute;a estaba inmaduro y no sab&iacute;a c&oacute;mo manejar la situaci&oacute;n. As&iacute; que trat&eacute; de disimular lo que sent&iacute;a actuando como un idiota total. Me propuse no mirarte nunca directamente. Pretender no saber tu nombre era solo otra capa de autoconservaci&oacute;n. En ese momento no me di cuenta de lo mucho que te debe haber dolido. Ya te sent&iacute;as invisible y todo lo que hice fue empeorarlo.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Si la memoria no me falla, escrib&iacute; algunas cosas bastante odiosas sobre ti en mi diario. Lamento eso.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Oh, me lo merec&iacute;a. Pero tal vez puedas entender mi situaci&oacute;n. Ten&iacute;as todo el derecho en estar enojada. Te decepcion&eacute;, Delphine. Si hubiera sido un mejor profesor, podr&iacute;a haberte ayudado con algunos de los problemas por los que estabas pasando. Espero puedas perdonarme. Yo era muy joven y todav&iacute;a estaba aprendiendo mi oficio&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;No hay nada que perdonar&quot;, dije, inclin&aacute;ndome para besarlo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; me llamaste Terri en la reuni&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No quer&iacute;a arruinar mi encubrimiento&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Funcion&oacute;. No ten&iacute;a ni idea. Aunque probablemente deber&iacute;a haber tenido una pista cuando me comparaste con Ofelia.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, en el momento en que sali&oacute; de mi boca, me di cuenta de lo mucho que sonaba a &laquo;Sr. Aburrimiento&raquo;. Me alegro de que no te hayas dado cuenta en ese momento.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Creo que deber&iacute;a disculparme por ese apodo insultante&quot;.<\/p>\n<p>&ldquo;Los estudiantes de Aix-en-Provence me llaman as&iacute; desde hace diez a&ntilde;os. Empez&oacute; contigo.&quot;<\/p>\n<p>Me re&iacute;. &ldquo;Supongo que dej&eacute; un legado de alg&uacute;n tipo en ese lugar. Lamento que hayas estado estancado con eso por tanto tiempo&rdquo;.<\/p>\n<p>Sonri&oacute;. &quot;No lo estoy. Pienso en ti cada vez que alguien me llama as&iacute;. Adem&aacute;s, hab&iacute;a una trampa explosiva k&aacute;rmica que no conoc&iacute;as en ese momento. Si las cosas salen seg&uacute;n lo planeado, alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute;s la &laquo;Sra. Aburrimiento&raquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;Ciertamente eso espero&quot;, dije, segal&aacute;ndole una sonrisa de adoraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ahora que me hab&iacute;a quitado la venda de los ojos, no pod&iacute;a apartar los ojos de &eacute;l. Era tan guapo, tan dulce, tan amable. Siempre lo hab&iacute;a sido. Su pene estaba duro, presionando justo contra mi h&uacute;meda vagina. Me mov&iacute; un poco, introduci&eacute;ndolo dentro de m&iacute;, deleit&aacute;ndome con esta nueva alegr&iacute;a de mirarlo mientras cog&iacute;amos. Olas de placer corrieron a trav&eacute;s de m&iacute;, mientras mi concha se apretaba y se estremec&iacute;a alrededor de su palpitante pija. De repente, me sent&iacute; abrumada por el deseo y comenc&eacute; a cabalgarlo fuerte y r&aacute;pido. &quot;Sebastien&#8230; Sebastien&quot;, murmur&eacute;. Ahora que ten&iacute;a un nombre, la alegr&iacute;a de decirlo me abrum&oacute; y se derram&oacute; de mis labios, una y otra vez.<\/p>\n<p>Escog&iacute; la velocidad, mis caderas movi&eacute;ndose a un ritmo r&aacute;pido mientras me deslizaba hacia arriba y hacia abajo sobre la longitud de su eje. Sus manos se estiraron para apretar amorosamente mis pechos, prendiendo fuego a mis pezones con su toque. &quot;&iexcl;Te amo!&quot; grit&eacute;, mientras el primer orgasmo del d&iacute;a se abr&iacute;a paso a trav&eacute;s de mi cuerpo, comenzando entre mis piernas y subiendo por mi columna y saliendo por la parte superior de mi cabeza.<\/p>\n<p>Mientras bajaba de mi cl&iacute;max, lo mir&eacute; a los ojos. Era tan hermoso, tan perfecto. La realidad era mucho mejor que la fantas&iacute;a. Era una realidad que promet&iacute;a un sinf&iacute;n de ma&ntilde;anas, y noche tras noche en sus brazos amorosos.<\/p>\n<p>Segu&iacute;amos movi&eacute;ndonos juntos, nuestros cuerpos unidos en una danza r&iacute;tmica que sellaba nuestro amor y nuestras promesas mutuas. Otro orgasmo corri&oacute; a trav&eacute;s de mi cuerpo. Su pene se sent&iacute;a tan bien dentro de m&iacute;, pero lo que me sent&iacute;a a&uacute;n mejor era solo&#8230; mirarlo. Acab&eacute; una y otra vez. Me sent&iacute;a como si estuviera nadando dentro de su alma. Grit&oacute; a medida que se acercaba el momento de su liberaci&oacute;n, y cuando lleg&oacute;, sus ojos estaban cerrados, los te-amo sin palabras fluyendo entre nosotros como la miel.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; el cl&iacute;max, me baj&eacute; y me acurruqu&eacute; contra &eacute;l, sin dejar de mirarlo maravillosamente a la cara. &quot;Amor a primera vista&quot; murmur&eacute;. &ldquo;Realmente nunca te vi antes. No el verdadero t&uacute;.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Tambi&eacute;n fue amor a primera vista para m&iacute;&rdquo;, le dijo. &ldquo;Me alegro de que finalmente estemos en la misma p&aacute;gina&rdquo;.<\/p>\n<p>El futuro era todo nuestro. Nunca me hab&iacute;a sentido tan feliz. Pasamos una ma&ntilde;ana tranquila juntos, preparando el desayuno, volviendo a hacer el amor, hablando y compartiendo recuerdos, ahora que yo sab&iacute;a qu&eacute; recuerdos compart&iacute;amos. Hice un recorrido por la casa y el jard&iacute;n.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Vamos a buscar tus cosas?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No no puedo hoy. Es domingo. Tengo una cosa esta tarde. Pero puedes venir. Hay otro hombre en mi vida. Lo conozco casi exactamente desde que te conozco a ti. Estoy segura que te gustar&aacute;. Su nombre es Enzo [ver Parte 1].&quot;<\/p>\n<p>El coche de Sebastien se detuvo bajo un &aacute;rbol. Esto fue lo m&aacute;s cerca que pudimos llegar a la tumba de Julia. Hab&iacute;an pasado algunos a&ntilde;os desde que Enzo ya no pod&iacute;a conducir solo para visitar a su esposa, pero yo le hab&iacute;a asegurado llevarlo al cementerio siempre que pudiera. Sebastien sali&oacute; del auto y ayud&oacute; a Enzo a ponerse de pie. Las piernas del anciano temblaban y mientras caminamos hasta la tumba de Julia. Justo al lado hab&iacute;a un banco y Enzo se sent&oacute; en &eacute;l. Yo saqu&eacute; el ramo de flores del auto y lo coloqu&eacute; sobre la tumba de Julia, una mujer que yo admiraba porque hab&iacute;a inspirado tanta devoci&oacute;n en su esposo.<\/p>\n<p>Sebastien se acerc&oacute; y me rode&oacute; con el brazo. &quot;&iquest;Qu&eacute; tal si vamos a dar un peque&ntilde;o paseo y dejamos que los dos tengan algo de tiempo?&quot;<\/p>\n<p>Sebastien tom&oacute; mi mano, sus dedos se entrelazaron con los m&iacute;os, rozando el anillo de compromiso que me hab&iacute;a dado unos d&iacute;as antes. Una repentina ola de tristeza se apoder&oacute; de m&iacute;. Pareci&oacute; sentirlo a pesar de que yo no hab&iacute;a dicho nada. &quot;&iquest;Qu&eacute; pasa, cari&ntilde;o?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Esta es la primera vez que realmente me doy cuenta de que uno de nosotros sobrevivir&aacute; al otro. Que no siempre estaremos juntos&quot;.<\/p>\n<p>Me atrajo hacia s&iacute; y me abraz&oacute; con fuerza. &ldquo;Uno de nosotros sobrevivir&aacute; al otro, pero siempre estaremos juntos.&rdquo; Sebastien me se&ntilde;al&oacute; a Enzo, que estaba inclinado hacia la tumba de Julia, habl&aacute;ndole como si estuviera sentada all&iacute; mismo. &ldquo;El hecho de que no puedas ver a alguien no significa que no est&eacute; all&iacute;&quot;.<\/p>\n<p>Sonre&iacute; a trav&eacute;s de las l&aacute;grimas que empa&ntilde;aban mis ojos. &ldquo;Deber&iacute;a haberlo aprendido de nuestra relaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Nos derrumbamos en la cama, exhaustos. Me acurruc&oacute;, apretando sus brazos alrededor de m&iacute;, acariciando mi rostro. &quot;Te amo, beb&eacute;&quot;, susurr&oacute;. &quot;Gracias&quot;, dije. &quot;&iquest;Puedes quedarte a pasar la noche?&quot; &ldquo;No deber&iacute;a. Me reunir&eacute; con un equipo de jardiner&iacute;a en un lugar al otro lado de la ciudad en horas de la ma&ntilde;ana. Pero me gustar&iacute;a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23585,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-40425","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23585"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40425"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40425\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}