{"id":40443,"date":"2022-12-31T05:59:06","date_gmt":"2022-12-31T05:59:06","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-12-31T05:59:06","modified_gmt":"2022-12-31T05:59:06","slug":"no-me-pude-aguantar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/no-me-pude-aguantar\/","title":{"rendered":"No me pude aguantar&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40443\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Salimos con mi esposa a merodear por all&iacute;, un viernes en la noche, sin intenci&oacute;n diferente a salir de la casa y distraernos un rato. No ten&iacute;amos un plan premeditado, as&iacute; que nos aventuramos por la llamada &ldquo;zona rosa&rdquo; en nuestra ciudad, un sector plagado de restaurantes, bares, discotecas, sitios para escuchar m&uacute;sica y tambi&eacute;n uno que otro lugar de entretenimiento para adultos.<\/p>\n<p>Dejamos nuestro veh&iacute;culo en un parqueadero y nos dispusimos a caminar por el sector, tal vez buscando distraernos observando el ambiente de las calles, la gente. Nos llam&oacute; la atenci&oacute;n el sonido de m&uacute;sica cubana en alguno de esos sitios y, sin m&aacute;s consideraciones, decidimos entrar. El local estaba concurrido y hab&iacute;a buen ambiente. La m&uacute;sica era alegre e invitaba a llevar el ritmo, mover el cuerpo y bailar.<\/p>\n<p>Nos acomodamos en una mesa y, como novedad, pedimos media botella de ron blanco para pasar la velada. El ambiente estaba c&aacute;lido, as&iacute; que mi esposa y yo nos quitamos las chaquetas. Ella estaba vestida con un body negro, bastante transparente, escotado, que dejaba ver sus hombros desnudos y parte de sus pechos. Complementaba su atuendo una corta falda blanca, medias veladas y zapatos negros de tac&oacute;n alto, que hac&iacute;an resaltar sus piernas. Y, con la cabellera suelta, como la ten&iacute;a, llamaba la atenci&oacute;n. Por lo dem&aacute;s, normal en ella, adornada con accesorios, aretes, collar y pulsera.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica estaba bien y, sin teniendo claro que quer&iacute;amos distraernos un rato, nos deleit&aacute;bamos escuchando la m&uacute;sica. No me gusta bailar en lugares muy atestados de gente, como estaba aquel lugar, adem&aacute;s que no me considero buen bailar&iacute;n. Pero, as&iacute; y todo, la est&aacute;bamos pasando bien. Observ&aacute;bamos c&oacute;mo se comportaba y disfrutaba la gente en aquel ambiente, y est&aacute;bamos animados.<\/p>\n<p>Tal vez hab&iacute;amos estado all&iacute; poco m&aacute;s de una hora y media, cuando, un hombre se acerc&oacute; a nuestra mesa y, pidi&eacute;ndome permiso, invit&oacute; a bailar a mi mujer. Ella, algo sorprendida, me mir&oacute; como pidiendo permiso, y yo solo atin&eacute; a mostrar un gesto de aceptaci&oacute;n. &iquest;Quieres bailar? Pregunt&eacute;. S&iacute;, dijo ella. Pues dale. A ver c&oacute;mo sale el se&ntilde;or. De modo que &eacute;l, muy caballeroso, esper&oacute; a que ella se levantar&aacute; de su asiento, la tom&oacute; firmemente de la mano y la condujo hacia la pista de baile.<\/p>\n<p>Era un tipo apuesto, no puedo negarlo, un poco m&aacute;s alto que ella, contextura mediana, con cabello y barba bien cuidada, bien vestido, de manera que no vi nada que me previniera de su presencia y compa&ntilde;&iacute;a. Al rato ya pod&iacute;a ver a mi esposa bailando encantada en compa&ntilde;&iacute;a de su pareja, quien se desenvolv&iacute;a muy bien en la pista de baile. As&iacute; que ella se dej&oacute; llevar de la m&uacute;sica y empez&oacute; a bailar desinhibidamente al comp&aacute;s de aquellos ritmos. Se divert&iacute;a, ciertamente.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato volvieron a la mesa. Su parejo, una vez la hubo acomodado, nos pregunt&oacute; si nos pod&iacute;a hacer compa&ntilde;&iacute;a. Ella, incluso, se lo hab&iacute;a sugerido antes de llegar. Sin embargo, &eacute;l, previsivo, pidi&oacute; nuestro consentimiento. Yo no me opuse. Y mi esposa, por supuesto, tampoco. Al parecer le hab&iacute;a ca&iacute;do en gracia el se&ntilde;or y disfrutaba de su compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>Nos cont&oacute; que era arquitecto, soltero y sin compromiso, que proced&iacute;a de la costa, que estaba residenciado en la capital por asuntos de trabajo y que aquel lugar le gustaba porque ten&iacute;a un ambiente de rumba parecido al de su tierra natal. Acostumbraba visitar el lugar con alguna regularidad, una vez al mes por lo menos y distraerse un rato. Y, por otra parte, le gustaba conocer y relacionarse con la gente, porque, siendo de otro lugar, a veces no ten&iacute;a con quien compartir y estaba decidido a expandir su c&iacute;rculo social.<\/p>\n<p>Bueno, pregunt&eacute; yo, y porque nos ech&oacute; el ojo. La verdad, dijo mirando detenidamente a mi esposa, quien estaba atenta a lo que dec&iacute;a, me llam&oacute; la atenci&oacute;n su se&ntilde;ora. Es una mujer atractiva y llama la atenci&oacute;n entre la gente que est&aacute; ac&aacute; reunida y pens&eacute;, para mis adentros, que me gustar&iacute;a conocerla y pasar el rato acompa&ntilde;ado. &iquest;Por qu&eacute; no? As&iacute; que me atrev&iacute; a acerc&aacute;rmeles y aqu&iacute; estoy.<\/p>\n<p>Le contamos que nosotros tambi&eacute;n hab&iacute;amos vivido unos a&ntilde;os en la costa y mi esposa se despach&oacute; relatando pormenores de nuestra estad&iacute;a all&iacute;, por lo cual nosotros y &eacute;l result&aacute;bamos muy familiares a la hora de conversar, como si nos hubi&eacute;semos conocido de antes. Y en esa t&oacute;nica transcurri&oacute; la velada. Mi esposa y yo bail&aacute;bamos una tanda. Y &eacute;l, pacientemente, esperaba su turno para bailar con ella una vez nosotros regres&aacute;bamos a la mesa. As&iacute; que era ella quien cargaba con atendernos a los dos de manera sucesiva.<\/p>\n<p>Pasadas las horas, Otoniel, que as&iacute; se llamaba el hombre, con unos tragos encima y desinhibido completamente, mientras ella se fue al ba&ntilde;o, me felicit&oacute; por convivir con la esposa que ten&iacute;a y me confes&oacute;, muy respetuosamente, que le excitaba la manera en que ella se mov&iacute;a cuando bailaban. Usted es un afortunado, me dec&iacute;a.<\/p>\n<p>Oye, le dec&iacute;a yo, no ser&aacute; que se le est&aacute; subiendo el ron a la cabeza. No, me dec&iacute;a, soy honesto con usted y quiero decirle lo que siento. No quiero molestarlo. Si le incomoda lo que digo, mejor me quedo callado, coment&oacute;. No, tranquilo, respond&iacute;. No es el tipo de conversaci&oacute;n que uno escucha regularmente. Eso es todo.<\/p>\n<p>Por otra parte, entienda que yo soy el marido de la se&ntilde;ora y no deja de ponerme a la defensiva el que usted me hable de esa manera. No, se&ntilde;or, dijo aquel, pierda cuidado. Pero quiero ser abierto y actuar de manera transparente. Y esa excitaci&oacute;n, pregunt&eacute; yo, &iquest;qu&eacute; deseo le genera? Hombre, la verdad, dijo, ya que usted lo pregunta, me dan deseos de hacer el amor con ella.<\/p>\n<p>No reaccion&eacute; de inmediato, porque me cogi&oacute; por sorpresa. Simplemente me qued&eacute; mir&aacute;ndole sin mostrar emoci&oacute;n alguna, como pensando, de alguna manera, en que se diera esa posibilidad. &iquest;Y usted cree que ella lo aceptar&iacute;a? Pregunt&eacute;. No lo s&eacute; contest&oacute; frunciendo los hombros. &iquest;Qu&eacute; le hace pensar en esa posibilidad? Nos hemos integrado muy bien como pareja de baile, usted sabe, hemos bailado muy junticos y siento que pudi&eacute;ramos compaginar muy bien. &iquest;por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>&iquest;Y ella sabe lo que usted me ha dicho? &iquest;Lo han hablado? No, pero siento que, as&iacute; como a m&iacute; me excita su compa&ntilde;&iacute;a, tal vez ella tambi&eacute;n sienta lo mismo hacia m&iacute;. &iquest;Qu&eacute; le hace suponer eso? La forma como hemos bailado, la forma como nos hemos acercado, la forma como nos hemos abrazado y acariciado, bailando, claro est&aacute;. Yo, como hombre, me siento excitado ante la presencia de una hembra y creer&iacute;a yo que ella, como mujer, ha sentido lo mismo ante la presencia de un macho. &iquest;No le parece? Pudiera ser, respond&iacute;.<\/p>\n<p>Y para llevar a cabo su idea de acostarse con mi mujer, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a el siguiente paso? Se&ntilde;or, me dijo, no me quiero ilusionar. &iquest;Acaso usted estar&iacute;a de acuerdo en que yo le coqueteara a ella y le propusiera tal posibilidad? &iquest;Lo har&iacute;a? Le pregunt&eacute;. Si usted est&aacute; de acuerdo y no se va a molestar por ello, s&iacute;. Me gustar&iacute;a ver el resultado de ese deseo suyo. Y &iquest;c&oacute;mo lo llevar&iacute;a a t&eacute;rmino? No lo s&eacute; ahora mismo. Quiz&aacute;, si ella acepta, buscar&iacute;amos un lugar d&oacute;nde estar juntos. Por ac&aacute; hay varios lugares.<\/p>\n<p>Y &iquest;d&oacute;nde quedo yo? Pregunt&eacute;. Eso es lo que no s&eacute;, respondi&oacute;. &iquest;Hay alguna condici&oacute;n, acaso? S&iacute;, contest&eacute;. Ella y yo siempre estamos juntos en todo y, si esto se concreta, es una aventura que se vive en pareja, de manera que yo estar&iacute;a presente en su encuentro. Ya le dije, hace unos instantes, que me gustar&iacute;a ver el resultado de esto. O sea, dicho de otra manera, si ella acepta tener sexo con usted, quiero ver c&oacute;mo lo hacen. &iquest;Le parece? No hay problema, contest&oacute;. Simplemente, continu&eacute;, haga de cuenta que yo no estoy ah&iacute;.<\/p>\n<p>L&oacute;gicamente, una vez ella volvi&oacute; a la mesa, el hombre empez&oacute; a mostrar todo su arsenal de coqueter&iacute;a para ganarse los favores de mi esposa. Habiendo tenido esa conversaci&oacute;n conmigo, &eacute;l se sinti&oacute; totalmente respaldado para hacer lo que fuera con tal de llevarla a la cama y hacerla suya. De modo que, no bien estuvimos reunidos de nuevo, de inmediato la sac&oacute; a bailar. Ya yo no tuve chance alguno. Y puede decirse que hasta ah&iacute; los vi, porque se perdieron en la pista de baile por bastante rato.<\/p>\n<p>Yo me limit&eacute; a observar y esperar el desenlace de aquello. Guard&eacute; la esperanza de que ella tan solo se divirtiera bailando y pasando el rato con su pareja ocasional, pero tambi&eacute;n consideraba que aquel la pudiera seducir y la cosa terminara, como ya hab&iacute;a pasado en otras ocasiones, en un motel. Era consciente que el ambiente, el baile, el licor, la pareja y el deseo de despabilarse un rato de la monoton&iacute;a de casa, generaban las condiciones ideales para que mi esposa considerara la posibilidad de echarse una canita al aire. Y si ten&iacute;a mi aval, &iquest;por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>En una de sus fugaces visitas a la mesa, Otoniel, volvi&oacute; a conversarme. Creo que las cosas se van a dar, me dijo. Ella es bastante reservada y no da f&aacute;cil el brazo a torcer. Pero pienso que las cosas van por buen camino. Lo que pasa, me parece, es que ella se restringe un poco sabiendo que usted est&aacute; por aqu&iacute;. &iquest;A qu&eacute; se refiere usted? Pregunt&eacute;. Bueno, no s&eacute;, dijo, me coh&iacute;bo un poco sabiendo que usted nos observa.<\/p>\n<p>Pues le tocar&aacute; manejarlo, coment&eacute;, porque as&iacute; es como funciona la cosa. Si ella se lo come a usted, yo estar&eacute; presente. Usted cree que es quien lleva el control de la situaci&oacute;n, pero tal vez no es as&iacute;. No se ha puesto a pensar acaso que, al final, ella es quien dispone si aquello va o no va. Su papel, ahora mismo, es seducirla a tal punto que ella contemple la posibilidad de estar con usted. Y si eso se da, ha sido porque ella quiere y lo desea, no por otra cosa. Procure excitarla y que sienta la necesidad de ser pose&iacute;da por el macho, tal como usted me dijo.<\/p>\n<p>Volvieron a estar ausentes, gastando el tiempo en lo suyo, bailando y coqueteando, calent&aacute;ndose cada cual acorde a lo que su imaginaci&oacute;n alimentaba en sus mentes. Otoniel, de seguro, ya se ve&iacute;a clavando a mi mujer. Y ella, no sab&iacute;a yo, en ese momento, qu&eacute; ideas pasaban por su cabeza. Volvieron al rato, mostr&aacute;ndose un tanto agotados del cansancio. Ella, prudentemente, pretext&oacute; ir al ba&ntilde;o para dejarnos solos, tal vez para que Otoniel me confirmara sus intenciones o me confirmara que sus deseos iban a ser realidad.<\/p>\n<p>Ella me ha pedido que le pregunte si est&aacute; de acuerdo en que ella y yo hagamos el amor. Me ha dicho que solo si usted est&aacute; de acuerdo ella aceptar&iacute;a o no pasar un rato conmigo. Le he dicho que yo no ten&iacute;a problema en hablar con usted, as&iacute; que aqu&iacute; estoy. Perfecto, pregunt&eacute;, &iquest;y sabe a d&oacute;nde podemos ir? Si se&ntilde;or, respondi&oacute;, aqu&iacute;, a la vuelta, hay un sitio donde podemos estar. &iquest;Y habr&aacute; espacio a esta hora? Creo que s&iacute;, respondi&oacute;. Pero mejor voy y confirmo. Esp&eacute;renme, no demor&oacute;. Y, diciendo y haciendo, se alej&oacute;.<\/p>\n<p>Mi esposa volvi&oacute; y, al no verlo, pregunt&oacute;. &iquest;Y Otoniel? Se fue a confirmar si hay sitio en alg&uacute;n motel, por ac&aacute; cerca, respond&iacute;. &iquest;Por qu&eacute;? pregunt&eacute;. &iquest;Pensaste que te iba a dejar metida? Pudiera ser, dijo, pero est&aacute; tan animado que me pareci&oacute; extra&ntilde;o. &iquest;Y t&uacute;? Pregunt&eacute;. &iquest;No est&aacute;s animada? S&iacute;, respondi&oacute;. &iquest;Hace cuanto que sab&iacute;as que ibas a estar con &eacute;l? Desde que lo vi, respondi&oacute;. Al principio trat&eacute; de disimular que no me atra&iacute;a mucho, pero, la verdad, con el paso del tiempo, no me pude aguantar. Quiere eso decir, entonces, que se han revolcado juntos en la pista de baile y que &iquest;solo falta trasladar ese manoseo a la cama? M&aacute;s o menos, contest&oacute; sonriendo.<\/p>\n<p>Otoniel volvi&oacute; y coment&oacute; que todo estaba arreglado, as&iacute; que procedimos hacia el lugar del encuentro. El, caballeroso y coqueto, tom&oacute; de gancho a mi esposa y, presurosos, como no, salieron caminando delante de m&iacute;. Yo, en mi papel de cornudo consentidor, les segu&iacute; unos pasos atr&aacute;s. En el trayecto, ellos charlaban animadamente, pero no sab&iacute;a yo cu&aacute;l era el tema que tanto les divert&iacute;a. En mi cabeza rondaba la idea de que, habiendo estado sus cuerpos juntos durante tanto tiempo, ella y &eacute;l deseaban con toda intensidad disfrutarse desnudos el uno al otro y sentir el intercambio sexual que tanto hab&iacute;an deseado toda la noche.<\/p>\n<p>Llegados a la habitaci&oacute;n, no perdieron tiempo. Otoniel tom&oacute; la iniciativa y, parados, frente a frente, abrazo a mi esposa para besarla con pas&oacute;n profunda. Y ella, hambrienta de macho, sin resistencia alguna, le correspondi&oacute;. El hombre, h&aacute;bilmente, mientras la besaba, poco a poco se daba ma&ntilde;as para desabrochar su falda y despojarla de la prenda, desnud&aacute;ndola con parsimonia. De seguro sus manos ya hab&iacute;an visitado las nalgas de mi mujer, porque ella no se opon&iacute;a para nada a tales incursiones y se dejaba llevar de &eacute;l sin inconveniente.<\/p>\n<p>Bien pronto Otoniel la tuvo a ella, desnuda, como quiz&aacute; lo hab&iacute;a deseado desde el mismo momento en que la vio aquella noche. Ella, por el contrario, no se esmer&oacute; en hacer lo mismo, sino que se lo pidi&oacute; directamente. &iquest;Y t&uacute;? Inquiri&oacute;. &iquest;no te vas a quitar la ropa? Aquello hizo efecto de inmediato, porque el hombre se retir&oacute; las prendas en un santiam&eacute;n, quedando desnudo, con su miembro erecto, notoriamente resplandeciente y voluminoso, frente a ella.<\/p>\n<p>Mi esposa tom&oacute; el control. Acu&eacute;state, le dijo, y el obedeci&oacute;. Al hacerlo, ella se recost&oacute; a su costado y, tomando con una de sus manos el pene de aquel, delicadamente procedi&oacute; a llev&aacute;rselo a la boca para chuparlo y chuparlo, a placer, lamiendo delicadamente la punta mientras masajeaba el tronco con sus manos. El tacto con aquel miembro masculino ciertamente la ten&iacute;a excitada, porque de cuando en vez su lengua lam&iacute;a con ansia el tronco y los test&iacute;culos de aquel, que no cre&iacute;a, para nada lo que estaba pasando, y solo se limitaba a disfrutar de las caricias de mi esposa.<\/p>\n<p>Ella, engolosinada como estaba con aquel pene, chupaba y chupaba sin descanso, haciendo que Otoniel la alentara a continuar. &iexcl;Qu&eacute; rico lo mamas! dec&iacute;a, mientras agitaba sus piernas como si le pasara corriente por su cuerpo con cada movimiento de la boca de mi mujer. Ella gozaba de ver a aquel bajo su control, totalmente rendido a sus caricias. Bueno, dijo ella, deteni&eacute;ndose un instante, sin dejar de masajearle el pene. Ahora te toca a ti&hellip;<\/p>\n<p>Otoniel se incorpor&oacute;, permitiendo que ella se recostara de espaldas y, abriendo sus piernas a lado y lado, hundi&oacute; su cabeza, introduciendo su lengua en el sexo de mi mujer. Muy excitada deber&iacute;a estar ella, porque de inmediato lanz&oacute; un gemido de placer y, colocando sus manos sobre la cabeza del hombre, le presionaba para que siguiera propici&aacute;ndole aquellas chupadas que tanto placer le estaban proporcionando. Esos gemidos envalentonaron a Otoniel, quien no solo la estaba estimulando el sexo de ella con su lengua, sino que tambi&eacute;n introduc&iacute;a sus dedos para elevar las sensaciones.<\/p>\n<p>Ella gem&iacute;a y gem&iacute;a, pero pronto le pidi&oacute; que la penetrar&aacute; dici&eacute;ndole que quer&iacute;a sentirlo adentro. Otoniel entendi&oacute; la s&uacute;plica y r&aacute;pidamente procedi&oacute; a insertar su pene dentro de la vagina de mi esposa. Lentamente la fue penetrando y me excit&oacute; much&iacute;simo ver el rostro de ella se congestionaba a medida que ese n miembro se abr&iacute;a paso dentro de su cuerpo. Y ya, estando adentro de su h&uacute;meda vagina, el hombre empez&oacute; a empujar y empujar, metiendo y sacando r&iacute;tmicamente su miembro del cuerpo de mi excitada y sonrojada esposa, que disfrutaba de aquello, apretando con fuerza las nalgas del hombre.<\/p>\n<p>El cuerpo de Otoniel cubr&iacute;a totalmente el cuerpo de mi mujer, quien, sometida por el placer que aquel le proporcionaba, contorsionaba sus piernas, arriba y abajo, para dispar un poco la intensa emoci&oacute;n que el contacto con aquel miembro le estaba dando. Ella gem&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s con cada embestida hasta que ya, en la c&uacute;spide de las sensaciones, pareci&oacute; llegar al cl&iacute;max. Un sonoro uiiichhh retumb&oacute; en aquel cuarto de motel, dando a entender que aquello hab&iacute;a terminado.<\/p>\n<p>Pero no fue as&iacute;. Si bien mi esposa hab&iacute;a experimentado un profundo orgasmo, Otoniel a&uacute;n estaba lejos de llegar al final, as&iacute; que, delicadamente le pidi&oacute; a ella que se colocara boca abajo, y, coloc&aacute;ndose sobre las espaldas de ella, continu&oacute; penetr&aacute;ndola, pero ahora desde atr&aacute;s. Mi esposa extendi&oacute; sus brazos a los costados y permiti&oacute; que el hombre hiciera con ella lo que quisiera, a su antojo. El, preocupado por alcanzar su propio orgasmo y eyacular, prosigui&oacute; bombeando dentro de la vagina de mi esposa con toda intensidad. Su miembro entraba y sal&iacute;a del cuerpo de ella, quien volv&iacute;a a excitarse emitiendo sonoros gemidos.<\/p>\n<p>Pronto, bien pronto, Otoniel alcanz&oacute; su propio orgasmo y acab&oacute;. Al sacar su pene, claramente pudo verse el dep&oacute;sito de semen acumulado en la punta del cond&oacute;n. Agotado se recost&oacute; a un lado de ella, pero para nada dejo de tocar su cuerpo, sus piernas, su espalda y sus senos con inusitada atenci&oacute;n. El sexo de mi mujer aun palpitaba. El hombre la hab&iacute;a fornicado de manera intensa y ella hab&iacute;a disfrutado del contacto. Hab&iacute;a valido la pena tanto calentamiento en la pista de baile. Ambos hab&iacute;an desfogado sus apetitos y el contacto de sus sexos hab&iacute;a culminado la tensi&oacute;n propia de la espera.<\/p>\n<p>Otoniel no quer&iacute;a dejar pasar la oportunidad para gozarse a mi mujer todo el tiempo que pudiera. Siendo un hombre joven, su miembro pronto estuvo listo para actuar de nuevo y, mi esposa, viendo como aquel miembro crec&iacute;a, endurec&iacute;a y estaba dispuesto, solo atinaba a abrir sus piernas al m&aacute;ximo, invit&aacute;ndole a que volviera a colocar aquel miembro dentro de ella. No tuvo que hacer se rogar, para nada, y bien pronto estuvo encima de ella, cabalg&aacute;ndola nuevamente.<\/p>\n<p>Es una delicia ver c&oacute;mo mi esposa disfruta las embestidas de sus machos. Es innegable la excitaci&oacute;n que le genera la penetraci&oacute;n de esos penes &aacute;vidos de probar vaginas nuevas y que son bien acogidos por la f&eacute;mina de turno. Y en este caso, mi esposa, bien &aacute;vida estaba de llenarse con un pene tan provocativo como aquel. Otoniel, encantado, la cabalgaba a placer, haciendo piruetas para que su pene entrara dentro de la vagina de mi esposa de todas las maneras posibles, procur&aacute;ndole diversas sensaciones. Y, despu&eacute;s de taladrar y taladrar dentro de ella, termin&oacute; su faena. Otra vez sac&oacute; su miembro. Menos semen esta vez, pero ella estaba dichosa con la experiencia.<\/p>\n<p>Permanecieron tendidos en la cama un rato. Ella y Otoniel, pasado un tiempo, se incorporaron. &Eacute;l se levant&oacute; de la cama. Ella se limit&oacute; a sentarse en el borde. Parec&iacute;a que ya todo hab&iacute;a acabado. Sin embargo, ella, tal vez, todav&iacute;a necesitaba algo m&aacute;s. Sentada en el borde de la cama, como estaba, le pidi&oacute; a Otoniel que se le acercara de nuevo y, tomando su pene con sus manos, se lo llev&oacute; a la boca otra vez y empez&oacute; a chuparlo con mucho vigor. Pronto el pene creci&oacute; y endureci&oacute;. Ella sigui&oacute; chup&aacute;ndole de muchas maneras.<\/p>\n<p>Otoniel mov&iacute;a su cuerpo, insertando su pene en la boca de mi mujer como si fuera su vagina. Chup&oacute; y chup&oacute; por varios minutos, pero Otoniel segu&iacute;a impasible. Oye, dijo ella en un momento dado, ya me cans&eacute;. Entonces, Otoniel, ni corto ni perezoso, le dijo, sabes qu&eacute; nos falta. &iquest;Qu&eacute;? respondi&oacute; ella. Un sesenta y nueve, dijo &eacute;l. Me gustar&iacute;a. As&iacute; que ambos se fueron acomodando, sin decir nada, de manera que tanto ella como &eacute;l tuvieron acceso con sus bocas al sexo del oponente. Y as&iacute; estuvieron un largo rato, deleit&aacute;ndose el uno al otro.<\/p>\n<p>Al rato, Otoniel, volvi&oacute; a emparejarse con ella, frente a frente, la bes&oacute; profundamente y, dado que su pene estaba erecto, volvi&oacute; a penetrarla. Esta vez, sin maromas, reposando su cuerpo sobre el de ella, bombeando despacito sin dejar de besarla hasta que, pasados los minutos, el vigor se acab&oacute; y ya no hubo &aacute;nimos para m&aacute;s. Otoniel sac&oacute; su pene y mi esposa se apresur&oacute; a met&eacute;rselo nuevamente en su boca. Quer&iacute;a tragar y sentir el sabor del semen de aquel, as&iacute; que aquello termin&oacute; de esa manera.<\/p>\n<p>Recuperados del esfuerzo, tanto ella como Otoniel se vistieron de nuevo. No me equivocaba yo, dijo Otoniel mientras nos desped&iacute;amos, as&iacute; como ella se mueve para bailar hace el amor. Esa cuca es una licuadora. Gracias, dijo ella, pero t&uacute; tambi&eacute;n lo hiciste muy bien, por eso no me pude aguantar las ganas de estar contigo y dejar pasar la oportunidad. Tu bombeas muy rico. Hasta pronto. Otra vez ser&aacute;. &iquest;Por qu&eacute; no?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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