{"id":40484,"date":"2023-01-04T23:00:00","date_gmt":"2023-01-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-04T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-04T23:00:00","slug":"sorpresa-al-llegar-a-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sorpresa-al-llegar-a-casa\/","title":{"rendered":"Sorpresa al llegar a casa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40484\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un mensaje tuyo fue el detonador para mi salida de la oficina:<\/p>\n<p>&ldquo;Hola amor, nos vemos en la casa, no pases por mi al trabajo. Te tengo una sorpresa. No tardes.&rdquo;<\/p>\n<p>Mensajes as&iacute; no suced&iacute;an seguido y los anteriores resultaron muy gratas experiencias. Hab&iacute;an pasado varios meses desde la &uacute;ltima ocasi&oacute;n que se present&oacute; una oportunidad as&iacute;.<\/p>\n<p>Termin&eacute; mis pendientes, prepar&eacute; todo para el siguiente d&iacute;a y me dispuse a salir para dirigirme a la casa. Ya a punto de dejar la oficina, me alcanz&oacute; una de las responsables de proyecto que, adem&aacute;s de ser una profesional en su disciplina, se distingue tambi&eacute;n por su belleza y buen cuerpo. Me pidi&oacute; ver un par de cosas y fuimos a su despacho. Siempre es de admirar su inteligencia y por supuesto su presencia. Ella sabe sacar provecho de los mejores &aacute;ngulos. Con todo, nos concentramos en sus requerimientos y, despu&eacute;s de un breve intercambio, acordamos c&oacute;mo resolver&iacute;a ella esta situaci&oacute;n que no era apremiante, pero su identificaci&oacute;n oportuna, es lo que hace que nuestros clientes siempre conf&iacute;en en las opiniones que les damos de los proyectos que nos encargan.<\/p>\n<p>Me sub&iacute; al auto y recib&iacute; otro mensaje tuyo:<\/p>\n<p>&ldquo;ya en casa, no hagas ruido cuando entres.&rdquo;<\/p>\n<p>Manej&eacute; los 35 minutos que nos separan y par&eacute; por unas botanas, quesos y bebidas por si se llegara a necesitar.<\/p>\n<p>Al entrar, vi en el estacionamiento de nuestra casa un auto que no conoc&iacute;a. Me estacion&eacute; en el otro lugar nuestro y abr&iacute; con cuidado la puerta principal. Las luces de la estancia estaban encendidas parcialmente. Un saco obscuro de caballero en uno de los respaldos de los sillones y tu bolsa y saco en donde siempre los dejas al llegar. Las luces del pasillo a las rec&aacute;maras estaban apagadas, pero al fondo, la puerta de nuestro cuarto estaba entreabierta y la luz era tenue, como si s&oacute;lo una de las l&aacute;mparas estuviera encendida. Baj&eacute; las cosas del auto procurando no hacer ruido y las llev&eacute; a la cocina, metiendo en el refrigerador lo que requer&iacute;a permanecer en fr&iacute;o.<\/p>\n<p>Con cuidado, para mantener el silencio, me acerqu&eacute; a nuestro cuarto, y ya junto a la puerta, pude escuchar algunos cuchicheos, excitantes gemidos y ruidos que denotaban clara y ciertamente intensa actividad sexual. Tu voz sonaba excitada y le ped&iacute;as que te penetrara m&aacute;s profundamente, fuerte, r&aacute;pido. El tono que emit&iacute;as era claro y extraordinariamente sensual. El golpeteo de los cuerpos era evidente y nuestro amigo te estaba penetrando con intensidad y rapidez.<\/p>\n<p>Empuj&eacute; con sigilo la puerta y me asom&eacute; al interior de nuestro cuarto. El espect&aacute;culo era maravilloso. T&uacute; en 4 puntos, levantando tus nalgas entreg&aacute;ndolas a este eventual amante. &Eacute;l parado detr&aacute;s tuyo, de espaldas a la puerta donde yo observaba todo, sujet&aacute;ndote de tus caderas, penetrando tu vagina fuerte, golpeando tus muslos con los suyos en cada movimiento y sus test&iacute;culos rebotando en tu cl&iacute;toris, proporcion&aacute;ndote placer adicional en cada movimiento. Sin duda estabas gozando intensamente con sus profundas penetraciones, por lo que se escuchaba de lo mucho que ya estabas mojada.<\/p>\n<p>En eso, volteaste hacia atr&aacute;s y te percataste que yo observaba desde el marco de la puerta, ya con mi pene de fuera, erecto, duro, me tocaba, recorri&eacute;ndolo desde la base hasta la punta. Cerraste un ojo en una actitud de complicidad total y me hiciste se&ntilde;as de que guardar&aacute; silencio. &Eacute;l segu&iacute;a penetrando tu vagina, moj&aacute;ndose con tus frecuentes corridas. Me pediste a se&ntilde;as que me acercara. Te incorporaste brevemente, lo hiciste salir de ti, giraste tu cuerpo, te recostaste con tu espalda en la cama y lo atrajiste hacia ti para guiar su pene a tu vagina nuevamente. Pude apreciar lo bien armado que estaba nuestro eventual acompa&ntilde;ante. Un pene largo, venoso, punta de buen tama&ntilde;o, y de un grosor ligeramente mayor que el promedio. Todo mojado de tus jugos le daba una apariencia de mayor tama&ntilde;o. Los dedos de tu mano lo rodeaban bien, acariciando la punta con vehemencia.<\/p>\n<p>De una sola y r&aacute;pida estocada meti&oacute; la totalidad de su pene en t&iacute;, arranc&aacute;ndote un gemido de mayor intensidad y provocando que tu mirada se perdiera moment&aacute;neamente al sentir la embestida profunda que acababas de recibir. Te llenaba toda, y comenz&oacute; de nuevo a empujar en t&iacute; con fuerza y buen ritmo, casi sacando la totalidad, dejando la punta en tu entrada y empujando de nuevo hasta el fondo de tu cuerpo. Estos movimientos los hac&iacute;a cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y tu disfrute era total.<\/p>\n<p>Ahora, en esa posici&oacute;n, &eacute;l pod&iacute;a estar gozando de tus senos con su boca, que siempre son muy atractivos tanto para hombres y mujeres, y altamente sensibles a las caricias de los amantes en turno, mientras te penetraba repetida y r&aacute;pidamente con su enhiesta herramienta. La respuesta de tu cuerpo no se hizo esperar y tu humedad volvi&oacute; a hacerse presente en este intercambio sexual altamente pasional.<\/p>\n<p>Le diste a chupar tus senos, sujetando su cabeza y me indicaste que me acercara a ustedes. Te acomodaste cerca de su o&iacute;do, le comentaste que yo ya estaba all&iacute; y que no se preocupara. Volte&oacute; a verme brevemente, hizo un adem&aacute;n de saludo que correspond&iacute; inmediatamente y regres&oacute; a comerse tus senos, mientras segu&iacute;a empujando su barra dentro de t&iacute;. Entonces pediste acercarme m&aacute;s, tomaste mi pene con tu mano, giraste tu cara y lo llevaste a tu boca, comenzando a lamer la punta para recibir las primeras gotas que asomaban y chuparlo deliciosamente e inmediatamente besarlo a &eacute;l con intensidad, llevando tu lengua hacia su boca para asegurarte que saboreara esas gotas preseminales.<\/p>\n<p>Regresaste a chupar mi pene, mientras abr&iacute;as m&aacute;s tus piernas para hacer que su penetraci&oacute;n fuera lo m&aacute;s profunda posible, rodeando con ellas su cuerpo. Era excitante verlos cogiendo en esa forma tan intensa y que a la vez tu chuparas mi pene con tanto deseo y dedicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En pocos minutos, nuestro eventual visitante comenz&oacute; a empujar con mayor fuerza y tu sent&iacute;as dentro de ti que su pene se iba ensanchando, en una clara muestra de que su eyaculaci&oacute;n era inminente. Moviste con mayor velocidad tus caderas, buscando apretar su pene con tus m&uacute;sculos vaginales, para extraer de &eacute;l todo el semen posible. Tens&oacute; su cuerpo, levant&oacute; tus piernas un poco m&aacute;s y, penetr&aacute;ndote profundamente posible, empez&oacute; a descargar su semen dentro de ti. La reacci&oacute;n de tu cuerpo fue venirte nuevamente conforme sent&iacute;as sus contracciones y los disparos de su semen en tu interior. Tus manos fueron a su cabeza y lo besaste con intensidad y mucho morbo, mientras su pene empezaba a contraerse, despu&eacute;s de esa corrida tan intensa.<\/p>\n<p>Apenas sentiste que sal&iacute;a de ti, le tomaste su semierecto instrumento y lo llevaste a tu boca para extraerle las &uacute;ltimas gotas de &eacute;l. Tus labios lo pusieron duro de nuevo, pero en eso, volteaste a besarme y a tomar mi pene con tus manos. Te tiraste de nuevo en la cama de espaldas, justo al lado de &eacute;l y llevaste mi pene a la entrada de tu sexo. Volteaste a verle y le dijiste:<\/p>\n<p>-Mira Jorge (all&iacute; me enter&eacute; del nombre de nuestro ocasional acompa&ntilde;ante) ahora le toca a mi hombre.<\/p>\n<p>&Eacute;l te ve&iacute;a extasiado, aun con los &uacute;ltimos estertores de su intensa corrida en ti, tocando su pene, y no perdi&oacute; de vista la forma en que t&uacute; tomabas mi duro pene, lo frotabas en tu cl&iacute;toris y te preparabas para ser penetrada nuevamente.<\/p>\n<p>Entonces colocaste la punta en tu entrada, volteaste a verme, asintiendo ligeramente y de un empuj&oacute;n, te la dej&eacute; ir completa (sabiendo que eso te gusta y excita mucho), provoc&aacute;ndote un gemido excitante y profundo. Jorge estir&oacute; su mano para tocar tus senos que se coronaban con tus erectos pezones y, al sentirlos, tomaste el &iacute;ndice y medio y los empezaste a chupar como si fuera otra verga m&aacute;s, gimiendo a cada embestida m&iacute;a.<\/p>\n<p>Tu vagina estaba repleta de su semen y se sent&iacute;a muy mojada, haciendo que mi pene resbalara deliciosamente hacia tu interior.<\/p>\n<p>Me inclin&eacute; hacia ti, para morder tus senos, jalarlos con mis dientes y sub&iacute; a besar tu boca. Un beso profundo, pasional y excitante fue el resultado. Me puse del otro lado de tu cara y te alcanc&eacute; a decir al o&iacute;do que era extraordinario verte siendo cogida tan rico por una verga nueva, que la disfrutaras tanto y que te dejara llenita de semen, como ahora. S&oacute;lo respondiste que era delicioso, entre los gemidos que te provocaba mi penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Entonces, con tu mano alcanzaste el ya duro pene de Jorge y sustituiste la suya para masturbarlo, mientras me dec&iacute;as lo rico que se sent&iacute;a que te penetrara llena de semen y que esa verga que te hab&iacute;a llenado, la estuvieras acariciando y se fuera poniendo otra vez dura para entrar en acci&oacute;n nuevamente.<\/p>\n<p>Yo levant&eacute; tus piernas hacia tu pecho y met&iacute; mi pene con mayor profundidad. Pronto hiciste que Jorge se incorporara, acercaste su pene a tu boca y te comenz&oacute; a penetrar con &eacute;l. Tus labios rodeaban su tronco y con tu lengua lam&iacute;as brevemente su mojado glande, acompa&ntilde;ando con una de tus manos sus movimientos para masturbarlo m&aacute;s. Entonces, yo le indiqu&eacute; a Jorge que metiera su mano debajo de tu pierna m&aacute;s cercana y que acariciara tu culito, mientras t&uacute; te dedicabas a chuparle su ya enhiesto pene. No tard&oacute; en encontrar el camino y, con algo de saliva en sus dedos, te comenz&oacute; a frotar tu culito, caricia que te hizo levantar la cadera y abrir m&aacute;s tu comp&aacute;s para que &eacute;l pudiera acceder plenamente. Verlo tocarte era excitante y ocasionalmente sacaba yo mi pene de tu vagina para rozar tu culito y humedecer lo suficiente para que sus dedos siguieran sac&aacute;ndote nuevos suspiros y sensaciones especiales.<\/p>\n<p>Te dejabas hacer, y pronto, Jorge meti&oacute; dos dedos en tu culito, con los que te empez&oacute; a coger suavemente. Eventualmente, soltaste su ya muy dura verga para exhalar al sentirte invadida, y regresaste a chupar su pene con mayor intensidad. Tu cara denotaba deseo de m&aacute;s placer y as&iacute; se lo hice ver a Jorge.<\/p>\n<p>Me inclin&eacute; hacia t&iacute;, te bes&eacute; y te dije que te iba a voltear para ponerte encima de m&iacute;. Te abrac&eacute; y r&aacute;pidamente hice ese giro, quedando ahora yo acostado sobre mi espalda, contigo montando mi pene.<\/p>\n<p>Inmediatamente, Jorge entendi&oacute; su rol y se acerc&oacute; a lamer y seguir cogiendo tu culito con sus dedos. Al hacerlo, ocasionalmente Jorge le daba una lamida a mi tronco y a mis test&iacute;culos, lo que se sent&iacute;a muy especial y me dejaba ver que habr&iacute;a otras posibilidades.<\/p>\n<p>Las caricias de Jorge fueron haciendo efecto y t&uacute; ya empujabas la cadera para sentir m&aacute;s fuerte mi penetraci&oacute;n. Te jal&eacute; hacia m&iacute;, y luego de besarte, te pregunt&eacute; si le quer&iacute;as dar tu culito a la verga de Jorge y me dijiste que s&iacute;. &quot;P&iacute;deselo&quot;, te dije. Te incorporaste un poco, tomaste su verga de nuevo, la metiste a tu boca y la chupaste para ponerla m&aacute;s dura, para sacarla y lamer a todo lo largo y sintiendo en tu lengua sus venas marcadas en el tronco, calentando m&aacute;s, si a&uacute;n eso era posible, a Jorge. &Eacute;l no dejaba de coger tu culito con sus dedos y provocarte m&aacute;s orgasmos.<\/p>\n<p>Entonces, sujetando su pene con la punta en la comisura de tus labios, volteaste a &eacute;l y le dijiste:<\/p>\n<p>-mete tu rica verga en mi culito.<\/p>\n<p>Jorge se separ&oacute; de ti, se puso detr&aacute;s tuyo, coloc&oacute; la punta en tu ano y comenz&oacute; a hacer presi&oacute;n para alojar el glande. Tu cuerpo tembl&oacute; de excitaci&oacute;n sinti&eacute;ndote penetrada por esa punta gruesa, y un nuevo e intenso orgasmo se hizo presente en ti, moj&aacute;ndonos profusamente y sintiendo vibrar de la excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No terminaba de penetrarte Jorge, cuando tu cuerpo cay&oacute; desfallecido sobre mi pecho, entre gemidos ahogados y el sudor perlando en cada cent&iacute;metro cuadrado de tu piel.<\/p>\n<p>Apenas te recuperabas, Jorge empez&oacute; a empujar m&aacute;s para alejar todo su miembro en tu cuerpo. Yo pod&iacute;a sentir en tu interior su desplazamiento a trav&eacute;s de esa fina pared que separa tu culito de tu vagina.<\/p>\n<p>Levantaste la cara y me alcanzaste a decir:<\/p>\n<p>-Bien sabes como me gusta sentirme as&iacute;.<\/p>\n<p>Y me besaste con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>La noche promet&iacute;a para m&aacute;s&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Un mensaje tuyo fue el detonador para mi salida de la oficina: &ldquo;Hola amor, nos vemos en la casa, no pases por mi al trabajo. Te tengo una sorpresa. No tardes.&rdquo; Mensajes as&iacute; no suced&iacute;an seguido y los anteriores resultaron muy gratas experiencias. 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