{"id":40494,"date":"2023-01-05T23:00:00","date_gmt":"2023-01-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-05T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-05T23:00:00","slug":"desinhibicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/desinhibicion\/","title":{"rendered":"Desinhibici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40494\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Varias veces les he comentado que con mi amante soy muy desinhibida. Tambi&eacute;n, que fue debido a lo que hice junto con Bernab&eacute; &ndash;posar desnuda para &eacute;l y despu&eacute;s acceder a publicarlos en una p&aacute;gina de intercambios; escribir los primeros relatos de nuestra relaci&oacute;n y publicarlos&ndash; tuve un gozo tremendo en comunicarme sin cortapisas, por correo, con cientos de personas. De la misma forma, aprend&iacute; a ser m&aacute;s directa en mis peticiones sexuales con mi marido y llevarlo, a veces lentamente, a donde he querido.<\/p>\n<p>Desde luego que todo lo anterior tambi&eacute;n benefici&oacute; a mi marido. El ejemplo m&aacute;s n&iacute;tido fue el dejarme penetrar por el ano, adem&aacute;s de masturbarnos conjuntamente por video llamada cuando &eacute;l est&aacute; trabajando en otra ciudad.<\/p>\n<p>Al reflexionar sobre ese cambio en mi personalidad, me pregunt&eacute;, como punto de comparaci&oacute;n, &iquest;as&iacute; pasar&aacute; con la mayor&iacute;a de las mujeres que son infieles? Rele&iacute; algunos de los relatos que, seg&uacute;n los autores, eran casos reales, para ver si directamente o entre l&iacute;neas se manifestaran como una respuesta a mi pregunta. Tambi&eacute;n me ech&eacute; varios cafecitos con algunas amigas y vecinas que s&eacute; son infieles, o me hab&iacute;an contado de alguien cercano a ellas (sobrina, comadre, hermana, amiga, etc.) que lo eran. Logr&eacute; tipificar algunas situaciones que narrar&eacute; en tres casos a quienes asignar&eacute; nombres ficticios. Debo aclarar que en todos los casos que escuch&eacute;, incluidos los que presento, la personalidad de infidelidad ocurri&oacute; entre los 22 y 35 a&ntilde;os (no me referir&eacute; a la infidelidad que no propici&oacute; modificaciones notorias de conducta, pues continuaron con el mismo comportamiento que antes).<\/p>\n<p>Arcelia. Se cas&oacute; a los 20 a&ntilde;os porque le parec&iacute;a buen partido quien se lo pidi&oacute;. Adem&aacute;s, convino con su marido en que ella seguir&iacute;a trabajando como secretaria pues hab&iacute;a estudiado para esa ocupaci&oacute;n. Arcelia hab&iacute;a dejado un noviazgo anterior, bello, seg&uacute;n ella, donde su novio se encandil&oacute; con otra que qued&oacute; embarazada y ellos tuvieron que casarse. Lleg&oacute; virgen al matrimonio, pero en el altar ella se preguntaba &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hago yo aqu&iacute;?&rdquo; pues no sent&iacute;a, ni de lejos, amor por su marido a quien s&oacute;lo le importaba lo material y tener una mujer &ldquo;para sentar cabeza&rdquo; pues &eacute;ste ya hab&iacute;a trotado demasiado. Tuvieron dos cr&iacute;os.<\/p>\n<p>Por m&aacute;s que luch&oacute; contra su deseo de sentir algo por su marido, nunca pudo hacerlo y no sab&iacute;a qu&eacute; era un orgasmo m&aacute;s all&aacute; de los pocos y desangelados que ella lograba en sus momentos de autosatisfacci&oacute;n. De nada sirvieron sus consultas con el psiquiatra y los consejos que &eacute;ste le daba. As&iacute; que, en un arranque de frustraci&oacute;n, a los 30 a&ntilde;os ella decidi&oacute; entregarse al primero que le motivara alguna atracci&oacute;n fuerte. Dos intentos fallaron pues ella se decepcion&oacute; cuando trat&oacute; m&aacute;s a los prospectos que le hab&iacute;an atra&iacute;do. Su terapeuta simplemente le dijo que en realidad ella no estaba enamorada de ninguno de ellos.<\/p>\n<p>Las confidencias con sus amigas cercanas y los juegos verbales que se hac&iacute;an entre ellas, trat&aacute;ndose de putas, rameras, g&uuml;ilas y dem&aacute;s sin&oacute;nimos cuando alguna mencionaba que fulano o zutano estaba muy &ldquo;ensabanable&rdquo; le hicieron pensar en que quiz&aacute; deber&iacute;a de comportarse con mayor seguridad y displicencia ante aquellos a quienes miraba con cierta excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Esa certeza, la hizo arreglarse con mayor coqueter&iacute;a y vestimenta m&aacute;s atrevida. Su marido lo not&oacute;, pero le pareci&oacute; bien que sus amigos lo envidiaran por tener una mujer tan hermosa, incluso que ellos la miraran lujuriosamente. Pero esto &uacute;ltimo ocurr&iacute;a porque ella les coqueteaba cuando su esposo estaba distra&iacute;do o no se encontraba presente. Varias veces, cuando estaba sentada frente a ellos, abri&oacute; las piernas para ver qu&eacute; tanto les crec&iacute;a el bulto entre las piernas. Todo ello lo contaba con jocosidad a sus amigas, quienes le aconsejaban otras formas de juego para ponerlos m&aacute;s calientes.<\/p>\n<p>Ella se convenci&oacute; que estaba bien comportarse como puta y lleg&oacute; a tirarse a tres hombres, pero s&oacute;lo con uno de ellos se sinti&oacute; plena y lo retuvo como amante. Su vida cambi&oacute;, para bien, a partir de ese momento y durante tres a&ntilde;os m&aacute;s. Su marido no se enter&oacute; jam&aacute;s del comportamiento infiel de su mujer, pero s&iacute; se enter&oacute;, cuando Arcelia se lo inform&oacute;, que ella decidi&oacute; estudiar su bachillerato para seguir una carrera universitaria, lo cual mostraba independencia en sus asuntos personales, entre otros cambios de personalidad.<\/p>\n<p>Teresa. Se cas&oacute; poco antes de cumplir los 22 a&ntilde;os. Era feliz con su novio, con quien tuvo un noviazgo que dur&oacute; m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os. No obstante, un par de hombres le hab&iacute;an &ldquo;movido el piso y las hormonas&rdquo;, pero ella resisti&oacute; y le entreg&oacute; la virginidad a su novio.<\/p>\n<p>Ya casada, no tuvo mucha resistencia para aceptar de amantes a dos de aquellos hombres a quienes hab&iacute;a dejado con la verga lista para el coito. Su parteaguas fue cuando result&oacute; embarazada del primero de los amantes, lo cual le ocult&oacute; al padre biol&oacute;gico y el cr&iacute;o naci&oacute; dentro de la familia. Empez&oacute; a leer cuestiones sobre el feminismo y crey&oacute; firmemente que las mujeres deber&iacute;an poder hacer lo mismo que los hombres, lo cual le justificaba plenamente tener amantes y tirarse a todos los hombres que se le antojaran, e hizo sin recato alguno, a pesar de las reticencias de su esposo. La uni&oacute;n matrimonial termin&oacute; en divorcio y con una pensi&oacute;n que le garantiz&oacute; continuar su vida libertina. No acept&oacute; nuevas propuestas de matrimonio y les dej&oacute; claro a los pretendientes que ella los quer&iacute;a para el sexo y, si no les parec&iacute;a, podr&iacute;an retirarse.<\/p>\n<p>Su vida transcurri&oacute; entre personas de la onda new age y trabajos para impulsar el feminismo, el cual poco a poco aprendi&oacute; que ten&iacute;a muchas aristas. Despu&eacute;s de tener cientos de relaciones, unas duraderas y otras fugaces, se calm&oacute; y quiso recuperar la calma perdida. As&iacute;, la &ldquo;viuda del feminismo&rdquo;, como sol&iacute;a llamarse a s&iacute; misma, volvi&oacute; a casarse para estar en paz, pero acept&oacute;, espor&aacute;dicamente y sin que su nuevo marido se enterara, algunos &ldquo;acostones&rdquo; para suavizar la calentura.<\/p>\n<p>Mar (yo). Ya lo relat&eacute; al principio. Lo interesante del asunto, es que a las mujeres nos sigue pesando el &ldquo;qu&eacute; dir&aacute;n&rdquo; y tememos perder el confort econ&oacute;mico que nos da un marido, al cual amamos m&aacute;s que al amante. A este &uacute;ltimo lo conseguimos por calentura, pero nos gust&oacute; y continuamos. Lo mejor es cuando el amante es casado y nos comprende. Nos hace crecer como personas. Adem&aacute;s, estamos dispuestas a calentarnos chateando con hombres calientes de diversas edades, intercambiar fotos y videos con ellos. Pero si alguno de los contactos resulta interesante, atractivo y seguro (esto va mucho m&aacute;s all&aacute; que la salud) para un &ldquo;acost&oacute;n&rdquo;, sin mayor trascendencia que la felicidad del orgasmo, estamos dispuestas a retozar con ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Varias veces les he comentado que con mi amante soy muy desinhibida. Tambi&eacute;n, que fue debido a lo que hice junto con Bernab&eacute; &ndash;posar desnuda para &eacute;l y despu&eacute;s acceder a publicarlos en una p&aacute;gina de intercambios; escribir los primeros relatos de nuestra relaci&oacute;n y publicarlos&ndash; tuve un gozo tremendo en comunicarme sin cortapisas, por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2586,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-40494","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40494","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2586"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40494"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40494\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40494"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40494"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40494"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}