{"id":40509,"date":"2023-01-07T23:00:00","date_gmt":"2023-01-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-07T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-07T23:00:00","slug":"cronicas-vampiricas-ii-los-duques-hacen-trio-con-un-siervo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cronicas-vampiricas-ii-los-duques-hacen-trio-con-un-siervo\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas vamp\u00edricas (II) Los duques hacen tr\u00edo con un siervo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40509\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En el crudo invierno, los se&ntilde;or&iacute;os vamp&iacute;ricos asentados en la gran cordillera monta&ntilde;osa coronada por el Kazbek, ubicada en el C&aacute;ucaso, ocultos se hallaban bajo las gruesas capas de nieve que cubr&iacute;an de blanco sus tejados. La chimenea humeante del palacio Ducal, propiedad de la Duquesa Roja Gabrielle, vaporizaban el ambiente fr&iacute;o que le rodeaba. Al interior, la bella due&ntilde;a, hablaba a Aslam su esposo, poderoso Se&ntilde;or de los Vampiros de bandera roja.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Crees mi amado Aslam, permitan las fuertes nevadas a nuestros amantes, el poder visitarnos?<\/p>\n<p>El poderoso, sanguinario y muy temido Vampiro, respondi&oacute; apuntando con su dedo &iacute;ndice.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Mujer me distraes! Mi mente hoy est&aacute; ocupada en cosas m&aacute;s importantes. Debo adivinar &iquest;Por qu&eacute; los hombres han empezado a amurallarse? Necesito saber si temen la invasi&oacute;n de otras naciones o preparan la guerra contra nosotros.<\/p>\n<p>&ndash; Amor. No debes preocuparte. Ellos saben que ser&iacute;a suicidio aventurarse a una contienda contra nuestra raza. Nada que temer. Mejor rel&aacute;jate. &iquest;Creo que tambi&eacute;n ansias tener aqu&iacute; a nuestros amantes?<\/p>\n<p>Aslam despu&eacute;s de meditar un poco, sentado en el trono Ducal, acicalando su negra barba, dijo.<\/p>\n<p>&ndash; Si son otras naciones debe preocuparme. No saben de nosotros y eso les puede animar a atacarnos. En cambio, de ser los de siempre tendr&eacute; que lanzar ataques preventivos a modo de desanimarlos con rapidez. Mujer creo tienes raz&oacute;n. Debo tranquilizarme. Aun as&iacute; enviar&eacute; esp&iacute;as a las tierras bajas para que me tengan bien informado. En cuanto a nuestros amigos, efectivamente les espero pero dudo puedan llegar. &iquest;Acaso ocupas mucho de ellos?<\/p>\n<p>&#8211; No en absoluto. Meramente tengo ganas de contar en la cama con la compa&ntilde;&iacute;a de esa pareja tan ardiente. No son de vida o muerte pero ser&iacute;a muy grato. Recuerda amado m&iacute;o los orgasmos que nos han regalado.<\/p>\n<p>La voz cavernosa del l&iacute;der del clan, indic&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; Voy a complacerte pero de otra forma. Si los caminos monta&ntilde;osos han sido cerrados por la nieve impidiendo llegar a nuestros amigos en prevenci&oacute;n ve con la plebe. Escoge a aqu&eacute;l que pueda cubrir nuestra expectativa. No olvides cuidar que sexualmente sea perfecto. De lo contrario por haberme quitado el tiempo, &eacute;l morir&aacute; en mis manos.<\/p>\n<p>La mujer, sonriendo, indic&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Amor, si ese sujeto falla, de todos modos t&uacute; y yo ganaremos. Verlo sufrir ser&aacute; un placer. De su sangre gozaremos. Siempre habr&aacute; ganancia para ambos &iquest;No crees?<\/p>\n<p>Horas despu&eacute;s, todos los sirvientes, acudieron al llamado de la Duquesa. En silencio escucharon la encomienda. Sus mentes configuraron que la tarea era por dem&aacute;s dif&iacute;cil. Tem&iacute;an que sus f&iacute;sicos no sirvieran para aguantar el potencial desmedido del exigente matrimonio, en un tr&iacute;o. Pavor les dio conocer la sanci&oacute;n de pena de muerte para en caso de error o fracaso. Por d&iacute;as, nadie respondi&oacute; a la convocatoria. Era m&aacute;s importante conservar el pellejo. La Duquesa, inteligente como siempre, quiso ablandar los miedos al hacer el negocio interesante. Ofreci&oacute; al que fuera valiente una talega de oro puro.<\/p>\n<p>A la semana, entr&oacute; por la puerta de las paredes amuralladas de la Ciudad, un osado y ambicioso mercader de nombre Jerem&iacute;as. Tra&iacute;a consigo al siervo Guillermo. En las calles de la ciudad vamp&iacute;rica, el comerciante escuch&oacute; por doquier, el premio ofertado a aqu&eacute;l que pudiera con el paquete. Despu&eacute;s de un d&iacute;a de calcular sus probabilidades de &eacute;xito y ganancias apost&oacute; a lo grande. Habl&oacute; con su siervo.<\/p>\n<p>&#8211; Por a&ntilde;os te instru&iacute; en la prostituci&oacute;n. Eres el mejor amante. Se nos presenta una gran oportunidad. Es tiempo de demostrar el por qu&eacute; hombres y mujeres te han apetecido en demas&iacute;a. Hay mucho oro de promedio. Si pasas la prueba de satisfacer a los Duques de la regi&oacute;n, te dar&eacute; el 50% de la ganancia. Piensa siquiera que en el futuro no tendr&aacute;s que vivir bajo mi yugo. Ser&aacute;s libre &iquest;Dime si te conviene?<\/p>\n<p>Guillermo, contest&oacute; de inmediato.<\/p>\n<p>&#8211; Amo, sin duda, es conveniente pero fuera de los vampiros rojos, nadie de otra tribu puede acerc&aacute;rsele, salvo que sea de buen t&iacute;tulo nobiliario y t&uacute; no lo eres. &iquest;Tienes alg&uacute;n plan?<\/p>\n<p>&#8211; Si lo tengo, escuch&eacute; decir a una compa&ntilde;&iacute;a de guerreros que ir&iacute;an a espiar a los perecederos pues temen un levantamiento armado. Ir&eacute; a la presencia del Duque a decirle que hace una semana comercialic&eacute; pieles con unos hombres que confesaron estar agrup&aacute;ndose las tribus bajo el mando de la familia Palavich con la intenci&oacute;n de presentar en el futuro cara a nuestra raza. Las forjas seg&uacute;n sus dichos no paran ni de noche ni de d&iacute;a en elaborar espadas, escudos, lanzas y variada armas. Que sus graneros est&aacute;n siendo repletados para aguantar a&ntilde;os sin siembras. Con la suma de detalles me escuchar&aacute; y de paso ofertar&eacute; tus servicios.<\/p>\n<p>A la noche siguiente, al palacio, los dos sujetos se presentaron.<\/p>\n<p>Aslam, escuch&oacute; con gran atenci&oacute;n la explicaci&oacute;n del mercader. Levantado del asiento se&ntilde;orial, orden&oacute; a sus guerreros bajar a las planicies con la misi&oacute;n de quemar todo granero y forja. No deb&iacute;an dejar ganado ni herreros en pie. Luego se acerc&oacute; a Guillermo. Lo not&oacute; moreno de buen f&iacute;sico. Dijo, al due&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Jerem&iacute;as, si tu siervo falla, los dos morir&aacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s dijo al joven.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute;s consciente de la arriesgada tarea.<\/p>\n<p>El raso, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;En d&oacute;nde est&aacute; tu cama?<\/p>\n<p>Aslam, sonri&oacute; y llam&oacute; a la Duquesa. &Eacute;sta, orden&oacute; a sus siervos, dieran ba&ntilde;o, perfume y prendas al valiente. Hecho lo anterior, el siervo, llevado fue a la habitaci&oacute;n matrimonial. Con el permiso del cruel vampiro superior, el joven, dio un beso a la Duquesa. Fue buen comienzo. Aslam, c&oacute;modamente desde el lecho, observ&oacute; c&oacute;mo fue desabrochado el vestido de su esposa que cay&oacute; al piso dej&aacute;ndole los senos al descubierto. Las yemas de los dedos de Guillermo aprisionaron los duros pezones que a ella le hac&iacute;an emitir peque&ntilde;os gemidos. Al pene del nuevo amante le llev&oacute; la mano. Al tomarlo se hinc&oacute; para chuparlo. Era tanto su af&aacute;n que lo introduc&iacute;a hasta llegar a la garganta. El siervo, al meter y sacar en la cavidad bucal el miembro viril fue demostrando sus grandes habilidades. La esposa, supo que ten&iacute;a al indicado para saciar sus deseos.<\/p>\n<p>Aslam, el gigante guerrero, se incorpor&oacute; al faje. La mujer ardiendo en deseos de sexo, se puso en medio de ambos. El invitado con delicadeza le quit&oacute; el calzado, en tanto, el marido la desposey&oacute; del calz&oacute;n. Ya completamente desnuda como osos hambrientos le chupaban sus senos. Sus labios besaban por turno a cada uno. La Duquesa tom&oacute; el erecto, largo, duro, venoso y grueso pene de su esposo para chaquetearlo con fuerza con el apriete de su mano. El siervo baj&oacute; a los pies de la vampira. Comenz&oacute; a lamerlos, luego elev&oacute; su lengua resbal&aacute;ndola en los muslos. Remat&oacute; en la espalda.<\/p>\n<p>Gabrielle gimi&oacute; entrecortadamente cuando Aslam, le introdujo en su cueva h&uacute;meda, los dedos de la mano derecha y con la izquierda le agarr&oacute; su ancho trasero. Dijo la esposa, al marido.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero a mi macho dentro.<\/p>\n<p>El esposo, la inclin&oacute;. Su enorme falo creci&oacute; tanto como la de un caballo. Al irla metiendo en la entre pierna parec&iacute;a que desgarrar&iacute;a los labios vaginales. La esposa dio un fuerte grito cuando de un solo golpe entr&oacute; en ella. Sinti&oacute; que iba a ser partida en dos. El dolor inicial fue transform&aacute;ndose en poco tiempo en gran placer que se vio reflejado en su rostro. Al tiempo que ella abri&oacute; su boca, el siervo, comenz&oacute; a darle fuertes nalgada que dejaron al trasero muy colorado. Los dos la pose&iacute;an. Fren&eacute;tica gozaba. No paraba de gemir. Su vagina palpitaba. Entrecruzaba las largas, torneadas y blancas piernas con la intenci&oacute;n de estrangular el pene del guerrero.<\/p>\n<p>Aslam, le dec&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Eso, as&iacute; Gabrielle! &iexcl;Aprieta m&aacute;s! &iquest;As&iacute; quer&iacute;as? &iquest;Extra&ntilde;as a tus otros amantes que no pudieron llegar? &iquest;Dime de qui&eacute;n eres? No pienso parar en horas.<\/p>\n<p>Gabrielle, respond&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Si, as&iacute; dame. Destroza mi vagina a empujones fuertes. No, no extra&ntilde;o a ellos. Soy de ti mi macho. Soy tuya Aslam. Solo tuya.<\/p>\n<p>El poderoso guerrero, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; B&eacute;same.<\/p>\n<p>Y al raso, orden&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash; Sin que yo saque mi pene, chupa su gran y rosa cl&iacute;toris. Est&iacute;raselo con tus labios.<\/p>\n<p>Guillermo, se hinc&oacute;, elev&oacute; su boca y se dio rico agasajo. La Duquesa enloquecida sent&iacute;a los test&iacute;culos de su esposo chocar en la parte baja de sus nalgas. El bombeo la hizo tener un intenso orgasmo. Qued&oacute; abierta de piernas y con sus manos agarrando sus senos hermosos. Su vagina hinchada se torn&oacute; en un rojo intenso pero excitante. Como pudo se repuso la vampira. Ambos penes meti&oacute; a su boca. Parec&iacute;a que com&iacute;a dos paletas para bajarse desesperadamente el calor.<\/p>\n<p>Luego, Aslam de pie, elev&oacute; a la Duquesa. La coloc&oacute; sobre sus hombros. Lami&oacute; la vulva entera. As&iacute; la hizo explotar. La hembra de tan enorme placer eyacul&oacute; en el rostro de su esposo. Chorros de lubricaci&oacute;n ba&ntilde;aron la cara del poderoso vampiro. La baj&oacute; y llev&oacute; a la cama. El Vampiro raso, recibi&oacute; de &eacute;l, la orden de meter los dedos a la vagina, as&iacute; como chuparle las grandes, duras y redondas tetas. Gabrielle, se contorsion&oacute; de placer mientras chupaba el duro falo de su marido. Aslam, se coloc&oacute; debajo de su esposa. Ella, boca arriba casi desfalleci&oacute; cuando sinti&oacute; ser penetrada analmente. Escuch&oacute; a su marido decir a Guillermo.<\/p>\n<p>&#8211; Entra en su vagina. Que sienta los dos penes al mismo tiempo. R&aacute;pido.<\/p>\n<p>El siervo obedeci&oacute;. La Duquesa, sinti&oacute; los dos viborones empujarse. Ella jadeando, despu&eacute;s de diez minutos, dijo.<\/p>\n<p>&ndash; Ahora los dos dentro de mi vagina al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Las embestidas de los dos falos la hac&iacute;an enmudecer de placer. Sent&iacute;a como se abr&iacute;a al doble su hoyo vaginal cuando ambos m&aacute;stiles roz&aacute;ndose luchaban por entrar m&aacute;s profundo. Eso la hizo elevarse hasta llegar al cl&iacute;max. No pod&iacute;a m&aacute;s. Aslam, el Guardi&aacute;n del Reino Vamp&iacute;rico, al joven indic&oacute; hincarse junto a su mujer. El pene del gigant&oacute;n verti&oacute; chorros calientes, espumantes y espesos de semen cuando explot&oacute; en la boca de ambos. Ni la Duquesa ni el Siervo dejaron se desperdiciara gota alguna de esa miel.<\/p>\n<p>La Duquesa Roja, satisfecha, bes&oacute; a los dos. Los labios de Guillermo, ten&iacute;an el sabor de la leche de Aslam. Terminada la sesi&oacute;n de sexo. Aslam, tom&oacute; el oro y se lo dio al siervo. En ese momento toc&oacute; a la puerta de la rec&aacute;mara el capit&aacute;n de guerreros. Aslam al permitirle el paso, supo que los guerreros a los que mand&oacute; a castigar a los hombres hab&iacute;an sufrido una terrible emboscada que cost&oacute; la vida a varios. El Duque, se visti&oacute; con su armadura. Sali&oacute; al sitio en donde la compa&ntilde;&iacute;a hab&iacute;a sido diezmada.<\/p>\n<p>Ya en el lugar de los hechos, vio a sus vampiros masacrados. Mil veces se pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo pudieron llegar hasta ac&aacute; los hombres? Los pasos monta&ntilde;osos son secretos &iquest;Los habr&aacute;n descubierto?<\/p>\n<p>Al regresar a su Palacio, orden&oacute; salir a la tropa para peinar los montes en b&uacute;squeda de enemigos. Tard&oacute; un mes en regresar. En su ausencia toc&oacute; a Guillermo, saciar las ansias de la Duquesa. En esa ocasi&oacute;n de pasi&oacute;n desenfrenada todos tuvieron ganancia. El mercader obtuvo gran dote. Guillermo fue libre. Elev&oacute; su status al vivir en noviazgo con los amos de la regi&oacute;n y los Duques tuvieron al tercer miembro en la cama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En el crudo invierno, los se&ntilde;or&iacute;os vamp&iacute;ricos asentados en la gran cordillera monta&ntilde;osa coronada por el Kazbek, ubicada en el C&aacute;ucaso, ocultos se hallaban bajo las gruesas capas de nieve que cubr&iacute;an de blanco sus tejados. La chimenea humeante del palacio Ducal, propiedad de la Duquesa Roja Gabrielle, vaporizaban el ambiente fr&iacute;o que le rodeaba. 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