{"id":40541,"date":"2023-01-10T23:00:00","date_gmt":"2023-01-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-10T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-10T23:00:00","slug":"las-notas-de-la-vecina-de-arriba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-notas-de-la-vecina-de-arriba\/","title":{"rendered":"Las notas de la vecina de arriba"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40541\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El edificio en el que viv&iacute;a en Belgrano era relativamente nuevo y ten&iacute;a dos departamentos por piso, todos de una habitaci&oacute;n, por lo que la mayor&iacute;a de los que viv&iacute;amos ah&iacute; &eacute;ramos solteros o parejas j&oacute;venes. Como eran pocos departamentos, era muy raro cruzarme con alguien en el ascensor y tampoco conoc&iacute;a a mucha gente, m&aacute;s que mi vecino de piso y, de vista, a alg&uacute;n que otro vecino de otros pisos.<\/p>\n<p>Entre esa gente que pocas veces ve&iacute;a, ten&iacute;a identificada a una chica que viv&iacute;a en el departamento que estaba justo arriba m&iacute;o, que me parec&iacute;a bastante atractiva, pero con qui&eacute;n nunca cruzamos palabra. Joven, rubia de pelo por los hombros, buen cuerpo, buenos pechos, sonrisa amplia.<\/p>\n<p>Una noche llego con una amiga a casa, con quien de vez en cuando, si and&aacute;bamos con ganas de pasarla bien, nos junt&aacute;bamos a pasar la noche. Algo que me gustaba de esta amiga es que hablaba fuerte y era bastante ruidosa en sus gemidos y sobre todo en sus orgasmos, cosa que me vuela la cabeza. Esa noche, para variar, estuvimos haciendo bastante ruido, con la ventana abierta (por el calor de ese verano) y hasta bien tarde en la madrugada.<\/p>\n<p>Nada de esto es raro, pero lo diferente es que esta vez, al salir a desayunar afuera a la ma&ntilde;ana, me encuentro con una nota en la puerta. La nota dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&ldquo;Estimado vecino: por favor, manten&eacute; los ruidos o m&aacute;s bajos o no tan tarde. &iexcl;No a todos les gusta escuchar tanto gemido de tus chicas a la noche!<\/p>\n<p>-Tu vecina de arriba&rdquo;<\/p>\n<p>Una sensaci&oacute;n entre verg&uuml;enza y excitaci&oacute;n se apoderaron de m&iacute;. Por un lado, sent&iacute;a que toda posibilidad de acercarme a ella iba a tener ese freno de por medio, pero, por otro lado, me calentaba saber que ella hab&iacute;a estado escuch&aacute;ndome toda la noche.<\/p>\n<p>Pasaron un par de d&iacute;as y todo volvi&oacute; a la normalidad, hasta que un jueves por la noche, curiosamente, coincidimos en el ascensor. Ella ven&iacute;a acompa&ntilde;ada por un tipo cualquiera y yo me sonre&iacute; al entrar con ellos.<\/p>\n<p>&mdash;Vas al 5&ordm; piso, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Si &mdash;responde ella.<\/p>\n<p>&mdash;Yo voy al 4&ordm;<\/p>\n<p>&mdash;Ah&#8230;<\/p>\n<p>Aprieto los botones y me quedo mirando al frente con una sonrisa. En ese momento, ella se dio cuenta que era yo a qui&eacute;n le hab&iacute;a puesto la nota la otra vez. Mor&iacute;a por ver su cara, pero prefer&iacute;a mirar para adelante y no cruzar mirada. Me bajo y me despido, ellos siguen al 5&ordm; piso&#8230; escucho su puerta cerrar. Me abro una botella de vino y me pongo a ver una pel&iacute;cula en el sof&aacute;, olvid&aacute;ndome de la situaci&oacute;n. A la hora de acostarme, me estoy cepillando los dientes y escucho, en el silencio de la noche, gemidos y movimientos de cama. Prestando atenci&oacute;n, veo que es mi vecina de arriba, usando al pobre chico ese como un ariete sobre el cual moverse.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n me calienta y al meterme en la cama, sobre el acolchado, empiezo a masturbarme escuchando sus gemidos y ruidos, extra&ntilde;amente, m&aacute;s fuertes de lo usual. La escucho gemir y la pienso movi&eacute;ndose, cabalgando&#8230; siento el ruido de los pies de su cama desliz&aacute;ndose por la habitaci&oacute;n. Mis manos se mueven al mismo ritmo, masturb&aacute;ndome deseando verla, pensando en c&oacute;mo se debe sentir su cuerpo moverse as&iacute;. En sus gritos acompa&ntilde;ando a sus orgasmos me saboreo y relamo, decidido a ser el pr&oacute;ximo que se la coja.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a, decidido, le dejo una nota en su puerta, como ella me la hab&iacute;a dejado a mi antes.<\/p>\n<p>&ldquo;Estimada vecina: a m&iacute; no me molestan los ruidos ni en la tarde ni en la noche. &iexcl;Gracias por compartirlos!&rdquo;<\/p>\n<p>No me anim&eacute; a ponerle &quot;tu vecino de abajo&quot; porque quer&iacute;a que se pregunte qui&eacute;n era esa persona atrevida que le dejaba esa nota, aunque deber&iacute;a ser obvio. Nuevamente, d&iacute;as tranquilos transcurren.<\/p>\n<p>Finalmente, un viernes coincidimos en el horario de regreso a casa y con la suerte de que sea en la entrada del edificio. Abr&iacute; la puerta del edificio y la deje entrar con una sonrisa enorme, y ella cre&oacute; que en ese momento record&oacute; qui&eacute;n era. Subimos al ascensor juntos y aprieto los botones del 4&ordm; y 5&ordm; piso. Ella estaba un poco colorada, pero a su vez sonriendo, mirando hacia abajo, como avergonzada, pero disfrutando la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Este edificio es muy tranquilo los viernes por la noche, &iquest;no? &mdash;le pregunto de manera atrevid&iacute;sima. Ella levanta su mirada con una sonrisa y me dice que s&iacute;. Nos re&iacute;mos juntos y le elevo la apuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Por suerte estamos nosotros dos para elevar los est&aacute;ndares de sonido del edificio &mdash;a lo que a ella le cambia su mirada.<\/p>\n<p>Cambi&oacute; de una risa ingenua a una sonrisa de intriga, de una timidez naif a una complicidad mutua. Aprovecho esta situaci&oacute;n y cuando llego a mi piso, me bajo y le doy un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>No pasaron cinco minutos que escucho que la puerta del ascensor de mi piso se abre otra vez, escucho ruidos de alguien que se acerca a mi puerta, que luego pega la vuelta y sube al ascensor de nuevo, para volver al 5&ordm; piso. Salgo a ver y encuentro una nueva nota que dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&ldquo;Hoy me gustar&iacute;a escuchar m&aacute;s ruidos&quot;.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; es este juego? Me sent&iacute;a intrigado, por lo que agarr&eacute; otro papel, le escrib&iacute; algo respecto a que la pod&iacute;a ayudar en lo que me pidi&oacute;. Junto &aacute;nimo y subo al 5&ordm; piso&#8230; me acerco a su puerta y me agacho para dejarle la nota y en ese preciso momento ella la abre r&aacute;pidamente, ri&eacute;ndose. Me paro, sorprendido pero sonriente y ella me saca la nota de la mano y entra a su departamento, leyendo la nota y me dice &ldquo;&iquest;cerr&aacute;s la puerta?&quot;.<\/p>\n<p>Decidido, cierro la puerta y camino tras ella, que se acerca a la barra de la cocina, id&eacute;ntica a la m&iacute;a, ya que el departamento ten&iacute;a la misma distribuci&oacute;n, pero claramente decorado por una mujer. Y qu&eacute; mujer&#8230; cuerpo divino, caminar seductor y a&uacute;n vestida de oficina. Se queda inm&oacute;vil leyendo la nota y me acerco por atr&aacute;s y, con complicidad ella acerca su cuerpo al m&iacute;o, lo que me da la posibilidad de poder abrazarla por la cintura y empezar a besar su cuello.<\/p>\n<p>Mis manos no aguantaron mucho en subir a sus pechos, sintiendo sus pezones marc&aacute;ndose bajo la camisa y un corpi&ntilde;o peque&ntilde;o para pechos de una medida perfecta. Lanza un suspiro y mueve su cabeza para exponer su cuello, mientras su cintura se acerca m&aacute;s a m&iacute;, momento en donde ella se encuentra con mi erecci&oacute;n, para lanzar otro suspiro a&uacute;n m&aacute;s grande. Mis manos empiezan a bajar y mis dedos a buscar calor y humedad, que terminan encontr&aacute;ndolos entre sus piernas.<\/p>\n<p>Le doy vuelta contra la pared y empiezo a bajar su pantal&oacute;n, mientras ella empieza a abrir su camisa, pero sin sac&aacute;rsela. Al termina de bajar su pantal&oacute;n yo hago lo mismo con el m&iacute;o y al ver su tanga y una cola perfecta, me arrodillo a besarla y lamerla. Voy abriendo sus piernas mientras ella esta con su cara pegada en la pared y empiezo a llenarme de su olor y sabor, cosa que me enciende a&uacute;n m&aacute;s y puedo sentir mi verga queriendo salir a los gritos de mi b&oacute;xer.<\/p>\n<p>Levanto la mirada y la veo en un &aacute;ngulo perfecto, de piernas abiertas como una A mientras baja su tanga, completamente dispuesta a recibirme. Mi b&oacute;xer queda a la misma altura, por lo que la agarro de la cintura y acerco mi verga a sus labios, mientras ella empieza a arquearse para acercarse a m&iacute;. Siento sus labios mojados empapando la cabeza y ah&iacute; mismo empiezo a enterrarme en ella, dejando salir un gemido entre dientes. Se empieza a mover, empiezo a moverme, el ruido de ella mojada en cada penetraci&oacute;n me enloquece, sus gemidos y jadeos me aceleran. Esos mismos gemidos y jadeos con los que a veces me masturbaba al escucharlos, ahora eran m&iacute;os.<\/p>\n<p>La agarro del pelo, mientras ella entierra sus u&ntilde;as en la pared y abre m&aacute;s las piernas, moj&aacute;ndome m&aacute;s, jadeando m&aacute;s fuerte, dici&eacute;ndome que me la siga cogiendo as&iacute;, tal como le gusta. Manoseando sus pechos como puedo no paro de bombear y empiezo a sentir que en cualquier momento acabo. Me acerco a su o&iacute;do y le digo que voy a acabar y eso la enloqueci&oacute;, al punto que siento una explosi&oacute;n de sus jugos en un orgasmo de ella que me hace tambi&eacute;n, llegar a un orgasmo adonde termino acabando dentro de ella de manera brutal.<\/p>\n<p>Mientras segu&iacute; viviendo ah&iacute;, seguimos vi&eacute;ndonos varias veces, siempre dej&aacute;ndonos notas tentadoras bajo la puerta. Como desconocidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El edificio en el que viv&iacute;a en Belgrano era relativamente nuevo y ten&iacute;a dos departamentos por piso, todos de una habitaci&oacute;n, por lo que la mayor&iacute;a de los que viv&iacute;amos ah&iacute; &eacute;ramos solteros o parejas j&oacute;venes. 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