{"id":40545,"date":"2023-01-11T23:00:00","date_gmt":"2023-01-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-11T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-11T23:00:00","slug":"hijo-me-tienes-harta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/hijo-me-tienes-harta\/","title":{"rendered":"\u00a1Hijo, me tienes harta!"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40545\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">11<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 51<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mar&iacute;a entr&oacute; aquella ma&ntilde;ana por tercera vez en la habitaci&oacute;n de su hijo. Abri&oacute; la puerta con ganas y vio que el joven segu&iacute;a tumbado en la cama, hecho un verdadero bollo con las s&aacute;banas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Lev&aacute;ntate ya, joder! &mdash;le vocifer&oacute; como todos los d&iacute;as.<\/p>\n<p>Eran las ocho y media de la ma&ntilde;ana y ni siquiera hab&iacute;a puesto un pie en el suelo. La habitaci&oacute;n ol&iacute;a a cerrado y con cierto aroma fuerte que Mar&iacute;a sab&iacute;a de donde vendr&iacute;a. El consumo de cl&iacute;nex era exagerado y el muy guarro no se le ocurr&iacute;a tirarlos a la basura. Los dejaba en la mesilla para que se secaran y que &ldquo;alguien&rdquo; los recogiera, por supuesto, siempre era su madre.<\/p>\n<p>Javi hizo un sonido ronco como si todav&iacute;a estuviera so&ntilde;ando, aunque bajo las sabanas ten&iacute;a los ojos abiertos y esperaba que su madre se largase para estar tranquilo.<\/p>\n<p>&mdash;Vas a llegar tarde a la universidad. &mdash;tir&oacute; de las sabanas y el joven, &uacute;nicamente con sus calzoncillos, se acurruc&oacute; en posici&oacute;n fetal al notar que no ten&iacute;a la protecci&oacute;n de la manta&mdash; Siempre llegas tarde a la primera hora. &iexcl;Levanta, vamos!<\/p>\n<p>&mdash;Voy&hellip;<\/p>\n<p>La voz de ultratumba dio unos segundos de paz al muchacho que vio c&oacute;mo su madre se iba de la habitaci&oacute;n con fuertes pasos. Nunca le dejaba dormir tanto como quer&iacute;a, &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s daba la primera hora? Lo que un joven necesitaba era dormir y bueno&hellip; las pajas, aunque eso nunca le faltaba.<\/p>\n<p>Llegando a la cocina con el entrecejo torcido, Manuel levant&oacute; la vista del m&oacute;vil viendo como su mujer llevaba el mismo cabreo que todos los d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;C&aacute;lmate, cielo, es lo de siempre. Es un vago sin remedio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; hacemos? &iquest;Dejamos que haga lo que quiera? Todos los d&iacute;as igual&hellip; no hace nada. &mdash;Mar&iacute;a se sent&oacute; al lado de su marido mirando el desayuno de su hijo que llevaba 20 minutos preparado. L&oacute;gicamente, estaba fr&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando tenga un trabajo, seguro que madurar&aacute;. Al menos, cuando requiere, se pone las pilas, est&aacute; sacando la carrera&hellip; &iquest;No?<\/p>\n<p>&mdash;Saca la carrera con cincos de mierda porque no le apetece estudiar m&aacute;s, &mdash;el enfado ma&ntilde;anero todav&iacute;a no se dilu&iacute;a&mdash; solo duerme, est&aacute; frente al ordenador&hellip; &mdash;no quer&iacute;a a&ntilde;adir que tambi&eacute;n se masturbaba sin control&mdash; y sale de fiesta. &iexcl;Esa es su vida!<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, como todos los adolescentes.<\/p>\n<p>&mdash;Pero &iquest;y en casa qu&eacute;? Ni siquiera hace la cama, &iexcl;su puta cama! Y no la hace&hellip; &mdash;no la gustaba soltar palabras malsonantes, pero es que su hijo la sacaba de quicio.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te lo he dicho miles de veces, &mdash;Manu mantuvo un tono calmado, esperando que su mujer no la pagase con &eacute;l&mdash; no le hagas su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro, qu&eacute; f&aacute;cil! &iquest;C&oacute;mo no se me ha ocurrido antes? &mdash;su esposo casi pod&iacute;a sentir el sarcasmo golpe&aacute;ndole en la cara&mdash; Y que nos coma la mierda. Ya dej&eacute; de limpiar su cuarto durante una semana y no quiero volver a tener que limpiar semejante basurero como ese. &mdash;vio a su marido como mov&iacute;a la cabeza indicando que Javi llegaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Co&ntilde;o! &mdash;Mar&iacute;a gir&oacute; su cuello para ver, de que forma su peque&ntilde;o entraba con pasos lentos&mdash; El bello durmiente. &iquest;Ya has dormido tus quince horas diarias para funcionar?<\/p>\n<p>Levant&oacute; la mano como si quisiera pedir calma. Aquel pasotismo a Mar&iacute;a la encend&iacute;a como pocas cosas y tuvo que levantarse para empezar a limpiar lo que hab&iacute;a en el fregadero, as&iacute; no pensar&iacute;a tanto en el vago de su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, &mdash;se dio la vuelta para mirar, como sujetaba la taza con ambas manos&mdash; est&aacute; fr&iacute;a. &iquest;Me la calientas?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hazlo t&uacute;! &mdash;le aull&oacute; mientras Manuel se levantaba en direcci&oacute;n al ba&ntilde;o para escapar, pod&iacute;a oler la dinamita a punto de explotar y &eacute;l, quer&iacute;a conservar todos sus miembros&mdash; Tienes unas bonitas manos para hacerlo, &iexcl;levanta el culo y m&eacute;telo en el micro!<\/p>\n<p>Javi no lo hizo, dej&oacute; la taza en la mesa y se tom&oacute; su desayuno totalmente congelado, menos mal que siendo verano y con el calor que hac&iacute;a le ven&iacute;a bien algo fresquito. Mar&iacute;a, en cambio, se mordi&oacute; el labio para no decir m&aacute;s y cuando termin&oacute; de fregar, sali&oacute; de la cocina con paso acelerado, para hacer&hellip; la habitaci&oacute;n de su hijo.<\/p>\n<p>Al escuchar que los dos hombres de la casa se marchaban, uno para la universidad (llegando tarde) y otro al trabajo, Mar&iacute;a se dej&oacute; caer en el sof&aacute;. Ten&iacute;a todo m&aacute;s o menos terminado, quiz&aacute; despu&eacute;s de un rato relaj&aacute;ndose le tocar&iacute;a planchar, pero lo complicado, que sol&iacute;a ser la habitaci&oacute;n de su hijo, era una tarea que estaba finalizada.<\/p>\n<p>Aprovech&oacute; la buena ma&ntilde;ana para ir a comprar por el barrio, se enfund&oacute; sus mayas de yoga, las zapatillas deportivas y con su pelo moreno recogido en una coleta, sali&oacute; de casa sonriente. Pas&oacute; por dos tiendas, haciendo caso omiso a las miradas lascivas que SIEMPRE le lanzaba el panadero.<\/p>\n<p>Le visitaba desde hac&iacute;a veinte a&ntilde;os y el muy viejo verde no cambiaba ni un poco sus ojos de depredador. Aunque era normal, Mar&iacute;a se conservaba en una buena l&iacute;nea y el yoga la ayudaba a mantener un cuerpo esbelto y tenso. No como Manu, que, avanzados los cincuenta, cay&oacute; en picado, cuesta abajo y sin frenos. Ella todav&iacute;a a mitad de la cuarentena se manten&iacute;a a las mil maravillas.<\/p>\n<p>Mientras caminaba con las bolsas de la compra, pens&oacute; en como poder acercarse Javi. Dentro de una semana terminar&iacute;an las clases y le tendr&iacute;a metido en casa&hellip; todo el d&iacute;a. Aquello derivar&iacute;a en miles de discusiones para que estudiara, no lo pod&iacute;a evitar. Alguna vez hab&iacute;a meditado sobre si era demasiado dura, sobre todo cuando su marido le dec&iacute;a que dejara m&aacute;s manga ancha al joven, pero&hellip; igual Manu era demasiado blando.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a casa con varias miradas clavadas en su trasero, el yoga lo manten&iacute;a en su sitio sin grasa y con mucha dureza. Principalmente, los ojos del panadero eran los que m&aacute;s sent&iacute;a, incluso sal&iacute;a de la tienda para saludarla con una amable sonrisa y despu&eacute;s&hellip; mirarla con tal descaro que no pod&iacute;a disimular.<\/p>\n<p>Orden&oacute; la compra en la nevera y los cajones, aprovechando el rato libre que le quedaba para ponerse una serie en la televisi&oacute;n y descansar de toda la ma&ntilde;ana. Esta no hab&iacute;a sido especialmente dura, pero con el calor que hac&iacute;a, parec&iacute;a que las tareas del hogar pesaran el doble.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; el m&oacute;vil, aprovechando para hablar con su marido, que sab&iacute;a que estar&iacute;a cerca de la pausa para comer. Desbloqueando la pantalla y moviendo sus gr&aacute;ciles dedos le mand&oacute; un mensaje.<\/p>\n<p>&mdash;Este verano va a ser movido&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;? &mdash;Manu se hab&iacute;a adelantado a la hora y ya estaba comiendo.<\/p>\n<p>&mdash;Con Javi en casa, va a ser peor que los a&ntilde;os anteriores. &iexcl;Cada a&ntilde;o que pasa es m&aacute;s vago!<\/p>\n<p>&mdash;Mujer, rel&aacute;jate un poco. Es una fase, sigo creyendo que cuando tenga un trabajo seguro que se normaliza. &mdash;no confiaba en ello a pies juntillas, m&aacute;s bien, era su esperanza. La verdad que a Manu le sorprend&iacute;a lo vago que pod&iacute;a ser su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;No estoy de acuerdo. Naci&oacute; vago, es vago y est&aacute; m&aacute;s que claro que seguir&aacute; siendo vago, Manu.<\/p>\n<p>&mdash;Mar&iacute;a, te pasas, en serio. &mdash;a la mujer le molestaba mucho que no la apoyase, pero se lo call&oacute;&mdash; Tienes que ser m&aacute;s cercano a &eacute;l, &uacute;ltimamente solo os escucho discutir. Llev&aacute;is un a&ntilde;o que tela&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Si me apoyases, seguro que no discut&iacute;amos tanto&hellip; &mdash;no se pudo reprimir, casi nunca le ayudaba cuando discut&iacute;an, siempre la dec&iacute;a que no pasaba nada o no era para tanto. El punto de vista que no ve&iacute;a Mar&iacute;a en eso, era que tal vez no quer&iacute;a echar m&aacute;s le&ntilde;a al fuego.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, no creo que sea mi culpa. Pero sea como sea, tienes que acercarte m&aacute;s a &eacute;l. &mdash;en casa cada vez se ve&iacute;a m&aacute;s en mitad de una guerra que no le gustaba.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; me dir&aacute;s como me acerco a un adolescente que solo le gusta dormir y vaguear. &mdash;porque del tercer vicio que eran las pajas prefer&iacute;a olvidarse.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;, le gusta mucho el ordenador, me suele hablar de juegos, de pel&iacute;culas, de chicos que hablan en internet&hellip; los llamo algo as&iacute; como youtubers o estimer.<\/p>\n<p>&mdash;Stremers, s&iacute;. Estoy algo m&aacute;s a la moda que t&uacute;, carcamal&hellip; &mdash;Manu se rio sabiendo que su mujer tambi&eacute;n lo estaba haciendo al otro lado del m&oacute;vil. Se conoc&iacute;an demasiado&mdash; Te dejo comer tranquilo, yo tambi&eacute;n voy a picar algo.<\/p>\n<p>&mdash;Come un buen plato que te vas a quedar en los huesos. &mdash;estaba delgada, pero no para tanto.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo mucha hambre, tengo una ensalada preparada, dejar&eacute; la mitad para la cena.<\/p>\n<p>&mdash;Al final, te vas a consumir. Va a quedar un esqueleto con dos tetas y nada m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a rio en el sof&aacute;. Ten&iacute;a unos buenos senos, que parec&iacute;a hubieran agrandado a medida que adelgazaba, porque estos no hab&iacute;an decrecido con la perdida de varios kilos. Medit&oacute; sobre lo poco que lo hac&iacute;an &uacute;ltimamente, el deseo sexual de Manu se estaba apagando por la edad, algo normal, aunque a ella todav&iacute;a le quedaba una gran hoguera.<\/p>\n<p>&mdash;No veo que te quejes mucho de eso &mdash;le a&ntilde;adi&oacute; varios gui&ntilde;os y corazones mientras sonre&iacute;a de forma coqueta delante de la televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;De ese cuerpo tuyo&hellip; nunca. Eres preciosa, mi vida.<\/p>\n<p>La esposa le acab&oacute; mandando un coraz&oacute;n y se levant&oacute; para dar buena cuenta de la ensalada. Cierto era, que no ten&iacute;a mucha hambre, pero era hora de comer y se ten&iacute;a que meter algo en el cuerpo.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Pasaron dos semanas y Javi ya se encontraba en casa estudiando. Aunque gran parte del tiempo la pasaba con el m&oacute;vil, sobre todo hablando con sus amigos. Mar&iacute;a le ve&iacute;a sentado en el escritorio, pero nada m&aacute;s era una excusa para que su madre no estuviera ech&aacute;ndole la bronca de continuo.<\/p>\n<p>La mujer estaba hart&aacute;ndose, con solo una semana juntos, no le soportaba m&aacute;s. No aportaba nada, se tumbaba en el sof&aacute;, no hac&iacute;a su cuarto, no ayudaba en casa&hellip; solo estaba en el ordenador, ve&iacute;a pel&iacute;culas y estudiaba&hellip; esto &uacute;ltimo cuando le gritaba. Al menos, parec&iacute;a que si le&iacute;a los libros m&aacute;s que de costumbre, o eso pensaba la mujer, ya que no sab&iacute;a todo lo que estaba con el m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, voy a salir un rato. &mdash;solt&oacute; Javi desde la puerta sin mirar a su madre, que estaba tumbada en la sala.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has estudiado? &mdash;le mir&oacute; por encima de la revista, tratando de comprobar si le iba a mentir. El joven asinti&oacute;, pero Mar&iacute;a no le pudo ver la cara&mdash; Vale, &iquest;vas a venir a cenar?<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;. &mdash;el tono de voz era de lo normal, sin ning&uacute;n tipo de emoci&oacute;n, como si hablar con su madre no le importase.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te hago la cena? &mdash;el chico alz&oacute; los hombros sin saber muy bien que har&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ya me har&eacute; yo algo cuando llegue.<\/p>\n<p>&mdash;Javi&hellip; eso&hellip; nunca pasa. &mdash;levant&oacute; una ceja sorprendi&eacute;ndose de la tonter&iacute;a que dec&iacute;a su peque&ntilde;o. No pudo contener una leve sonrisa que nac&iacute;a en su boca debido a la incredulidad de la frase&mdash; Anda&hellip; Av&iacute;same por el m&oacute;vil y te hago algo.<\/p>\n<p>Se despidi&oacute; con la mano y Mar&iacute;a se qued&oacute; sola en la casa, su marido llegar&iacute;a en breve, pero le apetec&iacute;a disfrutar un poco de la soledad. En multitud de ocasiones y, principalmente, esa semana, los momentos en los que la casa estaba en completo silencio eran los mejores.<\/p>\n<p>Aprovech&oacute; para levantarse y darse una buena ducha, sin que nadie entrara preguntando donde estaba el pan Bimbo o las llaves del coche. Quer&iacute;a una peque&ntilde;a relajaci&oacute;n&hellip; quiz&aacute; una buena masturbaci&oacute;n con gemidos y sin contenerse, de esas que tan poco se pod&iacute;a dar.<\/p>\n<p>Pero al pasar por la habitaci&oacute;n de su hijo, algo le pic&oacute; en el cerebro. Fue como una llamada y atraves&oacute; la puerta abierta para adentrarse en los dominios de su peque&ntilde;o. No pudo evitar fijarse un poco en c&oacute;mo estaba todo, pese a haber hecho su cuarto a la ma&ntilde;ana, el escritorio era claro ejemplo de su &ldquo;organizaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Los libros y papeles que ten&iacute;a de la universidad se agolpaban sobre toda la longitud de la mesa, de un extremo a otro, casi sin dejar ver la madera que los sosten&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;En el caos, hay orden &mdash;dijo para ella misma, sin recordar donde hab&iacute;a podido escuchar esa frase. Aunque tampoco se la cre&iacute;a, m&aacute;s parec&iacute;an unas palabras salidas de alguien que quiere dar validez a su desorden.<\/p>\n<p>Al menos, le pareci&oacute; que su hijo estaba hincando los codos, o por lo menos&hellip; su &ldquo;estudio fingido&rdquo; estaba bien orquestado. Esa llamada mental para entrar en el cuarto, hab&iacute;a venido de la mano de las palabras de su marido por acercarse m&aacute;s a su hijo. Por lo que hizo memoria sobre sus gustos, lo que Manu le dec&iacute;a por el tel&eacute;fono, ya que ella&hellip; no los conoc&iacute;a. La verdad que conoc&iacute;a muy poco de &eacute;l, &uacute;ltimamente solo discut&iacute;an y eso no era bueno, aquella reflexi&oacute;n la disgust&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Menuda mierda de relaci&oacute;n que tengo con mi hijo! &mdash;murmur&oacute; mientras tocaba los papeles de encima de la mesa para apartarlos un poco.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; delante del ordenador, moviendo el rat&oacute;n por la &uacute;nica parte del escritorio sin libros y sacando el teclado de la parte de abajo por si lo necesitase. La pantalla se encendi&oacute;, comenzado a navegar con calma por las carpetas que encontraba. La gran mayor&iacute;a eran juegos que, obviamente, Mar&iacute;a no conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Seguro que de matar&hellip; Este tambi&eacute;n&hellip; &mdash;viendo un rifle en el icono, no pudo evadir un comentario sarc&aacute;stico&mdash; Toda la pinta de que es muy did&aacute;ctico, s&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Dejando a un lado esa parte de la pantalla, baj&oacute; el rat&oacute;n para buscar en internet. Por supuesto, ese ordenador solo lo utilizaba su hijo, ella apenas se met&iacute;a alguna que otra vez si quer&iacute;a imprimir una cosa y Manu&hellip; dudaba de que supiera encenderlo.<\/p>\n<p>Las p&aacute;ginas que ten&iacute;a de inicio tampoco dec&iacute;an nada, alguna de peri&oacute;dicos deportivos, la de la universidad donde miraba las notas y redes sociales, nada donde rascar. Mar&iacute;a medit&oacute; si ser&iacute;a buena idea abrir el historial de navegaci&oacute;n, se imaginaba lo que pod&iacute;a encontrarse, pero tambi&eacute;n sacar&iacute;a en claro los gustos de su hijo.<\/p>\n<p>Puls&oacute; el rat&oacute;n y ante ella apareci&oacute; una larga lista de p&aacute;ginas web. Era evidente lo que ve&iacute;a, su hijo no pon&iacute;a pesta&ntilde;as ocultas porque nadie jam&aacute;s le hab&iacute;a espiado como ahora lo hac&iacute;a su madre. Si lo hubiera sabido, se hubiera cuidado un poco.<\/p>\n<p>El porno que consum&iacute;a Javi parec&iacute;a desmedido, al menos para una madre en mitad de la cuarentena que no estaba puesta en ello. Si las dem&aacute;s madres hablasen del mismo tema o vieran lo que hab&iacute;a dentro de los m&oacute;viles u ordenadores de sus hijos, todas llegar&iacute;an a la conclusi&oacute;n, que pese a ser mucho&hellip; era lo normal entre los j&oacute;venes.<\/p>\n<p>Baj&oacute; y baj&oacute; por la gran lista, viendo que tambi&eacute;n alternaba el porno con otras b&uacute;squedas, viendo stremers en directo y videos de YouTube. Sin embargo, se sorprendi&oacute; de la gran cantidad de p&aacute;ginas web que visitaba&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Normal que me deje sin papel&hellip;! &mdash;dijo en voz baja sacando una peque&ntilde;a sonrisa.<\/p>\n<p>De pronto, una curiosidad naci&oacute; en ella, algo que ni siquiera fue un pensamiento, &uacute;nicamente una inquietud a la que todav&iacute;a ni siquiera le hab&iacute;a dado forma. El dedo que ten&iacute;a encima del rat&oacute;n puls&oacute; de manera impulsiva, d&aacute;ndole &ldquo;sin querer&rdquo; a una de las p&aacute;ginas para adultos y, en un instante, se puso en la pantalla.<\/p>\n<p>Antes de esa mil&eacute;sima de segundo en la que la p&aacute;gina se carg&oacute;, Mar&iacute;a ya quer&iacute;a buscar el icono de la X para deshacerse de ella. Pero cuando son&oacute; el primer gemido de un video que estaba a la mitad, sus manos soltaron el rat&oacute;n como si la hubiera empezado a quemar, para dirigirse tan r&aacute;pidas como torpes a bajar el volumen.<\/p>\n<p>Qued&oacute; con los dedos p&eacute;treos en la peque&ntilde;a ruleta que encontr&oacute; en uno de los dos altavoces, con la mirada fija y casi hipnotizada en la mujer que cabalgaba como posesa a un hombre tumbado en el suelo. Le hizo gracia la estampa, porque la mujer, con unos pechos realmente grandes, vest&iacute;a un peque&ntilde;o disfraz de polic&iacute;a&hellip; o lo que quedaba de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&iexcl;Es esto lo que le gusta a Javi!? &mdash;se pregunt&oacute; con una ceja levanta y una sonrisa que no pod&iacute;a disimular.<\/p>\n<p>Calmando su curiosidad, puls&oacute; el anterior video que sal&iacute;a en la lista. Otra mujer vestida de polic&iacute;a sal&iacute;a a escena y Mar&iacute;a, esta vez, se tap&oacute; la boca para no re&iacute;rse. No es que le fuera gracioso que a su peque&ntilde;o le gustase &ldquo;ese rollo&rdquo;, pero la situaci&oacute;n le era tan extra&ntilde;a&hellip; que la sacaba una ligera sonrisa. No todos los d&iacute;as se descubren los secretos sexuales de un hijo.<\/p>\n<p>Descendi&oacute; por la lista y segu&iacute;a habiendo mujeres disfrazadas como agentes de la ley. Daba la impresi&oacute;n de que su hijo ten&iacute;a un fetiche, no era nada extra&ntilde;o, quiz&aacute; peculiar, pero a Mar&iacute;a no le asombr&oacute;. Solamente se le pas&oacute; una broma por la cabeza, una peque&ntilde;a frase que le hizo sonre&iacute;r de la tonter&iacute;a que era y acab&oacute; brotando de sus labios.<\/p>\n<p>&mdash;Si me vistiera de polic&iacute;a, seguro que recog&iacute;a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando sus labios se volvieron a sellar, le pareci&oacute; tal locura que volvi&oacute; a re&iacute;r, esta vez de manera estridente, porque en su cabeza de verdad le parec&iacute;a de lo m&aacute;s gracioso. Aunque la idea de que consiguiera que Javi hiciera su habitaci&oacute;n&hellip; la gustaba.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Pas&oacute; otra semana y aunque Javi segu&iacute;a estudiando o eso parec&iacute;a, las continuas broncas eran el pan nuestro de cada d&iacute;a. Manu sol&iacute;a escapar m&aacute;s temprano de lo habitual, dejando en el cuadril&aacute;tero a los otros dos miembros de la familia para que peleasen cuanto quisiesen.<\/p>\n<p>Era la t&oacute;nica de las ma&ntilde;anas, decirle veinte veces que se despertase, hacerlo a las tantas y despu&eacute;s, ir al sof&aacute; a &ldquo;estudiar&rdquo; con el m&oacute;vil al lado, porque hacerlo delante del ordenador, seg&uacute;n sus palabras&hellip; le cansaba.<\/p>\n<p>A Mar&iacute;a esa dejadez la pon&iacute;a de los nervios, ella siempre hab&iacute;a sido tan decidida y rutinaria para todo, odiaba cuando algo le quedaba sin hacer. En cambio, su hijo tan&hellip; tan&hellip; no sab&iacute;a c&oacute;mo calificarlo. &ldquo;&iexcl;Esto es culpa de su padre, seguro!&rdquo; pens&oacute; queriendo pagar su enfado con alguien m&aacute;s que con Javi.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah&iacute; se vive bien? &mdash;le dijo mientras entraba en la sala recogiendo su desayuno. La mir&oacute; y volvi&oacute; a sus hojas, ten&iacute;a el m&oacute;vil con luz sobre su vientre, no estaba estudiando&mdash; &iquest;El cuarto? &iquest;Se hace solo?<\/p>\n<p>&mdash;Voy en nada, esta p&aacute;gina y ya hago la cama &mdash;contest&oacute; sin mucho entusiasmo.<\/p>\n<p>&mdash;La cama, abre la persiana, tira esa basura llena de mocos, &mdash;cl&iacute;nex de semen para ser m&aacute;s exactos, pero Mar&iacute;a no lo iba a decir&mdash; la ropa que huela mal a lavar&hellip; &iquest;Sigo o te lo sabes?<\/p>\n<p>&mdash;Te prometo que ahora voy. &mdash;eso ol&iacute;a a mentira.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a no pudo contener un bufido que trataba de ser una carcajada, aunque pareci&oacute; m&aacute;s el sonido de una yegua rebuznando. Mir&oacute; negando a su hijo y algo se le pas&oacute; por la cabeza. En un rayo de imaginaci&oacute;n record&oacute; todas las p&aacute;ginas porno con la que ten&iacute;a el gusto de deleitarse. Sonri&oacute; de forma macabra, queriendo tirarle alguna pulla sobre todo ese contenido y quiz&aacute; por la verg&uuml;enza que la hiciera caso, pero se seren&oacute;, solo dejando una peque&ntilde;a frase.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes que deber&iacute;a hacer? &mdash;el joven no la mir&oacute;, segu&iacute;a con la vista fija en los papeles, no obstante, no mov&iacute;a los ojos&mdash; Voy a comprarme una porra. De polic&iacute;a, &iquest;eh? Nada de imitaciones. Real, de las negras que tienen madera por fuera y hierro por dentro, para cuando no me hagas caso, darte con ella. &iquest;Qu&eacute; te parece?<\/p>\n<p>En aquel preciso instante, en el que termin&oacute; de hablar, Mar&iacute;a contempl&oacute; un milagro. Javi la observ&oacute; detenidamente, apartando sus hojas de encima y se levant&oacute; del sof&aacute;, dejando todo all&iacute;, incluso el m&oacute;vil. Pas&oacute; por donde estaba su madre sin ni siquiera mirarla, dejando un olor a semen y sudor que a Mar&iacute;a le hizo dar un paso disimulado alej&aacute;ndose de &eacute;l. Era demasiado fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;Ya voy.<\/p>\n<p>Fueron las dos &uacute;nicas palabras que salieron de su boca mientras su madre le miraba tratando de contener la estupefacci&oacute;n que sent&iacute;a. Parec&iacute;a derrotado, vencido por una &uacute;nica frase que a Mar&iacute;a le hab&iacute;a salido sin pensar. Y all&iacute; se qued&oacute; la mujer, con la boca abierta y escuchando los pasos de su peque&ntilde;o, perdi&eacute;ndose en la largura del pasillo.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a no se lo pod&iacute;a creer, se llev&oacute; la mano a la boca con los ojos abiertos como una lechuza en mitad de la noche. &iexcl;Hab&iacute;a vencido! Por primera vez hab&iacute;a ganado a su hijo de forma clara. Solo hab&iacute;a sido necesaria una alusi&oacute;n a la autoridad, nada m&aacute;s. Trat&oacute; de ocultar su carcajada que se quer&iacute;a elevar por encima del sonido de la televisi&oacute;n y acab&oacute; por sentarse para tratar de calmar su euforia.<\/p>\n<p>Al de un cuarto de hora, pas&oacute; algo temerosa por la habitaci&oacute;n. Quiz&aacute; su gran alegr&iacute;a ahora se convertir&iacute;a en desesperaci&oacute;n cuando viera que su hijo no hab&iacute;a hecho nada. Sin embargo, menuda sorpresa cuando abri&oacute; la puerta y se encontr&oacute; a Javi agachado bajo la cama sacando calcetines perdidos.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se qued&oacute; parada en el umbral de la puerta, sin decir ni una palabra, ni tan siquiera querer respirar. Era como ver un fantasma o un cuerpo difunto levantarse de su tumba, algo tan imposible que por primera vez en su vida se pregunt&oacute; si estaba despierta.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si entrar del todo o decir algo, cualquier movimiento pudiera romper ese halo de magia que cubr&iacute;a la mente de su peque&ntilde;o. Al final, cuando el joven se levant&oacute; del suelo despu&eacute;s de limpiar debajo de la cama, se decidi&oacute; por decir algo.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien&hellip; &mdash;no pod&iacute;a ocultar su asombro.<\/p>\n<p>&mdash;Me falta el armario. &mdash;su tono era seco y casi avergonzado.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, no. &mdash;par&oacute; Mar&iacute;a a su hijo que afanosamente se encamina al armario para ordenarlo por completo&mdash; Tienes que estudiar, cielo.<\/p>\n<p>Hubo un silencio, m&aacute;s por parte de Mar&iacute;a que por Javi. En su cabeza reson&oacute; una pregunta al haber escuchado semejante palabra cari&ntilde;osa hacia su hijo. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto hac&iacute;a que no le dedicaba una palabra amable?&rdquo; No lo recordaba.<\/p>\n<p>Pas&oacute; su mano con dulzura por el antebrazo del joven, sintiendo algo de humedad debido al sudor por tanta tarea ma&ntilde;anera y le a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ya termino yo. Ponte a estudiar o&hellip; &mdash;no se cre&iacute;a lo que iba a decirle, pero tal vez su hijo se lo merec&iacute;a&mdash; si te apetece, puedes descansar un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor ser&aacute; estudiar, ma&ntilde;ana tengo un examen y el viernes otro.<\/p>\n<p>&mdash;Bien&hellip; muy bien. &mdash;no pod&iacute;a decir m&aacute;s, la expresi&oacute;n en su rostro ten&iacute;a que ser un verdadero cuadro.<\/p>\n<p>El joven se puso en el escritorio, abriendo de golpe un libro que conten&iacute;a un buen pu&ntilde;ado de papeles, mientras Mar&iacute;a cog&iacute;a los calcetines desparejados que estaban sobre la cama.<\/p>\n<p>Ech&oacute; un vistazo r&aacute;pido, estaba todo ordenado, m&aacute;s o menos de forma correcta, pero &iquest;qu&eacute; se le pod&iacute;a pedir? Era su primera vez.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, &mdash;qu&eacute; raro sonaba en su boca, era como hablar otro lenguaje&mdash; te dejo mejor solo. Estudia mucho, &iquest;vale? &mdash;lo a&ntilde;adi&oacute; en un tono dulce, conciliador, sin los gritos habituales. Una maravilla.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, mam&aacute;. Y, por favor, cierra la puerta.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a le hizo caso, arrimando la puerta mientras el joven se levantaba hacia la mesilla de noche y all&iacute; cog&iacute;a algo. El sonido que la lleg&oacute; a los o&iacute;dos fue similar a un papel rasg&aacute;ndose. Supo al momento que su peque&ntilde;o estaba cogiendo un trozo de papel de la caja de la mesilla, con toda seguridad para darse un momento de relajaci&oacute;n y placer.<\/p>\n<p>Por primera vez, no lo vio como algo asqueroso, sino como una situaci&oacute;n normal. No la importaba, era de imaginar que en tales a&ntilde;os la ebullici&oacute;n de sus hormonas le har&iacute;a tener un ardor que ella apenas recordaba. &ldquo;Que haga lo que quiera&rdquo; se dijo Mar&iacute;a para acabar por a&ntilde;adir &ldquo;se lo ha ganado&rdquo;.<\/p>\n<p>Anduvo la distancia que la separaba hasta la cocina, mirando extra&ntilde;amente hacia atr&aacute;s como si todav&iacute;a estuviera so&ntilde;ando. No pod&iacute;a creerse que Javi&hellip; &iexcl;Su Javi! La hubiera hecho caso a la primera, sin discutir y de manera tan eficiente. Solo por&hellip; decirle que le iba a dar con la porra policial.<\/p>\n<p>Un extra&ntilde;o sentimiento aflor&oacute; en ella, teniendo que agarrarse el pecho como si algo la estuviera oprimiendo desde dentro. No pod&iacute;a parar de sonre&iacute;r y ya en la cocina, se dio cuenta de que el caso que le hab&iacute;a hecho&hellip; esa posici&oacute;n de autoridad que hab&iacute;a adquirido&hellip; la gust&oacute;. Tal vez, demasiado.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Toda aquella semana fue demasiado rara o, m&aacute;s bien, peculiar. Desde el d&iacute;a de la &ldquo;porra&rdquo; como ya lo llamaba Mar&iacute;a, Javier hab&iacute;a estado totalmente servicial. Hac&iacute;a su cama seg&uacute;n se levantaba, desayunaba, estudiaba e incluso ped&iacute;a permiso para salir.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a sentirse mejor, Mar&iacute;a hab&iacute;a vuelto a sonre&iacute;r a diario e incluso Manu le pregunto qu&eacute; hab&iacute;a pasado con el joven, porque no discut&iacute;an. &Uacute;nicamente ten&iacute;a una respuesta para ello.<\/p>\n<p>&mdash;Habr&aacute; madurado. &mdash;mientras pon&iacute;a una sonrisa tonta que la hac&iacute;a de lo m&aacute;s bella.<\/p>\n<p>No era cierto y el poder de la porra era lo que hab&iacute;a creado a un hijo del todo ordenado y responsable. Su madre estaba tan encantada que, sorpresivamente el s&aacute;bado a la noche, mientras ve&iacute;a con su marido una pel&iacute;cula, un instinto sexual salvaje surgi&oacute; de pronto.<\/p>\n<p>Apenas lo hac&iacute;an y la mujer ya se hab&iacute;a acostumbrado, pero esa noche, con Javier lejos de casa, algo la pic&oacute; entre sus piernas y despert&oacute; como un basilisco.<\/p>\n<p>Se lanz&oacute; sobre su marido, dejando que este se quejase sin cambiar la media sonrisa que portaba. Lo empez&oacute; a besar, sintiendo el sabor de la cerveza en su paladar, al tiempo que el hombre no daba cr&eacute;dito a lo que pasaba.<\/p>\n<p>Todo fue r&aacute;pido, demasiado para Mar&iacute;a, que al de tres minutos de cabalgar a su hombre en el sof&aacute;, sinti&oacute; como un c&aacute;lido esperma la llenaba por dentro sin que llegara al orgasmo.<\/p>\n<p>Manu pidi&oacute; perd&oacute;n, le hab&iacute;a pillado todo por sorpresa, y Mar&iacute;a dijo que no pasaba nada. Sin embargo, s&iacute; que pasaba, el fuego no se hab&iacute;a apagado y con la excusa del sue&ntilde;o, tuvo que apagarlo en su cama, con la cabeza sobre la almohada y las venas del cuello a punto de estallar.<\/p>\n<p>No pens&oacute; en nada en particular, mucho menos en su marido. Sin embargo, s&iacute; que record&oacute; la sensaci&oacute;n que tuvo con su hijo, ese sentimiento de autoridad y de obediencia que hizo que su mano, despu&eacute;s de un movimiento fren&eacute;tico sobre su sexo, se acabara llenando de jugo pringoso.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Las cosas no duran eternamente, y esta situaci&oacute;n, no iba a ser la excepci&oacute;n. El lunes por la ma&ntilde;ana, Mar&iacute;a no fue a la habitaci&oacute;n de Javier y este se levant&oacute; sobre el mediod&iacute;a. Pese a que la mujer se imaginaba que esto volver&iacute;a a pasar, no esperaba que fuera tan pronto.<\/p>\n<p>La rutina anterior al d&iacute;a de la porra volvi&oacute; como si nada hubiera pasado. No hizo la cama, no abri&oacute; la ventana, ni siquiera desayun&oacute;, directamente se fue al sof&aacute; a tumbarse.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a no dijo nada y permiti&oacute; que hiciera lo que quisiera, se hab&iacute;a ganado un poco de manga ancha despu&eacute;s de los d&iacute;as tan buenos. Sin embargo, aquello dur&oacute; todo aquel lunes y a la noche, despu&eacute;s de estar toda la tarde con sus amigos en la calle, Mar&iacute;a le abord&oacute; en la sala mientras Manu cenaba en la cocina.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas bien con los ex&aacute;menes? &mdash;us&oacute; el tono conciliador que esos d&iacute;as imper&oacute; en sus cuerdas vocales.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que s&iacute;, los de la semana pasada los bord&eacute; &mdash;&ldquo;normal&rdquo; pens&oacute; Mar&iacute;a imaginando una porra golpeando a su hijo&mdash; Esta semana me queda uno el viernes, es bastante complicado, no creo que lo apruebe.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no? &mdash;pregunt&oacute; sin dejar de mirarle y acomod&aacute;ndose en el sof&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; &mdash;resopl&oacute; con algo de desidia&mdash; estoy muy cansado de tanto estudio. No me entra m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dices? &mdash;por poco le sale una sonrisa al suponer que era una broma, pero no lo parec&iacute;a&mdash; Si has tenido dos ex&aacute;menes, no es para tanto. &iquest;Cu&aacute;ntos te quedan?<\/p>\n<p>&mdash;Este y dos m&aacute;s, aunque a uno de ellos no s&eacute; si me presentar&eacute;.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a le mir&oacute; con los ojos bien abiertos, meditando sobre si le hab&iacute;a o&iacute;do bien o no. Si no hab&iacute;a entendido mal, su hijo no se iba a presentar a un examen porque estaba cansado y reposaba en el sof&aacute;. Recobrando su antigua personalidad y dejando a un lado el entendimiento a su hijo, le coment&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;No vas a hacer ese examen? &mdash;Javi trat&oacute; de decir que no, pero no le dio tiempo&mdash; Lo vas a hacer y ma&ntilde;ana mismo te pondr&aacute;s a estudiar todo el d&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; es eso de no aprobar porque est&aacute;s cansado? &mdash;se levant&oacute; para no seguir discutiendo y se encamin&oacute; hacia la cocina&mdash; &iexcl;Como no estudies&hellip;! &iexcl;Ya ver&aacute;s&hellip;!<\/p>\n<p>No sab&iacute;a muy bien lo que le har&iacute;a, era una amenaza vac&iacute;a, pero por alg&uacute;n motivo sinti&oacute; que Javi la tomaba muy en serio. Ten&iacute;a un rostro plano, mientras su pelo, de forma graciosa, apuntaba en picos hacia miles de lados, contrastaba con lo que estar&iacute;a pensando.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se tir&oacute; en la cama, despu&eacute;s de pasar por la cocina y no responder a las preguntas de su marido sobre lo que pasaba. Tampoco indag&oacute; mucho m&aacute;s, se qued&oacute; a un lado de la conversaci&oacute;n como siempre hac&iacute;a, no quer&iacute;a recibir tambi&eacute;n un grito como su hijo.<\/p>\n<p>Mir&oacute; el m&oacute;vil con calma, sin ning&uacute;n objetivo en particular, al tiempo que reflexionaba sobre c&oacute;mo hacer cambiar el parecer a su peque&ntilde;o. Lo de la porra hab&iacute;a calado en &eacute;l, solo unos d&iacute;as, pero bueno, hab&iacute;a sido un inicio.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a hacer para que Javi siguiera con la buena actitud durante m&aacute;s tiempo? Rebusc&oacute; en su cerebro, pero no se le ocurr&iacute;a m&aacute;s que decirle que le iba a esposar. Una tonter&iacute;a y seg&uacute;n lo que le dec&iacute;a su l&oacute;gica, el efecto ser&iacute;a tan breve como el de la porra.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; oteando el m&oacute;vil, alguna que otra amiga la hab&iacute;a escrito en el grupo de yoga, pero no la hizo mucho caso. Sin embargo, viendo ese grupo, una idea rocambolesca colocada por la gracia del universo le apareci&oacute; en la mente.<\/p>\n<p>Era demasiado atrevida, no obstante, podr&iacute;a suponer tal shock para su hijo que igual cambiaba para un a&ntilde;o entero o&hellip; para siempre. La idea hab&iacute;a nacido despu&eacute;s de pensar que ten&iacute;a que comprar otro pantal&oacute;n de yoga, el que ten&iacute;a estaba viejo y alguna que otra mancha de a saber qu&eacute;, no desaparec&iacute;a.<\/p>\n<p>Deb&iacute;a comprarse uno nuevo, no obstante, la &uacute;ltima vez no encontr&oacute; ninguno de color negro, solo de colores llamativos. Lo que dijo en aquel momento, mientras se dirig&iacute;a a pagarlo, es que parecer&iacute;a que estaba disfrazada de payasa. Todav&iacute;a tirada en la cama, una frase hizo acto de presencia en su cabeza, alumbrada con luces de ne&oacute;n para darle much&iacute;simo m&aacute;s &eacute;nfasis. &ldquo;Como si fuera disfrazada&rdquo;.<\/p>\n<p>Fue con eso &uacute;ltimo que apareci&oacute; una imagen muy n&iacute;tida de ella. Estaba detr&aacute;s de Javi, mientras este estudiaba sentado de manera afanosa en su escritorio, casi como un reo picando piedras en el patio.<\/p>\n<p>Ella ten&iacute;a una porra en una mano que mec&iacute;a hasta golpear la otra de forma amenazante. Aunque no era solo eso, vest&iacute;a un uniforme policial, uno intimidante que no permit&iacute;a a Javier ni siquiera virar el cuello para mirarla.<\/p>\n<p>La imagen de su hijo estudiando d&iacute;a y noche por miedo a las represalias abord&oacute; su mente como un germen que lo infect&oacute; todo. La idea estaba en marcha, exclusivamente ten&iacute;a que comprobar que no era tan descabellada. Lo har&iacute;a a la ma&ntilde;ana, mientras su marido no estaba y si Javi se re&iacute;a solo ten&iacute;a que decirle que sab&iacute;a que se masturbaba con polic&iacute;as. Con aquel argumento tan directo ganar&iacute;a cualquier discusi&oacute;n y har&iacute;a cerrar la boca a su peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>Naveg&oacute; un poco por internet, todos los disfraces que encontraba eran&hellip; demasiado subidos de todo y unos cuantos, excesivamente provocativos. Mar&iacute;a no ten&iacute;a mal cuerpo, pero una cosa era vestirse de polic&iacute;a y otra de polic&iacute;a &ldquo;sexy&rdquo; como rezaba un anuncio.<\/p>\n<p>Lo que ten&iacute;a en mente era un uniforme m&aacute;s recatado, m&aacute;s acorde a la realidad, aunque parec&iacute;a que no hab&iacute;a nada similar y lo que se acercaba a lo que ella ve&iacute;a en las calles, era demasiado caro. Tampoco iba a gastarse un dineral en una cosa que no sab&iacute;a si funcionaria, de no ser as&iacute;, tan solo ser&iacute;a un trapo viejo oculto en el armario.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; bajo las sabanas con la idea de probar. No ten&iacute;a nada que perder, si no funcionaba solamente quedar&iacute;a como una an&eacute;cdota, le dir&iacute;a a su hijo que no sab&iacute;a que m&aacute;s hacer para que centrase un poco la cabeza y ya. &iquest;Qu&eacute; ten&iacute;a que perder?<\/p>\n<p>As&iacute; se durmi&oacute;, con una sonrisa que no se borraba del rostro y un raro escozor dentro de su cuerpo que no pod&iacute;a calmarse ni aunque se rascase. So&ntilde;&oacute; con varias cosas, de las que ninguna recordar&iacute;a a la ma&ntilde;ana siguiente, sin embargo, durante la noche su vagina lleg&oacute; a humedecerse.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Camin&oacute; bajo el sol de verano con descarada alegr&iacute;a. En su cara, sin saber muy bien el motivo, no podr&iacute;a borrar la sonrisa que ten&iacute;a dibujada desde que amaneci&oacute;. Hab&iacute;a tenido una buena noche y con un sue&ntilde;o bastante satisfactorio que, lamentablemente, no recordaba.<\/p>\n<p>Javier parec&iacute;a que ten&iacute;a la intenci&oacute;n de hacer cosas, se hab&iacute;a levantado pronto, al menos, eso era positivo. Aunque Mar&iacute;a, tampoco hab&iacute;a perdido el tiempo en comprobar qu&eacute; hac&iacute;a su hijo, ten&iacute;a otras cosas preparadas.<\/p>\n<p>El nerviosismo la entr&oacute; cuando atisb&oacute; a lo lejos la tienda de disfraces. Tampoco hac&iacute;a nada malo, o eso se dec&iacute;a una y otra vez para borrar el temblor que emerg&iacute;a de su interior. Suspir&oacute; una vez delante de la puerta, echando una r&aacute;pida ojeada y cuando la dependienta qued&oacute; liberada, entr&oacute; para acudir directamente a ella.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as. &mdash;la mujer entrada en a&ntilde;os se contagi&oacute; de su sonrisa&mdash; &iquest;La puedo ayudar?<\/p>\n<p>&mdash;Buenas, s&iacute;. &mdash;se frot&oacute; el pantal&oacute;n vaquero, queriendo hacer desaparecer esos nervios tontos que ten&iacute;a encima&mdash; Eh&hellip; mire&hellip; buscaba un disfraz en concreto. He mirado por internet, pero no lo encuentro, no s&eacute; si me puede ayudar.<\/p>\n<p>&mdash;Veamos si juntas lo encontramos. &mdash;la dulce mueca de la mujer, a Mar&iacute;a le record&oacute; a la de su abuela y aquello, templ&oacute; un poco su cuerpo&mdash; Dime, &iquest;qu&eacute; es lo que en concreto est&aacute;s buscando?<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip;<\/p>\n<p>Por un momento se mantuvo en silencio con los ojos fijos en la mujer. La idea parec&iacute;a del todo descabellada, estaba yendo a comprar un disfraz en mitad de verano sin ninguna festividad presente. Adem&aacute;s, lo picante del disfraz podr&iacute;a hacer que aquella mujer pensara algo que no era lo correcto. Sin embargo, una frase emergi&oacute; en su cerebro como si fuera un chasquido de dedos y le dijo con total naturalidad, &ldquo;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da lo que opine?&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Un disfraz. Bueno, eso es obvio. &mdash;sac&oacute; una sonrisa muy bonita que la dependienta volvi&oacute; a copiar&mdash; Hab&iacute;a pensado algo de&hellip; un disfraz de la autoridad&hellip; de polic&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo. Creo que tengo alguno en la parte del fondo. &mdash;la mujer comenz&oacute; a andar y la hizo un gesto con la mano&mdash; Vamos a mirar, ven conmigo.<\/p>\n<p>Recorriendo la tienda, que no era peque&ntilde;a, llegaron hasta dos filas de disfraces colgados en perchas, una encima de otra. La mujer comenz&oacute; a rebuscar en una zona espec&iacute;fica, asintiendo la cabeza justo cuando sacaba uno de los disfraces. Sigui&oacute; buscando entre la montonera de ropa que pend&iacute;a de una barra de metal y otros dos acabaron en sus manos.<\/p>\n<p>&mdash;Estos son los tres que tengo para mujer. &mdash;ech&oacute; un vistazo r&aacute;pido y Mar&iacute;a sinti&oacute; los ojos de la mujer recorri&eacute;ndola el cuerpo&mdash; Creo que te van a sentar de maravilla.<\/p>\n<p>En la puerta, el sonido de la campanilla advirti&oacute; a la dependienta que otro cliente hab&iacute;a llegado. Se acerc&oacute; a una mesilla de cristal cercana y los deposit&oacute; en esta con sumo tacto, mirando despu&eacute;s a Mar&iacute;a que estaba tensa como un cable de acero.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, tienes tiempo. &mdash;la regente de la tienda era de lo m&aacute;s amable. Se dio la vuelta para mirar a la puerta y acab&oacute; de a&ntilde;adir&mdash; Voy a atender a esa chica, si necesitas otro disfraz o cualquier cosa me llamas. Te dejo sola para que puedas decidir.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a ten&iacute;a delante de ella las opciones, y antes de que la mujer se alejase con pasos lentos y acolchados por unas c&oacute;modas zapatillas, ya ten&iacute;a uno como elecci&oacute;n principal. Era el m&aacute;s caro, pero tambi&eacute;n el m&aacute;s completo. El disfraz era que m&aacute;s se acercaba a la realidad, con un pantal&oacute;n largo, un polo de manga corta y los dem&aacute;s accesorios b&aacute;sicos, era el id&oacute;neo, la viva representaci&oacute;n de lo que imagin&oacute; en la cama.<\/p>\n<p>Sin embargo, no quer&iacute;a precipitar su elecci&oacute;n, por lo que oje&oacute; los otros dos por mera curiosidad. Uno de ellos, directamente, lo volvi&oacute; a colgar en la larga barra de metal, aislado con los dem&aacute;s disfraces a la espera de ser comprado. Era demasiado expl&iacute;cito, con una camisa de pocos botones que dejaba al aire el escote de forma directa y, una falda tan pegada como peque&ntilde;a que m&aacute;s parec&iacute;a un cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>Puso atenci&oacute;n en el otro que ten&iacute;a, no lo quer&iacute;a descartar con tanta rapidez. Parec&iacute;a m&aacute;s moderado, un vestido de color azul marino algo ce&ntilde;ido, ten&iacute;a una cremallera que pod&iacute;a abrirse hasta el pecho y terminaba en una falda plisada que, por lo menos, la cubr&iacute;a los muslos. La modelo que posaba en la foto de la esquina superior derecha, se ve&iacute;a realmente sensual, pero tambi&eacute;n poderosa y autoritaria. Ten&iacute;a un cintur&oacute;n pegado que portaba tanto la porra, como las esposas, adem&aacute;s de una pistola que ense&ntilde;aba amenazante.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; los dos en el aire, mir&aacute;ndolos detenidamente y cedi&oacute; a unos impulsos que nac&iacute;an dentro de su alma y que, desde la noche anterior, no pod&iacute;a detener. Colg&oacute; de nuevo en la barra uno de los disfraces que la amable dependienta le hab&iacute;a sacado y camin&oacute; por la tienda con el otro en la mano.<\/p>\n<p>No levant&oacute; el rostro y esper&oacute; paciente a que la mujer la atendiese para cobrarle el nuevo disfraz que ir&iacute;a directamente a su casa. Mar&iacute;a no pod&iacute;a dejar de mirar la foto de la esquina superior, meditando sobre porque hab&iacute;a elegido ese&hellip; el m&aacute;s sexi de los dos.<\/p>\n<p>Por supuesto, busc&oacute; excusas en su mente, el precio era menor y, para usar una vez o ninguna&hellip; no iba a gastar una burrada. Aunque se acab&oacute; riendo de s&iacute; misma, sobre todo en el camino de vuelta, despu&eacute;s de que la agradable mujer la deleitar&iacute;a con una p&iacute;cara mirada.<\/p>\n<p>A cada paso que daba miraba la bolsa, mientras el sol de verano la picaba en la piel como un enjambre de mosquitos sedientos. Ese peque&ntilde;o trozo de pl&aacute;stico la pesaba y apenas quer&iacute;a que nadie la viera con ello en la mano, lo agarr&oacute; con fuerza, como si dentro tuviera un mill&oacute;n de euros y trat&oacute; de darse una &uacute;ltima excusa.<\/p>\n<p>&mdash;La gorra es mucho m&aacute;s bonita&hellip; &mdash;murmur&oacute; con una carcajada contenida en su garganta. Malas excusas que ocultaban la verdad, quer&iacute;a verse tan espl&eacute;ndida como la modelo de la foto.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>El d&iacute;a de la compra pas&oacute; por completo y tambi&eacute;n el posterior en el que Mar&iacute;a mir&oacute; por m&aacute;s de diez veces su armario pensando en lo que hacer. Pero al d&iacute;a que sigui&oacute; a esos dos&hellip; la mujer la se encontraba en el ba&ntilde;o, con el atuendo en la mano y una peque&ntilde;a intranquilidad que no le dejaba pon&eacute;rselo. El plan del d&iacute;a anterior era el mismo que este, la &uacute;nica diferencia era que hoy, al menos, lo hab&iacute;a podido sacar del armario.<\/p>\n<p>Sin embargo, se levant&oacute; con unas ganas diferentes y con una intenci&oacute;n muy profunda por poner firme a su hijo y, &iquest;qui&eacute;n mejor para hacerlo que una agente de la autoridad?<\/p>\n<p>Javi todav&iacute;a estaba dormido y Manu hac&iacute;a unos cuantos minutos que se fue por la puerta directo al trabajo. El &ldquo;NO&rdquo; imperaba en su cabeza, pero con el recuerdo fijo de la actitud de su hijo despu&eacute;s del &ldquo;momento porra&rdquo;, la valent&iacute;a aument&oacute;. Se comenz&oacute; a convencer a ella misma, lo hac&iacute;a por su hijo, esto era bueno para &eacute;l, pero &iquest;ella ten&iacute;a algo que ver?<\/p>\n<p>Para la mujer solo era un juego, un leve e inocente juego del cual no pensaba sacar nada m&aacute;s que buenas notas para el joven. Se comenz&oacute; a quitar el pijama, viendo que las clases de yoga parec&iacute;an hacer un gran efecto en su cuerpo. La piel estaba tersa, fl&aacute;cida en alg&uacute;n que otro punto como los codos, no obstante, eso era imposible de evitar. Pese a eso, estaba casi como en la adolescencia, no pasaba el tiempo por ella, m&aacute;s que esos m&iacute;nimos &ldquo;colgajos&rdquo; y alguna arruga que ya se marcaba alrededor de sus ojos.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; el vestido por las piernas, subi&eacute;ndolo con lentitud y sin dejar de mirarse en el espejo, la figura que se reflejaba la estaba encantando. Todo se peg&oacute; a las mil maravillas y despu&eacute;s de meter ambos brazos, subi&oacute; la cremallera para tapar su escote.<\/p>\n<p>Vir&oacute; su cuerpo noventa grados, qued&aacute;ndose de lado con respecto al espejo para completar la silueta que, de perfil, se vio perfecta. El disfraz era una segunda piel, sin ninguna arruga que lo estropease y&hellip; la tela era tan fina que al estirar su torso, pudo percibir sus costillas.<\/p>\n<p>Como se imagin&oacute; por la foto del paquete, la falda s&iacute; que le tapaba la mitad de los muslos, con la del otro disfraz, hubiera ido ense&ntilde;ando sus bragas, mejor as&iacute;. Iba m&aacute;s&hellip; recatada.<\/p>\n<p>De pronto, en medio del silencio del ba&ntilde;o, con la luz de encima del cristal del lavabo iluminando su figura, un pensamiento repentino la inund&oacute;. La frase era clara, junto con ese vestido, el cual ense&ntilde;aba mucho, su parte m&aacute;s ardiente le dijo &ldquo;igual a Javi le gusta mirar un poco&rdquo;.<\/p>\n<p>Aquello no&hellip; no estaba bien. Era todo por el bien de Javi, por su disciplina, no para su gusto, pero&hellip; pensando en que &ldquo;momentos&rdquo; ve&iacute;a su hijo a las mujeres vestidas de polic&iacute;a, dud&oacute;. Tal vez la gustase verla as&iacute;, igual le&hellip; pon&iacute;a&hellip; esa idea se asent&oacute; en la mente de la madre, que segu&iacute;a neg&aacute;ndola una y otra vez. Sin embargo, esta vez no era ella&hellip; eso era cierto&hellip; con ese disfraz no era Mar&iacute;a, sino la agente especial Berm&uacute;dez.<\/p>\n<p>&mdash;Me deber&iacute;a hacer una placa con mi apellido&hellip; &mdash;solt&oacute; de pronto con una sonrisa sin dejar de contemplarse en el espejo.<\/p>\n<p>Ya bastaba de suposiciones est&uacute;pidas, el juego era por y para Javier, no para ella. Por lo que con los labios apretados y llenos de decisi&oacute;n, cogi&oacute; el coletero de su mu&ntilde;eca y se recogi&oacute; la cabellera morena en una fuerte coleta.<\/p>\n<p>La melena aprisionada colgaba hasta su nuca de forma tensa, girando el cuello en dos ocasiones para ver como bailaba tras su cabeza. Lo siguiente fue colocarse el cintur&oacute;n, que le estrechaba el disfraz encina de las caderas, dej&aacute;ndola una figura de esc&aacute;ndalo. Mar&iacute;a se dio cuenta y cualquiera que la hubiera visto opinar&iacute;a lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder&hellip;! &mdash;la palabra se le escap&oacute; del alma en apenas un susurro, pero es que era cierto&mdash; &iexcl;Estoy muy buena&hellip;!<\/p>\n<p>Se estaba poniendo demasiado nerviosa, todo el plan quiz&aacute; era un poco desproporcionado. Con una nueva charla como en el pasado o una nueva menci&oacute;n a un atributo polic&iacute;a, podr&iacute;an funcionar, al menos, durante un tiempo.<\/p>\n<p>Sin embargo, a Mar&iacute;a le ven&iacute;a a la mente la idea de que su hijo aprobase todo y adem&aacute;s con nota, como era capaz de hacerlo, pero que su vagancia no permit&iacute;a. Hubo un &uacute;ltimo atisbo de duda, no obstante, al recordar de manera voluntaria como su peque&ntilde;o le dec&iacute;a que no se presentar&iacute;a al examen, fue el empuj&oacute;n clave que necesitaba.<\/p>\n<p>Se puso unas botas de color negro que eran de su propiedad y que le ven&iacute;an como anillo al dedo a su nuevo atuendo. Una vez bien atadas se volvi&oacute; a alzar en medio del ba&ntilde;o, con la cabeza sin ninguna otra cosa que la imagen de Javi diciendo que igual no se presentaba, era su combustible para ayudarla con el objetivo que ten&iacute;a en mente.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; la gorra con ganas, enfund&aacute;ndosela por encima de la coleta y despu&eacute;s, a&ntilde;adi&oacute; unas gafas de estilo aviador que ten&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Era el toque final y cuando vio el mundo a trav&eacute;s del color de sus lentes, no se pod&iacute;a ver m&aacute;s perfecta.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos&hellip; &mdash;se dio los &uacute;ltimos &aacute;nimos para que la mano le dejase de temblar&mdash; No eres Mar&iacute;a, ni su madre. Eres la agente Berm&uacute;dez que necesita poner en cintura a un maleante. M&eacute;tete en tu papel o esto va a ser el mayor rid&iacute;culo de tu vida. &mdash;volvi&oacute; a mirarse en el espejo, si Manu la viera de esa guisa&hellip; no la dar&iacute;a tregua en mucho tiempo. Eso era bueno, el disfraz tendr&iacute;a un segundo uso&mdash; Igual me he pasado.<\/p>\n<p>Recorri&oacute; la fina tela con sus dedos, pod&iacute;a notar su piel vibrando de la emoci&oacute;n. Estaba exaltada por lo que iba a hacer, sin saber muy bien si era por lo raro de la situaci&oacute;n o por&hellip; la propia excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Resopl&oacute; con fuerza delante del espejo y sali&oacute; del ba&ntilde;o con una decisi&oacute;n como nunca antes. Ten&iacute;a todo el equipo listo, vestido (con su placa y logos), cintur&oacute;n con esposa y porra, gorra, gafas, botas y&hellip; unas ganas de lucirse por completo que no eran normales.<\/p>\n<p>Anduvo por el pasillo con fuertes pisadas, como si se tratase de un desfile y ella fuera la que marcara el paso. Lleg&oacute; hasta la puerta de su hijo y teniendo un leve instante de duda, detuvo la mano a unos mil&iacute;metros del pomo. No era tiempo de dudar, el personaje que se hab&iacute;a cultivado en su interior hab&iacute;a tomado el mando de su cuerpo y con fuerza entr&oacute; en el cuarto de su hijo.<\/p>\n<p>Todo estaba oscuro, apenas unas l&iacute;neas de luz entraban por las rendijas de las persianas que dibujaban extra&ntilde;os rect&aacute;ngulos en la alfombra. Javier estaba dormido, siempre lo estaba y aquello calent&oacute; m&aacute;s a una mujer que ya ven&iacute;a con un enfado preparado.<\/p>\n<p>Dio zancadas poderosas, que resonaron en la habitaci&oacute;n debido al peso de las botas. Con gran fuerza y sin reparar en el bienestar de la ventana, alz&oacute; la persiana dejando que el caluroso sol de verano inundase la habitaci&oacute;n. Javier se despert&oacute; de golpe, aunque m&aacute;s bien, se tap&oacute; con la manta para que el sol no le desintegrara al igual que a un vampiro.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Despierta! &mdash;grit&oacute; con la autoritaria voz que parec&iacute;a concederle aquel disfraz.<\/p>\n<p>Javi apenas reaccion&oacute;, solo se hizo una bola en la cama, totalmente cubierto por las sabanas, debajo de las cuales, se cre&iacute;a a salvo. Para nada iba a escapar de la agente especial Berm&uacute;dez, su especialidad eran los chicos d&iacute;scolos y este no era m&aacute;s singular que los otros. Con gesto torcido y los mismos pasos sonoros que al entrar se coloc&oacute; al lado de la cama.<\/p>\n<p>Dio un fuerte tir&oacute;n, hasta tal punto que si Javier las hubiera tenido aferradas con m&aacute;s ganas se hubieran desgarrado a la mitad. No fue el caso y la tela vol&oacute; como un fantasma por encima de la cabeza de Mar&iacute;a hasta caer en un rinc&oacute;n al que nadie le importaba.<\/p>\n<p>Javier estaba con su calzoncillo, colocado en posici&oacute;n fetal y tratando de volver a dormir o, al menos, simul&aacute;ndolo. Mar&iacute;a no quer&iacute;a que la enga&ntilde;ara, sac&oacute; su porra del cintur&oacute;n, meci&eacute;ndola en su mano y obviando ese fuerte olor que de seguro nac&iacute;a en el calzoncillo de su hijo. Un sentimiento fuerte, de poder&hellip; que nunca antes prob&oacute; recorri&oacute; su alma, aunque tambi&eacute;n, una excitaci&oacute;n que la abrasaba.<\/p>\n<p>Levant&oacute; tras su cabeza el trozo de pl&aacute;stico, ten&iacute;a cierta dureza y pod&iacute;a hacer da&ntilde;o a alguien si se lo propon&iacute;a. Mar&iacute;a, o m&aacute;s bien la agente Berm&uacute;dez, despu&eacute;s de alzar la porra en el aire, justo en el momento que la empez&oacute; a bajar, esper&oacute; provocarle un leve dolor a su hijo.<\/p>\n<p>Le golpe&oacute; con fuerza en el muslo, emitiendo un sonido de choque que r&aacute;pido se colaps&oacute; por el quejido de Javier, que abri&oacute; los ojos con una estupefacci&oacute;n completa sin tener ni idead de lo que estaba ocurriendo.<\/p>\n<p>No le dio tiempo a asimilar por qu&eacute; su madre la hab&iacute;a golpeado, cuando se sent&oacute; en su cama y vio a Mar&iacute;a, no dio cr&eacute;dito. La sorpresa era tal que rept&oacute; por encima del colch&oacute;n, escapando de esa figura que le era desconocida hasta que sin encontrar m&aacute;s donde apoyarse, cay&oacute; al suelo de forma torpe.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a en ese segundo que su hijo se encontraba con la cabeza en el suelo y las piernas en el aire tratando de levantarse, se llev&oacute; una mano a la boca de manera coqueta y evit&oacute; re&iacute;rse.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos, sabandija! &iexcl;Lev&aacute;ntate ahora mismo! &iexcl;No me hagas perder el tiempo! &mdash;exig&iacute;a la progenitora en un tono alto.<\/p>\n<p>A Javier le cost&oacute; reconocer la voz de su madre, no era su grito habitual, parec&iacute;a m&aacute;s cargado de autoridad real que, adem&aacute;s, parec&iacute;a incontestable.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&iexcl;Qu&eacute; haces, mam&aacute;!? &mdash;en su voz hubo duda y un leve carraspeo debido al levantamiento tan brutal. Pero Mar&iacute;a, recibi&oacute; algo con agrado, porque tambi&eacute;n ten&iacute;a un tono de&hellip; respeto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mam&aacute;? &iquest;Acabas de llamar mam&aacute;? &mdash;su enfado fingido estaba siendo digno de un &Oacute;scar&mdash; &iexcl;C&oacute;mo te atreves a llamarme as&iacute;! &iexcl;Soy la autoridad! &mdash;golpe&oacute; con fuerza la cama logrando un sonido amortiguado&mdash; &iexcl;Ahora mismo, haz la cama! O si no&hellip; &iexcl;Prep&aacute;rate para las consecuencias!<\/p>\n<p>Javier se puso de pie con la agilidad de la juventud. En un lado de la cama, estaba Mar&iacute;a vestida de polic&iacute;a y, al otro lado, su hijo con calzoncillos y un gesto de sorpresa que no le dejaba cerrar la boca.<\/p>\n<p>Hubo dos segundos de duda, nadie dijo nada, el silencio lo inund&oacute; todo como el sol de verano al subir la persiana. Era el momento que se decidir&iacute;a todo, si Mar&iacute;a podr&iacute;a seguir con aquello o no. Javier no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, solo esperaba acontecimientos, el shock de la ma&ntilde;ana hab&iacute;a sido demasiado duro. La madre se dio cuenta de que su hijo iba a mover los labios, seguramente pondr&iacute;a un nuevo impedimento a todo aquello, deb&iacute;a detenerle, ese era su nuevo oficio.<\/p>\n<p>Con rapidez y fuerza volvi&oacute; a golpear la cama, haciendo que las sabanas se levantaran del colch&oacute;n y que su hijo cerrara esa boca de vago que estaba empezando a abrir. Incluso se alegr&oacute; cuando le vio dar un paso atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&iexcl;No tienes odios, jovencito!? &iexcl;La cama&hellip;! &iexcl;YA!<\/p>\n<p>Otro segundo de duda, pero que se solucion&oacute; m&aacute;s r&aacute;pido de lo esperado. Con gesto impaciente, Javier se agach&oacute;, comenzando a meter la bajera por su lugar y buscando las sabanas sin poder levantar la cabeza para mirar a su madre.<\/p>\n<p>La cama estuvo hecha en un periquete y el poder que parec&iacute;a ir creciendo en su interior, la hac&iacute;a esbozar una sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Hazte el desayuno y luego ven a estudiar, estar&eacute; esperando. &mdash;su hijo escap&oacute; por la puerta obediente, aunque justo en el umbral, la voz de su madre le detuvo&mdash; &iexcl;Si tardas&hellip;! &mdash;le apunt&oacute; con la porra y Javier trag&oacute; saliva&mdash; &iexcl;Prep&aacute;rate&hellip;!<\/p>\n<p>No tard&oacute;, &iexcl;vaya si no tard&oacute;! En menos de cinco minutos se prepar&oacute; &eacute;l solo el desayuno y se lo tom&oacute; a la carrera. Mar&iacute;a esper&oacute; sentada en la cama reci&eacute;n hecha, con las piernas cruzadas y los muslos medio desnudos, gozando de la sensaci&oacute;n por la obediencia de su v&aacute;stago.<\/p>\n<p>Con aquella prenda se sent&iacute;a c&oacute;moda y extra&ntilde;amente sensual&hellip; si aquel era el &uacute;nico modo que su hijo reaccionase, lo repetir&iacute;a. El fin justificaba los medios.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Todo acabado? &mdash;pregunt&oacute; Mar&iacute;a al ver a su hijo entrar con el pecho desbocado.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &mdash;estaba jadeando y apenas parpadeaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has limpiado la taza? &mdash;su tono no dejaba de ser autoritario.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se&ntilde;ora&hellip;?<\/p>\n<p>Se levant&oacute; de un salto, mostrando un exagerado enfado en su rostro y alz&oacute; la porra hasta la barbilla de su hijo. La mantuvo all&iacute;, levant&aacute;ndole la cara para que la mirase a los ojos, a trav&eacute;s de sus lentes pod&iacute;a ver y casi sentir que Javi&hellip; disfrutaba.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;orita. &mdash;el pl&aacute;stico no dejaba al muchacho mover su cara&mdash; &iquest;O me ves vieja?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No, se&ntilde;orita!<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta. &mdash;quit&oacute; su arma y la dirigi&oacute; a la mesa de estudio&mdash; Ponte a estudiar, no quiero que pierdas ni un segundo. &iquest;Me has odio?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, se&ntilde;orita!<\/p>\n<p>El muchacho se puso a estudiar de inmediato, con una atenci&oacute;n que Mar&iacute;a nunca hab&iacute;a visto. Con los codos en la mesa apenas mov&iacute;a levemente su cabeza para tratar de mirar a su madre que caminaba a su espalda como un verdadero guardia. Cada vez que observaba como su hijo trataba de mirarla con unos ojos&hellip; curiosos, ella pon&iacute;a la porra en la cabeza y se la fijaba en las hojas.<\/p>\n<p>Verdaderamente, a Javier le gustaba &ldquo;ese juego&rdquo;, Mar&iacute;a se dio cuenta en el momento que su expresi&oacute;n habitual cambi&oacute;. No la hab&iacute;a mirado como todas las ma&ntilde;anas, con ojos perdidos y cierta desgana. Esta vez era directo, con unos ojos fijos y afilados que parec&iacute;an chispear al sol del verano. Si la agente Berm&uacute;dez no se equivoca, esos ojos destilaban perversi&oacute;n.<\/p>\n<p>Todo eso a Mar&iacute;a no le importaba, porque era normal. Estaba realmente guapa con el disfraz y, adem&aacute;s&hellip;, no era su madre, era solo una agente de polic&iacute;a destinada a que cumpliera con su cometido, estudiar. El chico rebelde que ten&iacute;a bajo su custodia, que mirase cuanto quisiese, porque ella mandaba y lo que importaba, el objetivo de la misi&oacute;n, era que estudiase.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que lo estudies todo. &iexcl;Todo! &iquest;Me entiendes? &mdash;Javier asinti&oacute; sin mirarla&mdash; A la noche te lo voy a preguntar. Cada tema.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y si no me lo s&eacute;?<\/p>\n<p>Mar&iacute;a detuvo su incesante paseo haciendo que el sonido de sus botas no fuera escuchado por su hijo. Javier agach&oacute; algo m&aacute;s la cabeza, sabiendo que hab&iacute;a errado en preguntar aquello.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; que una porra recorr&iacute;a su espalda desnuda con ligereza, hasta llegar a su nuca, donde se pos&oacute; con cierta fuerza, haciendo descender su cabeza hasta casi rozar los folios con la nariz. Mar&iacute;a quit&oacute; la porra del lugar y se inclin&oacute; ella hasta que su hijo sinti&oacute; su aliento en la espalda. Dio un leve golpe en la mesa, algo que hizo temblar a Javier, aunque no sab&iacute;a muy bien el motivo, no ten&iacute;a miedo&hellip; era otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; atrevido preguntando, &iquest;no? &mdash;no hubo respuesta, el chico prefiri&oacute; esperar lo que ten&iacute;a que decirle la autoridad&mdash; Est&uacute;dialo bien, porque te castigar&eacute;.<\/p>\n<p>Durante todo el d&iacute;a, solo le dej&oacute; levantarse de la silla dos veces, la primera para comer y despu&eacute;s porque no pod&iacute;a aguantarse m&aacute;s y deb&iacute;a vaciar su vejiga. Mar&iacute;a lo permiti&oacute; a rega&ntilde;adientes, dici&eacute;ndole al final que mientras ella se iba, deber&iacute;a de seguir estudiando.<\/p>\n<p>&mdash;No te creas que me vas a enga&ntilde;ar, &mdash;de nuevo en su espalda le puso una mano en el hombro y apret&oacute;&mdash; cuando yo no est&eacute; aqu&iacute;, t&uacute; vas a estudiar. &mdash;la porra apareci&oacute; en el hombro opuesto y Javier dirigi&oacute; la mirada hacia all&iacute;&mdash; &iquest;A que s&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;orita. Lo har&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien, buen chico. &mdash;pas&oacute; la mano libre por la nuca, meciendo su cabello y finalmente d&aacute;ndole un leve empuj&oacute;n para que bajase la cabeza&mdash; No me gusta castigar a los chicos buenos.<\/p>\n<p>Se alej&oacute; de su hijo, pensando en lo poco que quedaba para que su marido llegase, no era bueno que la viera de ese modo. Se volvi&oacute; a inclinar sobre su peque&ntilde;o, que segu&iacute;a sentado en la silla como si estuviera pegado. Pas&oacute; su rostro hasta dejarlo paralelo al de este, ten&iacute;a un sentimiento muy fuerte dentro de ella, muy parecido al que sinti&oacute; al nombrarle con un apelativo cari&ntilde;oso.<\/p>\n<p>&mdash;De esto&hellip; ni una palabra, &iquest;me entiendes? &mdash;el joven asinti&oacute; y ella gir&oacute; su cara&mdash; M&aacute;s te vale&hellip;<\/p>\n<p>Acab&oacute; por hacer algo que ten&iacute;a olvidado y que, como madre, le dol&iacute;a no hacer. Dispuso sus labios, se acerc&oacute; a la mejilla afeitada de su hijo y le puso un r&aacute;pido beso antes de que el joven pudiera negarse o que, a ella misma, le diera reparo.<\/p>\n<p>Sali&oacute; con rapidez sin esperar reacci&oacute;n, dispuesta a ir al ba&ntilde;o para cambiarse con las tripas que le revoloteaban como una lavadora en pleno centrifugado. Fue un momento especial, una ma&ntilde;ana y parte de la tarde del todo at&iacute;picas, pero muy placenteras. Tanto fue as&iacute;, que no le sorprendi&oacute; lo que vio cuando se cambi&oacute; la ropa en el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Comprob&oacute; lo que estaba creyendo por imposible era cierto, mientras caminaba de un lado a otro. Se acerc&oacute; la ropa interior, dando antes el chorro de la ducha para que su intimidad fuera total. Ol&iacute;a&hellip; ten&iacute;a un aroma fuerte&hellip; un olor muy conocido, cuando pas&oacute; el dedo el coraz&oacute;n le tamborile&oacute; con fuerza, verificando que sus suposiciones eran m&aacute;s que acertadas. Durante todo aquel tiempo, hab&iacute;a estado humedeciendo su braga.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>&mdash;Oye, &iquest;has hablado con Javi? &mdash;pregunt&oacute; Manu totalmente sorprendido mientras desayunaba. Hab&iacute;a pasado por la habitaci&oacute;n de su hijo y estaba despierto y&hellip; &iexcl;Estudiando!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Yo? Nada nuevo. &mdash;durante la noche estuvo pensando en qu&eacute; decir a su marido si esta conversaci&oacute;n se produc&iacute;a. Lo m&aacute;s l&oacute;gico siempre era una buena excusa&mdash; Habl&eacute; con un poco con &eacute;l y le ped&iacute; por favor que dejase de vaguear y se pusiera a estudiar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La leche&hellip;! &mdash;no pod&iacute;a creer que lo m&aacute;s f&aacute;cil fuera tambi&eacute;n lo m&aacute;s &uacute;til&mdash; Pues parece que ha surtido efecto. Por lo menos de momento.<\/p>\n<p>&mdash;Ya veremos&hellip; No cantes victoria. &mdash;Mar&iacute;a empez&oacute; a desear que su marido se marchase para ponerse el disfraz. Desde que se levant&oacute; era su &uacute;nico pensamiento&mdash; Creo que puede ser flor de un d&iacute;a, hay que estar encima de &eacute;l. Pero tranquilo, yo me ocupo de eso.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo ganas de ver si sigue as&iacute;. &mdash;se levant&oacute; de la mesa, dando un beso a su mejor en mitad de la frente&mdash; &iexcl;Es que eres la mejor madre del mundo!<\/p>\n<p>Manu, dejando la taza en su lugar, se limpi&oacute; los dientes y se despidi&oacute; de su mujer con un segundo beso. Parec&iacute;a algo abstra&iacute;da como si pensase en otra cosa, pero era normal, por mucho que se quejase de su hijo, a ella siempre le costaba espabilar por la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Mientras el hombre cog&iacute;a su coche para ir al trabajo, Mar&iacute;a se encontraba en el ba&ntilde;o, calz&aacute;ndose sus botas con rapidez para ir a &ldquo;jugar&rdquo; con su peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Escoria! &mdash;entr&oacute; Mar&iacute;a en el cuarto de Javi a grito pelado. Del susto que le dio, el joven salt&oacute; de la silla&mdash; Ayer no fallaste ni una pregunta, pero&hellip; tu madre te tuvo que ayudar en par de ellas. Qu&eacute; te crees, &iquest;qu&eacute; voy a permitir que eso suceda? &iexcl;Espero que no vuelva a pasar, sabandija!<\/p>\n<p>&mdash;No, se&ntilde;orita. Lo siento. &mdash;dec&iacute;a mirando a los folios de la mesa&mdash; Fue un fallo, nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;No digas nada. &mdash;pasando la porra, por segundo d&iacute;a consecutivo, por la espalda desnuda de su hijo. Como le empezaba a gustar jugar con aquel trozo de pl&aacute;stico&mdash; Estudia y punto. Tienes que pelarte los codos, ma&ntilde;ana es el examen y no quiero una nota menor de un siete.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &mdash;no pudo decir m&aacute;s, porque la agente Berm&uacute;dez parec&iacute;a enfadada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Osas&hellip;? &mdash;golpe&oacute; ligeramente un hombro de Javi y baj&oacute; el tono sonando m&aacute;s dura&mdash; &iquest;Contradecirme?<\/p>\n<p>&mdash;No, se&ntilde;orita. &mdash;con ese tono parec&iacute;a tornar a su m&aacute;s tierna infancia.<\/p>\n<p>&mdash;Me gusta cuando no contradices a la autoridad.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &mdash;esta vez Mar&iacute;a le dej&oacute; hablar&mdash; &iquest;si no consigo un siete o m&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Castigo! &mdash;son&oacute; grave y muy cerca del o&iacute;do de Javi que tembl&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; castigo?<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se alz&oacute; poderosa, sus botas le daban una mayor altura y con el disfraz parec&iacute;a que midiera varios metros. Estaba demasiado metida en el papel y la insolencia de su hijo deb&iacute;a ser pagada. Cogi&oacute; una de las sillas, la puso al lado del joven que la miraba con cierta inquietud, d&aacute;ndose cuenta de que los mismos ojos lujuriosos del d&iacute;a anterior segu&iacute;an all&iacute;.<\/p>\n<p>Su madre le contempl&oacute; de arriba abajo, por encima de las gafas de sol que no se quitaba para nada. Javi estaba sentado en su silla, con el pijama habitual que portaba siempre, un b&oacute;xer pegado con alguna que otra delatadora mancha blanquecina y nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a descendi&oacute; la mirada paulatinamente y con descaro, observ&oacute; con pausa el torso desnudo y delgado de su hijo. Las costillas se le marcaban al igual que a ella y unos peque&ntilde;os pelos nac&iacute;an por encima del calzoncillo.<\/p>\n<p>Aunque lo m&aacute;s curioso era lo de m&aacute;s abajo. La agente Berm&uacute;dez y, no Mar&iacute;a, no quit&oacute; la vista. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a hacerlo? La polic&iacute;a pod&iacute;a mirar donde quisiera, en esa casa, era la ley. Entre las piernas de Javi reposaba un bulto inquieto, una masa de m&uacute;sculos que reptaba bajo la tela queriendo salir de su encierro.<\/p>\n<p>All&iacute; permanecieron sus ojos por unos segundos, sinti&eacute;ndose demasiado atra&iacute;da a la par que su excitaci&oacute;n aumentaba. El pene de su hijo parec&iacute;a grande y se mov&iacute;a llamando su atenci&oacute;n a prop&oacute;sito, en verdad era un chico demasiado descarado &ldquo;tengo que reeducarle con dureza&rdquo; pens&oacute; de forma er&oacute;tica.<\/p>\n<p>No se sorprend&iacute;a de nada, el disfraz la confer&iacute;a otra mentalidad en la que estaba muy metida y cuando quit&oacute; los ojos de la entrepierna, coloc&aacute;ndose las gafas de nuevo, no se sorprendi&oacute; al notar su vagina h&uacute;meda. Por lo menos, esta vez hab&iacute;a aprendido y con las piernas cruzadas, no hab&iacute;a prenda que se fuera a manchar, quiz&aacute; algo sus muslos e igual la silla, pero sus bragas no&hellip; porque no llevaba.<\/p>\n<p>&mdash;Lo tengo que reflexionar. Pero te puedo prometer, ni&ntilde;ato bocazas, que ser&aacute; duro.<\/p>\n<p>La &uacute;ltima palabra sali&oacute; rodeaba de un aire caliente que le puso al joven la piel de gallina. La polic&iacute;a que ten&iacute;a al lado era realmente estricta y deber&iacute;a hacerla caso, si no acabar&iacute;a castigado. Aunque en su interior, &iquest;quer&iacute;a que fuera as&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;&hellip; &mdash;pos&oacute; su porra en el pecho del joven y dio unos leves golpes mientras la bajaba muy lentamente&mdash; te d&eacute; con esto en alguna parte.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; parte? &mdash;os&oacute; preguntar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&aacute;llate y estudia! &mdash;casi le grit&oacute; por semejante descaro, aunque antes de ir a sentarse en la cama para vigilarle, le a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Desde ahora, ll&aacute;mame agente Berm&uacute;dez. Ning&uacute;n otro nombre. &iquest;Queda claro?<\/p>\n<p>No hab&iacute;a m&aacute;s que decir, la autoridad hab&iacute;a hablado. Con la mirada fija en sus libros, estudi&oacute; durante todo el d&iacute;a, movi&eacute;ndose esta vez &uacute;nicamente por orden de su madre para que fuera a comer.<\/p>\n<p>Cerca de la hora en la que el otro hombre de la casa llegaba, Mar&iacute;a todav&iacute;a segu&iacute;a sentada al lado de su hijo, en silencio, mir&aacute;ndole mientras este no sacaba su mente de los libros. Hac&iacute;a calor, lo hizo durante todo el d&iacute;a y no parec&iacute;a que fuera a cambiar. La cremallera se desliz&oacute; entre sus dedos, algo que hizo con premeditaci&oacute;n, casi como una recompensa por lo bien que se estaba portando su chaval.<\/p>\n<p>Al momento que top&oacute; con el final de esta, no se reconoc&iacute;a. Ya no era Mar&iacute;a, detr&aacute;s de las gafas, su alter ego, la agente Berm&uacute;dez, hab&iacute;a tomado su lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Te permito levantarte y descansar &mdash;dijo Mar&iacute;a con la cremallera totalmente bajada.<\/p>\n<p>Javier, al voltear el rostro, lo vio en primicia, sus senos estaban apretados por la tela y por un sujetador que los dejaba casi perfectos. No pudo reprimir que su pene, se endureciera algo m&aacute;s de lo que hab&iacute;a estado durante gran parte de la tarde. Mar&iacute;a, o en este caso, la agente Berm&uacute;dez, lo contempl&oacute; y sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que ma&ntilde;ana apruebes. &mdash;coloc&oacute; la porra en los libros, por una vez, de forma calmada&mdash; &iquest;A qu&eacute; hora es?<\/p>\n<p>&mdash;A las nueve. &mdash;Mar&iacute;a frunci&oacute; el ce&ntilde;o detr&aacute;s de las gafas, Javier lo entendi&oacute;&mdash; A las nueve, agente Berm&uacute;dez.<\/p>\n<p>De pie frente a &eacute;l, con la cremallera mostrando todo su escote, su hijo la observ&oacute; como era en ese momento, una diosa, una mujer poderosa, una madre que se hac&iacute;a respetar. Pero hab&iacute;a algo m&aacute;s, un ligero olor que not&oacute; con levedad horas atr&aacute;s y que desde hac&iacute;a media hora era inevitable que no atravesase sus fosas nasales. Era fuerte y se le met&iacute;a en la nariz con cierto gusto.<\/p>\n<p>&mdash;Estate puntual, &iquest;me entiendes? &mdash;las gafas brillaban con el sol que entraba por la ventana y el muchacho asinti&oacute;&mdash; Como no lo hagas&hellip; &mdash;en un movimiento veloz, la porra se pos&oacute; con relativa fuerza en el pene del joven que estaba algo duro&mdash; &iexcl;Ya ver&aacute;s! &mdash;lo quit&oacute; dejando que Javier sintiera un peque&ntilde;o escozor que no lleg&oacute; a doler. A&ntilde;adi&oacute; mientras caminaba a la salida&mdash; Me voy a duchar. Por cierto, limpia mi silla. Est&aacute; mojada&hellip;<\/p>\n<p>Cuando escuch&oacute; cerrarse la puerta del ba&ntilde;o, lanz&oacute; un r&aacute;pido vistazo a la silla de madera donde su madre estuvo sentada gran parte del tiempo. En el centro, reposaba un peque&ntilde;o destello que se visualizaba mejor con los rayos del sol, podr&iacute;a haber sido sudor, pero necesitaba comprobarlo. Javier agach&oacute; su cabeza, coloc&aacute;ndose de rodillas y acercando sus ojos para contemplarlo en &oacute;ptimas condiciones.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a agua, quiz&aacute; s&iacute; que fuera sudor, pero estaba impregnado de ese olor que le hab&iacute;a entrado en la nariz a la &uacute;ltima hora. Volvi&oacute; a asegurarse, porque no se pod&iacute;a creer lo que era, acerc&oacute; su olfato tanto como pudo y aspir&oacute; con fuerza, no hab&iacute;a dudas. Era flujo salido de una vagina, de la de su madre.<\/p>\n<p>Con un temblor imparable en su cuerpo, se aferr&oacute; con fuerza a la silla, quiz&aacute; intentando parar una tentaci&oacute;n incontrolable. No pudo. La lengua apareci&oacute; tras sus finos labios y con los ojos abiertos hasta el punto de que se le iban a escapar, lami&oacute; las peque&ntilde;as gotas que hab&iacute;a en la silla. Le supo glorioso y todo quedo como quer&iacute;a la agente Berm&uacute;dez, limpio.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>&mdash;Manu, despierta&hellip;<\/p>\n<p>El sonido era muy bajo y su marido solo hizo un sonido que m&aacute;s parec&iacute;a el rugido de unas tripas hambrientas. No parec&iacute;a reaccionar. Mar&iacute;a le agit&oacute; el brazo, haciendo que la parte izquierda se moviera y el hombre emitir&iacute;a un graznido bajo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres? &mdash;todav&iacute;a ten&iacute;a el tono somnoliento sintiendo que ni la lengua hab&iacute;a despertado.<\/p>\n<p>&mdash;No puedo dormir. &mdash;en plena oscuridad la voz parec&iacute;a un grito<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres que haga con eso?<\/p>\n<p>&mdash;Es que me pica&hellip; &mdash;Mar&iacute;a se frotaba las piernas, la una contra la otra sin parar, hab&iacute;a estado as&iacute; por m&aacute;s de media hora.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pica el qu&eacute;?<\/p>\n<p>De haber estado totalmente despierto se hubiera dado cuenta de lo que quer&iacute;a decir su mujer. Emanaba un calor muy reconocible, haciendo que el roce con su piel casi fuera ardiente en aquella noche de verano. Mar&iacute;a se acerc&oacute; de forma melosa, d&aacute;ndole un beso en su mejilla con barba de tres d&iacute;as y fue subiendo hasta morderle el l&oacute;bulo de la oreja.<\/p>\n<p>&mdash;Me pica el co&ntilde;o&hellip; &mdash;le susurr&oacute; tan cerca de su o&iacute;do como pudo.<\/p>\n<p>Su voz era un b&aacute;lsamo de lujuria. Manu sinti&oacute; su sangre arder, toda en direcci&oacute;n a un pene poco usado que le costaba arrancar como un coche viejo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&iexcl;Ahora!? &mdash;se sorprendi&oacute; al ver el reloj de la mesilla que marcaban las dos de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Ella asinti&oacute; en su o&iacute;do, con la anterior frase le hab&iacute;a activado, pocas veces era tan directa y en menos ocasiones utilizaba la palabra co&ntilde;o, solo cuando estaba realmente cachonda. Manu se fue a girar, pero el cansancio le pod&iacute;a, su pene estaba a media asta y no daba signos de querer pelea, prefer&iacute;a seguir durmiendo.<\/p>\n<p>Por mucho que fuera suculento un coito nocturno con su bella mujer, cada vez le costaba m&aacute;s y, menos ganas le envolv&iacute;an cuando estaba as&iacute; de cansado. Se volvi&oacute; a acurrucar, apretando las piernas para ahogar un poco a su serpiente y que no luchara por algo que ninguno de los dos quer&iacute;an.<\/p>\n<p>Su mujer, en cambio, segu&iacute;a dese&aacute;ndolo y le besaba con cierta calma pasional el trapecio desnudo de su marido.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco&hellip; vamos&hellip; solo un poquito&hellip; &mdash;Mar&iacute;a se sorprend&iacute;a de lo ardiente que estaba, hac&iacute;a much&iacute;simo que no se sent&iacute;a as&iacute;, quiz&aacute; desde la noche de bodas&mdash; Yo encima. No tienes que hacer nada. Te lo prometo.<\/p>\n<p>&mdash;Mar&iacute;a&hellip; &mdash;Manu mir&oacute; el reloj de nuevo, apenas se pod&iacute;a creer que le estuviera pidiendo sexo a esas horas. Necesitaba dormir, al d&iacute;a siguiente trabajaba&mdash; Mira qu&eacute; hora es. Mejor ma&ntilde;ana, que ahora es todav&iacute;a muy pronto&hellip; o muy tarde&hellip; no son horas.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor&hellip; uno r&aacute;pido &mdash;otro beso en el trapecio que acab&oacute; por ser el mordisco de una vampiresa sedienta. Sin embargo, Manu no reaccion&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, ma&ntilde;ana, te lo prometo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierda&hellip;! &mdash;dijo con un aire malhumorado.<\/p>\n<p>La mujer se levant&oacute; de la cama con un calor casi febril recorri&eacute;ndole el cuerpo. Su marido le pregunt&oacute; con medio ojo cerrado a donde iba, pero ella levant&oacute; la mano y de forma r&aacute;pida respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;A mear! &iexcl;A ver si se pasa!<\/p>\n<p>Iba realmente enfurru&ntilde;ada, mientras atravesaba el pasillo con pasos r&aacute;pidos sin importarle los vecinos de abajo. Que se quejaran si eso era lo que les apetec&iacute;a, ella ten&iacute;a asuntos m&aacute;s importantes entre sus piernas.<\/p>\n<p>Pas&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n de su hijo, pensando por un segundo que seguro que &eacute;l, en sus sue&ntilde;os, estar&iacute;a haciendo las delicias de una polic&iacute;a muy autoritaria. Rio tontamente sabiendo la locura que era aquello, aunque&hellip; &iquest;Por qu&eacute; no? No era su madre, solo la agente Berm&uacute;dez, que no ten&iacute;a nada que ver con Javier. &ldquo;No digas chorradas&rdquo; se dijo al poner el pestillo del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sentada en la taza y mirando su braga con una mancha m&aacute;s que apreciable, escuchaba el hipn&oacute;tico sonido del chorro golpeando contra el retrete. Se qued&oacute; mirando a la nada con la mente en blanco. El pis la hab&iacute;a relajado una peque&ntilde;&iacute;sima parte de lo que necesitaba y ahora, estaba all&iacute;, sentada en el ba&ntilde;o con un calent&oacute;n de tres pares de narices.<\/p>\n<p>Casi por instinto humano, por necesidad real, mir&oacute; hacia la entrepierna y &iexcl;sorpresa! Su mano hab&iacute;a descendido en secreto hasta una vagina que estaba empapada como cuando ten&iacute;a dieciocho a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Palp&oacute; lo abultados que estaban sus labios. Una fina capa de pelo los tapaba, pero no importaba, no notarlos era imposible. Mientras la luz fluorescente la iluminaba, ella busc&oacute; con acierto lo que tanto quer&iacute;a. Sus dedos separaron con gracia los labios, dejando un camino sencillo en la parte superior donde un prominente cl&iacute;toris duro como una roca la esperaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La Virgen Mar&iacute;a&hellip;! &mdash;suspir&oacute; al apretarlo.<\/p>\n<p>Con dos de sus dedos, comenz&oacute; un movimiento circular, lento y profundo. Su vagina se abr&iacute;a ante las extremidades que resbalaban involuntariamente al interior de la cavidad. Sus labios, los que ten&iacute;a en el rostro, tambi&eacute;n se separan tratando de expresar lo que sent&iacute;a, pero Mar&iacute;a detuvo el gemido en su garganta, no era lo adecuado. Las venas del cuello se le notaban grandes y llenas de sangre, a punto de explotar como si fueran un volc&aacute;n. Los m&uacute;sculos de su cuerpo se estaban tensando mientras los dos dedos entraban y sal&iacute;an de su interior.<\/p>\n<p>Se inclin&oacute; hacia delante, casi llegando a colocar la cabeza entre las piernas. Una de las manos segu&iacute;a con el entrar y salir placentero que le produc&iacute;an sus dedos mojados por todo el flujo. La otra, se aferraba a la barra de las toallas con tanta fuerza que, de estar un poco suelta, la hubiera arrancado.<\/p>\n<p>Tuvo que coger una de estas &uacute;ltimas, justo la verde que sol&iacute;a usar para el pelo. Abri&oacute; la boca y con fuerza la mordi&oacute; con sus dientes. Su mand&iacute;bula se cerr&oacute; como la de un perro furioso, escuch&aacute;ndose solo unos gemidos contra&iacute;dos que nadie en la casa lograr&iacute;a o&iacute;r jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Ambos dedos volvieron a entrar, dejando un placer tan profundo que no volvieron a pasar la puerta de entrada. Solo se centr&oacute; en el cl&iacute;toris, que llamaba con fuerza para que le hicieran caso.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a volvi&oacute; a llevar ambas falanges a la zona m&aacute;s sensible de su cuerpo, creando movimientos m&aacute;s duros y r&aacute;pidos. Los fluidos estaban haciendo que resbalasen y min&uacute;sculas gotas golpeaban en sus muslos debido al fren&eacute;tico movimiento.<\/p>\n<p>Entonces lo sinti&oacute;, la punzada de un cuchillo que le atravesaba la espalda la hizo ponerse de nuevo en un &aacute;ngulo de noventa grados en comparaci&oacute;n al retrete. Su columna se curv&oacute;, casi llegando a dar con la cabeza en la pared que estaba a su espalda llena de baldosas. Con la fuerza con la que se movi&oacute;, podr&iacute;a haber reventado una por el cabezazo.<\/p>\n<p>No hubo grito, solo un murmullo mientras la toalla estaba a punto de desgarrarse. Mar&iacute;a, miraba abstra&iacute;da de todo el mundo, como el fluorescente la cegaba mientras sus ojos se abr&iacute;an y blanqueaban al sentir un orgasmo casi divino.<\/p>\n<p>Vibr&oacute;, tembl&oacute; de locura casi cay&eacute;ndose al suelo y, soltando la toalla de sus dientes para que esta reposara en su regazo, tom&oacute; un aire que podr&iacute;a haber reventado sus pulmones. El labio se le movi&oacute; de forma involuntaria, sacando una leve baba que brot&oacute; hasta la barbilla con rapidez. No importaba, nada m&aacute;s importaba que el orgasmo que estaba teniendo.<\/p>\n<p>Al de unos minutos se levant&oacute; con el alma sonriente y unas piernas renqueantes que arrastraban con dificultad los pies. Cogi&oacute; otra toalla, la que se le cay&oacute; al levantarse, era imposible atraparla, estaba en el suelo, un lugar tan lejano como otro planeta. Ten&iacute;a en sus manos la de su hijo de color rojo, que pas&oacute; por su entrepierna limpiando el exceso que ten&iacute;a en su vagina y tambi&eacute;n en los muslos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La polic&iacute;a te lo regala!<\/p>\n<p>Susurr&oacute; con los ojos a medio cerrar y con la voz de la agente Berm&uacute;dez, mientras dejaba de nuevo la toalla en su situ&oacute; con su ADN en gran cantidad.<\/p>\n<p>Tuvo que calmarse un rato, pensando en que solo a una pared de distancia, Javi dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente, ajeno a que su madre, se hab&iacute;a masturbado como una posesa. El orgasmo hab&iacute;a sido glorioso y, moment&aacute;neamente, su ardor le dio una leve tregua.<\/p>\n<p>Sali&oacute; al pasillo, par&aacute;ndose en la puerta del joven, donde mir&oacute; dentro, pudiendo observar en la oscuridad, como su peque&ntilde;o descansaba sin saber qui&eacute;n le observaba. Por alg&uacute;n motivo, Mar&iacute;a se lami&oacute; los labios, para despu&eacute;s morderse el inferior y resoplar lo m&aacute;s bajo que pudo. Quer&iacute;a vestirse, quer&iacute;a volver a ser la autoridad, pero&hellip; hoy no pod&iacute;a ser.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a su cama con su marido, que ya volv&iacute;a a roncar mientras ella se quitaba la braga y dorm&iacute;a &uacute;nicamente con el pantaloncito del pijama. Ahora se sent&iacute;a mucho mejor, pero sab&iacute;a que a la ma&ntilde;ana&hellip; en unas horas, el fuego volver&iacute;a a quemarla y no estar&iacute;a su marido para sofocarlo. Quiz&aacute;s de ese modo&hellip; fuera mejor.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se despert&oacute; algo m&aacute;s tarde de lo normal, eran cerca de las ocho y escuch&oacute; como alguien se preparaba en el cuarto de al lado. Se levant&oacute; con gesto liviano, el cargamento de l&iacute;quido que solt&oacute; unas horas atr&aacute;s parec&iacute;a que pesara infinidad de kilos.<\/p>\n<p>Fue donde su hijo, para ver que estaba haciendo. Esta vez no espi&oacute; desde fuera, toc&oacute; y sin escuchar el permiso, entr&oacute; dentro.<\/p>\n<p>&mdash;Javi, &iquest;qu&eacute; haces levantado tan pronto? &mdash;la duda era m&aacute;s que razonable, esas no eran horas del &ldquo;t&iacute;pico Javi&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Marcho, mam&aacute;, as&iacute; voy con tiempo al examen &mdash;Mar&iacute;a ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s golpeada por la sorpresa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bien, cari&ntilde;o! &iquest;Quieres que te haga el desayuno?<\/p>\n<p>&mdash;No, no, ya desayun&eacute;. &mdash;le dirigi&oacute; una sonrisa tierna mientras su madre segu&iacute;a tan sorprendida por semejante cambio&mdash; Marcho ya, lo siento, es que voy con prisa. Quiero repasar un poco all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ah&hellip; pues&hellip; &mdash;no sab&iacute;a qu&eacute; decir y mejor de esa forma&mdash; Vale, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>El joven se fue con paso r&aacute;pido, pasando al lado de su madre y d&aacute;ndola un beso en la mejilla que Mar&iacute;a recibi&oacute; con mucho afecto. Se palp&oacute; esa zona con la mano, sintiendo el calor que Javier hab&iacute;a producido y mir&oacute; como escapaba por el pasillo.<\/p>\n<p>Escuchando el golpe de la puerta al cerrarse, se fue de forma incr&eacute;dula a la cocina. El caf&eacute; le sent&oacute; de maravilla y su cuerpo se activ&oacute; despu&eacute;s del shock de ver a su hijo siendo tan responsable. Cogi&oacute; el m&oacute;vil, todav&iacute;a no eran las nueve, faltaban veinte minutos y le mand&oacute; un mensaje a Javi.<\/p>\n<p>&mdash;Seg&uacute;n salgas, cu&eacute;ntame qu&eacute; tal el examen.<\/p>\n<p>No obtuvo respuesta, porque su hijo estaba estudiando en uno de los bancos de la universidad, repasando los &uacute;ltimos puntos antes de entrar&hellip; &iexcl;Qui&eacute;n lo dir&iacute;a&hellip;!<\/p>\n<p>Manu se fue a trabajar y Mar&iacute;a qued&oacute; sola en casa, con el m&oacute;vil en la mano, esperando la respuesta de su hijo. El tiempo pasaba despacio, con unas ganas incontrolables de que su peque&ntilde;o acabase y la dijera que todo hab&iacute;a salido de maravilla. Al final, el m&oacute;vil vibr&oacute; en la mesa haciendo que Mar&iacute;a diera un peque&ntilde;o brinco por la sorpresa, estaba de los nervios.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;De maravilla el examen! Creo que voy a rondar el nueve seguro. &mdash;unas cuantas caras de felicidad completaron el mensaje.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro mucho. &iquest;Vuelves a casa? &mdash;a la madre las manos le temblaban.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, ya estoy en el metro, en quince minutos estar&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, ahora te tocan los otros dos ex&aacute;menes para terminar. No te queda nada, cielo.<\/p>\n<p>&mdash;Merezco un poco de descanso, &iquest;no? &mdash;otra carita sonriente volvi&oacute; a aparecer en la pantalla.<\/p>\n<p>A la mujer una peque&ntilde;a sonrisa le esboz&oacute; en el rostro. Estaba llena de imaginaci&oacute;n y como si tuviera puesto su disfraz policial, volvi&oacute; a escribir en el m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&mdash;No. No te mereces nada. &iexcl;Estudia!<\/p>\n<p>Su rostro se ruboriz&oacute; al de pocos segundos, llen&aacute;ndose de un calor muy conocido que nac&iacute;a entre sus pegadas piernas. El aire le sab&iacute;a a poco y ten&iacute;a que ventilar sus motores, cada vez le pon&iacute;a m&aacute;s pensar en el juego que llevaba con su hijo. No entend&iacute;a muy bien por qu&eacute;, pero aquel rol dominante le hac&iacute;a olvidar el parentesco entre ambos, cuando se lo pon&iacute;a, era otra mujer.<\/p>\n<p>Javi volvi&oacute; a casa al de diez minutos, parec&iacute;a que la parte que ten&iacute;a que ser andando, la hab&iacute;a hecho corriendo. Recorri&oacute; el pasillo con cierta curiosidad, no se escuchaba nada en la casa. Abri&oacute; la puerta de su cuarto y se qued&oacute; quieto al ver qui&eacute;n le esperaba.<\/p>\n<p>La agente especial Berm&uacute;dez estaba sentada en la cama, con su atuendo habitual y se&ntilde;alando con la porra la silla de estudio. Tras sus gafas no se pod&iacute;a ver su expresi&oacute;n y, menos mal, el calor la estaba desatando y quer&iacute;a atravesar todos los niveles de ese juego.<\/p>\n<p>El joven la hizo caso, sent&aacute;ndose en la silla mientras ella cog&iacute;a otra y se colocaba a su lado. La cremallera estaba muy bajada, m&aacute;s de lo normal, y el escote que dibujaba el sujetador era visible, incluso un poco de la tela negra de la que estaba hecho el sujetador.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a no pod&iacute;a sentirse mejor. Miraba a su hijo con otros ojos, tras las lentes una mirada sedienta de amor y pasi&oacute;n observaba al joven como una depredadora. Apretando sus piernas cada vez m&aacute;s, sent&iacute;a como un l&iacute;quido pegajoso rezumaba de su interior para llegar de nuevo hasta la silla. No se pod&iacute;a contener, aquello era lo que m&aacute;s deseaba del mundo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Estudia&hellip;!<\/p>\n<p>Su voz son&oacute; autoritaria, pero sin poder ocultar un calor naciente que agarrotaba su garganta lasciva. Coloc&oacute; la porra en el pecho de su hijo. Recorriendo lentamente un camino que conduc&iacute;a a la entrepierna de este, la ten&iacute;a dura.<\/p>\n<p>El bast&oacute;n baj&oacute; hasta el lugar donde un bulto sumamente grande reposaba con ganas de romper la tela. Mar&iacute;a apret&oacute; con fuerza, tanta que su hijo se inclin&oacute; sobre la mesa, comenzando a sacar los libros. Su madre, sin dejar de presionar su duro pene, se acerc&oacute; hasta el odio de su hijo, dejando que viera su escote desde muy cerca y le volvi&oacute; a decir con un susurro.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Estudia&hellip;!<\/p>\n<p>El aire caliente y llen&oacute; de erotismo, logr&oacute; que el cuello del joven se retorciera por el escalofr&iacute;o que naci&oacute; en su espalda, llegando a perturbarle cada v&eacute;rtebra de la columna. Las manos le temblaban y cerr&oacute; los ojos para sentir como su madre estaba a escasos cent&iacute;metros de su cuerpo. No dudo en echar un ligero vistazo a los senos de esta, los quer&iacute;a para &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute;&hellip; &mdash;se atrevi&oacute; a hablar Javi con la voz temblorosa y con un tono levemente mayor que un murmullo&mdash; As&iacute; no puedo estudiar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&iexcl;C&oacute;mo dices!? &mdash;Mar&iacute;a se acerc&oacute; mucho m&aacute;s, colocando su o&iacute;do en la boca del muchacho para que le contestase. Repiti&oacute; lo dicho&mdash; Rep&iacute;temelo, que no te he o&iacute;do. &iquest;&iexcl;C&oacute;mo dices!?<\/p>\n<p>Javi trag&oacute; saliva realmente atemorizado por el respeto que le provocaba ver de ese modo a su madre. El pene dio un leve salto dentro del vaquero, algo que, desgraciadamente, Mar&iacute;a se perdi&oacute; y que le habr&iacute;a encantado contemplar.<\/p>\n<p>Logr&oacute; humedecerse los labios, mientras miraba la perfecta oreja derecha de su madre como estaba muy cerca de estos. El pelo recogido en la coleta le ca&iacute;a por la espalda y en las gafas se pod&iacute;a reflejar su nerviosismo. Sac&oacute; todo el valor que pudo.<\/p>\n<p>&mdash;No puedo&hellip; &mdash;tom&oacute; valor y decisi&oacute;n&mdash; No puedo estudiar con tu porra en mi polla.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente, Mar&iacute;a volvi&oacute; su cabeza para atr&aacute;s, con la boca abierta del todo, fingiendo una sorpresa que rozaba la indignaci&oacute;n. Se levant&oacute; de un salto mientras su hijo trataba de calmar su ansiosa respiraci&oacute;n, algo que Mar&iacute;a ni siquiera ocultaba.<\/p>\n<p>Empuj&oacute; con una de sus botas la silla de su hijo, que hizo que las ruedas le separaron de la mesa, fue algo bruto, sin nada de ternura, la agente Berm&uacute;dez estaba enfadada. Se coloc&oacute; delante del chico, mir&aacute;ndole desde arriba con el reflejo de sus gafas y con la porra, meci&eacute;ndola en ambas manos. Javi oli&oacute; algo, un n&eacute;ctar que nac&iacute;a debajo de la falda de su madre, donde unas piernas abiertas descubrieron una gota que corr&iacute;a por el muslo.<\/p>\n<p>&mdash;Como&hellip; te&hellip; &mdash;a la madre le costaba respirar y las palabras se le apelotonaban en una garganta seca de nervios y pasi&oacute;n&mdash; &iquest;&iexcl;C&oacute;mo te atreves, malnacido!?<\/p>\n<p>Javi no pod&iacute;a hablar, apenas era capaz de respirar con tranquilidad. Solamente notaba su pene rugir con fuerza para enfrentar a la polic&iacute;a que estaba abusando de su poder.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que te detenga, asqueroso? &iquest;Es eso lo que quieres? &mdash;Mar&iacute;a no dejaba de darse en la mano con la porra&mdash; Un buen correctivo policial es lo que te mereces, ni&ntilde;ato.<\/p>\n<p>La gota de flujo que corr&iacute;a por su muslo se hab&iacute;a detenido, evapor&aacute;ndose debido al cuerpo ardiente de la mujer, que ahora comenzaba a sudar de puro nerviosismo. Su l&iacute;vido estaba por las nubes y por nada del mundo bajar&iacute;a.<\/p>\n<p>En un lapso de tiempo que no supieron medir, se quedaron con los ojos fijos el uno en el otro. Javi vio como la mirada de su madre le analizaba por encima de las gafas, quiz&aacute; a la espera de una contestaci&oacute;n que diera permiso a toda la locura. No dudo en qu&eacute; hacer, aunque no pod&iacute;a hablar, porque su garganta ya no le dejaba emitir ning&uacute;n sonido, por lo que asinti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sucio delincuente&hellip;! &iexcl;Eres un deslenguado y rebelde! &iexcl;Te mereces el peor de los castigos!<\/p>\n<p>Mar&iacute;a no pod&iacute;a sujetar m&aacute;s la situaci&oacute;n, no era una madre, no hab&iacute;a dado a luz a Javi, solo era una polic&iacute;a cachonda con ganas de ense&ntilde;ar unas cosas a ese desobediente chaval.<\/p>\n<p>Dio la vuelta a la silla qued&aacute;ndose en la espalda de su hijo. Cogi&oacute; primero un brazo, despu&eacute;s el otro y los sujet&oacute; detr&aacute;s de la silla giratoria por las mu&ntilde;ecas. De su cintur&oacute;n sac&oacute; las siempre presentes esposas de pl&aacute;stico que, con muchos temblores, le logr&oacute; ajustar en las mu&ntilde;ecas.<\/p>\n<p>&mdash;Esto es lo que quer&iacute;as, &iquest;no? No obedecer. Est&aacute;s detenido. &mdash;Mar&iacute;a dej&oacute; las gafas en la mesa del escritorio y en un acto tan impulsivo como loco, se sent&oacute; con fuerza encima de las piernas su hijo&mdash; Te deber&iacute;a de dar porrazos sin parar. Eres peligroso, tengo que educarte.<\/p>\n<p>La dura polla del joven atravesaba la vagina desnuda de la mujer. El prominente bulto estaba siendo masajeado por unos labios cada vez m&aacute;s hinchados que notaban el roce del vaquero.<\/p>\n<p>Con fuerza, Mar&iacute;a deslizaba su cadera por encima de la entrepierna de su hijo mientras ninguno de los dos se dejaba de mirar, sus ojos ten&iacute;an un brillo peculiar, un resplandor lleno de lujuria.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tienes ah&iacute;? &mdash;el roce cada vez era m&aacute;s intenso y la fuerza que hacia Mar&iacute;a la hac&iacute;a resoplar&mdash; &iquest;&iexcl;Llevas un arma, pedazo de cabr&oacute;n!?<\/p>\n<p>Javi dej&oacute; caer la cabeza. Sumido en un placer que le produc&iacute;a la agente de polic&iacute;a m&aacute;s sensual de la tierra. Pens&oacute; en que har&iacute;a si no estuviera atado, quiz&aacute; coger el tremendo trasero de su madre y desnudarla. Lo medit&oacute; mejor, porque seguramente no se mover&iacute;a y dejar&iacute;a hacer a Mar&iacute;a, por lo que tampoco la contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si no me lo dices. Tendr&eacute; que cachearte. &mdash;su voz siseaba de puro placer y una neblina parec&iacute;a cubrir su visi&oacute;n, la agente especial Berm&uacute;dez tomaba el mando&mdash; Esto era lo que buscabas. &iquest;Verdad, mamonazo?<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se levant&oacute;, con la mirada fija en el pene que se hac&iacute;a notar bajo la tela. Javi ten&iacute;a que sentirse mal, le ten&iacute;a que doler tener semejante animal enjaulado. Se coloc&oacute; de rodillas mientras su hijo no la dejaba de mirar, le daba lo mismo, ese ya no era Javi, solo era un malvado convicto.<\/p>\n<p>El bot&oacute;n del vaquero se solt&oacute; pr&aacute;cticamente solo y el sonido de la cremallera mientras Mar&iacute;a la bajaba inund&oacute; el silencioso cuarto. Un gracioso calzoncillos de perritos sali&oacute; a la luz, con la tela pegada en el arma que la polic&iacute;a buscaba. Desliz&oacute; el pantal&oacute;n junto a la ropa interior hasta dejarlo en los tobillos del joven, como si fueran otras esposas que no le dejasen caminar.<\/p>\n<p>El miembro viril que Mar&iacute;a hab&iacute;a visto tantas veces cuando era peque&ntilde;o sali&oacute; como un resorte. Aquel no era esa m&iacute;nima salchicha que sol&iacute;a estar arrugada. Ahora se ergu&iacute;a ante ella un &aacute;rbol lleno de ra&iacute;ces que llevaban sangre de forma copiosa. Era un obelisco en la mitad del cuerpo de Javi que se alzaba como un monumento de oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por un segundo, Mar&iacute;a se mantuvo en silencio, observando la poderosa polla que la ten&iacute;a hipnotizada con aquel capullo rojizo que la saludaba en una humedad incipiente. Se fij&oacute; con detenimiento en lo mojada que estaba la punta, los primeros l&iacute;quidos preseminal estaban presentes.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ese&hellip;? &iquest;&iexcl;Esa arma!? &mdash;estaba escandaliza por semejante miembro y&hellip; por no verlo antes.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a estar m&aacute;s inquieta, las piernas le temblaban y por poco olvid&oacute; su juego. Deb&iacute;a seguir metida en su papel, porque necesitaba esa polla en su interior, la necesitaba ya mismo, de pensar que &ldquo;eso&rdquo; era de su hijo&hellip; todo acabar&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No puedes llevar algo como eso&hellip; &mdash;solt&oacute; con la voz cortada sin que su hijo la contestase&mdash; Por hoy. Solo por hoy&hellip; Voy a hacer la vista gorda.<\/p>\n<p>&mdash;Mire&hellip; &mdash;La voz de Javi parec&iacute;a perdida y sus ojos estaban llorosos&mdash; Agente&hellip;, mire a ver&hellip; si es peligrosa&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo? &mdash;su conversaci&oacute;n era m&aacute;s silenciosa que un susurro.<\/p>\n<p>&mdash;Escan&eacute;ala&hellip; con el aparato policial&hellip; que tienes bajo la falda&hellip;<\/p>\n<p>A Mar&iacute;a un rel&aacute;mpago le cruz&oacute; la espalda y su labio inferior comenz&oacute; a temblar. Todo se hab&iacute;a unido para que el momento fuera del todo ardiente. Ella asinti&oacute;, sin dudar ni un momento en lo que iba a hacer. Con su hijo arrestado en la silla, pas&oacute; cada pierna a los lados de joven, se levant&oacute; la falda y comenz&oacute; a sentarse.<\/p>\n<p>No hubo momento de espera y mucho menos de duda. Mientras el cuerpo de la agente Berm&uacute;dez descend&iacute;a con celeridad, el pene del reo se pon&iacute;a en disposici&oacute;n para que lo escanearan. Como si lo oliera o si el propio miembro f&aacute;lico del chico tuviera consciencia propia, se dispuso en el agujero de su madre.<\/p>\n<p>Javi sinti&oacute; cada cent&iacute;metro meterse en un horno l&iacute;quido que le abrasaba. Mar&iacute;a cerr&oacute; los ojos con la boca abierta tratando de aspirar un aire que no la satisfac&iacute;a. Pudo mirar al final a su hijo, cuando aquel pene&hellip; &iexcl;Aquel pedazo de polla&hellip;! Estuvo completamente dentro de ella sacudiendo sus intestinos.<\/p>\n<p>Los movimientos empezaron a acontecerse, una sucesi&oacute;n de golpes fuertes de cadera que hac&iacute;an que el miembro de Javi nadase en los l&iacute;quidos de su madre. Ya no hab&iacute;a conversaciones y menos miradas, los dos estaban haciendo lo que quer&iacute;an, sabiendo que despu&eacute;s, habr&iacute;a consecuencias.<\/p>\n<p>De momento, les daba lo mismo. Javi quer&iacute;a desatarse de sus ataduras, pero no pod&iacute;a, aunque Mar&iacute;a, viendo que el pobre apenas pod&iacute;a moverse, se baj&oacute; la cremallera del todo. Apart&oacute; la tela que le cubr&iacute;a el sujetador, sac&aacute;ndolo para que el joven viera sus bonitos pechos apretados el uno contra el otro.<\/p>\n<p>Apenas llevaba un minuto cabalgando encima del joven. El coito estaba siendo intenso, no tanto en rapidez, sino en sentimientos. Las manos de Mar&iacute;a atraparon en un abrazo la cabeza de Javi, que comenz&oacute; a lamer la parte de arriba de los senos que ten&iacute;a a su disposici&oacute;n. La madre comenz&oacute; a gemir, estaba decidida a manchar el pene de su hijo con los jugos de su vagina, de igual manera que hizo en la silla o en sus bragas.<\/p>\n<p>El joven apret&oacute; un poco sus nalgas elev&aacute;ndolas sobre la silla y haciendo que la penetraci&oacute;n fuera m&aacute;s profunda. Mar&iacute;a lo not&oacute; tan dentro como le ten&iacute;a permitido su cuerpo y solt&oacute; un ligero grito que rompi&oacute; el silencio de la casa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya&hellip;! &mdash;resopl&oacute; con fuerza, un bufido en medio de la sabana&mdash; &iexcl;Dios&hellip;! &iexcl;Ya!<\/p>\n<p>Javi emiti&oacute; un sonido silbante detr&aacute;s de sus dientes, notando como sus genitales se contra&iacute;an. El placer era inmenso y de incalculable potencia, las ganas de esos d&iacute;as, viendo a la agente policial responsable de sus estudios, explotaban en un instante. Mar&iacute;a apret&oacute; algo m&aacute;s, alzando sus rodillas para dejarlas caer de nuevo y que el pene de su hijo la penetrase como nunca antes le hab&iacute;a pasado.<\/p>\n<p>Dibuj&oacute; una gran &ldquo;O&rdquo; en sus labios, sin prestar mucha atenci&oacute;n a la cara de su v&aacute;stago, que se contra&iacute;a de placer mientras sus manos segu&iacute;an atadas a la espalda. El pene hab&iacute;a engordado (a&uacute;n m&aacute;s) sintiendo en su interior un placer que hab&iacute;a olvidado por completo. Fue entonces que mir&oacute; a su hijo, como reclinaba la cabeza hacia atr&aacute;s, casi rompi&eacute;ndose el cuello y soltando un quejido mantenido. Un calor vibrante la llen&oacute; por completo, haciendo que su trasero se moviera en tres espasmos seguidos y sus ojos se entrecerrasen temblorosos.<\/p>\n<p>El poderoso semen de su hijo, acumulado debido a que su madre estudiaba junto a &eacute;l y le quitaba tiempo de pajas, choc&oacute; con lo profundo de sexo. El placer fue instant&aacute;neo y detuvo el movimiento para girar su cadera en c&iacute;rculos y detenerse paulatinamente.<\/p>\n<p>El orgasmo hab&iacute;a llegado, su vagina apres&oacute; con fuerza todo lo que ten&iacute;a dentro, haciendo una verdadera llave de artes marciales con sus labios vaginales, para despu&eacute;s, relajarse por completo.<\/p>\n<p>Su cuello se tens&oacute;, las venas se vieron gordas y llenas de sangre, igual a las que rodeaban la gran polla de Javi. De su boca empez&oacute; a brotar un grito de placer, tan mantenido como sentido que sali&oacute; de su alma.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;AAHH&hellip;!<\/p>\n<p>El gemido continu&oacute; en el tiempo, mientras Javi, simplemente respiraba entrecortado con el coraz&oacute;n acelerado y con unas piernas que se mov&iacute;an pose&iacute;das por un demonio. La situaci&oacute;n pareci&oacute; calmarse al de un minuto, cuando la mujer logr&oacute; levantarse con unas piernas temblorosas despu&eacute;s de un &uacute;nico minuto de sexo.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; de pie, con las piernas abiertas encima de su peque&ntilde;o. Javi mir&oacute; a la agente especial de polic&iacute;a m&aacute;s er&oacute;tica sobre la faz de la tierra y como por debajo de su falda, manaba un l&iacute;quido espeso y blanco que cay&oacute; hasta su pene.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a baj&oacute; sus manos para separarse los labios vaginales con dos dedos. Tembl&oacute; al hacerlo. Pero era necesario, ten&iacute;a que sacar todo aquel exceso de semen que ca&iacute;a abundante de nuevo por donde hab&iacute;a salido, la polla de su hijo.<\/p>\n<p>La agente Berm&uacute;dez, alej&aacute;ndose paulatinamente de su papel, dio un paso atr&aacute;s, chocando contra la mesa y llev&aacute;ndose una mano a la frente por el calor que en ella nac&iacute;a. Se sinti&oacute; mareada, como si la realidad le hubiera dado un guantazo en todo el ment&oacute;n. No era la agente especial, era Mar&iacute;a, la madre de Javi, al cual se hab&iacute;a beneficiado hac&iacute;a escasos segundos.<\/p>\n<p>Le dio un leve mareo, teniendo que apoyarse en el mueble aleda&ntilde;o a la mesa y camin&oacute; tambaleante hasta la puerta. Aunque no le dio mucho tiempo, tras de s&iacute; escuch&oacute; un leve clic, como si un cerrojo se hubiera abierto. Sin embargo, no era concretamente eso.<\/p>\n<p>A su espalda, su hijo estaba erguido con las mu&ntilde;ecas rodeadas por las esposas, con la cadena de pl&aacute;stico rota a la mitad. Su pene segu&iacute;a tan duro como antes, incluso m&aacute;s grande debido a la sangre que viajaba con ayuda de la gravedad. Sobre este se pod&iacute;an observar las manchas blancas de sus fluidos mezclados con el propio semen que caminaba en borbotones hacia sus piernas. Una de las grandes gotas ahora yac&iacute;a en su muslo, de una pierna que se mov&iacute;a hacia ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&iexcl;Qu&eacute;&hellip;!? Javi, &iquest;qu&eacute;&hellip;?<\/p>\n<p>No logr&oacute; terminar su pregunta. Su hijo la rode&oacute; con sus brazos, alz&aacute;ndola en el aire como una simple hoja seca de oto&ntilde;o. Mar&iacute;a se qued&oacute; de piedra, observando el movimiento de su hijo que la ten&iacute;a en volandas mientras su polla oscilaba duramente de un lado a otro.<\/p>\n<p>Por el propio movimiento rudo del joven, la silla sali&oacute; volando hacia atr&aacute;s con sus peque&ntilde;as ruedas. Javi dej&oacute; caer a su madre de forma pesada al lado del escritorio, formando un estruendo con las botas al tocar el suelo. No hubo miradas, solo pod&iacute;a ver el fuego que hab&iacute;a en sus ojos, parec&iacute;a que hab&iacute;a despertado a la bestia.<\/p>\n<p>Las manos la apresaron la cintura, donde su cintur&oacute;n de pega sujetaba la porra y las esposas, ambas lejos de sus manos. Mar&iacute;a se qued&oacute; de cara a la pared, con el escritorio justo m&aacute;s arriba de la mitad de sus muslos, casi en su cadera. Con ligera fuerza, las manos de su hijo la empujaron, dejando caer la parte superior de su cuerpo sobre los libros.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Estoy cansado de esta brutalidad policial! &mdash;Mar&iacute;a sinti&oacute; el pene de su hijo, como golpeada pesadamente sobre su nalga derecha. Estaba empapado y resbalaba como si lo hubieran untado en mantequilla&mdash; Siempre abusa de su autoridad, agente Berm&uacute;dez. &iexcl;Es momento de rebelarme!<\/p>\n<p>No pod&iacute;a decir nada, estaba perpleja ante como hab&iacute;a desembocado la situaci&oacute;n. La polla de Javi reptaba por su nalga dejando un rastro de l&iacute;quido caliente mientras uno de sus folios se pagaba en su rostro.<\/p>\n<p>Not&oacute; la mano de su hijo agarr&aacute;ndola de la mu&ntilde;eca y coloc&aacute;ndola a su espalda, al tiempo que la otra estaba dirigiendo su pene a un lugar muy c&aacute;lido.<\/p>\n<p>&mdash;Va a ver lo que las hago a las polic&iacute;as corruptas como usted. &mdash;en su voz se pod&iacute;a sentir el cargamento de lujuria.<\/p>\n<p>Javi estaba s&uacute;per caliente, m&aacute;s que en toda su vida, y meti&oacute; dentro de su madre todo lo que la gen&eacute;tica le hab&iacute;a dado sin esperar una invitaci&oacute;n o el permiso de la mujer. La espalda de Mar&iacute;a se curv&oacute; y apret&oacute; los dientes de la impresi&oacute;n, el poder de su peque&ntilde;o era brutal.<\/p>\n<p>El joven todav&iacute;a segu&iacute;a con la mu&ntilde;eca de su madre sujeta, aprovechando esa situaci&oacute;n, la movi&oacute; la otra la mano y le junt&oacute; ambas en el mismo punto, atrap&aacute;ndola con un agarre. Mar&iacute;a, en un visto y no visto, apresada, con la cara y las tetas en el escritorio lleno de folios, y con una enorme polla metida en su cuerpo, se volvi&oacute; a sentir m&aacute;s cachonda que en toda su vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Socorro&hellip;! &iexcl;Socorro&hellip;! &mdash;simul&oacute; pedir ayuda volviendo a meterse de lleno en su papel&mdash; &iexcl;Un preso, hijo de puta, desobedece a la autoridad!<\/p>\n<p>De pronto, la primera temible penetraci&oacute;n la silenci&oacute;, surgiendo en su interior un temblor muy profundo que exterioriz&oacute; con un grito. Javi sonri&oacute;, el placer que hab&iacute;a llenado a su madre fue algo que le satisfizo por completo y mucho m&aacute;s cuando escuch&oacute; como la agente Berm&uacute;dez se sal&iacute;a por primera vez de su papel.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder, qu&eacute; polla! Jam&aacute;s hab&iacute;a tenido una as&iacute;&hellip; &iexcl;Es enorme!<\/p>\n<p>El joven enaltecido por el comentario que se sal&iacute;a de la boca de Mar&iacute;a, dio con m&aacute;s fuerza, con un br&iacute;o que solo se conoce en la juventud. A la mujer, que posteriormente le doler&iacute;a la espalda por soportar semejantes envites, trataba de encajarlos con cara de placer mientras su saliva caliente ca&iacute;a sobre los folios.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Levanta la espalda! &mdash;pidi&oacute; su hijo euf&oacute;rico toc&aacute;ndola en los hombros.<\/p>\n<p>&mdash;P&iacute;delo, por favor &mdash;de nuevo ese tono autoritario que tanto gustaba al joven.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor&hellip;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a, con las mu&ntilde;ecas liberadas, coloc&oacute; sus manos en la mesa, alz&oacute; su espalda mientras Javi la rodeaba con sus manos y alcanzaba los pechos apret&aacute;ndolos con ansia. Lo que sigui&oacute; fue una penetraci&oacute;n dura y fren&eacute;tica digna de un adolescente, que se podr&iacute;a asemejar a un mandril.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;&hellip;! &iexcl;As&iacute;, as&iacute;! &iexcl;H&aacute;zmelo as&iacute;! &mdash;suplicaba la mujer sumida en un sexo que nunca hab&iacute;a probado en su vida.<\/p>\n<p>La madre ped&iacute;a y ped&iacute;a, notando el pr&oacute;ximo orgasmo que no tard&oacute; en llegar, mientras Javi la estimulaba los pezones de unos pechos que hab&iacute;an emergido del sujetador. Sus senos se pusieron duros y en un movimiento fuerte que hizo que los genitales de Javi contactaron con el cl&iacute;toris de Mar&iacute;a, esta se corri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mi amor! &mdash;aull&oacute; como un lobo en medio de la noche&mdash; &iexcl;Qu&eacute;&hellip;! &iexcl;Qu&eacute;&hellip;! &mdash;las palabras se le atragantaban en una garganta seca mientras su cuerpo vibraba sin control&mdash; &iexcl;Qu&eacute; bueno eres!<\/p>\n<p>Unos cuantos envites m&aacute;s siguieron, sin detenerse para que la mujer pudiera asimilar semejante orgasmo que la estaba nublando el raciocinio. Aunque de pronto sinti&oacute; un hueco, algo se hab&iacute;a salido de su cuerpo dejando la vagina sin acompa&ntilde;ante.<\/p>\n<p>El jadeo de Javi era evidente y de estar m&aacute;s consciente, Mar&iacute;a se hubiera dado cuenta. El joven habida cesado en su movimiento sexual de penetrarla sin parar, porque se iba a correr. Mientras sonre&iacute;a cara a la pared y sus pies tensos estaban de puntillas por semejante placer, la voz de su hijo la llam&oacute; r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me corro! &iexcl;Ven aqu&iacute; que la tengo en la punta! &mdash;las peticiones eran exigencias y su tono era fren&eacute;tico.<\/p>\n<p>Con su gorra mal puesta, la madre se dio la vuelta, viendo al peque&ntilde;o paje&aacute;ndose con insistencia un pene que parec&iacute;a que fuera a reventar. Hab&iacute;a dicho &ldquo;ven aqu&iacute;&rdquo;, pero &iquest;a qu&eacute; se refer&iacute;a con eso?<\/p>\n<p>La mano de Javi se pos&oacute; en el hombro de su madre, sujetando la tela con fuerza y haciendo saber d&oacute;nde se ten&iacute;a que poner. Debido a la presi&oacute;n, la madre se arrodill&oacute; delante de aquel trabuco, que no paraba de moverse de manera fren&eacute;tica y daba la sensaci&oacute;n de llamarla con su punta morada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ch&uacute;pamela! &mdash;jade&oacute; con pasi&oacute;n mientras entrecerraba los ojos&mdash; &iexcl;Agente, s&aacute;queme la leche!<\/p>\n<p>Ces&oacute; en la masturbaci&oacute;n, para meter de improviso el pene dentro de la boca de su madre. Ella se vio marcada por un calor inhumano al sentir semejante m&uacute;sculo tocando su paladar. Cedi&oacute; a las s&uacute;plicas de su muchacho y succion&oacute; a la par que las caderas de Javier met&iacute;an y sacaban el pene.<\/p>\n<p>El sabor era fuerte, pod&iacute;a degustar la mezcla tanto de su corrida como de la anterior que su hijo hab&iacute;a combinado en su vagina. Estaba totalmente sucia y con toda seguridad no se la hubiera chupado a su marido si se lo hubiera pedido como Javi. Pero el momento era distinto, la lujuria la hab&iacute;a pose&iacute;do y cuando lami&oacute; por primera vez aquella polla, sinti&oacute; que si su hijo lo requer&iacute;a, lo har&iacute;a por horas.<\/p>\n<p>Succion&oacute; tan fuerte como pudo, tratando de acompasar el movimiento de cadera de su hijo al de su cuello. Pero era complicado y dej&oacute; hacer a aquel preso cabr&oacute;n, que se deleitase como quisiera.<\/p>\n<p>El chico se estremeci&oacute; con fuerza, con un grito que seguramente unos vecinos atentos podr&iacute;an haberse percatado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sucia, polic&iacute;a corrupta! &iexcl;Toma de tu medicina! &iexcl;Toma la medicina!<\/p>\n<p>La polla top&oacute; con el final de la boca, llegando al comienzo de la garganta. Javi solt&oacute; el hombro de su madre, aferr&aacute;ndola de la coleta e introduciendo unos cent&iacute;metros m&aacute;s su rabo de toro.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a sinti&oacute; que eso se adentraba en su cuerpo, cerrando los ojos debido a un placer desconocido, al tiempo que se le humedec&iacute;an por la brutal potencia. Fue entonces que lo sinti&oacute;. No escuch&oacute; el aullido feroz de su hijo, pero s&iacute; que not&oacute; como un l&iacute;quido espeso la golpeaba en su garganta para comenzar a bajar por su es&oacute;fago.<\/p>\n<p>Estaba incr&eacute;dula sin saber lo que estaba ocurriendo o si aquello realmente era un sue&ntilde;o, hasta que trag&oacute; como pudo semejante carga que&hellip; &iexcl;Menos mal que era la segunda!<\/p>\n<p>La sac&oacute; cuando pudo, cogiendo aire y tosiendo para que el exceso de semen corriera por fuera de sus labios camino al suelo de madera. Mar&iacute;a se puso de pie, con un dedo limpi&aacute;ndose el labio inferior, puesto que una gota de semen buscaba salir. Se lami&oacute; la falange manchada, sintiendo un sabor que para nada era desagradable y lo engull&oacute; con ganas dej&aacute;ndolo con el resto en su est&oacute;mago.<\/p>\n<p>Su hijo estaba en el suelo, hab&iacute;a ca&iacute;do de culo de semejante placer, con el pantal&oacute;n en los tobillos, un pene medio muerto y las esposas rotas en las mu&ntilde;ecas. Estaba como para hacerle una foto y humillarle de por vida, pero la agente Berm&uacute;dez decidi&oacute; darse la vuelta con las piernas renqueantes.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; la porra, se adecent&oacute; un poco el atuendo, pero sin limpiarle las gotas de semen que poblaban su barbilla y algo de sus senos. Con el joven todav&iacute;a sentado en el suelo, se acerc&oacute; hasta donde estaba y sin mediar palabra le propin&oacute; un buen golpe a uno de los muslos, para despu&eacute;s ponerle una bota encima del menguante pene.<\/p>\n<p>&mdash;Te libras del castigo porque hoy&hellip; me has puesto de buen humor. &mdash;apret&oacute; un poco la polla con su bota y sonri&oacute;&mdash; Te permito descansar un poco. Pero luego, a estudiar o tendr&aacute;s doble castigo. &iquest;Lo entendiste, preso pervertido?<\/p>\n<p>Un leve golpe de la porra alcanz&oacute; la parte baja de su abdomen, muy cerca de donde yac&iacute;a la bota encima del pene. Javi se retorci&oacute; como un gusano y gimi&oacute; por el dolor que su madre le hab&iacute;a propinado, mientras esta abandonaba la estancia con el repiqueteo duro de sus pasos. Sus botas resonaron en el pasillo mientras la sonrisa no le cab&iacute;a en el rostro.<\/p>\n<p>Javier descans&oacute;, solo un poco, para ponerse a estudiar de continuo. Pero no &uacute;nicamente ese d&iacute;a, sino tambi&eacute;n todo el fin de semana. Parec&iacute;a que la estrategia de Mar&iacute;a hab&iacute;a obtenido buenos resultados.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>El lunes de la siguiente semana, Javi se encontraba desayunando tranquilamente cuando apareci&oacute; su madre. No hizo falta que le hiciera el desayuno, ya se lo hab&iacute;a preparado antes de que llegase. Se sent&oacute; a su lado y se saludaron con indiferencia, al de tres minutos la mujer le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Esta semana, &iquest;vas a ir a los ex&aacute;menes?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro. &mdash;lo dijo como si fuera la mayor obviedad del mundo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A los dos? &mdash;pese al cambio de esos d&iacute;as, quer&iacute;a cerciorarse de que todo segu&iacute;a bien.<\/p>\n<p>Este asinti&oacute; mientras se com&iacute;a una galleta de chocolate. Su madre le mir&oacute; y sonri&oacute; de forma p&iacute;cara, casi malvada, recordando un juego muy gustoso del cual no hab&iacute;an hablado. Removi&oacute; la cuchara en su caf&eacute; y sinti&oacute; un picor en su entrepierna que la puso a tono despert&aacute;ndola por completo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a aprobar? &mdash;su marido estaba en el cuarto, pero le daba lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto. &mdash;hubo un momento de silencio y Javier trag&oacute; el trozo de galleta que se mov&iacute;a en su boca&mdash; &iquest;Qu&eacute; pasara si no apruebo o&hellip; si no saco un diez?<\/p>\n<p>La mirada de Javi era retadora, Mar&iacute;a fue a contestar, pero las pisadas de su marido la callaron. Con paso lento y dormido, Manu entraba en la cocina saludando a dos personas que echaban fuego por sus ojos.<\/p>\n<p>El joven se levant&oacute;, llevando al fregadero su taza, al tiempo que su padre ocupaba su lugar. Javi limpi&oacute; la taza mientras su madre le dejaba la suya y le miraba con una respiraci&oacute;n cortada del todo cachonda. Ech&oacute; un vistazo a su marido que lo ten&iacute;a de espaldas y en un movimiento r&aacute;pido, su mano atrap&oacute; con suma fuerza la polla de su hijo.<\/p>\n<p>La cuchara de Manu tintineaba dentro su caf&eacute; mientras su mujer manoseaba con fuerza el paquete de su hijo y se acercaba a su o&iacute;do. Una &uacute;nica frase naci&oacute; de su boca haciendo que Javi se empezase a empalmar como pocas veces en su vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te castigar&eacute;&hellip;!<\/p>\n<p>Le solt&oacute; con rapidez al escuchar como su marido preguntaba si quedaban galletas. Mar&iacute;a se las alcanz&oacute; d&aacute;ndole un beso en la mejilla y viendo de reojo la polla dura de su hijo como marchaba a estudiar.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; a limpiar un poco la cocina, escuchando de fondo como su marido se marchaba y pensando que hoy deber&iacute;a dejar estudiar a su hijo en paz, el cual se hab&iacute;a enderezado. &ldquo;Ma&ntilde;ana le tocar&aacute; cacheo matutino. Me parece que empezar&eacute;&hellip; s&iacute;&hellip; &iexcl;Por su polla!&rdquo; acab&oacute; por pensar mientras una gota de flujo ca&iacute;a en su pantal&oacute;n de pijama desprovisto de ropa interior.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Muchas gracias por llegar hasta aqui, ojala te haya gustado. Si quieres mas historias como esta, visita mi perfil, alli podras encontrarlas. Deja tu comentario para saber que te ha parecido y espero que nos volvamos a leer pronto.<\/p>\n<p>Saludooos!!!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 51<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>11 Mar&iacute;a entr&oacute; aquella ma&ntilde;ana por tercera vez en la habitaci&oacute;n de su hijo. Abri&oacute; la puerta con ganas y vio que el joven segu&iacute;a tumbado en la cama, hecho un verdadero bollo con las s&aacute;banas. &mdash;&iexcl;Lev&aacute;ntate ya, joder! &mdash;le vocifer&oacute; como todos los d&iacute;as. 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