{"id":40570,"date":"2023-01-13T23:00:00","date_gmt":"2023-01-13T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-13T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-13T23:00:00","slug":"verano-del-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/verano-del-2015\/","title":{"rendered":"Verano del 2015"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40570\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como era costumbre en temporada hab&iacute;amos rentado una casa a unos 80 km de la capital, en un balneario cercano a Costa azul. La segunda quincena de enero era un poco m&aacute;s apacible que la primera, pero aun as&iacute; el flujo de turistas era continuo.<\/p>\n<p>La idea como siempre era que fuesen vacaciones familiares, Claudio mi hijo llev&oacute; a su esposa, yo a mi mujer y a Camila nuestra hija de 21 a&ntilde;os. Alquilamos aquella amplia casa de veraneo para tener la comodidad necesaria las tres semanas que pens&aacute;bamos permanecer. Nada m&aacute;s lejos de la realidad.<\/p>\n<p>La primera semana transcurri&oacute; de lo m&aacute;s normal, playa, siesta, barbacoa, alcohol&#8230; Lo com&uacute;n sin excesos, mi esposa y yo nos encerr&aacute;bamos en el dormitorio y el sexo veraniego era m&aacute;s frecuente de lo normal, el calor disparaba el morbo y la escasez de vestimenta la imaginaci&oacute;n, uno estaba siempre dispuesto.<\/p>\n<p>Marta (mi nuera) supongo, a juzgar por alg&uacute;n quejido que hu&iacute;a de su habitaci&oacute;n le ocurr&iacute;a mismo y la nena ya lejos de su infancia se escond&iacute;a en libros y problemas matem&aacute;ticos para darle sentido a una existencia un poco m&aacute;s agitada, que lo que hasta ah&iacute; yo sab&iacute;a. La deserci&oacute;n obligada se desat&oacute; la segunda semana, a Marta la llamaron de la capital de forma urgente para hacerse cargo de una nueva sala, que inauguraba el hospital donde se desempe&ntilde;aba, era un sue&ntilde;o hecho realidad que trunc&oacute; felizmente sus vacaciones, as&iacute; que nos abandonaron sin vacilar, prometiendo volver para pasar los &uacute;ltimos d&iacute;as en familia.<\/p>\n<p>Al calor h&uacute;medo y sofocante las noches le otorgaban una tregua tan relajante como deseada. Dos d&iacute;as despu&eacute;s de la partida de mi hijo y su mujer, una alarmante llamada repentina dio por tierra nuestra continuidad. La hermana de mi se&ntilde;ora tuvo un accidente cardiovascular y fue internada urgente en Buenos Aires (Argentina). Por lo que deb&iacute;amos viajar.<\/p>\n<p>&mdash;Amor, ustedes qu&eacute;dense. Disfruten estos d&iacute;as, la casa est&aacute; pagada hasta el 4 de febrero, no vamos a perder eso.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue como luego de un corto debate decidimos llevarla al aeropuerto para que permanezca con su familia y regres&eacute; con Cami y un d&eacute;bil resto de &aacute;nimo a continuar aquellas vacaciones saboteadas por el infortunio. No es sencillo narrar lo que ocurri&oacute; ese verano, de una manera racional, no quiero despojarme de la culpa que me corresponde, pero debo a&ntilde;adir que fui v&iacute;ctima tambi&eacute;n de un perfecto complot del destino, que teji&oacute; sin dudas un &aacute;mbito propicio para aquella deliciosa aberraci&oacute;n que se gestaba.<\/p>\n<p>El aire acondicionado de mi dormitorio dej&oacute; de funcionar, por lo que opte mudarme para la habitaci&oacute;n de arriba, la que antes ocupaba mi hijo, contigua a la de Camila, fue sin saber fue el principio de la trampa sutil de un deseo abrasador que estaba por consumir la moral f&eacute;rrea que hasta all&iacute; cre&iacute;a poseer.<\/p>\n<p>El calor agobiante sudaba nuestras pieles es verdad, sin embargo, solo era una peque&ntilde;a porci&oacute;n, una rueda en aquel engranaje que empez&oacute; a girar la segunda noche que quedamos solos. Despu&eacute;s de cenar entre varias pausas donde el sonido de los cubiertos y platos fueron protagonistas, Camila se retir&oacute; a su habitaci&oacute;n con la excusa de chatear con su amiga que estaba en Brasil, y yo me ofrec&iacute; a lavar la losa y acomodar la cocina.<\/p>\n<p>Luego de eso sal&iacute; a fumar un cigarrillo y contemplar las estrellas. Una parte de mi quer&iacute;a irse, regresar a la ciudad, pero por otro lado sab&iacute;a que no ten&iacute;a forma de ayudar. M&aacute;s de una hora despu&eacute;s escal&eacute; a mi habitaci&oacute;n para descubrir en el camino, la puerta de Cami entreabierta, la tenue luz de la notebook ba&ntilde;aba las s&aacute;banas blancas y las te&ntilde;&iacute;a de un p&aacute;lido azul al igual que el derrotado cuerpo desnudo y bronceado de la veintea&ntilde;era, posaba de perfil con un pie estirado y el otro recogido &iexcl;mi Dios! No pude evitar mirarla sin recordar a su madre que era igual a su 21, casi 22 a&ntilde;os lo recuerdo como para tratar de tener alg&uacute;n indulto por lo que pasaba en mi interior.<\/p>\n<p>La contempl&eacute; varios minutos como a una mujer de dudosa procedencia el cabello negro ca&iacute;a como una cascada sobre su rostro agrio, con una mueca de dolor como si me estuviera mirando profundamente dormida. La m&aacute;gica luz , lam&iacute;a su figura juvenil y tatu&oacute; en mi retina la perpetua imagen que como una maldici&oacute;n acosar&iacute;a el resto de mi vida.<\/p>\n<p>Me retire lentamente sobre mis pasos sin dejar de observarla perturbado, y aunque cueste reconocerlo excitado terriblemente excitado por una joven que desee ah&iacute;, que no fuera mi hija. El marco de aquella puerta se declar&oacute; mi enemigo y dentro habitaba la diabla sumisa e intelectual que volar&iacute;a sin tapujos la baja integridad de su padre. Fue la noche de verano m&aacute;s larga de mi vida, masajee mis ojos cerrados intentando apartar aquella imagen quim&eacute;rica que corromp&iacute;a mi voluntad.<\/p>\n<p>En la ma&ntilde;ana desayunando la mir&eacute; diferente<\/p>\n<p>&mdash;Pas&eacute; a despedirme anoche. &mdash;Dije apresurando a tragar la tostada.<\/p>\n<p>&mdash;Estaba muerta, P&aacute;. Apenas me ba&ntilde;e, me tire en pelotas. &iquest;Me viste?&#8230; &mdash;Pregunt&oacute;, apurando el caf&eacute; y riendo.<\/p>\n<p>No conteste. Ella hab&iacute;a cambiado de mojigata a Mata Hari en un d&iacute;a y yo estaba totalmente desorientado como nunca a mi casi medio siglo de existencia.<\/p>\n<p>&mdash;Esta noche podemos ver la pel&iacute;cula tenebrosa, esa del bosque de no s&eacute; qu&eacute;&#8230; &iquest;Te parece? &mdash;Propuso la mujer de la casa.<\/p>\n<p>Las nubes descompusieron el clima perfecto en m&aacute;s de 25 d&iacute;as del mes y la pel&iacute;cula nocturna se adelant&oacute; para las14 horas en medio de una llovizna mansa que supongo era parte del plan. Dos latas de cerveza aliviaron un guion mal&iacute;simo. Un rato antes que comenzar&aacute; el bodrio apag&oacute; las luces y nos cubrimos con una manta liviana para entrar en clima, la temperatura hab&iacute;a descendido un poco pero pronto en living trepar&iacute;a a niveles catastr&oacute;ficos.<\/p>\n<p>Cada poco la pel&iacute;cula ofrec&iacute;a alg&uacute;n sobresalto que la veintea&ntilde;era aprovechaba para aferrarse a mi pecho. No lograba concentrarme en nada que no fuera en ella, en la visi&oacute;n diab&oacute;lica de la noche anterior y su desnudez total de la persona que ten&iacute;a abraz&aacute;ndome bajo la manta. La cosa no se pod&iacute;a poner peor cuando al protagonista de la pel&iacute;cula le comienzan a hacer una mamada en el auto.<\/p>\n<p>Me ruboric&eacute;. No era algo para ver con mi hija precisamente, por eso sostengo que fue la tormenta perfecta. Estaba empalmado tremendamente y ella lo not&oacute;, porque dej&oacute; caer una mano encima del miembro que la engendr&oacute;. Le apart&eacute; la mano lentamente y en sus gafas me vi, pero no me reconoc&iacute;. Era un sujeto diferente un tipo que hab&iacute;a perdido la batalla entre el bien y el mal y que pronto estar&iacute;a follando a su hija sin importar la condena. Decid&iacute; permanecer inm&oacute;vil con aquella brutal erecci&oacute;n y la chica en mi pecho escuchando el coraz&oacute;n que se debat&iacute;a a muerte entre lo que deseaba y lo correcto. Luch&eacute; hasta donde humanamente me dieron las fuerzas y finalmente decid&iacute; ceder ante la joven voluntad que no claudico a su deseo.<\/p>\n<p>&mdash;Que pasa pap&aacute;? &iquest;Nunca te la chuparon en el auto? &mdash;Me pregunto sin rodeos y no contest&eacute;.<\/p>\n<p>Su mano busco nuevamente el pene, pero esta vez, la dej&eacute; ser y le ayud&eacute; a liberarlo bajando las bermudas. Me sobo el grueso miembro en la penumbra y cuando ya no soport&eacute; las caricias tortuosas de la f&eacute;mina, la mir&eacute; con rabia, con deseo voraz e irrefrenable de tenerla.<\/p>\n<p>&mdash;Ya. Basta. Le implore mientras me ense&ntilde;aba la tanga negra que extrajo de entre la manta.<\/p>\n<p>La tele se apag&oacute; y entre las sutiles sombras del pino que mec&iacute;a el viento la muchacha olvid&oacute; su parentesco y succion&oacute; mi verga de forma magistral, la misma que le hab&iacute;a dado su vida ahora estaba en su boca y sab&iacute;a perfectamente qu&eacute; hacer. Aquel maravilloso y prohibido placer fue retribuido con sabia pericia y en un movimiento felino le masqu&eacute; el cl&iacute;toris para que sepa lo que sent&iacute;a su madre antes de la cabalgata.<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo rasgo de luz y de coherencia lo vislumbr&eacute; justo a la entrada, ten&iacute;a a la veintea&ntilde;era lubricada bajo un espeso bigote hitleriano de vellos que tambi&eacute;n lam&iacute; con desesperaci&oacute;n ante sus hist&eacute;ricos y entrecortados grititos de &quot;&mdash;no papi&#8230; no&quot; y apuntalada con la gruesa punta que castiga a su madre. Y ah&iacute; unos segundos antes de entrar, recobr&eacute; la cordura.<\/p>\n<p>&mdash;Soy tu padre, Cami&#8230; No, no puedo&#8230; esto no est&aacute; nada bien&#8230;<\/p>\n<p>Y cuando comenc&eacute; una lenta retirada, agarr&oacute; mis huevos con vehemencia y una l&aacute;grima rod&oacute; por su mejilla, los ojos dilatados exclamaban la excavaci&oacute;n profunda y as&iacute; sin m&aacute;s y plenamente consciente de mi acto y sus consecuencias le enterr&eacute; los 21 cm de amor paternal, al contado.<\/p>\n<p>Los extensos gemidos de mi hija a&uacute;n resuenan en m&iacute; y el secreto de aquella tarde inexplicable e irrepetible yace en nuestras miradas muy de vez en cuando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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