{"id":40715,"date":"2023-01-21T23:00:00","date_gmt":"2023-01-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-21T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-21T23:00:00","slug":"miro-como-la-nueva-lo-hace-con-mi-jefe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/miro-como-la-nueva-lo-hace-con-mi-jefe\/","title":{"rendered":"Miro como la nueva lo hace con mi jefe"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40715\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Nuria, tengo treinta y nueve a&ntilde;os y estoy casada. La oficina donde trabajo consiste en un espacio di&aacute;fano donde los puestos con las butacas de tela y los escritorios se encuentran en islotes, agrupando a los empleados de cuatro en cuatro. Hay cuatro excepciones, el despacho del jefe donde don Antonio, cuatro a&ntilde;os mayor que yo, trabaja; la sala de reuniones, los cuartos de ba&ntilde;o y una habitaci&oacute;n estrecha con microondas, nevera y fregadero.<\/p>\n<p>El martes lleg&oacute; la nueva, una joven reci&eacute;n salida de la universidad. Llevaba pantalones de licra negros que moldeaban su figura, camisa blanca con escote y el pelo largo y ondulado. Era atractiva y no puede evitar fijarme en como sus nalgas sub&iacute;an y bajaban por turno mientras caminaba sobre los zapatos de aguja camino del despacho.<\/p>\n<p>Diez minutos despu&eacute;s sali&oacute; sonriendo en compa&ntilde;&iacute;a de don Antonio.<\/p>\n<p>&mdash;Esta es Paula, una chica preparada y con ganas de comerse el mundo. Trabajar&aacute; en el departamento de Nuria, bajo su supervisi&oacute;n. &mdash;anunci&oacute; mi jefe.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a decir de la nueva empleada una semana despu&eacute;s?&quot; Bueno, pues que Paula era lista y ten&iacute;a mucha ambici&oacute;n. Sus palabras y falsa adulaci&oacute;n pod&iacute;an enga&ntilde;ar a cualquiera, pero no a mi. Casi desde el principio not&eacute; que la nueva persona que ten&iacute;a a mi cargo era todo menos sincera, dentro de esa cabecita, detr&aacute;s de esa sonrisa y esos ojazos, exist&iacute;a un ser fr&iacute;o y calculador que no se detendr&iacute;a ante nada. Cada consejo que le daba, cada truco, cada tarea pod&iacute;a ser usado en mi contra si la situaci&oacute;n se torc&iacute;a.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n ocurri&oacute; muy pronto, el error fue de ella, pero el asunto me salpic&oacute; de lleno. Cuando sali&oacute; del despacho de Antonio supe que me la hab&iacute;a jugado, su sonrisa la delataba.<\/p>\n<p>&mdash;Nuria, ven a mi despacho.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y trat&eacute; de mantener la calma, durante un instante el nudo que se aferr&oacute; a mi est&oacute;mago fruto de los nervios, me dej&oacute; sin aire. Por fortuna, me repuse y camin&eacute; hacia el despacho.<\/p>\n<p>Lo primero que me reproch&oacute; mi jefe fue que no hubiese supervisado a la nueva. &Eacute;sta, al parecer, le hab&iacute;a vendido la moto poniendo cara de gatito abandonado. Me rebel&eacute;, si aquel tipo pensaba que iba a agachar la cabeza estaba equivocado. Pod&iacute;a no ser tan arp&iacute;a como la nueva, pero no estaba dispuesta a crear un precedente y poner el culo cada vez que esa zorra quisiera.<\/p>\n<p>&mdash;Eres tonto. &mdash;dije sin pensar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dices? &mdash;replic&oacute; Antonio con cara de sorpresa.<\/p>\n<p>&mdash;Digo que todos los t&iacute;os os volv&eacute;is gilipollas en presencia de una joven atractiva. Seguro que la zorra te ha hecho ojitos y te ha ablandado el cerebro con su monserga. Pero para tu informaci&oacute;n los hechos son los que son.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de este arranque salido de la rabia que acumulaba, expuse con respeto y precisi&oacute;n los pormenores del caso. No tuve piedad con Paula. No la merec&iacute;a.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de recibir a un cliente y hacer unas llamadas. Antonio sali&oacute; del despacho y par&aacute;ndose enfrente de Paula dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vamos a tomar un caf&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Yo prefiero manzanilla. &mdash;respondi&oacute; la joven cameladora.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que sea. Vamos a la cocina. &mdash;dijo Antonio molesto.<\/p>\n<p>No pude evitar sonre&iacute;r celebrando mi victoria. O eso cre&iacute;a yo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, Paula estaba seria y me alegr&eacute; pensando que le hab&iacute;a ca&iacute;do un buen rapapolvo. Aunque luego la pill&eacute; sonri&eacute;ndome de manera enigm&aacute;tica y me entraron las dudas.<\/p>\n<p>Ya por la tarde, antes de ir a casa, fui al ba&ntilde;o y me entretuve un buen rato. Cuando sal&iacute; no quedaba nadie, sin embargo, el despacho de mi jefe ten&iacute;a la puerta entreabierta y hab&iacute;a luz.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; procurando no hacer ruido.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabes lo que toca. &mdash;o&iacute; que dec&iacute;a don Antonio.<\/p>\n<p>Luego o&iacute; el sonido de una cremallera baj&aacute;ndose. Luego un gemido.<\/p>\n<p>Me asom&eacute; con precauci&oacute;n para no ser vista.<\/p>\n<p>Paula estaba sin camiseta y sin sujetador, de cuclillas. Su espalda desnuda. De pie, con los pantalones de vestir y los calzoncillos a la altura de los tobillos mi jefe. Sus ojos estaban cerrados.<\/p>\n<p>Paula chupaba y chupaba.<\/p>\n<p>Me retir&eacute; peg&aacute;ndome contra la pared mientras mi coraz&oacute;n lat&iacute;a con fuerza.<\/p>\n<p>Las palabras que acababa de o&iacute;r y las im&aacute;genes de la felaci&oacute;n en mi mente. &quot;Ya sabes&#8230;&quot;, no era la primera vez pens&eacute;. Una idea tom&oacute; forma en mi cerebro, los dos, ayer, en la estrecha cocina. Seguro que esa zorra hab&iacute;a hecho todo lo posible por quedar bien y se hab&iacute;a ofrecido a su jefe&#8230; pod&iacute;a haber sido al rev&eacute;s, pero no cuadraba con su actitud de hoy. Imagin&eacute; a Antonio manoseando los pechos y el culo de la empleada mientras ella le susurraba al o&iacute;do lo mucho que le pon&iacute;a que le metiesen mano.<\/p>\n<p>Sent&iacute; un cosquilleo en su bajo vientre. &quot;&iquest;celos?, &iquest;envid&iacute;a?&quot;&#8230; ten&iacute;a marido y follaba con cierta frecuencia y me lo pasaba bien, pero&#8230; &quot;No era nada prohibido, siempre el mismo ritual&#8230; solo cambi&aacute;bamos la posici&oacute;n. A veces yo estaba arriba y el abajo, a veces al rev&eacute;s&#8230; y luego abrazados un buen rato. &iquest;Eso me gustaba no?, &iquest;acaso mi marido no demostraba lo mucho que me quer&iacute;a?&#8230; y sin embargo, ahora, aqu&iacute;&#8230; &iquest;de d&oacute;nde ven&iacute;a ese deseo? &iquest;Pura lujuria? O algo m&aacute;s&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a culpable de sentir, de querer unirme a mi compa&ntilde;era y a mi jefe, de querer unirme en una org&iacute;a. Odiaba a esa zorra, de buena gana le dar&iacute;a unos buenos azotes a esa ni&ntilde;a malcriada&#8230; s&iacute;, le dar&iacute;a unos azotes y le lamer&iacute;a el culo y las tetas y le besar&iacute;a y&#8230;<\/p>\n<p>&quot;Basta&quot; pens&eacute;.<\/p>\n<p>Mir&eacute; de nuevo.<\/p>\n<p>Ahora Paula estaba inclinada sobre el escritorio con el culo al aire. Antonio se estaba colocando un cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Aguard&eacute; hechizada con aquel trasero.<\/p>\n<p>Mi jefe la cogi&oacute; por detr&aacute;s y empuj&oacute;. Su trasero peludo tom&oacute; protagonismo contrastando con la imagen de las nalgas y deliciosa raja de la nueva que permanec&iacute;an cubiertas por el var&oacute;n.<\/p>\n<p>El sonido de los huevos chocando contra los gl&uacute;teos se mezclaba con los jadeos de ambos amantes.<\/p>\n<p>Me apart&eacute; de nuevo apoy&aacute;ndome contra la pared. Ten&iacute;a la mano metida en las bragas y me estaba frotando el co&ntilde;o. Quer&iacute;a m&aacute;s. Manipul&eacute; un dedo que se aventur&oacute; a entrar en mi vagina mojada por el deseo. Lanc&eacute; un gritito y sent&iacute; miedo. Miedo a ser descubierta.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en el ba&ntilde;o de mujeres y tras cerrar el pestillo me baj&eacute; las bragas, sub&iacute; la falda y me sent&eacute; en la taza.<\/p>\n<p>El orgasmo no tard&oacute; en llegar.<\/p>\n<p>Luego orin&eacute;, me sequ&eacute; el chocho y la raja del culo con papel higi&eacute;nico y volv&iacute; a casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Me llamo Nuria, tengo treinta y nueve a&ntilde;os y estoy casada. La oficina donde trabajo consiste en un espacio di&aacute;fano donde los puestos con las butacas de tela y los escritorios se encuentran en islotes, agrupando a los empleados de cuatro en cuatro. 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