{"id":40780,"date":"2023-01-27T23:00:00","date_gmt":"2023-01-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-27T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-27T23:00:00","slug":"siglo-xix-los-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/siglo-xix-los-hombres\/","title":{"rendered":"Siglo XIX (Los hombres)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40780\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estamos en pleno siglo XIX.&nbsp;<\/p>\n<p>Hay una familia rica con una casona a las afueras de Oviedo. El padre es el due&ntilde;o de una mina de carbon, es Asturias al fin y al cabo. Tienen criadas, mayordomo, caballos y su propio carruaje. Son de la buena sociedad, socios del casino, amigos del gobernador, alcalde y obispo.<\/p>\n<p>El caballerizo de la familia es hombre fuerte y velludo, todo un ejemplar de macho. Cualquiera dir&iacute;a que tiene loquitas a todas las criadas de la comarca.<\/p>\n<p>En verano se exhibe con la camisa abierta y las mangas remangadas o ba&ntilde;&aacute;ndose desnudo en la poza del r&iacute;o. Todas las que lo ven lo desean. Pero desde una rama en lo alto de un &aacute;rbol cercano otros ojos lo miran. Los de un chico guapo, rubio y dulce.<\/p>\n<p>En realidad &eacute;l esta enamorado del joven hijo de la familia, Luis, un chico dulce de diez y nueve a&ntilde;os y este le corresponde. Se miran con deseo. Pero en esa sociedad provinciana es dif&iacute;cil decidirse a proponerle algo as&iacute; a otra persona y a&uacute;n m&aacute;s entre personas de diferente clase social.<\/p>\n<p>Mira al chico, tan guapo, su piel tan blanca, su cuerpo delgado, su cabello rubio, el culo tan redondo y duro y sus ojos azules y lo desea desde que pas&oacute; su mayor&iacute;a de edad Tambi&eacute;n lo esp&iacute;a cuando se ba&ntilde;a al fin y al cabo &eacute;l es quien tiene que llenar de agua la ba&ntilde;era a base de cubos.<\/p>\n<p>Duerme en un cuartucho junto a la cuadra, en invierno son los animales los que le dan calor en el viejo jerg&oacute;n. En verano si no llueve, las menos noches, sobre la hierba de la pradera. Es un hombre sencillo, sin muchas necesidades, pero enamorado.<\/p>\n<p>Cuando tiene que llevar al se&ntilde;orito a clase o a visitar a alguno de sus amigos solo desea parar en medio del camino, desnudarlo dentro del coche y lamer todo su cuerpo. Lleva tanto tiempo dese&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>Luis, que no sabe que es correspondido, no puede evitar echar una ojeada a los ajustados pantalones del cochero en el pescante cuando se sube al veh&iacute;culo. Piensa en el culo duro y en la polla que esconde esa prenda.<\/p>\n<p>Pero no se terminan de realizar sus deseos. Por fin la ocasi&oacute;n surge en una de esas calurosas tardes de verano. El caballerizo est&aacute; cortando madera con un hacha para la cocina. Sin camisa, con el poderoso torso al aire. El sudor corre por su pecho velludo.<\/p>\n<p>Luis pasa por su lado camino del riachuelo que corre detr&aacute;s de la casa. All&iacute; donde el caballerizo realiza sus abluciones en ese tiempo. S&oacute;lo viste un pantal&oacute;n y una camisa blanca y fina que lleva abierta y suelta. Va descalzo pisando la suave hierba.<\/p>\n<p>El hombre mayor lo mira de reojo al pasar, con deseo. Casi est&aacute; terminando su tarea y puede dejarlo para el d&iacute;a siguiente. Al fin y al cabo la madera no se va a terminar. Piensa que ser&aacute; buena idea quitarse el sudor, lavarse en el r&iacute;o. As&iacute; que emprende el camino detr&aacute;s del muchacho.<\/p>\n<p>Este oye sus pesados pasos detr&aacute;s de &eacute;l y sonrie para s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Luis, t&iacute;mido, empieza a desnudarse al llegar a la orilla. Pero lo hace despacio, sin prisa, luciendo su cuerpo delicado. Colgando sus ropas de la rama de un &aacute;rbol. Piensa en que quiz&aacute; consiga que el hombre que lo sigue le vea en ese acto tan &iacute;ntimo de exponer su piel.<\/p>\n<p>Efectivamente el caballerizo, apenas escondido tras un arbusto, lo admira con deseo.<\/p>\n<p>El chico piensa si quit&aacute;rselo todo y esperar desnudo acontecimientos. Al final decide quedarse los calzones largos sin darse cuenta de que al mojarse esa prenda expondr&aacute; su cuerpo de forma m&aacute;s er&oacute;tica que si lo hubiera descubierto por completo.<\/p>\n<p>Entra despacio en el agua, moj&aacute;ndose, cogiendola con las manos y ech&aacute;ndola por el pecho desnudo y lampi&ntilde;o. Las manos del joven acariciaban su propia piel con sensualidad sabi&eacute;ndose observado.<\/p>\n<p>Pellizcaba sus pezones, que entre el frescor del agua y sus dedos se hab&iacute;an puesto muy duros, igual que su polla. Esta casi se trasparentaba en la fina prenda que apenas lo cubr&iacute;a pegada a su piel mojada.<\/p>\n<p>El caballerizo por fin sali&oacute; de su escondite. Se aproxim&oacute; despacio a la orilla, como con miedo. La sonrisa de Luis descubriendo sus dientes lo recib&iacute;a con calor.<\/p>\n<p>Fue baj&aacute;ndose los pantalones seg&uacute;n cruzaba el peque&ntilde;o trozo de hierba hacia el agua quedando desnudo del todo antes de llegar. La polla poderosa morcillona colgaba entre sus muslos saliendo de una tupida mata de vello negro. Luis tiene los ojos clavados all&iacute; hipnotizado por el &oacute;rgano masculino.<\/p>\n<p>Ninguno de los dos se atreve a abrir la boca por temor a romper el momento m&aacute;gico. El hombre dirige su mirada a la cadera del joven. Este d&aacute;ndose cuenta de ello empieza a bajar los calzones para quit&aacute;rselos.<\/p>\n<p>Sensual, como ha hecho todo hasta ahora. Su polla dura, muy dura, sale de entre sus vellos muy rubios, rizados y suaves. Termina de quitarse la prenda y la arroja a la orilla donde queda colgada de una rama baja, olvidada.<\/p>\n<p>El moreno entra en el riachuelo acerc&aacute;ndose al joven hasta llegar a su lado. Mir&aacute;ndose dulcemente a los ojos, se besan, empiezan suave, mordisqueando los labios del otro con los propios. Pero pronto no se conforman con eso.<\/p>\n<p>Las lenguas entran en acci&oacute;n repartiendo saliva entre las dos bocas. El joven se pega al poderoso torso y el hombre le rodea con sus brazos. Toma el rabo del hombre con su mano y all&iacute; termina de endurecerse. Lo pajea suave pero con firmeza y el caballerizo gime en su o&iacute;do mientras lame la orejita.<\/p>\n<p>Tiene que separar esa mano que le est&aacute; dando tanto placer por el riesgo de correrse. Se arrodilla frente al chico como ador&aacute;ndolo para besar su glande. Baja lamiendo por el tronco mirando a los ojos azules que lo ven con deseo.<\/p>\n<p>Llega a los huevos y los besa, los lame. Desea extraer toda la leche del chico y degustarla, pero tambi&eacute;n la quiere dentro de su culo dur&iacute;simo de tantas horas montando a caballo. Lo desea de todas las formas posibles.<\/p>\n<p>Se sientan juntos sobre una laja plana de piedra medio sumergidos mientras se susurran palabras de amor al o&iacute;do abrazados y se acarician con lascivia. Nada conseguir&iacute;a bajar sus erecciones. Solo el que uno de ellos hiciera correr al otro.<\/p>\n<p>Luis es el que consigue llevar primero sus dedos al ano de su amante y dilatarlo con mimo. El maduro se deja, por supuesto lo est&aacute; deseando. De hecho se recuesta hacia atr&aacute;s apoyando la espalda en la inclinada orilla y levanta los muslos para facilitar la tarea. Por suerte la piedra sobre la que se apoyan pulida por los siglos de agua que han corrido sobre ella es suave y amplia.<\/p>\n<p>El joven se sit&uacute;a entre las piernas y dirige el glande hacia el agujero que se le ofrece. As&iacute; pueden mirarse, ver las caras y gestos de placer que pone el otro. El caballerizo pellizca los pezones del chico mientras va siendo penetrado dulcemente.<\/p>\n<p>El cuerpo delgado de &eacute;ste enga&ntilde;a y posee m&aacute;s fuerza de la que parece. Consigue sujetar las piernas por las corvas y empezar a follarlo con energ&iacute;a. El moreno se sujeta a unos hierbajos de la orilla y se muerde el labio para evitar gemir y gritar tan alto su placer que lo oigan desde la casa.<\/p>\n<p>Luis gira la cabeza y alcanza un tobillo que empieza a lamer. &Aacute;gil, sigue por el pie, por la planta, por los dedos, usando la lengua en la piel dura y callosa, sin dejar de mover la cadera. Pero no le importa, est&aacute; consiguiendo todo lo que deseaba.<\/p>\n<p>La polla del maduro golpea su propio vientre, el glande llega al ombligo, al ritmo que le imprime el joven.<\/p>\n<p>Ninguno de los dos aguanta mucho tiempo ese placer que se dan. Luis es el primero en correrse dentro del culo y sigue movi&eacute;ndose sin sacarla hasta que se queda floja y se sale sola. Con la agilidad que ha demostrado hasta ahora se inclina y recoge la dura polla que lo espera con la boca.<\/p>\n<p>No necesita usar las manos para ello mientras se mete el duro glande en la boca y lo acaricia con la legua. Con una mano sujeta los peludos test&iacute;culos y los acaricia mientras usa la otra para pellizcar un pez&oacute;n y acariciar el velludo pecho. Para tragarla todo lo que pod&iacute;a sin que el otro le obligara a nada.<\/p>\n<p>Mientras tanto como sucede a menudo en el norte el cielo se iba encapotando. Casi sin previo aviso una lluvia de verano empez&oacute; a caer sobre los dos. Corriendo desnudos, con la ropa en las manos, atravesando la pradera escondidos de las ventanas de la casa por los arbustos se refugiaron en la cuadra. Riendo llegaron hasta el cuarto donde dorm&iacute;a el caballerizo.<\/p>\n<p>Luis se arroj&oacute; sobre el colch&oacute;n boca abajo dejando sus duras nalgas a la golosa vista del hombre. Este lo contemplaba, casi babeando, desde la puerta asombrado de tenerlo as&iacute;. Se acerca despacio y se inclina sobre el cuerpo del joven.<\/p>\n<p>Deposita un dulce beso en una de sus nalgas como promesa del placer que vendr&aacute;. Las separa con sus fuertes y callosas manos, la lengua empieza a recorrer la piel suave, recorriendo la raja y buscando el ano.<\/p>\n<p>Cuando la h&uacute;meda se clav&oacute; en el cerrado agujerito un gemido profundo, desde el interior de su pecho, escap&oacute; de la garganta de Luis. El culito poco acostumbrado a ese trato se fue abriendo, despacio y relaj&aacute;ndose.<\/p>\n<p>A esas alturas esperaba ansioso m&aacute;s que una lengua. Pero el otro era paciente, primero la sin hueso y luego dedos de uno en uno, bien ensalivados y dilatando despacio y con ternura.<\/p>\n<p>Va subiendo lamiendo la columna y la espalda mientras el duro rabo va buscando el camino entre los muslos y las nalgas. El caballerizo se va subiendo encima del joven.<\/p>\n<p>El blanco culito de Luis recibe la polla del hombre en su viejo jerg&oacute;n mientras le lame la nuca y lo besa con pasi&oacute;n. Los jadeos de ambos llenan la cuadra y los &uacute;nicos que los oyen son los caballos.<\/p>\n<p>Todo su deseo se hace realidad. Por fin se lo est&aacute; follando y despu&eacute;s de que el chico se lo hubiera follado a &eacute;l en el r&iacute;o. Luis ha conseguido lo que quer&iacute;a, el masculino cuerpo aplast&aacute;ndolo contra el colch&oacute;n. Ya no hay nada que los pare.<\/p>\n<p>Siguen follando hasta que ambos llegan de nuevo al cl&iacute;max. El semen del chico se une al de todas las pajas que el caballerizo se ha hecho antes pensando en &eacute;l. Mientras su culo se llena con la lefa del otro.<\/p>\n<p>Lo han pasado de maravilla. Descansan abrazados sobre el viejo colch&oacute;n. Los brazos del caballerizo rodean el cuerpo del se&ntilde;orito como si no quisieran dejarlo nunca.<\/p>\n<p>Es una relaci&oacute;n dif&iacute;cil. Pero ellos est&aacute;n dispuestos a continuar con ella. Nadie se lo tomar&iacute;a bien en esa &eacute;poca. Pero no les importa, se aman. Aunque tendr&aacute;n que llevarlo en secreto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Estamos en pleno siglo XIX.&nbsp; Hay una familia rica con una casona a las afueras de Oviedo. 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