{"id":40797,"date":"2023-01-29T12:59:45","date_gmt":"2023-01-29T12:59:45","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-29T12:59:45","modified_gmt":"2023-01-29T12:59:45","slug":"la-falacia-del-jugador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-falacia-del-jugador\/","title":{"rendered":"La falacia del jugador"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40797\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&ldquo;Entonces, de una manera extra&ntilde;a, la pandemia me hizo darme cuenta de que deber&iacute;a estar en el marketing de las redes sociales en lugar de en la enfermer&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, te entiendo perfectamente&quot;, dijo Francisco, mientras su mano se mov&iacute;a en su bolsillo.<\/p>\n<p>&ldquo;Una vez que sal&iacute; del encierro, quer&iacute;a ir a Valencia, &iquest;sabes?&rdquo;.<\/p>\n<p>Victoria tom&oacute; un sorbo de su rosado y tarare&oacute; en voz baja, mirando las flores y el empapelado morado con admiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Hmm, este lugar es tan lindo. &iquest;C&oacute;mo lo elegiste?&quot;<\/p>\n<p>&quot;He venido con algunos amigos aqu&iacute;&quot;, dijo Francisco; su mente qued&oacute; en blanco por medio segundo.<\/p>\n<p>La ceja de Victoria se levant&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;Amigos de la universidad, ya sabes, como para una noche de chicos&quot;, Francisco se recuper&oacute; r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>&quot;Hmm, s&iacute;, parece un lugar ideal para una noche de chicos&quot;, dijo Victoria de manera divertida, rozando su dedo contra el ramo de la mesa.<\/p>\n<p>Francisco sonri&oacute; a medias y le hizo una se&ntilde;a al mesero para que trajera otro whisky. Ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que podr&iacute;a disfrutar mejor de esta cita si no estuviera tan distra&iacute;do.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; el postre, Francisco ten&iacute;a la sensaci&oacute;n escalofriante de que hab&iacute;a perdido la &uacute;ltima hora, durante la cual Victoria hab&iacute;a seguido hablando principalmente sobre su trabajo en las redes sociales, su familia y lo abatida que estaba cuando tuvo que pasar su &uacute;ltimo semestre de la universidad a distancia. Necesitaba recuperar el tiempo perdido, r&aacute;pido.<\/p>\n<p>&ldquo;Oye, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s? Quiero decir, &iquest;est&aacute;s bien?&quot; pregunt&oacute; Victoria, anticip&aacute;ndose a &eacute;l. &quot;No s&eacute; si siempre eres tan callado&quot;.<\/p>\n<p>Francisco levant&oacute; la vista de la servilleta hacia el rostro abierto y austero de Victoria: su copa de vino colgaba l&aacute;nguidamente entre las yemas de sus dedos. Ten&iacute;a una sonrisa sencilla que le recordaba a su madre.<\/p>\n<p>&quot;Oh, s&iacute;, estoy bien, todav&iacute;a desorientado por las vacaciones, &iquest;sabes?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te desorientas por las vacaciones? Oh, yo las encuentro energizantes. Me siento como en un gran abandono de todo lo que me retuvo del a&ntilde;o pasado, bueno y malo. Las cosas buenas tambi&eacute;n pueden detenerte, &iquest;sabes?&quot;<\/p>\n<p>Sus labios estaban algo fruncidos mientras dec&iacute;a esto, y se la ve&iacute;a muy seria.<\/p>\n<p>Francisco se r&iacute;o y mir&oacute; a su alrededor con complicidad por un momento.<\/p>\n<p>&quot;S&eacute; lo que quieres decir. Ser&iacute;a algo as&iacute; como una superstici&oacute;n, &iquest;verdad? &iquest;Alguna vez has tenido alg&uacute;n amuleto para la suerte?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;El equipo de baile de la secundaria ten&iacute;a un animal de peluche al que lo llev&aacute;bamos a todas nuestras competencias. Ganamos varios torneos, as&iacute; que se podr&iacute;a decir que fue nuestro amuleto de la suerte&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Hmm, eso es lindo. Bueno, te cuento, yo tengo una cadena, &iquest;verdad?&quot; Francisco comenz&oacute; a hablar pero se contuvo de inmediato. Disminuya la velocidad, Francisco, no revele demasiado a la vez&#8230; Sea tranquilo&#8230; Este era el punto exacto donde podr&iacute;a estar masajeando la cadena en su bolsillo, para calmar sus nervios.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi pap&aacute; me la dio cuando ten&iacute;a 18 a&ntilde;os, y, ja, es raro, pero no puedo salir sin esa cadena. No recuerdo haber tenido una buena noche sin ella; casi nunca tengo una mala noche con ella. As&iacute; que&#8230;&quot; &mdash;se encogi&oacute; de hombros&mdash;. &quot;Supongo que es una especie de amuleto de la suerte&quot;.<\/p>\n<p>&ldquo;Oh, qu&eacute; interesante. &iquest;Entonces lo tienes contigo ahora?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;No!&quot; &mdash;grit&oacute; Francisco, un poco demasiado alto. Se rio para aclarar el aire y tom&oacute; un trago de su whisky. &quot;La dej&eacute; en casa en Granada. Perd&iacute; mi amuleto de la buena suerte&rdquo;, puso los ojos en blanco y bebi&oacute; su bebida de nuevo. Francisco se encontr&oacute; con los ojos preocupados de Victoria cuando termin&oacute; de beber.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Eras muy cercano a tu pap&aacute;? &iquest;Es por eso que importa tanto?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No, nada de eso&quot;, dijo Francisco. &ldquo;El tipo era un imb&eacute;cil; enga&ntilde;&oacute; a mi madre cada a&ntilde;o de su matrimonio. Pero&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Pero hab&iacute;a algo en &eacute;l, &iquest;verdad? &iquest;Alguna parte de ti realmente se preocupaba por &eacute;l?&quot;<\/p>\n<p>Victoria estaba inclinando la cabeza con simpat&iacute;a ahora; Francisco estaba recibiendo se&ntilde;ales de advertencia de color rojo brillante en su cabeza: peligro, peligro, ya hab&iacute;a revelado m&aacute;s de lo normal en una primera cita. Pero su pregunta, sus l&iacute;mpidos ojos azules y la curva de su dulce mejilla enmarcada por los ramos de flores que colgaban alrededor del restaurante, lo empujaron a continuar:<\/p>\n<p>&ldquo;No, no me importaba &eacute;l, pero el tipo simplemente sab&iacute;a c&oacute;mo conseguir lo que quer&iacute;a. En ese sentido lo admiraba&rdquo;, dijo Francisco, escupiendo las &uacute;ltimas palabras. &ldquo;Quiero decir que es enfermizo, manipulador, un estafador, pero ha tenido una carrera bastante exitosa, logra obtener todo lo que quiere y s&iacute;, estar&iacute;a mintiendo si dijera que yo no aspiro a tambi&eacute;n a eso.&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&oacute; otro sorbo de su bebida, dejando que el aire se despejara. Sinti&oacute; una mano suave agarrarlo desde el otro lado de la mesa.<\/p>\n<p>&ldquo;He conocido a muchos hombres as&iacute;&rdquo;, dijo Victoria. &ldquo;Gentes que piensan que necesitan ser algo, adem&aacute;s de una buena persona&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;As&iacute; es la mayor&iacute;a de los muchachos en Valencia&rdquo;, dijo Francisco.<\/p>\n<p>&quot;Eh, quiz&aacute;s sea por eso que no me gustan la mayor&iacute;a de los hombres&quot;, dijo Victoria, soltando su mano excepto su dedo &iacute;ndice en su nudillo. Francisco la mir&oacute; fijamente a los ojos un momento, con discernimiento.<\/p>\n<p>&quot;Bueno lo que sea. Tengo que dejar atr&aacute;s todo lo que funcion&oacute; en el pasado&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Mmm, s&iacute;. De todas formas, sin tener ahora esa cadena, est&aacute;s en una cita, &iquest;verdad?&quot;<\/p>\n<p>Francisco reflexion&oacute; por un momento. En cualquier otra cita, este era el punto en el que &eacute;l saldr&iacute;a con una llamada de emergencia falsa de un amigo de la zona o que har&iacute;a la propuesta final, un tira y afloje agresivo para que ella se quedara con &eacute;l en su casa. Pero su conversaci&oacute;n lo cautiv&oacute; y, francamente, hablar de su padre lo disuadi&oacute; del sexo.<\/p>\n<p>&ldquo;Oye, &iquest;quieres ver ese espect&aacute;culo de luces que anunciaron que comienza alrededor de las 10, no est&aacute; muy lejos de ac&aacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>Victoria se ilumin&oacute;, &quot;&iexcl;Claro, eso suena bien!&quot;<\/p>\n<p>Llegaron al lugar exactamente a las 10 de la noche; cuando las luces comenzaron a bailar a lo largo de los edificios circundantes, Victoria se agarr&oacute; del brazo de Francisco y se inclin&oacute; sobre su pecho. Francisco sac&oacute; las manos de los bolsillos y la abraz&oacute;, sintiendo que se le levantaban las mejillas. Estaba sonrojado y por un momento, su mente estaba fuera de la cadena.<\/p>\n<p>Francisco y Victoria progresaron r&aacute;pidamente; el fin de semana siguiente la invit&oacute; a ver una pel&iacute;cula de terror y pasaron las siguientes tres horas en un bar discutiendo las implicaciones psicol&oacute;gicas del cine de terror.<\/p>\n<p>El pr&oacute;ximo fin de semana cocin&oacute; una lasa&ntilde;a rag&uacute; con queso bechamel, especialidad de su mam&aacute;, y le dio una serenata de guitarra. Esa fue la primera noche que durmi&oacute; en su apartamento; ella comenz&oacute; a dejar una muda de ropa en su casa durante las pr&oacute;ximas semanas a medida que las fiestas de pijamas se volv&iacute;an m&aacute;s frecuentes.<\/p>\n<p>Luego, en febrero, como al pasar, ella le pregunt&oacute;: &quot;Somos exclusivos, &iquest;verdad?&quot;<\/p>\n<p>Tuvo que pensar en esto por un momento, claro, todav&iacute;a ten&iacute;a aplicaciones de citas en su tel&eacute;fono, y todav&iacute;a estaba coqueteando con la rubia ejecutiva de ventas en el trabajo, pero la tierna mirada de Victoria lo oblig&oacute; a darle la respuesta que ella quer&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, cari&ntilde;o, por supuesto. No estoy viendo a nadie m&aacute;s.&quot;<\/p>\n<p>En marzo, hicieron un viaje de fin de semana para visitar a la hermana de Victoria en Madrid; conocieron al beb&eacute; reci&eacute;n nacido de la familia se ofrecieron a cuidar al beb&eacute; mientras su hermana y su esposo salieron a cenar. El beb&eacute; se durmi&oacute; en los brazos de Francisco mientras miraban una pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Al regresar de Madrid a la ma&ntilde;ana siguiente, Francisco sinti&oacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de finalidad en la relaci&oacute;n. Ella es la indicada, pens&oacute;, sinti&eacute;ndose tanto euf&oacute;rico como aterrorizado.<\/p>\n<p>Como todas las llamadas de la madre de Francisco, &eacute;sta lleg&oacute; en el momento m&aacute;s oportuno, justo cuando &eacute;l llegaba tarde para encontrarse con Victoria en un bar de c&oacute;cteles, para lo que ella llamaba &quot;nuestro aniversario de tres meses&quot;.<\/p>\n<p>&ldquo;Oye, mam&aacute;. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?&quot; dijo, mir&aacute;ndose en el espejo junto a la puerta principal&hellip;<\/p>\n<p>&ldquo;Hola, espero no estar molest&aacute;ndote&rdquo;, su mam&aacute; se estremeci&oacute;. Como de costumbre, sonaba como si acabara de terminar o estuviera a punto de empezar a llorar.<\/p>\n<p>&ldquo;Estoy bien, solo prepar&aacute;ndome para salir con un amigo. &iquest;Qu&eacute; pasa?&quot;<\/p>\n<p>Todav&iacute;a no le hab&iacute;a contado a su familia sobre Victoria. No lo consider&oacute; una superstici&oacute;n, sino m&aacute;s bien una apuesta contra su ego, en caso de que la relaci&oacute;n fracasara.<\/p>\n<p>&quot;Oh eso es agradable. Yo, um, encontr&eacute; tu cadena, creo que es tuya, con la moneda de oro en ella, &iquest;grabada con Venus?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Eh? &iexcl;Vaya!&quot; exclam&oacute; Carlos. &quot;&iquest;Espera, Venus?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Diosa romana del amor.&rdquo;<\/p>\n<p>La moneda de oro en el extremo de la cadena apareci&oacute; en la visi&oacute;n de Francisco: era peque&ntilde;a pero gruesa: de oro puro con la silueta de una mujer con mechones sueltos grabada en un lado y una frase en lat&iacute;n, &laquo;Veni, Vidi, Amavi&raquo; (Vine, vi, am&eacute;). Nunca se tom&oacute; la molestia de investigar el origen de la frase o de la mujer.<\/p>\n<p>&ldquo;Oh, nunca supe qui&eacute;n era. Vaya, lo he estado buscando por todas partes desde que regres&eacute; de Navidad. &iquest;D&oacute;nde la encontraste?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Pues estaba en la mesa de la cocina&quot;, su madre oli&oacute; cr&iacute;pticamente. &quot;&iquest;De d&oacute;nde has sacado esto?&quot;<\/p>\n<p>Carlos vacil&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Fue, ya sabes, fue un regalo de cumplea&ntilde;os de pap&aacute; o algo as&iacute;. La has visto conmigo, &iquest;verdad? La guardo siempre en mi bolsillo. De hecho, estoy muy contento de que la hayas encontrado, me he vuelto un poco loco busc&aacute;ndola. La trato como una de esas bolas antiestr&eacute;s, ja, ja.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Tu padre te dio esto?&quot; dijo su madre. Su voz se profundiz&oacute; en un tenor grave al decir tu padre. &ldquo;Oh, si hubiera sabido que ten&iacute;as esta cadena&#8230;, me dan ganas de vomitar con solo mirarla&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mam&aacute;, c&aacute;lmate, fue un regalo. D&eacute;jame darte mi direcci&oacute;n, yo te mando el dinero para que me la env&iacute;es&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&Eacute;l le daba esto a cada mujer con la que sal&iacute;a. Era como si la cadena supiera cuando su &uacute;ltima aventura hab&iacute;a terminado, y cuando se fue&#8230;&rdquo; Ella se atragant&oacute;.<\/p>\n<p>Francisco se quit&oacute; el tel&eacute;fono de la oreja y suspir&oacute; cuando su madre tosi&oacute; entre unos sollozos apenas ahogados. Esto, pens&oacute; Francisco, era parte de la raz&oacute;n por la que rara vez llamaba a su madre. Cada conversaci&oacute;n se convert&iacute;a en una sesi&oacute;n de terapia sobre las infidelidades de su padre.<\/p>\n<p>&ldquo;Mam&aacute;, &iquest;de qu&eacute; est&aacute;s hablando? He tenido esa cadena desde que ten&iacute;a 18 a&ntilde;os&rdquo;<\/p>\n<p>&quot;Tu padre me dio esa cadena para nuestro quinto aniversario de bodas, luego la recuper&oacute; antes de que nos separ&aacute;ramos, pero justo despu&eacute;s, ya sabes, justo despu&eacute;s de que me enter&eacute; de sus otras mujeres&quot;.<\/p>\n<p>Termin&oacute; con un grito ahogado y solloz&oacute; un poco m&aacute;s. Francisco apret&oacute; los labios, su padre le hab&iacute;a dicho que &quot;siempre se aferrara a su suerte&quot;, cuando le dio la cadena, acompa&ntilde;ada de un gui&ntilde;o de complicidad.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;As&iacute; que esa cadena te pertenec&iacute;a?&quot; Francisco pregunt&oacute; en voz baja.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, y Dios sabe c&oacute;mo consigui&oacute; que todas esas fulanas le devolvieran la cadena cada vez que las abandonaba. Pero ese es tu pap&aacute;, ya sabes, &eacute;l es solo, as&iacute; de persuasivo&rdquo;.<\/p>\n<p>Francisco se aclar&oacute; la garganta, &ldquo;S&iacute;. S&iacute;, es persuasivo&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Esta cosa est&aacute; maldita. No la quiero en mi casa&rdquo;, dijo su madre, venenosamente. Hizo una pausa y dej&oacute; que la pesada respiraci&oacute;n de Francisco llenara el silencio. &quot;No sab&iacute;as la historia de esa cadena, &iquest;verdad?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No.&quot;<\/p>\n<p>M&aacute;s silencio de parte de ella. Finalmente, su madre dijo, con la voz m&aacute;s clara y firme que de costumbre: &quot;Es tu cadena, Francisco, as&iacute; que dime qu&eacute; quieres que haga con ella&quot;.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;. De acuerdo.&quot;<\/p>\n<p>Colg&oacute; el tel&eacute;fono y se derrumb&oacute; en su cama, hundiendo la cabeza entre las rodillas.<\/p>\n<p>Victoria, siempre confiada, no hizo preguntas de investigaci&oacute;n cuando Francisco le dijo que quer&iacute;a caminar por el puente esa noche; solo pregunt&oacute; d&oacute;nde y cu&aacute;ndo quer&iacute;a que se encontraran.<\/p>\n<p>El camino hasta el puente era ventoso, los motociclistas pasaban por la parte superior del puente, ocasionalmente gritando blasfemias mientras atravesaban el camino peatonal.<\/p>\n<p>Francisco meti&oacute; tensamente la mano en los bolsillos y sigui&oacute; adelante, vagamente consciente de que Victoria marchaba animosamente a su lado.<\/p>\n<p>&ldquo;Francisco, est&aacute;s haciendo eso otra vez&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; cosa?&quot;, Dijo, tratando de no sonar irritable.<\/p>\n<p>&ldquo;No hablas nada. No dices lo qu&eacute; tienes en mente.&quot;<\/p>\n<p>Francisco apret&oacute; sus pu&ntilde;os con fuerza dentro de sus bolsillos.<\/p>\n<p>&quot;Nada. Solo admirando la luna. Joder, qu&eacute; grande est&aacute; hoy.&quot;<\/p>\n<p>Realmente la luna parec&iacute;a que ocupaba casi la mitad del cielo.<\/p>\n<p>&ldquo;Es luna llena&rdquo;, dijo Victoria con admiraci&oacute;n, mir&aacute;ndola y apretando el brazo de Francisco. &ldquo;Significa un indicio de buena suerte&rdquo;.<\/p>\n<p>Francisco se burl&oacute;; Victoria afloj&oacute; su agarre.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; fue eso?&quot; pregunt&oacute; ella<\/p>\n<p>&quot;Nada. Tengo frio.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Por qu&eacute; te burlaste de m&iacute;?&quot;<\/p>\n<p>Francisco puso los ojos en blanco.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Realmente crees en esas cosas? &iquest;En las fases de la luna, la suerte, los hor&oacute;scopos o lo que sea?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Creo que es divertido&rdquo;, dijo Victoria. &ldquo;Siempre hay un poco de verdad en las locuras, &iquest;verdad? Incluso las personas m&aacute;s racionales tienen creencias irracionales&rdquo;.<\/p>\n<p>Francisco no dijo nada pero apret&oacute; la mand&iacute;bula.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;No est&aacute;s de acuerdo?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Supongo que no.&quot; respondi&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;Est&aacute; bien si crees que es una tonter&iacute;a. Como dije, realmente no sigo esas cosas de cerca. Sin embargo, a mi mam&aacute; le gustaba mucho&rdquo;.<\/p>\n<p>Francisco dej&oacute; que Victoria hablara un poco m&aacute;s sobre su madre, mientras miraba la luna llena. Parec&iacute;a tan grande que podr&iacute;an tropezar con ella en lo alto del puente.<\/p>\n<p>&ldquo;Francisco, en serio. &iquest;Otra vez?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Lo qu&eacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Te comportas como si yo no estuviera presente!&quot;<\/p>\n<p>&quot;Lo siento, &iquest;podemos llegar all&iacute;?&quot;<\/p>\n<p>Victoria caminaba unos pasos detr&aacute;s de &eacute;l ahora; &eacute;l disminuy&oacute; la velocidad y se gir&oacute; para mirarla.<\/p>\n<p>&quot;Me est&aacute;s poniendo nerviosa&quot;, dijo, con los ojos muy abiertos brillando.<\/p>\n<p>&quot;Vamos, solo unos pocos pasos m&aacute;s&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Expl&iacute;came de qu&eacute; se trata&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;&Eacute;ste soy yo, estoy hablando contigo!&quot; dijo, disimulando mal su molestia. Dio media vuelta y sigui&oacute; caminando.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; a la cima del puente y casi se sorprendi&oacute; cuando sinti&oacute; que Victoria lo tomaba del brazo.<\/p>\n<p>&quot;Francisco, &iquest;est&aacute; todo bien?&quot;<\/p>\n<p>&Eacute;l suspir&oacute; y mir&oacute; fijamente la enorme luna amarilla, le recordaba a un panqueque en una sart&eacute;n, como los que su madre sol&iacute;a preparar para &eacute;l los s&aacute;bados por la ma&ntilde;ana, cuando era muy peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Recuerdas que habl&aacute;bamos de amuletos de la buena suerte en nuestra primera cita? Bueno, lo he estado pensando y&#8230;, creo que los humanos confunden la suerte con la probabilidad aleatoria.&quot;<\/p>\n<p>Francisco not&oacute; que Victoria todav&iacute;a estaba de pie a unos pasos de &eacute;l; not&oacute; que ella estaba inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>&ldquo;Tengo fr&iacute;o y no s&eacute; de qu&eacute; est&aacute;s hablando. &iquest;Podemos irnos?&quot; dijo ella.<\/p>\n<p>&ldquo;No, no, necesito decirte esto. Mira, los eventos son simplemente aleatorios. Una racha de buena suerte son solo eventos independientes unidos que parezcan estar relacionados. Pero pensar que una serie de eventos favorables se debe a alg&uacute;n amuleto de la suerte no es otra cosa que un paralogismo, una falsa raz&oacute;n, una interpretaci&oacute;n equivocada de las probabilidades.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;La falacia del jugador&rdquo;, dijo Victoria.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Falacia del jugador: es un falso razonamiento en el que suelen caer aquellas personas que participan en determinados juegos de azar. Piensan que, como ya se registr&oacute; un suceso en el pasado, existen menores o mayores probabilidades de que este hecho se repita o no en el futuro.&quot;<\/p>\n<p>Francisco sonri&oacute;, impresionado de que ella se le hubiera adelantado, &quot;S&iacute;, exactamente, es como t&uacute; dices&quot;<\/p>\n<p>Sac&oacute; una cadena de oro con una peque&ntilde;a moneda brillando al final. Victoria tuvo que entrecerrar los ojos para verla.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi pap&aacute; me dio esto cuando ten&iacute;a 18 a&ntilde;os, me dijo que siempre me aferrara a mi suerte. Resulta que mi padre se refer&iacute;a a la suerte con las mujeres, supongo que me la dio por eso&rdquo;.<\/p>\n<p>Victoria hizo una mueca.<\/p>\n<p>&ldquo;Dej&oacute; a mi madre llorando todas las noches de mi infancia, se perdi&oacute; todos mis logros: mi primer juego de balonmano, mi primer d&iacute;a de clases, los juegos de f&uacute;tbol del campeonato juvenil, todas mis graduaciones, todo porque estaba ocupado tratando de hacer dinero y\/o acost&aacute;ndose con cuanta mujer que le gustaba. Y, yo quer&iacute;a ser como &eacute;l&rdquo;, se burl&oacute; Francisco. Levant&oacute; la cadena, que brillaba a la luz de la luna.<\/p>\n<p>&ldquo;Esta mierda no da suerte. La prueba de ello es que nada me hizo sentir tan afortunado hasta que te conoc&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>Victoria se qued&oacute; en silencio; pod&iacute;a o&iacute;rla temblar, de pie en el viento fr&iacute;o. Camin&oacute; hacia el costado del puente y se inclin&oacute;, colgando la cadena de su pu&ntilde;o.<\/p>\n<p>&quot;Estoy tan contento de no haber tenido esto cuando te conoc&iacute;&quot;, dijo &eacute;l, con los ojos cerrados dolorosamente. &quot;Pero, si esto es buena suerte, &iquest;te perder&eacute; ahora si lo dejo caer?&quot;<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a mirar a Victoria, que ten&iacute;a l&aacute;grimas en los ojos.<\/p>\n<p>&ldquo;Creo que debes soltar lo que sea que te est&eacute; atormentando&rdquo;, dijo, tan bajo que &eacute;l apenas pod&iacute;a escucharla.<\/p>\n<p>Dej&oacute; caer la cadena antes de darse cuenta de que hab&iacute;a tomado tal decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Joder&quot;, grit&oacute;, sorprendido por su impulsividad. Se acerc&oacute; a la baranda para ver si pod&iacute;a ver en qu&eacute; direcci&oacute;n ca&iacute;a; hubo un fuerte &#39;plink&#39; debajo. Sus ojos miraron hacia abajo. La cadena de oro desapareci&oacute; en el agua.<\/p>\n<p>&quot;Y ahora, &iquest;cu&aacute;les son las probabilidades?&quot; grit&oacute; Francisco, riendo con exasperaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Se inclin&oacute; para ver si consegu&iacute;a divisar la controvertida cadena. Sinti&oacute; un ligero toque en su hombro.<\/p>\n<p>&quot;Creo que esta es una se&ntilde;al de la luna llena te est&aacute; dando suerte&quot;.<\/p>\n<p>Francisco se volvi&oacute; hacia Victoria: su impresionante silueta estaba enmarcada por la luna. Parec&iacute;a una diosa&#8230; Sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;. Tal vez esto sea lo m&aacute;s afortunado que me ha pasado en toda la noche&rdquo;.<\/p>\n<p>Los dos partieron juntos por el puente. La luz de la luna se oscureci&oacute; cuando pas&oacute; una nube mientras la cadena se deslizaba lentamente impulsada por la corriente del agua&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&ldquo;Entonces, de una manera extra&ntilde;a, la pandemia me hizo darme cuenta de que deber&iacute;a estar en el marketing de las redes sociales en lugar de en la enfermer&iacute;a&rdquo;. &quot;S&iacute;, te entiendo perfectamente&quot;, dijo Francisco, mientras su mano se mov&iacute;a en su bolsillo. &ldquo;Una vez que sal&iacute; del encierro, quer&iacute;a ir a Valencia, &iquest;sabes?&rdquo;. 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