{"id":40800,"date":"2023-01-28T23:00:00","date_gmt":"2023-01-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-28T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-28T23:00:00","slug":"el-lector-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-lector-parte-2\/","title":{"rendered":"El lector (parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40800\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Final de la parte 1:&nbsp; &laquo;Un puto exceso de vida. Eso es lo que era Alejandro. Tenerlo para una noche era una exageraci&oacute;n. Me hab&iacute;a dado tanto placer que no pod&iacute;a imaginar m&aacute;s. Estaba saciada y agotada, y ni siquiera me hab&iacute;a penetrado. Viendo que estaba muy cansada, me propuso dormir un rato. Lo abrac&eacute; como abrazo a los que saben hacerme dormir. Puse mi cara contra su pecho, estaba en casa. Los ten&iacute;a a todos latiendo debajo de sus costillas. Mat&iacute;as, el barbudo, Diego, el mozo, Lionel, el rubio, mis amores adolescentes, mis amantes fugaces, los que devoraba con la mirada en el metro, los que nunca tendr&iacute;a y los que recordaba. Me empez&oacute; a doler la cabeza. Cerr&eacute; los ojos, lo respir&eacute; y me dorm&iacute; al instante.&raquo;<\/p>\n<p>No s&eacute; qu&eacute; hora de la noche era. Creo que no hab&iacute;a pasado mucho tiempo cuando sent&iacute; que Alejandro me acariciaba la espalda y las nalgas, en silencio y con ternura. Su mano era suave, su gesto leve y controlado, se ajustaba con exactitud a mis curvas. Se peg&oacute; contra m&iacute; y sent&iacute; su verga dura contra mi pierna. Un rel&aacute;mpago delicioso irradi&oacute; desde mi cl&iacute;toris. Despu&eacute;s de tantos orgasmos y pese a tan poquitas horas de sue&ntilde;o, lo segu&iacute;a deseando, y el hecho de no haber sentido su sexo todav&iacute;a me daba a&uacute;n m&aacute;s ganas.<\/p>\n<p>Nuestros labios se volvieron a encontrar con un beso muy h&uacute;medo. Me encantaba sentir su lengua contra la m&iacute;a. Agarr&eacute; su sexo para masturbarlo lentamente. Alejandro hubo un delicioso suspiro. Empez&oacute; a amasarme la concha. A los diez segundos, le empapaba los dedos. Yo quer&iacute;a disfrutar de una penetraci&oacute;n completa y profunda, me met&iacute; naturalmente en cuatro, con las piernas muy abiertas, arque&aacute;ndome para presentarle mi culo. Se apoy&oacute; con las manos en mis caderas, consiguiendo un equilibrio perfecto entre delicadeza y firmeza. A los 33 a&ntilde;os, estaba descubriendo la exactitud de los gestos que quisiera por parte un hombre. Los suyos. Sent&iacute; mis labios &iacute;ntimos abrirse para envolver la masa dura de se deslizaba en su medio.<\/p>\n<p>Avanzaba lentamente, como me gusta. Sent&iacute;a mis carnes chorreantes estirarse para acogerlo, respir&aacute;bamos hondo, era una delicia. Cuando entr&oacute; totalmente, dej&oacute; de moverse unos instantes, dej&aacute;ndome disfrutar sentirme perfectamente llena. Quer&iacute;a que se quedara as&iacute; para siempre. Un chasquido neto se escuch&oacute; en la habitaci&oacute;n. Su mano acababa de caer sobre mi nalga derecha. Me arque&eacute; y me enderec&eacute;, m&aacute;s por reflejo de rebeli&oacute;n que para evitar la siguiente cachetada que r&aacute;pidamente reaviv&oacute; el calor dulce y picante que hab&iacute;a dejado la precedente. No estaba acostumbrada a recibir este tipo de gesto, no era algo que me excitaba. Hasta Alejandro. Alejandro lo hac&iacute;a con morbo, maestr&iacute;a y virtuosidad, con una mano &aacute;gil, precisa, y una fuerza perfectamente dominada. La tercera me hizo gemir, no de dolor; pero por el placer de saber que estaba satisfaciendo algo de sus ansias de dominaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo dej&eacute; agarrarme el cabello con la otra mano, oblig&aacute;ndome a levantar el pecho y arquearme a&uacute;n m&aacute;s, todav&iacute;a empalada en su sexo. Empez&oacute; a mover lentamente, regal&aacute;ndome la sensaci&oacute;n exquisita de sus idas y venidas. Apoy&eacute; una mano al cabecero de la cama y pas&eacute; la otra entre mis piernas para acariciarme. Ten&iacute;a la boca entreabierta y gem&iacute;a, esta posici&oacute;n me hac&iacute;a sentir muy perra y con el amo que me tocaba para esta noche, me encantaba.<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s fuerte&hellip; &mdash;le dije, moviendo mi culo insatisfecho.<\/p>\n<p>Solt&oacute; mi cabello para agarrarme por las caderas y se puso a cacharme como yo quer&iacute;a. Duro. Sus caderas chocaban contra mis nalgas, su verga sal&iacute;a casi por completo y volv&iacute;a a entrar brutalmente en mi concha. Me mojaba m&aacute;s que nunca y mi masturbaci&oacute;n simult&aacute;nea me llevaba paulatinamente hacia un nuevo orgasmo, al ritmo de sus movimientos. Cada penetraci&oacute;n era un paso m&aacute;s en la escalera del placer. Gir&eacute; la cabeza para buscar su mirada.<\/p>\n<p>&mdash;Ten&iacute;a raz&oacute;n, qu&eacute; zorra que eres&hellip;<\/p>\n<p>Le contest&eacute; movi&eacute;ndome para darle el gusto de ver c&oacute;mo me met&iacute;a yo misma su verga, m&aacute;s r&aacute;pido y m&aacute;s fuerte. Su cuarta cachetada en mi culo fue el detonante. Ahogu&eacute; mi grito mordi&eacute;ndome el labio inferior. Sali&oacute; de mi sexo y sent&iacute; enseguida su lengua recorrerme, lamiendo mi goce con aplicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Esto me lo quedo para m&iacute;, ya tuviste mucho &mdash;me dijo con una sonrisa, refiri&eacute;ndose a la primera parte de la noche durante la cual hab&iacute;a procurado escupirme en la boca el jugo de cada uno mis orgasmos que lam&iacute;a escrupulosamente.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a dejado caer de costadito, Alejandro se sent&oacute; a mi lado. Me acariciaba el cabello con ternura. Cerr&eacute; los ojos un instante para disfrutar de este momento de calma. Se escuchaban los p&aacute;jaros de la madrugada en los &aacute;rboles de la avenida, el d&iacute;a se estaba a punto de levantarse. Cuando los volv&iacute; a abrir, se hab&iacute;a acercado para poner su sexo a la altura de mi boca. Lo empec&eacute; a lamer d&oacute;cilmente, disfrutando mi propio sabor, el lim&oacute;n tibio y suave de siempre. Mir&aacute;ndolo a los ojos, abr&iacute; la boca para chuparlo. Aumentaba la presi&oacute;n de mis mejillas y de mi lengua sobre su verga, creando una succi&oacute;n que sab&iacute;a deliciosa. La rabia morbosa de Alejandro estall&oacute; de nuevo en sus ojos. Decir que le quedaba bien esta expresi&oacute;n de loco arrecho ser&iacute;a una p&eacute;sima aproximaci&oacute;n. No, no le quedaba bien, le volv&iacute;a irresistible.<\/p>\n<p>Conociendo sus aficiones, no me costaba mucho figurarme lo que atravesaba su mente al verme con la boca ocupada por su sexo. Probablemente me estaba imaginando prodig&aacute;ndole esta caricia oral atada con una de sus queridas cuerdas, la de fibra natural, seguro, que me inmovilizar&iacute;a de rodillas, reuniendo mis mu&ntilde;ecas y mis tobillos. Maestro entre los maestros para anudar, se las hubiera arreglado para que la cuerda, despu&eacute;s de un par de vueltas alrededor de mi cintura, pase entre los labios de mi vagina y alcanzara mi espalda siguiendo la zanja de mi culo. Yo nunca hab&iacute;a probado algo parecido, pero sent&iacute; mi cl&iacute;toris volver a hincharse al imaginarme a su merced, condenada a dejarme cachar la boca sin poder moverme, para quedarme en el exacto punto entre el dolor y el placer procurado por la cuerda rugosa que part&iacute;a mi intimidad.<\/p>\n<p>Sin interrumpir mi mamada aplicada, volv&iacute; a tocarme. Obviamente me mojaba de nuevo, entre la delicia de tenerlo en la boca y su mirada, me era imposible evitar entrar de nuevo en un estado de excitaci&oacute;n intensa. Agarr&oacute; mi mano y la puso de lado para tocarme &eacute;l mismo, deslizando lentamente tres de sus dedos en mi concha. Solt&eacute; su verga, gimiendo al descubrir una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a y agradable. Apoyaba firmemente una mano en la parte m&aacute;s bajita de mi barriga, mientras los dedos de la otra, orientando hacia arriba, hurgaban deliciosamente mi intimidad. R&aacute;pidamente, mi placer se encontr&oacute; atormentado por unas ganas urgentes de orinar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya hiciste squirt? &mdash;me pregunt&oacute; sin pararse.<\/p>\n<p>&mdash;No, eso no s&eacute; hacer&hellip; &mdash;le contest&eacute;, jadeando&mdash; pero tengo que hacer pis. D&eacute;jame un minuto&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Eso es, rel&aacute;jate. No vas a hacer pis, solo vas a soltar mucho l&iacute;quido, conf&iacute;a en m&iacute;, rel&aacute;jate Sandra&hellip;<\/p>\n<p>Sus dedos se mov&iacute;an m&aacute;s r&aacute;pido y con fuerza, segu&iacute;a presionando mi barriga. Lo que sent&iacute;a era rico e insoportable. Era como si me mantuviera al borde del orgasmo y al mismo tiempo en los terribles segundos que preceden el momento de orinar, cuando ya no se aguanta. Respiraba hondo. Alejandro me segu&iacute;a mirando a los ojos sin dejar de mover sus dedos, con un ruido que m&aacute;s y m&aacute;s se parec&iacute;a al de una mano jugando con un charco. Despu&eacute;s de un rato, el miedo de inundar la cama se alej&oacute; poco a poco. Me costaba mucho resistir y me estaba dejando caer lentamente hacia una liberaci&oacute;n de esta tortura divina.<\/p>\n<p>&mdash;Rel&aacute;jate&hellip; &mdash;me repiti&oacute;.<\/p>\n<p>Obedec&iacute;, exhalando y relajando los m&uacute;sculos de mi perineo que me empe&ntilde;aba a mantener contra&iacute;dos, &uacute;ltimos garantes de mi contundencia. Fue un instante de abandono total, me invadi&oacute; el calor acogedor de la verg&uuml;enza provocado por la sensaci&oacute;n de mearme encima al que se mezclaba el placer de un orgasmo. Alejandro estallaba en j&uacute;bilo, su mano inundada por mis l&iacute;quidos que hab&iacute;an chorreado en mis muslos y hasta mi culo. La retir&oacute; para hundir su cara entre mis piernas y, lami&eacute;ndome como un muerto de hambre, empez&oacute; a masturbarse.<\/p>\n<p>Reconoc&iacute; la alternancia de movimientos en&eacute;rgicos y m&aacute;s suaves, el baile regular de las idas y venidas de su mano en su verga que ya hab&iacute;a tenido la suerte de conocer con los videos que me hab&iacute;a mandado. Se enderez&oacute; para mirarme. Sus labios mojados se quedaban entreabiertos, su placer sub&iacute;a fuerte y r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero venirme en tu cara&hellip;<\/p>\n<p>A modo de respuesta, sonre&iacute;, viciosa. Se acerc&oacute; y sigui&oacute; masturb&aacute;ndose a la altura de mis ojos. Siempre me fascin&oacute; ver a un hombre darse placer de forma solitaria, entonces, estar en primera fila para asistir al mejor momento me complac&iacute;a totalmente. Alejandro exultaba, estaba a punto de explotar. Sosteniendo su mirada furiosa, abr&iacute; la boca y saqu&eacute; un poco mi lengua, esperando recibir ah&iacute; un algo de su precioso jugo.<\/p>\n<p>&mdash;Zorrita m&iacute;a&hellip; &mdash;me dijo suspirando.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que &eacute;l no iba a poder resistir mucho al verme as&iacute;. Efectivamente, su suspiro se convirti&oacute; en un largo gemido, acompa&ntilde;ando el brote c&aacute;lido de su semen que cay&oacute; en choros,<\/p>\n<p>en mi lengua, en mis mejillas, en mis cejas y en mi cabello. Se qued&oacute; unos instantes as&iacute;, respirando hondo y mir&aacute;ndome, como hipnotizado por el retrato encantador que le regalaba, sonriente y llena de leche. Se acerc&oacute; para besarme, con el mismo beso que el primer que hab&iacute;amos compartido, un beso evidente entre dos amantes.<\/p>\n<p>El d&iacute;a ya se hab&iacute;a levantado. Nos metimos en la ba&ntilde;era, prendi&oacute; el agua y empez&oacute; a jabonearme suavemente y con mucho cuidado antes de lavarme el cabello. Sus gestos eran de una delicadeza infinita. Eran gestos de amor.<\/p>\n<p>Nos despedimos con sobriedad en el umbral de la puerta de su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Esperando en el paradero del bus, pens&eacute; que acababa de pasar la m&aacute;s hermosa noche de mi vida con Alejandro. Hasta la siguiente&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Final de la parte 1:&nbsp; &laquo;Un puto exceso de vida. Eso es lo que era Alejandro. Tenerlo para una noche era una exageraci&oacute;n. Me hab&iacute;a dado tanto placer que no pod&iacute;a imaginar m&aacute;s. 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