{"id":40810,"date":"2023-01-29T23:00:00","date_gmt":"2023-01-29T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-29T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-29T23:00:00","slug":"au-pair-azotes-y-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/au-pair-azotes-y-mas\/","title":{"rendered":"Au-pair: Azotes y m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40810\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El cielo encapotado y gris junto a una persistente y fr&iacute;a lluvia es mi primer recuerdo de aquel pa&iacute;s. Terminada la carrera, a mis 21 a&ntilde;os, decid&iacute; pasar unos meses en el extranjero trabajando como au-pair.<\/p>\n<p>-Hola Ana.<\/p>\n<p>Me saludaron un hombre y una mujer maduros.<\/p>\n<p>Son las primeras y &uacute;ltimas palabras que o&iacute; durante un tiempo en mi idioma.<\/p>\n<p>Luego ella me present&oacute; al ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os y me entreg&oacute; una lista de tareas. Con gestos, algunas palabras que pill&eacute; aqu&iacute; y all&aacute; y un diccionario, logr&eacute; enterarme.<\/p>\n<p>Al principio todo fue bien, yo me esforzaba por entender y ellos me correg&iacute;an verbalmente cuando hac&iacute;a algo mal.<\/p>\n<p>Sin embargo, dos semanas despu&eacute;s, la cosa cambi&oacute;. El tiempo de adaptaci&oacute;n seg&uacute;n ellos hab&iacute;a concluido, y las faltas contaban.<\/p>\n<p>Una advertencia, un segundo toque de atenci&oacute;n con amenaza y a la tercera&#8230;<\/p>\n<p>Me qued&eacute; dormida y tuvieron que despertarme. La mujer entr&oacute; en mi habitaci&oacute;n y tal y como estaba en pijama sin tiempo a tirarme ni un m&iacute;sero pedo ma&ntilde;anero en la intimidad de mi cuarto, me llevaron al sal&oacute;n. El ni&ntilde;o todav&iacute;a dorm&iacute;a en la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El caballero me habl&oacute; despacio, asegur&aacute;ndose de que entend&iacute;a y, aunque no todo, me qued&eacute; con lo principal del mensaje.<\/p>\n<p>&quot;Van tres, romper reglas, castigo&quot;.<\/p>\n<p>La pareja se sent&oacute; en el sill&oacute;n de dos plazas y yo me tumb&eacute; boca abajo sobre el regazo de ambos. La mujer me acarici&oacute; el cabello mientras mi coraz&oacute;n lat&iacute;a con fuerza.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Lista? &#8211; dijo el tipo.<\/p>\n<p>No, no estaba lista. Pero el miedo a empeorar mi situaci&oacute;n me hizo responder.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Y aquel tipo comenz&oacute; a darme azotes en el culo.<\/p>\n<p>Acabado el castigo, me mandaron a mi habitaci&oacute;n a reflexionar. Ten&iacute;a el culo caliente, la cara roja de verg&uuml;enza y aun as&iacute;, sabiendo que tendr&iacute;a unos minutos para mi sola, aprovech&eacute; para masturbarme. Las nalgas escoc&iacute;an, pero el ser humillada de aquella manera, el notar el crecido pene de mi azotador en contacto con mi vagina, me excitaba.<\/p>\n<p>Cinco minutos antes de que terminara &quot;el permiso&quot; fui al ba&ntilde;o y me cambi&eacute; de bragas.<\/p>\n<p>Una semana despu&eacute;s se repiti&oacute; un nuevo episodio. Esta vez no estaba el hombre y fue la mujer la que me atizo. Esta vez, por reiteraci&oacute;n, emple&oacute; una vara. Antes hizo que me bajara los pantalones del pijama y las bragas y me inclinara exponiendo mis verg&uuml;enzas.<\/p>\n<p>Terminado el correctivo, me acarici&oacute; el pelo y las nalgas y me dio un beso en los labios.<\/p>\n<p>Ni que decir tiene que, aquella noche, decid&iacute; sacar partido a mi estado de excitaci&oacute;n y, en parte para mitigar el escozor y en parte para acallar el picor en mi vagina, restregu&eacute; mi sexo frot&aacute;ndolo con la almohada mientras trataba de amortiguar el volumen de mis jadeos.<\/p>\n<p>Aunque en los siguientes meses met&iacute; la pata alguna vez, bien por falta de tiempo o bien porque mi idioma hab&iacute;a mejorado y me apreciaban m&aacute;s, no tuve que enfrentarme a castigo alguno.<\/p>\n<p>Y entonces lleg&oacute; la &uacute;ltima semana. Una mezcla de nostalgia por tener que dejar el pa&iacute;s y alegr&iacute;a por volver a casa se confabularon para distraerme. Empec&eacute; a pensar en los preparativos para la vuelta y descuid&eacute; mis tareas.<\/p>\n<p>La mujer, en presencia del marido, me ley&oacute; la cartilla.<\/p>\n<p>El hombre se quit&oacute; el cintur&oacute;n y fui obligada a desnudarme por completo.<\/p>\n<p>&#8211; De rodillas. Ven aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Yo, en pelotas, con las tetas colgando, gatee hacia d&oacute;nde se encontraba aquel tipo.<\/p>\n<p>Se desabroch&oacute; el bot&oacute;n, se baj&oacute; la cremallera y saco el falo m&aacute;s grande que hab&iacute;a visto en mi vida.<\/p>\n<p>Me puse de cuclillas y empec&eacute; a lamerlo.<\/p>\n<p>La mujer se acerc&oacute;, cogi&oacute; el cintur&oacute;n de manos de su marido, y me orden&oacute; que metiera la verga en mi boca y le hiciese una felaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras se la chupaba, la mujer comenz&oacute; a golpearme en las nalgas con el cintur&oacute;n. Era dif&iacute;cil concentrarse en la mamada mientras me calentaban el culo con el cuero.<\/p>\n<p>Tras una docena de azotes, la mujer dej&oacute; caer el cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Lev&aacute;ntate y ven aqu&iacute;. &#8211; dijo el var&oacute;n.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; y el hombre me abraz&oacute; apret&aacute;ndome contra su cuerpo.<\/p>\n<p>Por su parte, ella se coloc&oacute; de rodillas detr&aacute;s de m&iacute; y comenz&oacute; a lamerme el trasero, el ano y la vagina. Su lengua me hizo temblar y su cara, literalmente enterrada en mi raja, me hac&iacute;a cosquillas.<\/p>\n<p>Me excite tanto que implor&eacute; a aquel tipo, en repetidas ocasiones, que me follara. El hombre, tras mirar a su pareja, accedi&oacute; a ponerse un preservativo y a penetrarme vaginalmente.<\/p>\n<p>Tras varias embestidas, me corr&iacute; entre convulsiones y gritos mientras el hombre y la mujer me abrazaban y se abrazaban. Yo era el queso derretido y ellos las tapas del s&aacute;ndwich.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 El cielo encapotado y gris junto a una persistente y fr&iacute;a lluvia es mi primer recuerdo de aquel pa&iacute;s. Terminada la carrera, a mis 21 a&ntilde;os, decid&iacute; pasar unos meses en el extranjero trabajando como au-pair. -Hola Ana. Me saludaron un hombre y una mujer maduros. 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