{"id":40840,"date":"2023-01-31T23:00:00","date_gmt":"2023-01-31T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-01-31T23:00:00","modified_gmt":"2023-01-31T23:00:00","slug":"isabel-te-follaba-una-y-otra-vez-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/isabel-te-follaba-una-y-otra-vez-19\/","title":{"rendered":"Isabel, te follaba una y otra vez (1\/9)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40840\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 47<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pues bueno, este es mi primer relato. Me ha tocado estar todo un mes encerrado en mitad de la nada literalmente por tema de trabajo, ni internet ten&iacute;a, y me decid&iacute; a empezar un relato rapidillo. Seg&uacute;n lo iba escribiendo fui viendo que mi idea de rapidillo no es precisamente algo r&aacute;pido. Se ve que no s&eacute; resumir. La idea era hacer un relato &ldquo;rapidillo&rdquo; antes de seguir con otro relato que estoy escribiendo seg&uacute;n escribo estas palabras. Ese relato iba a ser el primero que pensaba publicar pero como lo vi tan extenso en el croquis, me decid&iacute; por hacer uno m&aacute;s corto durante. S&iacute;, extenso. Viendo ahora este relato me asusto pensando qu&eacute; cojones quiero parir; la biblia en verso, pero guarrona. Este relato lo he escrito m&aacute;s de improvisaci&oacute;n que de planificaci&oacute;n, ten&iacute;a una idea general y con eso me puse a escribir y dejar que el relato fluyera; puede que haya sonado pomposo, pero no s&eacute;, es lo que hay gente.<\/p>\n<p>No s&eacute; si a los escritores de relatos er&oacute;ticos les pasa (cuando yo haya escrito unos cuantos, no s&eacute;, tres o cuatro m&aacute;s, me considerar&eacute; un escritor de relatos er&oacute;ticos. O mejor, cuando gane el novel a literatura guarra), pero a m&iacute; lo que m&aacute;s me frenaba era ir&oacute;nicamente las partes de folleteo. No es que me quedase en blanco ni nada, en mi cabeza estaba perfectamente descrito todo, era simplemente que cuando tocaba narrar la parte de follar pues me empezaba a distraer con la mayor de las facilidades habidas y por haber. Es como cuando ten&iacute;a que ponerme a estudiar y mi mente se esforzaba al m&aacute;ximo en concentrarse en cualquier nimiedad antes que en el estudio que ten&iacute;a frente a m&iacute;. No s&eacute; si es algo com&uacute;n para los de este gremio, o tal vez es algo que me pasa al ser primerizo, pero el caso es que me pasa. Otra cosa que imagino que ser&aacute; de lo m&aacute;s normal es que paraba a cada rato a casc&aacute;rmela, y cuando no paraba para hacerlo segu&iacute;a escribiendo con la polla bien dura y sabiente de que iba a encontrarme una mancha de humedad en el calzoncillo de l&iacute;quido preseminal. La de pajas que me he hecho escribiendo este &ldquo;relato cortito&rdquo;. Hab&iacute;a veces en que decid&iacute;a hacerme la paja, a&uacute;n a sabiendas de que luego no me apetecer&iacute;a continuar escribiendo, es como ver porno tras correrse, pierde la gracia, o ver comida tras haberte cebado. La mayor&iacute;a de las veces segu&iacute;a escribiendo con la polla bien dura. En fin, la dura vida del escritor guarro.<\/p>\n<p>No s&eacute; cu&aacute;ndo llegar&aacute; el que pensaba que ser&iacute;a mi primer relato, porque mi idea es escribir todo el relato completo y una vez hecho, ir public&aacute;ndolo por partes cada semana, o dos semanas, o cada cierto tiempo. Con &eacute;ste no s&eacute; c&oacute;mo lo habr&eacute; hecho porque recordad, estoy escribiendo esto con el relato a&uacute;n a medias (lo de &ldquo;medias&rdquo; es un decir, igual llevo el 25%. Yo qu&eacute; pollas s&eacute;), de hecho ahora mismo estoy por la hora de lectura m&aacute;s o menos, cuando Carlos le dice a Isabel que si quiere correrse tendr&aacute; que hacer que &eacute;l se corra; ni yo mismo s&eacute; qu&eacute; va a pasar ahora. No s&eacute; tampoco si habr&aacute; muchas faltas de ortograf&iacute;a porque no he revisado nada, seg&uacute;n escrib&iacute;a correg&iacute;a las palabras que estaban colindantes a lo que iba escribiendo. A m&iacute; me iba dando la impresi&oacute;n de que no iba teniendo faltas, lo cual querr&aacute; decir que habr&eacute; cometido pocas en comparaci&oacute;n al volumen de palabras.<\/p>\n<p>En fin, que espero que hay&aacute;is disfrutado de este relato y que os hay&aacute;is hecho muchas pajas y muchos dedos. Que os hay&aacute;is dejado la polla y el cl&iacute;toris en carne viva de tanto frotar. O que al menos os haya hecho amenas un par de tardes si no os ha parecido para tanto.<\/p>\n<p>Firmado:<\/p>\n<p>El Que Escribe<\/p>\n<p>-Tenga, su habitaci&oacute;n es la 102. Le deseamos que tenga una feliz estancia. Si necesita algo, la recepci&oacute;n funciona las 24 horas; puede usted llamarnos descolgando el tel&eacute;fono, o hablar directamente con el compa&ntilde;ero en recepci&oacute;n.<\/p>\n<p>El recepcionista estir&oacute; el brazo trajeado para tender la tarjeta de la habitaci&oacute;n con un gesto un tanto rob&oacute;tico fruto de la repetici&oacute;n sin fin de su trabajo. Un hombre maduro, que rezumaba saber estar, seriedad y profesionalidad. De rasgos duros y porte serio, tal vez impusiese un poco a los hu&eacute;spedes que fuesen a hablar con &eacute;l. Tal vez por ese motivo le hubiesen apartado de detr&aacute;s del mostrador a&ntilde;os atr&aacute;s para darle un cargo de mando en el hotel, pero esos d&iacute;as hac&iacute;a falta recepcionistas, el hotel estaba desbordado por el congreso que acog&iacute;a esa semana y se necesitaban manos tras los mostradores para gestionar esa cantidad de personas.<\/p>\n<p>-Muchas gracias, hasta luego.<\/p>\n<p>Carlos se despidi&oacute; imprimiendo simpat&iacute;a a sus palabras e intentando permear alegr&iacute;a pero su rostro tambi&eacute;n serio hac&iacute;a muchas veces de filtro eliminando estas intenciones. Poco le importaba en este caso en concreto, le tocaba pasar una semana en un buen hotel con todo pagado a cuenta de la empresa. El punto negativo era que deb&iacute;a estar all&iacute; por un congreso por temas laborales, nunca parece llover a gusto de todos. Sin m&aacute;s pensares se dirigi&oacute; hacia las escaleras para subir a la primera planta, no iba a usar un ascensor para subir dos docenas de escalones, &iquest;para qu&eacute;? En ese momento s&oacute;lo le apetec&iacute;a tumbarse en la cama un rato y entretenerse con alg&uacute;n libro, o viendo cualquier video, o serie en internet.<\/p>\n<p>El hotel parec&iacute;a tan caro como realmente era. Las cinco estrellas est&aacute;n para algo, han de hacer acto de presencia hasta en lo m&aacute;s b&aacute;sico. Las plantas no ten&iacute;an hojas muertas, todas las luces estaban alineadas de la misma forma exacta, todos los cuadros estaban nivelados, los cristales estaba limpios y el polvo brillaba por su ausencia. Incluso pareciese que al propio polvo le sacaban brillo, &iquest;imposible? S&iacute;. &iquest;Imposible para este tipo de hotel? Joder, no.<\/p>\n<p>La habitaci&oacute;n 102 era una habitaci&oacute;n de un hotel de cinco estrellas, sin embargo no era para nada la mejor habitaci&oacute;n que se pueda encontrar nadie en un hotel de cinco estrellas. No era mala para nada, pero no era el nova m&aacute;s. Carlos no esperaba algo mejor, ni se sorprendi&oacute; para nada, el congreso se celebraba en ese hotel y la empresa corr&iacute;a con los gastos de su alojamiento y todos conocemos que las empresas no prosperan si gastan y gastan, por alg&uacute;n lado hay que ahorrar. Lo cierto era que para lo que iba a necesitar la habitaci&oacute;n era m&aacute;s que suficiente, su cama de matrimonio, su minibar que se mantendr&iacute;a virgen toda la estancia y su ba&ntilde;o. El ba&ntilde;o era lo mejor a ojos de Carlos, ten&iacute;a una ba&ntilde;era bastante amplia y eso era algo que iba a tener uso diario seg&uacute;n estaba pensando. Un ba&ntilde;o relajante cada d&iacute;a y luego a relajarse tumbado en la cama leyendo, o viendo cualquier cosa en la tablet, una forma magn&iacute;fica de eliminar el tedio de conferencia tras conferencia.<\/p>\n<p>Carlos deshizo la maleta para colgar las camisetas y camisas para evitar demasiadas arrugas, aunque ya estaban bien marcadas las l&iacute;neas de los dobleces, so&ntilde;ar es siempre gratis. Hecho eso se cambi&oacute; de ropa para estar c&oacute;modo, hab&iacute;a dejado la ba&ntilde;era llen&aacute;ndose con el objetivo de estrenar esa ba&ntilde;era tan hermosa. Hasta el d&iacute;a siguiente no ten&iacute;a conferencia alguna y era a media ma&ntilde;ana, no hab&iacute;a prisa alguna. El servicio de habitaciones no estaba incluido para &eacute;l, as&iacute; que le tocar&iacute;a salir a buscar algo que llevarse a la boca; bueno, al menos s&iacute; que ten&iacute;a dietas y la comida no saldr&iacute;a de su bolsillo, no todo es malo en esta vida.<\/p>\n<p>-Bueno, esto ya est&aacute; -Carlos hablaba a nadie viendo que la ba&ntilde;era ya se hab&iacute;a llenado.<\/p>\n<p>Meti&oacute; un pie y el agua abrasaba, lo sac&oacute;, insult&oacute; al agua. Abri&oacute; el agua fr&iacute;a, esper&oacute; desnudo junto a la ba&ntilde;era, agit&oacute; el agua para mezclarla, introdujo de nuevo el pie, se abras&oacute;, pero menos que antes. Se envalenton&oacute; y meti&oacute; el otro, calor, caliente, bastante caliente, por debajo del l&iacute;mite de lo que estaba dispuesto a aguantar. Decidi&oacute; aguantarlo, una ba&ntilde;era no iba a derrotarle. Se fue sentando poco a poco, cuando el agua le todo los huevos y la polla fue cuando mayor valor sac&oacute; de su interior para no rendirse a la tiran&iacute;a del agua caliente. Reuni&oacute; todas sus fuerzas y con resoplidos y gemidos silenciados fue sumergi&eacute;ndose en el magma. Al fin consigui&oacute; estar &ldquo;c&oacute;modamente&rdquo; tumbado dentro de la ba&ntilde;era, con la cara chorreando de sudor debido al calor que le rodeaba.<\/p>\n<p>-&iquest;Me he pasado con la temperatura del agua? Joder, s&iacute;. Su puta madre que calor. Pero ahora me jodo, la ba&ntilde;era de los cojones no va a ser mejor que yo, me cago en todo -De nuevo dec&iacute;a Carlos a nadie.<\/p>\n<p>Carlos acostumbraba a hablar solo, a pensar en voz alta m&aacute;s bien. Cuando estaba &eacute;l solo era cuando m&aacute;s lo hac&iacute;a, siempre en tono ir&oacute;nico y bromista consegu&iacute;a incluso arrancarse risas a s&iacute; mismo. Muchas veces no sab&iacute;a discernir si eso era vanidad, o simplemente que era gracioso. No le importaba mucho y no le daba segundos pensamientos.<\/p>\n<p>El ba&ntilde;o se alarg&oacute; unos buenos minutos entre chorretones de sudor y el descubrimiento de Carlos de que tanto los huevos como la polla flotan en el agua. Nunca lo hab&iacute;a comprobado, ni hab&iacute;a pensado en ello, pero esa vez (que era de las primeras veces que se ba&ntilde;aba en ba&ntilde;era) pudo ver de primera mano como sus genitales flotaban.<\/p>\n<p>-Hostias t&uacute;, &iquest;pues no que los huevos y la polla flotan? F&iacute;jate, ni lo hab&iacute;a pensado. &iquest;Y si me empalmo tambi&eacute;n seguir&aacute; flotando el asunto? No deber&iacute;a, se llenar&iacute;a de sangre el aparato y la densidad aumentar&iacute;a, aunque bueno, al estar tiesa tampoco podr&iacute;a apreciarse flotabilidad ni nada. Bueno, un cient&iacute;fico debe experimentar, veamos qu&eacute; ocurre en la vida real.<\/p>\n<p>Carlos se dedic&oacute; a empalmarse y, efectivamente, no se pod&iacute;a observar flotabilidad alguna en un pene erecto. No al menos en uno con una erecci&oacute;n muy dura como era su caso. Su soldadito siempre se pon&iacute;a en la misma postura lloviera o nevase, tieso y firme en la misma posici&oacute;n siempre, estuviese al aire o bajo el agua. El jugueteo con el manubrio trajo consigo la consecuente llamada de la naturaleza, que Carlos acept&oacute; con gusto.<\/p>\n<p>-Me parece a m&iacute; que me voy a tener que hacer una paja. Tengo curiosidad de c&oacute;mo es casc&aacute;rsela sumergido en una ba&ntilde;era.<\/p>\n<p>Se puso manos en la masa. Cogi&oacute; el m&oacute;vil con la siniestra, mientras la diestra hacia movimientos cadenciosos en el periscopio; previamente hab&iacute;a seleccionado un v&iacute;deo porno. Eligi&oacute; pr&aacute;cticamente al azar, de los primeros que le sali&oacute;, el hecho de que fuese algo nuevo era excitaci&oacute;n (y excusa) suficiente para masturbarse. La paja fue tranquila y no muy r&aacute;pida, ni siquiera lleg&oacute; al final del v&iacute;deo. En este tipo de pajas uno avanza el v&iacute;deo para ver lo que interese m&aacute;s, se saltan casi todas las partes, son pajas &ldquo;aqu&iacute; te pillo aqu&iacute; te mato&rdquo;, son sucias y r&aacute;pidas. La paja culmin&oacute; y la manguera escupi&oacute; semen a impulsos. Fue algo curioso de ver, algo hipn&oacute;tico, era como un dispensador de jab&oacute;n bajo el agua. El semen quedaba suspendido en el agua y se pod&iacute;a &ldquo;jugar&rdquo; con &eacute;l, era algo entretenido.<\/p>\n<p>Carlos aprendi&oacute; r&aacute;pido que aunque el semen se mantuviese suspendido, segu&iacute;a siendo semen y si lo tocabas, te pringaba. Cuando se pring&oacute; la mano, decidi&oacute; que ya era hora de ir saliendo de la ba&ntilde;era, no le apetec&iacute;a tener la mano corrida. Se levant&oacute; en la ba&ntilde;era, lo cual prob&oacute; ser un grave error pues el semen flotante se lo llev&oacute; en el abdomen, as&iacute; que mientras el agua se iba por el desag&uuml;e, Carlos tuvo que ducharse y enjabonarse para eliminar su semilla de su piel. El semen en el pelo se hace una costra y acaba tirando de los pelos siendo molesto a m&aacute;s no poder. Un hombre con vello sab&iacute;a que esos tirones eran un co&ntilde;azo. Y adem&aacute;s estaba el hecho de que no le sal&iacute;a de los cojones ir por ah&iacute; manchado de su propia corrida.<\/p>\n<p>La tarde pas&oacute; r&aacute;pido y se acercaba la hora de comer algo, Carlos acab&oacute; el cap&iacute;tulo que estaba leyendo y se visti&oacute; para salir a cenar algo. Se visti&oacute; como sol&iacute;a hacerlo, camiseta y vaqueros. No hac&iacute;a fr&iacute;o para chaqueta, ni &eacute;l era de usar chaquetas, siempre hab&iacute;a sido muy caluroso y en seguida le sobraba la manga larga. Con su look habitual sali&oacute; de la habitaci&oacute;n con intenci&oacute;n de llenar el est&oacute;mago, algo simple y r&aacute;pido; iba solo, era solo cenar. Sali&oacute; de la habitaci&oacute;n y recorri&oacute; los perfectos pasillos del perfecto hotel, baj&oacute; las perfectas escaleras y se dirigi&oacute; al hall con curiosidad por ver a ese recepcionista tan adusto que pareciese que pudiese rayar el papel de lija.<\/p>\n<p>A&uacute;n hab&iacute;a bastante gente que llegaba al hotel, muy seguramente para el congreso, el hotel deb&iacute;a estar haciendo su agosto con ese congreso y deb&iacute;a estar llenado todo cuanto pudiese hospedar a una persona. Hab&iacute;a bastante alboroto, m&aacute;s parec&iacute;a un bar que un hall de un hotel de tantas estrellas. Las conversaciones de la gente se entorpec&iacute;an unas a otras haciendo que se elevase el volumen general y superando la m&uacute;sica de fondo. No hab&iacute;a jaleo, pero s&iacute; que era un nivel sonoro por encima de lo est&aacute;ndar en esos lugares. Al pasar por all&iacute; sorteando personas y maletas Carlos ech&oacute; una mirada atr&aacute;s para ver al recepcionista lija, no lo divis&oacute; de primera pero se percat&oacute; que todos los dem&aacute;s recepcionistas eran otros (o eso le pareci&oacute;, no era bueno con las caras). Entre ellos, le destac&oacute; especialmente una recepcionista joven, de la misma edad que &eacute;l m&aacute;s o menos, de unos 26 o 27 a&ntilde;os, pelirroja y con el pelo corto que no le llegaba a los hombros; calcul&oacute; que medir&iacute;a metro sesenta quiz&aacute; y parec&iacute;a tener los ojos oscuros, ten&iacute;a una nariz fina y respingona y un rostro dulce y amable. En resumen, le pareci&oacute; muy guapa. De cuerpo le pareci&oacute; que estaba muy buena. El vestuario de recepcionista no es ajustado, pero permit&iacute;a adivinar las formas del cuerpo que cubr&iacute;an: la pelirroja ten&iacute;a unas caderas ni anchas ni estrechas, se adivinaba una cintura estrecha y un muy buen culo, la chica en cuesti&oacute;n parec&iacute;a estar en forma (esto era una suposici&oacute;n basada en absolutamente nada, pero algo le dec&iacute;a que as&iacute; era). El se&ntilde;or lija se acerc&oacute; a la pelirroja y le dijo algo, tras lo cual ella fue a atender a otro cliente. Al haber tantos, no s&oacute;lo estaban en el mostrador atendiendo, sino tambi&eacute;n en mitad del hall, como era el caso de ella. No le dio m&aacute;s vueltas a la cabeza y sali&oacute; a la calle en busca de algo que cenar.<\/p>\n<p>Paseando sin rumbo fijo Carlos lleg&oacute; a un restaurante peque&ntilde;o con buena pinta y all&iacute; se decidi&oacute; por sentarse a cenar. Fue una cena sin m&aacute;s importancia que el hecho de llenarse el est&oacute;mago. Al finalizar pag&oacute; la cuenta (solo faltar&iacute;a) y se march&oacute;. Era temprano y se le antoj&oacute; el dar un paseo, de nuevo sin rumbo fijo. La mejor forma de hacer turismo es siempre caminar aleatoriamente sin rumbo fijo para ver qu&eacute; te depara el destino. Pas&oacute; junto a algunas tiendas de ropa, cuyos escaparates obvi&oacute; sin prestarles inter&eacute;s, pas&oacute; junto a bares y restaurantes y pas&oacute; junto a librer&iacute;as, cuyos escaparates si que mir&oacute; con atenci&oacute;n al no poder entrar a la tienda. En un momento del paseo vio el cartel de un sex shop y le dio curiosidad visitar la tienda er&oacute;tica. Estaba en un callej&oacute;n, parece que estas cosas siempre est&eacute;n medio escondidas pero a la vista de todos, son siempre secretos a voces. Al entrar a la tienda una mujer bastante guapa, de unos 40 a&ntilde;os le dio la bienvenida, era la dependienta de la tienda, era rubia y de ojos azules, no parec&iacute;a espa&ntilde;ola sino de Europa del este aunque cuando habl&oacute; lo hizo con acento espa&ntilde;ol.<\/p>\n<p>-Buenas noches, &iquest;puedo ayudarle en algo? -Ten&iacute;a una sonrisa muy magn&eacute;tica. La hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s guapa y tambi&eacute;n transmit&iacute;a cierta complicidad con el cliente, como si quisiera decir sin palabras que sab&iacute;a a lo que ven&iacute;a y que ella era igual.<\/p>\n<p>-Hola, buenas. No, gracias, por ahora s&oacute;lo estoy mirando. Simplemente por curiosidad, he visto que hab&iacute;a un sex-shop y me ha dado curiosidad por entrar. Me acabo de dar cuenta que jam&aacute;s hab&iacute;a entrado en uno.<\/p>\n<p>-No, &iquest;verdad? Bueno pues si necesitas algo, d&iacute;melo -la dependienta le explico de forma r&aacute;pida y general las secciones de la tienda: vibradores, consoladores, dilatadores, suspensores y dem&aacute;s cosas.<\/p>\n<p>Carlos pens&oacute; que la dependienta le ver&iacute;a como alguien sin puta idea de d&oacute;nde estaba y con verg&uuml;enza de estar donde estaba. Nunca hab&iacute;a entrado en un sex-shop, pero nunca le hab&iacute;a hecho falta, ni simplemente se hab&iacute;a dado la situaci&oacute;n. La dependienta segu&iacute;a a Carlos con la mirada, atenta a qu&eacute; cosas prestaba atenci&oacute;n Carlos.<\/p>\n<p>Anda mira, un co&ntilde;o en lata -pens&oacute; Carlos al ver una vagina enlatada- siempre me han dado curiosidad estos cacharros, pero son muy aparatosos y muy bultos. Aqu&iacute; se va a quedar por ahora, me parece a m&iacute;.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; d&aacute;ndose un paseo tranquilo por los pasillos, mirando cada art&iacute;culo de uno en uno. Algunos le provocaban una sonrisa divertida y otros le provocaban curiosidad. No pod&iacute;a evitar sentir cierta excitaci&oacute;n, de esa que se siente en el bajo vientre, que es el comienzo de un festival de pajas o sexo, al fin de al cabo estaba en una capilla del sexo. Lleg&oacute; a la zona de las pollas de goma, el pin&aacute;culo de los juguetes sexuales, replicas anat&oacute;micamente exageradas del miembro viril echas con pl&aacute;stico. Le sorprendi&oacute; y divirti&oacute; ver el tama&ntilde;o monstruoso de alguno de esos pollones, que vicio hab&iacute;a de tener nadie para meterse eso, se necesitar&iacute;a un buen trabajo de dilataci&oacute;n previo.<\/p>\n<p>Le dio gusanillo con las pollas de goma, la idea de comprarse una le afinc&oacute; en su ser y ech&oacute; ra&iacute;ces. Con unos a&ntilde;os menos &eacute;l ya hab&iacute;a probado la sodom&iacute;a, con &eacute;l mismo pues era hetero aunque siempre le pareci&oacute; un desperdicio no ser bisexual, pero no se puede cambiar lo que uno es; &eacute;l no sent&iacute;a atracci&oacute;n por los hombres, pero no despreciaba el placer que pod&iacute;a conseguir analmente, tal y como hac&iacute;an casi todos los dem&aacute;s hombres hetero. Ya hab&iacute;a probado la sodom&iacute;a siendo m&aacute;s joven, ya hab&iacute;a experimentado, ya se hab&iacute;a petado el culo a&ntilde;os atr&aacute;s el solo. &iquest;C&oacute;mo? Pues con cualquier objeto con forma f&aacute;lica que no fuese una idiotez peligrosa introducir en el culo, como un bate de baseball peque&ntilde;o (fino, uno que ten&iacute;a de ni&ntilde;o), o un desodorante de bola no muy grueso. Cuando uno es un adolescente que quiere experimentar con su sexualidad, pero vive con sus padres, no es buena idea el tener muchos juguetes sexuales, o habr&iacute;a conversaciones inc&oacute;modas.<\/p>\n<p>-&iquest;Te interesa alguno en especial? -La dependienta se hab&iacute;a acercado sigilosamente a Carlos al verlo interesarse por los consoladores. Vista ahora de cerca se ve&iacute;a que la mujer una mujer de bandera. Ten&iacute;a unos a&ntilde;os m&aacute;s de los que Carlos le hab&iacute;a supuesto en un principio, era ya una mujer m&aacute;s madura que joven, lo cual no quer&iacute;a decir que no fuese joven. Se ve&iacute;a que hac&iacute;a ejercicio para mantenerse atractiva, y lo consegu&iacute;a.<\/p>\n<p>-Pues no s&eacute; muy bien, me est&aacute; entrando el gusanillo de pillarme uno. Jm, no s&eacute;. Estoy d&aacute;ndole vueltas. Tal vez uno normalito, es decir, que no sea algo grande. Ser&iacute;a para masturbaci&oacute;n anal, y si tengo suerte, incluso lo usar&iacute;a con alguien si ligo -a&ntilde;adi&oacute; una risa a esto &uacute;ltimo para indicar que estaba bromeando y hacer ver que no se com&iacute;a una rosca, pero que se lo tomaba con humor.<\/p>\n<p>Carlos vio que por un instante la cara de la dependienta vacil&oacute; y entendi&oacute; que ella no esperaba tanta sinceridad en cuanto a que pensaba petarse el culo con la polla de goma. Ella deb&iacute;a esperar que el fuese t&iacute;mido respecto a para qu&eacute; usar&iacute;a el juguete y que tratar&iacute;a de maquillar la verdad.<\/p>\n<p>-&iquest;Es para ti, o lo usar&aacute;s con alguien?<\/p>\n<p>-Ser&iacute;a para m&iacute;. No s&eacute;, me da dado el gusanillo.<\/p>\n<p>-Ah, bien. Entonces necesitar&aacute;s tambi&eacute;n lubricante y una ducha para hacer lavativas.<\/p>\n<p>-S&iacute;, en efecto. Esa iba a ser mi siguiente pregunta. &iquest;Hay alg&uacute;n pack que traiga en una caja lubricante, ducha y esas cosas?<\/p>\n<p>-Pues s&iacute;. Tenemos packs como t&uacute; los llamas que traen los enseres b&aacute;sicos para practicar el sexo anal, son packs para iniciarse en &eacute;l, vienen con instrucciones bien detalladas. Tienen un bote de lubricante, una ducha anal con varias pipetas desechables y plugs anales. Un plug anal es&hellip;<\/p>\n<p>-S&iacute;, s&iacute;. S&eacute; lo que es. Se introduce en el ano para dilatarlo y que se acostumbre a estar abierto. Para ir relajando el esf&iacute;nter.<\/p>\n<p>-S&iacute;, eso es. Vaya, parece que sabes bastante.<\/p>\n<p>-S&iacute;, bueno -solt&oacute; una risa para acompa&ntilde;ar sus palabras-. Vengo con la tarea hecha podr&iacute;amos decir.<\/p>\n<p>La rubia dependienta se rio con Carlos ante su sinceridad y risa.<\/p>\n<p>-Bien, entonces te recomendar&iacute;a este pack de aqu&iacute;, ven acomp&aacute;&ntilde;ame. -La dependienta le llev&oacute; al final del pasillo donde le mostr&oacute; una caja que conten&iacute;a lo que le hab&iacute;a relatado previamente- Tambi&eacute;n tengo este laxante suave para poder hacer bien la lavativa. Sabes c&oacute;mo se hace, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>-S&iacute;, no creo que tenga ning&uacute;n problema. Laxante, se deja que haga su efecto, lavativa hasta que el agua salga limpia y de ah&iacute; a dilatar.<\/p>\n<p>-Vaya, s&iacute; bastante bien. &iquest;Te lo vas a llevar entonces?<\/p>\n<p>-S&iacute;, que co&ntilde;o. Me lo llevo. Voy a ver que polla de goma me llevo -finaliz&oacute; la frase con una risa.<\/p>\n<p>-Muy bien, yo voy a ir prepar&aacute;ndote estas cosas.<\/p>\n<p>Carlos eligi&oacute; una polla de goma de un tama&ntilde;o que se considera normal para los est&aacute;ndares de Espa&ntilde;a. Ni muy larga, ni muy ancha, de color marroncillo rojizo, con cierta transparencia. Si sale manchada de mierda y sangre, no se notar&aacute;, qu&eacute; color m&aacute;s malo he elegido. Se acerc&oacute; al mostrador para pagar la compra.<\/p>\n<p>-Me llevo esta misma al final. Te pongo la polla sobre el mostrador. Literalmente.<\/p>\n<p>La dependienta solt&oacute; una risa ante la ocurrencia, recogi&oacute; el consolador y lo meti&oacute; en la bolsa que le tendi&oacute; a Carlos.<\/p>\n<p>-Toma, aqu&iacute; tienes&hellip;<\/p>\n<p>-Carlos.<\/p>\n<p>-Estupendo Carlos, yo soy Mar&iacute;a. Encantada. Si te puedo ser sincera no esperaba que comprases para ti el pene, los hombres no suelen decirlo.<\/p>\n<p>-Ya, me lo he imaginado. No s&eacute;, soy un hombre sincero. En realidad no ten&iacute;a intenciones ni siquiera de venir a un sex-shop, literalmente pasaba por aqu&iacute; y lo he visto. Luego entr&eacute; y me fue entrando el gusanillo.<\/p>\n<p>-Claro. &iquest;Te puedo hacer una pregunta?<\/p>\n<p>-Claro, adelante.<\/p>\n<p>-Eres heterosexual, &iquest;verdad? -Como para disculparse, a&ntilde;adi&oacute; a continuaci&oacute;n- Perdona que te lo pregunte, lo hago sin &aacute;nimo de ofender.<\/p>\n<p>Carlos se rio quit&aacute;ndole hierro al asunto, lo cual relaj&oacute; a Mar&iacute;a al ver que no hab&iacute;a ofendido a su cliente y que este se tomaba bien la pregunta. -S&iacute;, soy hetero. No llego ni a bi. Asumo que pocos hombres hetero vienen aqu&iacute; a comprarse una polla de goma y te dicen abiertamente que es para usarla ellos.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a volvi&oacute; a soltar una risa ante los comentarios de Carlos, esta risa dejaba salir parte de cierta tensi&oacute;n. -Pues si&eacute;ndote sincera, eres el primero en a&ntilde;os. Los hombres esta muy acomplejados con sus culos. Quiz&aacute;s acomplejados no es la palabra&hellip; Pero creo que me entiendes, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>-S&iacute;, s&eacute; que quieres decir. Los hombres no quieren malos rollos con sus culos, &ldquo;eso es de gays&rdquo; dicen siempre.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a afirm&oacute; con fuerza y entusiasmo a las palabras de Carlos. -&iexcl;S&iacute;! Eso es justo a lo que me refiero.<\/p>\n<p>-Se usa mucho estos &uacute;ltimos a&ntilde;os la expresi&oacute;n &ldquo;la sociedad&rdquo; para culpar a todos de algo que no gusta, a m&iacute; no me gusta esa expresi&oacute;n, pero en este caso voy a tener que usarla. La sociedad nuestra es muy cuadriculada en cuanto al sexo, es muy cerrada sobre todo con los hombres, las mujeres ten&eacute;is m&aacute;s apertura de mente en ese aspecto, pero los hombres son m&aacute;s machos entre comillas. No somos una sociedad hom&oacute;foba, hablo de Espa&ntilde;a, que es donde estamos, pero los hombres hetero no quieren ser percibidos como gays; incluso aunque no piensen nada malo de los gays, el ser percibido como tal lo ven como un ataque a su hombr&iacute;a. Muchas veces es simplemente que ni siquiera se paran a pensarlo, es simplemente algo que tienen dentro de la cabeza. Y eso s&iacute; que lo veo yo como un ente en la sociedad. -Viendo que la conversaci&oacute;n hab&iacute;a tomado un cariz m&aacute;s serio del esperado, suavizo su tono y sonri&oacute;- Pero bueno, esto es como todo, va por ciclos. Seguramente en unos a&ntilde;os los hombres sean m&aacute;s abiertos y a lo mejor las mujeres lo son menos, o lo son m&aacute;s, o lo que sea. Las cosas siempre cambian.<\/p>\n<p>-Vaya, pues estoy bastante de acuerdo contigo y con lo que has dicho. Y me sorprende para bien que seas tan sincero con temas sexuales. Me alegra, no tiene nada de malo el disfrutar del placer sexual, creo que mucha gente, hombres y mujeres, se pierden el placer que pueden conseguir con la estimulaci&oacute;n anal. Pero bueno, como t&uacute; dices, tal vez cambie en un futuro.<\/p>\n<p>Carlos dej&oacute; la bolsa sobre el mostrador otra vez, parec&iacute;a que la charla no fuese a acabar. Y lo cierto era que estaba interesante. Siempre gusta a uno un debate sobre el que pueda presentar opini&oacute;n.<\/p>\n<p>-Bueno, y tengo otra pregunta para ti. &iquest;No tienes pareja? Se te ve un chico sincero y lanzado, sin pelos en la lengua. A las mujeres nos gustan los hombres seguros. &iquest;C&oacute;mo es que vas a usar el juguete contigo y no con nadie? -El tono de Mar&iacute;a no era de insinuaci&oacute;n, sino de verdadera curiosidad. Como si una amiga preguntase con inocencia, sin buscar nada m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>-Pues que va, estoy m&aacute;s solo que la una. Qu&eacute; le hago, no he encontrado a&uacute;n a nadie. Ya encontrar&eacute; con qui&eacute;n usar al peque&ntilde;o. Por lo pronto nos iremos haciendo amigos.<\/p>\n<p>-&iquest;Y no te interesar&iacute;a comprar tambi&eacute;n una vagina enlatada para usarla junto con &eacute;l? Ser&iacute;a un buen combo, lo disfrutar&iacute;as mucho.<\/p>\n<p>-S&iacute;, lo he pensado. Pero la he visto muy aparatosa, tal vez otro d&iacute;a. Por ahora me llevar&eacute; s&oacute;lo esto.<\/p>\n<p>-Muy bien, de acuerdo, como quieras. -Mar&iacute;a cogi&oacute; un papel y empez&oacute; a apuntar algo a bol&iacute;grafo- Toma, este es el n&uacute;mero de la tienda -dijo tendi&eacute;ndole el papel escrito- y debajo est&aacute; la web de la tienda con el cat&aacute;logo. Puedes llamar en cualquier momento y te resuelvo la duda que puedas tener y si necesitas que te lo enviemos, tambi&eacute;n disponemos de ese servicio. &iquest;De acuerdo?<\/p>\n<p>Carlos alarg&oacute; la mano para coger el papel y mir&oacute; distra&iacute;do el n&uacute;mero escrito, era de m&oacute;vil y no supo decir si Mar&iacute;a le daba el n&uacute;mero por negocio, o por ocio. -Vale, muchas gracias. Tal vez lo use. A ver si consigo ligar con alguna chavala guapa.<\/p>\n<p>-Jajaja. S&iacute;, estoy segura de que puedes conseguirlo. -Se irgui&oacute; un poco tras el mostrados e imprimi&oacute; un tono firme a sus palabras cuando comenz&oacute; a hablar- Bueno, Carlos, un placer el haberte atendido. Y ya sabes, si necesitas algo, ah&iacute; tienes el n&uacute;mero. Es mi m&oacute;vil, puedes hablarme por whatsapp si quieres, vivo justo encima de la tienda as&iacute; que por m&iacute; no hay ning&uacute;n problema. Y no te preocupes por molestarme, el trabajo es el trabajo, siempre es bienvenido. Un placer y divi&eacute;rtete -a&ntilde;adi&oacute; una sonrisa un poco p&iacute;cara para rematar.<\/p>\n<p>-Perfecto y muchas gracias, Mar&iacute;a. Si al final consigo usarlo con alguien te mando foto -exager&oacute; el tono para que no cupiese duda que bromeaba.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se qued&oacute; petrificada un instante antes de estallar en una carcajada -Muy bien, esperar&eacute; esa foto encantada. Significar&iacute;a que mi tienda da felicidad a la gente.<\/p>\n<p>Carlos abandon&oacute; la tienda tras despedirse de Mar&iacute;a con una sonrisa y una risa ante su comentario. Con la bolsa en la mano enfil&oacute; el camino de vuelta al hotel. La bolsa era negra y opaca, sin nombre alguno del comercio, era bastante discreta. Uno pod&iacute;a ir tranquilo por la calle llevando un pu&ntilde;o de goma para fisting en la bolsa ya que nadie sabr&iacute;a que habr&iacute;a dentro. Nadie salvo los clientes de esa misma tienda, puede que dichos clientes se lanzasen miradas c&oacute;mplices cuando se cruzasen con una persona portando una de esas bolsas negras opacas. Qui&eacute;n sabe, Carlos no era del lugar y no era del mundillo de los sex-shops pero le gustaba montarse sus pel&iacute;culas mentales para entretenerse mientras caminaba de vuelta al hotel. Al perfecto hotel.<\/p>\n<p>El d&iacute;a comenz&oacute; con el horrible sonido de la alarma del m&oacute;vil. Esa pu&ntilde;etera alarma era lo peor de cada ma&ntilde;ana. A&ntilde;os atr&aacute;s Carlos cometi&oacute; la imprudencia de poner como alarma una canci&oacute;n que le gustaba, craso error pues aprendi&oacute; por las malas que esa era la mejor forma de conseguir despreciar una canci&oacute;n otrora buena para &eacute;l. Pero de los errores aprende uno, as&iacute; que ahora se cuidaba de que la m&uacute;sica del despertador fuese una melod&iacute;a que nadie usase para llamadas ni nada, no quer&iacute;a estar en la calle o donde fuese y escuchar la endiablada melod&iacute;a que cada ma&ntilde;ana le arrancaba de su bendito y tranquilo sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Carlos ten&iacute;a un arma secreta para no sufrir demasiado los efectos del despertar forzado, dormir con la persiana subida. A&ntilde;os atr&aacute;s se hab&iacute;a acostumbrado a dormir con la luz del sol d&aacute;ndole directamente, donde viv&iacute;a no exist&iacute;an las persianas y era acostumbrarse o morir, desde entonces era capaz de dormir con el sol d&aacute;ndole directamente. Cuando el sol sal&iacute;a y le daba en la cara, el sue&ntilde;o se volv&iacute;a m&aacute;s ligero y le resultaba muy f&aacute;cil despertarse cuando sonaba la alarma. Todo el mundo le llamaba loco por dormir con tanta luz, pero el prefer&iacute;a verse como un visionario. Como fuera, ese d&iacute;a se hab&iacute;a despertado con bastante sue&ntilde;o, m&aacute;s del habitual.<\/p>\n<p>Me cago en la puta madre de Electri&oacute;n, de Ares, del chivato de Helios, de la puta Afrodita y de la madre que pari&oacute; a los gallos y los despertadores de los cojones. Carlos se levant&oacute; renqueante de la cama y se dispuso a comenzar el d&iacute;a. Ese d&iacute;a le tocaba un par de conferencias a las que asistir. Ten&iacute;a pocas, por no decir ninguna, ganas de ir&hellip; pero el trabajo conlleva obligaciones. Al menos no ten&iacute;a que salir del hotel, estaba todo cerca.<\/p>\n<p>Se duch&oacute;, se visti&oacute;, se colg&oacute; la mochila a la espalda y recorri&oacute; los perfectos pasillos y las perfectas escaleras para llegar al perfecto buffet desayuno. Como buen espa&ntilde;ol que se precie, enfil&oacute; el desayuno con la idea de hacer perder dinero al hotel con la cantidad de desayuno que comer&iacute;a. En su puta vida hab&iacute;a tomado &eacute;l salchichas, o huevos para desayunar; ni mucho menos hab&iacute;a comido eso tras tomarse un bol de cereales, pero los buffets desayunos estaban para probar cosas nuevas y arrasar con todo. Llen&oacute; el est&oacute;mago hasta temer que el ombligo se diese la vuelta, repos&oacute; unos minutos, fue al ba&ntilde;o a descargar gran parte del l&iacute;quido que ya iba siendo procesado por sus ri&ntilde;ones y se dirigi&oacute; a la sala de conferencias. T&uacute; ver&aacute;s la de veces que voy a tener que salir a mear durante la conferencia. No veas que atrac&oacute;n me he dado. Innecesario, pero obligatorio, los buffets tienen unas normas y hay que cumplirlas. A comer como un refugiado.<\/p>\n<p>La conferencia fue avanzando lenta y tediosa. El m&oacute;vil cada vez presentaba m&aacute;s entretenimiento no s&oacute;lo a Carlos, sino a los dem&aacute;s pobres diablos all&iacute; atrapados. Finalmente acab&oacute; la conferencia y Carlos pudo salir de all&iacute;. Se encamin&oacute; a la siguiente sala donde empezar&iacute;a la conferencia a la que deb&iacute;a asistir a continuaci&oacute;n. De camino a la distancia le pareci&oacute; ver entrar en la sala a su antigua jefa. No ten&iacute;a claro si era ella, desde luego que parec&iacute;a ella, pero no lo ten&iacute;a del todo claro. La empresa suya y la de ella estaban en el mismo sector, por lo que no era descabellado que ella hubiese asistido a la conferencia tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Si no era ella, era una t&iacute;a igual de buena que su exjefa. Iba con un jersey de cuello vuelto negro y un pantal&oacute;n vaquero ajustado. A ella siempre le gustaba exhibirse, estaba buena y lo sab&iacute;a. Su mayor fortaleza era su culo. Ten&iacute;a caderas anchas y era culona. No era un culo grande, era un culo firme y bien formado, s&oacute;lo que al tener caderas anchas, el culo era m&aacute;s notorio. Era un culo para plantar nabos. Su pecho era de un tama&ntilde;o normal, no era grande, ni peque&ntilde;o, se podr&iacute;a decir que de un tama&ntilde;o manejable a dos manos, eran tetas que cubr&iacute;an las manos sin problemas. Llevaba esa mujer el pelo rubio recogido en una coleta tal y como ella sol&iacute;a hacer y parec&iacute;a llevar las mismas gafas de pasta que ella sol&iacute;a llevar. Desde luego si no era Isabel, era su hermana gemela. Bueno, saldr&eacute; de dudas cuando acabe la conferencia y pueda ver si es ella. Pens&oacute; Carlos al entrar en la sala.<\/p>\n<p>La conferencia fue tan tediosa como la anterior, pero esta vez Carlo pudo entretenerse un poco al intentar ver si esa mujer era su exjefa Isabel. La busc&oacute; con la vista toda la conferencia y crey&oacute; encontrarla entre las primeras filas, cosa que pegaba con ella, as&iacute; era m&aacute;s visible para los ponentes. Entre b&uacute;squedas la conferencia termin&oacute; y todo el silencio se disolvi&oacute; en un oc&eacute;ano de voces y una marea de personas levant&aacute;ndose y recogiendo para salir. Carlos se apresur&oacute; a acercarse cuanto pudo para saciar su curiosidad. Sali&oacute; de la conferencia y mir&oacute; y mir&oacute; hacia la puerta por donde deb&iacute;a salir ella sin conseguir divisarla. Tal vez siguiese dentro. Tal vez sali&oacute; por otra puerta. Como fuese, no le interesaba tanto el descubrir si era ella o no, deb&iacute;a seguir con su d&iacute;a.<\/p>\n<p>Al girarse vio c&oacute;mo Isabel se acercaba a &eacute;l con intenci&oacute;n de saludarle. Pues resulta que al final s&iacute; que era ella.<\/p>\n<p>-Mira t&uacute;, resulta que al final s&iacute; que eras t&uacute; la que vi antes. -Se acerc&oacute; a ella para darle dos besos, pero ella abri&oacute; los brazos con intenci&oacute;n de abrazarle. Carlos acept&oacute; el abrazo como saludo sintiendo sus tiernos pechos contra su pecho. Fue una sensaci&oacute;n agradable, ojal&aacute; todos los abrazos fuesen as&iacute; de agradables. Le apetec&iacute;a bajar las manos y apretar ese culo que tantas ves hab&iacute;a mirado cuando ella &ldquo;casualmente&rdquo; se apoyaba en la mesa junto a la suya d&aacute;ndole una visi&oacute;n de ese culo de primera embutido en esas mallas tan ajustadas que permit&iacute;an ver el color de la ropa interior de ese d&iacute;a- Joder, s&iacute; que le tengo ganas a esta mujer. L&aacute;stima que tenga novio. O bueno, espera, se cas&oacute; ya, &iquest;no? Iban a casarse antes de irme yo. Jm, no s&eacute;, supongo que s&iacute; estar&aacute;n casados ya.<\/p>\n<p>-Bueno, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s, hombre? Que, &iquest;me viste antes, o c&oacute;mo?<\/p>\n<p>-S&iacute;, justo antes de entrar me pareci&oacute; verte entrar y no sab&iacute;a si eras t&uacute;.<\/p>\n<p>-Pero bueno, &iquest;tan pronto te olvidas de m&iacute;? -Puso morritos simulando molestia.<\/p>\n<p>-Bueno, qu&eacute; le hago yo. Hay m&aacute;s mujeres en mi vida.<\/p>\n<p>-Bueno -ella sol&iacute;a alargar la pronunciaci&oacute;n de la primera palabra que pronunciaba cuando comenzaba a hablar, duplicaba e incluso triplicaba la primera vocal de la palabra-, c&oacute;mo eres. Seguro que tienes a un mont&oacute;n de mujeres detr&aacute;s de ti -hablaba de forma socarrona, con simpat&iacute;a y cari&ntilde;o hacia &eacute;l-. Pero bueno, cu&eacute;ntame. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo ahora? Cuenta, cuenta -apu&ntilde;al&oacute; el pecho de &eacute;l con el dedo acompa&ntilde;ando cada palabra.<\/p>\n<p>-Pues nada. Ahora estoy en esta empresa -se gir&oacute; para mostrarle la mochila que llevaba a la espalda, la cual ten&iacute;a el logo de la empresa bien grande, vistoso y conocido- y bien, la verdad. Llevo aqu&iacute; har&aacute; cerca de un a&ntilde;o y ah&iacute; voy. Aprendiendo, mejorando, cobrando a fin de mes y bueno, sobreviviendo.<\/p>\n<p>-Anda &iexcl;qu&eacute; bien! &iquest;no? Parece que te van bien las cosas. Me alegro por ti -pronunci&oacute; cada palabra con sinceridad, acompa&ntilde;&aacute;ndolas de una sonrisa c&aacute;lida. Era muy simp&aacute;tica cuando quer&iacute;a-. Y qu&eacute;, est&aacute;s aqu&iacute; obligado &iquest;no? Te ha tocado pringar con el co&ntilde;azo de las charlitas.<\/p>\n<p>-No lo sabes t&uacute; bien. Me han mandado aqu&iacute; por temas de formaci&oacute;n obligatoria. O qu&eacute; s&eacute; yo, una mierda de esas. Es b&aacute;sicamente una tortura de relax. Es un co&ntilde;azo, pero en un hotelazo. No hay mal que por bien no venga.<\/p>\n<p>Ella rio antes de hablar- Ya te echaba de menos, t&iacute;o. Me hartaba de re&iacute;r contigo. Mi hijo te echa mucho de menos tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>-Normal, soy la ca&ntilde;a.<\/p>\n<p>-Ya. Le gustaba jugar contigo en la ofi. A ver si te pasas un d&iacute;a y juegas con &eacute;l, hombre.<\/p>\n<p>-Bueno, ver&eacute; mi agenda, a ver qu&eacute; puedo hacer.<\/p>\n<p>Ambos sab&iacute;an que ella no lo hab&iacute;a pedido de verdad, pero ambos manten&iacute;an el teatro social de esa conversaci&oacute;n. Quedaron en silencio un instante mir&aacute;ndose, un silencio que marca que no hay nada m&aacute;s que hablar. Lo suficientemente corto para poder salvarlo a&ntilde;adiendo algo, pero cerca ya de llegar al fin de la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Oye, &iquest;y te quedas toda la semana? -Isabel fue la que acall&oacute; el silencio.<\/p>\n<p>-Que va, me voy el martes. Me quedan a&uacute;n dos d&iacute;as m&aacute;s por aqu&iacute;. -Isabel iba a a&ntilde;adir algo, pero Carlos atac&oacute; antes- Que no entiendo el por qu&eacute; de estos horarios: empieza el congreso un s&aacute;bado, el domingo no hay nada y la semana contin&uacute;a. Ese d&iacute;a ah&iacute; en medio perdido. Sin sentido.<\/p>\n<p>-S&iacute;, es as&iacute; todos los a&ntilde;os. Los s&aacute;bados organizan un c&oacute;ctel y abren la pista de baile. Dejan las copas baratitas y te invitan a las dos primeras si eres del congreso.<\/p>\n<p>Carlos se imaginaba qu&eacute; dir&iacute;a ella a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Oye, quedamos esta noche y nos tomamos una copa. As&iacute; nos ponemos al d&iacute;a, &iquest;vale? -Ella le hab&iacute;a cogido el antebrazo derecho con ambas manos para reforzar su petici&oacute;n. Que m&aacute;s que petici&oacute;n era una afirmaci&oacute;n, pues no parec&iacute;a dejarle opci&oacute;n a decir que no.<\/p>\n<p>-Bueno, venga. Total, no tengo nada m&aacute;s que hacer yo.<\/p>\n<p>Isabel dio dos saltitos de alegr&iacute;a mientras agitaba el brazo de &eacute;l. Los saltitos hicieron dar un peque&ntilde;o bote a sus tetas que Carlos apreci&oacute; con el rabillo del ojo, concentrado en mirarla a los ojos marrones y maquillados. Joder, qu&eacute; buena est&aacute;. De cara es normalita, pero est&aacute; bien buena. La belleza de ella era de esas bellezas que cuanto m&aacute;s las contemplas m&aacute;s las aprecias. Ella estaba buena, pero de un solo vistazo no arrancaba miradas, pero cuanto m&aacute;s la ve&iacute;as, m&aacute;s quer&iacute;as seguir vi&eacute;ndola.<\/p>\n<p>-Bien, perfe. Pues entonces esta noche quedamos para cenar y luego vamos al c&oacute;ctel. Ponte guapo, &iquest;eh? No me vayas como siempre con una camiseta. Venga ya hablamos luego para vernos. Tienes el mismo n&uacute;mero, &iquest;no?<\/p>\n<p>-S&iacute;, a&uacute;n el mismo.<\/p>\n<p>-Perfe. Pues hablamos luego. Venga hasta luego que tengo m&aacute;s conferencias tostones. Adi&oacute;s Carlitos.<\/p>\n<p>Se despidi&oacute; con otro abrazo que volvi&oacute; a juntar los pechos de ellas con los de &eacute;l, haciendo que Carlos se diese cuenta que su pecho no hab&iacute;a olvidado el anterior contacto y recibi&oacute; con alegr&iacute;a esas tetas aplastarse contra &eacute;l.<\/p>\n<p>Isabel sigui&oacute; su camino caminando con un cierto contoneo de caderas. Carlos se qued&oacute; mir&aacute;ndole el culo sin verg&uuml;enza alguna. Lleva un par de d&iacute;as cachond&oacute;n y le apetec&iacute;a alegrarse la mirada un poco. Envidiaba al novio de ella, su exjefe. Solamente envidiaba el poder follar con ella, eso y s&oacute;lo eso. Ella era muy simp&aacute;tica, pero de car&aacute;cter dif&iacute;cil, muy dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>Carlos hab&iacute;a estado trabajando a&ntilde;o y medio atr&aacute;s en una empresa peque&ntilde;a, una empresa familiar. Isabel era la sobrina del fundador de la empresa y era la heredera de la misma. El novio de ella hab&iacute;a entrado a la empresa como director t&eacute;cnico para sustituir al t&iacute;o de ella, que se retiraba. &Eacute;l fue formado por el fundador para llevar la empresa, mientras ella se encargaba de la contabilidad. La empresa cuando Carlos entr&oacute; era un peque&ntilde;o caos en la que t&iacute;o, sobrina y pareja eran jefes. Carlos nunca sab&iacute;a muy bien qui&eacute;n mandaba m&aacute;s, si la heredera, si el director t&eacute;cnico, o si el fundador retirado. Se sent&iacute;a muchas veces como una pelota de pin pon. Al finalizar su contrato no fue renovado, cosa que ven&iacute;a siendo norma en dicha empresa. &Eacute;l no se fue mal de all&iacute;, siempre estuvo c&oacute;modo y no cobraba mal. Pero bueno, el mundo laboral es as&iacute;.<\/p>\n<p>Isabel ten&iacute;a sus d&iacute;as. Hab&iacute;a veces que era un amor, era cari&ntilde;osa y simp&aacute;tica y ayudaba siempre con simpat&iacute;a. Hab&iacute;a d&iacute;as que era borde e irascible. Siempre era una mujer a la que le gustaba que la mirasen por eso siempre ven&iacute;a maquillada. Ella siempre llegaba m&aacute;s tarde, privilegios de ser sobrina del jefe y novia del otro jefe, y la mayor&iacute;a de los d&iacute;as se iba antes que los dem&aacute;s. Nunca dejaba pasar la ocasi&oacute;n cuando tocaba opinar negativamente de alguien, y ella sol&iacute;a hacerlo de muchas personas, sobre todo de extrabajadores de la empresa; lo cierto es que ten&iacute;a raz&oacute;n la mayor&iacute;a de las veces. Siempre mostr&oacute; un ego y una superioridad sobre los dem&aacute;s que parec&iacute;a haber sido suavizado con el tiempo, pero su posici&oacute;n por encima de los empleados hac&iacute;a aflorar bastante a menudo. Le gustaba mandar y mangonear, ser ella quien llevase la batuta, no se le pod&iacute;a llevar la contraria, eso era lo que le gustaba, el control. Era com&uacute;n o&iacute;rla quejarse de c&oacute;mo esta persona, o aquella otra no sab&iacute;a hacer el trabajo que era muy sencillo en sus palabras, pero ella no ten&iacute;a ni idea de realizar ese mismo trabajo. Carlos siempre pens&oacute; que la boca es lo que perd&iacute;a a Isabel, de no soltar tanto lo que pensaba, tal vez no cayese tan pesada muchas veces.<\/p>\n<p>Pero no todo era malo con ella. Era muy cari&ntilde;osa cuando quer&iacute;a y ten&iacute;a sonrisas muy c&aacute;lidas que alegraban a uno el d&iacute;a cuando las recib&iacute;a. Seg&uacute;n la vas conociendo te preguntas si esas sonrisas son verdaderas. Tal vez sea necesario conocerla a&uacute;n m&aacute;s para saber si lo son, o si son calculadas para provocar ese efecto. Ella era joven, ten&iacute;a s&oacute;lo seis a&ntilde;os m&aacute;s que los 27 que ten&iacute;a Carlos. &Eacute;l siempre pens&oacute; que el hecho de ser madre le hac&iacute;a creer que era mayor de lo que era y eso hac&iacute;a que le molestase a&uacute;n m&aacute;s de lo que ya le hac&iacute;a el hecho de envejecer. Uno no puede luchar contra el tiempo, el tiempo y las mujeres siempre ganan, pero el tiempo gana a las mujeres y a poca gente le gusta perder cuando siempre gana. Pese a que era guapa y ten&iacute;a un muy buen cuerpo, Carlos siempre enfatizaba el &ldquo;muy&rdquo;, ella se hac&iacute;a retoques est&eacute;ticos, operacioncitas. Nadie que la conociese lo entend&iacute;a, ella se cuidaba mucho y estaba estupenda, para follarla una y otra vez. Pero la vanidad se convierte mucho en la perdici&oacute;n de algunos, sin necesidad alguna. Carlos hab&iacute;a visto en el Instagram de ella algunas fotos de ella en bikini en la playa, confirmaban sus sospechas de que estaba bien buena y que todo estaba en su sitio. Es una bendici&oacute;n el ser madre joven, el cuerpo se recupera bien y todo queda desafiante a la gravedad de nuevo. Siempre pens&oacute; en si las tetas ser&iacute;an firmes, o si colgar&iacute;an un poco al haber dado el pecho y si sus pezones ser&iacute;an m&aacute;s oscuros. Deb&iacute;a ser as&iacute;, la maternidad no perdona, seas quien seas. Isabel era una verdadera MQMF: madre que me follar&iacute;a, o como es m&aacute;s conocido, una aut&eacute;ntica MILF.<\/p>\n<p>Pas&oacute; la ma&ntilde;ana, lleg&oacute; la hora de la comida, pas&oacute; la hora de la comida, lleg&oacute; la tarde, pas&oacute; la tarde. Todo fue muy r&aacute;pido para Carlos. Si se considera r&aacute;pido las interminablemente aburridas charlas a las que asist&iacute;a. Carlos era muy dado a perderse en sus fantas&iacute;as mentales. Su imaginaci&oacute;n era muy f&eacute;rtil y eso le hac&iacute;a evadirse cuando se aburr&iacute;a. Siempre fantaseaba con algo, muchas veces pens&oacute; en escribir algo, tal vez deber&iacute;a empezar escribiendo relatos cortos, tal vez er&oacute;ticos pues mente sucia no le faltaba. Si no fantaseaba, le daba vueltas a cualquier cuesti&oacute;n que le resultara interesante: alg&uacute;n asunto pol&iacute;tico, algo cient&iacute;fico, intentaba averiguar el porqu&eacute; de algo, examinaba su alrededor a conciencia&hellip; Es decir, aunque se aburriese, se entreten&iacute;a.<\/p>\n<p>Dio a su mente un descanso cuando al fin ya todo acab&oacute; y pudo volver a su habitaci&oacute;n. Ya durante las charlas hab&iacute;a recibido un par de mensajes de Isabel acompa&ntilde;ados de emoticonos para comentar entre ambos lo mucho que se aburr&iacute;an. Ella era as&iacute; de amigable, a veces era demasiado cercana. Ella siempre sol&iacute;a decir que un problema que ten&iacute;a era el que se abr&iacute;a a la gente y no ocultaba nada y que cuando la gente le fallaba se cerraba a ellos. Dec&iacute;a que eso le tra&iacute;a problemas desde siempre, aun as&iacute; nunca quiso ni hizo por intentar cambiar esto. Lo cierto es que le apetec&iacute;a el quedar con ella y tomarse unas copas. Charlar un poco con alguien y salir un poco siempre es algo que gusta y la verdad es que le ca&iacute;a bien Isabel. Ella no es la &uacute;nica persona con defectos, es una persona como todos los dem&aacute;s; Carlos pod&iacute;a tener tantos, o m&aacute;s defectos que ella. Y &eacute;l era bien consciente de ello.<\/p>\n<p>Qu&eacute; cojones, me han entrado bastantes ganas de ir a tomar unas copas con esta mujer. Qu&eacute; co&ntilde;o, venga, vamos pa&rsquo;ll&aacute;. -Carlos se prepar&oacute; para ir a cenar, lo cual significaba ducha y vestirse, nada m&aacute;s, no era alguien que echase mucho tiempo en prepararse. Se puso una camisa, no por petici&oacute;n de ella, sino porque era s&aacute;bado noche y le gustaba ir bien (lo que para &eacute;l significaba ir bien) para cenar y unas copas.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an quedado en que ella ir&iacute;a a su habitaci&oacute;n a reunirse con &eacute;l. La habitaci&oacute;n de ella estaba plantas m&aacute;s arriba, as&iacute; que se dispuso as&iacute;. Carlos se sorprendi&oacute; en absolutamente nada cuando ella llam&oacute; a la puerta, ya que llegaba 30 minutos tarde de la hora pactada. En fin, era ella; habr&iacute;a estado prepar&aacute;ndose a conciencia para estar perfectamente arreglada y muy guapa. De hecho, no le habr&iacute;a extra&ntilde;ado el haber recibido mensajes de ella pidi&eacute;ndole opini&oacute;n sobre si ponerse tal o cual conjunto, ella era as&iacute; de cercana; no obstante, no recibi&oacute; nada. Fue a abrir la puerta con curiosidad por saber que modelo habr&iacute;a elegido para esa noche, curiosidad por ver cu&aacute;nta fuerza de voluntad iba a usar para mantener la mirada en el rostro de ella.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la puerta y salud&oacute; a Isabel, que por supuesto estaba guap&iacute;sima. Iba con tacones bajos, con uno de estos zapatos que permiten moverse bien y bailar, Carlos no ten&iacute;a ni idea de ropa ni zapatos, el s&oacute;lo dilucidaba que ten&iacute;a el tac&oacute;n justo para ser tac&oacute;n y poder menear el esqueleto c&oacute;modamente. Ella medir&iacute;a en torno a metro sesenta y mucho, Carlos le sacaba media cabeza y &eacute;l med&iacute;a metro setenta y cinco. Ambos estaban en las medias de altura para su sexo y nacionalidad. Isabel hab&iacute;a elegido uno de esos vestidos de tubo de una sola pieza que se compone de minifalta y escote palabra de honor, ten&iacute;a uno de esos cortes verticales en la falta para dar m&aacute;s movilidad a la mujer que lo llevara, tambi&eacute;n serv&iacute;a de escaparate del muslamen que gastase la f&eacute;mina en cuesti&oacute;n que llevase dicho trapito. El vestido era azul marino, o ese color ten&iacute;a a ojos de Carlos. &Eacute;l era sin duda el mejor ejemplo de que los hombres son malos para los colores; si ella le dec&iacute;a que en vez de azul marino, era naranja fosforito, &eacute;l la creer&iacute;a sin dudarlo. En parte porque le importaba cuatro mierdas el color, y en parte porque era un negado con la distinci&oacute;n de colores. No era dalt&oacute;nico, solamente un in&uacute;til en ese aspecto. Para rematarlo todo, Isabel llevaba un peque&ntilde;o bolso de esos en los que no cabe una puta mierda y que siempre hay que llevar en la mano. Un puto co&ntilde;azo a ojos de Carlos.<\/p>\n<p>Carlos llevaba una camisa negra de manga larga, unos vaqueros que eran los mismos que usaba d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n y los zapatos que usaba d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n. Los zapatos siempre los eleg&iacute;a para que sirviesen para uso diario y fuesen lo suficientemente formales para situaciones m&aacute;s formales. En cuanto a pantalones, ten&iacute;a tres o cuatro vaqueros que iba rotando cada pocas semanas. Carlos no habr&iacute;a hecho carrera en el mundo de la moda. De hecho, detestaba ir a comprar ropa, siempre era una pelea consigo mismo por ver qu&eacute; cojones comprar, nunca encontraba nada que le satisficiera.<\/p>\n<p>-Buenas noches, se&ntilde;orita. Me estaba preguntando si est&aacute; usted libre esta noche, ver&aacute;, es usted muy guapa y atractiva y me gustar&iacute;a dar envidia a los estirados hombres hospedados en este hotel tan adinerado y de pasillos tan bien cuidados -al tono jocoso a&ntilde;adi&oacute; una suave reverencia mientras le tend&iacute;a la mano como una petici&oacute;n expectante de la respuesta.<\/p>\n<p>Isabel, divertida y alagada alarg&oacute; una mano con u&ntilde;as bien pintadas para posarla sobre la mano tendida de Carlos con la palma hacia arriba- Que zalamero eres. Anda, venga, vamos yendo ya que se nos hace tarde. Y yo tambi&eacute;n quiero que me vean con un hombre guapo.<\/p>\n<p>-Uh, &iquest;esperamos a alguien m&aacute;s?<\/p>\n<p>Isabel rio y le dio un golpe en el pecho a Carlos con la palma de la mano. Carlos hizo una mueca de dolor muy mal actuada y empezaron a andar por el perfecto pasillo. El perfecto pasillo desembocada en una perfecta puerta de ascensor la cual Carlos no hab&iacute;a usado hasta ese momento pues el usaba las escaleras siempre. Ten&iacute;a cierto inter&eacute;s en comprobar c&oacute;mo era el interior de dicho ascensor. Era un ascensor a la altura del hotel, pero era un ascensor al fin de al cabo. Ten&iacute;a el t&iacute;pico espejo que le daba mayor amplitud a ese espacio tan cerrado, pero eso s&iacute;, era un espejo perfecto. Ten&iacute;a una barra para agarrarse tan t&iacute;pica de ascensor, pero eso s&iacute;, tambi&eacute;n era perfecta. Y ten&iacute;a unos perfectos botones t&aacute;ctiles para seleccionar la planta, t&iacute;picos tambi&eacute;n. Isabel puls&oacute; la planta cero.<\/p>\n<p>-No veas t&uacute; que &uacute;til el usar el ascensor para bajar una planta, &iquest;eh?<\/p>\n<p>-Ay, d&eacute;jame. Que estoy cansada de todo el d&iacute;a entre conferencias.<\/p>\n<p>-Yo tambi&eacute;n estoy cansado de estar todo el d&iacute;a sentado.<\/p>\n<p>Las puertas se abrieron y siguieron caminando direcci&oacute;n al hall del hotel, que hac&iacute;a de intersecci&oacute;n entre los pasillos que conectaban con las zonas de ocio.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; tonto eres, por eso no tienes novia.<\/p>\n<p>-Hala, vas a hacer sangre.<\/p>\n<p>Isabel puso voz de villana de cuento infantil y gesticul&oacute; con teatralidad como si lo fuese realmente -Soy mala, ji ji ji.<\/p>\n<p>Su risa de malvada dejaba que desear, pero era divertido a veces. Conven&iacute;a dejarla creer que era lo que dec&iacute;a ser, o igual se revolv&iacute;a con una respuesta muy seca y cortante que dejase claro que no quer&iacute;a que le llevasen la contraria.<\/p>\n<p>Al llegar al hall Carlos redujo el paso y lanz&oacute; una mirada en derredor en busca del se&ntilde;or papel de lija.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Qu&eacute; miras?<\/p>\n<p>-Pues&hellip; -al momento de responder, Carlos vio que una puerta tras el mostrador se abr&iacute;a y aparec&iacute;a la pelirroja de ayer- Ha de ser el cambio de turno, supongo. -pens&oacute; para s&iacute;- estaba viendo a ver si ve&iacute;a al recepcionista papel de lija. Es un hombre que tiene la cara m&aacute;s seria y adusta que jam&aacute;s haya visto. Me recuerda a un moai tambi&eacute;n -Carlos sigui&oacute; con la mirada los pasos de la pelirroja hasta que esta se sent&oacute; en la mesa, donde la examin&oacute; a conciencia. Determin&oacute; que a&uacute;n segu&iacute;a siendo muy guapa.<\/p>\n<p>-Un moai dice, me meo contigo de verdad. Qu&eacute; cosas tienes. -Dio un tir&oacute;n de su brazo para instarle a moverse- Venga, vamos yendo anda.<\/p>\n<p>Siguieron camino del restaurante, que Carlos esperaba que estuviera a la altura del hotel y que fuese como m&iacute;nimo: perfecto. De ah&iacute; para arriba. El restaurante estaba bastante bien, era bastante perfecto con su orden y limpieza. Parec&iacute;a un laboratorio s&uacute;per tecnol&oacute;gico de estos de pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n. Al estar el hotel construido sobre una colina en la ciudad, el restaurante ofrec&iacute;a unas vistas estupendas de toda la ciudad. Hac&iacute;a buena noche y se pod&iacute;a ver con claridad las luces nocturnas de la urbe. No hac&iacute;a el suficiente buen tiempo para estar en la terraza, pese a que hab&iacute;a quemadores, decidieron quedarse dentro junto a un ventan&oacute;n.<\/p>\n<p>-Uf, menos mal que hay sitio dentro. Me llego a sentar fuera y me muero, vamos. Habr&iacute;a tenido que comer abrazada a un quemador de esos. Con los pelos achicharrados habr&iacute;a acabado, vamos.<\/p>\n<p>&iquest;Jm, se le marcar&iacute;an mucho los pezones si hubi&eacute;semos estado fuera? Su puta madre, Carlos, estas m&aacute;s calientes que los quemadores esos, me tendr&iacute;a que haber hecho un buen pajote antes de salir. Esto no es vida joder, parezco un puto adolescente. -Carlos se rio por dentro con su mon&oacute;logo interno y cogi&oacute; la carta que le tend&iacute;a el correcto camarero. &iquest;Habr&iacute;a tambi&eacute;n un maitre moai? -Oye.<\/p>\n<p>-Dime.<\/p>\n<p>-&iquest;Crees que habr&aacute; tambi&eacute;n por aqu&iacute; un maitre tan seriote como el mister moai, un maitre moai? &iquest;Un moaitre?<\/p>\n<p>Tras re&iacute;r, Isabel a&ntilde;adi&oacute;- Af&uacute;, madre m&iacute;a. C&oacute;mo est&aacute; el patio. Mira la carta anda y d&eacute;jate de tonter&iacute;as, venga.<\/p>\n<p>Pidieron la comida y esperaron a que les sirvieran mientras charlaban, poni&eacute;ndose al d&iacute;a de cuanto hab&iacute;an hecho en sus vidas. No hab&iacute;a gran cosa, los d&iacute;as de ambos eran iguales d&iacute;a tras d&iacute;a, viv&iacute;an en rutina constante.<\/p>\n<p>-Nada, mi vida es lo mismo cada d&iacute;a. Lo t&iacute;pico, trabajar por el d&iacute;a y cuando salgo por la tarde, voy a la secta o a correr. Los viernes suelo dejarlos libres y usarlos para comprar comida y tal, por aquello de no morir de hambre. Los domingos me gusta dedicarlos a limpiar el piso y cocinar para toda la semana. Ya ves, estoy hecho todo un amo de casa, un partidazo.<\/p>\n<p>-S&iacute;, ya veo. Desde luego. M&aacute;s quisiera yo que mi Kike cocinara, pero siempre est&aacute; en el trabajo. Bueno, qu&eacute; te voy a contar que t&uacute; no sepas ya. Oye, &iquest;qu&eacute; es eso de la secta?<\/p>\n<p>-Ah, s&iacute;, perdona. Es como llamo yo al crossfit. Es que son una puta secta. Y yo un sectario m&aacute;s. Si estuviese embichado, pues todav&iacute;a parecer&iacute;a un crossfitero yo, pero siendo delgadito no s&eacute; ni para que sigo dej&aacute;ndome la pasta todos los meses. Pero bueno, me mola la verdad.<\/p>\n<p>-Ah, s&iacute;. T&uacute; ya hac&iacute;as el crossfit ese antes, se te nota el ejercicio hombre. Est&aacute;s fuertote. Seguro que est&aacute;s muy fuerte y las mujeres van de detr&aacute;s de ti.<\/p>\n<p>-S&iacute;, no veas. No hago m&aacute;s ejercicio porque no quiero ponerme demasiado fuerte -imprimi&oacute; su tono de fingida fanfarroner&iacute;a a sus palabras-. No hago fuerza a hora para no romper otra camisa m&aacute;s. Estar tan petado es una maldici&oacute;n<\/p>\n<p>-S&iacute;, seguro que s&iacute; lo es.<\/p>\n<p>-Y Kike qu&eacute;, &iquest;c&oacute;mo anda?<\/p>\n<p>-Pues bien, la verdad. Bueno, tu sabes, siempre liado en el trabajo, que tengo que llamarlo muchas veces para que venga a casa. Bueno, en fin, lo de siempre. Para irnos de vacaciones a alg&uacute;n lado es una batalla. Que si no se quiere ir, que si no puede dejar la empresa tanto tiempo&hellip; En fin, un rollo.<\/p>\n<p>-S&iacute;, ya. Lo t&iacute;pico de &eacute;l, que quiere tenerlo todo bajo control.<\/p>\n<p>-Claro. Y yo le digo que eso no puede ser. Que tiene que delegar un poco y confiar en los dem&aacute;s. Pero bueno. As&iacute; son las cosas y cada cual tiene lo suyo. La verdad es que no me puedo quejar mucho, tenemos trabajo los dos, mi hijo se lleva bien con Kike y la verdad es que los findes casi siempre hacemos algo. Estoy bien, la verdad -le dedic&oacute; una sonrisa feliz.<\/p>\n<p>-Bueno, pues mira. Te va bien, entonces.<\/p>\n<p>-Y oye, cu&eacute;ntame, &iquest;no tienes novia?<\/p>\n<p>-Qu&eacute; va.<\/p>\n<p>La siguiente pregunta solap&oacute; con el final de las palabras de Carlos- &iquest;Ni un rollete tampoco? Venga, &iquest;alguien habr&aacute;?<\/p>\n<p>-Qu&eacute; va. Solo en la vida. As&iacute; sigo.<\/p>\n<p>-Bueno -alarg&oacute; la primera vocal tal y como sol&iacute;a hacer tantas veces-. Ya encontrar&aacute;s a alguien. &iquest;Y la recepcionista de antes, qu&eacute;? Te vi mir&aacute;ndola. &iquest;Te gusta? Ve a por ella hombre, aprovecha t&uacute; que puedes.<\/p>\n<p>-No s&eacute;, no creo. Me parece que tiene novio la mujer -era mentira, bueno, no lo sab&iacute;a. Se lo inventaba para que le dejase tranquilo. No le gustaba cuando la gente le instaba a entrar a tal o cual t&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s da chiquillo? Pero no seas tonto y h&aacute;blale hombre. Seguro que te la ligas. Venga, yo te ayudo.<\/p>\n<p>Desvi&oacute; el tema de conversaci&oacute;n adulando a Isabel amistosamente- Que va, mujer. Yo s&oacute;lo tengo ojos para una mujer, y la tengo sentada delante. No tengo ganas de perder el tiempo con una chiquilla con el pelo colorao cuando tengo a una mujer a la que conquistar.<\/p>\n<p>Los dos mantuvieron la seriedad que exig&iacute;a la actuaci&oacute;n del momento y entonces estallaron a re&iacute;r ambos.<\/p>\n<p>La cena trascurri&oacute; sin m&aacute;s percances. Ambos cenaron sus respectivos platos, carne para &eacute;l y pasta para ella. Al acabar pidieron la cuenta y fue entonces cuando Carlos pens&oacute; en cu&aacute;nto le saldr&iacute;a la broma. Ten&iacute;a dietas pagadas, pero tendr&iacute;a que recibir un tir&oacute;n de orejas por presentar esa factura en concreto. No tem&iacute;a al tir&oacute;n de orejas, sino que le resultaba tedioso el tener que recibirlo, le daba pereza la charla que recibir&iacute;a. Pero bueno, le importaba poco.<\/p>\n<p>El c&oacute;ctel organizado por el hotel hab&iacute;a comenzado al caer la tarde y los asistentes iban llegando a cuentagotas al principio, y en gran cantidad seg&uacute;n el tiempo avanzaba. Parec&iacute;a que seg&uacute;n la noche avanzase, m&aacute;s apetito ten&iacute;a la gente por ingerir alcohol. Todos los asistentes parec&iacute;an personas sensatas y con muy buen saber estar, pero claro, no hay que juzgar nunca a un libro por su portada. Todas estas personas parec&iacute;an sensatas, s&iacute;, pero durante el d&iacute;a; no era conocido su comportamiento durante la noche, ni mucho menos como alterar&iacute;a ese comportamiento el alcohol. Para cuando Carlos e Isabel llegaron, ya hab&iacute;a dos personas a las que el alcohol estaba ganando la batalla, y una persona hab&iacute;a sido totalmente derrotada.<\/p>\n<p>-Bueno, qu&eacute;, &iquest;pedimos un algo? -Carlos pregunt&oacute; a Isabel para comenzar a moverse en ese ambiente- &iquest;Dime, qu&eacute; te pido?<\/p>\n<p>-Pues&hellip; -Isabel se llev&oacute; el &iacute;ndice de la mano derecha al moflete derecho mientras perd&iacute;a su mirada en alg&uacute;n punto del techo pensando qu&eacute; bebida quer&iacute;a- no s&eacute;. Venga va, un Gin Tonic.<\/p>\n<p>*Apunte del autor: no s&eacute; si se escribe as&iacute;, pero justo ahora estoy sin internet y lo estar&eacute; para el pr&oacute;ximo mes haga lo que haga, as&iacute; que se quedar&aacute; escrito as&iacute;. Ustedes me disculpen.<\/p>\n<p>-&iquest;Una mierda de esas, en serio? &iquest;C&oacute;mo te puede gustar eso?<\/p>\n<p>-&iexcl;Oye! &iexcl;&iquest;Qu&eacute; tiene de malo?! Bien bueno que est&aacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Bueno? Pero si sabe a colonia.<\/p>\n<p>-&iquest;A colonia? T&uacute; si que sabes a colonia. Anda, ve y tr&aacute;eme la bebida -las palabras de Isabel sonaron muy imperativas. Tal vez imprimi&oacute; ese tono de orden a prop&oacute;sito, o tal vez simplemente le sali&oacute; as&iacute;.<\/p>\n<p>-S&iacute;, ama. A sus &oacute;rdenes -Carlos hizo una reverencia teatral fingiendo servilismo-. Busque un sitio en el que sentarse, mi se&ntilde;ora, se lo imploro.<\/p>\n<p>-Anda ya, payaso, Ve ya a por las copas.<\/p>\n<p>Carlos dej&oacute; a Isabel con la sonrisa divertida en la cara para que buscara d&oacute;nde sentarse ambos y &eacute;l se fue a la barra a pedir el brebaje horrible de ella y un Ron cola para &eacute;l.<\/p>\n<p>Para desgracia de Carlos, no ten&iacute;a a mano la identificaci&oacute;n de Isabel, as&iacute; que por m&aacute;s que le pesase tuvo que pagar la bebida de ella mientras que la de &eacute;l fue gratis al usar la primera de sus dos consumiciones. Pod&iacute;a haber ido a pedirle a ella la identificaci&oacute;n, pero tampoco le importaba tanto el pagar la copa, total, al final tend&iacute;an que pagar la tercera copa.<\/p>\n<p>-Toma, aqu&iacute; tienes tu colonia -Carlos le tendi&oacute; la copa. Y tras ver c&oacute;mo era derrotado por el m&oacute;vil de ella en ganar su atenci&oacute;n, la dej&oacute; en la mesa frente a ella y se sent&oacute; junto a ella. El sitio elegido era un sof&aacute; corto de dos plazas con una mesa de cristal delante. Ten&iacute;a buenas vistas a la ciudad y todas sus luces nocturnas, tal vez por eso lo hubiese escogido ella.<\/p>\n<p>Carlos le dio un toque con su hombro derecho al izquierdo de ella para llamar su atenci&oacute;n y traerla de nuevo de vuelta al mundo de los vivos.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;? -Mir&oacute; hacia delante y vio que su copa ya estaba sobre la mesa- Ah, perdona, que estaba hablando con mi hijo. Ven, vamos a hacernos una foto venga.<\/p>\n<p>Isabel no esper&oacute; a que Carlos respondiera, no era una petici&oacute;n, agarr&oacute; a Carlos del brazo y lo atrajo hacia ella mientras con la otra mano abr&iacute;a la c&aacute;mara del m&oacute;vil con una habilidad pasmosa. No cupo ninguna duda de la maestr&iacute;a de Isabel con la c&aacute;mara del m&oacute;vil cuando con una sola mano cambi&oacute; de c&aacute;mara trasera a frontal y cambi&oacute; algunos ajustes en el tiempo en que Carlos soltaba como pod&iacute;a la cosa sobre la mesa intentando evitar que se derramase nada.<\/p>\n<p>Isabel hizo un par de fotos, y luego hizo un par m&aacute;s. Y por si se hab&iacute;a quedado con ganas, hizo otro par m&aacute;s. Con el cat&aacute;logo de fotos hechas Isabel se dedic&oacute; a elegir en las que ella sal&iacute;a mejor, solo para luego someter a Carlos a la tortura de tener que decirle cu&aacute;l era en la que ella sal&iacute;a mejor. Carlos no sab&iacute;a que respuesta era la que ella quer&iacute;a, as&iacute; que siempre dec&iacute;a la que ella no quer&iacute;a. Tal vez fuese que dijese la que dijese ella siempre iba a decir que no. Maldito el d&iacute;a en que se decidi&oacute; poner c&aacute;mara a los m&oacute;viles.<\/p>\n<p>Isabel se decant&oacute; por una foto finalmente y se la mand&oacute; a su novio Kike. Aunque, &iquest;a&uacute;n eran novios?<\/p>\n<p>-Oye, &iquest;a&uacute;n sois novios, o ya os hab&eacute;is casado? Me acaba de venir a la cabeza ahora que hablas de &eacute;l.<\/p>\n<p>-Ah, s&iacute;, ya nos casamos -Isabel dej&oacute; el m&oacute;vil en la mesa dej&aacute;ndolo caer-. Fue hace cuatro meses la boda. Aunque ya sabes, la boda fue de pegotillo, fue la ceremonia y ya est&aacute;. Nosotros nos hab&iacute;amos casado por lo civil tiempo antes.<\/p>\n<p>-Que era, para ponerte el traje de novia y lucir el pa&ntilde;ito, &iquest;no?<\/p>\n<p>-C&oacute;mo lo sabes. Y bien guapa que estaba. -Cogi&oacute; el m&oacute;vil de la mesa y abri&oacute; la galer&iacute;a de fotos- Mira qu&eacute; guapa iba -dijo ense&ntilde;&aacute;ndole una lista de fotos de su boda.<\/p>\n<p>-Pues s&iacute; que est&aacute;s guapa, s&iacute;. -Y realmente lo estaba, era un vestido de novia con escote palabra de honor&hellip; y hasta ah&iacute; era capaz de describir Carlos. Isabel pasaba fotos una detr&aacute;s de otra donde se la ve&iacute;a a ella posando de mil formas distintas, sola o acompa&ntilde;ada de mujeres, hombres, familiares y claro, su marido. Se la ve&iacute;a feliz con su marido en las fotos, se ve&iacute;a en sus miradas amor mutuo. Cuando eran sus jefes, ellos dos manten&iacute;an una cierta distancia y no era raro que a veces se enfrentasen por temas de trabajo, med&iacute;an qui&eacute;n la ten&iacute;a m&aacute;s grande.<\/p>\n<p>-Anda, mira a tu hijo con la pajarita que gracioso.<\/p>\n<p>-Ay s&iacute;. M&aacute;s mono que iba mi ni&ntilde;o. Y mira mi padre qu&eacute; guapo.<\/p>\n<p>Isabel le fue mostrando fotos de cada integrante de la boda mientras iba dando sorbos a su copa, era como un aut&oacute;mata, las fotos pasaban y la copa bajaba. Carlos escuchaba pacientemente, lo cierto es que no le interesaba mucho ver las fotos de la boda, haber visto un par estaba bien, al fin de al cabo &eacute;l hab&iacute;a preguntado, pero verse el &aacute;lbum completo se le hac&iacute;a algo pesado. As&iacute; que se dispuso a beber su copa tranquilamente mientras escuchaba las historias de ella.<\/p>\n<p>Le cont&oacute; los percances pre-boda, las an&eacute;cdotas durante la boda y hasta qui&eacute;nes y cu&aacute;ndo se emborracharon y dejaron v&iacute;deos rid&iacute;culos para la posteridad. El alcohol fue soltando la lengua de la mujer y poco a poco ahondaba m&aacute;s en sus explicaciones dando informaci&oacute;n que cada vez era menos de dominio p&uacute;blico y m&aacute;s privado. A Carlos le daba igual, no conoc&iacute;a a nadie de esa gente salvo a ella, su marido, su t&iacute;o y su hijo. Y a &eacute;l tambi&eacute;n le gustaba un buen cotilleo, en el fondo Carlos ten&iacute;a un alma de maruja y le encantaba cotillear sobre quien fuese.<\/p>\n<p>Isabel dio un sorbo a su copa y se dio cuenta de que &eacute;sta estaba vac&iacute;a, puso cara de incomprensi&oacute;n, como si la copa no debiese haberse acabado nunca. Misterios insondables de la vida. Carlos le pidi&oacute; la identificaci&oacute;n y fue a por otra copa para ella, para aprovechar el viaje, apur&oacute; la suya y tambi&eacute;n fue a rellenar su copa. Cuando Carlos volvi&oacute; con las copas vio que Isabel se escrib&iacute;a con alguien en el m&oacute;vil y que ten&iacute;a una cara distinta, parec&iacute;a un poco molesta. Se sent&oacute; junto a ella y le dej&oacute; la copa a su lado. Al cabo de un minuto solt&oacute; el m&oacute;vil sobre la mesa y entonces pareci&oacute; reparar en la presencia de Carlos.<\/p>\n<p>-Ay, gracias. Que no te hab&iacute;a visto -no era la primera vez que Carlos o&iacute;a esto-. Es que estaba hablando con Kike. &iquest;T&uacute; te crees que me dice ahora que se va una semana a Galicia por trabajo? &iquest;Es que no ha tenido m&aacute;s tiempo para dec&iacute;rmelo? Vamos, ni que se hubiese enterado ahora. Este hombre siempre est&aacute; igual.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a enfadada, y m&aacute;s lo iba pareciendo seg&uacute;n hablaba, hasta que pareci&oacute; percatarse de ello al ver la cara de Carlos (pese a que &eacute;sta no hab&iacute;a cambiado) y se relaj&oacute; visiblemente. Cambi&oacute; la cara y puso una sonrisa cercana, se disculp&oacute; y se levant&oacute; para ir al ba&ntilde;o. Parece que al levantarse not&oacute; el efecto de la copa anterior ya que dio un &uacute;nico balanceo, nada significativo, camin&oacute; sin problemas hasta el ba&ntilde;o moviendo las caderas y atrayendo miradas seg&uacute;n pasaba. Era de esas mujeres que te encanta ver c&oacute;mo se van, quieras o no que lo hagan.<\/p>\n<p>Isabel volvi&oacute; al sof&aacute; y se sent&oacute; junto a Carlos. M&aacute;s bien se dej&oacute; caer sobre el sof&aacute;. Y m&aacute;s bien se sent&oacute; pegada a Carlos, aunque dejando algo de hueco. Sac&oacute; su m&oacute;vil de nuevo y volvi&oacute; a abrir la galer&iacute;a de fotos, parece que la presentaci&oacute;n de im&aacute;genes a&uacute;n no iba a acabar. -Bueno, creo que &iacute;bamos por aqu&iacute;. -Carlos s&oacute;lo asinti&oacute; por toda respuesta afirmativa, hac&iacute;a ya un rato que no hab&iacute;a pronunciado palabra, s&oacute;lo asist&iacute;a al mon&oacute;logo de ella.<\/p>\n<p>Isabel sigui&oacute; narrando las fotos de la boda una a una mientras beb&iacute;a su copa sorbo a sorbo. Cada vez hab&iacute;a m&aacute;s chismes sobre los invitados y cada vez Carlos se interesaba menos por todo, el tedio era ya alto. Carlos la escuchaba porque le daba la impresi&oacute;n de que ella necesitaba hablar, parec&iacute;a que el que su marido se marchase sin previo aviso por trabajo varios d&iacute;as le hab&iacute;a alterado. Para sorpresa de Carlos, las fotos de la boda se acabaron. Carlos no cab&iacute;a en s&iacute; de gozo y alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>-Bueno, ahora te voy a ense&ntilde;ar las fotos de la luna de miel.<\/p>\n<p>-Madre m&iacute;a, que alguien me pegue un tiro en el pecho por favor. Venga, va. Pero antes voy a ponerme otra copichuela, &iquest;te traigo algo?<\/p>\n<p>-No, gracias. Yo estoy bien todav&iacute;a -mir&oacute; a su vaso y vio que estaba por debajo de la mitad, esto no pareci&oacute; ser de su agrado as&iacute; que en un instante cambi&oacute; de opini&oacute;n-. Bueno, vale. Tr&aacute;eme otra porfis.<\/p>\n<p>Carlos volvi&oacute; con las copas y se sent&oacute; para seguir con su tortura cuando para su sorpresa la primera foto que avist&oacute; en el m&oacute;vil de ella fue a ella misma en bikini. Vaya, la cosa parece que mejora un poco.<\/p>\n<p>La siguiente salva de fotos eran casi todas de playa. Los reci&eacute;n casados en la playa, una playa de arenas blancas y aguas cristalinas. Carlos llevaba ya largo rato oyendo sin escuchar, y ahora s&oacute;lo encontraba algo de consuelo en grabarse a fuego las fotos en las que su exjefa estaba en bikini. Su cerebro desarroll&oacute; una incre&iacute;ble capacidad de concentraci&oacute;n para estas fotos, cuando aparec&iacute;a Kike por en medio, lo obviaba y era capaz de resaltar todos los detalles de los bikinis de Isabel. Es incre&iacute;ble la capacidad que tiene el cerebro para lo verdaderamente importante.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que el alcohol hab&iacute;a hecho ya algo de mella en la mujer, pues tras volver de otra visita al ba&ntilde;o y tras volver a dejarse caer m&aacute;s pegada a Carlos, comenz&oacute; a ahondar en la privacidad de ella y su marido.<\/p>\n<p>-&iquest;Mira, ves esa caseta que se ve ah&iacute; en esta foto? -Dijo ella ampliando una parte de la foto. Era una caseta hecha con fibras, de esas que son tan t&iacute;picas de las pel&iacute;culas de playas de para&iacute;so- Pues ah&iacute; lo hicimos Kike y yo -esto lo dijo bajando la voz, como si alguien pudiese o&iacute;rlos siquiera. Como si fuese algo que no pod&iacute;a decir en voz alta.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; me dices. &iquest;Qu&eacute; s&iacute;? -Poco o nada interesaba a Carlos d&oacute;nde lo hubiesen hecho esos dos, pero el tedio al que le hab&iacute;a sometido Isabel le hab&iacute;a dado ganas de cobrarse una venganza. As&iacute; que decidi&oacute; tirar del hilo- Pero ese sitio es una mierda, no s&eacute;. No tiene chicha hacerlo ah&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo que no? -El tono con el que le respondi&oacute; era de herida, como si se sintiese insultada por las palabras de Carlos.<\/p>\n<p>-No le veo yo nada a hacerlo ah&iacute;. Es un sitio cerrado y apartado. Ahora, si lo hubieseis hecho en la orilla de la playa, o en el agua, o yo que s&eacute;, en alg&uacute;n sitio m&aacute;s p&uacute;blico pues la cosa cambiar&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iquest;Un sitio m&aacute;s p&uacute;blico? -Repiti&oacute; las palabras con cierto tono de duda. Enseguida se recuper&oacute; y respondi&oacute; con cierto orgullo- Pues que sepas que lo hicimos un par de veces en esa caseta. &iquest;Qu&eacute; te crees t&uacute;?<\/p>\n<p>-Vale, vale -Carlos alz&oacute; las manos para pedir paz-. No te hac&iacute;a yo a ti tan picarona, ni tan lanzada.<\/p>\n<p>Los labios de Isabel se trazaron en una media sonrisa sugerente y p&iacute;cara. La sonrisa se ampli&oacute; hasta ir descubriendo la dentadura que se ocultaba tras ellos al mismo tiempo que ella ladeaba la cabeza ligeramente.<\/p>\n<p>A Carlos le divert&iacute;a el cariz que estaba tomando la conversaci&oacute;n y no pensaba dejar las cosas ah&iacute;. Era el momento de ahondar y descubrir m&aacute;s y m&aacute;s. Siempre se podr&iacute;a culpar al alcohol de la conversaci&oacute;n mantenida. Ah, el alcohol, ese amigo que tan r&aacute;pido se pod&iacute;a convertir en tu enemigo; y ese amigo al que pod&iacute;as tachar de enemigo sin problemas, pues el alcohol siempre estar&iacute;a ah&iacute; para ti.<\/p>\n<p>-Y &iquest;c&oacute;mo es que surgi&oacute; eso de follar en una caseta ah&iacute; en la playa? Venga, a ver qu&eacute; sale de ah&iacute;. Yo al otro no me lo veo consintiendo a algo as&iacute;.<\/p>\n<p>-Pues t&uacute; sabes, una cosa lleva a la otra y&hellip; Pues eso.<\/p>\n<p>-&iquest;Y a Kike le pareci&oacute; bien? No le veo yo as&iacute;, que le mole ese rollo. O no le ve&iacute;a as&iacute;, al menos.<\/p>\n<p>Isabel cambi&oacute; la cara un poco, la m&aacute;scara de confianza se agriet&oacute; un poco dejando ver que tras ella hab&iacute;a algo m&aacute;s. -Bueno, tuve que convencerlo en realidad.<\/p>\n<p>-Eso es alcohol, t&uacute; obra tu magia. &iquest;Convencerlo? &iquest;C&oacute;mo que convencerlo?<\/p>\n<p>-Pues que tuve que insistirle para poder hacerlo. &Eacute;l es muy&hellip; -hizo una pausa, como para buscar la palabra, o tal vez para decidir si decir la palabra que ten&iacute;a pensada- paradito. Bueno, a veces es paradito, &iquest;vale?<\/p>\n<p>-Vale, vale. -Carlos dio un sorbo a su copa para dar un tiempo a Isabel no s&oacute;lo de hacer lo mismo sino de poner un poco m&aacute;s en orden sus ideas. C&oacute;mo le gustaba enredar a Carlos- Entonces me dices que es paradito. Per paradito en qu&eacute; sentido, &iquest;de follar con la luz apagada, de no decir follar sino alg&uacute;n eufemismo, de follar poco, de no llevar la iniciativa?<\/p>\n<p>Carlos no se met&iacute;a nunca en la vida privada de la gente, ni le gustaba compartir datos sobre la suya. Sin embargo esa noche y con ella no parec&iacute;a importarle. Seguramente fuese porque a ella pocas veces m&aacute;s la ver&iacute;a y poco tiempo, as&iacute; que le daba m&aacute;s igual el sacarle esa informaci&oacute;n; informaci&oacute;n que ella compart&iacute;a sin problemas, tal vez ese fuese otro motivo que empujaba a Carlos a preguntar. Tal vez fuese porque llevaba ya bastante tiempo trabajando sin mucho descanso y necesitaba sacar por alg&uacute;n lado la hartura. Tal vez fuese el alcohol. Tal vez fuese que ese d&iacute;a ten&iacute;a la guardia baja por alg&uacute;n motivo ajeno, o por el conjunto de motivos anteriores. Como fuera, ya que hab&iacute;a empezado, sigamos.<\/p>\n<p>-Ay, pues&hellip; Ya sabes, que le cuesta&hellip; Le cuesta empezar. Tengo que tirar de &eacute;l para que hagamos algo.<\/p>\n<p>-Vamos, que tu eres la que lleva la iniciativa.<\/p>\n<p>-Bueno pues s&iacute;, &iquest;vale? Soy yo.<\/p>\n<p>-Jm, interesante.<\/p>\n<p>-Interesante por qu&eacute;.<\/p>\n<p>-Nada, nada. Y entonces qu&eacute;, &iquest;lo arrastraste a la caseta, lo tumbaste en el suelo y t&uacute; hiciste todo el trabajo, o qu&eacute;?<\/p>\n<p>Carlos se rio ante su broma mientras cog&iacute;a su copa y le daba otro tiento, pero al ver que ella no se re&iacute;a y que pon&iacute;a una cara un tanto raro dedujo que efectivamente eso era lo que parec&iacute;a haber ocurrido. Parec&iacute;a que la conversaci&oacute;n la hab&iacute;a dejado un poco cabizbaja en cuanto se toc&oacute; el tema de la vida sexual de ella. No era intenci&oacute;n de &eacute;l el deprimirla, as&iacute; que se dijo a s&iacute; mismo: De perdidos al r&iacute;o.<\/p>\n<p>-Pues t&iacute;a, si fuese por m&iacute;, te empotraba contra alguna pared y te follaba. Isabel, te follaba una y otra vez.<\/p>\n<p>Pese a lo tosco y bruto de sus palabras, a Isabel le cambi&oacute; la cara y se alegr&oacute; hasta re&iacute;r. Le dio un golpe en el hombro a Carlos y bebi&oacute; hasta acabarse la copa. Parec&iacute;a que lo que necesitaba en ese justo momento era el sentirse atractiva y parec&iacute;a que esas palabras hab&iacute;an conseguido eso. Fue un disparo un poco a ciegas, pero hab&iacute;a funcionado.<\/p>\n<p>-Pero c&oacute;mo eres, anda. &iquest;Y no tienes a nadie a quien &ldquo;follar&iacute;as una y otra vez&rdquo;?<\/p>\n<p>-Si ya hablamos de eso antes, mujer. Que no, que estoy solo en la vida sin m&aacute;s compa&ntilde;&iacute;a que yo mismo.<\/p>\n<p>-Pues sigo pensando que deber&iacute;as hablar con la recepcionista tan mona. Seguro que te la ligas. Y podr&iacute;ais iros a tu habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El tema volv&iacute;a a aparecer y a Carlos no le apetec&iacute;a volver a pasar por ello, por lo que opt&oacute; por un cambio de rumbo. Se levant&oacute; y le tendi&oacute; la mano a Isabel.<\/p>\n<p>-&iquest;Echamos un baile? -Aunque tuviese ella mejor cara, se notaba que segu&iacute;a rumiando problemas con Kike, tal vez el bailar la alegrase e hiciese que despejase la cabeza de todo lo dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Isabel se sorprendi&oacute; ante el r&aacute;pido cambio de Carlos y lentamente alz&oacute; la mano para coger la que le tend&iacute;a &eacute;l, la asi&oacute;, sonri&oacute; alegre y se levant&oacute; con decisi&oacute;n. -Venga, vale.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a una sala de baile donde ya hab&iacute;a ido entrando gente poco a poco a lo largo del tiempo que se necesita para consumir un par de copas y que estas hagan su efecto sobre la gente. Las mujeres que hab&iacute;an asistido a las conferencias eran las que m&aacute;s disfrutaban de la sala de baile, ellas fueron las primeras en ir ingresando a la pista y ellos fueron los siguientes, azuzados por la presencia femenina en aquel sitio. Quiz&aacute;s hubiese alg&uacute;n hombre que estuviese all&iacute; movi&eacute;ndose de forma rid&iacute;cula creyendo que eso era bailar por decisi&oacute;n propia, pero la mayor&iacute;a lo hac&iacute;a por ir donde estaban las mujeres; todos se cre&iacute;an cazadores y pocos no se dar&iacute;an con un canto en los dientes esa noche. De esperanza tambi&eacute;n vive la gente. Aunque, si no te arriesgas nunca, nunca ganas.<\/p>\n<p>En las escasas decenas de metros que separaban el sof&aacute; de Carlos e Isabel de la pista de baile, ella hab&iacute;a ido colgada del brazo de &eacute;l. A &eacute;l le gustaba el tener a una mujer bonita colgada de su brazo, pero no le gustaba tanto el hecho de tanta cercan&iacute;a de una mujer con pareja. Al entrar a la pista de baile Isabel rauda se descolg&oacute; de su brazo y entonces le cogi&oacute; de la mano con firmeza para a continuaci&oacute;n tirar de &eacute;l hasta arrastrarlo contra su voluntad y con toda su reticencia, al centro de la pista de baile.<\/p>\n<p>Sonaba una m&uacute;sica que Carlos no esperaba escuchar, no era el tan repudiado por &eacute;l reggaet&oacute;n, sino que eran canciones cl&aacute;sicas de los 80 y 90. Tal vez tambi&eacute;n de los 70, Carlos nunca hab&iacute;a sido un experto en m&uacute;sica, no llegaba ni a entendido; era un pat&aacute;n en tema de m&uacute;sica, pero un pat&aacute;n feliz. En ese momento sonaba la canci&oacute;n cuyo estribillo cantaba: &ldquo;baby don&rsquo;t hurt me, don&rsquo;t hurt me. No more&rdquo;. Ni puta idea ten&iacute;a Carlos del nombre de la canci&oacute;n, &eacute;l s&oacute;lo se sab&iacute;a el estribillo, como parece que era el caso del resto de la gente presente ya que el coro de voces superaba en volumen a la canci&oacute;n cuando llegaba el momento del esperado y afamado estribillo. Animado por la canci&oacute;n conocida y agradable para sus patanes o&iacute;dos (y por supuesto, aupado por la ayuda del alcohol) Carlos se uni&oacute; al baile, convirti&eacute;ndose en un hombre m&aacute;s que se mov&iacute;a de forma torpe e irrisoria. Pero a fin de cuentas en es consist&iacute;a bailar, &iquest;no es as&iacute;? En divertirse haciendo el tonto, olvidarse de todo y echar unas risas. Al final haciendo el tonto es como m&aacute;s se divierte uno.<\/p>\n<p>La canci&oacute;n cambi&oacute; a la canci&oacute;n por excelencia de los viajes largos en coche &ldquo;and I will walk 5000 miles, and I will walk 5000 more&hellip;&rdquo;. Se sorprendi&oacute; que Isabel supiese cantar esa canci&oacute;n, porque &iquest;qui&eacute;n no chapurrea las letras de las canciones en ingl&eacute;s? Ambos cantaron al un&iacute;sono la canci&oacute;n acercando las caras: &ldquo;just to be the man who walked 5000 miles to fall down at your door&rdquo;. La canci&oacute;n segu&iacute;a su camino y ambos bailaban a su ritmo, &eacute;l la cog&iacute;a de la mano y la hac&iacute;a dar un giro, y luego sin soltarse las manos era &eacute;l el que giraba. En su cabeza eran unos pasos de baile de pel&iacute;cula, pero en la realidad eran tan torpes como los de las personas que les rodeaban. La canci&oacute;n acab&oacute; con ambos comenzando a sudar y entre risas. El siguiente paso era el obvio, pedir unas copas. Carlos no cambi&oacute; de elecci&oacute;n, pero Isabel s&iacute; que cambi&oacute;, se decidi&oacute; por un ron cola arguyendo que la cafe&iacute;na le har&iacute;a bien para combatir el sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Las canciones se sucedieron y los bailes continuaron, las copas se fueron vaciando y los estilos de bailes cambiaron al contar ahora con un vaso con l&iacute;quido en la mano y con mayor concentraci&oacute;n de alcohol en la sangre. Los dos cada vez bailaban m&aacute;s juntos, lo suficientemente juntos como para que un observador externo pensara que esos dos buscaban algo, pero no lo suficiente como para confirmarlo. A Carlos no le gustaba un pelo que cada vez ella se acercase m&aacute;s, que cada vez hubiese m&aacute;s caricias &ldquo;inintencionadas&rdquo;, m&aacute;s acercamientos de cabezas, m&aacute;s miradas ininterpretables. Por m&aacute;s que le pudiese apetecer el follar con Isabel c&oacute;mo mujer que era, no lo har&iacute;a con Isabel por su condici&oacute;n de no soltera. Manten&iacute;a siempre una distancia prudencial con ella, hab&iacute;a trazado una frontera de cercan&iacute;a f&iacute;sica que decidi&oacute; que era el l&iacute;mite entre lo amistoso (a t&eacute;rminos de ella) y lo peligroso. Consigui&oacute; mantener a raya a Isabel, que siempre intentaba atravesar esa frontera de la que no sab&iacute;a de su existencia pero que parec&iacute;a que era un reto que superar para ella.<\/p>\n<p>La canci&oacute;n cambi&oacute;, y la felicidad se acab&oacute;. No m&aacute;s cl&aacute;sicos, era el turno del burdo y sexual reggaet&oacute;n. A estas alturas Carlos ya le daba igual que sonase esa &ldquo;m&uacute;sica&rdquo;, ya se hab&iacute;a soltado y no le importaba qu&eacute; m&uacute;sica sonase. El problema, que esa m&uacute;sica incitaba a los bailes pegados. El problema, que Isabel lo sab&iacute;a. El problema, que Isabel no se cortaba el pelo a la hora de bailar pegada. El problema, que a Carlos se la pelaba el bailar pegados. Sab&iacute;a que era una mala idea pero le gustaba el estar con una mujer maciza, &iquest;a qui&eacute;n no? Un baile tras otro y una cerveza tras otra, Isabel consegu&iacute;a hacer retroceder la frontera poco a poco. Su cara desde que el reggaet&oacute;n hab&iacute;a comenzado a sonar se hab&iacute;a tornado de una cara de diversi&oacute;n sin m&aacute;s, a una cara de diversi&oacute;n retorcida. Su cara ten&iacute;a una sonrisa que reflejaba que quer&iacute;a conseguir algo y que sab&iacute;a que lo conseguir&iacute;a. C&oacute;mo le gustaba el control. Carlos la dejaba hacer, la dejaba acercarse m&aacute;s y la dejaba contonearse pegada a &eacute;l. Las manos de &eacute;l no bajaban de la cintura de ella, siempre controladas, ella notaba esto y no presionaba m&aacute;s, pareciese que esperase a que fuese &eacute;l el que diese el paso. Que siga esperando, se dec&iacute;a Carlos. No quer&iacute;a meterse en medio de una pareja ni aunque la mitad de la pareja lo quisiera.<\/p>\n<p>Isabel aprovech&oacute; el ritmo de la m&uacute;sica para usar sus contoneos d&aacute;ndole la espalda a Carlos e ir arrim&aacute;ndose a &eacute;l hasta quedar su culo pegado al paquete de &eacute;l. El paquete de &eacute;l llevaba ya un tiempo duro, su polla pod&iacute;a ser de piedra, pero &eacute;l no lo era. Hac&iacute;a rato que el tema se hab&iacute;a puesto candente y los roces con Isabel y su cada vez m&aacute;s que evidente acercamiento afectaban a Carlos excit&aacute;ndolo como lo har&iacute;a cualquier otro hombre. Isabel era consciente de la erecci&oacute;n de Carlos, y Carlos era consciente de que ella lo era tambi&eacute;n. Era dif&iacute;cil ocultar algo tan evidente cuando estas estruj&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>Carlos no terminaba de creer todo aquello, sin comerlo ni beberlo esa mujer iba a por &eacute;l de esa forma. &Eacute;l no hab&iacute;a intentado nada con ella, ni siquiera quer&iacute;a hacer nada con ella mientras no estuviera soltera, sin embargo ah&iacute; estaban, bailando culo con polla. Carlos disfrutaba del culo, del baile y de los roces, pero a&uacute;n segu&iacute;a reticente a no hacer nada con Isabel. Por m&aacute;s que le doliese la polla luego. Sus manos segu&iacute;an en las caderas de ella, tercas de no descender de ah&iacute;. Las manos de ella estaban por todos lados, hasta que se posaron sobre las mu&ntilde;ecas de &eacute;l, las agarraron con fuerza y las oblig&oacute; a moverse; una la mand&oacute; hacia el nacimiento del muslo, la frontera entre muslo y pubis, y la otra la mand&oacute; a su vientre, un vientre en forma y tonificado. La polla de Carlos sufri&oacute; una palpitaci&oacute;n y un cosquilleo le subi&oacute; desde los huevos hasta la nuca.<\/p>\n<p>La mano izquierda de Carlos, con la mano izquierda de Isabel sobre su mu&ntilde;eca descendi&oacute; mil&iacute;metros hacia la entrepierna de ella. Fue un movimiento casi imperceptible, apenas se hab&iacute;a movido del sitio y a&uacute;n quedaba a distancia del tesoro. No supo decir Carlos si fue &eacute;l quien movi&oacute; la mano, o si fue ella quien se la movi&oacute;, &eacute;l s&oacute;lo notaba el dolor de polla; polla que le ped&iacute;a a gritos que la liberase y la enterrase en carne. Pero no, no pod&iacute;a hacer eso, no con ella. No.<\/p>\n<p>Isabel se removi&oacute; como si se le erizaran los bellos, Carlos escuch&oacute; un gemido salir de la garganta de ella, aunque sab&iacute;a que eso no era posible con el ruido de la m&uacute;sica, entonces sinti&oacute; la mano derecha de ella en su mejilla derecha, tirando de su cara firmemente haci&eacute;ndole girar la cara. Su cara gir&oacute;, parte en contra de su voluntad, parte a favor de su voluntad, y vio a Isabel muy cerca de &eacute;l con los ojos entrecerrados, esos ojos brillaban en ese momento, brillaban de lujuria y de deseo. Vio como su rostro se contorsionaba en una mueca de placer y supo que otro gemido hab&iacute;a salido de su garganta, fue entonces cuando sinti&oacute; la mano de ella sobre su mano izquierda y fue cuando pudo notar que su mano hab&iacute;a seguido avanzando lentamente hacia la entrepierna de la mujer. Ahora sab&iacute;a que a cada mil&iacute;metro que su mano hab&iacute;a recorrido hab&iacute;an hecho erizarse a Isabel un poco m&aacute;s cada vez. Ahora estaba en la zona sobre la ropa interior de ella, s&oacute;lo la falda imped&iacute;a el contacto piel con piel. Era hora de salir de all&iacute;, hab&iacute;a llegado demasiado lejos, pero a&uacute;n no hab&iacute;a llegado al punto de no retorno. Isabel le atrajo hacia s&iacute; y unieron sus labios.<\/p>\n<p>Pasaron segundos, o minutos, no lo sab&iacute;a decir Carlos. Se besaron suave al principio, segundos tal vez, minutos quiz&aacute;s, y en alg&uacute;n momento la lengua de uno de los dos entro en la boca del otro dando paso a un segundo beso m&aacute;s largo, de minutos tal vez, o tal vez segundos. Isabel hab&iacute;a pasado a restregar su culo contra Carlos, la mano de &eacute;l se hab&iacute;a movido hacia el muslo de ella y ahora sub&iacute;a lenta y sugerente aprovechando el corte vertical del vestido. La otra mano, la derecha hab&iacute;a subido desde el abdomen hasta el pecho de ella, donde ahora aprisionaba con firmeza una de las dos colinas, ni siquiera era consciente de cual. Ella hab&iacute;a conseguido lo que quer&iacute;a. Carlos se separ&oacute; de ella.<\/p>\n<p>Quedaron ambos mir&aacute;ndose de frente, acalorados, sudorosos y con las respiraciones alteradas. Ambos notaban sobre su piel d&oacute;nde hab&iacute;an estado en contacto con el otro, ambos se miraban de forma intensa, con deseo, ambos estaban contenidos a la espera del movimiento del otro para lanzarse de nuevo a besarse y recorrerse con las manos, a dejarse llevar. Carlos hizo el primer movimiento, y fue el de girarse y marcharse de all&iacute;, deb&iacute;a hacerlo o acabar&iacute;a siendo el c&oacute;mplice en una puesta de cuernos. Deseaba serlo, joder que si lo deseaba, pero no quer&iacute;a convertirse en eso.<\/p>\n<p>Carlos march&oacute; a buen ritmo para salir de la pista de baile, sigui&oacute; caminando sin mirar a ning&uacute;n sitio m&aacute;s que hacia delante, a&uacute;n notaba el bum-bum de la m&uacute;sica en los o&iacute;dos, a&uacute;n se sent&iacute;a embotado por el jaleo, por todo el guarreo con Isabel, a&uacute;n le dol&iacute;a la polla, pero no notaba nada, s&oacute;lo estaba centrado en poner distancia entre ambos. Sali&oacute; de la sala donde se celebraba el c&oacute;ctel, camin&oacute; sin mirar a nada ni nadie, camin&oacute; por el pasillo con paso firme y sigui&oacute; caminando hasta llegar al hall, donde desembocada el pasillo. Recorri&oacute; apenas unos metros del hall cuando not&oacute; una mano en su hombre que le instaba a darse girarse. Era Isabel. Hab&iacute;a estado llam&aacute;ndole, pero &eacute;l no se hab&iacute;a dado cuenta, o hac&iacute;a ver que no lo hac&iacute;a. Isabel le hablaba, pero &eacute;l no escuchaba, segu&iacute;a resisti&eacute;ndose. La cara de ella ten&iacute;a una sonrisa de condescendencia y de alegr&iacute;a, sus ojos mostraban confianza, sus manos c&aacute;lidas se posaron sobre el pecho de &eacute;l y empujaron hasta que la pared choc&oacute; contra la espalda de &eacute;l, esas manos c&aacute;lidas subieron hasta entrelazarse detr&aacute;s del cuello de &eacute;l creando un lazo de donde no hab&iacute;a escape. Isabel se puso de puntillas para lanzar sus labios contra los de &eacute;l, lo ten&iacute;a a su merced, hab&iacute;a ganado.<\/p>\n<p>Carlos gir&oacute; la cara y sinti&oacute; c&oacute;mo los labios de ella besaban su mejilla en lugar de sus labios. Le pareci&oacute; ver que la pelirroja de recepci&oacute;n les miraba con curiosidad, le pareci&oacute; ver que Isabel tambi&eacute;n ve&iacute;a esto. No lleg&oacute; a bajar del todo la mirada hacia Isabel cuando sinti&oacute; los besos de ella en su cuello. Hab&iacute;a dejado su cuello expuesto al esquivar su beso y ella hab&iacute;a aprovechado esto para continuar con su ataque. Dej&oacute; escapar un gemido cuando la lengua de ella recorr&iacute;a su cuello, mir&oacute; ahora s&iacute; hacia la recepcionista, la pelirroja no perd&iacute;a detalle de nada con cara de curiosidad. Cuando las miradas de Carlos y la pelirroja se cruzaron, ella la retir&oacute; r&aacute;pidamente con verg&uuml;enza. Isabel se despeg&oacute; de su cuello, vio que Carlos miraba hacia alg&uacute;n punto que no era ella y torci&oacute; la mirada en la misma direcci&oacute;n que la de &eacute;l. Al ver que miraba a la pelirroja, le lanzo a ella una sonrisa que se pod&iacute;a interpretar c&oacute;mo que Isabel ganaba mientras que ella perd&iacute;a y, acto seguido, tom&oacute; la cara de Carlos con sus manos y le plant&oacute; un beso de lleno en los labios. Una vez lo tuvo de nuevo atrapado en el beso, le agarr&oacute; las manos y se las estamp&oacute; contra su culo.<\/p>\n<p>Cuando Carlos tuvo las manos sobre el culo de ella solo tuvo un pensamiento: Mira, a la mierda.<\/p>\n<p>Los dedos de Carlos se cerraron con fuerza alrededor de esas nalgas tan prietas. Se dedic&oacute; en cuerpo y alma a amasar ese portentoso culo, lo apretaba y lo volv&iacute;a a apretar mientras besaba la boca de ella. Las lenguas de ambos luchaban a ratos en la boca de &eacute;l y a ratos en la de ella. Las femeninas manos recorr&iacute;an el torso de Carlos por encima de la camisa, palpaban y tocaban como si quisiera hacerse una imagen mental. Entre besos y magreos Carlos atisb&oacute; a la pelirroja que parec&iacute;a no perder detalle de lo que pasaba a unos metros de ella. Hizo contacto visual con ella mientras manten&iacute;a a Isabel entretenida con un largo y acuoso beso y llev&oacute; sus manos del culo de la rubia a la espalda del vestido; una mano justo sobre el culo, en los lumbares, presion&aacute;ndola contra &eacute;l, y la otra sobre la cremallera del vestido. Agarr&oacute; la cremallera sin dejar de mirar a la pelirroja y comenz&oacute; a bajarla lentamente sin perder en ning&uacute;n momento el contacto con ella, una mirada que provocaba e invitaba, una mirada que no admit&iacute;a noes, una mirada imperativa. La cremallera bajaba lentamente ante la atenta mirada de la pelirroja, poco a poco fue descubriendo cent&iacute;metro tras cent&iacute;metro de la espalda de la rubia que alternaba besos en el cuello y en los labios. Otro cent&iacute;metro m&aacute;s, y otro, y otro m&aacute;s. Entonces apareci&oacute; una l&iacute;nea horizontal oscura, el sujetador hac&iacute;a acto de presencia. La recepcionista no perd&iacute;a detalle del espect&aacute;culo que le estaban brindando, lo observaba todo con ojos muy abiertos y muy oscuros, con una mirada de sorpresa, incredulidad y curiosidad. Cuando Carlos detuvo la baja de la cremallera, los ojos de la recepcionista fueron directos a clavar su mirada a los ojos de &eacute;l.<\/p>\n<p>Isabel se gir&oacute;, se separ&oacute; de Carlos y le dio la espalda.<\/p>\n<p>-Abr&oacute;chame la cremallera.<\/p>\n<p>Fue una orden m&aacute;s que una petici&oacute;n. La recepcionista retir&oacute; la mirada y la dirigi&oacute; a alg&uacute;n punto bajo el mostrador, parece que la mirada de la rubia era m&aacute;s poderosa que la de ella.<\/p>\n<p>Carlos tard&oacute; un momento en subir la cremallera, el tiempo justo para que no pareciese que incumpl&iacute;a la orden, pero no lo suficientemente r&aacute;pido como para parecer estar bajo control de Isabel. No le gustaban esas &oacute;rdenes por parte de ella, en este caso prefer&iacute;a seguir el juego de ella, obedecerla y dejar que crea que ella ten&iacute;a mando total sobre &eacute;l. Mejor as&iacute;, por ahora.<\/p>\n<p>Carlos comenz&oacute; a subir la cremallera tal y como lo hab&iacute;a pedido Isabel, pero lo hizo lento. Muy lento. Cuando ella iba a abrir la boca para lanzar otra orden la bes&oacute; en el cuello, haciendo que no saliesen &oacute;rdenes de su boca sino un suave gemido mientras cerraba los ojos. Detr&aacute;s del mostrador, unos ojos muy oscuros alzaron la vista al escuchar el gemido, s&oacute;lo para ver c&oacute;mo Carlos besaba el cuello de la mujer mientras la miraba directamente con expresi&oacute;n divertida. La calma no tard&oacute; en quebrarse de nuevo, la mujer rubia volvi&oacute; a hacer contacto visual con ella, se volvi&oacute; a separar del hombre, se gir&oacute; y le cogi&oacute; la cara entre las manos, y le bes&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>Isabel solt&oacute; la cara de Carlos, le agarr&oacute; de la mano y dijo: -Ven, vamos a mi cuarto. All&iacute; estaremos m&aacute;s c&oacute;modos.<\/p>\n<p>Lo dijo en un tono alto y claro, no lo grit&oacute; y mucho menos lo susurr&oacute;. Lo dijo en un tono que pod&iacute;a ser escuchado perfectamente en toda la sala si hab&iacute;a silencio, somo justamente era el caso. Isabel ech&oacute; a andar hacia el pasillo que daba a las habitaciones mientras tiraba de Carlos, unidos por sus manos cogidas. Isabel pas&oacute; caminando muy cerca del mostrador de recepci&oacute;n sin m&aacute;s motivos que dejar bien a la vista de la recepcionista que ella era la que se llevaba a Carlos a la habitaci&oacute;n, ella y s&oacute;lo ella. Isabel lanz&oacute; una &uacute;ltima mirada a la pelirroja, una mirada altiva y de superioridad. Hab&iacute;a desarrollado una rivalidad con esa mujer que no ven&iacute;a de ning&uacute;n sitio m&aacute;s que de su propia cabeza, a&uacute;n as&iacute;, se sent&iacute;a vencedora frente a la rival que ella misma se hab&iacute;a inventado.<\/p>\n<p>Recorrieron el perfecto pasillo en direcci&oacute;n al ascensor, tambi&eacute;n perfecto. Mientras esperaba escasos segundos a que el ascensor llegase, decidieron matar el tiempo intercambiando saliva y en comprobar la firmeza de sus respectivos cuerpos. El culo de ella volv&iacute;a a estar bajo la presi&oacute;n de las manos de &eacute;l, el cuello de &eacute;l volv&iacute;a a estar h&uacute;medo de la lengua de ella. El ascensor abri&oacute; sus puertas y se adentraron en &eacute;l a trompicones, un revoltijo de brazos y piernas, m&aacute;s concentrados y devorarse mutuamente que en caminar. De alg&uacute;n modo, Isabel consigui&oacute; pulsar el bot&oacute;n de su planta, y el ascensor comenz&oacute; su subida.<\/p>\n<p>Isabel qued&oacute; apoyada en la esquina del ascensor, con el pecho movi&eacute;ndose al ritmo de su agitada respiraci&oacute;n, la cabeza un poco gacha, la mirada alta, la expresi&oacute;n de deseo irrefrenable. Carlos, a un paso de ella, con la camisa remangada, con dos botones superiores desabrochados durante todo el forcejeo, con la respiraci&oacute;n m&aacute;s tranquila que la de ella y mir&aacute;ndola con la cabeza sin agachar, con los ojos un poco entrecerrados, mirando hacia abajo, hacia los ojos de ella.<\/p>\n<p>-Quiero verte -Dijo Isabel cuando de repente agarr&oacute; las solapas de la camisa de Carlos y tir&oacute; en direcciones opuestas, haciendo que esta se abriese sin remedio. Algunos botones parecieron romperse, otros parece que aguantaron el envite.<\/p>\n<p>A Carlos no le gust&oacute; nada ese tratamiento a su camisa, le hab&iacute;a molestado bastante ese arranque de ella que se hab&iacute;a llevado por delante parte de sus botones. La hab&iacute;a sujetado con fuerza por las mu&ntilde;ecas para evitar que hubiese m&aacute;s destrozos y se le pas&oacute; un poco la molestia cuando la lengua de Isabel recorr&iacute;a su torso. Esa mujer usaba mucho la lengua. Liber&oacute; las mu&ntilde;ecas de ella y la dej&oacute; hacer, le palpaba y lam&iacute;a, sub&iacute;a a su cuello y bajaba a su pecho. Y as&iacute; continu&oacute; hasta que el ascensor abri&oacute; las puertas.<\/p>\n<p>Isabel ech&oacute; a andar sin mirar atr&aacute;s sabiente de que &eacute;l la seguir&iacute;a. Camin&oacute; moviendo las caderas de forma tan sugerente como parec&iacute;a posible, rozando lo imposible, se par&oacute; frente a una puerta y sac&oacute; r&aacute;pidamente la tarjeta de su mini bolsito. Carlos miraba el mini bolsito ahora, consciente de su presencia y se preguntaba d&oacute;nde demonios hab&iacute;a estado ese trasto todo este tiempo.<\/p>\n<p>Isabel abri&oacute; la puerta empuj&aacute;ndola con un golpe de su culo, estableci&oacute; contacto visual con Carlos y avanzo al interior de la habitaci&oacute;n caminando de espaldas mientras sonre&iacute;a juguetona y hac&iacute;a gestos con el dedo para que se acercara. Carlos entr&oacute; y cerr&oacute; la puerta tras de s&iacute; con un taconazo, Isabel lo empuj&oacute; contra esa misma puerta y le bes&oacute;, le bes&oacute; y continu&oacute; besando, dej&oacute; su boca y bes&oacute; su cuello, dej&oacute; su cuello y bes&oacute; su pecho, dej&oacute; su pecho y bes&oacute; su abdomen, y finalmente qued&oacute; de rodillas frente a &eacute;l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 47<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Pues bueno, este es mi primer relato. Me ha tocado estar todo un mes encerrado en mitad de la nada literalmente por tema de trabajo, ni internet ten&iacute;a, y me decid&iacute; a empezar un relato rapidillo. Seg&uacute;n lo iba escribiendo fui viendo que mi idea de rapidillo no es precisamente algo r&aacute;pido. 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