{"id":40887,"date":"2023-02-03T23:00:00","date_gmt":"2023-02-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-03T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-03T23:00:00","slug":"mi-ano-sabatico-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-ano-sabatico-2\/","title":{"rendered":"Mi a\u00f1o sab\u00e1tico (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40887\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de nuestra extra&ntilde;a noche con Rebeca, las cosas se volvieron bastante extra&ntilde;as.&nbsp; Era inevitable vernos y hablarnos, pues viv&iacute;amos juntos. Pero cada vez que lo hac&iacute;amos se sent&iacute;a la tensi&oacute;n e incomodidad. Ese ambiente dur&oacute; poco m&aacute;s que un par de semanas. Afortunadamente todo el tiempo que llevamos siendo amigos, adem&aacute;s de las clases de baile que impart&iacute;amos juntos, ayudaron a que poco a poco las cosas se fueran relajando. Pero era claro que algo hab&iacute;a cambiado.<\/p>\n<p>Para comenzar Rebeca ya no pasaba tanto de su tiempo libre en nuestra casa. Por el contrario, siempre buscaba alguna excusa o algo que hacer para salir. Y cuando estaba, sobre todo cuando est&aacute;bamos en la misma habitaci&oacute;n, se le ve&iacute;a ansiosa y nerviosa. Incluso cuando d&aacute;bamos clase, evitaba realizar conmigo las demostraciones de los pasos de bailes, a menos que fuera estrictamente necesario.<\/p>\n<p>Hubo una ocasi&oacute;n, justo una semana despu&eacute;s de nuestro encuentro sexual, en la que est&aacute;bamos dictando una clase a un grupo de turistas. Nos hab&iacute;an pedido ense&ntilde;arles a bailar espec&iacute;ficamente bachata. Para los que no lo sepan, o apenas hayan escuchado algo sobre este ritmo. La bachata es un baile muy sensual, que, para bailarlo bien, es necesario tener una conexi&oacute;n muy fuerte con la pareja. O, en su defecto, sentir atracci&oacute;n sexual por el o ella. Por esta raz&oacute;n, durante esa clase, se sinti&oacute; claramente la incomodidad de Rebeca al evitar realizar los ejemplos conmigo. Pero lleg&oacute; un momento en que no pudo hacerlo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Necesit&aacute;bamos explicar un paso en el que la pareja realiza una especie de ondulaciones con sus cuerpos desde la cabeza hacia las piernas. Pero para poder hacer este paso, es necesario que ambos est&eacute;n muy juntos, con el hombre tomando con una mano la cintura de la mujer, y la otra puesta sobre su espalda. Mientras que la mujer rodea el cuello de su pareja. Ambos muy pegados en la zona de la cintura y la pelvis.<\/p>\n<p>Cuando nos acercamos para realizar la explicaci&oacute;n, sent&iacute;a con mucha claridad la incomodidad de Rebeca. Tanta, que en ning&uacute;n momento hicimos contacto visual. Y acabamos lo antes posible. Escenas fueron abundantes durante las siguientes semanas. Hasta que una tarde me cans&eacute; y decid&iacute; hablar con ella.<\/p>\n<p>Tuve que esperar que Rebeca regresara despu&eacute;s de una de sus salidas con excusas tontas. Cuando la o&iacute; entrar por la puerta la intercept&eacute; cuando se apresuraba a entrar en su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Yo: Qu&eacute; hay Reb?<\/p>\n<p>Rebeca: Hola<\/p>\n<p>Su respuesta era cortante. Una simple formalidad.<\/p>\n<p>Yo: Reb, podemos hablar?<\/p>\n<p>Rebeca: Hablar? Paso algo? Cancelaron la clase de ma&ntilde;ana?<\/p>\n<p>Yo: No. Eso est&aacute; bien. No es nada de las clases.<\/p>\n<p>Rebeca : Entonces?<\/p>\n<p>Ella se hab&iacute;a movido hasta la puerta de su habitaci&oacute;n y la hab&iacute;a abierto. Hablaba con su cuerpo a medio entrar por la puerta.<\/p>\n<p>Yo: Tenemos que hablar de lo que pas&oacute;. De lo de la otra&#8230;<\/p>\n<p>Rebeca: Ya te dije que no pas&oacute; nada -me interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>Yo: Pues si pas&oacute;. O al menos as&iacute; parece por tu actitud.<\/p>\n<p>Apenas en ese momento ella levant&oacute; la vista y me miro a los ojos. No recordaba cuando hab&iacute;a sido la &uacute;ltima vez que me hab&iacute;a visto a los ojos. Pero si dijera que fue mientras ten&iacute;amos sexo, cuando ella estaba encima de m&iacute;, cabalgando mi polla, tal vez no me equivocar&iacute;a.<\/p>\n<p>Rebeca: Lo sien&#8230;<\/p>\n<p>Yo: Yo entiendo que puede ser incomodo -la interrump&iacute; yo esta vez- Se que puede que las cosas se sientan raras despu&eacute;s de lo que hicimos. Pero son m&aacute;s raras si no lo hablamos. Somos adultos &iquest;no? Pues hablemos como adultos.<\/p>\n<p>Ella no dijo nada, solo se qued&oacute; en silencio mir&aacute;ndome<\/p>\n<p>Yo: Vamos. Hemos sido amigos por 10 a&ntilde;os. Creo que me has visto hacer cosas peores que lo que pas&oacute; esa noche. Adem&aacute;s, si crees que verte desnuda, va a cambiar mi imagen que tengo de ti, est&aacute;s muy mal. Recuerda que fui yo quien te encontr&oacute; toda ba&ntilde;ada en v&oacute;mito despu&eacute;s del cumplea&ntilde;os de Emilia en el 2014. Cr&eacute;eme, despu&eacute;s de verte as&iacute; no puedo verte de otra manera.<\/p>\n<p>Rebeca: eres un pendejo -dijo soltando una peque&ntilde;a risa.<\/p>\n<p>Yo: eso es, as&iacute; me gusta, que me insultes y me trates como tu hermano con deficiencia mental.<\/p>\n<p>Rebeca: Lo siento. Puede que si tuviera algo de resaca moral despu&eacute;s de esa noche. Se me hizo dif&iacute;cil procesarlo.<\/p>\n<p>Yo: Lo se. Pero ya lo dijiste tu. Hab&iacute;amos bebido, ten&iacute;amos mucho tiempo de sequ&iacute;a sexual, y simplemente nos dejamos llevar. Adem&aacute;s es normal que quedaras enamorada despu&eacute;s de descubrir mis capacidades.<\/p>\n<p>Rebeca: &iexcl;C&aacute;llate idiota! Ni que hubieras sido tan bueno.<\/p>\n<p>Yo: &iexcl;Auch! Eso s&iacute; que hiri&oacute; mi ego masculino -dije ri&eacute;ndome, muestran me presionaba el pecho con mi mano derecha fungiendo que me dol&iacute;a.- Esperaba que fueras algo m&aacute;s suave conmigo. &iquest;Eso significa que no vamos a repetir?<\/p>\n<p>Rebeca: ni que tuvieras tanta suerte. Mejores palos he rechazado. Adem&aacute;s creo que despu&eacute;s de ma&ntilde;ana, ya no estar&eacute; de sequ&iacute;a.<\/p>\n<p>En ese momento todo el buen humor que ten&iacute;a por estar arreglando las cosas con mi amiga desapareci&oacute; de golpe.<\/p>\n<p>Yo: &iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>Rebeca: Si. Lo que pasa es que la otra noche que sal&iacute; a buscar los v&iacute;veres. Mientras regresaba me encontr&eacute; con Santiago. &iquest;Lo recuerdas?<\/p>\n<p>Yo: Claro, &eacute;l y su hermano manejan la oficina de turismo -dije en tono seco. Ahora el cortante era yo.<\/p>\n<p>Rebeca: Si, &eacute;l. Pues me present&oacute; a su primo. Rub&eacute;n. Los va a ayudar con la oficina un tiempo. No te quiero dar muchos detalles pero solo voy a decir que es metro ochenta y nueve de sabrosura latina.<\/p>\n<p>No era la primera vez que mi amiga me hablaba de esa manera sobre alguna conquista. Pero en ese momento lo sent&iacute; como un balazo de agua fr&iacute;a. No es que Rebeca me gustara como pareja. Pero si sent&iacute;a celos, y de los fuertes.<\/p>\n<p>Rebeca: Y pues bueno -continu&oacute;- me invit&oacute; a salir. Esta tarde nos encontramos y me dijo que quer&iacute;a ir a bailar conmigo. As&iacute; que quedamos en ir ma&ntilde;ana por la noche. Bueno, tarde-noche en realidad. No sab&iacute;a como pedirte que te encargues tu solo de las clases de ma&ntilde;ana. &iquest;Puedes?<\/p>\n<p>Por un momento se me ocurri&oacute; decirle que no. No me gustaba nada que fuera a salir con ese tipo. Pero despu&eacute;s de todo lo que hab&iacute;a pasado entre nosotros. Hacerlo, le dar&iacute;a m&aacute;s razones para continuar con la actitud de las &uacute;ltimas semanas. As&iacute; que acept&eacute;. Ella me agradeci&oacute; y entro en su cuarto, cerrando la puerta tras ella. Y dando por acabada la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El siguiente d&iacute;a fue horrendo, a pesar de que las cosas con Rebeca volv&iacute;an a ser mas o menos normales. Desayunamos juntos, y salimos a dar una vuelta por el pueblo, mientras conversamos de nada en espec&iacute;fico. Pero durante todo ese tiempo yo no pod&iacute;a quitarme de la cabeza lo que Rebeca me hab&iacute;a dicho la noche anterior. Saldr&iacute;a con ese tal Rub&eacute;n, y seguramente terminar&iacute;an la noche en su casa. O lo que era a&uacute;n peor, en la cama de Rebeca. Lo que significar&iacute;a que yo podr&iacute;a escuchar toda la noche lo que hicieran juntos. Esa idea me torturaba.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del almuerzo Rebeca fue a su habitaci&oacute;n para arreglarse, mientras yo me quedaba en nuestro sal&oacute;n para preparar las cosas para la clase de esa tarde. A eso de las 6 pm Rebeca sali&oacute; de su habitaci&oacute;n. Se ve&iacute;a despampanante. Llevaba un vestido veraniego color rojo oscuro con motivo de puntos peque&ntilde;os blancos. Era bastante holgado, exceptuando por la cintura, en la que se ce&ntilde;&iacute;a al cuerpo. Su escote en V y la espalda descubierta dejaban ver su blanca y nacarada piel. Se hab&iacute;a soltado y alisado el cabello. Pein&aacute;ndolo para que la cascada de cabello casta&ntilde;o cayera sobre su hombro derecho. Y la cereza sobre el pastel, eran sus labios, que hab&iacute;a pintado de un color rojo igual al de su vestido. Estaba hermosa, y todos los estudiantes que estaban en el sal&oacute;n esperando que comenzara la clase se lo comentaron.<\/p>\n<p>Rebeca: &iquest;Y tu, que dices Mateo? -Me pregunt&oacute; acerc&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Yo: Concuerdo con todos, te ves muy bien<\/p>\n<p>Justo en ese momento se escuch&oacute; el motor de una motocicleta justo frente a nuestra casa.<\/p>\n<p>Rebeca: eso espero, porque creo que ya lleg&oacute; Rub&eacute;n. Y no creo que tenga tiempo de cambiarme.<\/p>\n<p>Yo: &iquest;Te vino a ver en una moto?<\/p>\n<p>Rebeca: supongo. Nunca lo he visto en auto.<\/p>\n<p>Yo: &iquest;Y te vas a montar? &iquest;As&iacute;?<\/p>\n<p>Rebeca: No ser&iacute;a la primera vez que me subo en una, vistiendo una falda. -mientras dec&iacute;a eso el timbre son&oacute;- Bueno creo que me voy. No me esperes. Ma&ntilde;ana te cuento todo. Mucha suerte.<\/p>\n<p>Yo: Cu&iacute;date&#8230;<\/p>\n<p>Sin ponerme atenci&oacute;n se dirigi&oacute; a la puerta. La abri&oacute; y sali&oacute;.<\/p>\n<p>Debo decir que la clase de esa tarde no fue la mejor que he dado en mi vida. Estaba muy distra&iacute;do. Y me costaba mucho seguirle el hilo a los pasos que trataba de ense&ntilde;ar. Por esa raz&oacute;n la termin&eacute; antes de lo normal, y cuando todos se fueron, me encerr&eacute; en mi habitaci&oacute;n a ver algo en la televisi&oacute;n. Tratando de distraerme. Evitando pensar en lo que podr&iacute;an estar haciendo Rub&eacute;n y Rebeca en ese momento. Y fallando miserablemente en ambas cosas. Despu&eacute;s de un par de horas, a las casadas supongo, termin&eacute; dormido.<\/p>\n<p>Me despert&oacute; el ruido de la puerta al abrirse. Seguido por unos golpes y rechinidos se los muebles del sal&oacute;n al moverse. Maldije en silencio al pensar que hab&iacute;a tenido raz&oacute;n y que ahora tendr&iacute;a que escuchar toda la madrigada los sonidos de sexo de mi amiga con ese tipo. Pero cuando tom&eacute; el celular me di cuenta que era temprano, apenas eran las 9pm. Lo que significaba que apenas llevaba unos 20 minutos dormido. Y, aun m&aacute;s importante, que no se hab&iacute;an demorado nada en regresar. Supuse que ambos deb&iacute;an estar muy cachondos y no quer&iacute;an perder el tiempo.<\/p>\n<p>Inconscientemente agudic&eacute; el o&iacute;do. Aunque no quer&iacute;a, me daba mucho morbo escuchar lo que hac&iacute;an. Pero me di cuenta que hab&iacute;a demasiado silencio. Incluso para una pareja que intentara no hacer ruido. Me levant&eacute;, y me acerqu&eacute; a la puerta para intentar escuchar mejor. Nada.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de mi habitaci&oacute;n despacio y en silencio para evitar arruinar el juego previo, por si me equivocaba. Al asomarme al sal&oacute;n encontr&eacute; a Rebeca sentada sobre el sill&oacute;n, abrazada las rodillas y con la cara hundida en ellas.<\/p>\n<p>Yo: &iquest;Reb? -me acerqu&eacute; cautelosamente- &iquest;est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>Rebeca: Si -respondi&oacute;- Bueno, no. Ya ni siquiera lo se.<\/p>\n<p>Yo: &iquest;pas&oacute; algo? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; tu sabrosura latina de metro ochenta y nueve?<\/p>\n<p>Rebeca: No lo s&eacute;. La &uacute;ltima vez que lo vi estaba camino al ba&ntilde;o de hombre de la discoteca.<\/p>\n<p>Yo: Vas a tener que explicarme porque no entiendo un carajo.<\/p>\n<p>Rebeca: El tipo es un pat&aacute;n -dijo explotando. Al fin levant&oacute; la cabeza y pude ver como el r&iacute;mel de sus ojos estaba corrido. Hab&iacute;a llorado- Ni bien llegamos a la discoteca me pidi&oacute; el trago m&aacute;s fuerte. Ni siquiera me pregunt&oacute; qu&eacute; quer&iacute;a. Solo lo orden&oacute;. Quer&iacute;a emborracharme. Y cuando se dio cuenta que no estaba bebiendo se sac&oacute; a bailar. Si a eso se le puede llamar bailar. Lo &uacute;nico que hac&iacute;a era frotarse y restregarse contra mi. Y cuando cre&iacute;a que nadie estaba viendo, Intentaba levantarme la falda.<\/p>\n<p>Yo: Pedazo de idiota -dije sinceramente enojado.<\/p>\n<p>Rebeca: Y eso no es todo. Creo que crey&oacute; que le estaba funcionando, porque finalmente se acerc&oacute; y me habl&oacute; al o&iacute;do. Me dijo &laquo;mira lo que tengo para ti&raquo;. Tom&oacute; mi mano y la llevo a su paquete. Estaba excitado. No espero a que yo le respondiera de ninguna manera. Simplemente dijo &laquo;te espero en el ba&ntilde;o&raquo; y se fue. Yo tambi&eacute;n lo hice. Pero me fui de ah&iacute;. Ped&iacute; un taxi y vine a casa.<\/p>\n<p>Yo: mierda Reb, lo lamento.<\/p>\n<p>Rebeca: Lo peor de todo es que yo si quer&iacute;a coger. &iexcl;Mierda! &iexcl;Me muero de ganas de coger! Incluso toda esa mierda me ten&iacute;a muy excitada. Pero tampoco le iba a aceptar. No s&eacute; qu&eacute; clase de zorra cree que soy. Apenas nos conocemos.<\/p>\n<p>Para ese punto ya no dec&iacute;a nada. Sab&iacute;a que mi amiga no necesitaba consejos, y tampoco apoyo. Solo necesitaba desahogarse.<\/p>\n<p>Rebeca: Me siento sucia. Caliente, pero sucia. Es verdad que a veces me gusta sentirme una puta. Pero no me gusta que los dem&aacute;s me vean como una. Carajo. Necesito una ducha.<\/p>\n<p>Sin esperar respuesta o palabra de mi parte, se levant&oacute; del sof&aacute; y fue hac&iacute;a el ba&ntilde;o. Cerr&oacute; la puerta de un golpe. Yo me qued&eacute; por un rato en el sal&oacute;n, tratando de procesar todo eso. Me sent&iacute;a sumamente enojado con ese idiota, y por atreverse a hacerle eso a mi amiga. Pero a la vez estaba aliviado. Los celos que hab&iacute;a sentido hasta entonces hab&iacute;an desaparecido. Con esa mezcla se sentimientos decid&iacute; regresar a la cama. Ya ma&ntilde;ana se me ocurrir&iacute;a mejor que hacer con respecto a ese idiota, y tambi&eacute;n pensar&iacute;a en como subir el anim&oacute; de Rebeca.<\/p>\n<p>Al pasar frente a la puerta del ba&ntilde;o, me detuve al escuchar un ruido al otro lado. Sonaban como sollozos. Mi amiga estaba llorando. Abr&iacute; la puerta despacio para no asustarla. Y met&iacute; la cabeza por el espaci&oacute; que hab&iacute;a dejado. Puede ver a Rebeca, aun vestida, sentada sobre la tapa del excusado. Pero no estaba llorando. Se estaba masturbando. La imagen que ten&iacute;a frente a mi era terriblemente excitante.<\/p>\n<p>Rebeca estaba sentada sobre la tapa del excusado, con su espalda apoyada sobre el tanque de agua y la cabeza echada hacia tras. Sus cabellos se regaban por los lados de la tapa del tanque. Ten&iacute;a los ojos cerrados y la boca media abierta por los gemidos que se le escapaban. Aun ten&iacute;a puesto el vestido, pero estaba levantado. Sus piernas abiertas le daban paso a sus manos que se daban gusto jugando y explorando su intimidad. Con su mano derecha utilizaba las yemas de los dedos para acariciar el cl&iacute;toris, mientras que con los dedos anular y medio, penetraba en el interior de su vagina.<\/p>\n<p>Me quede petrificado con la visi&oacute;n de lo que ten&iacute;a frente a mi. No sab&iacute;a que deb&iacute;a hacer. Si alejarme en silencio y dejarla terminar tranquila en su soledad, o aprovechar el momento y unirme a ella. Por suerte no tuve que tomar esa decisi&oacute;n. Pues en ese momento Rebeca abri&oacute; los ojos y me vio directamente.<\/p>\n<p>Rebeca: &iquest;Te vas a quedar ah&iacute; parado toda la noche? -Me pregunto.<\/p>\n<p>Sin responder me acerqu&eacute; a ella, y sin mediar ni una sola palabra me agach&eacute;. Recorriendo la mitad del trayecto hasta la tasa del ba&ntilde;o de rodillas. Al llegar a sus pues, tom&eacute; su pierna izquierda y la levant&eacute; a la atura de mi rostro. Con suaves toques, fui besando sus pies descalzos, y lentamente subiendo por sus fuertes piernas. Pasando mis labios meticulosamente por sus tobillos, sus pantorrillas, sus canillas y rodillas, sus muslos, sus caderas. Hasta finalmente estar frente con frente con su apetecible vagina. Acerqu&eacute; mi rostro a su entrepierna, y con mis labios acarici&eacute; lenta y pausadamente alrededor de sus labios mayores, pero sin tocarlos, sintiendo como se estremec&iacute;a con cada casi imperceptible r&aacute;faga de aire que sal&iacute;a de mi nariz y se encontraba con su piel desnuda.<\/p>\n<p>Para luego repetir el movimiento pero esta vez utilizando mi lengua, sin parar un solo momento, hasta dejar bien h&uacute;medo con mi saliva, cada parte de sus pubis, ingle y entrepierna. El penetrante ahora de su humedad entraba por mi nariz y me embriagaba de deseo y lujuria. Fui invadido por un impulso irracional de cog&eacute;rmela en ese momento. Sin juegos previos, ni m&aacute;s esperas. Simplemente levantarme, y hundirle hasta el fondo mi tranca. Pero sab&iacute;a que esta vez deb&iacute;a hacer las cosas de mejor forma. Si quer&iacute;a tenerla, de verdad poseerla, deb&iacute;a complacerla en todos los sentidos. Y sab&iacute;a clara mente por donde deb&iacute;a comenzar. Al fin y al cabo ya estaba ah&iacute;.<\/p>\n<p>Los gemidos de rebeca no se hicieron esperar. Desde el momento en que mis labios y legua tocaron sus labios vaginales pude escuchar como esos gritos se escapaban de su boca. Ataqu&eacute; sin piedad y sin remordimiento. Mov&iacute;a mis labios mordiendo, presionado y halando los pliegues de carne. Por momentos centraba mi atenci&oacute;n completamente en su peque&ntilde;o bot&oacute;n de placer. D&aacute;ndole al Cl&iacute;toris la atenci&oacute;n que se merece. Luego sumerg&iacute;a por completo mi rostro entre sus piernas para saborear gustoso cada gota del delicioso n&eacute;ctar que sal&iacute;a de su interior. El placer se fue apoderando de Rebeca por completo. Sus gemidos solo eran interrumpidos por cortas frases destinadas a dirigir mejor mis esfuerzos o para expresar lo bien que se sent&iacute;a<\/p>\n<p>Rebeca: Si!!! As&iacute;!!! No pares!!! Si!!! M&aacute;s a la derecha!!! Eso!!! Ahora para arriba!!! Mierda!!! Dios!!!<\/p>\n<p>Sus manos revolv&iacute;an mi cabello y presionaban mi cabeza hac&iacute;a su vagina. Su Espalda se arqueaba y sus piernas rodeaban mi cuello y hombros. Los espasmos continuaban y el incesante flujo de humedad me mojaba el rostro por completo. Yo continuaba lamiendo, besando y mordiendo.<\/p>\n<p>Rebeca: Espera, Espera -dijo despu&eacute;s de un rato.<\/p>\n<p>Alejo mi cabeza de ella y torpemente se gir&oacute; para quedar apoyada las rodillas sobre la tapa del inodoro y con las manos y la cabeza sobre el tanque. Dejando la er&oacute;tica imagen de su parte trasera a mi vista. Frente a mi ten&iacute;a tanto su chorreante vagina como su ano. No me pude controlar mas y me abalanc&eacute; contra ella. Hundiendo nuevamente mi cara entre sus nalgas.<\/p>\n<p>Con mi lengua recorr&iacute;a desde su cl&iacute;toris hasta su ano. De vez en cuando usaba mis dedos para ayudarme a estimular ambos orificios alternadamente. Rebeca lo disfrutaba como nunca antes la hab&iacute;a visto disfrutar algo. Sus gritos y gemidos eran tan fuertes que estaba seguro que toda la cuadra se hab&iacute;a enterado de lo que est&aacute;bamos haciendo. Pero ninguno se comparaba como el que solt&oacute; cuando le lleg&oacute; el primer orgasmo de la noche. Cuando estaba a punto de correrse, apart&oacute; bruscamente mi rostro de sus nalgas, para luego cerrar sus piernas con fuerza, y hundir su cara entre sus brazos. Su espalda estaba arqueada, y temblaba tan violentamente que tuve que sostenerla para no caerse ser excusado.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; mi amiga se encontraba en un estado deplorable. Con su maquillaje corrido, y sus cabellos enmara&ntilde;ados. Su hermoso vestido arrugado y recogido solo cubr&iacute;a un peque&ntilde;o espacio entre sus pechos y su obligo. Su pubis, ingles y muslos brillaban por la mezcla de fluidos vaginales y saliva.<\/p>\n<p>Yo: Creo que ahora si necesita un ba&ntilde;o -Dije mientras me levantaba con dificultad<\/p>\n<p>Rebeca: Creo que si -Dijo riendo. Su voz a&uacute;n estaba entrecortada por la agitaci&oacute;n- &iquest;Qu&eacute; haces?<\/p>\n<p>Yo: me quito la ropa. Me voy a meter a la ducha contigo<\/p>\n<p>Rebeca: &iquest;A si?<\/p>\n<p>Yo: Si. No creas que esto se ha acabado aqu&iacute;. Te voy a coger hasta que digas basta. Y siempre me ha gustado hacerlo en la ducha.<\/p>\n<p>Rebeca se qued&oacute; mir&aacute;ndome con cara de asombro. Aunque en su expresi&oacute;n tambi&eacute;n se pod&iacute;a distinguir la lujuria. Estaba claro que ella aun no ten&iacute;a suficiente tampoco. Tomando la iniciativa, se levant&oacute; de la taza del ba&ntilde;o como pudo y me tom&oacute; de la mano. A rastras me llev&oacute; dentro de la ducha y abri&oacute; la llave de agua con su mano libre. No hab&iacute;an ca&iacute;do aun las primeras gotas de agua sobre su piel, cuando se abalanz&oacute; nuevamente sobre mi. Comi&eacute;ndome la boca y recorriendo cada parte de mi cuerpo con sus manos.<\/p>\n<p>Creo que nunca en mi vida me hab&iacute;an besado de forma tan caliente. El deseo que de Rebeca se desbordaba, y exudaba por cada uno de sus poros. Sus besos eran intensos. Dir&iacute;a que incluso agresivos. M&aacute;s que pasi&oacute;n o lujuria, lo que demostraba mi amiga era necesidad. Actuaba de la misma manera que lo hubiera hecho un drogadicto al mostrarle un poco de polvo, despu&eacute;s de semanas de abstinencia. Su lengua se repasaba meticulosamente cada rinc&oacute;n de la m&iacute;a. Sus manos alternaban sus caricias entre mi pecho, abdomen, nalgas, y mi verga. Que para ese momento palpitaba intensamente debido a la excitaci&oacute;n. Entre todo eso, Rebeca me rodeaba con su pierna izquierda. Restregando contra mi cuerpo su doblemente mojada vagina. Primero por sus jugos y ahora por el agua tibia de la ducha.<\/p>\n<p>Mientras tanto, yo me dejaba hacer. Solo permanec&iacute;a quieto. Casi petrificado. Fascinado por la idea de ser, al menos en ese momento, el objeto del deseo de mi amiga. Y que ese deseo haya llegado a tales extremos, que pr&aacute;cticamente se estaba follando a si misma, us&aacute;ndome como una herramienta. Y de esa forma. Desesperada y descontrolada. Mi amiga de hac&iacute;a tantos a&ntilde;os. Aquella con la que hab&iacute;a compartido tanto. Ahora usaba sus mandos para masturbarme.<\/p>\n<p>Siempre me ha gustado la sensaci&oacute;n de ser masturbado por una chica. Dicen que no hay mano como la propia. Pero para mi eso nunca aplic&oacute;. De la misma manera que hay personas que tienen fetiches con los pies. Creo que puedo decir que yo siento un fetiche por las manos. Y no hay cosa m&aacute;s excitante para mi, que sentir las manos de una chica en mi polla, Subiendo y bajando. Jugando. Deslizando el prepucio y rozando mi glande con la yema de sus dedos. Pues esto era completamente diferente a eso. Pero a la vez era enormemente estimulante. No hab&iacute;a caricias en lo que Rebeca le hac&iacute;a a mi falo. Era un acto de lujuria pura. Su mano apretaba el tronco de mi pene como si quisiera exprimirlo y el recorrido de adelante a atr&aacute;s, se asemejaba m&aacute;s a un apu&ntilde;alamiento que a un acto amatorio.<\/p>\n<p>Me masturbaba con rabia y locura. Y de esa misma forma introdujo mi miembro en su hinchada entrepierna. De una sola estocada. Fue tan repentino que mis gemidos se mezclaron con un grito de sorpresa al sentirme dentro de ella. Por su parte, mi amiga no se detuvo ni por una mil&eacute;sima de segundo. En el momento que mi polla la penetro, comenz&oacute; con un arr&iacute;tmico movimiento de caderas. Ayud&aacute;ndose de sus manos que se hab&iacute;an clavado en mi espalda con las u&ntilde;as y de su pierna que se enredaba entre las m&iacute;as como una serpiente. Yo no la follaba a ella. Ella me follaba a mi. De haber sido en otro contexto, podr&iacute;a haber dicho que Rebeca estaba viol&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Durante todo este tiempo. Rebeca ten&iacute;a mi cara pegada a mi. Me besaba la boca, el cuello, el pecho. Y no fue Hasta que se alej&oacute; por un momento, para poder lanzar un intenso gemido, que pude ver su cara. La cara de una posesa. R&iacute;mel corrido enmarcaba sus ojos nublados por completo, con los que me miraban sin mirarme. Su boca, ten&iacute;an labial embarrado por todas partes, lo que la asemejaba a una bestia que acabara de dar un gran mordisco a su presa y la sangre le manchara las fauces. Su cabello mojado se adher&iacute;a a la silueta de su cabeza, cuello, hombros y espalda. Era la imagen de una ninfa de leyenda, salida de un lago. No, m&aacute;s bien, era la imagen de un s&uacute;cubo salido de las pesadillas de un ni&ntilde;o, o los sue&ntilde;os h&uacute;medos de un adolescente.<\/p>\n<p>En ese momento ya no me pude controlar m&aacute;s. Tenerla as&iacute;, completamente desatada, era una tentaci&oacute;n insoportable. Todo su cuerpo, vibraba y ped&iacute;a ser cogido, de la forma m&aacute;s salvaje y desenfrenada. Yo no era tan fuerte. C&oacute;mo una estatua que estuviera tomando vida. Lentamente me fui acompasando a los movimientos de Rebeca. Complementando el vaiv&eacute;n de sus caderas, con las m&iacute;as. Respondiendo los rasgu&ntilde;os, pellizcos, y agarrones de sus manos con las m&iacute;as. Devolviendo cada beso, lamida y mordida.<\/p>\n<p>Rebeca: &iexcl;Ahhh!!! -Grit&oacute; en una mezcla de placer y dolor cuando atrap&eacute; su labio inferior entre mis dientes- &iexcl;Que bruto eres!!!<\/p>\n<p>Yo: &iquest;Quieres que pare? -M&aacute;s que una pregunta, era una amenaza.<\/p>\n<p>Rebeca: &iexcl;NO! -suplic&oacute; desesperada- C&oacute;geme, mu&eacute;rdeme, destr&oacute;zame. Hazme lo que te de la puta gana. Estoy burr&iacute;sima y no creo poder parar.<\/p>\n<p>Eso fue suficiente para que yo dejara a un lado mi rol pasivo, que llevaba hasta ese momento. Ella me hab&iacute;a dado carta blanca para hacer con ella lo que quisiera. Y la iba a provechar. Pero deb&iacute;a asegurarme. Con un gesto tosco, la separ&eacute; de mi, casi arrancando su labio. Le sostuve la cara con ambas manos y la presion&eacute; contra la pared de la ducha. El gesto fue fuerte agresivo y dominante. Rebeca detuvo el movimiento de su cadera, y me mir&oacute; con algo que se parec&iacute;a mucho al terror.<\/p>\n<p>Yo: No quiero m&aacute;s juegos -le dije sosteniendo su cara y acercando mi rostro al de ella- No quiero que me uses para tener sexo esta noche y ma&ntilde;ana te levantes con cargo de conciencia y quieras fingir que nunca pas&oacute;.<\/p>\n<p>Rebeca: Yo&#8230;<\/p>\n<p>Yo: Tu, nada. -la interrump&iacute; alzando la voz- Si es lo que quieres. Te voy a follar como nunca te han follado. Y mientras lo hacemos te voy a tratar como la puta zorra que eres cuando te entra la calentura. Pero de ahora en adelante, esto ser&aacute; de doble sentido. Tu podr&aacute;s cogerme cuando te d&eacute; la gana, pero yo har&eacute; lo mismo.<\/p>\n<p>Durante mi discurso Rebeca solo me miraba. Su miedo me excitaba much&iacute;simo. Y mi actitud dominante a ella tambi&eacute;n, porque al descuido trat&oacute; de comenzar el movimiento p&eacute;lvico nuevamente. Yo la detuve empujando mi polla y presionado sus nalgas mojadas contra la pared. Ella solt&oacute; un peque&ntilde;o gemido.<\/p>\n<p>Yo: Durante el d&iacute;a, seremos igual que siempre, nada cambiar&aacute;, seguiremos siendo los mejores amigos. Pero en la noche, o mejor dicho, cuando nos d&eacute; la gana de tirarnos un buen polvo, t&uacute; ser&aacute;s mi perra y yo ser&eacute; tu consolador marca acme. &iquest;Qued&oacute; claro?<\/p>\n<p>Rebeca: sssiii<\/p>\n<p>Yo: No te escucho<\/p>\n<p>Rebeca: Si<\/p>\n<p>Yo: Si, &iquest;qu&eacute;? Maldita sea<\/p>\n<p>Rebeca: &iexcl;SI! &iexcl;Si a todo, mierda! C&oacute;meme de una puta vez.<\/p>\n<p>Call&eacute; su respuesta con un beso. Y antes de que pudiera reaccionar, comenc&eacute; con el bombeo. Esta vez, yo llevaba la batuta. La presion&eacute; con intensidad contra la pared abaldosada de la ducha. Lleve mi mano derecha a su garganta y la as&iacute; con la fuerza justa para tener el control sobre ella, sin hacerle da&ntilde;o. Mi mano izquierda, por su parte, alternaba apretones y pellizcos entre sus senos. Me encantaba sentir la dureza de los pezones de mi amiga. Eran peque&ntilde;as gemas oscuras de puro placer. Para ese momento, mis besos no eran, ni por asomo, muestras de cari&ntilde;o, ternura, o incluso deseo. El deseo se hab&iacute;a superado ya hacer rato. Eran besos de pura y dura lujuria. Y los besos, que rebeca me daba en respuesta, no se quedaban atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Por un momento dej&eacute; de jugar con los pezones de mi amiga. Que al sentir ausencia de mi mano solt&oacute; un quejido de protesta dentro de mi boca. Yo no le hice caso, pues necesitaba de mi extremidad para tomar mi miembro, h&uacute;medo y pegajoso, por el c&oacute;ctel de fluidos vaginales, liquido preseminal, agua de la ducha y sudor. Retir&eacute; mi polla f&eacute;rrea de su guarida, gan&aacute;ndome una nueva y m&aacute;s larga protesta que fue acompa&ntilde;ada de un mordisco en mi labio inferior.<\/p>\n<p>Rebeca: &iquest;qu&eacute; haces? Lo quiero adent&#8230; Aaaahhhh!!<\/p>\n<p>La protesta de mi amiga fue interrumpida por un grito de pacer cuando sinti&oacute; como pasaba mi glande por la entrada de su h&uacute;meda caverna. Con movimientos de pincel, repasaba con maestr&iacute;a cada pliegue y rinc&oacute;n de los labios mayores y menores. Sent&iacute;a los temblores y ligeras convulsiones, que Rebeca daba como respuesta, a las caricias que mi miembro genital le daba al suyo. Era algo que no se esperaba para esas alturas del partido. De la misma manera que no se esperaba, que justo cuando estaba estimulando su cl&iacute;toris con la punta de mi pene, con un r&aacute;pido movimiento en picada, lo volviera a clavar en su interior.<\/p>\n<p>Rebeca abri&oacute; los ojos en una mueca que se debat&iacute;a entre la sorpresa, el placer y el dolor. Sin embargo la expresi&oacute;n se perdi&oacute; en mil&eacute;simas de segundos, puesto que no me entretuve, ni tuve reparos en retomar las embestidas nuevamente.<\/p>\n<p>Mis movimientos, eran constantes, intensos y r&iacute;tmicos. Cada embestida no solo la empujaba contra la pared sino que tambi&eacute;n la hac&iacute;a levantarse unos cent&iacute;metros del suelo. A veces haciendo que se parara de puntillas, y otras, incluso levantarse por completo del suelo, dando peque&ntilde;os brinquitos. Con cada estocada sus nalgas chocaban contra las baldosas del ba&ntilde;o, sonando como aplausos que siguen el ritmo de una comparsa. Tras un momento en ese ritmo, las piernas de Rebeca empezaron a flaquear, en parte por el cansancio de la mala posici&oacute;n, y en parte por el placer que estaba experimentando. Yo utilice mi mano que no presionaba su cuello, la izquierda, para sostener su muslo derecho. A su vez, ella pos&oacute; sus manos sobre mis hombros para ayudarse a sostenerse.<\/p>\n<p>No se cuanto tiempo estuvimos cogiendo en esa posici&oacute;n. Solo puedo decir que un par de veces ella trat&oacute; de acomodarse subiendo su pierna y enrosc&aacute;ndola en las m&iacute;as. Presionado su sexo, aun m&aacute;s fuerte, contra el m&iacute;o. Y en esas ocasiones, pude sentir ese leve temblor que hab&iacute;a aprendido a relacionar con sus orgasmos.<\/p>\n<p>Ella ya hab&iacute;a terminado. Dos veces, si contamos con el orgasmo que le di con el sexo oral. Ahora me tocaba a mi. E iba a aprovechar la situaci&oacute;n y las nuevas reglas que establecimos para hacer algo que llevaba tiempo deseando hacer.<\/p>\n<p>Sin previo aviso, y sin que Rebeca se lo esperase. Me separ&eacute; de ella a media penetraci&oacute;n. La tom&eacute; de los hombros, y con un movimiento brusco y falto de cualquier cuidado, la gire. Mi amiga quedo de espaldas a mi, mirando la pared en la que sus nalgas hab&iacute;a estado chocando, y apunt&aacute;ndome con ese hermoso y perfecto culo.<\/p>\n<p>Las nalgas de Rebeca, son de ese tipo que aun siendo grandes, no pierden su forma. Incluso tienen cierto poder contra la gravedad, ya que m&aacute;s all&aacute; de un leve rebote, cuando camina, salta o baila, no parece que dicha fuerza de la naturaleza tenga efecto en ellas. Mas de una vez sorprend&iacute; a un par de desubicados, por la calle o en discotecas, que se las quedaban mirando, so&ntilde;ando despiertos poder hacer lo que yo estaba a punto de hacer.<\/p>\n<p>Llev&eacute; mi mano derecha a mi boca y lam&iacute; las yemas de mis dedos medio y anular. Y con ese lubricante natural realic&eacute; caricias en una extensa l&iacute;nea recta que abarcaba desde la vulva hasta la entrada del ano. Cada recorrido extend&iacute;a por toda la zona la humedad de los jugos de mi amiga. Con esos mismos jugos hice un peque&ntilde;o masaje circular en ano, cerrado y estrecho.<\/p>\n<p>Yo esperaba una negativa, o al menos alguna protesta por parte de mi amiga. Pero en lugar de eso lo que obtuve fueron leves gemidos de gozo, y un movimiento circular con su trasero que me guiaba a donde ella quer&iacute;a sentir mis dedos. Incluso, poco a poco, sacaba su culito haciendo que mis dejos entraran en su estrecha abertura.<\/p>\n<p>Yo: Veo que ya te han dado por el culo -dije susurr&aacute;ndole al o&iacute;do- Y adem&aacute;s te gusta.<\/p>\n<p>Rebeca: hay pendejos que no se conforman con un hueco, y quieren ambos -Dijo entre gemidos- pero cuando los tienen no saben qu&eacute; hacer.<\/p>\n<p>Yo: crees que yo no s&eacute; qu&eacute; hacer con este lindo culito -dije mientras met&iacute;a lentamente la punta de mi dedo por su ano.<\/p>\n<p>Rebeca: &iexcl;Aaaayyy!! -grit&oacute;, era un grito de puro placer- No, estoy segura que tu si sabes.<\/p>\n<p>Yo: Pues te equivocas. Nunca me han dejado. Pero s&eacute; que t&uacute; me ense&ntilde;aras lo que te gusta que te hagan ah&iacute;. Pero no ahora. Ahora quiero terminar de cogerte bien.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a terminado la frase, cuando lentamente incrust&eacute; la cabeza de mi verga entre sus nalgas, y lentamente, dej&aacute;ndome resbalar, por toda la lubricaci&oacute;n, fui ingresando de nuevo en su vagina. M&aacute;s h&uacute;meda de lo que hab&iacute;a estado, si acaso era posible. Retom&eacute; las embestidas lentamente. Como el pist&oacute;n de un motor que vuelve a la marcha despu&eacute;s de una fr&iacute;a noche de inactividad. Y con cada uno de mis movimientos Rebeca se inclinaba m&aacute;s hacia adelante, encorvaba m&aacute;s su espalda y presionaba contra mi sus deliciosas nalgas. Hasta que estuvo completamente apoyada con ambas manos contra la pared, y su culo a mi absoluta merced.<\/p>\n<p>Nunca he sabido explicar el efecto que aquella posici&oacute;n tiene sobre mi. Es la postura que m&aacute;s me excita y que m&aacute;s disfruto. Tener a una mujer, de pie, de espaldas a mi. Con sus nalgas apunt&aacute;ndome y sus piernas abiertas, libera algo dentro de mi. Si de por si, suelo descontrolarme cuando la lujuria me invade. En esa postura es como si algo me poseyera. Un demonio de deseo que solo busca una cosa. Follar.<\/p>\n<p>Eso fue exactamente lo que sucedi&oacute; en ese momento. Las embestidas, que hab&iacute;an comenzado suaves, poco a poco se iban convirtiendo en desenfrenados asaltos a la retaguardia de mi amiga. Mis manos, que otrora hab&iacute;a usado para darle placer a mi compa&ntilde;era de departamento, Ahora atenazaban con fuerza sus caderas. Y solo ten&iacute;an la funci&oacute;n de ayudar a que cada penetraci&oacute;n sea m&aacute;s y m&aacute;s fuerte. Evidencia de eso eran las marcas rojas que dejaban a los costados de sus caderas. El sonido del agua de la ducha, fue acallado por los golpes que propinaban mis ingles y test&iacute;culos al chocar contra las nalgas de Rebeca. Yo ya no pod&iacute;a pensar en nada. Lo &uacute;nico que buscaba era el climax que tendr&iacute;a al llenar con mi esperma el &uacute;tero de mi amiga de tantos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>De la boca de Rebeca escapaban sonidos que alternaban entre quejidos, jadeos, gemidos, y gritos. Para cualquier persona hubiera sido evidente que ella sufr&iacute;a a la par que gozaba. Para cualquier persona, que no fuera yo, claro est&aacute;. Pero a pesar del dolor que le estuviera causando. Ella no me deten&iacute;a. Es m&aacute;s me alentaba.<\/p>\n<p>Rebeca: &iexcl;Siii!!! &iexcl;Por diosss! &iexcl;Sigue, mierda! &iexcl;Sigue! Esto era lo que quer&iacute;a. &iexcl;Que rico!<\/p>\n<p>A mi ya me daba igual. Sus grupos de placer, ya no ten&iacute;an ning&uacute;n efecto en mi. Pues ya no buscaba su placer, si no &uacute;nicamente el m&iacute;o. Llegue a un punto en que era imposible aumentar la velocidad de las embestidas. Penetraba su interior lo mas r&aacute;pido y fuerte que era humanamente posible. Empec&eacute; a sentir que el cl&iacute;max se aproximaba y que el ansiado orgasmo estaba cerca. De golpe baje la intensidad. Ahora cada vez que sal&iacute;a de su vagina era solo para entrar m&aacute;s fuerte y m&aacute;s profundo. Pod&iacute;a sentir como mi verga golpeaba algo en el interior de Rebeca. Y as&iacute; hubiera seguido, pero sent&iacute; la corriente que sal&iacute;a expulsada de mi interior.<\/p>\n<p>Me detuve. Con toda mi tranca dentro de ella. Sent&iacute;a que hab&iacute;a liberado litros de semen en el interior de Rebeca. Ella por su parte se qued&oacute; inm&oacute;vil. Entre cansada, adolorida y extasiada, lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer era respirar. Poyando su pecho y cara sobre las baldosas de la pared, su cuerpo oscilaba adelanta y atr&aacute;s por su profunda y agitada respiraci&oacute;n. Movimiento que se acompas&oacute; con el palpitar de la punta de mi pene.<\/p>\n<p>Muy lento fui sacando mi polla del viscoso interior de Rebeca. Movimiento que hizo que volviera soltar un gemido, entre suspiros. En cuanto lo sinti&oacute; afuera, se dio la vuelta para quedarse con su rostro a cent&iacute;metros del m&iacute;o.<\/p>\n<p>Rebeca: No s&eacute; si lo que estamos haciendo est&aacute; bien. -dijo sin dejar de mirarme- pero se siente tan rico.<\/p>\n<p>Yo: Se siente putamente rico -Confirm&eacute;.<\/p>\n<p>Rebeca: Espero que a&uacute;n no te hayas cansado, porque despu&eacute;s de ducharnos, ahora si de verdad, quiero terminar esto en tu cama.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a creer lo que me estaba diciendo. Despu&eacute;s del sexo oral y la tit&aacute;nica cogida que acab&aacute;bamos de tener en la ducha, Rebeca aun quer&iacute;a m&aacute;s. El apetito sexual de mi amiga rayaba en la ninfoman&iacute;a. Y ahora estaba seguro que no se deb&iacute;a a al alcohol. Tal vez la &uacute;ltima vez le pudimos echar la culpa al ron. Pero ahora no. Rebeca hab&iacute;a aceptado el placer que ten&iacute;a al acostarse conmigo, y ahora se estaba entregando completamente a el.<\/p>\n<p>Definitivamente este a&ntilde;o sab&aacute;tico se hab&iacute;a puesto interesante&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despu&eacute;s de nuestra extra&ntilde;a noche con Rebeca, las cosas se volvieron bastante extra&ntilde;as.&nbsp; Era inevitable vernos y hablarnos, pues viv&iacute;amos juntos. Pero cada vez que lo hac&iacute;amos se sent&iacute;a la tensi&oacute;n e incomodidad. Ese ambiente dur&oacute; poco m&aacute;s que un par de semanas. 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