{"id":40891,"date":"2023-02-04T23:00:00","date_gmt":"2023-02-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-04T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-04T23:00:00","slug":"margaret-de-rebelde-a-obediente-de-ingenua-a-pragmatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/margaret-de-rebelde-a-obediente-de-ingenua-a-pragmatica\/","title":{"rendered":"Margaret: de rebelde a obediente, de ingenua a pragm\u00e1tica"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40891\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Margaret se despert&oacute; sobresaltada sudando. La oscuridad era absoluta en aquella habitaci&oacute;n y el ruido que la hab&iacute;a desvelado hac&iacute;a que su coraz&oacute;n latiese fieramente.<\/p>\n<p>A sus veinticinco a&ntilde;os, la honestidad, la dignidad y esa rebeld&iacute;a que la hab&iacute;an convertido en alguien popular en la universidad hab&iacute;an cambiado. Un a&ntilde;o y medio en prisi&oacute;n le hab&iacute;an ense&ntilde;ado a morderse la lengua y a tragarse su est&uacute;pido orgullo.<\/p>\n<p>El primer d&iacute;a en la c&aacute;rcel, durante la recepci&oacute;n, le ordenaron desnudarse. Una guardia que ten&iacute;a malas pulgas y parec&iacute;a disfrutar humillando a las internas, le hab&iacute;a metido un dedo en el culo con la excusa de cumplir con la inspecci&oacute;n protocolaria. No, no se hab&iacute;a tratado de algo r&aacute;pido, la muy zorra hab&iacute;a hurgado all&iacute; dentro durante m&aacute;s de cinco interminables minutos, acompa&ntilde;ando el abuso con palabras denigrantes.<\/p>\n<p>Eso solo fue el principio. Inspecciones semanales de celda que sol&iacute;an concluir con bajada de pantalones, duchas con manguera como castigo por supuestas miradas amenazantes y un par de veces en la celda de aislamiento, con un cubo de metal d&oacute;nde hacer las necesidades y el fr&iacute;o suelo como catre para pasar la noche.<\/p>\n<p>La segunda vez, despu&eacute;s de permanecer tres d&iacute;as en solitario, enferm&oacute; y la llevaron a ver al m&eacute;dico. El tipo ten&iacute;a cara amable y voz de terciopelo. Diagnostic&oacute; a la paciente y prescribi&oacute; una inyecci&oacute;n. Cuando Margaret, amablemente, coment&oacute; si no ser&iacute;a posible tomar pastillas, la actitud del galeno cambi&oacute;. La mujer recibi&oacute; una bofetada y una bronca que la dej&oacute; sin ganas de seguir hablando. D&oacute;cilmente se tumb&oacute; boca abajo y descubri&oacute; su trasero. La aguja era grande y larga y el pinchazo, sin miramientos, la hizo morderse el labio. El l&iacute;quido penetr&oacute; lenta y dolorosamente haci&eacute;ndola llorar. Por fortuna una sola dosis obr&oacute; el milagro y la fiebre desapareci&oacute;.<\/p>\n<p>La c&aacute;rcel le cerr&oacute; las puertas del mercado laboral y no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que entrar a trabajar como criada en casa de un coronel. La mansi&oacute;n era grande y la servidumbre se compon&iacute;a de cuatro doncellas m&aacute;s un ama de llaves y un mayordomo.<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as antes de que el ruido la despertase, durante una recepci&oacute;n a invitados, un tipo le hab&iacute;a pellizcado el trasero mientras serv&iacute;a la sopa provocando que parte de esta cayese en el vestido de la mujer que le acompa&ntilde;aba. De poco o nada sirvieron las disculpas, es m&aacute;s, la situaci&oacute;n empeor&oacute; cuando coment&oacute; que aquel caballero le hab&iacute;a tocado el culo. Al d&iacute;a siguiente el ama de llaves reuni&oacute; al mayordomo y a las criadas en el sal&oacute;n. Margaret fue obligada a inclinarse y desnudar su culo para el castigo. En total recibi&oacute; veinte azotes de vara que dejaron marcas rojas en sus posaderas.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, el caballero que la hab&iacute;a pellizcado visit&oacute; de nuevo la casa y Margaret fue conducida a su presencia.<\/p>\n<p>-Le pido disculpas por lo de ayer. -dijo la chica bajando la vista.<\/p>\n<p>-No esperaba menos. No solo derramaste sopa sobre mi mujer, si no que me pusisteis en evidencia delante de los invitados.<\/p>\n<p>Margaret guard&oacute; silencio esperando que aquel episodio terminase ah&iacute;.<\/p>\n<p>No tuvo esa suerte.<\/p>\n<p>-Ya me comentaron que te han castigado por ello.<\/p>\n<p>La chica asinti&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo verlo? no me fio mucho de lo que me dicen.<\/p>\n<p>Margaret enrojeci&oacute; por el insulto y la humillaci&oacute;n, pero obedeci&oacute; d&aacute;ndole la espalda y mostrando sus nalgas, todav&iacute;a rojas.<\/p>\n<p>-Bien, bien. Pero yo tambi&eacute;n necesito una compensaci&oacute;n. -dijo el caballero mientras la criada cubr&iacute;a su desnudez y se daba la vuelta.<\/p>\n<p>-Se buena y arrod&iacute;llate.<\/p>\n<p>Margaret obedeci&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>El hombre se desabroch&oacute; el cintur&oacute;n y el bot&oacute;n de los pantalones y sac&oacute; su pene, grueso y fl&aacute;cido.<\/p>\n<p>-Venga, a que esperas. -dijo con arrogancia.<\/p>\n<p>La chica, a pesar de que no le apetec&iacute;a chuparle el nabo a aquel tipo, obedeci&oacute; sumisa y, abriendo la boca, introdujo el falo en su interior.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a chuparlo.<\/p>\n<p>El tipo cerr&oacute; los ojos, gimi&oacute; y se tir&oacute; un pedo.<\/p>\n<p>El olor lleg&oacute; a la nariz de la que practicaba la felaci&oacute;n haci&eacute;ndola toser. El tipo se rio con maldad.<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s eyacul&oacute; en la boca de la chica y la oblig&oacute; a tragarse el semen.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Escuch&oacute; durante unos minutos sin atreverse a mover un m&uacute;sculo. &quot;Quiz&aacute;s estaba solo so&ntilde;ando&quot; pens&oacute;.<\/p>\n<p>Y acost&aacute;ndose de lado se dispuso a cerrar los ojos. Entonces fue cuando vio la silueta de una persona.<\/p>\n<p>-ssshuuu -dijo una voz susurrando.<\/p>\n<p>Margaret logr&oacute; detener a tiempo el grito que iba a salir de su boca.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; quer&eacute;is? -dijo en voz baja reconociendo al due&ntilde;o de la casa.<\/p>\n<p>-Quiero follarte. -respondi&oacute; el aludido sin rodeos.<\/p>\n<p>Margaret pens&oacute; durante un instante en decir algo, resistirse o incluso huir. Sin embargo los &uacute;ltimos a&ntilde;os la hab&iacute;an domesticado. Sab&iacute;a que una negativa o un intento de escapar solo acarrear&iacute;a castigos corporales o, lo que era a&uacute;n peor, perder el trabajo. Al menos su se&ntilde;or no era tan asqueroso como aquel tipo de la cena, de hecho, ten&iacute;a su atractivo. R&aacute;pidamente su mente funcion&oacute; analizando la situaci&oacute;n, si se la iban a follar al menos ella intentar&iacute;a llevar la iniciativa y disfrutar de todo aquello.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien. Pero lo haremos poco a poco. -respondi&oacute;.<\/p>\n<p>El hombre fue a decir algo pero Margaret le interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>-Ven aqu&iacute; y m&eacute;tete en la cama conmigo. Pero primero dame un beso.<\/p>\n<p>La chica bes&oacute; al coronel metiendo la lengua en su boca. Luego le susurr&oacute; al o&iacute;do.<\/p>\n<p>-Qu&iacute;tate la ropa mientras me desnudo.<\/p>\n<p>Ambos se desnudaron y Margaret dej&oacute; sitio para que el var&oacute;n se acostase.<\/p>\n<p>Le bes&oacute; de nuevo mientras que con una mano agarraba el pene que cada vez se hac&iacute;a m&aacute;s grande.<\/p>\n<p>Luego, &eacute;l jug&oacute; con las tetas de ella haci&eacute;ndola gemir de placer.<\/p>\n<p>-Date la vuelta, boca abajo. -dijo apresuradamente el coronel.<\/p>\n<p>Margaret obedeci&oacute; mientras el tipo se pon&iacute;a sobre ella.<\/p>\n<p>Lo siguiente que not&oacute; la chica fue el dedo del coronel explorando su sexo.<\/p>\n<p>Luego la punta del pene en la entrada.<\/p>\n<p>Margaret aguant&oacute; la respiraci&oacute;n y aguard&oacute; expectante durante unos instantes.<\/p>\n<p>A pesar de los preparativos la envestida la pill&oacute; por sorpresa.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n de aquel pene col&aacute;ndose en su co&ntilde;o, la corriente el&eacute;ctrica recorriendo su bajo vientre mientras soltaba aire resoplando.<\/p>\n<p>El juego hab&iacute;a comenzado. Las envestidas se suced&iacute;an, el mete y saca cada vez con m&aacute;s ritmo, los huevos chocando contra los gl&uacute;teos, los jadeos, los resoplidos&#8230; en definitiva, los sonidos de dos cuerpos cabalgando, dos cuerpos desnudos entregados al sexo y al placer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Margaret se despert&oacute; sobresaltada sudando. La oscuridad era absoluta en aquella habitaci&oacute;n y el ruido que la hab&iacute;a desvelado hac&iacute;a que su coraz&oacute;n latiese fieramente. A sus veinticinco a&ntilde;os, la honestidad, la dignidad y esa rebeld&iacute;a que la hab&iacute;an convertido en alguien popular en la universidad hab&iacute;an cambiado. 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