{"id":40892,"date":"2023-02-04T23:00:00","date_gmt":"2023-02-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-04T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-04T23:00:00","slug":"la-calentura-es-mucha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-calentura-es-mucha\/","title":{"rendered":"La calentura es mucha"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40892\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando estaba en mis 30 a&ntilde;os, Sa&uacute;l y yo pens&aacute;bamos divorciarnos y vivimos separados algunos meses.&nbsp; En esa &eacute;poca, mi pareja habitual era Eduardo, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a otros dos o tres m&aacute;s con quienes hac&iacute;a el amor desde a&ntilde;os atr&aacute;s. Mi ninfoman&iacute;a estaba al tope. (Aclaro para que no haya sorpresas, que al escribir esto, tambi&eacute;n he copiado algunos p&aacute;rrafos de otros relatos que ya escrib&iacute;.)<\/p>\n<p>Algunas veces, me visitaban en casa y desde que recib&iacute;a la visita hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o a quitarme las pantaletas para estar m&aacute;s a gusto. Mi pareja de turno, y algunas de las otras, sab&iacute;an que me gustaba que &eacute;l no trajera ropa interior para que las caricias fuesen m&aacute;s directas. Generalmente nos sent&aacute;bamos en la mesa donde platic&aacute;bamos, es un decir, pues yo abr&iacute;a las piernas y &eacute;l se bajaba el cierre de la bragueta donde yo sacaba ese tesoro del que ya flu&iacute;a de l&iacute;quido preseminal. Nos acarici&aacute;bamos los genitales, ocultos por el mantel a la visi&oacute;n de mis hijos que a veces, en sus juegos, pasaban por el lugar. Nuestros dedos se mojaban de nuestras respectivas viscosidades, nos chup&aacute;bamos los dedos y compart&iacute;amos en ellos los sabores. Cuando la calentura exig&iacute;a m&aacute;s, les prend&iacute;a la tele en el estudio a mis hijos y les ped&iacute;a que se quedaran ah&iacute; mientras &ldquo;platicaba&rdquo; con mi amigo. Cerraba la puerta y a &eacute;l lo agarraba de la verga para llev&aacute;rmelo as&iacute; a la rec&aacute;mara, cualquiera era buena: la m&iacute;a, la de mi hermana o la de mis hijos. All&iacute; lo besaba y las caricias estallaban. Era frecuente que cuando &eacute;l ya ten&iacute;a mis tetas afuera y las mamaba, me sub&iacute;a la falda, &iexcl;de inmediato ascend&iacute;a el olor de mi vagina, ya mojada y caliente! Yo le desataba el cintur&oacute;n y &eacute;l se bajaba de inmediato los pantalones, me ensartaba y ca&iacute;amos en la cama. Se mov&iacute;a fren&eacute;ticamente provoc&aacute;ndome dos o m&aacute;s orgasmos y se vaciaba en m&iacute;. Qued&aacute;bamos quietos disfrutando la calma del amor consumado. Si por alguna raz&oacute;n, escuchaba que se abr&iacute;a la puerta del estudio, a la cual le rechinaban las bisagras, me levantaba de inmediato cerr&aacute;ndome la blusa para salir antes de que llegaran a donde est&aacute;bamos y cerraba la puerta para que no vieran algo m&aacute;s mientras mi amante se levantaba el pantal&oacute;n. A veces alcanz&aacute;bamos a tener otro orgasmo m&aacute;s o yo le limpiaba el pene con la boca y le ofrec&iacute;a mi vagina para hacer un rico 69.<\/p>\n<p>Cuando and&aacute;bamos fuera, acompa&ntilde;ados de mis hijos, obviamente no era f&aacute;cil, fueron escas&iacute;simas las veces que tuve una penetraci&oacute;n en esta situaci&oacute;n. Recuerdo dos. Una de ellas con Roberto. S&oacute;lo nos acompa&ntilde;aba mi ni&ntilde;a, entonces de tres a&ntilde;os; hab&iacute;amos ido al bosque a juntar pi&ntilde;as para adornos navide&ntilde;os. Al terminar la recolecci&oacute;n de pi&ntilde;as, arribamos a una ciudad tur&iacute;stica y comimos en el restaurante de un hotel, donde mi pareja solicit&oacute; un cuarto mientras com&iacute;amos. La ni&ntilde;a estaba muy cansada y le dijimos que descansar&iacute;amos all&iacute;. M&aacute;s tard&oacute; en acomodarse sobre la cama king size que en quedar dormida. Abr&iacute; la puerta y entr&oacute; mi Roberto. Lo que sigui&oacute; fueron besos, caricias y fornicaci&oacute;n desenfrenada provocada por el morbo de que ella pudiera despertarse con el movimiento y nos descubriera en pleno clinch amoroso. Cuando se despert&oacute; la ni&ntilde;a, tap&eacute; a Roberto con la cobija y me llev&eacute; a la ni&ntilde;a al ba&ntilde;o. Roberto se visti&oacute;, sali&oacute; y nos esper&oacute; afuera, as&iacute; que mi hija no se enter&oacute; m&aacute;s all&aacute; de lo que la mecimos en la cama.<\/p>\n<p>La otra fue con Eduardo y tuvo m&aacute;s sicalipsis. Te recuerdo que mis parejas y yo no us&aacute;bamos ropa interior en nuestros encuentros, preferentemente yo tra&iacute;a falda o alg&uacute;n pantal&oacute;n holgado al cual le descos&iacute;a un poco la zona de la entrepierna. Fuimos a una funci&oacute;n de t&iacute;teres para ni&ntilde;os que se presentaba en un teatro peque&ntilde;o. Estaba lleno y logramos dos lugares en la &uacute;ltima fila donde se sentaron los ni&ntilde;os y nosotros nos acomodamos en la parte trasera de esa fila, a un lado de la cabina de proyecci&oacute;n y control de luces. Cuando inici&oacute; la funci&oacute;n y se apagaron las luces, Eduardo se coloc&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;, se sac&oacute; el pene y me levant&oacute; la falda. &iexcl;Rico&hellip;! Toda la funci&oacute;n estuvimos de pie cogiendo de cucharita o bajando uno para chupar el sexo del otro. Si alguien con buena vista hubiera volteado hacia atr&aacute;s, se hubiese dado cuenta que la funci&oacute;n estaba mejor coloc&aacute;ndose de espaldas a los actores.<\/p>\n<p>Cuando sal&iacute;amos con los ni&ntilde;os, ellos iban en la parte trasera del veh&iacute;culo y nosotros nos manose&aacute;bamos a gusto. Ellos no ve&iacute;an desde atr&aacute;s, o si se asomaban hacia adelante, casi siempre tra&iacute;amos un su&eacute;ter o una chamarra cubriendo los sexos que tra&iacute;amos uno a disposici&oacute;n del otro.<\/p>\n<p>Quien primero durmi&oacute; una noche conmigo, fue Eduardo. Una noche, despu&eacute;s de haber dejado a mis hijos durmiendo en su rec&aacute;mara le dije &ldquo;Ya llevamos casi un a&ntilde;o de hacer el amor, pero nunca hemos pasado una noche juntos, qu&eacute;date hoy a dormir conmigo&rdquo;. Eduardo, en principio se neg&oacute;: &ldquo;A&uacute;n no est&aacute;s divorciada, tu marido anda de viaje, pero tus vecinos se dar&iacute;an cuenta&rdquo;.<\/p>\n<p>Me molest&eacute; y le retob&eacute; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; me importa lo que digan los vecinos! Ya nos vamos a divorciar, &eacute;l sabe que ando contigo y no me importa lo que &eacute;l diga, &iexcl;menos lo que diga el resto del mundo! Pero me pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; les dir&aacute;s a tus hijos en la ma&ntilde;ana cuando despierten? o si alguno despierta en la noche y viene a tu rec&aacute;mara&rdquo;. Eso no me preocupaba, pues los ni&ntilde;os no acostumbraban levantarse en la noche y se lo aclar&eacute; &ldquo;Le ponemos seguro a la puerta por si las dudas y te vas antes de que ellos despierten. Qu&eacute;date&rdquo;, le supliqu&eacute; al tiempo que le sacaba el pene y lo bes&eacute; como yo sab&iacute;a que se excitaba mucho.<\/p>\n<p>Sin dejar de besarlo, lo abrace para que sintiera mi pecho s&oacute;lo cubierto por la blusa, sin el sost&eacute;n que ya me hab&iacute;as quitado junto con las pantaletas desde que &eacute;l lleg&oacute;. Ninguno usaba ropa interior cuando alguno me visitaba, as&iacute; que mi mano fue dentro de su bragueta, tom&eacute; su miembro y lo frot&eacute; en los vellos mojados de mi vulva para que creciera de tama&ntilde;o r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>Eduardo meti&oacute; el glande en mi raja y yo lo tom&eacute; de las nalgas para meterme todo su miembro. Lo empuj&eacute; hacia el sof&aacute; del estudio de mi marido, donde est&aacute;bamos despidi&eacute;ndonos. Mov&iacute; lentamente mis caderas y el olor a amor inund&oacute; el ambiente&hellip; &ldquo;&iquest;Verdad que s&iacute; te quedas?&rdquo;, le dije separ&aacute;ndolo de m&iacute;, evitando que eyaculara. &ldquo;Vamos a la cama a encuerarnos&rdquo;, le orden&eacute; agarr&aacute;ndolo del pene para llev&aacute;rmelo al lecho marital.<\/p>\n<p>Yo lo desnud&eacute; en la rec&aacute;mara, y le pusiste seguro a la puerta. Pegu&eacute; mi cuerpo al suyo restregando mis frondosas tetas en su pecho, sin despegarlas de su piel lo rode&eacute; para tallarlas en su espalda, lo abrac&eacute; en el pecho con una mano y con la otra lo masturb&eacute; suavemente e inici&eacute; con mi vello p&uacute;bico caricias circulares en sus nalgas. &ldquo;&iexcl;No s&eacute; si fue tu esposo, o tu primero o segundo amantes, con quien lo hab&iacute;as aprendido y practicado, pero debo agradecer la dicha!&rdquo;, exclam&oacute;, y pleno de felicidad concluy&oacute; &ldquo;Bonita, caliente y golfa, &iexcl;qu&eacute; m&aacute;s puedo pedir!&rdquo;, al ritmo de los chasquidos in crescendo que yo provocaba jal&aacute;ndole la verga.<\/p>\n<p>Le solt&eacute; el tronco cuando ya iba a iniciar la eyaculaci&oacute;n. Me hinqu&eacute; y le mam&eacute; el falo para limpiar el presemen que le escurr&iacute;a. Suspend&iacute; para levantarte, me met&iacute; su crecid&iacute;sima verga y me colgu&eacute; de su cuello asiendo su cintura con mis piernas enganchando mis pies. Tuvo que cargarme de las nalgas para no perder el equilibrio y ayudarme a mover de abajo hacia arriba. Me vine antes que &eacute;l y me solt&eacute; para caer en el colch&oacute;n, dej&aacute;ndolo otra vez sin eyacular.<\/p>\n<p>Vio mi mueca de evidente satisfacci&oacute;n y sonre&iacute; al ver su pito parado y reluciente de mis jugos que escurr&iacute;an hacia su escroto. Al minuto, ya reestablecida mi respiraci&oacute;n, palme&eacute; en la cama para indicarle que se acostara.<\/p>\n<p>Tom&eacute; su tronco para seguir masturb&aacute;ndolo y evitar que decayera la turgencia. Otra vez m&aacute;s se qued&oacute; a punto de soltar el chorro de semen pues me acomod&eacute; para cabalgarlo hasta hacerlo venir y tener yo dos orgasmos m&aacute;s que culminaron en gritos. Quedamos acostados, desguanzados y sudorosos: yo sobre &eacute;l, sin salir a&uacute;n su verga de mi cueva.<\/p>\n<p>De pronto escuchamos que quer&iacute;an entrar a la rec&aacute;mara, nos levantamos de inmediato. Escurrieron nuestros fluidos en la colcha de la cama, en mis piernas y en sus huevos. Tir&eacute; la colcha de la cama en el piso, entre la cama y las cortinas del ventanal, y a se&ntilde;as le orden&eacute; acostarse all&iacute;, quedando oculto a la vista con medio cuerpo bajo la cama y el resto por la colcha.<\/p>\n<p>Me puse una bata cortita mientras preguntaba qui&eacute;n era y apagaba la luz. &ldquo;Yo&rdquo;, se escuch&oacute; como respuesta la voz de mi hijo de ocho a&ntilde;os. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa?&rdquo;, pregunt&eacute; abriendo la puerta. &ldquo;O&iacute; que gritaste&rdquo;, me dijo el nene. &ldquo;No fue nada, iba a ir al ba&ntilde;o y me tropec&eacute;&rdquo;, contest&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;A qu&eacute; huele?&rdquo;, pregunt&oacute; prendiendo la luz, &ldquo;&iquest;Te hiciste pip&iacute;?&rdquo;, dijo aspirando el penetrante olor a sexo y viendo en mis piernas que escurr&iacute;a un hilillo de semen que hab&iacute;a bajado del nivel que cubr&iacute;a la batita. Seguramente mi hijo reconoci&oacute;, en una escena similar con mi esposo, quien le explic&oacute; en su momento que &ldquo;mami se hab&iacute;a hecho pip&iacute;&rdquo;, al ver exactamente lo mismo que ocurr&iacute;a ahora, tres a&ntilde;os despu&eacute;s. Lo cierto es que ya no se le pod&iacute;a enga&ntilde;ar f&aacute;cilmente. Fue hacia el ba&ntilde;o, pensando en que all&iacute; estar&iacute;a su padre u otra persona.<\/p>\n<p>Lo dej&eacute; que inspeccionara, prend&iacute; la l&aacute;mpara de luz tenue del bur&oacute; y apagu&eacute; la del techo. Cuando sali&oacute;, lo llev&eacute; a acostar a su cama, me qued&eacute; un rato acarici&aacute;ndolo hasta que se qued&oacute; dormido. Regres&eacute; y volv&iacute; a poner el seguro a la puerta.<\/p>\n<p>&ldquo;Sube ac&aacute;, mi gara&ntilde;&oacute;n&rdquo;, le dije a Eduardo haciendo a un lado la cobija que lo cubr&iacute;a. &Eacute;l subi&oacute; y lo obligu&eacute; a hacer un 69 que me hizo tener otros peque&ntilde;os orgasmos soltando m&aacute;s l&iacute;quido de mi vagina. La verga de mi pareja se empez&oacute; a parar hasta que eyacul&oacute; en mi boca. Trag&uacute;e un poco del esperma que le sali&oacute; y me enderec&eacute; para darle el resto de su semilla en un beso. &ldquo;&iexcl;Furcia!&rdquo;, musit&oacute; mientras yo met&iacute;a mi lengua en su boca.<\/p>\n<p>Nos metimos bajo las cobijas, nos abrazamos para dormir. Tom&eacute; una teta y se la ofrec&iacute; mientras jugaba jalando su escroto. Mamando como beb&eacute; se qued&oacute; dormido.<\/p>\n<p>&ldquo;Despierta, mi amor, ya se escuchan los pajaritos&rdquo;, le dije a Eduardo en voz baja movi&eacute;ndole la verga y los huevos. Mis caricias hicieron reaccionar al &ldquo;p&aacute;jaro madrugador&rdquo;. Me mont&eacute; en &eacute;l y me mov&iacute; hasta hacerlo venir. &ldquo;Ya no hay tiempo para que te ba&ntilde;es, v&iacute;stete antes de que despierte a los ni&ntilde;os&rdquo; dije y all&iacute; no pas&oacute; nada&#8230;<\/p>\n<p>En otra ocasi&oacute;n, varios amigos nos quedamos cantando y tomando el viernes en la noche. Ya de madrugada se retiraron todos, menos uno, Nemesio, a quien le ped&iacute; que se quedara porque &ldquo;quer&iacute;a escuchar c&oacute;mo cantaba al amor en el amanecer&rdquo;, nunca hab&iacute;amos pasado una noche juntos, pero s&iacute; nos hab&iacute;amos amado varias veces en el hotel. Esa noche s&oacute;lo hubo besos y caricias, pero est&aacute;bamos rendidos y quedamos dormidos al poco rato de que me penetr&oacute; &ldquo;de cucharita&rdquo; y s&oacute;lo fornicamos cuando son&oacute; el despertador. Me puse a preparar el desayuno para los ni&ntilde;os, porque en poco tiempo llegar&iacute;a Sa&uacute;l, mi marido, por ellos, pero, mientras Nemesio estaba en el ba&ntilde;o, los ni&ntilde;os se levantaron y lo vieron cuando sali&oacute;. El amigo tom&oacute; su guitarra y se despidi&oacute; de nosotros.<\/p>\n<p>En el desayuno, me preguntaron mis hijos d&oacute;nde hab&iacute;a dormido &eacute;l. &ldquo;En el estudio&rdquo;, contest&eacute;. Sa&uacute;l lleg&oacute; y se llev&oacute; a los ni&ntilde;os. Al rato regres&oacute; Nemesio, cuando vio que pasaba el auto de Sa&uacute;l. La pasamos desnudos, cantando y cogiendo hasta la tarde del domingo. En la noche, la cama ol&iacute;a a semen y flujo, el olor del amor desenfrenado.<\/p>\n<p>Resumiendo, al parecer, mis hijos no registraron que yo estuviese cogiendo con otro que no fuera Sa&uacute;l, su padre (bueno, padre de uno, pero oficialmente de ambos).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Cuando estaba en mis 30 a&ntilde;os, Sa&uacute;l y yo pens&aacute;bamos divorciarnos y vivimos separados algunos meses.&nbsp; En esa &eacute;poca, mi pareja habitual era Eduardo, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a otros dos o tres m&aacute;s con quienes hac&iacute;a el amor desde a&ntilde;os atr&aacute;s. Mi ninfoman&iacute;a estaba al tope. 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