{"id":40896,"date":"2023-02-04T23:53:48","date_gmt":"2023-02-04T23:53:48","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-04T23:53:48","modified_gmt":"2023-02-04T23:53:48","slug":"el-reencuentro-bondage-y-sodomizacion-al-twink","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-reencuentro-bondage-y-sodomizacion-al-twink\/","title":{"rendered":"El reencuentro: bondage y sodomizaci\u00f3n al twink"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40896\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al salir de la marroquiner&iacute;a me mord&iacute; los labios del dolor, nueve horas trabajando de pie eran demasiado para mis tobillos acalambrados. Con veinti&uacute;n a&ntilde;os y reci&eacute;n llegado de Balcarce, en pocas semanas la Avenida Corrientes hab&iacute;a perdido el encanto de su opulencia y de a poco, se transformaba en un territorio hostil donde contrastaban mi esfuerzo diario para sobrevivir y la actitud relajada de los turistas que obstru&iacute;an mi andar ligero.<\/p>\n<p>Yo apenas super&oacute; el metro setenta y soy delgado; en cuanto a mi rostro, labios rojos y carnosos herencia de mi madre, son lo m&aacute;s destacado. Por otro lado, en ese tiempo hab&iacute;a dejado crecer mi flequillo lacio y casta&ntilde;o un poco m&aacute;s all&aacute; de las cejas, el cual acostumbraba acomodarlo con un soplido vertical. Otro detalle que desdibuja cualquier atisbo varonil, son los enormes lentes de pasta que enmarcan ojos peque&ntilde;os y almendrados, huidizos al contacto visual.<\/p>\n<p>Segu&iacute; apurando el paso, intentando escapar del dolor que sub&iacute;a por mis pantorrillas cuando en la esquina con Suipacha un auto me cort&oacute; el paso. Antes del susto pude reconocer a Federico, el hombre de traje gris y asiduo cliente de la tienda para quien hab&iacute;a modelado unos shorts de cuero.<\/p>\n<p>Sub&iacute; al coche el cual conoc&iacute;a, una tarde de diluvio y aburrimiento hab&iacute;a practicado una felatio al conductor, y volv&iacute; a besarlo en las comisuras; el no pudo sacar la mano libre de mis genitales durante el trayecto hasta Puerto Madero. Bajamos por una rampa y ya en la habitaci&oacute;n nos besamos apasionadamente, sujetando nuestras cabezas, acarici&aacute;ndonos las orejas, cuello y pecho.<\/p>\n<p>Apenas termin&eacute; de desvestirme Federico me alcanz&oacute; una bolsa de papel fino: dentro encontr&eacute; una tanga y sost&eacute;n rojos con bordados y transparencias delicadas. El conjunto me calzaba a la perfecci&oacute;n: levantaba la cola y ocultaba mi pene con firmeza. Me recost&eacute; en la cama de espaldas y el hombre de gris sigui&oacute; mi movimiento con una andanada de besos y caricias a lo que respond&iacute; abriendo las piernas. Bajo mi bombacha y con solvencia me penetr&oacute;, sent&iacute; su enorme verga incrementar el cosquilleo dulce en mi ano con cada pujanza.<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; rico sos!- suspire entre gemidos para terminar mordi&eacute;ndome los labios. A pesar de sus cincuenta a&ntilde;os, Federico no ahorraba en movimientos en&eacute;rgicos que hac&iacute;an trepidar mis entra&ntilde;as. Cuando pens&eacute; que terminaba, mi partenaire me coloc&oacute; boca abajo con un movimiento fuerte y seco, solo para incrementar el ritmo de sus embates sobre mi cola rosada. El placer era desconocido y extremo, sent&iacute;a chorros de transpiraci&oacute;n y saliva caer sobre mi espalda y rodar cuesta abajo. Me tom&oacute; del cabello para un &uacute;ltimo y dulc&iacute;simo empell&oacute;n rectal al cual conteste con un sollozo finalizado en sonrisa. Me qued&eacute; quieto un instante, mientras su pija se retra&iacute;a para conservar el regocijo.<\/p>\n<p>Nos metimos en el hidro donde una vez recuperados por las burbujas y el agua c&aacute;lida siguieron los escarceos de juego genital. Me acerqu&eacute; a Federico y sub&iacute; encima suyo; &eacute;l me abraz&oacute; y quedamos uno acostado arriba del otro con los pies fuera del hidrante. Mientras me mord&iacute;a cari&ntilde;osamente las orejas, acomode su pene en mi cola, la erecci&oacute;n no tard&oacute; mucho&#8230; el movimiento fue relajado al principio. Como pude, afiance la palma de mis pies contra la pared del hidrante y seguimos aumentando la frecuencia hasta que nos gan&oacute; el sopor por el esfuerzo.<\/p>\n<p>Cuando salimos del agua y antes de que dieran las doce, sent&iacute; la necesidad de que la despedida fuera a mi manera.<\/p>\n<p>-&iquest;Te puedo pedir algo? -pregunte acomodando el dedo &iacute;ndice en mi ombligo<\/p>\n<p>-Claro, coraz&oacute;n<\/p>\n<p>-Sabes, desde que tengo memoria me gusta amordazarme y gozar as&iacute;&hellip; es un poco loco&#8230;<\/p>\n<p>-Lo que quieras mi vida -interrumpi&oacute; mi gal&aacute;n.<\/p>\n<p>Federico tom&oacute; el cintur&oacute;n de la bata y me amordazo anudando tirante en la nuca, de inmediato mis comisuras se humedecieron; los labios, a&uacute;n m&aacute;s rojos , como dos aj&iacute;es a punto de reventar. A continuaci&oacute;n, me llev&oacute; a un rinc&oacute;n donde abrace una columna, luego at&oacute; mis mu&ntilde;ecas con su corbata<\/p>\n<p>-Te gusta fuerte ,&iquest;no , darling? -susurro Federico a mis espaldas y yo gem&iacute; en asentimiento. Sent&iacute; su enorme y peluda verga penetrarme con una dureza desconocida.<\/p>\n<p>De parado, &eacute;l con una mano sobre mi cuello y la otra tanteando, masturb&aacute;ndome por delante, el placer se redobl&oacute;. A cada pijazo yo respond&iacute;a con un gemido agudo; entonces, Federico aumentaba la intensidad sobre mi pija y contrapartida, yo devolv&iacute;a un sollozo suspirado en un aut&eacute;ntico ping-pong sexual. Casi terminamos al mismo tiempo, con un movimiento &aacute;gil me desato las manos. Extenuado de placer y transpirado me recost&eacute; en la cama sin sacarme la mordaza, no quer&iacute;a ni pod&iacute;a&hellip; Con mis ultimas fuerzas y con la tela colgando en mi cuello nos duchamos<\/p>\n<p>Antes de despedirnos, Federico me tom&oacute; del ment&oacute;n y me dijo:<\/p>\n<p>-ahora que se tus gustos, la pr&oacute;xima estar&eacute; mejor preparado.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;, lanc&eacute; un beso al aire y cerr&eacute; la puerta&hellip; sin volver la cabeza atr&aacute;s, me introduje en la boca del subte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Al salir de la marroquiner&iacute;a me mord&iacute; los labios del dolor, nueve horas trabajando de pie eran demasiado para mis tobillos acalambrados. 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