{"id":40899,"date":"2023-02-05T10:53:31","date_gmt":"2023-02-05T10:53:31","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-05T10:53:31","modified_gmt":"2023-02-05T10:53:31","slug":"libertinaje-en-la-alta-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/libertinaje-en-la-alta-sociedad\/","title":{"rendered":"Libertinaje en la alta sociedad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40899\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Montreal. Aliment&aacute;bamos suficientes fantas&iacute;as. Con Elizabeth, finalmente hab&iacute;amos decidido dar el paso hacia el del pluralismo. Despu&eacute;s de una satisfactoria experiencia con otro hombre, un intruso en nuestra relaci&oacute;n, hab&iacute;amos decidido introducirnos en el mundo de la org&iacute;a, al extremo. Est&aacute;bamos en una encrucijada, en un momento decisivo: mantenernos en nuestras relaciones actuales o intentar la b&uacute;squeda de nuevos cuerpos, nuevas sensaciones, siempre juntos, de la mano.<\/p>\n<p>Esa era nuestra complicidad. Un eventual amante de una noche la hab&iacute;a follado en nuestra casa y en mi presencia. Mientras dur&oacute; el coito no nos quitamos los ojos de encima. Mis ojos azules, en sus ojos verdes. Amo a mi esposa. Ella era tan hermosa mientras se corr&iacute;a. El orgasmo la trasciende. Saca a relucir en ella una belleza &uacute;nica y sutil. El juego de miradas alcanz&oacute; su punto m&aacute;ximo cuando su amante la hab&iacute;a penetrado por el culo, con una mano le tiraba de los cabellos y con la otra le introdujo dos (o tres) dedos en su vagina. Vi el fuego ardiendo en los ojos de mi amor. Grit&oacute;, se contorne&oacute; y se apoy&oacute; en mis rodillas. Una vez aliviada, su amante la liber&oacute;, hab&iacute;a hecho el amor, largo y tiernamente, como nunca antes. Ya recuperada se sent&oacute; a mi lado en el sof&aacute; y se inclin&oacute; sobre mi pene. Descargu&eacute; mi semen en su boca. Nos quedamos abrazados para preservar este fr&aacute;gil momento, pura complicidad. El esperma flu&iacute;a, ol&iacute;a.<\/p>\n<p>Era obvio que tal momento no pod&iacute;a permanecer sin continuaci&oacute;n. Hab&iacute;amos llegado a un nuevo nivel en nuestras relaciones sexuales. Nuestros orgasmos eran cada vez m&aacute;s intensos, hab&iacute;amos enterrado mucho de nuestros complejos. &iexcl;Era como una droga, necesit&aacute;bamos algo m&aacute;s fuerte! Luego se estableci&oacute; una especie de ritual: cont&aacute;ndonos nuestras fantas&iacute;as. Sumisiones, humillaciones, sodom&iacute;a, juegos de cuerdas, roles, hablamos entre nosotros, y uno como el otro trataba de mostrarse a la altura de las expectativas del otro. &Eacute;ramos amantes en la cama. El tema de la pluralidad aparec&iacute;a de vez en cuando sobre la mesa. Elizabeth quer&iacute;a verme que la follaban otra vez. Esa idea la excitaba. Me mor&iacute;a por verla ensuciada por hombres para despu&eacute;s poder abr&aacute;zala, l&iacute;mpiala, b&eacute;sala, acariciarla, amarla.<\/p>\n<p>El siguiente paso ser&iacute;a la org&iacute;a. Evitamos los clubes, que juzg&aacute;bamos, sin realmente saber mucho, como demasiados superficiales. Quer&iacute;amos algo privado, m&aacute;s &iacute;ntimo. El &uacute;nico y verdadero problema de todo esto es que no sab&iacute;amos a d&oacute;nde ir. La situaci&oacute;n se desbloque&oacute; una noche. Elizabeth regres&oacute; a casa despu&eacute;s de tres d&iacute;as de viaje por razones de trabajo; era directora-ejecutiva en una empresa de telecomunicaciones. Yo esper&aacute;ndola, dese&aacute;ndola, comi&eacute;ndole las nalgas, chup&aacute;ndole los pechos&#8230; Lleg&oacute; triunfante de su viaje a Winnipeg.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Encontr&eacute; algo!&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Encontraste qu&eacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Cosas incre&iacute;bles, &iexcl;te van a encantar, mi amor!&quot;<\/p>\n<p>Sacaba las prendas de su valija mientras me dec&iacute;a.<\/p>\n<p>&quot;Un &laquo;colaborador&raquo; de nuestra sucursal en Winnipeg me dio datos valiosos. En los momentos libres me acompa&ntilde;&oacute; en el hotel. Buen amante, &iquest;sabes?<\/p>\n<p>Ella de c&oacute;mo la sedujo. Elizabeth es hermosa, lo entiendo, yo hubiera hecho lo mismo. Ella se re&iacute;a dici&eacute;ndome eso:<\/p>\n<p>&quot;Era un chico guapo e irresistible. De todos modos, est&aacute; casado&#8230; eso es un poco cerdo, &iquest;no? &iquest;Te follar&iacute;as a la esposa de otro t&uacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Si t&uacute; lo hiciste, yo tambi&eacute;n&quot;<\/p>\n<p>Puso su ropa sucia en la lavadora. No me pude resistir. Su historia no me interesaba en ese momento, la cog&iacute; en la pieza donde est&aacute; la m&aacute;quina, el tambor vibrante cubri&oacute; nuestros gemidos. Los dos quer&iacute;amos el orgasmo que lleg&oacute; r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde, antes de la comida, me dijo:<\/p>\n<p>&quot;Sabes lo que te estaba diciendo antes. Este tipo&#8230; Tiene una casa en las afueras y organiza &laquo;fiestas&raquo; algunos fines de semana. Tiene mucho dinero, un lindo auto&#8230; Me dice que a sus reuniones solo asisten personas de la high society, pol&iacute;ticos, industriales, profesionales.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Fiestas?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, finas fiestas, org&iacute;as qu&eacute;&hellip; Me dio su tarjeta y si me interesa que le mande un WhatsApp y me invitar&aacute; a la pr&oacute;xima&#8230; &iexcl;incluy&eacute;ndote a ti, me dijo!&quot;<\/p>\n<p>Se estaba riendo cuando me dijo eso&#8230;<\/p>\n<p>Pas&oacute; una semana, retomamos nuestros juegos &iacute;ntimos. El ritual estaba bien establecido. Elizabeth sali&oacute; varias veces al mes por su trabajo, cuando regresaba, me volv&iacute;a loco con ella. Mientras nos cont&aacute;bamos nuestras fantas&iacute;as me record&oacute; que esta oportunidad era inmejorable para ingresar en el mundo del libertinaje. Me admiti&oacute;, mirando hacia abajo, que le gustar&iacute;a. Ella me juro no hab&iacute;a estado all&iacute;, pero que su pretendiente le hab&iacute;a mostrado algunas fotos. Fue a buscarlas a su m&oacute;vil para mostrarme dichas im&aacute;genes.<\/p>\n<p>Efectivamente, era otro mundo. Peque&ntilde;os grupos estaban ocupados en una casa de estilo m&aacute;s bien barroco, muy er&oacute;tico. Hab&iacute;a mucha gente. Unos d&iacute;as de reflexi&oacute;n y di&aacute;logo venci&oacute; toda resistencia. Elizabeth vino contra m&iacute;, con su celular, en nuestra cama. Ambos escribimos el mensaje, febrilmente. La respuesta lleg&oacute; 10 minutos despu&eacute;s: una fecha, un lugar:<\/p>\n<p>&ldquo;Querida Elizabeth, me alegro de que finalmente hayas cedido a tus deseos, no tuve ninguna duda de que te ver&iacute;a de nuevo. Estoy tratando de reservarte una habitaci&oacute;n&#8230; &iquest;vienes con tu esposo, verdad?&quot;<\/p>\n<p>Hicimos el amor. Org&aacute;smico.<\/p>\n<p>Un mes despu&eacute;s el avi&oacute;n hacia Winnipeg, una vez all&iacute; nos dirigimos al hotel. Una nota nos esperaba en la habitaci&oacute;n: con el lugar bien detallado del encuentro e indicaciones sobre la vestimenta a usar. Pasamos la tarde holgazaneando en la cama, pensando en la noche, en acurrucarnos uno contra el otro abraz&aacute;ndonos. Los dos est&aacute;bamos emocionados. Conscientes de que pon&iacute;amos en peligro nuestro amor. Sin embargo, esta peque&ntilde;a prueba de riesgo nos excitaba.<\/p>\n<p>A las 17:00, Alicia aprovech&oacute; la gran ba&ntilde;era para darse un ba&ntilde;o caliente, dedic&oacute; un largo rato al cuidado de su cuerpo, y en la preparaci&oacute;n del mismo para agradar. Se depil&oacute; todo el vello no deseado y al abordar el tema de su pubis, surgi&oacute; un debate: dudaba en afeitarse toda, lo que probablemente ser&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo para ella. Finalmente lo hizo as&iacute;.<\/p>\n<p>Se perfum&oacute;, se maquill&oacute;. Hizo una elecci&oacute;n discreta, valorizando su rostro.<\/p>\n<p>&quot;Creo que es un poco demasiado soso all&iacute;, &iquest;qu&eacute; te parece mi amor?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Eres hermosa as&iacute;, cari&ntilde;o&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Esta noche prefiero ser tu puta! &iexcl;As&iacute; es mejor&#8230; me da un perfil de zorra!&quot;<\/p>\n<p>La beso en el cuello. Est&aacute; m&aacute;s hermosa que nunca. Vuelve al ba&ntilde;o, entonces regresa con una bolsa:<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Sorpresa! &iquest;Te encanta?, llevo un conjunto super sexy.&quot;<\/p>\n<p>Dim-ups, cors&eacute;s, tangas&#8230; todo en negro, con motivos bordados. Sus pechos se destacan, no s&eacute; d&oacute;nde encontr&oacute; eso, el escote como a mi me gusta&#8230;<\/p>\n<p>&quot;Mmmm, qued&eacute;monos, te hago el amor aqu&iacute; toda la noche, &iexcl;eres demasiado hermosa!&quot;<\/p>\n<p>&quot;Demasiado tarde para dar marcha atr&aacute;s, nos esperan.&quot; ella responde riendo.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;D&oacute;n hiciste esas compras?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Esto lo encontr&eacute; en New York mientras hac&iacute;a tiempo para ir a una reuni&oacute;n&quot;<\/p>\n<p>Me deslizo detr&aacute;s de ella y paso mi mano debajo de su tanga. Me sorprende lo suave que se siente. Paso un dedo a trav&eacute;s de su raja que demuestra que est&aacute; excitada.<\/p>\n<p>&quot;D&eacute;jame terminar, vamos a llegar tarde&quot;<\/p>\n<p>Se pone un collar de perlas y un vestido de noche negro, muy bonito, con el corte perfecto para volverme loco. Tiene un marcado fashion style para vestirse. Leo en sus ojos que es mi amante y reconozco el fuego en sus ojos. R&aacute;pidamente me puse mi traje negro con una camisa blanca. Se requiere vestimenta adecuada. Ya es la hora. Mi coraz&oacute;n late a 100 por hora, tengo escalofr&iacute;os y un nudo en el est&oacute;mago, pienso en las fotos que me mostr&oacute; del lugar.<\/p>\n<p>Un taxi nos espera abajo, 1h30 de viaje. Llegamos a una propiedad grande, en el medio se asienta una gran mansi&oacute;n de dos plantas, bastante antigua al parecer pero magn&iacute;ficamente mantenida. Llamamos, un hombre viene a abrir.<\/p>\n<p>&quot;Elizabeth, me alegro de verte, &iexcl;entra!&quot;<\/p>\n<p>Son las 21:00 h, Barry, el &laquo;colaborador&raquo; de Elizabeth nos da la bienvenida. Su esposa tambi&eacute;n viene a recibirnos. Una mujer de 35 a&ntilde;os, con un cuerpo filiforme.<\/p>\n<p>&quot;Bienvenidos. Vamos a tener una noche muy agradable, vais a ver&quot;.<\/p>\n<p>Barry mira el trasero de Elizabeth. Me pongo un poco celoso, se est&aacute; aferrando a eso. Su esposa me detalla el buffet. Entramos en el gran sal&oacute;n. Hay alrededor de unas veinte parejas. Barry nos presenta a la asamblea, pero su anuncio cae en la indiferencia general. Se han formado peque&ntilde;os grupos. Se instala el buffet en la parte de atr&aacute;s de la sala, nos serviremos una bebida. Elizabeth se vuelve hacia m&iacute;, la abrazo.<\/p>\n<p>&quot;Te amo&quot; me dice.<\/p>\n<p>La sala empieza a vaciarse gradualmente. Barry viene a vernos.<\/p>\n<p>&quot;Todos han llegado, la fiesta comenzar&aacute; pronto&quot;.<\/p>\n<p>Al ver que Elizabeth y yo estamos un poco separados del resto, nos propone juntarnos con otras 2 parejas. Es una buena oportunidad para conocernos. Barry nos explica que todas las habitaciones de la casa son accesibles excepto una: su oficina cerrada. Por lo tanto, tenemos derecho a visitar todos los rincones del edificio. Elizabeth obviamente est&aacute; m&aacute;s c&oacute;moda que yo. Pasamos por todas las habitaciones de la planta baja. Durante el recorrido vimos peque&ntilde;os grupos conversando sobre diversos temas. En una gran habitaci&oacute;n, con m&uacute;sica de fondo, dos mujeres inician un baile muy er&oacute;tico. La noche y la bebida comienzan a hacer efecto.<\/p>\n<p>Vamos a la planta alta. Entonces Barry supone que no debe haber mucha gente. Descubrimos que los pasillos son bastante laber&iacute;nticos. Barry va de habitaci&oacute;n en habitaci&oacute;n. Al abrir una puerta, se encuentra con una pareja en completa acci&oacute;n. Les susurra el motivo de nuestra presencia, despu&eacute;s del acuerdo de los participantes entramos en la habitaci&oacute;n. Una mujer yace con los ojos vendados, un hombre la folla brutalmente mientras que otro, probablemente su marido, est&aacute; c&oacute;modamente instalado en un sill&oacute;n y observa la escena tomando un trago.<\/p>\n<p>Abandonamos esa pieza y finalmente llegamos a las &uacute;ltimas habitaciones de la casa. &Eacute;stas no est&aacute;n abiertas, nos explica, s&oacute;lo durante sus fiestas de desenfreno. Hay un &quot;calabozo&quot; y descubro lo que es un glory hole. Nos vamos.<\/p>\n<p>Elizabeth est&aacute; en todos on fire, puedo verla. Antes de volver a la planta baja, agarro a Elizabeth por el brazo y la abrazo. Nos besamos. Pone su mano en mi paquete y sonr&iacute;e.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;No durar&aacute;s mucho!&quot;<\/p>\n<p>&iexcl;Traicionado por mi erecci&oacute;n! Ella me conoce. Estoy demasiado excitado.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Dame un peque&ntilde;o regalo entonces ya que me voy a correr r&aacute;pido!&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;A m&iacute;?, &iexcl;no te voy a hacer nada! Pero te encontrar&eacute; una boca para eso&quot;<\/p>\n<p>Tiene los ojos vidriosos, debe de estar al borde del orgasmo intelectual, eso no no me sorprender&iacute;a. Se me hace un nudo en la garganta, la emoci&oacute;n me retuerce el est&oacute;mago y me estira el pene. Bajamos. Los grupos se dispersan. Elizabeth me lleva a la habitaci&oacute;n donde la m&uacute;sica estaba ardiendo. A ella le gusta la m&uacute;sica, le gusta bailar. S&eacute; que este baile es para m&iacute;. Me siento en un sof&aacute; y la observo bailar. Tambi&eacute;n bailan otras parejas, mujeres solteras, hombres al acecho. Las parejas no parecen existir. &iquest;Qui&eacute;n esta con quien&#8230;?<\/p>\n<p>Elizabeth cierra los ojos, se para en medio de la habitaci&oacute;n y disfruta que yo la mire. Una pareja se sienta a mi lado en el sof&aacute; y empiezan a acariciarse. Los ignoro, pero despu&eacute;s de unos minutos me doy cuenta de que la mujer est&aacute; chupando al hombre, su sexo apenas sal&iacute;a de los pantalones. Se detiene por un momento cruz&aacute;ndose con mi mirada, se saca el pene de la boca y me sonr&iacute;e. Puede ser una invitaci&oacute;n&#8230; &iquest;para chuparme tambi&eacute;n?, respondo con una sonrisa y ella reanuda su tarea, el hombre gru&ntilde;e, con los ojos desenfocados. Miro hacia donde estaba Elizabeth, muy pegada a otra mujer. Muy hermosa, cabello negro y corto, formas perfectas. Le susurra algo al o&iacute;do, las dos mujeres se vuelven hacia m&iacute;. Se acercan.<\/p>\n<p>&quot;Hola, soy Sabrina&quot;<\/p>\n<p>&quot;Eehh&#8230; Hola. Yo soy Ralph. Encantado de conocerte.&quot;<\/p>\n<p>Elizabeth muestra una gran sonrisa y un aire de desaf&iacute;o.<\/p>\n<p>&quot;Voy a buscar algo para tomar y me unir&eacute; a ustedes&quot;. Dijo Elizabeth.<\/p>\n<p>&quot;Ralph, &iquest;te gustar&iacute;a ir a un lugar m&aacute;s tranquilo?&quot;. Sabrina estira su brazo y me levanta del sof&aacute;. La sigo, ella sostiene mi brazo. Toma el pasillo y se detiene en la primera puerta, por el mobiliario parece una especie de tocador con bancos, sillas y varios cojines.<\/p>\n<p>Entramos en la habitaci&oacute;n. No hab&iacute;a nadie. Tanto mejor. Sabrina me hace sentar en una especie de banco y trae una silla para ella. Pasa su brazo por mi hombro, me acaricia la mejilla con la parte externa de la mano y me da un delicado beso en la comisura de mis labios. Apoya su cabeza en mi hombro mientras me acaricia la nuca. Se levante, trae un almohad&oacute;n y se arrodilla sobre &eacute;l entre mis piernas. Lentamente me baja los pantalones y agarrar mi polla. La mira, su lengua hace contacto con mi glande, sin dejar de mirarme a los ojos la engulle. Es rom&aacute;ntica. Le acaricio el pelo, sus ojos expresan complacencia. Elizabeth se une a nosotros y se sienta a mi lado. Tres vasos y una botella.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo lograste convencerla?&quot; Logr&eacute; articular entre dos movimientos de succi&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Por qu&eacute; convencerla? Muy sencillo: le pregunt&eacute; si quer&iacute;a conocerte y ella dijo que s&iacute;&quot;.<\/p>\n<p>Sabrina se rio con mi polla en su boca. Ella lo retira para d&aacute;rselo a Elizabeth.<\/p>\n<p>Liz le acarici&oacute; el ment&oacute;n, despu&eacute;s el pelo:<\/p>\n<p>&quot;No mi amor. Contin&uacute;a. Despu&eacute;s yo tambi&eacute;n voy a disfrutar de tu cuerpo, &iexcl;hermosa m&iacute;a!&quot;. &iexcl;Oops! Sorprendido por la respuesta de mi esposa.<\/p>\n<p>Elizabeth se apoy&oacute; contra m&iacute;. Ella tambi&eacute;n iba dar de s&iacute; misma. Empezamos a besarnos. Tres o cuatro movimientos m&aacute;s de Sabrina y me corr&iacute;. Mantuvo mi pene en su boca hasta que terminaron mis descargas. Despu&eacute;s apoy&oacute; su frente en mi rodilla y dej&oacute; escapar mi sagrado l&iacute;quido. Y as&iacute; se qued&oacute; como absorta.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;La noche acaba de comenzar mi amor!&quot; dijo mi esposa.<\/p>\n<p>Elizabeth la tom&oacute; de los cabellos e hizo que la cabeza de Sabrina quedara mirando hacia el techo. La chica permaneci&oacute; sumisa, sin reacci&oacute;n, con su boca abierta, la mirada extraviada. Ojos tristes. Lisa la tom&oacute; del ment&oacute; y sus miradas se enfrentaron. Escena estremecedora: Elizabeth dominante, imperativa, segura de s&iacute; misma, determinada a satisfacer sus deseos con la chica; Sabrina subordinada, rendida, dispuesta a obedecer lo que sea. Mi esposa se movi&oacute; hacia adelante y meti&oacute; su lengua en la boca de Sabrina, sin soltarla de los cabellos. La joven ten&iacute;a unos pechos grandes, libres bajo el vestido. &iexcl;Curvas y mucho encanto! Mi mujer la estaba besando, saboreando el momento, sacando y volviendo a meter la lengua en la boca de ella. Vi que un movimiento de escalofr&iacute;o recorri&oacute; la columna de Elizabeth.<\/p>\n<p>Otra pareja hab&iacute;a entrado en la sala y disfrutaban del espect&aacute;culo, sentados en el banco de enfrente. La mujer estaba de espaldas por su hombre, que hab&iacute;a pasado una mano entre sus piernas levant&oacute; su falda de color rojo oscuro, se desliz&oacute; en ella, a tientas en la intimidad de su compa&ntilde;era. Me levant&eacute;, con los pantalones a la altura de los tobillos, y serv&iacute; champa&ntilde;a a mis dos amantes. La puerta permanec&iacute;a abierta. Peque&ntilde;os grupos pasaban riendo. Sabrina se sent&oacute; en el borde del banco y se levant&oacute; el vestido. Elizabeth lo besa por todas partes, fren&eacute;ticamente, estaba como pose&iacute;da. La chica no llevaba bragas, abri&oacute; las piernas y desafi&oacute; a Elizabeth:<\/p>\n<p>&quot;T&oacute;matelo con calma, haz que el momento dure bastante&quot;.<\/p>\n<p>Sabrina agarra su bolso y toma un paquete de cigarrillos. Enciende uno, bebe uno sorbo de champ&aacute;n y echa la cabeza hacia atr&aacute;s con un suspiro. Ella gu&iacute;a a Elizabeth, que queda atrapada entre sus piernas, lame, alterna, acaricia, acelera, frena, la penetra con un dedo. Est&aacute; con los ojos entrecerrados, concentrados. Me paro detr&aacute;s de Sabrina y le beso el cuello. Gimi&oacute;.<\/p>\n<p>El hombre que hab&iacute;a entrado con otra mujer me llama.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Le gusta mi esposa, se&ntilde;or?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Eh&#8230; si por supuesto&quot;<\/p>\n<p>Realmente era una mujer hermosa, s&iacute;: tinte berenjena, falda y bustier, muy delgada, pechos peque&ntilde;os sostenidos por lencer&iacute;a. En ese momento parec&iacute;a haber entrado en un trance org&aacute;smico, reemplaz&oacute; la mano de su esposo por la suya y se frotaba violentamente el sexo para obligarse a correrse. Elizabeth que hab&iacute;a presenciado la escena me susurra al o&iacute;do:<\/p>\n<p>&quot;Es muy hermosa, t&uacute; deber&iacute;as acompa&ntilde;arlos&quot; Una vez dicho esto Elizabeth se sumerge de nuevo en su trabajo, arrancando de la boca de Sabrina un gemido ronco y sordo.<\/p>\n<p>Me levanto y voy hacia la mujer. La beso con ternura y sus ojos confirman la sugerencia de mi esposa.<\/p>\n<p>&quot;Ella es Cecile&quot; dice su marido que hab&iacute;a entrado con ella.<\/p>\n<p>&quot;Hola Cecilia, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s? Mi nombre es Ralph&quot;<\/p>\n<p>C&eacute;cile no responde. El hombre me invita a quedarme con ellos. El espect&aacute;culo es surrealista y provoca una erecci&oacute;n de mi parte.<\/p>\n<p>&quot;Tranquilo Ralph. Me llamo Kovalchuk.&quot; Me estira la mano para saludarme. &quot;&iquest;Vives en Winnipeg?, tienes acento franc&eacute;s&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Vivimos en Montreal&quot; y le se&ntilde;alo a mi esposa.<\/p>\n<p>Gente de la alta sociedad inmersa en la lujuria. El hombre me hace un movimiento con la cabeza para que me ocupe de su mujer. Obedezco, me acerco a C&eacute;cile, paso mi pulgar por su labio, ella abre la boca pero no sus ojos. Ella espera que su esposo o yo la follemos seg&uacute;n nuestros dict&aacute;menes. Su marido, con un movimiento de la mano, me invita a sumergir mi pene en ella. Cecilia parece concentrada.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Ven a follarla, ella solo est&aacute; esperando esto!&#8230; Toma su culo, su co&ntilde;o o su boca&#8230; haz lo que quieras&quot;.<\/p>\n<p>Crudas palabras que contrastan con el fino estilo de este acomodado buen caballero. Me preparo y me sumerjo en ella. C&eacute;cile no reacciona, est&aacute; empapada, completamente dilatada. &iexcl;Notoriamente la joven evacu&oacute; demasiado jugo de amor! Un poco de ida y vuelta y empiezo a sentir su placer. Ofendido por su falta de reacci&oacute;n la empiezo a follar m&aacute;s fren&eacute;ticamente, pero su marido me llama al orden, as&iacute; ella no puede chup&aacute;rselo bien, sacudida en todas direcciones por mis embestidas.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Date la vuelta, perra, &eacute;l te la va a meter por el culo!&quot;<\/p>\n<p>Nadie me pide mi opini&oacute;n. Cumplo. Ella se pone a cuatro patas, sin soltar a su hombre, se la chupa, ahora con una verdadera furia. &Eacute;l est&aacute; cada vez m&aacute;s excitado al verme follar a su mujer. Apunto mi pene frente a su culo. Lo humedezco con sus propios fluidos, y la penetro, se desliza sola. Nunca hab&iacute;a visto a Elizabeth tan mojada como esta mujer. Me vuelvo hacia mi esposa, para ver d&oacute;nde est&aacute;: ha invertido los papeles, mi mujer se contorsiona bajo las caricias orales de su amante soltando peque&ntilde;os gritos. Liz es hermosa cuando se corre.<\/p>\n<p>Estoy entre las nalgas de Cecile. Ella est&aacute; m&aacute;s receptiva ahora. La limo fuerte, gime, gime, chilla bajo mis embates. Parece excitar a su marido que se corre en su boca. Ella no traga, medio ausente, baja su cabeza&#8230; el semen brota de su boca.<\/p>\n<p>El hombre toma su copa de champ&aacute;n. Agarra del ment&oacute;n de su amada, lo levanta en atr&aacute;s y dejar correr el champ&aacute;n en su boca, en su cara. C&eacute;cile se echa a re&iacute;r, una risa nerviosa, seguida de espasmos caracter&iacute;sticos de un orgasmo violento, se pone r&iacute;gida, yo acelero el movimiento, provocando reacciones en cascada de mi pareja. Ella me ruega que pare: &quot;Je t&#39;en prie, qu&eacute;b&eacute;cois&quot; [Por favor, quebequ&eacute;s]. Me retiro, ella se va r&aacute;pidamente de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Ella siempre necesita una ducha en estos casos. Pero te puedo asegurar que has estado a la altura de nuestras expectativas. &iexcl;Gracias!&quot; me dijo su marido.<\/p>\n<p>Por su parte, Elizabeth est&aacute; sumergida entre unos cojines. Sabrina la deja, Elizabeth ni la mira cuando se va, ni una palabra. Ella me tiende la mano. Voy hacia ella. Recuperamos el aliento.<\/p>\n<p>&quot;La noche no ha terminado&quot; Me dice.<\/p>\n<p>Tomamos un profundo sorbo de champ&aacute;n. Beso a mi esposa. Un merecido descanso. Ella acaricia mi sexo.<\/p>\n<p>&quot;Te amo&quot;<\/p>\n<p>Hagamos un primer inventario. Llegamos hace m&aacute;s de una hora, un recorrido r&aacute;pido acompa&ntilde;ados por el due&ntilde;o, Elizabeth negocia favores con una extra&ntilde;a, que me la chupa y se folla a mi media naranja en un banco de un tocador. Por mi parte, aprovech&eacute; las nalgas acogedoras de C&eacute;cile, una fina burguesa, distinguida, de alto nivel social que se ha hundido en el libertinaje. Elizabeth est&aacute; acostada en el banco, su cabeza en mis muslos. Acaricia mi polla.<\/p>\n<p>&quot;Hice bien en depilarme todo, es muy dulce, te da una buena polla&quot;<\/p>\n<p>Quedamos solos en la habitaci&oacute;n. Lisa inclina la cabeza y me toma en la boca. Despu&eacute;s de algunos ida y vuelta:<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Ajj! Tu polla huele al culo de la morena&quot;.<\/p>\n<p>A Elizabeth realmente no le gusta chuparme despu&eacute;s de la sodom&iacute;a, lo olvid&eacute;. Su cara est&aacute; como congelada, con una especie de melancol&iacute;a. El momento es seguido por una intensa verg&uuml;enza. Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que estamos haciendo all&iacute;? Podr&iacute;amos irnos de inmediato. El abrazo que sigue es un momento m&aacute;gico de complicidad. Es exactamente lo que quer&iacute;amos. Pero&#8230; no nos movemos.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te fue bien con Sabrina? No sab&iacute;a que te atra&iacute;an las mujeres.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Yo tampoco lo sab&iacute;a. No estuvo mal&quot;<\/p>\n<p>Elizabeth huele a sexo. Su perfume ahora est&aacute; cubierto por el olor de la saliva y los fluidos del amor. El momento se prolonga. Sin fuerzas, sin ganas, estamos bien aqu&iacute;. El hermoso vestido negro de Elizabeth est&aacute; empapado de humedad. Comienzan a aparecer manchas blancas.<\/p>\n<p>&ldquo;Tendremos que tomar un taxi para llegar al hotel. Mis pantalones tienen una larga mancha blanquecina. Elizabeth rueda sobre su espalda, su cabeza todav&iacute;a en mi regazo, me mira a los ojos.<\/p>\n<p>&quot;Quiero continuar.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Okey&quot;<\/p>\n<p>Nos besamos, su olor a zorra me excita, mi erecci&oacute;n no se debilita. Entra una pareja a la pieza. Se besan, se acarician, se tocan, como si fuera un momento que llevaban mucho tiempo esperando. Los observamos. Una verdadera pel&iacute;cula porno en vivo. La mujer, una peque&ntilde;a morena gordita se vuelve hacia la pared y arquea la espalda. El hombre solo desabrocha la bragueta de sus pantalones y, t&oacute;malo, as&iacute;, en seco. No nos han visto, est&aacute;n demasiado ocupados. El hombre literalmente desgarra a su compa&ntilde;era, que grita de placer sin freno. Otra pareja los mira desde el pasillo<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Vamos, ven!&quot; Elizabeth me tira del brazo. Su paso no es muy seguro, est&aacute; un poco en otra parte. Parece que ella hab&iacute;a estado esperando esto durante mucho tiempo. Camina como una borracha, con el vestido sucio. Sus arreglos matutinos son solo un recuerdo, su cabello enmara&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Es el momento del Satya Loka! &iexcl;Es el momento del Satya Loka!&quot; Alguien pas&oacute; por los pasillos anunciando en voz alta haciendo sonar una campana, Tal&aacute;n tal&aacute;n, tal&aacute;n tal&aacute;n. &quot;&iexcl;Todos al sal&oacute;n principal! &iexcl;Todos al sal&oacute;n principal! &iexcl;Es el momento del Satya Loka!&quot;<\/p>\n<p>Nos miramos con Elizabeth. Le pregunto a una pareja que pasaba en el pasillo. &quot;&iquest;Qu&eacute; es eso? &iexcl;De qu&eacute; se trata?&quot;<\/p>\n<p>&quot;El Satya Loka, vamos, no te demores, ya empieza.&quot; Me respondi&oacute; una mujer. No entend&iacute; nada, es como si me hubiera hablado en zul&uacute;. Elizabeth me muestra a trav&eacute;s de su celular que Satya Loka es un t&eacute;rmino del hinduismo que describe el plano m&aacute;s elevado de la conciencia y lo m&aacute;s alto de los reinos celestiales.<\/p>\n<p>Bien, como todos los dem&aacute;s nos trasladamos al amplio sal&oacute;n principal. Hab&iacute;a desplazado el mobiliario hacia los costados. Solo qued&oacute; en el centro una lujosa y mullida alfombra. En el medio de la alfombra estaba Barry elegantemente vestido. Todos los dem&aacute;s se acomodaron (nos acomodamos) alrededor de &eacute;l manteniendo una distancia 3 o 4 metros.<\/p>\n<p>&quot;Damas, caballeros, nuevamente les agradezco vuestra presencia. Espero que todos est&eacute;n disfrutando de esta hermosa noche. Lleg&oacute; lo que todos esperamos: &iexcl;Es el momento del Staya Loka!&quot; Dijo Barry.<\/p>\n<p>Algunos aplaudieron, otros dijeron &quot;&iexcl;Bravo!&quot; Todo el mundo estaba euf&oacute;rico con esa cosa del Staya Loka.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Comencemos!&quot; anunci&oacute; Barry. &quot;Por favor, invitamos a nuestro amigo &iexcl;Glen Barber!&quot;<\/p>\n<p>Otra vez aplausos y &quot;&iexcl;Bravo!&quot;. &iquest;Glen Barber? Ni idea de quien era. Pero no estaba entre los presentes en el sal&oacute;n. Despu&eacute;s de unos segundos por una de las puertas que comunican al recinto apareci&oacute; un hombre de cerca de 60 a&ntilde;os, muy bien vestido, con una corbata de mo&ntilde;o color caf&eacute;. Buen f&iacute;sico, alto, quiz&aacute;s con algunos kilos de m&aacute;s, con calvicie, solo ten&iacute;a cabellos por encima de las orejas y en la nuca. Notoriamente una persona importante de la alta sociedad de Winnipeg, todos ansiosos por saludarlo y decirle unas palabras.<\/p>\n<p>Se par&oacute; junto a Barry. Se dieron la mano muy sonrientes.<\/p>\n<p>&quot;Ahora llamaremos a la diosa Rati&quot; dijo Barry.<\/p>\n<p>Siguiendo el ejemplo de mi esposa busqu&eacute; r&aacute;pidamente en internet: Rati &#8211; diosa del amor y del deseo sexual, de extrema belleza. Su nombre viene del s&aacute;nscrito y significa disfrutar, deleitar de todo tipo de placer f&iacute;sico.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;S&iacute;&iacute;&iacute;!&quot; a coro gritaron todos.<\/p>\n<p>Barry gir&oacute; 360 grados, mir&oacute; a todos los que est&aacute;bamos a su alrededor, extendi&oacute; su brazo derecho y con su dedo &iacute;ndice se&ntilde;al&oacute; a Elizabeth. Los que estaban cerca de nosotros nos saludaban, la tocaban, la felicitaban, felicitaban a m&iacute; tambi&eacute;n. Ella sin demora y sin titubear se dirigi&oacute; a los dos hombres en el centro del sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Glen la tom&oacute; de sus manos, despu&eacute;s la agarr&oacute; del ment&oacute;n, pas&oacute; su pulgar por sus labios e introdujo en su boca sus dedos &iacute;ndice y mayor. Ella qued&oacute; embelesada le chup&oacute; los dedos a Glen. Parec&iacute;a fascinada. &Eacute;l sac&oacute; los dedos de su boca y de inmediato Barry, desde atr&aacute;s, puso sus manos en los hombros de mi esposa. La masaje&oacute; en los hombros y en el cuello, ella se contorsionaba; evidentemente super excitada. Entre los dos hombres comenzaron lentamente a sacarle sus medias, la tanga y desabrochando el vestido le sacaron el soutien. Solo qued&oacute; con su vestido negro.<\/p>\n<p>En el &laquo;p&uacute;blico&raquo; un silencio sepulcral. Todos con la atenci&oacute;n fija en esas tres personas.<\/p>\n<p>Ahora es Elizabeth quien comienza a desvestir a los dos hombres, por turnos, le saca una prenda a Barry y otra a Glen y as&iacute; sucesivamente. Lleg&oacute; el momento de sacarle el slip a Glen, lo hizo caminando a su alrededor y con un dedo se lo baj&oacute; hasta que la prenda cay&oacute; al suelo. Sali&oacute; a relucir un pene normal ya en plena erecci&oacute;n. Ella se arrodill&oacute; frente a &eacute;l, acarici&oacute; su pene con sus mejillas, despu&eacute;s con sus labios, m&aacute;s tarde con la punta de su lengua, y lo ocult&oacute; totalmente en su boca, as&iacute; quedaron unos segundos sin moverse.<\/p>\n<p>Mi esposa sac&oacute; el pene de su boca y gir&oacute; quedando de espalda a Glen. De rodillas. Barry trajo dos cojines y los puso en las rodillas de Lisa. De esa forma su pelvis iba a quedar algunos cent&iacute;metros por encima de la de los dos hombres. Glen que ya ten&iacute;a su miembro lubricado por la muy breve estad&iacute;a en la boca de Liz, tambi&eacute;n se arrodillo de espaldas a ella.<\/p>\n<p>&iexcl;Oh sorpresa! Nunca hab&iacute;a visto eso: Elizabeth extiende sus brazos horizontalmente hacia sus costados. Parece una cruz humana. Las palmas hacia arriba. Glen comienza a tocarle con sus pulgares y con la punta de su sexo su orificio anal. Cuando considera que ella ya est&aacute; receptible, pasa su brazo izquierdo por delante de su cintura y dirige su pene a la entrada de su culo. La penetra. Mientras tanto Barry apoya sus manos en los hombros de ella para que mantenga el equilibrio. Glen empuja un poco m&aacute;s. Elizabeth emite un grito lastimero y de placer. Silencio total en los dem&aacute;s asistentes.<\/p>\n<p>Ella mantiene los brazos extendidos horizontalmente. Parece un ritual&#8230; es un ritual.<\/p>\n<p>Glen inicia una serie de saca y entra en el tubo de Lisa. Apenas deja adentro su glande e inmediatamente introduce todo su miembro cada vez m&aacute;s profundo. Los alaridos de ella son pat&eacute;ticos y excitantes para los tres que est&aacute;n en el centro de la pieza y notoriamente para los espectadores, yo entre ellos.<\/p>\n<p>En la concurrencia comienzan a verse hombres que sacan sus penes de sus pantalones para masturbarse, mujeres que se llevan sus manos a sus entrepiernas, hombres que meten sus manos por debajo de las faldas de las mujeres, mujeres que acaricias los bultos de los hombres que est&aacute;n a su lado. Pero todos&#8230; todos&#8230; todos, con la vista fija en Elizabeth, Glen y Barry.<\/p>\n<p>Finalmente Glen introduce totalmente su miembro en el culo de Elizabeth y as&iacute; lo mantiene durante varios segundos. Mi esposa emite un leve gemido, sus brazos extendidos ya no los mantiene muy firmes. Glen hace una se&ntilde;a con su cabeza a Barry y &eacute;ste clava, de una, su polla en el co&ntilde;o de Liz. Ella emite un &laquo;&iexcl;ugghh!&raquo; Pierde fuerza, pierde equilibrio, sus brazos extendidos se caen. Los hombres inician un arm&oacute;nico y sincronizado vaiv&eacute;n en ella.<\/p>\n<p>Entre el p&uacute;blico una mujer emite un gemido. Barry se detiene manteniendo su pene dentro de Lisa, mira hacia donde hab&iacute;a venido el gemido:<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Silencio!&quot; Y continua junto a Glen taladrando r&iacute;tmicamente a mi mujer.<\/p>\n<p>Sabrina que estaba muy cerca de m&iacute; estira la mano en un gesto para que me acerque a ella. Pone su brazo sobre mi hombro, me susurra al o&iacute;do: &quot;Tranquilo&quot;. Su mano empieza a acariciar mi pene a trav&eacute;s del pantal&oacute;n. Muy pocas caricias fueron suficientes para venirme en seco vestido, en mi ropa interior y en mi pantal&oacute;n. Apoy&eacute; mi boca en su hombro para no emitir ning&uacute;n sonido. Ella se dio cuenta: &quot;Tranquilo amor&quot;. Me tom&oacute; tiernamente de la cabeza. &quot;Est&aacute;s conmigo&quot;.<\/p>\n<p>Los dos hombres del centro comienzan a acelerar sus movimientos cada vez m&aacute;s fren&eacute;ticamente. Elizabeth apoya su espalda en el cuerpo de Glen, Barry toma sus pezones y se los retuerce. Ella grita todo tipo de sonidos, creo que est&aacute; en un orgasmo continuo, se retuerce, se contorsiona. Glen emite como un aullido anunciando su eyaculaci&oacute;n adentro de Liz, se mantiene quieto dejando que su miembro descargue todo su semen dentro de ella. Barry da tres cachetazos en las tetas, vuelve a retorcerle un pez&oacute;n, ella exhalar un largo y fuerte grito. Glen evita que se desplome y Barry dispara toda su artiller&iacute;a en su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Los tres permanecen acoplados. La gente mirando con admiraci&oacute;n. Elizabeth mueve un poco su cabeza e intenta mover un brazo. Comienza a recuperarse lentamente. Glen se desacopla primero, despu&eacute;s Barry, y Lisa clava su cabeza en la alfombra. Glen trae una silla con reposabrazos y la ayuda a sentarse en ella. Se funde con Elizabeth en un apasionado beso. Se retira. Barry se acerca con su verga embadurnada de los fluidos de Lisa y de los suyos; le pasa el miembro por las mejillas y los labios, pero ella est&aacute; muy extenuada.<\/p>\n<p>Los espectadores comienzan a comentar en voz baja, ahora s&iacute; se puede hablar: &quot;&iexcl;Qu&eacute; mujer!&quot; &#8211; &quot;&iexcl;Esto es de antolog&iacute;a! &#8211; &quot;&iexcl;Estuvo brillante!&quot; &#8211; &quot;&iexcl;Una obra maestra!&quot; &#8211; &quot;Se&ntilde;or, &iquest;usted es su esposo? &quot;&iexcl;felicitaciones, realmente felicitaciones!&quot;<\/p>\n<p>Se desarm&oacute; la rueda que rodeaba a los tres del ritual. Unos iban a saludar y a felicitar a Elizabeth, otros me felicitaban a m&iacute;. Inmediatamente Glen se visti&oacute; lo mejor que pudo y se encamin&oacute; a la salida.<\/p>\n<p>&quot;Senador Barber, senador Barber, &eacute;l&quot; (se&ntilde;al&aacute;ndome a m&iacute;) &quot;&eacute;l es esposo de Elizabeth&quot; dijo uno.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Ahhh! Qu&eacute; bien. Entonces t&uacute; eres Ralph, mucho gusto, senador Glen Barber. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Eeehh&#8230; s&iacute;. Soy Ralph (yo ya era famoso en Winnipeg). Igualmente un gusto. &iexcl;Muy bien y usted senador?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Mi amigo, estoy con poco tiempo.&quot; Puso su mano en mi hombro. &quot;Tienes que convencer a Elizabeth. Le hice una propuesta laboral. Es una excelente profesional. Ella te va a explicar en que consiste, pero te doy un peque&ntilde;o adelanto: si gano las elecciones para Primer Ministro de Manitoba la quiero como Ministra de Econom&iacute;a. &iexcl;Cuento contigo! Mucho gusto de haberte conocido. Je dois m&#39;en aller [Tengo que irme]. &Agrave; bient&ocirc;t! [No vemos pronto]. Ah, escucha, hay una limusina esper&aacute;ndolos afuera para llevarlos al hotel.&quot;<\/p>\n<p>Se acerca Anne, la esposa de Barry. Me agarra por el hombro:<\/p>\n<p>&quot;No hemos podido charlar nada Ralph. Espero que en vuestra pr&oacute;xima visita conversemos algo.&quot; Me dijo apoyando su pierna en mi pene.<\/p>\n<p>&quot;Eres muy hermosa Anne, Barry es un afortunado en tenerte como esposa.&quot;<\/p>\n<p>Me sonri&oacute; y se dio vuelta a saludar a otros invitados.<\/p>\n<p>Estamos de vuelta en Montreal. Yo no soy el de antes. Winnipeg parece ser un antes y despu&eacute;s en mi forma de ver la vida, sobre todo en el aspecto sexual. Ahora no estoy tan seguro en aquella idea de introducirnos en el mundo de la org&iacute;a. Incluso me estoy cuestionando la conveniencia de haber tra&iacute;do a aquel tipo que se foll&oacute; a Elizabeth en mi presencia.<\/p>\n<p>Siento temores de que Elizabeth vaya a continuar a mi lado. Si nos mantenemos como hasta ahora, ser&iacute;a como no tenerla: ella no puede disimular su atracci&oacute;n por su &laquo;colaborador&raquo; Barry. Si acepta trabajar con Glen Barber, seguramente ganar&aacute; mucho dinero y ganar&aacute; prestigio, pero Glen se la follar&aacute; cuando y c&oacute;mo quiera. Y si se mantiene en su trabajo actual, cada tanto est&aacute; obligada a viajar a Winnipeg&#8230;<\/p>\n<p>Yo sab&iacute;a que &eacute;sta era una prueba de riesgo. Parec&iacute;a que no, pero s&iacute;: soy celoso. Los seres humanos somos posesivos. Lo novedoso, lo desconocido me traicionaron. Este tipo de relaci&oacute;n no encaja con mi personalidad. Perd&iacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Montreal. Aliment&aacute;bamos suficientes fantas&iacute;as. Con Elizabeth, finalmente hab&iacute;amos decidido dar el paso hacia el del pluralismo. Despu&eacute;s de una satisfactoria experiencia con otro hombre, un intruso en nuestra relaci&oacute;n, hab&iacute;amos decidido introducirnos en el mundo de la org&iacute;a, al extremo. 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