{"id":40902,"date":"2023-02-05T23:00:00","date_gmt":"2023-02-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-05T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-05T23:00:00","slug":"pornorelato-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pornorelato-1\/","title":{"rendered":"Pornorelato (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40902\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Parec&iacute;a una escena familiar de la privilegiada clase media de M&eacute;xico: una casa de veraneo en Cuernavaca, cuatro personas recostadas tomando el sol en tumbonas junto a la alberca. Padres asole&aacute;ndose junto a sus dos j&oacute;venes hijas, podr&iacute;a pensarse, sin embargo, no era precisamente as&iacute;. Manuel, el hombre que luc&iacute;a un marcado cuerpo propio de un modelo de revistas, no era el padre de las j&oacute;venes, era el novio de la madre de &eacute;stas, &Aacute;ngela, una mujer con aire fatuo recostada a su lado. La mujer le llevar&iacute;a por lo menos diez a&ntilde;os al treinta&ntilde;ero.<\/p>\n<p>Las chicas, Ana Paula, de 18 a&ntilde;os, y su hermana mayor, Angie, eran hijas del antiguo esposo de &Aacute;ngela, de quien se divorci&oacute; hac&iacute;a varios a&ntilde;os. Las j&oacute;venes pose&iacute;an un car&aacute;cter muy opuesto entre s&iacute;. La primera en nacer, Angie, al haber experimentado la separaci&oacute;n de sus padres muy peque&ntilde;a, pero ya consciente, le hab&iacute;a afectado de tal manera que desarroll&oacute; un car&aacute;cter serio, arisco; siendo m&aacute;s bien reservada, contenida emocionalmente. Ana Paula, en cambio, era muy libertina, aprovechaba cada oportunidad para obtener la satisfacci&oacute;n de cualquier capricho en la vida. Y as&iacute; iba a ser ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>Astuta como era, Ana Paula hab&iacute;a urdido que su madre fuera de compras acompa&ntilde;ada de Mar&iacute;a, la sirvienta. La joven se las hab&iacute;a arreglado para quedarse s&oacute;lo ella y su hermana en casa con Manuel.<\/p>\n<p>&ldquo;Qu&eacute; rico abdomen de lavadero tiene el nuevo novio de mam&aacute;, &iquest;no te parece?&rdquo;, le coment&oacute; Ana a su hermana, mientras lo ve&iacute;a recargada en una columna. El mencionado a&uacute;n tomaba el sol tumbado.<\/p>\n<p>Manuel era ciertamente un hombre atractivo. Vestido &uacute;nicamente con su ajustado calz&oacute;n de ba&ntilde;o, ninguna mujer dejar&iacute;a de darle por lo menos un vistazo; pose&iacute;a poderosos brazos; duras piernas labradas por el ejercicio; pectorales macizos y un vientre masculino en six pack bien marcado.<\/p>\n<p>&ldquo;Ay Ana, c&aacute;llate, c&oacute;mo puedes decir eso&rdquo;, le respondi&oacute; Angie, m&aacute;s avergonzada que su hermana, incapaz de ni siquiera dirigirle la mirada al novio de su madre tras lo dicho.<\/p>\n<p>&ldquo;Es que se me hace agua nom&aacute;s de verlo&rdquo;, y la chica tall&oacute; sus muslos entre s&iacute;, como si se estuviese aguantando las ganas de orinar, as&iacute; evidenciando a d&oacute;nde se refer&iacute;a que se humedec&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Ana Paula, qu&eacute; cosas dices!&rdquo;, exclam&oacute; Angie y se alej&oacute; inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>La sonrisa maliciosa de Ana Paula evidenciaba, no obstante, que ir&iacute;a incluso m&aacute;s lejos.<\/p>\n<p>Angie fue a la cocina y tom&oacute; una bebida en lata del refrigerador.<\/p>\n<p>Cuando regres&oacute; al &aacute;rea de la alberca casi se le cay&oacute; la bebida al ver que su hermana Ana Paula le acariciaba el ya mencionado abdomen a Manuel.<\/p>\n<p>El hombre recib&iacute;a tales cari&ntilde;os justificadamente ya que las manos de la joven le aplicaban crema protectora por toda la piel. Era evidente que la chica disfrutaba de acariciarle el viril cuerpo al novio de su madre con ese pretexto.<\/p>\n<p>Las manos parec&iacute;an demasiado peque&ntilde;as para abarcar todo el cuerpo, no obstante, al ver que su hermana la estaba mirando, Ana le sonri&oacute; con la malicia totalmente expuesta en la cara.<\/p>\n<p>&ldquo;Angie, ven. Ay&uacute;dame a ponerle el bloqueador solar, no lo puedo abarcar todo yo sola, y no queremos que a Manuel se le queme la piel, &iquest;verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>La hermana se pasm&oacute; ante la petici&oacute;n de su hermana.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Verdad que no te importa Manuel? &iquest;Que ambas te lo hagamos?&rdquo;, le pregunt&oacute; con malicioso doble sentido al atendido.<\/p>\n<p>&ldquo;No, claro, para nada. Venga Angie, ay&uacute;dale a tu hermana&rdquo;, dijo aqu&eacute;l.<\/p>\n<p>Angie se qued&oacute; inerte parada donde estaba. Pens&oacute; en irse sin m&aacute;s, huyendo as&iacute; de la situaci&oacute;n, pero no pudo hacerlo pues sus piernas no se movieron.<\/p>\n<p>Su hermana tuvo que ir a por ella y tom&aacute;ndola de la mano la encamin&oacute; hacia Manuel.<\/p>\n<p>Cuando estuvo hincada ante el tendido macho Angie se sinti&oacute; inc&oacute;moda, fuera de lugar, pese a ello su hermana la anim&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos Angie, ten &mdash;y le puso en sus manos un poco de crema&mdash; p&oacute;nsela en sus piernas, ah&iacute; no le he puesto&rdquo;<\/p>\n<p>Pese a su incomodidad, Angie inici&oacute; el trabajo. El cuerpo del hombre invitaba, sin palabras, a tocarlo. Fue as&iacute; como la joven sinti&oacute; esos muslos grandes y bien macizos. Experimentar aquello produjo una descarga de sensaciones en la contenida joven.<\/p>\n<p>El hombre, por su parte, se dej&oacute; agasajar.<\/p>\n<p>Cuando terminaron de ese lado Ana le pidi&oacute; voltearse para atenderlo esta vez por detr&aacute;s. Y as&iacute; Ana Paula dio masaje a la enorme espalda mientras que Angie aplic&oacute; la crema a las pantorrillas.<\/p>\n<p>A punto de acabar, Angie pens&oacute; que, despu&eacute;s de todo, eso no hab&iacute;a sido tan obsceno. En realidad no hab&iacute;an hecho nada malo.<\/p>\n<p>&ldquo;Oye Manuel, &iquest;no te parece que tus nalgas tambi&eacute;n hay que protegerlas?&rdquo;, dijo de repente Ana Paula. Y sin esperar respuesta, as&iacute; como estaba el hombre, boca abajo, le baj&oacute; el traje de ba&ntilde;o descubri&eacute;ndole sus perfectos gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Angie no pod&iacute;a dar cr&eacute;dito. Con la mirada le cuestion&oacute; a su hermana su atrevimiento. Aquella, en respuesta, le sonri&oacute; perversa.<\/p>\n<p>Ana Paula puso un poco de crema en sus manos y tras frotar ambas la aplic&oacute; a tales gl&oacute;bulos. Y no par&oacute; ah&iacute;, sabiendo el pensar y sentir de su hermana la tom&oacute; de las manos para que ella tambi&eacute;n acariciara aquellos dos vol&uacute;menes.<\/p>\n<p>Angie no pod&iacute;a contenerse en s&iacute; misma, aquello era demasiado. Estaba sonrojada como jitomate, aunque en su fuero interno lo disfrutaba.<\/p>\n<p>&ldquo;Sabes Manuel, con pap&aacute; mi hermana y yo nos gustaba jugar al caballito. &iquest;No crees que ahora que eres como nuestro nuevo papi podr&iacute;amos jugar contigo?<\/p>\n<p>Al escuchar eso el macho sab&iacute;a a d&oacute;nde iban las intenciones de la p&iacute;cara muchacha, pero sabiendo que &Aacute;ngela tardar&iacute;a en regresar no se hizo de rogar. Se gir&oacute; situ&aacute;ndose en posici&oacute;n supina y como diciendo &ldquo;si esto es lo que quieres t&oacute;malo&rdquo;, con sus propias manos tom&oacute; de la cintura a la hermana menor, ayud&aacute;ndola as&iacute; a montarse sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Ante los ojos de la estupefacta Angie, Ana se le mont&oacute; al hombre. El calz&oacute;n a medio bajar a&uacute;n resguardaba, no obstante el sexo del var&oacute;n. Esta tela junto con la de la tanga de la joven a&uacute;n proteg&iacute;a del contacto genital entre el hombre fibroso y la delicada jovencita. Pese a ello Ana Paula inici&oacute; movimientos de adelante a atr&aacute;s como si en verdad estuviera cabalgando.<\/p>\n<p>Manuel goz&oacute; a la chicuela en toda su frescura de juventud. Para un hombre de su edad una chamaca mont&aacute;ndolo as&iacute; era un placer gustoso, de esos muy escasos pero por tanto especiales. Y gracias al car&aacute;cter de la chica incluso se puso mejor.<\/p>\n<p>&ldquo;Oye Manuel, como que me est&aacute; raspando el traje de ba&ntilde;o, &iquest;no te importa si lo retiro?&rdquo;, Ana Paula dec&iacute;a esto y sin haber terminado de hablar, o esperar respuesta, ya le bajaba el calz&oacute;n al hombre sobre el que estaba.<\/p>\n<p>Aqu&eacute;l, deseoso, movi&oacute; sus piernas deslizando la prenda hasta retir&aacute;rsela completamente.<\/p>\n<p>Angie vio, sin poder creerlo, c&oacute;mo su hermana se desvest&iacute;a, ya que hasta el top se quit&oacute;. As&iacute;, ya desnuda, Ana Paula volvi&oacute; a sentarse sobre el hombre; los sexos hicieron contacto ras con ras, longitudinalmente. El contraste entre recio hombre y tierna jovencilla era delicioso. Como si de verdad se tratara de un juego, Ana Paula continu&oacute; con su movimiento haciendo resbalar la hendidura de su sexo con el ap&eacute;ndice genital de aqu&eacute;l. Parec&iacute;an los labios de una tierna boca recorriendo a lo largo un caramelo.<\/p>\n<p>La de por s&iacute; gruesa verga se fue tonificando, hinchando y endureciendo, nada m&aacute;s sentir los finos labios sexuales de la jovenc&iacute;sima hembra que ten&iacute;a encima. Angie ten&iacute;a muy abiertos los ojos pues nunca antes hab&iacute;a visto un miembro masculino. A diferencia de su hermana, Angie era virgen, mientras que Ana Paula ya hab&iacute;a fornicado en varias ocasiones.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; divertido!&rdquo;, dec&iacute;a Ana mientras embarraba su sexo con el de aqu&eacute;l resbal&aacute;ndolo f&aacute;cilmente gracias al lubricante natural que su abertura expel&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta?&rdquo;, le pregunt&oacute; el semental que ten&iacute;a debajo.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;&rdquo;, respondi&oacute; sincera y entusiasmada. Parec&iacute;a verdaderamente una chiquilla encantada por el juego que ejecutaba.<\/p>\n<p>La suave panocha de la joven parec&iacute;a ce&ntilde;irse al pene que ten&iacute;a debajo, abri&eacute;ndosele por s&iacute; misma como deseosa de ser penetrada. Se ensalivaba cual hambrienta boca apeteciendo un manjar anhelado.<\/p>\n<p>El hombre llev&oacute; ambas manos a los tiernos pechos de la hija de su novia, y los comprimi&oacute; mientras Ana Paula re&iacute;a traviesa. Mientras esto suced&iacute;a, Angie se hab&iacute;a quedado ah&iacute; arrodillada inm&oacute;vil, at&oacute;nita ante el espect&aacute;culo que atestiguaba. Manuel, compadeci&eacute;ndose de ella, llev&oacute; una de sus manos a uno de sus senos.<\/p>\n<p>La chica se asust&oacute; de que aquel hombre le palpara ah&iacute;, sin embargo, como el toque fue gentil y sin brusquedad excesiva lo toler&oacute;; y habr&iacute;a que decir, el hombre le parec&iacute;a realmente atractivo. Luego Manuel le acarici&oacute; cari&ntilde;osamente la mejilla a Angie. Posteriormente, tom&aacute;ndola del cuello, hizo que &eacute;sta se le inclinara para que &eacute;l la besara tiernamente. Angie acept&oacute; ese afecto t&iacute;midamente, disfrut&aacute;ndolo incluso.<\/p>\n<p>Cuando los labios se despegaron Angie vio a Ana Paula. Ambas hermanas se sonrieron por fin c&oacute;mplices en aquella travesura.<\/p>\n<p>Mientras Ana Paula continuaba con su juego de &ldquo;montar al macho&rdquo;, la verga ya bien robusta a&uacute;n reposaba en el abdomen de &eacute;l, aunque cabeceaba. Se levantaba cada que se libraba del peso de ella al irse para atr&aacute;s. Como evidenciando su aspiraci&oacute;n por hacer lo que su natura imperaba, aquella erecta carne se fue irguiendo sin necesidad de ayuda. Fue as&iacute; que, luego de unos movimientos m&aacute;s:<\/p>\n<p>Sin asistencia manual, la cabezona de aquel fuste de carne, apuntando instintivamente hac&iacute;a su natural objetivo, se irgui&oacute; y se le meti&oacute; por s&iacute; misma a la chiquilla casi veinte a&ntilde;os menor. Por la diferencia de complexiones el placer para ambos fue grande. Para la chica de dieciocho a&ntilde;os aquel tama&ntilde;o era tremendo, se mordi&oacute; el labio inferior, y gimi&oacute; expeliendo el placer nunca antes sentido; para el hombre la estrechez fue deliciosa, como un tierno abrazo que adem&aacute;s se sent&iacute;a muy caliente.<\/p>\n<p>La alertada expresi&oacute;n en el rostro de Angie reflej&oacute; su estupor y espanto al atestiguar aquella uni&oacute;n de sexos. No pod&iacute;a asimilar que el novio de su madre se uniera en tal c&oacute;pula con su propia hermana. La cara de la joven parec&iacute;a la de una ni&ntilde;a que ha atestiguado c&oacute;mo su hermana ha roto algo valioso en una juguetona travesura.<\/p>\n<p>Hombre viril y tierna hembra se hab&iacute;an unido y copulaban bellamente. Las recias manos tomaban las delicadas mejillas brind&aacute;ndole sost&eacute;n a la f&eacute;mina, quien se entregaba con juvenil energ&iacute;a a su montada.<\/p>\n<p>&ldquo;Ay hijita&#8230; qu&eacute; bien montas, y qu&eacute; apretada est&aacute;s&rdquo;, dec&iacute;a aqu&eacute;l a&uacute;n metido en el juego. Ana Paula le sonre&iacute;a gozosa.<\/p>\n<p>A un lado su hermana ve&iacute;a pasmada la escena nunca antes vista. Boquiabierta, Angie parec&iacute;a ni&ntilde;a inocente ante algo que no lograba entender. El hombre, no obstante, quiso integrarla y la acarici&oacute;. El cuerpo de la joven reaccion&oacute; instintivamente y se dej&oacute; amar. Volvi&oacute; a aceptar el beso del novio de su madre, aun cuando &eacute;ste no dejaba de penetrar sexualmente a su hermana.<\/p>\n<p>Aquellos tres estaban haci&eacute;ndose el amor, y tal afecto se hizo patente cuando Ana Paula, lejos del ego&iacute;smo, le cedi&oacute; su lugar a su hermana en una muestra de generosidad.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora le toca a Angie&rdquo;, le dec&iacute;a a Manuel mientras se desmontaba de &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;No, c&oacute;mo crees!&rdquo;, dijo Angie llena de espanto, sin poder dejar de verle el b&aacute;culo de carne al hombre. Tal miembro a&uacute;n se meneaba tras el desacople de la hembra que lo hab&iacute;a resguardado.<\/p>\n<p>Sin embargo, Angie fue asistida y conminada por los otros dos compa&ntilde;eros de travesura, quienes terminaron por colocarla a horcajadas sobre el macho.<\/p>\n<p>Esta vez el hombre s&iacute; tuvo que usar sus manos ya que la chica no se lo puso f&aacute;cil, Angie amenazaba con desmontarse antes de consumar la uni&oacute;n. Adem&aacute;s, Manuel tuvo que desnudarla ya que ella a&uacute;n tra&iacute;a el traje de ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ldquo;No, esto est&aacute; mal&rdquo;, dec&iacute;a Angie, trastornada por el temor a ser penetrada por primera vez.<\/p>\n<p>Pese a la agitaci&oacute;n de la muchacha, Manuel guio su verga hasta que &eacute;sta entr&oacute; en ella, Angie chill&oacute;. El invasor le dio tiempo antes de comenzar con el mete y saque. El desvirgador la abraz&oacute; con sus fuertes brazos recost&aacute;ndola sobre s&iacute;, paciente a que ella se acostumbrara a su intromisi&oacute;n, mientras la besaba con ternura.<\/p>\n<p>Pese a que el ardor a&uacute;n estaba presente, fue el propio cuerpo de Angie el que comenz&oacute; con los movimientos de ayuntamiento. La pelvis comenz&oacute; a ir y venir de atr&aacute;s a adelante en una cabalgata natural, ligera y constante. As&iacute; aquella joven hembra mont&oacute; al macho de su madre, sin pensar tanto en ello pecaminosamente como s&iacute; disfrut&aacute;ndolo. Ana Paula animaba a su hermana alentando una mayor celeridad en sus movimientos mene&aacute;ndola de la cadera.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso, as&iacute;, hazlo m&aacute;s r&aacute;pido Angie&rdquo;, le dec&iacute;a Ana Paula con una imborrable sonrisa en su rostro.<\/p>\n<p>La hermana mayor copulaba acicateada no s&oacute;lo por su hermana, sino que m&aacute;s aun por su necesidad de apareamiento reci&eacute;n liberada; luego de haberla reprimido por a&ntilde;os estaba necesitada de eso, de felicidad; y los vehementes movimientos de su pelvis lo demostraban.<\/p>\n<p>Como aquella trabaz&oacute;n ya se mov&iacute;a por impulso propio Ana Paula se alej&oacute; de la c&oacute;pula, dej&aacute;ndolos hacer y sinti&eacute;ndose sedienta, seg&uacute;n les dijo, fue a por algo de beber. De esta manera no se supo si fue por malicia o si fue s&oacute;lo suerte pero cuando &Aacute;ngela, su madre, regres&oacute; junto con la sirvienta, hall&oacute; a Angie fornicando con Manuel.<\/p>\n<p>Ana Paula sali&oacute; indemne de tal situaci&oacute;n, mientras que Angie tuvo que dar explicaci&oacute;n de su acci&oacute;n al haber sido descubierta en plena uni&oacute;n sexual con el entonces novio de su madre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Parec&iacute;a una escena familiar de la privilegiada clase media de M&eacute;xico: una casa de veraneo en Cuernavaca, cuatro personas recostadas tomando el sol en tumbonas junto a la alberca. 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