{"id":40929,"date":"2023-02-08T23:00:00","date_gmt":"2023-02-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-08T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-08T23:00:00","slug":"reencuentro-con-fede-y-el-final-de-la-fiesta-bondagera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/reencuentro-con-fede-y-el-final-de-la-fiesta-bondagera\/","title":{"rendered":"Reencuentro con Fede y el final de la fiesta bondagera"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40929\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Federico, el hombre de gris, me mand&oacute; un mensaje esa tarde, esperaba verme linda a la noche: el audio remarcaba &ldquo;linda&rdquo; con &ldquo;a&rdquo;, lo que claramente deb&iacute;a interpretar como el pedido para verme un poco m&aacute;s &ldquo;femenino&rdquo; que desde la &uacute;ltima vez. No era tarea dif&iacute;cil para ser sinceros: apenas super&oacute; el metro setenta y soy delgado; en cuanto a mi rostro, labios rojos y carnosos herencia de mi madre, se destacan del resto de las facciones. Adem&aacute;s, hab&iacute;a dejado crecer el flequillo lacio y casta&ntilde;o un poco m&aacute;s all&aacute; de las cejas, el cual acostumbraba acomodar con un soplido vertical. Otro detalle que desdibuja cualquier atisbo varonil, son los enormes lentes de pasta que enmarcan ojos peque&ntilde;os y almendrados, huidizos al contacto visual.<\/p>\n<p>Eran las nueve de la noche cuando entr&eacute; al ba&ntilde;o de un pub en la calle Lavalle para cambiarme. Remera oscura que dejaba el ombligo al aire con campera y short de cuero negro en juego con borcegu&iacute;es en el mismo tono. Mis piernas cubiertas por media de red oscura en combinaci&oacute;n con el esmalte de u&ntilde;as y el delineador de ojos azulados. Mi boca la pinte bien roja y sal&iacute; ligero a la calle sin reparar en las miradas ajenas. El auto de Federico estaba en el lugar de siempre, sub&iacute; y lo salud&eacute; con un beso h&uacute;medo y prolongado.<\/p>\n<p>Estas hecho una bebota, hermosa, me dan ganas de comerte toda, &iexcl;mi amor! &#8211; me felicito mientras encorvado sobre m&iacute; torso , aprovechaba a besar generosamente mis tetillas, hurgando con la mano libre en mis genitales. Suspire de placer, todav&iacute;a recordaba la flor de cogida que me hab&iacute;a dado la semana anterior<\/p>\n<p>&iquest;Queres que te la chupe? -ofrec&iacute; entre risitas.<\/p>\n<p>Nada me har&iacute;a m&aacute;s feliz, pero ahora vamos a ir a un lugar especial, a una fiesta y quiero que est&eacute;s preciosa como ahora, con la trompita impecable- sonri&oacute; apoyando su mano en mi rodilla.<\/p>\n<p>Una fiesta, &iquest;una fiesta chanchita? &#8211; acote<\/p>\n<p>-Si, bebe, con gente que le gusta lo mismo que a vos, el cuero, los juegos de rol<\/p>\n<p>No se que decirte, me calienta y tambi&eacute;n me asusta- replique sincero. La verdad es que a los veinti&uacute;n a&ntilde;os apenas llevaba unas semanas sexualmente activo y todo era nuevo. Decid&iacute; confiar en el criterio de mi amante.<\/p>\n<p>Federico me entrego una caja elegantemente forrada de negro, dentro hab&iacute;a un par de esposas de cuero, una mordaza de bola y un antifaz ciego. Un calambre dulce atraves&oacute; mi vientre.<\/p>\n<p>&iquest;Te gusta? -pregunt&oacute; Federico. Me encantaba, del &eacute;xtasis, me ruboric&eacute;<\/p>\n<p>Lo a-do-ro-conteste mordi&eacute;ndome los labios rojos.<\/p>\n<p>Federico detuvo el auto- Sacate la campera y junta las mu&ntilde;ecas atr&aacute;s de la espalda. Devorado por el juego sexual me deje llevar. Las esposas me apretaron lo justo pero adem&aacute;s, eran acolchadas lo cual resultaba placentero.<\/p>\n<p>Ahora los ojos- pidi&oacute;. Acerque la cabeza y de repente, solo veia negro.<\/p>\n<p>&iexcl;Ah, esa boquita hermosa, que tentaci&oacute;n, que tentaci&oacute;n!- susurro. Escuche un trozo de cinta estirarse , como saliendo del rollo y el corte del mismo. La banda se adhiri&oacute; con firmeza sobre mi boca. Nunca me hab&iacute;an amordazado con ese material, a pesar de mis muecas no hab&iacute;a posibilidad de que se despegara. Proteste en vano, solo sonidos guturales eran posibles<\/p>\n<p>Sent&iacute; que atravesamos un port&oacute;n bastante pesado; por fin el auto se detuvo. Se escuchaba m&uacute;sica instrumental de fondo, algunas personas, pens&eacute; no m&aacute;s de seis, conversaban a la distancia. Federico me ayud&oacute; a descender del auto. Alguien se acerc&oacute;, sent&iacute; pasos aproxim&aacute;ndose .<\/p>\n<p>Bienvenidos, est&aacute;n aqu&iacute; para disfrutar de una noche &uacute;nica- nos recibi&oacute; una voz aguardentosa. Federico me descubri&oacute; los ojos. Un hombre calvo y regordete me miraba de cerca como inspeccionando&hellip;<\/p>\n<p>Bonita perra, Se&ntilde;or Naranja- felicito a Federico colgando su pesado cuerpo del hombro. Intent&eacute; hablar pero mis palabras salieron inentendibles, la cinta era efectiva.<\/p>\n<p>Yo soy el se&ntilde;or Amarillo. Esta noche todos usamos colores&hellip; Est&aacute; prohibido dirigirse a las personas por su nombre original. Tu preciosura- apretando su dedo &iacute;ndice sobre mi boca platinada por la mordaza-ser&aacute;s Rosa, &iquest;entendido?-. Gemi asintiendo con la cabeza. De un tir&oacute;n, el due&ntilde;o de casa me arranco la mordaza. Suspire amargamente de dolor, un rect&aacute;ngulo de rubor qued&oacute; instalado en mi rostro por unos minutos.<\/p>\n<p>Federico me bes&oacute; efusivamente y tom&aacute;ndome de las mu&ntilde;ecas esposadas marc&oacute; el camino. Encontramos parejas de todo g&eacute;nero a las que saludamos inclinando la cabeza.<\/p>\n<p>Ya vas a ver, es todo nuevo pero te va a gustar- susurro Federico, alias el se&ntilde;or naranja, intentando tranquilizarme. Atravesamos lo que parec&iacute;a una cancha de f&uacute;tbol cinco, en uno de los arcos colgaba de los brazos un muchacho de mi edad; esposada al poste y con una bola en la boca, observaba lasciva una se&ntilde;ora totalmente desnuda que podr&iacute;a ser la vecina cincuentona de cualquiera.<\/p>\n<p>Federico me hizo arrodillar frente al muchacho que estaba encadenado al travesa&ntilde;o: era moreno y estaba totalmente desnudo, luc&iacute;a una mordaza de cuero que no dejaba ver su boca.<\/p>\n<p>El &ldquo;Se&ntilde;or Naranja&rdquo; me baj&oacute; los shorts y comenc&eacute; a bezar y babosear su enorme verga, entre gemidos y tos, note que el muchacho ten&iacute;a una impresionante erecci&oacute;n. Federico me levanto por las axilas y me acomodo frente a nuestro espectador.<\/p>\n<p>Si te gusta, chupala, no seas t&iacute;mido.- susurro al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Mire a la cara al moreno y este asinti&oacute;. Despacio, con delicadeza bese y chupe el pene negro. Mientras segu&iacute;a con mi tanda de gemidos y leng&uuml;etazos, desde el rabillo del ojo divis&eacute; a Federico cogiendose, por atr&aacute;s y de parado, a la cincuentona que no paraba de mojar el suelo con la saliva.<\/p>\n<p>Termin&eacute; mi asunto con el moreno y con la boca llena de leche espere que el se&ntilde;or Naranja acabara su faena. Por fin, le ped&iacute; que me lavara. En pocos metros encontramos un quincho; en la pileta, Federico me limpio la cara.<\/p>\n<p>Es todo muy loco, nunca hice algo as&iacute;&hellip; pero me calienta- susurre en la oreja a mi amado. Me deslic&eacute; con la boca por el torso del se&ntilde;or Naranja y bese su tetillas. Note que su pene estaba activado , en cuatro patas desde arriba de un sill&oacute;n jardinero, lo invite con un suspiro-gemido.<\/p>\n<p>Espera- dijo Naranja. Saco una mordaza de bola del bolsillo y con delicadeza la puso en mi boca, ajustando las correas con firmeza.<\/p>\n<p>Cogeme- intente decir a trav&eacute;s de la mordaza y parece que esta vez si se entendio por que Federico me penetro en seco y aunque cansado, me hizo sentir el mas profundo placer. Yo ayud&eacute; contrayendo la cola un poco, aumentando los gemidos y acariciando sus bolas cada vez que pod&iacute;a.<\/p>\n<p>De nuevo, lance una queja amordazada, Federico me quit&oacute; la bola de la boca. Haceme la paja -dije casi sin aire. No hubo tiempo, el se&ntilde;or Amarillo acompa&ntilde;ado por otro hombre alto y de pelo gris interrumpio el goce.<\/p>\n<p>&iquest;Se suman al brindis?- disparo registrando cada cent&iacute;metro de mi cuerpo con la mirada.<\/p>\n<p>No ves que estamos en el medio de algo- respond&iacute; ofuscado. Federico pos&oacute; su mano en mi hombro,- tranquilo, dulzura.<\/p>\n<p>La verdad es que no quiero nada, ac&aacute; con Fede estamos genial- devolvi despectivamente. Mi pareja me apret&oacute; bruscamente el hombro, hab&iacute;a infringido la regla fundamental de la casa: no nombres<\/p>\n<p>Vamos hacer como que no escuchamos nada- dijo el hombre alto de cabello gris- Sin embargo, Debemos tomar medidas-continuo.<\/p>\n<p>Si la perra ladra, hay que callarla- solto Amarillo mientras arrojaba una banda de cuero a Federico- amordazalo! &#8211; ordeno.<\/p>\n<p>Incr&eacute;dulo, con la boca abierta me di vuelta para mirar a Federico. &Eacute;l no devolvi&oacute; la mirada y me quit&oacute; las esposas. Mientras refregaba las mu&ntilde;ecas doloridas, Federico , dej&oacute; la mordaza a mis pies.<\/p>\n<p>Es tu decisi&oacute;n- dijo levantando la mirada. Me arrodille y recog&iacute; la mordaza del suelo. Despu&eacute;s de dudar unos instantes en b&uacute;squeda de una mirada c&oacute;mplice que no lleg&oacute;, aplique la pieza en mi boca, una especie de mini pene de pl&aacute;stico con una tapa de cuero que sellaba mis labios. La mordaza apretaba fuerte y al intentar hablar , el cuerpo extra&ntilde;o daba la sensaci&oacute;n de poder irse por mi garganta.<\/p>\n<p>Federico se fue con los otros dos hombres dej&aacute;ndome solo en el quincho, desnudo y amordazado. Me sent&eacute; en el suelo abrazando mis rodillas, intent&eacute; contener las l&aacute;grimas, pero la cara se me puso roja de congoja.<\/p>\n<p>Pasaron unos quince minutos cuando de repente, la puerta se abri&oacute; y un flash de penumbras me permiti&oacute; distinguir la figura que con movimientos relajados se acomodo a mi lado. Era la se&ntilde;ora cogida por Federico. Me mir&oacute; como quien se encuentra con un huerfanito<\/p>\n<p>-Me manda el se&ntilde;or Naranja- murmur&oacute; tom&aacute;ndome del ment&oacute;n y con franqueza continu&oacute; -Yo soy la se&ntilde;ora Naranja, con eso te digo que soy la esposa de&hellip;vos sabes quien. Me parece que es hora que te vayas a casa-continu&oacute; Asent&iacute; con la cabeza tibia por el calor de las l&aacute;grimas . La se&ntilde;ora Naranja dio tiempo a lavarme, me devolvi&oacute; el short, la campera y la mochila con mis pertenencias y por un sendero lateral abri&oacute; la puerta de la calle. Ped&iacute; un Uber, la aplicaci&oacute;n me tiro la ubicaci&oacute;n &iquest;Que carajo hac&iacute;a en La Plata?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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