{"id":40948,"date":"2023-02-09T23:00:00","date_gmt":"2023-02-09T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-09T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-09T23:00:00","slug":"la-piscina-de-nuestra-vecina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-piscina-de-nuestra-vecina\/","title":{"rendered":"La piscina de nuestra vecina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"40948\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">0<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El verano que nos conocimos hab&iacute;a sido de un calor tan intenso que te hac&iacute;a so&ntilde;ar con el invierno.&nbsp; Como un hu&eacute;sped que se ha quedado m&aacute;s tiempo de lo esperado, un c&aacute;lido frente se apoder&oacute; de la regi&oacute;n sin intenciones de empacar o seguir adelante. Los que no ten&iacute;amos aire acondicionado nos vimos obligados a salir al aire libre en busca de temperaturas m&aacute;s frescas, dondequiera que pudi&eacute;ramos encontrarlas.<\/p>\n<p>Encontr&eacute; un respiro en el mercado, frente a un congelador abierto.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Me permites pasar?&rdquo; dijo una voz masculina por encima de mi hombro. Me di la vuelta, mi aliento atrapado como encaje en las garras de un gato. Era a&uacute;n m&aacute;s encantador de cerca: rizos gruesos y oscuros, ojos tambi&eacute;n oscuros, una mand&iacute;bula fuerte y, por fin uno: &iexcl;sin barba!<\/p>\n<p>Era nuevo en el barrio. Lo hab&iacute;a visto trotar de camino al trabajo todas las ma&ntilde;anas. De tarde, frente a su casa, trabajando en su autom&oacute;vil o lav&aacute;ndolo, a menudo sin camisa. Esas noches, mi perra Pippa y yo siempre logr&aacute;bamos dar dos vueltas a la manzana.<\/p>\n<p>Me mov&iacute; hacia un costado para darle pase. &quot;&iexcl;Perd&oacute;n, perd&oacute;n!&quot;<\/p>\n<p>&quot;No hay problema.&quot; El hombre ten&iacute;a una sonrisa como un amanecer; iluminaba todo su rostro. Agarr&oacute; una bolsa de hielo y luego se detuvo para estudiarme. &ldquo;Espera, &iquest;no vives en una casa a dos puertas de la m&iacute;a? Tienes un perro. &iquest;Cu&aacute;l es su nombre?&quot;<\/p>\n<p>El calor llen&oacute; mis mejillas; se hab&iacute;a dado cuenta de que me gustaba. &quot;Pippa&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Lindo nombre.&quot; &Eacute;l ofreci&oacute; su mano. &quot;Soy Claudio&quot;.<\/p>\n<p>Estrech&eacute; su mano, rezando para que mis palmas no estuvieran sudorosas. &quot;Rosa&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Encantado de conocerte, Rosa&quot;. Se humedeci&oacute; los labios como si le gustara el sabor de mi nombre. Mi propia boca hormigue&oacute; en respuesta. &quot;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo hace que vives en&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Eres t&uacute;, Claudio?&quot; Alma Amorim, vecina de Claudio y m&iacute;a, conduc&iacute;a su carrito chirriante por el pasillo hacia nosotros. &ldquo;Oh, hola, Rosa. Casi no te reconoc&iacute; entre los vivos.&quot;<\/p>\n<p>Apret&eacute; el asa de mi cesta de la compra. &ldquo;Hola Alma.&rdquo;<\/p>\n<p>Se inclin&oacute; hacia Claudio como si estuviera a punto de contarle un gran y jugoso secreto. El t&eacute;rmino entrometida era un eufemismo cuando se trataba de Alma. No pod&iacute;as podar un arbusto sin que ella asomara la nariz por encima de la cerca para ver qu&eacute; estabas haciendo. &ldquo;Nuestra Rosa ha estado un poco encerrada desde el divorcio&rdquo;.<\/p>\n<p>Claudio me mir&oacute; con curiosidad. Casi esperaba que mi cara comenzara a humear. &quot;Parece que est&aacute;s cocinando para una horda, Alma&quot;, dijo, cambiando de tema.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi sobrina y su esposo traer&aacute;n a sus hijos este fin de semana. Adorables peque&ntilde;os diablos. Vamos a hacer una barbacoa ma&ntilde;ana por la noche, tal vez asar algunos chorizos y unas tiras de asado.&quot; Tom&oacute; dos bolsas de hielo y las puso en su carrito. &ldquo;Ustedes dos deber&iacute;an venir y toman un trago o algo fresco.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No me gustar&iacute;a incomodar&rdquo;, dijo Claudio.<\/p>\n<p>&ldquo;No es una incomodidad. Habr&aacute; suficiente comida. Y Rosa, te vendr&iacute;a bien salir de casa, hacer algo divertido para variar.<\/p>\n<p>En todos los a&ntilde;os que hab&iacute;amos sido vecinos, nunca hab&iacute;a aceptado las ofertas de Alma para usar su piscina. No importaba lo caluroso que estuviera; no iba a darle otra oportunidad de meter la nariz donde no deb&iacute;a.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que lleg&oacute; el cami&oacute;n de mudanzas para recoger las cosas de mi ex esposo, Alma Amorim se par&oacute; en su porche y observ&oacute; c&oacute;mo cada caja y mueble sub&iacute;an al cami&oacute;n. Despu&eacute;s, apareci&oacute; en mi casa con una botella de whisky y un hombro para llorar. Como ella misma era divorciada, afirm&oacute; entender por lo que yo estaba pasando. Pero a medida que pasaban las horas, comenz&oacute; a exhibir un j&uacute;bilo, como dicen los alemanes, schadenfreude [sentimiento de alegr&iacute;a o satisfacci&oacute;n generado por el sufrimiento, infelicidad o humillaci&oacute;n de otro] por la situaci&oacute;n. Como si le complaciera introducir a otra mujer en el club de los corazones solitarios.<\/p>\n<p>&quot;Conf&iacute;a en m&iacute;&quot;, dijo. &quot;Todo sucede por una raz&oacute;n.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Y cu&aacute;l es esa raz&oacute;n?&quot; pregunt&eacute;; Es posible que haya estado un poco borracha en ese momento. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es el gran esquema detr&aacute;s de mi matrimonio que se desmorona? Si sabes lo que es, d&iacute;melo, porque no tengo ni la m&aacute;s puta idea.&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;No lo s&eacute;, linda. Al destino le gusta mantener sus cartas cerca de su pecho. Creo que cuanto antes aceptes el hecho de que &eacute;l no va a volver, m&aacute;s r&aacute;pido podr&aacute;s seguir adelante&rdquo;.<\/p>\n<p>No quer&iacute;a seguir adelante. Quer&iacute;a ser feliz para siempre con aquel por el que luch&eacute; y perd&iacute;. &ldquo;Creo que deber&iacute;as irte&rdquo;, dije, y no importa cu&aacute;ntas invitaciones me lanz&oacute; despu&eacute;s de eso, nunca me acerqu&eacute; a su casa.<\/p>\n<p>&ldquo;Suena divertido&rdquo;, dijo Claudio, llev&aacute;ndome de vuelta a la secci&oacute;n de congelados. &quot;&iquest;Tal vez te vea all&iacute; tambi&eacute;n, Rosa?&quot;<\/p>\n<p>Fing&iacute; estar interesado en una lasa&ntilde;a congelada. &ldquo;Tengo algunas cosas que hacer ma&ntilde;ana. Fue un placer conocerte, Claudio.&quot;<\/p>\n<p>Fui a la caja para pagar, sinti&eacute;ndome segura en mi determinaci&oacute;n. El nuevo vecino era hermoso, sin duda, pero ya estaba harta de citas y relaciones. Actualmente me sent&iacute;a c&oacute;moda en mi casa y en mi trabajo. Y no estaba dispuesta a arriesgar esa satisfacci&oacute;n con alguien con quien tendr&iacute;a problemas para evitar cuando las cosas inevitablemente se desmoronar&iacute;an.<\/p>\n<p>El enamoramiento hab&iacute;a sido divertido mientras dur&oacute;; me sent&iacute;a contenta por haber podido salir antes de que me aplastaran.<\/p>\n<p>Ninguna brisa agitaba las cortinas. La s&aacute;bana se sent&iacute;a h&uacute;meda debajo de mi espalda. Hac&iacute;a demasiado calor para dormir.<\/p>\n<p>Normalmente, cuando me sent&iacute;a inquieta, dejaba que la neblina posorg&aacute;smica me adormeciera hasta dejarme inconsciente. Empapada en sudor y sobrecalentada, no pod&iacute;a imaginarme sentirme m&aacute;s acalorada y molesta de lo que ya estaba. Pero eso no impidi&oacute; que mi mente fuera all&iacute;.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado dos a&ntilde;os desde que tuve sexo, pero no hab&iacute;a olvidado lo que era tener los labios de un hombre en mi cuello y su pene duro y palpitante en mi mano. Por supuesto, la de Claudio fue la primera cara que imagin&eacute;. La boca de Claudio sobre m&iacute;, su polla en mi mano.<\/p>\n<p>Mis m&uacute;sculos p&eacute;lvicos se tensaron ante la idea. Consider&eacute; asaltar el caj&oacute;n de mi mesita de noche en busca de un juguete, pero el esfuerzo por s&iacute; solo habr&iacute;a sido demasiado. Frunc&iacute; el ce&ntilde;o al ventilador de techo y pens&eacute; en ir a buscar un vaso de agua, hasta que record&eacute; que&#8230;, me hab&iacute;a olvidado de comprar hielo.<\/p>\n<p>La s&aacute;bana se me peg&oacute; en la espalda mientras daba vueltas y vueltas, y luego rod&eacute; para quedar de cara a la ventana. No brillaban luces desde el interior de la casa de Alma Amorim. Me la imagin&eacute; durmiendo profundamente en su habitaci&oacute;n con aire acondicionado, sus cr&iacute;ticas de esa tarde resonando en mi mente: yo era una enclaustrada que no sab&iacute;a c&oacute;mo pasarlo bien.<\/p>\n<p>Fue una evaluaci&oacute;n injusta. El hecho de que mi idea de la diversi&oacute;n no implicara estar borracha en las comidas compartidas no significaba que fuera una miserable. Desde mi divorcio, me hab&iacute;a propuesto mimarme con alimentos ricos en calor&iacute;as y pedicuras, por no hablar de mi extensa colecci&oacute;n de juguetes sexuales. Era perfectamente capaz de complacerme cuando quer&iacute;a. Y esta noche, quer&iacute;a hacerlo.<\/p>\n<p>Apart&eacute; la s&aacute;bana, me levant&eacute; de la cama y me puse una camiseta y unos pantalones cortos. Pippa levant&oacute; la cabeza de donde estaba tendida en su camita para perros. Le dije que se quedara, luego baj&eacute; las escaleras, sal&iacute; por la puerta trasera y me adentr&eacute; en la noche.<\/p>\n<p>La luna era lo suficientemente brillante como para ver. Evit&eacute; cruzar por el garaje de Alma por miedo a que se disparara la alarma. En cambio, opt&eacute; por la escalera que hab&iacute;a estado usando para pintar mis contraventanas.<\/p>\n<p>Una vez que cruc&eacute; la valla, atraves&eacute; en silencio su patio, dudaba que pudiera o&iacute;rme con todas las ventanas cerradas. La luz de la luna se reflejaba en las ondas de la piscina. Sinti&eacute;ndome mareada, me quit&eacute; la camiseta sin mangas y los pantalones cortos y me dirig&iacute; a la parte menos profunda de la piscina.<\/p>\n<p>Un suave gemido flot&oacute; de mis labios mientras descend&iacute;a los cuatro grandes escalones. Incluso ligeramente tibia, el agua se sent&iacute;a deliciosa contra mi piel caliente. Me sumerg&iacute; para mojarme el pelo, me impuls&eacute; hacia el centro de la piscina y luego resurg&iacute;. Me limpi&eacute; el agua de los ojos y respir&eacute; satisfecha.<\/p>\n<p>&quot;Se siente genial, &iquest;no?&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Qu&eacute;&eacute;&eacute;!&quot; Casi salt&eacute; fuera de mi piel ante el sonido de la voz de Claudio. Examin&eacute; el agua hasta que lo localic&eacute;, metido en el recodo de la piscina. &quot;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo aqu&iacute;?&quot; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&quot;Lo mismo que t&uacute;&quot;, dijo. &ldquo;D&aacute;ndome un chapuz&oacute;n a medianoche. Disculpa si te asust&eacute;.&quot;<\/p>\n<p>No sonaba arrepentido. Sonaba divertido. Me mov&iacute; para cubrirme, aunque dudaba que pudiera verme en la oscuridad. &quot;&iquest;Por qu&eacute; no te anunciaste?&quot; -le dije.<\/p>\n<p>&quot;Avisarte no habr&iacute;a sido muy inteligente, ya que se supone que no debo estar aqu&iacute;. Y viendo c&oacute;mo te escabulliste por la valla, supongo que t&uacute; tampoco.&quot;<\/p>\n<p>&quot;No exactamente. Alma no lo tomar&iacute;a a mal. Simplemente trato de evitarla y de deberle favores.&quot;<\/p>\n<p>Claudio se acerc&oacute; nadando de costado, empuj&aacute;ndose hacia m&iacute;. Sus dientes brillaban. &quot;Honestamente, estaba admirando la vista.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Lo estabas, ahora?&quot; Mi lengua se sent&iacute;a torpe, demasiado grande para mi boca. Lo &uacute;nico que pasaba por mi mente es que &eacute;l me estar&iacute;a acechando pera llevarme a alg&uacute;n lugar para follarme. Era como si el destino me desafiara a pecar m&aacute;s fuerte. Bueno, no se pod&iacute;a negar que Claudio era sexy como el pecado.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; sigilosamente a m&iacute;, las gotas de agua en su pecho y brazos bien tonificados brillaban como diamantes. &quot;S&eacute; que me has estado mirando en tus paseos nocturnos con Pippa.&quot; -dijo.<\/p>\n<p>Apunt&eacute; mi sonrisa al agua. Hab&iacute;a recordado el nombre de mi perra. &quot;&iquest;Era tan obvio?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No. Solo me di cuenta porque tambi&eacute;n t&uacute; me estabas mirando a m&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>Un c&aacute;lido escalofr&iacute;o recorri&oacute; mi piel; sent&iacute; como si me hubieran dejado caer en una copa de champ&aacute;n. Flot&eacute; sobre mi espalda antes de recordar que estaba desnuda.<\/p>\n<p>Mis pezones se arrugaron hasta convertirse en picos apretados. Me pregunt&eacute; si Claudio estaba mirando mis pechos, lami&eacute;ndose los labios e imaginando a qu&eacute; sabr&iacute;an. La excitaci&oacute;n se desliz&oacute; como gotas de lluvia en un palo desde el v&eacute;rtice de mis muslos hasta la punta de los dedos de mis manos y pies.<\/p>\n<p>&quot;Sabes&quot;, dijo, &quot;la primera vez que te vi no pod&iacute;a apartar los ojos de ti, especialmente de tus piernas&quot;.<\/p>\n<p>Mis piernas siempre hab&iacute;an sido una de mis mejores caracter&iacute;sticas. A menudo usaba faldas cuando paseaba a Pippa, con la esperanza de que Claudio se diera cuenta. Me enderec&eacute; en el agua, plantando mis pies para poder juntar mis muslos.<\/p>\n<p>Claudio nad&oacute; m&aacute;s cerca. &ldquo;Pens&eacute; en ti m&aacute;s tarde aquella noche. Sobre c&oacute;mo se sentir&iacute;a arrodillarse frente a ti y que me cubrieras la cabeza con tu falda. Me preguntaba qu&eacute; color de bragas usar&iacute;as.&quot;<\/p>\n<p>Me pregunt&eacute; si Claudio pod&iacute;a leer el deseo en mi rostro tan claramente como yo pod&iacute;a leer el suyo, tan claro como una tiza blanca en un pizarr&oacute;n negro. Mi respiraci&oacute;n se hizo temblorosa. &quot;&iquest;Has pensado en m&iacute; desde entonces?&quot;<\/p>\n<p>Claudio asinti&oacute;. &quot;Cada noche.&quot;<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; m&aacute;s hasta que estuvimos lo suficientemente cerca como para tocarnos. Me toc&oacute;, deslizando su mano por mi brazo para descansar sobre mi hombro.<\/p>\n<p>&quot;Deber&iacute;as dejar que te bese, Rosa&quot;. Su pulgar acarici&oacute; mi clav&iacute;cula.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Porque creo que t&uacute; quer&iacute;as besarme hoy en el mercado. Y me gustar&iacute;a mucho besarte ahora.&quot;<\/p>\n<p>&iexcl;Wow!, quer&iacute;a besarlo. El hombre era un gran trago de agua en un caluroso d&iacute;a de verano, y yo me estaba muri&eacute;ndome de sed. Pero me hab&iacute;a estado diciendo a m&iacute; misma que no durante tanto tiempo, que casi hab&iacute;a olvidado c&oacute;mo decir que s&iacute;. Claudio acun&oacute; mi mand&iacute;bula. Cerr&eacute; los ojos y le ofrec&iacute; mi boca.<\/p>\n<p>&ldquo;Entonces b&eacute;same,&rdquo; dije.<\/p>\n<p>Sus labios estaban mojados por el agua de la piscina. En un instante, todo lo que alguna vez supe acerca de dar un gran beso volvi&oacute; r&aacute;pidamente. &Eacute;l era un excelente besador. Sab&iacute;a c&oacute;mo usar la lengua, cu&aacute;ndo retroceder, qu&eacute; tan fuerte sujetarme para que me sintiera acunada por &eacute;l en lugar de atrapada.<\/p>\n<p>A tu cuerpo le pueden pasar cosas extra&ntilde;as cuando pasas mucho tiempo sin contacto f&iacute;sico. Comienzas a olvidar lo que se siente al ser tocada. Entonces, la pr&oacute;xima vez que alguien te abrace, te desorientas. Era hiperconsciente de cada cent&iacute;metro de mi piel cuando Claudio se me acerc&oacute;. Enganchando mis brazos alrededor de &eacute;l, presion&eacute; mis pezones contra su pecho. Parec&iacute;a gustarle eso, a juzgar por la erecci&oacute;n que empujaba mi ingle a trav&eacute;s de su traje de ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Su mano se desliz&oacute; hasta la parte baja de mi espalda. Me arque&eacute; contra &eacute;l. Ya no ten&iacute;a sentido resistirse. Esto es lo que yo quer&iacute;a; &iexcl;maldito sea el equilibrio emocional!<\/p>\n<p>Envolviendo una pierna alrededor de sus caderas, met&iacute; su erecci&oacute;n entre mis muslos. Su mano en mi mand&iacute;bula se desliz&oacute; hacia abajo para ahuecar mi pecho. Gem&iacute; en su boca mientras &eacute;l jugueteaba con mi pez&oacute;n con sus dedos. Rompi&oacute; el beso, los dientes rasparon mi barbilla mientras dejaba besos por mi cuello.<\/p>\n<p>&quot;Sab&iacute;a que eras hermosa con la ropa puesta, pero&#8230; desnuda, eres mucho m&aacute;s&rdquo;. Claudio empuj&oacute; mis pechos juntos, levant&aacute;ndolos por encima de la superficie para poder saborear mis pezones. Apret&eacute; los dedos alrededor de su cabello espeso y h&uacute;medo. &Eacute;l lami&oacute; y chup&oacute; mis pezones como si estuvieran hechos de az&uacute;car. Mi cl&iacute;toris palpitaba, privado y celoso, mientras me apretaba contra su pene.<\/p>\n<p>Agarr&oacute; mi trasero con ambas manos y volvi&oacute; a capturar mi boca. No me di cuenta de que nos est&aacute;bamos moviendo hasta que estuvimos en el extremo menos profundo. Me sac&oacute; del agua y me acomod&oacute; en el borde de concreto. Su cuerpo encajado entre mis piernas, su boca estaba a la altura perfecta para seguir adorando mis pezones. Sus palmas acariciaron mis muslos mientras besaba una l&iacute;nea desde mis senos hasta mi ombligo.<\/p>\n<p>&quot;Recu&eacute;state&quot;, dijo con voz &aacute;spera.<\/p>\n<p>Mi pulso revoloteaba como las alas de los p&aacute;jaros. Me reclin&eacute; cuando Claudio enganch&oacute; sus manos debajo de mis rodillas y las separ&oacute;. Mordi&eacute;ndome el cl&iacute;toris, cont&eacute; los latidos de mi coraz&oacute;n y esper&eacute; a que hiciera lo que yo no pod&iacute;a hacer por m&iacute; misma.<\/p>\n<p>Su lengua dibujaba un c&aacute;lido sendero desde mi abertura hasta mi cl&iacute;toris. Sent&iacute; el zumbido lascivo que sigui&oacute; como las vibraciones de un diapas&oacute;n. Lami&oacute; mi cl&iacute;toris, rode&aacute;ndolo un par de veces antes de cerrar sus labios alrededor de &eacute;l. Me tap&eacute; la boca con una mano para suprimir el gemido que sin duda hubiera despertado al vecindario.<\/p>\n<p>Lamiendo, chupando, girando. Se tom&oacute; su tiempo probando todo hasta que supo exactamente lo que necesitaba, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo me gustaba. No pod&iacute;a creer que hab&iacute;a pasado tanto tiempo sin permitirme tener esto. Jugu&eacute; con mis pechos, incrementando mi placer a&uacute;n m&aacute;s. Claudio miraba desde mi entrepierna, su mirada oscura y hambrienta. Esa mirada fue suficiente para impulsarme hacia el punto de no retorno. Solo unos pocos lametones m&aacute;s, unos segundos m&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>Cada m&uacute;sculo de mi cuerpo se tens&oacute;. Mi cl&iacute;toris lat&iacute;a. El placer, dulce y embriagador como el whisky en mis venas, brot&oacute; de mi interior mientras alcanc&eacute; un orgasmo. La dura protuberancia de donde proced&iacute;a toda esa gloriosa sensaci&oacute;n pulsaba debajo de la lengua de Claudio. Fue todo lo que pude hacer para evitar que mis muslos aplastaran su cabeza.<\/p>\n<p>La sonrisa en su rostro cuando se levant&oacute; para besar mi est&oacute;mago hizo que mi pecho se sonrojara m&aacute;s. Me sent&eacute;, envolviendo mis brazos alrededor de sus hombros mientras me guiaba de vuelta al agua. Nos besamos. Chup&eacute; su lengua como si fuera un pene, lo que hizo que su pene real se &laquo;iluminara&raquo;.<\/p>\n<p>Deslic&eacute; mi mano por la cintura de su ba&ntilde;ador, rode&eacute; su verga con mi mano. Claudio gimi&oacute;, un sonido que cruzaba la l&iacute;nea entre el dolor y el placer. Empec&eacute; a acariciarla. Sus manos estaban por todas partes. Detr&aacute;s de mi cuello, en mi cabello, bajando por mis brazos y espalda. Todo el tiempo, empujaba mi pu&ntilde;o a la par de sus movimientos.<\/p>\n<p>&ldquo;Aaajjj,&rdquo; dijo con voz &aacute;spera, &ldquo;Rosa, esto es magn&iacute;fico.&quot;<\/p>\n<p>Me imagin&eacute; su dura polla penetrando en m&iacute; con el mismo cuidado y determinaci&oacute;n con los que me hab&iacute;a dado placer con su lengua. Entonces pregunt&eacute;: &quot;S&eacute; que es un tiro en la oscuridad, pero &iquest;tienes algo?&quot;<\/p>\n<p>&quot;En mi casa s&iacute;&quot;. Me mordisque&oacute; el l&oacute;bulo de la oreja. &quot;Ven.&quot;<\/p>\n<p>Una semilla de vacilaci&oacute;n brot&oacute; en mis entra&ntilde;as. Jugar en la piscina de nuestra vecina hab&iacute;a sido divertido (e il&iacute;cito) en parte porque estaba en territorio neutral. Pero en su casa, en la cama donde dorm&iacute;a, significar&iacute;a algo.<\/p>\n<p>&quot;Podemos ir a la tuya si lo prefieres&quot;, dijo, captando mi vacilaci&oacute;n. &ldquo;Pero creo que mi valla es m&aacute;s baja y m&aacute;s f&aacute;cil de saltar&rdquo;. Bes&oacute; mi cuello. Cuando todav&iacute;a no respond&iacute;, se detuvo para mirarme. &quot;&iquest;Qu&eacute; pasa?&quot;<\/p>\n<p>Saqu&eacute; mi mano de su grifo. Inclin&eacute; la cabeza confundida. Suspir&eacute; y dije: &ldquo;Es solo que&hellip; Me tom&oacute; mucho tiempo llegar a un lugar donde me sintiera bien por mi cuenta. Supongo que tengo miedo de que si empiezo algo, perder&eacute; todo lo que he logrado y volver&eacute; donde estaba antes. No puedo volver all&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>Claudio tom&oacute; mis manos entre las suyas y luego bes&oacute; mis palmas. &ldquo;Rosa, esto no es m&aacute;s que dos personas divirti&eacute;ndose, a menos que t&uacute; tengas otros planes. Estuve casado una vez. S&eacute; lo aplastante que puede ser un divorcio, aunque sea lo m&aacute;s conveniente. El hecho de que hayas podido recomponerte una vez es un buen indicio de lo resistente que eres&rdquo;.<\/p>\n<p>Sac&oacute; una sonrisa de mis mejillas. Dej&eacute; que se acercara. Dej&eacute; que me besara. Dej&eacute; que pasara sus manos de arriba abajo por mi cuerpo, mientras susurraba en mi o&iacute;do tres palabras m&aacute;gicas: &ldquo;Tengo aire acondicionado&rdquo;.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; mi ropa y dej&eacute; que me ayudara a pasar la cerca de tela met&aacute;lica que separaba su propiedad de la de Alma. Entramos por la puerta trasera de su casa.<\/p>\n<p>Afortunadamente, no fue una caminata larga desde la cocina de Claudio hasta su ba&ntilde;o, donde nos secamos r&aacute;pidamente con la toalla antes de dirigirnos a su habitaci&oacute;n. Me sent&eacute; en el borde de la cama y lo vi ponerse un cond&oacute;n. No sab&iacute;a por qu&eacute;, pero al verlo hacerlo me excit&oacute;. Tal vez fue la forma experta en que se manej&oacute;, o las connotaciones de lo que significaba un cond&oacute;n. De cualquier manera, yo estaba al rojo vivo.<\/p>\n<p>Hay un elemento de sorpresa que simplemente no obtienes de la masturbaci&oacute;n, un cosquilleo de anticipaci&oacute;n al no saber qu&eacute; har&aacute; la otra persona a continuaci&oacute;n. Me mov&iacute; hacia atr&aacute;s en la cama para que Claudio pudiera subirse. Agarrando mis tobillos, levant&oacute; mis piernas y las coloc&oacute; sobre sus hombros, luego coloc&oacute; su pene en mis pliegues.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos cuantos toques burlones en mi cl&iacute;toris, empuj&oacute; dentro de m&iacute;. Estaba tan mojada que no tuvo problemas para penetrarme hasta la empu&ntilde;adura. Su miembro irradiaba calor, a diferencia de un juguete. Por mucho que amaba mis artefactos, me sent&iacute;a bien tener un cuerpo unido a lo que estaba dentro de m&iacute;. Se lami&oacute; el pulgar y luego se inclin&oacute; para acariciar mi cl&iacute;toris mientras se mov&iacute;a. La estimulaci&oacute;n interna y externa combinada me hizo vibrar y mi interior se dispar&oacute; hacia otro cl&iacute;max.<\/p>\n<p>Mis m&uacute;sculos internos lo agarraron. Claudio comenz&oacute; a moverse m&aacute;s r&aacute;pido, su hermosa cara se arrug&oacute; en una mirada de pura concentraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Gimi&oacute; cuando eyacul&oacute; dentro de m&iacute;. Con la mand&iacute;bula y ojos apretados, me dispar&oacute; en r&aacute;fagas cortas y poderosas. Sus abdominales se flexionaron y sus manos se apretaron alrededor de mis tobillos. Pute&oacute;. Su cuerpo se tens&oacute; y juro que sent&iacute; su pene latiendo dentro de m&iacute; mientras acababa.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Uuuujjjj!&#8230;&quot; Claudio dej&oacute; que mis piernas cayeran a un lado mientras se inclinaba para descansar su cabeza en mi pecho. &quot;Eso fue&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Pas&eacute; mis dedos por su cabello. &quot;Eso fue algo&quot;.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;.&quot; Bes&oacute; el lugar entre mis pechos. &quot;&iexcl;Ohh!&quot;<\/p>\n<p>No ten&iacute;a intenci&oacute;n de pasar la noche all&iacute;. Solo pretend&iacute;a descansar la vista unos minutos. Pero los minutos se convirtieron en horas, y la siguiente vez que los abr&iacute; mis ojos era de ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Con cuidado, me liber&eacute; de las s&aacute;banas de Claudio y luego fui en busca de mi ropa. La encontr&eacute; amontonada en la cocina. Acababa de ponerme los pantalones cortos cuando Claudio entr&oacute; arrastrando los pies, su cabeza sexy como el infierno.<\/p>\n<p>&quot;Buenos d&iacute;as&quot;. Sonri&oacute; somnoliento. &ldquo;&iquest;Quieres desayunar? &iquest;Hago unos buenos huevos revueltos, caf&eacute; con leche, o t&eacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>Un tipo que puede arreglar tu auto, &laquo;acelerar tu motor&raquo; y prepararte el desayuno&#8230; es demasiado bueno para ser verdad. Tanto es as&iacute; que, hambrienta como estaba, tuve que trazar una l&iacute;nea. &ldquo;Mil gracias Claudio, pero, francamente, tengo que ir a darle de comer a Pippa&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Correcto, s&iacute;. Por supuesto.&quot; Se pas&oacute; una mano por el pelo. &quot;&iquest;Puedo verte mas tarde?&quot;<\/p>\n<p>All&iacute; estaba de nuevo, esa punzada de aprensi&oacute;n. Abr&iacute; la boca para decirle que no era una buena idea, pero las palabras se me atascaron en la garganta. Pens&eacute; en lo que &eacute;l me hab&iacute;a dicho anoche sobre mi resistencia. Me hab&iacute;an hecho pedazos el coraz&oacute;n y viv&iacute; para contarlo. Si pude sobrevivir a eso, podr&iacute;a sobrevivir a cualquier cosa, incluida una fiesta en la piscina en la casa de Alma.<\/p>\n<p>&ldquo;Me gustar&iacute;a&rdquo;, dije.<\/p>\n<p>Hicimos planes para llegar juntos al asado de Alma. Luego le di un beso de despedida, dos veces, y sal&iacute; por la puerta principal.<\/p>\n<p>Por supuesto, Alma ten&iacute;a que estar tomando caf&eacute; en su porche cuando pas&eacute; por su casa.<\/p>\n<p>&quot;Parece que alguien tuvo una noche larga&quot;, dijo. No me molest&eacute; en tratar de ocultar mi rubor. Ella se rio y golpe&oacute; el brazo de su silla, luego dijo: &quot;&iexcl;Nena, ya era hora!&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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