{"id":41038,"date":"2023-02-19T23:00:00","date_gmt":"2023-02-19T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-19T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-19T23:00:00","slug":"aliens","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aliens\/","title":{"rendered":"Aliens"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41038\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>1962<\/p>\n<p>Mi coche era un viejo Ford de antes de la guerra, de ocho cilindros, que cuidaba con esmero y al que hab&iacute;a dotado de todas las comodidades posibles. Ten&iacute;a que hacer un viaje por el centro del pa&iacute;s, por las grandes praderas.<\/p>\n<p>Conduc&iacute;a por una solitaria carretera, una noche oscura, cerrada, sin luna. Fuera hac&iacute;a mucho frio pero con la calefacci&oacute;n a tope yo iba a gusto. Ese motor daba calor como para toda una ciudad de peque&ntilde;o tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>De pronto algo empez&oacute; a intervenir en los sistemas del veh&iacute;culo, interferencias de radio, cortes en las luces, toses del motor. Comenc&eacute; a estresarme, pues si el coche fallaba no habr&iacute;a un alma en millas a la redonda que me ayudara.<\/p>\n<p>Agobiado por los problemas mec&aacute;nicos no me hab&iacute;a fijado en las extra&ntilde;as luces que hab&iacute;a en el retrovisor. Cuando por fin el enorme veh&iacute;culo se detuvo en medio de ninguna parte me baj&eacute;.<\/p>\n<p>Maldiciendo, fui al motor a ver si podr&iacute;a solucionarlo, solo para llevarme el mayor susto de mi vida. A veinte pasos detr&aacute;s del coche, flotando como a seis pies del suelo, estaba lo que parec&iacute;a una enorme ensaladera rodeada de luces de todos los colores.<\/p>\n<p>Estupefacto contemplaba el artefacto olvidando el frio. Me qued&eacute; mas congelado que el aire que me rodeaba, pero fue poco rato. Unas luces azules me envolvieron y me levantaron en el aire. El aparato se hab&iacute;a colocado sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>No era un teleportador, notaba como estaba flotando y subiendo hacia el extra&ntilde;o aparato. M&aacute;s bien ser&iacute;a como un rato tractor. En medio de las luces, donde una compuerta circular se abr&iacute;a para permitir mi paso.<\/p>\n<p>Sin contar con mi permiso por supuesto. Me sent&iacute;a acojonado, pero extra&ntilde;amente tranquilo. Puede que eso ultimo fuera cosa suya.<\/p>\n<p>Una vez dentro de una gran cavidad blanca me vi inmovilizado sobre gran una losa clara y desde luego muy c&oacute;moda. La temperatura era c&aacute;lida y durante un rato nada se movi&oacute;. Supongo que los tripulantes me estaban examinando o escaneando.<\/p>\n<p>Otra compuerta circular se abri&oacute; en otra parte de la c&uacute;pula para dejar pasar a dos altas humanoides. Iban enfundadas en sendos ajustad&iacute;simos monos plateados que marcaban todo su cuerpo.<\/p>\n<p>Por lo que yo pod&iacute;a ver girando la cabeza y forzando el cuello no les faltaba ning&uacute;n detalle de una hembra humana. Sus rostros y cabezas completamente sin pelo eran alargados, estrechos y altos. A pesar de su extra&ntilde;eza resultaban atractivos.<\/p>\n<p>Manos y pies finos con dedos al menos doble de largos que los m&iacute;os y cuando me los pusieron encima pude comprobar que muy suaves. Sus cuerpos aunque delgados parec&iacute;an tener las curvas apropiadas en los sitios adecuados.<\/p>\n<p>La tela pl&aacute;stica se tensaba en su pecho permitiendo adivinar que por debajo hab&iacute;a una buena cantidad de carne. Pero no la sorpresa que me llevar&iacute;a despu&eacute;s en cuanto a la forma de toda esa carne.<\/p>\n<p>Sin dirigirme una palabra se pusieron a desnudarme sin prisa pero firmes. Me sacaron el grueso abrigo, la americana, mi camisa y la camiseta que llevaba debajo. La emprendieron con los zapatos, el pantal&oacute;n y el slip blanco.<\/p>\n<p>Ya estaba temiendo que me sondar&iacute;an, me someter&iacute;an a extra&ntilde;os experimentos m&eacute;dicos. Puede que metieran raros aparatos por mi ano. De una forma extra&ntilde;a ten&iacute;a raz&oacute;n en lo que iban a hacer, pero de una manera mucho m&aacute;s placentera de lo que mi imaginaci&oacute;n sospechaba.<\/p>\n<p>A pesar de tener aquellas dos se&ntilde;oritas en ajustad&iacute;sima ropa plateada tan cerca la situaci&oacute;n era tan extra&ntilde;a que mi polla no reaccionaba. Parec&iacute;a un gusanillo sobre el muslo. Hasta que comenzaron a lamerla y chuparla con largas lenguas rosadas y bifurcadas.<\/p>\n<p>As&iacute;, cuatro h&uacute;medos y calientes suaves ap&eacute;ndices acariciaban mi polla y mis huevos peludos sin descanso. Cruz&aacute;ndose entre ellas en un extra&ntilde;o beso l&eacute;sbico y lascivo.<\/p>\n<p>Incluso una de ellas baj&oacute; por el perineo hasta meter su extra&ntilde;a lengua en mi ano. Y ah&iacute; estaba la tan temida sonda anal. No estaba yo en condiciones de protestar, pero aquello estaba enviando olas de placer directamente a mi cerebro.<\/p>\n<p>A cuatro patas una a cada lado de mi cuerpo ve&iacute;a sus perfectos culos menearse a ambos lados de mi cabeza mientras mi rabo se endurecida entre sus lenguas y dentro de sus bocas por turnos.<\/p>\n<p>La extra&ntilde;a fuerza que me imped&iacute;a moverme hac&iacute;a que no pudiera alcanzar esos traseros perfectos con las manos por mucho que lo deseara. Mi rabo ya empezaba a ponerse muy duro. Volvieron a besarse cruzando las largas lenguas ante mi vista.<\/p>\n<p>Las rodillas, por llamar de alguna forma a sus articulaciones, se aproximaban a mi cuerpo mientras se incorporaban. Con manos de largu&iacute;simos y finos dedos empezaron a desnudarse la una a la otra. Aunque yo no pod&iacute;a ver cremallera, botones o cierre alguno.<\/p>\n<p>Asomaron los tres pechos blancos de cada una, como las nieves, los pezones, peque&ntilde;os, duros y de color rojo vivo quedaron al aire en cuanto abrieron la extra&ntilde;a tela plateada. Como si de la piel de un pl&aacute;tano se tratara el tejido fue cayendo desnud&aacute;ndolas del todo.<\/p>\n<p>Como en la cabeza en ninguna parte de su anatom&iacute;a hab&iacute;a rastro de vello y sus co&ntilde;os parec&iacute;an completamente humanos hasta donde yo pod&iacute;a ver. Tuve mas datos cuando una de ellas se sent&oacute; sobre mi cara para que se lo lamiera.<\/p>\n<p>Ni mi lengua, mi mis ojos pudieron detectar ninguna variaci&oacute;n del de otras chicas humanas que yo hubiera probado, no en la forma al mimos. El sabor era extraordinario, embriagante.<\/p>\n<p>No eran chicas de muchas palabras pero hab&iacute;a buena comunicaci&oacute;n. Claro que yo con la lengua ocupada tampoco pod&iacute;a hablar mucho.<\/p>\n<p>La otra se sent&oacute; sobre mi dura polla absorbi&eacute;ndola en su interior. Ah&iacute; s&iacute; not&eacute; algo extra&ntilde;o, diferente, aquello parec&iacute;a un horno. Deb&iacute;a haber algunos grados de diferencia entre su temperatura corporal y la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; frente a su colega para poder seguir sus maniobras l&eacute;sbicas lamiendo sus pechos con la extra&ntilde;a lengua.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a impedido para mover los brazos por una extra&ntilde;a fuerza que los manten&iacute;a sujetos a la camilla. Lo que me ten&iacute;a irritado pues quer&iacute;a acariciar sus cuerpos y pieles y notar su tacto.<\/p>\n<p>Lo que si se mov&iacute;a era mi pene metido en ese horno y mi lengua que saboreaba el manjar que rezumaba el co&ntilde;o de la otra alien&iacute;gena. No s&eacute; si se estaba corriendo o aquel flujo de delicioso sabor era parte de su lubricaci&oacute;n natural.<\/p>\n<p>Ellas, dedicadas con esmero a su labor, no me daban muchas pistas. Pero todo lo bueno se acaba, o por lo menos se hace una pausa.<\/p>\n<p>Me corr&iacute;, como nunca lo hab&iacute;a hecho con una mujer humana, parec&iacute;a que no dejaba de salir semen de mi polla. Es m&aacute;s, tampoco se me puso blanda, como ser&iacute;a lo normal que me pasase despu&eacute;s de tener un orgasmo.<\/p>\n<p>Aquello segu&iacute;a duro como una piedra. Supongo que el jugo que destilaban sus co&ntilde;os tendr&iacute;a ciertos efectos afrodis&iacute;acos para mantener mi erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo que s&iacute; ocurri&oacute; al correrme fue que mis brazos quedaron libres, supongo que viendo mi actitud de colaboraci&oacute;n decidieron que pod&iacute;an confiar en m&iacute; y soltarlos.<\/p>\n<p>Por fin pude echar mano de aquellas abundantes tetas tanto en tama&ntilde;o como en n&uacute;mero. Pareci&oacute; que ellas agradecieron la caricia con extra&ntilde;os gorgoteos guturales. Que aumentaron en intensidad cuando pellizcaba con suavidad sus pezones rojos.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n pas&oacute; otra cosa, se cambiaron de lugar y la que hasta ese momento me hab&iacute;a dado su vulva a lamer se clav&oacute; mi polla en ella. Lo hizo mirando hacia mis pies. Su amiga por decirlo de alguna forma, en vez de sentarse en mi cara se coloc&oacute; entre mis muslos. Los separ&oacute; todo lo que pudo.<\/p>\n<p>A mi nunca se me habr&iacute;a ocurrido algo as&iacute;, lo que hizo fue empezar a lamer mis huevos, la base de mi rabo y lo que en sus co&ntilde;os ser&iacute;a el cl&iacute;toris de la otra chica. Mientras la que ten&iacute;a encima sub&iacute;a y bajaba. Yo ten&iacute;a los test&iacute;culos ensalivados por su compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>Estando as&iacute;, lo que yo mejor pod&iacute;a alcanzar con las manos era el culo redondo y perfecto que ten&iacute;a justo delante. Se me ofrec&iacute;a a la caricia sin problemas. Decid&iacute; probar a ver si su ano me permit&iacute;a penetrarlo con al menos un dedo. Al final entraron tres sin que ella diera muestra de incomodidad.<\/p>\n<p>Por entonces lleg&oacute; mi segunda corrida tan abundante como la primera y a continuaci&oacute;n perd&iacute; el cocimiento. Quiz&aacute; fueran las emociones, el pasar del terror al placer de repente o puede que simplemente ellas me dieran algo para dormir de lo que no me d&iacute; cuenta.<\/p>\n<p>Cuando me despert&eacute; volv&iacute;a a estar en el viejo Ford y el motor ronroneaba como un gatito satisfecho.<\/p>\n<p>Toda la experiencia parec&iacute;a un sue&ntilde;o, una extra&ntilde;a fantas&iacute;a er&oacute;tica, de no ser porque mis calzoncillos de algod&oacute;n hab&iacute;an sido sustituidos por una prenda m&aacute;s ajustada fabricada con la misma tela pl&aacute;stica que cubr&iacute;a los bellos cuerpos alien&iacute;genas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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