{"id":41040,"date":"2023-02-19T23:00:00","date_gmt":"2023-02-19T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-19T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-19T23:00:00","slug":"marion-en-africa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/marion-en-africa\/","title":{"rendered":"Marion en \u00c1frica"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41040\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nunca se me hubiera ocurrido hablarte de esto si no fuera por dos circunstancias. Primero, al relatarte lo que me pas&oacute;, tengo la firme garant&iacute;a de que nunca sabr&aacute;s mi verdadero nombre. En segundo lugar, no puedo resistir la tentaci&oacute;n de hablar de lo que me impresion&oacute; tanto. Puede que nos encontremos todos los d&iacute;as en la calle de Berl&iacute;n, pero nunca sabr&aacute;s que soy yo; nunca sospechar&aacute;s que la elegante joven que camina hacia ti es la hero&iacute;na de la confesi&oacute;n que una vez le&iacute;ste&#8230;<\/p>\n<p>Tengo 36 a&ntilde;os. Los que tratan conmigo dicen que soy hermosa e inteligente. Desde los veintiocho a&ntilde;os me he convertido en una de las principales periodistas: fundamentalmente escribo sobre pol&iacute;tica, econom&iacute;a y temas sociales en uno de los principales diarios berlineses y algunas espor&aacute;dicas intervenciones en la TV alemana. A veces colaboro con art&iacute;culos en The Guardian de Londres y Le Monde de Paris.<\/p>\n<p>Los temas sobre problemas pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales no contradicen en lo m&aacute;s m&iacute;nimo con el hecho de que siempre trat&eacute; de vestir de manera elegante; &laquo;la femme fatale del periodismo alem&aacute;n&raquo;, como me calific&oacute; un colega con quien discrepamos sobre un tema de pol&iacute;tica exterior del gobierno alem&aacute;n.<\/p>\n<p>Me divorci&eacute; hace tres a&ntilde;os y desde entonces me he dado el lujo de rechazar a m&aacute;s de un reportero, un magnate de la sider&uacute;rgica y hasta el gerente de un influyente diario berlin&eacute;s. Pero al mismo tiempo, aunque experimento el debido placer f&iacute;sico durante la intimidad, siempre permanezco fr&iacute;a e indiferente en mi alma. De vez en cuando necesito un hombre, preferiblemente joven y guapo. Bueno, &iquest;y qu&eacute;? Siempre encontr&eacute; lo que necesitaba. Luego us&eacute; lo que encontraba lo dejaba sin arrepentirme. Por supuesto, le doy caricias y placer a un hombre en la cama, pero nunca perd&iacute; la cabeza, hac&iacute;a lo que se requer&iacute;a para mi propio placer y el de &eacute;l, y eso es todo. A veces, &laquo;algo m&aacute;s&raquo; como agradecimiento al hermoso macho por sus esfuerzos y performance. Y despu&eacute;s de eso, me levantaba con bastante calma y me iba, para nunca volver a ver esa cara est&uacute;pida y satisfecha por mis talentos amatorios.<\/p>\n<p>Me di cuenta que todos estos hombres guapos, encantadores en la cama, son buenos solo all&iacute;. Cuando de repente abren la boca, sale algo que hace desaparecer cualquier esperanza de un orgasmo&#8230; Por eso, cuando estaba con un hombre en la cama siempre trataba de mantenerme en silencio para que mi pareja hablara lo menos posible. Cuando alg&uacute;n caballero me invitaba a cenar trataba que la parte obligatoria (la cena en s&iacute;) pasara lo antes posible para inmediatamente ir a su casa, a la m&iacute;a o a alg&uacute;n hotel, para hacer lo que necesito f&iacute;sicamente tres o cuatro veces al mes. Siempre tuve cuidado de evitar el enamoramiento con alguien. Esto es lo que no quer&iacute;a. Me encontrado con amantes muy est&uacute;pidos. Rico &#8211; s&iacute;, hermoso &#8211; s&iacute;, diestro en la cama &#8211; oh, s&iacute; &#8230; &iquest;Pero interesantes? &iexcl;No!<\/p>\n<p>As&iacute; hubiera continuado todo esto, si una ma&ntilde;ana el editor no me hubiera llamado a su oficina. Me inform&oacute; que el Consejo Editorial y Administrativo del diario quer&iacute;a que me estableciera durante un mes en un pa&iacute;s africano abandonado de la mano de Dios para traer una serie de ensayos sobre problemas sociales.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Durante un mes&#8230; &iexcl;Qu&eacute; horror! &iquest;Por qu&eacute; me hacen esto? Es est&uacute;pido arrastrarse all&iacute;, y m&aacute;s est&uacute;pido escribir sobre los problemas de la asistencia social en &Aacute;frica. A&uacute;n m&aacute;s est&uacute;pido publicarlo en un respetable diario alem&aacute;n con reputaci&oacute;n europea: la prensa de otros pa&iacute;ses hace menci&oacute;n a sus publicaciones.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Marion, Marion, tranquila.&rdquo; me dijo el editor. &ldquo;Este viaje es una se&ntilde;al de confianza en ti por parte de los editores, una negativa causar&aacute; malentendidos mientras que el consentimiento, por el contrario, aumentar&aacute; tu prestigio.&rdquo;<\/p>\n<p>Una periodista no tiene muchas opciones. La perspectiva de ganarse el favor del equipo editorial es algo serio.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, entiendo&#8230; entonces, &iquest;cu&aacute;ndo tengo que volar?<\/p>\n<p>No te aburrir&eacute; con las descripciones de mi viaje ni del agujero mismo donde termin&eacute;. Adem&aacute;s, no tiene una relaci&oacute;n tan directa con la esencia de lo que quiero relatar. Despu&eacute;s de una semana en la capital del pa&iacute;s, despu&eacute;s de noches sofocantes en el &uacute;nico hotel decente, despu&eacute;s del calor y la comida desconocida, tuve que pasar por una prueba a&uacute;n mayor. Ten&iacute;a que ir a un peque&ntilde;o pueblo al sur del pa&iacute;s y pasar unos d&iacute;as all&iacute;. Los colegas corresponsales de nuestro diario quer&iacute;an mostrarme algo all&iacute;. Suspir&eacute; pesadamente y recog&iacute; mi peque&ntilde;a maleta y tomamos rumbo a el pueblo de Mumbo Yumbo (No es el nombre real. Evito toda referencia al pa&iacute;s para evitar susceptibilidades) que se estaba ahogando en una neblina de calor tropical.<\/p>\n<p>Enjambres de moscas, suciedad en las calles y los gritos del mercado, todo esto me confundi&oacute; el primer d&iacute;a. Los colegas me dejaron en la habitaci&oacute;n del hotel a &uacute;ltima hora de la noche y se fueron. Me qued&eacute; sola. Ten&iacute;a la vaga sospecha de que mis colegas locales simplemente aprovecharon el pretexto para cabalgar hasta esta ciudad por motivos que desconozco. Ahora me veo obligada a pasar aqu&iacute; unos d&iacute;as antes del pr&oacute;ximo vuelo a la capital. Que pesadumbre&#8230; Hab&iacute;a un restaurante en el primer piso del hotel, y desde all&iacute; se escuchaba m&uacute;sica nacional. Algo entre un tom-tom y el grito de una cabra asfixiada&#8230; Luego se me ocurri&oacute; la idea, bastante normal en Europa, de bajar y sentarme en el restaurante. Me sent&eacute; en una mesa en la terraza y casi de inmediato me arrepent&iacute; de haber venido aqu&iacute;. No, no hab&iacute;a peligro. Pero qu&eacute; aburrimiento mirar a docenas de personas. Me prestaron muy poca atenci&oacute;n, aunque yo era la &uacute;nica mujer blanca aqu&iacute;. Saben perfectamente que no hay milagros en el mundo y que ninguna mujer blanca normal ir&aacute; con ellos. Por lo tanto, para qu&eacute; mirar si el resultado se conoce de antemano.<\/p>\n<p>No muy lejos de la terraza donde yo estaba sentada, se pod&iacute;a ver una enorme gorra de un polic&iacute;a local. Pero luego vi algo inusual en el entorno: un hombre alto y blanco se acercaba a mi mesa. Su traje blanco se complementaba con un elemento de traje de noche y llevaba un sombrero blanco duro. Hab&iacute;a tanto un comportamiento confiado como el hecho de que los africanos sentados en las mesas le dirig&iacute;an la palabra constantemente. El hombre ten&iacute;a unos cuarenta y cinco a&ntilde;os y era condenadamente guapo. A pesar del traje y la apariencia europea, hab&iacute;a algo primitivo, bestial en &eacute;l. Se notaba a primera vista. El hombre sonri&oacute; y se comport&oacute; con dignidad y tranquilidad, pero las luces de la pasi&oacute;n jugaban en sus ojos, traicionando la sensualidad de la naturaleza.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Puedo sentarme en tu mesa?&quot; pregunt&oacute;, inclin&aacute;ndose ligeramente hacia adelante.<\/p>\n<p>Al ver mi confusi&oacute;n, dijo:<\/p>\n<p>&quot;Mi nombre es Rolf Sannes. Soy el due&ntilde;o de este restaurante&quot;.<\/p>\n<p>Asent&iacute; y acept&eacute;. Rolf se sent&oacute; frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute;s aqu&iacute; por primera vez?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;,&quot; respond&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo te llamas?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Marion Hungeling. Soy periodista, estoy haciendo un dossier sobre la vida social en este pa&iacute;s&quot;.<\/p>\n<p>&ldquo;Eres alemana?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, as&iacute; es. Y t&uacute; de d&oacute;nde eres?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Nac&iacute; en Degerfors, Suecia&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Vives solo ac&aacute;. Tienes pareja?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No. &iexcl;Y t&uacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Divorciada&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mmmm, &iquest;tienes hijos?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, dos varones. De 14 y 16 a&ntilde;os. Se quedan con mis padres cuando viajo.&rdquo;<\/p>\n<p>Le dije a Rolf c&oacute;mo termin&eacute; aqu&iacute;. Daba la impresi&oacute;n de un hombre de buenos modales. Si hab&iacute;a algo animal en &eacute;l, sab&iacute;a c&oacute;mo ocultarlo. Hablamos un poco de la vida aqu&iacute;. Rolf dijo que vino aqu&iacute; hace muchos a&ntilde;os y ahora est&aacute; firmemente establecido. Adem&aacute;s, el restaurante da buenos ingresos. Pero, se quej&oacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Soy el &uacute;nico blanco aqu&iacute; y a veces me aburro.&rdquo;<\/p>\n<p>Ni pod&iacute;a imaginar c&oacute;mo se pod&iacute;a vivir solo en un agujero como &eacute;ste. Me ofreci&oacute; un trago. Trajeron una botella de champ&aacute;n. Despu&eacute;s Rolf me sugiri&oacute; que diera un peque&ntilde;o paseo y acept&eacute;. Con un gu&iacute;a tan s&oacute;lido, no da miedo caminar incluso por Mumbo-Yumbo. As&iacute; que nos pusimos en marcha. Mientras habl&aacute;bamos tranquilamente, cruzamos la plaza, pasamos por varias calles, y de repente Rolf dijo:<\/p>\n<p>&quot;Probablemente, ser&iacute;a interesante para ti conocer la vida local real, sentir el sabor africano. Todos los que vienen de Europa quieren experimentar el exotismo local&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; quieres decir?&quot;, le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Rolf me mir&oacute; y se rio entre dientes.<\/p>\n<p>&quot;Me refiero a invitarte a visitar el ex&oacute;tico establecimiento local. Eso s&iacute;, all&iacute;, como en otros lugares, habr&aacute; s&oacute;lo negros. Pero no tienes nada que temer. Estar&aacute;s conmigo&quot;.<\/p>\n<p>Cuando una mujer joven cae en un agujero como este, siempre se siente insegura en el entorno inusual. Siempre quiere apoyarse en alguien. Rolf daba la impresi&oacute;n de una persona segura de s&iacute; misma. La enso&ntilde;aci&oacute;n un hombre del Viejo Continente que vive un sue&ntilde;o rom&aacute;ntico naturalizado entre salvajes, tema que se ha calado en nuestra sangre europea junto con las novelas de Mine Reed y Fenimore Cooper.<\/p>\n<p>Acept&eacute; tan f&aacute;cilmente la aventura &laquo;con lo ex&oacute;tico&raquo; que se me ofrec&iacute;a a m&iacute;. Apoy&aacute;ndome en la mano que amablemente me ofreci&oacute; mi noble y encantador gu&iacute;a, avanc&eacute; por una calle oscura y sin luz. Caminaba sin miedo. F&aacute;cilmente logr&eacute; convencerme de que nada malo podr&iacute;a pasarme con una gu&iacute;a as&iacute;. El lugar en el que entramos era grande y con un m&iacute;nimo de amueblamiento. Parec&iacute;a que fue construido con postes y cubierto con chapas de hierro para los techos. Hab&iacute;a esteras en el suelo, dos o tres mesitas y la iluminaci&oacute;n era bastante tenue. La habitaci&oacute;n estaba, por as&iacute; decirlo, dividida por esteras colgantes en &laquo;cabinas&raquo; separadas. Algunos ten&iacute;an hombres en grupos de dos o tres. La divisi&oacute;n de las cabinas no imped&iacute;a ver todo lo que suced&iacute;a en el resto del sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Sonaba una m&uacute;sica africana caracter&iacute;stica, con chillidos y aullidos, acompa&ntilde;ada de un tambor que golpeaba r&iacute;tmicamente. Nos sentamos en una estera en una de las cabinas. Un ni&ntilde;o negro apareci&oacute; instant&aacute;neamente y nos trajo una especie de plato. De qu&eacute; estaba hecho, no pod&iacute;a entenderlo, y una especie de bebida en tazas. Estaba bastante mal ventilado por el humo de las l&aacute;mparas colocadas; no hab&iacute;a electricidad. Entre otras cosas, el chico trajo una caja, que Rolf abri&oacute; de inmediato. Hab&iacute;a cigarros puros finos.<\/p>\n<p>&quot;Por esto vinimos aqu&iacute;&quot;, me explic&oacute;. &ldquo;La comida y la bebida se sirven solo por simple convencionalismo. Para fumar estos cigarros de una hoja de un &aacute;rbol local, es por eso que la gente viene aqu&iacute;. Te lo ruego.&quot;<\/p>\n<p>Con estas palabras, Rolf encendi&oacute; un cigarro y me lo entreg&oacute;. No sin cierta aprensi&oacute;n, tom&eacute; una bocanada. El humo no era nada fuerte, cosquilleaba un poco en la lengua, pero no era insoportable para una persona no fumadora como yo. Rolf tambi&eacute;n se encendi&oacute; uno para &eacute;l.<\/p>\n<p>&quot;Rel&aacute;jate, Marion&rdquo;, dijo con calma. &ldquo;Sentir&aacute;s el efecto del humo, es algo intrusivo. Pero si est&aacute;s tensa, el efecto de la sustancia ser&aacute; m&aacute;s fuerte.&rdquo;<\/p>\n<p>Segu&iacute; su consejo. Me relaj&eacute; profundamente, como Rolf. Pens&eacute; en lo que dir&iacute;an mis amistades y conocidos si me vieran d&oacute;nde y qu&eacute; estaba haciendo ahora. Casi no habl&aacute;bamos con Rolf. La m&uacute;sica sonaba fuerte y ahogaba todos los sonidos. Fum&aacute;bamos en silencio. Comenc&eacute; a sentir ciertos cambios: el nerviosismo desapareci&oacute;, hab&iacute;a calma, mi nerviosismo tom&oacute; un car&aacute;cter completamente diferente.<\/p>\n<p>Es como si alg&uacute;n pensamiento entrara en mi cabeza. Mir&eacute; a Rolf sentado en turco frente a m&iacute; y lo admir&eacute;. Ahora lo mir&eacute; mejor. S&iacute;, no me equivoqu&eacute;. Realmente era muy, muy guapo. Me impresionaron particularmente sus brazos. Eran muy fuertes y estaban cubiertos de una densa vegetaci&oacute;n. Nunca me han importado los hombres con mucho vello corporal, pero de repente sent&iacute; la atracci&oacute;n por este hombre. Pens&eacute; que todo su cuerpo pod&iacute;a estar cubierto de un pelo rojizo espeso, como si fuera de lana. Rolf tampoco pudo evitar exponerse a esta extra&ntilde;a sustancia, aunque probablemente ya estaba algo acostumbrado a ella. As&iacute; que monitore&oacute; mi condici&oacute;n. De repente llam&oacute; al chico que nos estaba sirviendo y le dijo algo en el dialecto local. El chico asinti&oacute; y me mir&oacute; expectante.<\/p>\n<p>&quot;Marion, &eacute;l te va a escoltar ahora&quot;, escuch&eacute; la voz de Rolf. &quot;Me parece que aqu&iacute; est&aacute; sofocante para ti y la ropa que llevas no es adecuada para este ambiente. El chico te llevar&aacute; a un lugar donde puedes cambiarte de ropa.&rdquo;<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y fui. Est&aacute; claro que en otro estado nunca hubiera hecho esto, como cualquier otra mujer. Pero la acci&oacute;n de drogas hab&iacute;a hecho sus efectos. El chico me llev&oacute; a una habitaci&oacute;n que estaba en un edificio anexo hecho de ladrillos, las paredes no estaban pintadas. El ladrillo era tan llamativo. En general, a excepci&oacute;n de una caja en la esquina y una silla en el medio de la habitaci&oacute;n, no hab&iacute;a muebles. &Eacute;l sac&oacute; un gran bulto de tela de la caja y me lo entreg&oacute;. Se&ntilde;al&oacute; el espejo que colgaba en el interior de la puerta y sali&oacute;. Lo que vi literalmente me sorprendi&oacute;. Solo puedes encontrar esto en una tienda de ropa de mujer muy cara. Y no en cualquier lugar, quiz&aacute;s solo en Par&iacute;s. Falda de sat&eacute;n blanco con encaje, lino blanco como la nieve, bragas transl&uacute;cidas. El vestido tambi&eacute;n blanco como la nieve. Los pliegues se extend&iacute;an por todo el muslo hasta las medias. Encima me coloqu&eacute; una blusa blanca totalmente transparente. Cuando me puse todo esto, no pensaba absolutamente en nada. La habilidad de pensar se hab&iacute;a atrofiado completamente en m&iacute;. Acababa de notar que las medias eran con el&aacute;sticos de encaje. Pod&iacute;an sostenerse por s&iacute; mismas. Un minuto despu&eacute;s entr&oacute; el chico y le ped&iacute; que abrochara los ganchos en la espalda de mi vestido. Lo hizo con gran celo y bastante habilidad. Mir&aacute;ndome en el espejo, realmente estaba encantadora con este atuendo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de girar varias veces frente al espejo, me dirig&iacute; a la sala com&uacute;n. Rolf no pudo ocultar su admiraci&oacute;n. Me mir&oacute; de arriba abajo. Volvimos a sentarnos en la colchoneta uno al lado del otro. Me sent&iacute; un poco mareada, pero todo era muy agradable.<\/p>\n<p>&ldquo;Tus piernas son muy hermosas Marion&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Gracias, eres muy amable.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Son como un im&aacute;n para las manos de cualquier hombre&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Le sonre&iacute;, lo cual equivali&oacute; a una invitaci&oacute;n. Lentamente, la mano de Rolf acarici&oacute; mi rodilla, luego comenz&oacute; a subir por el muslo, subiendo mi falda. Un calor se movi&oacute; junto con su mano a lo largo de mi pierna. Su toque calentaba mi cuerpo, y ese calor llegaba hasta lo m&aacute;s profundo. Qued&eacute; sin moverme, toda entregada a las caricias de este hombre ins&oacute;lito.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Est&aacute;s excitada Marion?&rdquo; me pregunt&oacute; mientras su mano subi&oacute; justo debajo de mi falda y comenz&oacute; a sentir mi entrepierna.<\/p>\n<p>Asent&iacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;En qu&eacute; est&aacute;s pensado Marion? &iquest;En tus hijos?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Oohh! Siempre est&aacute;n en mi mente&rdquo; respond&iacute;. Al instante uno de sus dedos apart&oacute; las bragas y penetr&oacute; en mi lugar sant&iacute;simo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Aajj! T&uacute;&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Lo hizo con suavidad y determinaci&oacute;n, sin apartar su mirada de mis ojos. Me oblig&oacute; a traer la imagen de mis hijos para penetrarme con sus dedos&#8230; &iexcl;Morboso! El calor se extendi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s a trav&eacute;s de mi cuerpo. Yo estaba en una posici&oacute;n turca, como todos los dem&aacute;s en este establecimiento, con las rodillas bien separadas y, por lo tanto, Rolf ten&iacute;a total libertad para disponer de la parte inferior de mi cuerpo. Cerr&eacute; mis ojos. Ahora solo la m&uacute;sica y el tacto de sus dedos eran mis sensaciones. El dedo se arrastr&oacute; lentamente m&aacute;s adentro de m&iacute;, gir&oacute;, retrocedi&oacute;.<\/p>\n<p>Se dirigi&oacute; a mi cl&iacute;toris, me estremec&iacute;. El dedo comenz&oacute; a masajearme suavemente. Se sent&iacute;a tan bien que no pude contener mi primer gemido. Quer&iacute;a recostarme, pero era imposible. Un dedo masajeaba mi cl&iacute;toris y otros dos se internaron m&aacute;s profundo y se movieron a lo largo del camino ya trillado. Sent&iacute; con qu&eacute; facilidad se mov&iacute;an en m&iacute;. Luego me di cuenta de que hac&iacute;a tiempo que estaba preparada para esto, que por dentro estaba muy hidratada. No fue sin raz&oacute;n, la o las sustancias contenidas en el cigarro puro y\/o en la bebida en taza que nos sirvieron, por supuesto que jugaron un papel muy importante en mi &laquo;preparaci&oacute;n&#8230;&raquo; Comenc&eacute; a mecerme lentamente hacia adelante y hacia atr&aacute;s, lo que me excitaba a&uacute;n m&aacute;s. La otra mano de Rolf se acerc&oacute; a mi pecho. Primero comenz&oacute; a tocar mis senos a trav&eacute;s del corpi&ntilde;o, solo pasando lentamente su mano sobre la tela, y seguro, sintiendo como los pezones se hinchaban bajo esos toques. Literalmente me retorc&iacute; bajo estas dos manos que me acariciaban suavemente.<\/p>\n<p>De repente, la mano que me acariciaba debajo abandon&oacute; mi cuerpo. Rolf la acerc&oacute; a mi cara. Vi que su mano estaba toda mojada, sus dedos estaban brillantes con mis secreciones. El hombre me la acerc&oacute; a los labios y me dijo:<\/p>\n<p>&quot;Marion, ni&ntilde;a, mira lo mojada que est&aacute;s. Me has ensuciado toda la mano. Vamos, ahora tienes que lamerme todo&quot;.<\/p>\n<p>Como un aut&oacute;mata, hipnotizada por los sonidos de su voz, tom&eacute; los dedos de Rolf con mis labios y comenc&eacute; a lamer lo que hab&iacute;a en ellos y tragu&eacute; mis copiosas secreciones. Entonces su mano se hundi&oacute; nuevamente en m&iacute;, solo que ahora ya no era tan tierna. Se comportaba m&aacute;s activamente, se volvi&oacute; en diferentes direcciones, agarrando firmemente mis labios genitales. A veces gritaba. Con tres dedos me penetr&oacute; por completo y los gir&oacute;. No se parec&iacute;a en nada a los primeros movimientos de Rolf. Pero no sent&iacute; ninguna molestia. A veces era bastante doloroso y gem&iacute;a, pero en general experiment&eacute; bastante placer. Me dol&iacute;a, gir&eacute; sobre la mano del hombre, que la contrajo para introducirla totalmente dentro de m&iacute;, abri&eacute;ndome a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te sientes bien Marion?&rdquo;<\/p>\n<p>Hice un movimiento de aseveraci&oacute;n con mi cabeza.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te han hecho esto antes?&rdquo;<\/p>\n<p>Negu&eacute;. Pero la inexpresable sensaci&oacute;n de placer no solo no me abandon&oacute;, sino que incluso se intensific&oacute;. Rolf no me dijo m&aacute;s nada. Solo actu&oacute; con sus manos muy fuertes y duras. Me sent&iacute; como una mariposa clavada en un &aacute;lbum. No pod&iacute;a moverme, el hombre me empu&ntilde;aba, provocando una ola de pasi&oacute;n con cada movimiento. Estar en esta posici&oacute;n es el sue&ntilde;o secreto de toda mujer. Te cuento que soy Marion, una mujer que siempre mantuvo un dominio con los hombres, que nunca ha dejado que un amante ocasional pasara con ella m&aacute;s de una noche. Siempre he sido una mujer orgullosa e independiente, hermosa y due&ntilde;a de m&iacute; misma.<\/p>\n<p>Pero en ese momento me di cuenta de que era precisamente esa situaci&oacute;n con la que hab&iacute;a so&ntilde;ado en secreto toda mi vida. Antes, yo misma me negaba a admitir que quer&iacute;a estar en las manos fuertes de un verdadero macho que usar&iacute;a mi cuerpo para su propio placer, oblig&aacute;ndome solo a servirlo&#8230; Las manos de Rolf, apret&aacute;ndome m&aacute;s y m&aacute;s sin piedad, me ense&ntilde;aron a superarme a m&iacute; misma, a redir mi esencia femenina&#8230; Despu&eacute;s de unos minutos, Rolf me llev&oacute; a un &laquo;punto de ebullici&oacute;n&raquo;. Ya no pod&iacute;a permanecer indiferente, no pod&iacute;a callar y cerrar los ojos. Ya no me preocupaba lo que pensar&iacute;an los negros sentados muy cerca, quienes sin duda observaban con inter&eacute;s la escena que se desarrollaba frente a ellos. Todos esos tipos semidesnudos y completamente negros vieron todo perfectamente. Vieron a una hermosa mujer blanca retorci&eacute;ndose en las manos de un hombre&#8230; Creo que ese patr&oacute;n tambi&eacute;n me excit&oacute;. Empec&eacute; a gemir suavemente y le rogu&eacute; a Rolf que detuviera la tortura y me llevara.<\/p>\n<p>&quot;Rolf, cari&ntilde;o, ll&eacute;vame&#8230;&quot; murmur&eacute;, inclin&aacute;ndome sobre su hombro. &ldquo;T&uacute; me quieres y yo te quiero, as&iacute; que c&oacute;geme r&aacute;pido, ya no puedo sufrir m&aacute;s. T&uacute; mismo me excitaste, dame una salida&quot;.<\/p>\n<p>Pero Rolf no respondi&oacute;, y mis s&uacute;plicas quedaron sin respuesta. Solo despu&eacute;s de unos minutos se levant&oacute; y me ayud&oacute; a levantarme de la colchoneta.<\/p>\n<p>&quot;Salgamos de aqu&iacute;, Marion. No quiero hacerlo frente a estos muchachos ahora&quot;.<\/p>\n<p>Cuando le ped&iacute; que me llevara, naturalmente, no estaba en mi pensamiento de que esto podr&iacute;a suceder aqu&iacute; y en frente de todos los visitantes. Solo pens&eacute; que Rolf me llevar&iacute;a a alg&uacute;n lugar privado. Pero cuando dijo esta frase, pens&eacute; instant&aacute;neamente que no exclu&iacute;a la oportunidad de follarme justo en frente de extra&ntilde;os. Con cualquier otro, en ese momento, me hubiera indignado, como cualquier mujer normal, pero ahora caminaba detr&aacute;s de Rolf con mi atuendo, con una vagina h&uacute;meda, goteando entre mis piernas temblorosas, sent&iacute; una inusual oleada de excitaci&oacute;n. Que este hombre pudiera ponerme en una posici&oacute;n tan terriblemente humillante me excit&oacute;. No todas las prostitutas estar&iacute;an de acuerdo que le hicieran tales cosas, pens&eacute;. Rolf me condujo a la misma habitaci&oacute;n donde me cambi&eacute; de ropa. Mi ropa normal estaba en la silla donde la hab&iacute;a dejado. El hombre sac&oacute; un paquete de cigarrillos de su bolsillo y encendi&oacute; uno. Me par&eacute; frente a &eacute;l, confundida, sin entender lo que estaba pasando. Rolf me mir&oacute; y dijo:<\/p>\n<p>&quot;Qu&iacute;tate el vestido primero. Me molesta&quot;.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hice, ahora estaba de pie frente a &eacute;l con la blusa desabrochada por delante y los pechos al descubierto. Me di cuenta de que mis pezones a&uacute;n sobresal&iacute;an tentadoramente hacia adelante. Rolf me atrajo hacia &eacute;l, tomando mis pezones con ambas manos. Empez&oacute; a apretarlos con sus fuertes dedos. No hizo otra cosa. S&oacute;lo sus dedos duros como tenazas. Rolf me tir&oacute; de los pezones, los aplast&oacute;, los retorci&oacute;. A veces me parec&iacute;a que estaba a punto de arranc&aacute;rmelos por completo, con tanta furia que atormentaba mis pechos. Estaba exhausta por esas terribles caricias. Toda mojada antes de eso, ahora me retorc&iacute;a, gem&iacute;a y mord&iacute;a mis labios de dolor y voluptuosidad. Estar de pie frente a un hombre que atormenta mis pechos es terriblemente excitante, pero es imposible terminar as&iacute;. Al final, por la abundancia de sentimientos que me pose&iacute;an y por no entender lo que Rolf quiere lograr, comenc&eacute; a llorar y suplicar:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Dime qu&eacute; quieres que haga?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ponte de rodillas&quot;, dijo Rolf sin dejar escapar el cigarrillo de su boca.<\/p>\n<p>Inmediatamente obedec&iacute;, pensando que ahora pronto recibir&iacute;a la deseada satisfacci&oacute;n. Hasta esa noche, nunca imagin&eacute; que alguna vez me encontrar&iacute;a en tal posici&oacute;n. Yo, que siempre hab&iacute;a sido completamente ego&iacute;sta en el sexo y exigiendo que los hombres hagan solo lo que yo quiero y cuando yo quiero, de repente me volv&iacute; muy complaciente. Probablemente, antes no conoc&iacute; a un hombre al que me gustar&iacute;a obedecer sin cuestionamientos. Qued&eacute; de rodillas.<\/p>\n<p>&quot;Marion, hazlo todo ti misma&quot;, escuch&eacute; la voz de Rolf sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>Comprend&iacute; que &eacute;l ya no necesitaba que me persuadiera. Inmediatamente comenc&eacute; a desabotonar los pantalones de Rolf. De repente se me ocurri&oacute; la idea de verificar mi conjetura sobre la l&iacute;nea del cabello de este hombre. Le desabroch&eacute; los pantalones por completo y los baj&eacute;. Todo result&oacute; exactamente como lo imagin&eacute;. Las piernas de Rolf eran vigorosas y fuertes, cubiertas de abundante vello rojo. Eran muy similares a sus manos, solo que eran m&aacute;s gruesas. Hab&iacute;a tambi&eacute;n una magn&iacute;fica arma masculina que literalmente ped&iacute;a estar en mi boca. Listo para entrar en m&iacute;. Redonde&eacute; mis labios y comenc&eacute; a hacer movimientos de succi&oacute;n cuando el pene de Rolf se me meti&oacute; en mi boca. Era muy inc&oacute;modo arrodillarme en el piso de piedra, as&iacute; que logr&eacute; agacharme sin dejar de acariciarlo. Me puse frente a Rolf y chup&eacute;, &eacute;l baj&oacute; una mano y me acarici&oacute; la cabeza. Al mismo tiempo, experiment&eacute; una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a.<\/p>\n<p>Parte 2<\/p>\n<p>Adem&aacute;s del sentimiento de satisfacci&oacute;n que me vino de inmediato, tan pronto como la hermosa herramienta entr&oacute; en mi boca, apareci&oacute; algo m&aacute;s que no hab&iacute;a experimentado antes. Probablemente el punto principal fue que me obligaron a soportar caricias crueles durante mucho tiempo y sin penetrar en m&iacute;. Durante tanto tiempo, mucho m&aacute;s de lo habitual, supliqu&eacute; que me follara, que ahora todos mis sentidos se agudizaron de manera inusual. Lo que pudo haber sido antes un impulso d&eacute;bil, ahora comenz&oacute; a ser realidad. Me sent&iacute;a realmente orgullosa de que la polla de Rolf estuviera en mi poder. Me complaci&oacute; mucho que este hermoso falo quisiera usar mi boca. Sent&iacute; que ten&iacute;a una boca placentera, ya que Rolf estuvo dispuesto a sumergirse en ella y accedi&oacute; a las caricias de mi lengua. Finalmente derram&oacute; en ella y me inund&oacute; por dentro con su simiente. Cuando Rolf hubo terminado dej&eacute; salir lo que pude de su esperma a trav&eacute;s de mis labios. Apoy&eacute; la cara contra su est&oacute;mago. A trav&eacute;s de la camisa, me llegaba el calor de su cuerpo y me sent&iacute;a feliz. Rolf no dijo nada. Fumaba continuamente y el humo de sus cigarrillos envolv&iacute;a mis sentidos.<\/p>\n<p>Pero mi excitaci&oacute;n no se fue. De ninguna manera, no. Ahora yo quer&iacute;a m&aacute;s que antes. Ahora que ya me hab&iacute;a acercado a este magn&iacute;fico hombre, que ya hab&iacute;a probado la fuerza y el tama&ntilde;o de sus armas, que ya hab&iacute;a sentido el sabor de su esperma, quer&iacute;a pertenecerle de verdad. Pero Rolf no ten&iacute;a prisa por apoderarse de m&iacute;. Sigui&oacute; fumando y me dijo:<\/p>\n<p>&ldquo;L&iacute;mpiate.&rdquo;<\/p>\n<p>As&iacute; lo hice, y con un sentimiento de cierta decepci&oacute;n lo segu&iacute; a la sala com&uacute;n. All&iacute; nos sentamos de nuevo en la colchoneta y seguimos fumando. En el fondo del sal&oacute;n, not&eacute; un enorme hombre negro, como unas botas negras, semidesnudo y cubierto de peque&ntilde;as gotas de sudor. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n por dos cosas. Primero: era enorme, tan grande que parec&iacute;a inveros&iacute;mil. Pero lo otro que vi fue mucho peor: los ojos del hombre estaban rojos, como inyectados en sangre. Su rostro brillaba a la luz de las l&aacute;mparas por el sudor, como si lo hubieran untado con aceite. Las fosas nasales de su corta nariz se ensanchaban como las de un animal salvaje. Y le prest&eacute; especial atenci&oacute;n porque no dejaba de mirarme. Era tan terrible, su mirada animal era tan pesada y terrible, que ni siquiera el hecho de que yo estuviera con Rolf me calmaba. As&iacute; que le pregunt&eacute; a Rolf sobre este tema.<\/p>\n<p>&ldquo;Conoc&iacute;a a este chico desde hace mucho tiempo.&rdquo; me dijo sonriente.<\/p>\n<p>No me atrev&iacute; a hablar m&aacute;s de eso, pero tampoco me atrev&iacute; a mirar en direcci&oacute;n a ese hombre.<\/p>\n<p>&quot;Rolf, cari&ntilde;o, no puedo soportarlo m&aacute;s&quot;, supliqu&eacute; finalmente. &ldquo;Por favor, t&uacute; mismo me excitaste terriblemente. Ahora ll&eacute;vame&quot;.<\/p>\n<p>Le rogu&eacute; durante largo rato. En realidad quer&iacute;a irme. Un sentimiento inexplicable.<\/p>\n<p>&quot;Marion&quot;, dijo Rolf con tranquilidad, &quot;todav&iacute;a no hemos completado todo el programa en el curso de exotismo africano. Podemos ir a mi casa ahora mismo, pero a&uacute;n no hemos terminado&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; quieres decir?&quot;, pregunt&eacute; con miedo.<\/p>\n<p>&quot;Justo lo que dije. Te quiero follar, pero es demasiado pronto ahora. Me temo que no est&aacute;s lista&quot;, respondi&oacute; Rolf.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s diciendo?&quot;<\/p>\n<p>Estaba indignada. Me parec&iacute;a que Rolf se estaba burlando de m&iacute;. &iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza! Ahora estaba claramente bajo la influencia de esta extra&ntilde;a sustancia local. Esta misma droga era, por supuesto, esa aventura muy ex&oacute;tica, que Rolf me hab&iacute;a prometido al comienzo de la noche.<\/p>\n<p>&ldquo;No est&aacute;s preparada&quot;, dijo Rolf, sonriendo enigm&aacute;ticamente.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Pero te lo ruego?&rdquo; Habl&eacute; con una voz cada vez m&aacute;s suplicante. &quot;Pru&eacute;bame, pru&eacute;bame, c&oacute;geme, te gustar&aacute;&quot;.<\/p>\n<p>Habiendo dicho estas palabras, me estremec&iacute; y cubr&iacute; mi rostro en llamas con mis manos. Nunca me hab&iacute;a humillado as&iacute; frente a un hombre.<\/p>\n<p>&quot;Est&aacute; bien ni&ntilde;a prusiana&quot;, sonri&oacute; Rolf. &quot;Vamos.&quot;<\/p>\n<p>Nos levantamos y volvimos a entrar en la misma habitaci&oacute;n donde hab&iacute;amos estado poco antes. Me aferr&eacute; a Rolf con todo mi cuerpo. &Eacute;l se desaboton&oacute; los pantalones. Me quit&eacute; la falda y me baj&eacute; las bragas, pas&eacute; por encima y cayeron al suelo. Los pate&eacute; hacia la esquina de la habitaci&oacute;n con mi pie.<\/p>\n<p>Casi inmediatamente despu&eacute;s de eso, sent&iacute; el toque de una polla en mis muslos. Temblando de lujuria, abr&iacute; las piernas para que este invitado tan esperado pudiera entrar libremente en m&iacute;. Me las arregl&eacute; para envolver mis brazos alrededor de &eacute;l y dirigirlo a mi entrepierna. El miembro asom&oacute; su cabeza y comenz&oacute; a penetrarme lentamente, abri&eacute;ndose paso en mi carne temblorosa. Me sent&eacute; encima de &eacute;l, lenta y cuidadosamente para no espantar esta magnificencia. El miembro era muy grande, me empez&oacute; a ingresar poco a poco hasta que me parec&iacute;a que me llenaba toda. Lo hab&iacute;a estado esperando durante tanto rato que ahora todas mis emociones se agudizaron. Le susurr&eacute; palabras de agradecimiento a Rolf por el hecho de que, aunque estaba atormentado por la expectativa, cumpli&oacute; con mi pedido. &Eacute;l no me respondi&oacute;. Su rostro varonil, con ojos ardiendo de pasi&oacute;n, estaba muy cerca del m&iacute;o. Escuch&eacute; su respiraci&oacute;n entrecortada. Puse mis labios en su mejilla, pero Rolf se dio la vuelta cada vez. Ahora toda su atenci&oacute;n estaba centrada en follarme. Su arma entraba y sal&iacute;a de m&iacute; con un ritmo inexorable. Cuando entraba, gem&iacute;a de placer, cuando sal&iacute;a, gem&iacute;a por separarme de &eacute;l. Esto continu&oacute; durante bastante tiempo. Hasta que alcanc&eacute; un orgasmo. Gem&iacute;, chill&eacute;, llor&eacute; de admiraci&oacute;n. Todos mis tormentos y s&uacute;plicas, todas las humillaciones y peticiones no fueron en vano, todo vali&oacute; la pena. Ahora que estaba completamente en manos de Rolf.<\/p>\n<p>Mi excitaci&oacute;n hab&iacute;a llegado a su punto m&aacute;ximo, ahora me retorc&iacute;a como un animal herido. Ya hab&iacute;a tenido dos orgasmos, pero eso fue tan poco para m&iacute; que casi no los not&eacute;. Para m&iacute;, la pasi&oacute;n reci&eacute;n empezaba. De repente, Rolf sac&oacute; su arma de mi inflamado vagina de un solo golpe. Dio un paso atr&aacute;s. Estaba conmocionada esperando a ver qu&eacute; pasar&iacute;a despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&quot;Marion, ahora quiero follarte por el culo&quot;, dijo con voz ronca.<\/p>\n<p>No tuve m&aacute;s remedio que dar la espalda e inclinarme, apoyando las manos en la pared. Rolf se acerc&oacute; por detr&aacute;s y toc&oacute; mi trasero. Para m&iacute;, esto fue un calvario. El asunto es que por el ano yo todav&iacute;a era virgen. Solo una vez mi ex esposo me prob&oacute; all&iacute;, pero de inmediato me sent&iacute; muy mal y &eacute;l opt&oacute; por no entrar all&iacute;. En cuanto a mis amantes, todos esos respetables brokers de bolsas y gerentes saben mucho de econom&iacute;a, pero muy poco de sexo. Es posible que ni siquiera hayan escuchado mucho acerca de c&oacute;mo sucede. Por cierto, nunca me molest&oacute;. Si no has probado algo, no quieres hacerlo. Es natural.<\/p>\n<p>As&iacute; que ahora, de pie contra la pared y esperando la intrusi&oacute;n en el &aacute;rea prohibida, en la brecha intacta, ten&iacute;a miedo. Miedo a lo desconocido, me sent&iacute;a insegura. Pero Rolf manifestaba inter&eacute;s en &eacute;l. Me acarici&oacute; el culo, apunt&oacute; con el dedo y me lo meti&oacute; en el ano. Inmediatamente chill&eacute; involuntariamente y Rolf se enfad&oacute;:<\/p>\n<p>&quot;No, Marion, ya te lo hab&iacute;a dicho: no est&aacute;s preparada&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; significa?&quot; -Pregunt&eacute;, continuando de pie en esa pose humillante en la que estaba antes. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quieres decir con no estar preparada? Puedes cogerme como quieras. Estoy listo para cualquier cosa. Me entrego a ti de la manera que m&aacute;s te plazca.&rdquo;<\/p>\n<p>Casi lloro del resentimiento.<\/p>\n<p>&ldquo;De verdad, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s quieres? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedo hacer?&rdquo; agregu&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Marion, no me alcanza con follarte por el culo. Lo que quiero es disfrutarlo,&rdquo; -dijo Rolf. &ldquo;No te das cuenta: eres demasiado estrecha all&iacute;. Me ser&aacute; dif&iacute;cil penetrarte por el culo y entonces no conseguir&eacute; la raci&oacute;n completa de placer. Es bueno cuando una mujer tiene un pasaje anal angosto, pero es malo cuando es DEMASIADO angosto&quot;.<\/p>\n<p>Rolf me estaba dando un serm&oacute;n de sexolog&iacute;a anal, y yo todav&iacute;a estaba de pie en una posici&oacute;n tan denigrante que inclusive hoy mi coraz&oacute;n se encoge cuando pienso en ello. Pero ten&iacute;a tantas ganas de tener sexo que estaba dispuesta a soportar cualquier insulto de un hombre que finalmente pudiera satisfacerme.<\/p>\n<p>&ldquo;Espera aqu&iacute;, vuelvo enseguida.&rdquo; Me dijo Rolf.<\/p>\n<p>Con estas palabras, desapareci&oacute;. La puerta detr&aacute;s de m&iacute; cruji&oacute;. Mir&eacute; a mi alrededor con miedo. Pero no hab&iacute;a nadie all&iacute;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos: pasos. Volvi&oacute; Rolf.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Vamos!&rdquo;<\/p>\n<p>Me tom&oacute; de la mano y volvimos al sal&oacute;n com&uacute;n. Hab&iacute;an corrido los pocos muebles que all&iacute; estaban. En el centro colocaron una estera y por encima de ella una manta fina.<\/p>\n<p>&ldquo;Ponte ah&iacute;, Titi te va a preparar. &iexcl;Boca abajo!&rdquo; me dijo Rolf.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es Titi?&rdquo; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Nadie me respondi&oacute;. Permanec&iacute; de rodillas con mis manos apoyadas en el piso. Posici&oacute;n &laquo;del perrito&raquo; para ser m&aacute;s gr&aacute;fica. Mi parte inferior descubierta, mis esbeltas piernas en medias blancas bien separadas. Escuch&eacute; pasos detr&aacute;s de m&iacute;.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a mi alrededor, todos en sus cabinas conversando y bebiendo sin quitar los ojos de m&iacute;. Y vi con horror justo detr&aacute;s de m&iacute; a ese enorme hombre negro que tanto me hab&iacute;a asustado un rato antes. Sobre la estera cubierta por una manta solo est&aacute;bamos &eacute;l y yo. Su apariencia era aterradora; una hermosa mujer blanca estaba en sus manos. Me mir&oacute; por unos segundos, contemplando mi cuerpo desnudo. Chasque&oacute; la lengua y con un movimiento expuso su &oacute;rgano masculino. Fue la cosa m&aacute;s aterradora que he visto. Enorme, negra, con una red de venas hinchadas, era una vista horripilante. Rolf estaba sentado, fumando, alejado de la acci&oacute;n, pero sin dejar de observar. No hay necesidad de explicar el horror de mi situaci&oacute;n. T&uacute; mismo puedes imaginar lo que puede sentir una mujer cuando se encuentra desnuda sin bragas, e incluso con lencer&iacute;a seductora, frente a un gorila con ojos inyectados en sangre y alrededor de 10 hombres mirando. Esta bestia carg&oacute; contra m&iacute; sin una palabra. Grit&eacute; indefensa, pero en ese mismo momento pas&oacute; un brazo por mi cintura y me dobl&oacute; por la mitad. Todo lo que me pod&iacute;a hacer era descansar mis manos contra el desparejo piso de piedra y cemento. El hombre negro me tiraba constantemente para atr&aacute;s y pod&iacute;a perder el equilibrio en cualquier momento.<\/p>\n<p>Su pene comenz&oacute; a penetrarme por el culo&#8230; Grit&eacute;&#8230; Una enorme vara, como un garrote, invadi&oacute; mi peque&ntilde;o pasaje anal. Tuve que abrir mis piernas lo m&aacute;s que pude, pero eso no ayud&oacute;. Perd&iacute; el equilibrio y me lastim&eacute; en el codo. Pero al negro no le import&oacute; ni en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Su vara entraba m&aacute;s y m&aacute;s, no sent&iacute; el final de la misma. Parec&iacute;a que me partir&iacute;a por la mitad, que ahora se enterrar&iacute;a en mi coraz&oacute;n y dejar&iacute;a de latir&#8230; Pero nada de esto sucedi&oacute;. Sent&iacute; sus huevos tocar mi trasero, y me di cuenta de que el miembro entr&oacute; en totalmente.<\/p>\n<p>En ese momento dos (o tres o cuatro, no los cont&eacute; ni ten&iacute;a conciencia para hacerlo) de los presentes se acercaron a mi con sus penes erectos, con la evidente intenci&oacute;n de introducir sus negras pollas en mi boca. Se oy&oacute; la firme voz de Rolf habl&aacute;ndoles en su dialecto para que se retiren. Por el movimiento de su brazo y la forma de reprimirlos les daba a entender de que solo Titi ten&iacute;a autorizaci&oacute;n para follarme.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso, el hombre, o mejor dicho, el animal enojado, comenz&oacute; a ejecutar fricciones. No pod&iacute;a moverme. Simplemente sent&iacute; una m&aacute;quina enorme yendo y viniendo dentro de m&iacute;, atorment&aacute;ndome por dentro. El negro moqueaba por detr&aacute;s, a veces me pon&iacute;a el pie en la espalda para que me agachara mejor. Obedientemente me manten&iacute;a en cuclillas con mis manos en el suelo sosteniendo mi cuerpo y a veces doblaba los brazos y apoyaba mi frente en el piso. As&iacute; soport&eacute; con lo &uacute;ltimo de mis fuerzas las embestidas gradualmente m&aacute;s arrolladoras y agudas. No entend&iacute; porqu&eacute; me golpe&oacute; con su manota y vol&eacute; boca abajo contra el piso, apenas tuve tiempo de apoyar las palmas de las manos. &iexcl;Rolf ni se inmut&oacute;! Luego sali&oacute; de m&iacute; y me arriesgu&eacute; a sostenerme sobre &eacute;l. Poco a poco me acostumbr&eacute; a este modelo de coito. Un minuto despu&eacute;s sent&iacute; algo de alivio, despu&eacute;s de otros dos minutos, me sent&iacute; complacida con un orgasmo espectacular&#8230; Yo misma no pod&iacute;a creer lo que hab&iacute;a sucedido. Pero a medida que me &quot;limaba&quot; me volv&iacute; m&aacute;s m&oacute;vil. Comenc&eacute; a responder con movimientos de mi parte trasera. Yo misma mov&iacute;a mis nalgas empalada en su enorme garrote. Ahora ya no me sent&iacute;a desgarrada, por el contrario, me empezaba a parecer que era muy agradable y excitante.<\/p>\n<p>A pesar de mi compleja situaci&oacute;n emocional, en la que por momentos perd&iacute;a la noci&oacute;n de donde estaba, pude notar que durante todo el espect&aacute;culo que ofrecimos Titi y yo, los presentes jam&aacute;s dejaron de conversar en voz alta, la m&uacute;sica estuvo siempre presente, pero las miradas permanentemente converg&iacute;an en m&iacute;.<\/p>\n<p>Finalmente, cuando pas&oacute; el minuto cinco, o tal vez el d&eacute;cimo, no recuerdo cu&aacute;nto dur&oacute; todo, comenc&eacute; a &ldquo;calentarme&rdquo;. A riesgo de magullarme la cara, saqu&eacute; una mano del piso y la baj&eacute; hasta mi pobre vagina, que hoy quiso tanto, que tanto esper&oacute; y que recibi&oacute; tan poco&#8230; Tom&eacute; mi cl&iacute;toris con mis propios dedos y comenc&eacute; a estimularlo. Necesitaba tan poco que muy pronto sent&iacute; la proximidad del orgasmo. Alcanc&eacute; el cl&iacute;max moviendo mis pies como una potranca joven, sacudiendo mi cabeza. El negro de atr&aacute;s no prest&oacute; atenci&oacute;n a esto y continu&oacute; picote&aacute;ndome. Pero todos tienen un l&iacute;mite, as&iacute; que despu&eacute;s de un rato se vaci&oacute; en mi recto. Pens&eacute; que me inundar&iacute;a y saldr&iacute;a por mi garganta&#8230; Tanto semen se derram&oacute; en m&iacute; que incluso algunas gotas cayeron al suelo y a mis pies. El negro sali&oacute; de m&iacute; y, abroch&aacute;ndose los pantalones y sin mirarme, sali&oacute; de la habitaci&oacute;n. En ese momento Rolf se acerc&oacute; a m&iacute;. Sonre&iacute;a. Me mir&oacute; con satisfacci&oacute;n. Por supuesto, le gust&oacute; lo que vio. Yo me ve&iacute;a realmente pat&eacute;tica.<\/p>\n<p>Me puse de pie, incapaz de mover mis piernas, agarrando mi entrepierna con una mano y mi trasero desgarrado con la otra. Mi cabello estaba despeinado y pegado a mi frente. Estaba todo sudorosa, goteaban gotas de mi frente&#8230; Mis ojos vagaban y estaba completamente fuera de mi mente.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; hiciste?&quot; Gem&iacute;. &quot;&iquest;C&oacute;mo pudiste?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; quieres?&rdquo; -pregunt&oacute; Rolf. &ldquo;&iquest;No entiendes que era necesario?&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Que es necesario?&quot; Casi solloc&eacute; en voz alta. &ldquo;&iquest;Era necesario entregarme a este monstruo del Lago Ness? &iquest;Quer&iacute;as que me hiciera esto? &iquest;Y delante de toda esa gente?&rdquo;<\/p>\n<p>Solloc&eacute;. Ya no pod&iacute;a mantener la calma.<\/p>\n<p>&ldquo;Mira en lo que me convirti&oacute;. Me entregu&eacute; a ti y te ped&iacute; que me poseyeras. Pero no quer&iacute;a tener sexo con ese gorila en absoluto. &iexcl;Y mucho menos frente a todos esos gorilas!&quot;<\/p>\n<p>Rolf se acerc&oacute; a m&iacute; y me dio unas palmaditas en la mejilla. En el camino, sec&oacute; otra l&aacute;grima de mi mejilla.<\/p>\n<p>&quot;Marion, &iquest;c&oacute;mo no puedes entender&#8230;? Despu&eacute;s de todo, este hombre negro era absolutamente necesario para ti. Y para m&iacute; tambi&eacute;n, pero para ti, primero que nada. Cuando te prob&eacute; con el dedo, inmediatamente me di cuenta de que, por alguna raz&oacute;n, te privaron del principal placer del sexo: el coito anal. Y eso es incre&iacute;ble, &iquest;verdad? Ten&iacute;a que hacer algo decisivo para finalmente librarte de esa deficiencia. Un ano estrecho en una mujer es una clara desventaja. Le impide satisfacer a un hombre, brind&aacute;ndole placer y evita que ella tambi&eacute;n lo disfrute. &iquest;Est&aacute;s de acuerdo conmigo ahora?&quot;<\/p>\n<p>Negu&eacute; con la cabeza. No pod&iacute;a estar de acuerdo en que era necesario y causarme tal humillaci&oacute;n e infligirme tal insulto, entreg&aacute;ndome a un hombre negro enojado&#8230; Lo que experiment&eacute; , frente a &eacute;l, nunca lo podr&eacute; olvidar. Pero Rolf no estaba en absoluto avergonzado. Me mir&oacute; alegremente y dijo:<\/p>\n<p>&quot;Es dif&iacute;cil discutir contigo. Despu&eacute;s de todo, vi todo perfectamente: c&oacute;mo te excitaste y llevaste tu mano a tu co&ntilde;o para luego tener un orgasmo. Mira todo eso que est&aacute; fluyendo por tus muslos&quot;.<\/p>\n<p>Mir&eacute; y me horroric&eacute;. De hecho, mis fluidos corr&iacute;an por mis piernas, delat&aacute;ndome. &Eacute;ste es el caso en que una mujer por orgullo no puede ocultar el placer experimentado. Y yo, por supuesto, lo experiment&eacute;. Sobreviv&iacute; a costa de la humillaci&oacute;n y de la p&eacute;rdida de autoestima.<\/p>\n<p>&quot;Ahora, creo que est&aacute;s lo suficientemente lista para darme verdadero placer&quot;, dijo Rolf.<\/p>\n<p>Salimos de la habitaci&oacute;n. En la puerta me encontr&eacute; con la mirada bien satisfecha del hombre negro que fue mi due&ntilde;o un rato atr&aacute;s, baj&eacute; la vista&#8230; Subimos al auto de Rolf, que estaba parado cerca, y dirigi&oacute; hasta su casa. Yo no estaba pensando bien, &laquo;&iquest;Qu&eacute; estoy haciendo?&raquo; El sentimiento de insatisfacci&oacute;n todav&iacute;a estaba presente en m&iacute;. Ya en su casa entramos a su habitaci&oacute;n donde hab&iacute;a una cama grande, Rolf se quit&oacute; la ropa y dijo:<\/p>\n<p>&quot;Necesitas lavarte. No hay agua corriente aqu&iacute;, as&iacute; que usa la jarra que est&aacute; en la esquina. C&aacute;lmate&quot;.<\/p>\n<p>Sin atreverme a decir nada, me acerqu&eacute; a la jarra y comenc&eacute;, recogiendo agua con la mano, a lavarme frente a sus ojos. &Eacute;sta tambi&eacute;n era una prueba segura, pero ya no ten&iacute;a sentido objetar m&aacute;s. Si hace media hora Rolf tuvo la oportunidad de ver a un hombre poseerme y eyacular en mi culo, ahora pretender que no me vea lavarme ser&iacute;a simplemente una estupidez. Ten&iacute;a tanto semen acumulado en m&iacute; que me llev&oacute; mucho tiempo lavarme. Del ano, estirado y dolorido, segu&iacute;a saliendo esperma. Mis propias secreciones segu&iacute;an saliendo de la vagina, que all&iacute; se hab&iacute;an acumulado durante mis orgasmos. Rolf se acost&oacute; en silencio en la cama y esper&oacute; a que me pusiera en un estado c&oacute;modo para &eacute;l. Cuando hice lo mejor que pude, fui a la cama y Rolf me acerc&oacute; a su lado. Finalmente sucedi&oacute;. Me acost&eacute; y sent&iacute; su calor y su fuerza tan esperados por todo mi cuerpo. Me puso en cuatro patas y sin pre&aacute;mbulos se apoder&oacute; de m&iacute;, oblig&aacute;ndome a gritar y a llorar de nuevo. Grit&eacute; y llor&eacute;, brind&aacute;ndole as&iacute; un placer especial, pero al mismo tiempo experiment&eacute; sentimientos agradables. Me complaci&oacute; que ahora estaba tan dilatada para poder brindar verdadero placer a un hombre con mi trasero. Me convert&iacute; en un ap&eacute;ndice de este hombre, todos mis sentimientos estaban dirigidos solo a &eacute;l, solo para servirlo lo mejor posible. Al principio me puso en cuatro patas, luego me puso encima de &eacute;l y cabalgu&eacute; sobre &eacute;l como una experimentada jinete. Todo lo que hice esa noche en la casa de Rolf, en su amplia cama, fue obedeciendo a sus deseos&#8230;<\/p>\n<p>Cuando por fin se sec&oacute; y me satisfizo por completo, me atrev&iacute; a preguntarle qu&eacute; significaban todos los actos a los que me somet&iacute;a. Rolf se ri&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;Marion, &iquest;todav&iacute;a no entiendes? Qu&eacute; ingenuas sois todas all&aacute; en Europa. Por supuesto, no eres la primera mujer blanca que llega a Mumbo Yumbo. Sucede peri&oacute;dicamente. Y yo, despu&eacute;s de todo, soy el &uacute;nico hombre blanco en esta ciudad. La vida aqu&iacute; no es tan f&aacute;cil y ni placentera. Debo tener alguna recompensa por quedarme aqu&iacute;. Ustedes, hermosas extra&ntilde;as, son mi recompensa. Tal vez si viviera en alg&uacute;n lugar como Londres o Par&iacute;s, tendr&iacute;a otros intereses, pero aqu&iacute;&#8230;, aqu&iacute; solo tengo un entretenimiento: coger a todas las j&oacute;venes hermosas que vienen. Y debo decirte con orgullo que ninguna se ha ido de aqu&iacute; sin probar mi polla. Todas se van, como t&uacute;, llev&aacute;ndose en sus culos los recuerdos de mi arma.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y si vienen con sus maridos o parejas?&rdquo; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Por favor, Marion. Ac&aacute; tenemos &laquo;elementos&raquo; suficientes para hacer dormir a un hombre por 12 horas y hasta 24 horas si nos proponemos. Y mientras el marido est&aacute; durmiendo placenteramente me follo a mi antojo a su mujer. Incluso hace algunos meses us&eacute; esa &laquo;t&eacute;cnica&raquo; con un diplom&aacute;tico europeo, hermosa su mujer, de unos 50 a&ntilde;os, pero me hizo la mejor mamada de toda mi vida.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Los corresponsales de mi diario son los que te proporcionan estos placeres femeninos?&rdquo; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, s&iacute;. Ellos me avisan cuando hay alguna puta europea en la capital&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Los voy a denunciar a las autoridades de nuestro diario y cuando llegue a la capital me van a escuchar&#8230; &iexcl;Sinverg&uuml;enzas!&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Ni se te ocurra hacer eso. Est&aacute;n vinculados al gobierno. Pasar&iacute;as a engrosar el n&uacute;mero de europeos desaparecidos&#8230; &iexcl;Cuidado Marion!&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Ya veo como son las cosas&#8230;&rdquo; dije.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Sabes algo? Para putas como t&uacute;, guardo en la caja del burdel donde estuvimos, un traje de mujer. Lo encargu&eacute; espec&iacute;ficamente para este prop&oacute;sito, es de Francia. Lo apreciaste, es realmente muy seductor. Las chicas hermosas se lo ponen antes de que yo las folle&#8230; En tu caso, realmente necesitabas un asistente que te taladrara el culo para usarlo mejor. Esto no se requiere muy a menudo, muchas mujeres ya tienen sus traseros estirados. Pero para ocasiones como la tuya, tengo un viejo compinche: Titi. Es un verdadero idiota ambulante. Todo lo que hace es follar a sus tres esposas y deambular por Mumbo Yumbo en busca de alguna para follar. As&iacute; que le da mucho placer cuando le doy la oportunidad de follar con una hermosa mujer blanca. Y completamente gratis, importante para los residentes locales. Pero ahora me has servido bien y puedes irte al hotel&quot;, termin&oacute; Rolf, bostezando.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;No me acompa&ntilde;as?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No, quiero dormir. &iexcl;Vete!&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te puedo dar un beso?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No, no no. &iexcl;Vete! &iexcl;Vete! Me molestas&rdquo;<\/p>\n<p>Sal&iacute; corriendo de su casa, ni viva ni muerta por el desd&eacute;n que me infligi&oacute;. Llegu&eacute; al hotel e inmediatamente me met&iacute; en la cama y me qued&eacute; dormida. Al d&iacute;a siguiente me despert&oacute; un chico que me entreg&oacute; un paquete de Rolf con mi ropa; me quit&eacute; el traje de noche que ahora Rolf guardar&aacute; para la pr&oacute;xima mujer, que, como yo, se entregar&aacute; a &eacute;l. El mismo d&iacute;a consegu&iacute; un vuelo privado a la capital del pa&iacute;s. Nunca m&aacute;s volv&iacute; a ver a Rolf.<\/p>\n<p>Ahora, cuando alg&uacute;n amante casual intenta penetrar mi ano, -ri&eacute;ndome de m&iacute; misma- me opongo firmemente; el amante se desiste y se disculpa.<\/p>\n<p>Y s&iacute;, que se disculpe. Mi ano casi desgarrado es solo para hombres de verdad. Y aqu&iacute; no hay nada que los elegantes hombres de negocios de Berl&iacute;n puedan hacer&#8230; Por las noches, a veces pienso en Rolf y en todo lo que me hizo. Quedo sofocada por el resentimiento, la humillaci&oacute;n y los insultos que he experimentado. No permitir&eacute; que nadie me vuelva a hacer esto. Sin embargo, a veces recuerdo esa bochornosa noche africana que me abras&oacute; con el fuego de la pasi&oacute;n ex&oacute;tica.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Nunca se me hubiera ocurrido hablarte de esto si no fuera por dos circunstancias. Primero, al relatarte lo que me pas&oacute;, tengo la firme garant&iacute;a de que nunca sabr&aacute;s mi verdadero nombre. En segundo lugar, no puedo resistir la tentaci&oacute;n de hablar de lo que me impresion&oacute; tanto. 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